Sexo con mi uróloga
La consulta se vacía y el pestillo cierra con un clic seco. Ella no es solo su doctora; es la mujer que ha despertado en él un deseo dormido hace décadas. Ahora, bajo la luz clínica, el diagnóstico es claro: necesita ser curado de otra manera.
EN LA CONSULTA DE UROLOGIA
Me llamo Pablo, tengo los 70 cumplidos y desde hace muchos años que tuve una prostatitis que me estuve que estar medicando durante un tiempo para poder eliminar al dichoso bichito, no es que la prostatitis sea algo preocupante, pero si muy molesta, los que alguna vez la hayáis tenido sabréis de que hablo y desde entonces debido a la dichosa prostatitis el urólogo me aconsejó hacerme chequeos cada año por si el dichoso bichito volvía a resucitar. Lo que os voy a contar para muchos de los que leeréis este relato os parecerá inventado y nada de lo que yo os pueda decir os hará cambiar de parecer si os digo que es tan real como la vida misma.
Como decía tengo visita con el urólogo cada año, menos durante la pandemia que estuve dos años sin hacérmela y al tercer año, final del 2022 cuando entre en la consulta, el doctor que siempre me visitaba no estaba, en su lugar había una doctora que evitare decir su nombre al ser bastante reciente la historia que os voy a contar. Cuando entre en la consulta me quede sorprendido al ver detrás de la mesa a la doctora------, una mujer que a simple vista podía deducir que debía tener no mucho más de treinta años, de aspecto juvenil, corte y color de pelo moderno, vestía pantalones y bata de hospital por lo que las medidas de su cuerpo no eran apreciables, algo en lo que yo es lo primero que me fijo cuando veo una mujer que me llama la atención, la enfermera tampoco era la misma de siempre y es que después del dichoso Covi todo ha cambiado bastante. Supongo que tanto la doctora como la enfermera observaron mi sorpresa y debieron pensar, ¡¡veras que mal lo va a pasar este!! acostumbradas a que los hombres cuando vamos al urólogo siempre es un hombre ver una mujer te sientes incomodo.
De entrada, no es que sea una persona vergonzosa ante las mujeres sea la situación que sea, pero me sorprendió observar el cambio que fue para bien, naturalmente según podréis leer más adelante. Antes decía que a golpe de ojo me pareció que debía tener sobre los treinta años, me equivocaba, había cumplido los cuarenta, aunque no los aparentaba, pero eso lo supe más adelante. Comenzare por el principio: Estaba en la sala de espera del hospital, unos quince minutos después de la hora que tenía en el papelito que me había dado la maquinita de la entrada, aparece mi número en pantalla.
Entro y me siento como me indica, sorprendido al ver el cambio de lo que antes decía, la persona, (urólogo) que siempre me visitaba no estaba en su lugar había una uróloga si es que se le puede llamar así o simplemente una Doctora. Una vez la doctora repaso mi historial levanto la mirada y con una sonrisa de pilla se dirigió a mí.
La asistía una enfermera que tampoco era la de antes, era algo más joven pero no mucho más que la doctora, rubia e igualmente que la doctora con un cuerpo bastante hermoso. Veo que me han cambiado y me ha tocado una doctora, ------ se llamaba, lo ponía en la tarjeta que llevaba cogida al bolsillo de la bata.
Al principio porque no decirlo me dio un poco de corte al ser mujer, pero tampoco era para ponerme nervioso.
-- ella: Bueno Pablo, veo que le ha sorprendido el cambio.
-- yo: Bueno, normal, es usted mucho más guapa que el doctor---- (nombre del urólogo).
-- ella: Como se encuentra usted, veo aquí que hace casi tres años que no viene.
-- yo: No por mi culpa, sino por la dichosa pandemia.
-- ella: ¿Leo en su historial de la última revisión que le comentaba al doctor tener algún problema con la impotencia?
Me dice sin apartar la mirada del monitor que tenía delante.
-- yo: ¿Eso dice?
-- ella: Es lo que escribió aquí el doctor.
-- yo: No fue eso lo que exactamente le comenté al doctor en mi última visita, le comenté que no me notaba el pene tan duro e hinchado como tiempo atrás y el debió de entenderlo o escribirlo mal.
