El dueño Parte 7
Julen no solo quería a Irina en la cama; quería poseerla en cada rincón de su vida. Y cuando Pedro vio la corbata atando las muñecas de su esposa, comprendió que ya no era el dueño de nada.
EL DUEÑO Parte 7
La pelota de tenis entraba y salía del culo de una manera tan grotesca, por momentos parecía que el culo se la iba a tragar por completo y luego salía expulsada y a veces hacía un ruido bizarro y humillante. Era como un tapón amarillo en el ano, mientras Julen la penetraba por el coño, pero esta vez lo hacía muy lento cada vez.
_ ¿Sabes el dinero que he perdido apostando por ti?........joder….niña….joder……_ decía Julen
Y presionaba con su pulgar la pelota de tenis que incrustada en el ano, lo ensanchaba y preparaba para lo que vendría.
Recordé lo que me había dicho Henri Lacombe en París, había que ver a mi esposa en pelotas, había que ver a Irina desnuda en todo su esplendor, verlo desde afuera me estaba dejando sin aliento, era demasiado, me parecía imposible que yo mismo me hubiese follado durante ocho años a semejante mujer.
Porque al ver algo desde tan cerca se pierde noción de los detalles, de la fuerza exuberante de los contornos, las curvas de su cuerpo, los tendones y músculos tensos por el esfuerzo de estar follando eran algo que me dejaba pasmado, alelado, al borde del paroxismo.
Finalmente Julen le quitó la pelota de tenis del culo y le escupió allí mismo, el anillo del ano tendió a cerrarse, se escuchó el PLASSS!!! Del azote y luego un acomodamiento pélvico y ya la polla estaba penetrando el culo, lentamente, apenas un movimiento suave y un gemido de Irina.
_Mmmmm!!!.... ten cuidado…….es…..es muy grande….._ dijo ella
_Si es bastante grande…..sí que lo es….._ dijo Julen.
El cuerpo gordo, moreno y rechoncho y fornido se afirmó bien sobre la cama, de rodillas y comenzó a follarla sin piedad y ella comenzó a chillar como una cerda, esa es la verdad
Y luego un rato después, cuando la espalda de ella estaba sobre el pecho de ese hombre y este la besaba en el cuello, ella con la cabeza echada sobre el hombre macizo de ese viejo y las manos de él en las tetazas generosas y la polla embestía ese culazo por detrás y ella se deshacía, ese cuerpazo que era como un saco de patatas inerte en las manos de ese cabrón.
Y yo me masturbaba como un mandril.
Ya había perdido toda mi dignidad y no me importaba, el cuerpazo de Irina era todo lo que me ocupaba, ver ese cuerpo largo, flexible, perfecto, en acción, al fin y al cabo así me había enamorado de ella, viéndola.
Y eso es lo que me tenía fascinado ahora, verla, en todas sus formas y gestos, las arrugas de su ceño, su cara descompuesta por las muecas y rictus del placer y cada vez me parecía más hermosa.
La forma en que Julen la dominaba y la volvía loca de placer hacía resaltar su belleza increíble, toda su calidad de hembra hecha para disfrutar del sexo, ser montada por su macho de ese modo salvaje.
Y luego ella también lo montó, con la verga de Julen en el culo y sus manos largas y delicadas en el pecho del hombre y cuando estaba así, el arco de la espalda de Irina era algo que parecía frágil y casi antinatural y que podía romperse de un momento a otro y las tetazas emergían imponentes, dos globos carnosos que oscilaban y se balaceaban y eran mancillados una y otra vez por las manos toscas de ese paleto, pues en el fondo era un paleto que había tenido suerte y que tenía una gran polla, eso era todo y acaso no hacía falta más.
Y lo peor fue cuando ella se inclinó para besarle en la boca y las manos de él sobre la nuca fina y delicada, tomando posesión con sus manos y su boca, con su polla clavada en el ojete de mi esposa y luego ella se incorporó y metió su manita entre la panza de ese hombre y su propio vientre y se masturbó furiosamente y entonces él metió dos dedos gruesos como pequeños penes en la boca de ella y ella los mamó como antes le había mamado la polla.
Y luego volvió a correrse, entre los insultos en francés que Julen le lanzaba con esa voz de macarra que se le escapaba ahora.
_Ui…petit piut…cebonsa la bit in popo…….ce bonsa ¿Eh?........._
Y el cuerpo blanco y flexible de mi esposa se desmadejaba entre espasmos y sollozos y su pelo rubio ya lucia despeinado y ligeramente apelmazado por el sudor del esfuerzo físico.
Yo nunca la había tenido así, esa era la verdad, nunca.