Con mi mujer hacía años que no manteníamos sexo por razones que no vienen a la casa, antes de la pandemia había mantenido sexo con varias mujeres esporádicamente y tenía erecciones, pero no con el pene en el estado de dureza que normalmente tenía y se lo comente, pero vamos que no tenía ningún problema.
-- yo: Ahora es cuando después de casi tres años era cuando no alcanza mi pene la erección como antes.
-- ella: ¿Mantiene relaciones sexuales con normalidad?
-- yo: Con la dichosa pandemia esta ni con normalidad ni sin normalidad.
Le dije en tono jocoso. Ella al principio precio no entender muy bien lo que le quería decir y creo que no quiso entrar en el tema personal del porque no mantenía sexo en casa con mi esposa.
- ella: ¿Y durante la pandemia ha tenido usted sueños eróticos dónde alcanzara la erección?
-- yo: Que yo recuerde no, sueños eróticos noo, fantasías sexuales sí.
-- ella: ¿Cuándo fue la última vez que tuvo relaciones sexuales?
-- yo: Unos meses antes de la llegada del Covi.
-- ella: ¿Y masturbarse, se masturba?
-- yo: Sií, más o menos dos o tres veces a la semana.
-- ella: ¿Eyaculas?
-- yo: Sií, aunque cada vez menos cantidad, la última vez que eyaculé fue con el pene no tan hinchado como antes.
-- ella: ¿Pero tuvo un orgasmo?
-- yo: Eso sí, fue intenso, las fantasías es lo bueno que tienen que pueden llevarte a donde quieras.
-- ella: Bien, con lo que me ha dicho, no se preocupe por la cantidad de semen, es debido a la Tamsulosina que toma para la próstata vamos a realizar una exploración manual.
-- ella: Pase aquí bájese los pantalones y los calzoncillos y túmbese en la camilla.
Obedecí y no me da vergüenza decirlo un poco nervioso. Mis genitales quedaban a la vista. La doctora se acercó a la puerta y echó el pestillo antes de venir detrás del biombo donde estaba la camilla, la enfermera estaba delante también, supongo que debe ser obligado por las cosas que pasan ahora.
-- ella: ¿Veo que esta circuncidado y está bien dotado?
Dijo mientras se ponía los guates, mirando mi pene al haberse dado cuenta de ello.
-- yo: Sií lo estoy, quiero decir circuncidado desde hace bastantes años por los de las infecciones al llevar el capullo cubierto.
Comencé a notar que con el manoseo de sus manos sospesándome los testículos empecé a notar que mi pene se comenzaba despertar. Note una sonrisa burlona en su cara y también en la de la enfermera que no les quitaba ojo a mis genitales. Al notar como entre sus manos mi pene se comenzaba despertar ella siguió con el movimiento, no muy rápidos, pero parecía que me estuviera haciendo una paja y enseguida tuve una erección como hacía tiempo no tenía. Nunca me había pasado con el anterior doctor mientras me tocaba cuando me hacia lo mismo que me estaba haciendo ella. Se dice glande, me corrigió ella. Cogió mi pene con ambas manos y lo levantó. Subió y bajo con la mano a lo largo del pene hasta llegar a los testículos que palpó con cuidado, y claro, sentí placer. Dejo de manosear mis genitales y pude ver como cogía un bote del carrito que tenía al lado y se echaba un chorro en una mano, era vaselina.
-- ella: Supongo que el doctor---- (urólogo) te lo habrá hecho alguna vez, es para tocar la próstata y notar si hay algún bultito, si te hago daño me lo dices.
Note como metía un dedo en el ano y lo movía, después note dos y como los metía bien adentro hasta hacerme sentir como tocaba la próstata, es una sensación difícil de explicar, no demasiado placentera pero que hizo que mi pene se me hinchara (pusiera tieso) como hacía tiempo no lo había notado, observe la cara de ambas mujeres al ver como en un visto y no visto la polla se me puso tiesa y dura como un palo deje escapar una respiración.
-- yo: Ahhhh.
Se me escapo mas que un gesto de dolor, un suave gemido de placer.
--ella: Tranquilo, ¿te hace daño?
-- yo: Noo, dañoo, noo,pero siento una sensación rara.
Hacía mucho que no tenía una erección así y fue fantástico ver mi pene como se me había hinchado de aquella manera y poner duro.
-- ella: Es normal, no te preocupes, también lo demás, le suele pasar a muchos hombres al tocar la próstata, todo parece estar bien.
Dijo muy sonriente mientras se quitaba los guantes dejándome con el pene tieso mirando al techo ante la sonrisa de las dos mujeres.
-- ella: Parece que todo está bien, ¿también te pasaba con el doctor? -----(anterior urólogo). Me refiero a lo de empalmarte
-- yo: Noo nunca me ha pasado y eso que el dedo por el culo me lo han metido mas de una vez, solo el dedo ehh, no vayamos a confundir jajaja.
Le dije mientras me vestía pensaba que, si tuviera un problema real de erección, no se me hubiera podido poner tan dura y tiesa como se me había puesto.
-- ella: Creo que lo que le pasa es algo más bien pasajero y psicológico. De todas formas, le voy a pedir unos análisis de pasa y le volveré a ver dentro de cuatro semanas para ver los resultados de los análisis.
Me levanté le di las gracias y me despedí de ella y cuando me iba a marchar.
-- ella: Solo una pregunta más, no quiero ser una indiscreta, pero antes cuando le pregunte si mantenía relaciones sexuales con normalidad, respondió que ni con normalidad ni sin ella lo no le entendí, ¿usted está casado, noo?, supongo que practica sexo con su esposa.
-- yo: Con mi esposa hace muchos años que no lo hacemos por decisión de ambos, ella no necesita el sexo como yo y para hacerlo por obligación mejor no hacerlo.
Me despedí de la doctora y ella antes de salir me dice:
-- ella: Tapate un poco con la carpeta al salir y no me vayas a alarmar a la gente.
Me dijo muy sonriente con la complacencia de la enfermera que igualmente sonreía. Salí de allí con la carpeta que llevaba delante de la bragueta para que nadie notara mi erección. Busqué el baño y me metí en uno cerrado y claro, me la meneé hasta que eyaculé para que se me bajara la erección, mi pene vomitó el semen que llevaba acumulado en las últimas semanas. Tras limpiarme y lavarme las manos, pedí cita para los análisis en el mostrador de información. Me dieron para dos días después y cita con la doctora justo en cuatro semanas como ella ponía en el papel. Durante las cuatro semanas que siguieron hasta la cita, no volví a tener una erección ni me masturbé. En algún momento estuve a punto de hacerlo, pero me estaba guardando para cuando fuera de nuevo a la consulta.
Llegó el día de la cita y vi que era el último, no quedaba nadie ya en la sala de espera cuando me toco entrar y esta vez no pareció mi número en la pantallita, fue directamente ella la que abrió la puerta para hacerme pasar, minutos antes había salido la enfermera dirigiéndome una mirada y una sonrisa pícara, más tarde comprendí el porqué de aquella mirada y esa sonrisa.
-- ella Pablo, puedes pasar.
Me dijo la doctora desde dentro del consultorio esta ves tratándome de tu. Me senté y ella fija en la pantallita del ordenador me leyó los resultados de los análisis.
-- ella: Por el momento los resultados del psa son buenos no debes preocuparte, todo está bien, la próstata esta igual y los niveles de ---- normales, pero seguiremos revisándote cada año.
-- ella: ¿Y en cuanto a lo de tus erecciones, que tal van, has mantenido relaciones sexuales durante estas cuatro semanas?
-- yo: Noo doctora, no he tenido relaciones sexuales.
-- ella: Ahh no, y masturbarte, ¿cuantas veces lo has echo?
-- yo: Tampoco, ninguna.
-- ella: ¿Ninguna, es curioso, ¿y eso porque, no te encuentras bien?
-- yo: o creo que estoy mejor que nunca doctora, solo que he preferido no hacerlo y aguantarme.
-- ella: ¿Aguantarte, porque, porque te has aguantado y para qué?
Naturalmente ella sabía por qué lo decía, aunque he de confesar que lo de no masturbarme no era cierto, lo había echo igual que siempre. Cada dos o tres días necesito vaciar las bolsas (testículos). Se que lo que voy a relatar a continuación va ser difícil de creer, porque hasta a mí me costó creérmelo después de que pasara la primera vez, pero debo contarlo porque es parte del relato.
-- yo: Si se lo digo a lo mejor no me va a creer.
-- ella: Solo hay una manera de saberlo, ¿no crees?
-- yo: Me he aguantado por usted.
-- ella: ¿Por mi y eso porque, porque te has aguantado por mi?