Y ellos dos, juntos, eran un arquetipo que ya había existido antes, eran un sargento francés de Napoleón en la invasión a Rusia, follando a una princesa rusa en su palacio conquistado.
Y luego Julen le puso la polla morena en la boquita, torcida como su nariz de pimiento y ella se la chupó como desesperada, y se veía que estaba extenuada y que ya no podía más, que solo quería que su macho acabara en su boca, quería darle ese regalo de gratitud y sumisión.
Y también le lamía los huevos y la lengua de Irina hacía arabescos veloces sobre las bolas rugosas mientras Julen le acariciaba la cabeza y se dejó caer de espaldas sobre la cama y levantó sus piernas gruesas y empujó la cabeza de Irina allí abajo y no pensé que ella pudiera hacer eso que ese cabrón le estaba sugiriendo, pero a la vez lo deseaba, quería que la humillara, yo también quería ser humillado a través de ella.
Irina lo hizo, vaya si lo hizo, pasó de lamer sus huevos a ir más abajo aún, fue descendiendo con su boca y su lengua hasta lo más íntimo y asqueroso de ese viejo, le lamió y chupó el culo peludo, liso y musculoso en algunas partes y flácido en otras y este gruñía como un cerdo, pues eso es lo que era, un cerdo que pisotea las flores de un jardín, que devoraba con bestialidad y avidez y ahora era devorado a su vez como un acto de amor y sabía bien que era una forma de someter y domar a Irina, en hacerla a su modo, en que probara cada parte íntima de su cuerpo, que lo chupara y bebiera sus jugos, aun los sudores del culo, la lengua rosada de esa belleza rusa enroscándose en el orificio anal de ese viejo hasta hacerle gruñir de placer y luego ella engulló la verga enorme y erecta y comenzó a pajearlo con una mano mientras se la mamaba, hasta que las piernas gruesas y rollizas de ese energúmeno comenzaron a temblar y no podía verlo pero podía imaginar cómo los chorros de semen impactaban en el fondo de la garganta y luego eran tragados con delectación y sumisión y yo mismo comencé a correrme.
Me limpié la polla con lo primero que encontré.
Y luego los contemplé juntos, exhaustos, ella recostada sobre él, acariciando el pecho seboso y con tetillas de ese hombre con la punta de un dedo y él haciendo lo propio con la cabecita rubia que yacía sobre él, con la dulce paz de un corderillo.
_Siento culpa…..por Pedro…._ dijo Irina levantando la cara y mirándole a los ojos.
_Bueno, él también te puso cuernos y antes que tú….se lo merece….._
_Si, pero yo no he sido mejor que él…._ dijo ella con cierto pesar, que me reconfortó en parte.
El contraste de ese cuerpo largo y blanco como la nieve de ella sobre el moreno y gordo de ese hombre.
_Bueno….necesitabas esto……yo creo…._
_Si, tal vez lo necesitaba, tienes razón…_ dijo ella y besó el hombro de Julen con dulzura
_Siempre tengo razón, ya lo verás…._ dijo él y cogió la carita de ella con las dos manos y la besó en la boca.
Y luego él le comió el coño, ella despatarrada sobre la cama, con las piernas bien abiertas y al arrodillado en el suelo al borde de la cama.
Y los ruidos de gorgoteo que hacía, el sonido acuoso que salía de allí abajo me daba una idea del estropicio que estaba haciendo esa lengua gorda en el coño de mi esposa.
Con cuanta glotonería ese viejo se estaba atracando de los flujos y el olor a coño de mi esposa, como estaba devorando como un cerdo hambriento los labios vaginales y toda la raja, toda la vulva mojada, todo el clítoris hinchado y doliente.
Y ella simplemente se estaba deshaciendo sobre la cama, por momentos acariciaba la calva cabeza y la hundía más en su coño y por momento aferraba las sábanas y tironeaba de ellas con desesperación.
_Joder…..me estás…..me estás matando….cabrón…._ decía ella y luego unas palabras en ruso que nunca le había escuchado.
Y Julen gruñía de satisfacción cuanto más fuerte gemía Irina, cuantos más gritos y sollozos que lograba arrancar de esa garganta enronquecida.
Y las tetazas se bamboleaban de un lado a otro como los bártulos sin control en la bodega de un barco en medio de una tormenta.
_AHH!!!.....AHH!!!!.....AHHH!!!!....AHHHHHHHH!!!!!!!!........_
Se corría, volvía a hacerlo, se desintegraba una vez más en la lengua de lagarto de ese viejo.