-- yo: Porque deseaba aguantarme para que se me pusiera tiesa cuando me tocara.
-- ella: Tocarte, ¿es lo que deseas, no te gustaria otra cosa, no te gustaria follar conmigo, echar un polvo?
-- yo: No solo me gustaría lo he estado deseando durante todos estas semanas.
La doctora se levantó y se fue hasta la puerta, paso el pestillo y volvió tras la mesa y comenzó a quitarse la bata. Vete sacando la ropa que quiero comprobar algo, me dijo mientras se quitaba la falda que llevaba bajo la bata mientras me miraba con cara de deseo, le brillaban los ojos, después se quitó la blusa que llevaba puesta, quedando con el sujetador y las bragas. Yo no articulaba palabra ni podía moverme observándola, solo me quedé mirándola como con los pies clavado al suelo sin que hacer y menos que decir, si aquello era una tomadura de pelo por parte de la doctora para ver mi reacción. Con movimientos lentos y sin dejar de mirarme se desprendió del sujetador dejándolo sobre la silla, luego se quitó las bragas quedando como dios la trajo al mundo, completamente desnuda frente a mis desorbitados ojos que no podían creerse lo que estaban viendo. La doctora tenía unos pechos preciosos, generosos y nada caídos, unos pezones gordos y oscuros rodeados de dos círculos menos oscuros. No pude evitar fijarme entre sus piernas mientras se quitaba las bragas, tenía el sexo (vagina) casi totalmente depilado salvo un triangulito justo en parte arriba de la vagina, también llamado coño. Con la bata no se podía apreciar el hermoso cuerpo que tenía y lo bien proporcionado todo, estaba buenísima.
Mientras la observaba desnudarse mi pene había comenzado a hincharse y para entonces yo ya estaba empalmado a tope y ella se dio cuenta del bulto de mis pantalones y una mirada de lujuria hacía que le brillaran los ojos, mientras yo me preguntaba por qué iba a querer follar conmigo una mujer como ella que podia tener a los hombres que quisiera y se iba adejar follar por un casi setenton como yo.
-- ella: Bueno pues manos a la obra, ¿no se dice así? vamos a probar esa falta de erección que ponía el doctor ----- (urólogo) si es de verdad o solo es psicológica, veo que se te ha puesto dura enseguida, ahora vas a follarme, quiero que me folles y notar si la tienes dura y se te aguanta, ¿o no te atreves?.
Entenderé que no os creáis lo que os estoy contando, porque yo en esos momentos tampoco me creía lo que estaba oyendo y menos viendo, una hermosa mujer en pelotas (desnuda). La doctora estaba como Dios la trajo al mundo a menos de un metro de donde estaba yo sin poderme mover como clavado al suelo diciedome si me la queria follar sin más, solo para ver si mis problemas de erección eran solo psicológicos.
-- yo: ¿Esto está pasando o lo estoy soñando?, no puedo creer lo que estoy oyendo y menos aun viendo.
Le dije sin apartar la mirada de su hermoso cuerpo desnudo.
-- ella: Porque no vienes y lo compruebas, soy tu médico y estoy aquí para intentar ayudarte, ¿si no deseas intentarlo me vuelvo a vestir y lo dejamos.
-- yo: Noo.
Fue un noo que me salió del alma, como no iba a desear follarme a aquel pedaso de mujer, ni en mis mejores momentos habia tenido la posivilidad de follar con una mujer como era la doctora ------(nombre), ella volvió a sonreír al oír ese noo que me salio de dentro y fue casi un grito, como iba a no querer follar con ella si llevaba años haciéndome pajas sin poder disfrutar de un coño joven y de un cuerpo hermoso como el de la doctora, me acerqué con timidez a ella mientras pensaba, ¡¡si esa era la forma de curar a sus pacientes o solo lo hacía conmigo y porqué!! Me miraba mientras ella sacaba un preservativo de uno de los cajones de la mesa.
-- ella: No hay peligro de embarazo, pero mejor prevenir.
Yo me bajé los pantalones y me quedé desnudo de cintura para abajo sin dejar de mirar y admirar su cuerpo, sus hermosas tetas (pechos).
-- ella: ¿No te desnudas del todo, aquí no va a venir nadie ya, si vamos a follar mejor hacerlo sin ropa ¿no crees?
Follar, me dijo mientras abría un cajón del escritorio y sacaba un preservativo, mordía el envoltorio para sacarlo y se acercaba a mí ya desnudo igual que ella Mientras intentaba colocarme el condón con problemas porque el grosor de mi pene necesitaba una talla mayor.
-- ella: Joder, parece que te haya crecido el grosor, desde el otro día, necesitas una talla más grande.
Una vez colocado el condón dejándome el pene me quedado estrujado dentro del condón se tumbó en la camilla abierta de piernas.
-- ella: Vamos ven, no seas tímido, no pensaras follarme a distancia.
Me subí a la camilla, mi polla me iba a estallar dentro del condón por la erección que tenía y por el condón que me lo estrujaba, ella se dio cuenta y antes de ponersela entre los calientes y gruesos labios vaginales:
-- ella: Que coño, si vamos a echr un polvo hagamoslo como Dios manda, cuando notes que te vas a correr la sacas y te corres fuera.
Lo cierto es que en mi estaba la voluntad de hacerlo, pero llegado el momento fue ella la desidio. Me quito el condón y mi pene volvió a vivir en libertad, ella con una mano lo cogió y lo coloco en la dirección correcta, me dijo que apretara lentamente sin brutalidad, noté como la punta (capullo) abría su raja (vagina), se la metí despacio, con suavidad le fue entrando hasta estar toda dentro y los testículos aplastados contra su sexo, mientras saboreaba la penetración, la sensación que casi ya no recordaba. Justo cuando estaba toda dentro de su sexo (vagina), tocaron a la puerta gritando su nombre.
---: ------, (nombre de la doctora), Nos marchamos a comer, ¿te vienes?
Debía ser otros médicos compañeros.
-- ella: Vale ir bajando, estoy terminando unas cosas, y cuando acabe me reuno con vosotros.
-- (ellos): OK, te esperamos donde siempre
-- yo: Creo que la están esperando.
Se la tenía metida hasta las trancas y la seguía tratando de usted sin darme cuentas.
--- ella: Pues que esperen, esto es mas urgente que comer en este momento, ¿no crees?, tú no te pares, y sigue, sigue moviéndote.
Me dijo muy bajito al oído
---: Vale, te esperamos donde siempre.
Oí cómo las voces y los pasos se alejaban, fue entonces que me dijo con la respiracion acelerada moviendo su cuerpo bajo el mío apretándome contra ella.
-- ella: Sigue, sigue dándome fuerte y no pares, Aaaaaah.
-- ella: Uffff, jolín que gorda la tienes, vamos machote, demuéstrale a tu doctora lo bien que follas y échale un buen polvo.
Empecé a bombear, la verdad es que follar es como montar en bicicleta, no se olvida, aunque haga tiempo que no lo haces. Mientras me movía dentro de ella, sus tetas se bamboleaban. Se agarraba a mi espalda y comenzaba a gemir, primero bajito, luego algo más fuerte, aunque siempre sin elevar demasiado el tono para que no nos oyeran si quedaba alguien por allí. Yo me animé también y empecé a gemir para que supiera que estaba disfrutando. Y era verdad, me estaba dando mucho placer, nada puede compararse a disfrutar el coño de una mujer joven a pelo, (sin condón), entrando y saliendo del coño notando lo húmedo y caliente que estaba. Pero en este caso era distinto, no la conocía de nada y ella a mí tampoco, por lo que había que tomar precauciones y antes de correrme se la tendría que sacar como habíamos hablado para correrme fuera, entendía su preocupación, estaba disfrutando como no recordaba haberlo cho nunca, de aquella manera, follando con una mujer que nunca hubiera imaginado y a mis casi setenta años.
Como quince minutos de haber comenzado el mete y saca, el bombeo en su coño sentí como sus manos me agarraban el culo apretándome contra ella mientras yo seguía bombeándola a un ritmo frenético. Yo quería retrasar el orgasmo lo más posible, porque pensaba que nada más correrme se me ablandaría (pondría flácida) y ahí se cavaba todo, pero estaba claro que no iba a poder aguantar mucho más sin correrme. Tenía que disfrutar de su cuerpo el máximo tiempo posible, no tendría otra oportunidad, pensaba intentando retrasar el orgasmo hasta no poder más y así se lo dije:
-- yo: No puedo más, no asunto me viene me voy a correr, voy a sacarla me vienen.
-- ella: Nooooo, ahora noo, te corto los hu8evos si te paras ahora, sigue, sigue moviéndote que a mí también me viene, hayyy cabronaso que bien follas, que polla más gorda y dura tienes, un aguanto más que ya me viene, me voy a correr, sigue y no pares, sigue, mas, más fuerte, dame más fuerte, así así aaayyyy Diosss me vieneee, me vieneee, ahora, ahora, vente conmigo vente conmigo no la saques córrete dentro, lléname, échala dentro, córrete.
Yo que estaba que me dolía hasta el DNI de aguantar no pude más y le solté el primer chorro que hasta sentí dolor como si tuviera la salida tapada y de golpe reventara.
-- ella: ¡Aaaaaah, Pablooooo, ¡Aaaaaaaah.
Ella no paraba de levantar la cintura para arriba, arañarme la espalda y casi gritar y si no paraba Iban a oírnos en todo el hospital. Me agarró más fuerte todavía y me apretó fuerte con sus piernas cruzándolas am i cintura mientras los últimos chorros de semen inundaban sus entrañas. Ya no recordaba haber tenido un orgasmo así. Me deje ir y los chorros de semen comenzaron a brotar de mi pene golpeando en el fondo del coño de la doctora. Ella llegó al orgasmo de una manera que notaba como le temblaba todo el cuerpo de las sacudidas que daba, me clavó las uñas en la espalda dejándomela llena de arañazos. Al oírla gemir así me puse más cachondo aun y me la follaba aún con más fuerza. Nos quedamos tumbados en la camilla, donde apenas cabíamos los dos de costado, recuperando la respiración. Mientras le chupé los pezones y acaricié sus tetas ya que antes no había tenido tiempo mientras ella me decía con voz cansada que nunca antes había follado con las ganas que lo había echo conmigo y su orgasmo había sido sino el que más, uno de los más brutales de su vida.
-- ella: Eres un buen follador abuelete, seguro te estaras preguntando muchas cosas, pues no hay respuesta por ahora, tendras que esperar.
Me dijo mientras me beso en los labios, era el primer beso que nos dabamos y me encantó como besaba la doctora. Medio tambaleándose y con la cara roja se bajó de la camilla para coger papel de un royo que había en el carritol para limpiarse el semen que expulsaba su raja (vagina) y le bajaba por los muslos, también yo me limpie los restos de semen y fluidos que habia notado que expulsaba su sexo durante el orgasmo. Nos vestimos y antes de salir del consultorio ella abrio la puerta para mirar si habia alguien por el pasillo, y antes de marcharme me dijo:
-- ella: Te voy a pedir cita para dentro de un mes a la misma hora, quiero comprobar tus progresos, me dijo con una sonrisa traviesa sonriendo, vale, puedes salir y marcharte.
Ella se quedo dentro, supongo que para areglarse un poco el pelo y al menos lavarse la cara para que se le bajara el enrojecimiento. cuando sali a la calle parecia flotar, me costaba creer lo que me habia sucedido con la doctora estaba mas que encantado y aun estoy porque aun habiaendo pasado casi tres años me sigue visitando y haciendo revisiones periodicas, aunque tubimos que cambiar de lugar para no levantar sospechas si me veian entrar y salir muy seguido de su consultorio, ahora me pasa consulta privada fuera del hospital, aunque su enfermera fue conciente desde el princpio de lo que sucedia entre nosotros, lo notaba en sus miradas y sonrisas complice. Las siguietes vistas a la primera como en la anterior ocasión me dejaba para el ultimo y era la enfermera la que después de pasados unos minutos de que saliera la última paciente del consultorio me hacía pasar y luego se marchaba.
--- Francisco, puede pasar, lo visitara la doctora que lo esta esperando.
Me decía notando en su cara la sonrisa cómplice con la doctora. Las siguientes veces ya sin preámbulos previos nos quitabamos la ropa y follabamos hasta agotarnos, he de confesar que a partir de los primeros meses co alguna ayudita por parte de la doctora para poder aguantar un segundo asalto, pero no con la pastillita azul, otra pastillita que no era azul pero que funcionaba tan o mejor que la azul y podia estar una hora sin parar sin que se me aflojara. Era peligroso que algún día nos pillaran y por eso ella opto por buscar otro sitio donde pasarme la consulta, mejor dicho, pasarme por la piedra jajaja.
En un próximo relato os contare algo que os va a gustar.
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