_ME CORRROOOOOOO!!!!!............DIOOOOSSS!!!!!......._
Y entonces Julen se incorporó y noté que su enorme polla estaba otra vez erecta y lista para la acción y la penetro violentamente, arrojándose sobre ella, cubriéndola con su corpachón, entre medio de sus piernas, un misionero clásico y sin afectaciones y ella se abrazó a ese cuerpo fornido y obeso con sus brazos y sus piernas, que largas y poderosas se anudaron al culo de mono de ese hombre, los delicados pies femeninos cruzados sobre el culo seboso, su carita apenas asomando por detrás del hombro de él y se balanceaban en la cama como un solo ser y ella gemía de gusto, con esa verga enterrada en su coño.
Como le había escuchado decir a un amigo argentino: la poronga enterrada hasta el fondo de la concha.
Irina lo merecía, que se la follaran así, se lo tenía ganado.
Y yo también me lo merecía, por idiota, por inseguro, por débil y ya tenía mi polla erecta y me masturbaba.
Y volvían besarse, las bocas se buscaban y chocaban al encontrarse y luego seguían pegadas, mientras Julen se hundía en ella.
Y ella volvió a correrse de ese modo, contenida por Julen paternalmente, como si hiciera años que fueran amantes, que follaban juntos, que fueran compañeros de cama.
Follaban compenetrados como una pareja de novios o esposos.
Me estremecí, comprendí que iba a perder a Irina, todo esto acabaría en que iba a perderla, sin remedio.
_Joder….Julen….nadie…..nadie…….me ha follado así….._ dijo ella y entonces él se incorporó y se puso de rodillas, con las piernas de ella todavía aprisionándolo, como si no quisiera dejarle escapar.
Eso me dolió, mucho, a qué negarlo, pero la erección y la calentura que llevaba mitigaban el dolor y potenciaban mi excitación.
_Si….ya veo que te gusta mi polla, cariño…._ dijo él un poco cruel y ella le miró con los ojos más brillantes aún.
Y entonces una manaza morena se cerró sobre el largo cuello de ella y apretó como una garra de pajarraco y el rostro de ella comenzó a ponerse morado por el ahorcamiento y seguía follándola, embistiéndola, como un jabalí contra una pila de troncos.
_Vas a aprender…..vas a aprender…a temerme……_ dijo Julen y luego aflojó la presión de su mano y ella respiró ruidosamente, como el ahogado que saca su cabeza fuera del agua y otra vez la manaza se cerró sobre el largo y delicado cuello y apretó y otra vez el rostro comenzó a ponerse morado.
Y por un momento tuve miedo de que la matara, de que ese maldito viejo perdiera el control.
Ella le miraba con los ojos celestes brillantes, llorosos, implorando piedad en forma muda y sumisa.
Y él volvió a aflojar la presión de la mano y cuando ella respiró, le dio un bofetón en pleno rostro, le cruzó la cara con violencia.
_AHHHHGGG!!!......._ gimió ella
_Vas a aprender….a respetarme…..zorra….._ dijo Julen y le dio otra bofetada, esta vez más suave que la anterior y luego le dio un bofetón sobre las tetazas que se chocaron entre sí con un ruido como de aplauso.
Y ella le miraba sorprendida ¿Extasiada? ¿O dispuesta a mandarle a la mierda?
_ ¿Sigo?...._ dijo él y le clavó el dedo pulgar en la boquita, ella aferró la muñeca gorda de él mientras mamaba ese dedo.
Se lo quitó de la boca.
_Sigue……por favor…sigue…._ dijo ella
Y entonces Julen volvió a ahorcarle con una mano y con la otra le dio una serie de bofetones sobre las tetazas carnosas, colosales, hasta dejarlas enrojecidas y bamboleantes.
PLASSS!!!!....PLASSSS!!!!!
Y cuando aflojó la presión de la mano, ella gimió y sollozó como una huérfana perdida y me daba cuenta de que su pelvis también empujaba, quería clavarse esa polla más adentro aún de su coño enrojecido y ardiente.
Estas rusas son todas unas putas, pensé.
El insulto misógino, xenófobo brotó dentro de mí como una liberación.
Algo deleznable, que estaba mal, pero me hacía bien en ese momento, calmaba mis heridas en cierto modo.
_Vas a volver a jugar….al tenis….vas a volver a jugar para mí….._ dijo él
Y no sé a cuanto de qué venía eso, no lo entendí en ese momento.
Julen cogió una almohada y cubrió el rostro de Irina con ella y puso sus dos manazas morenas sobre la almohada y luego inició un mete y saca violento, veía su inmensa polla entrar y salir del coño abierto de Irina que ya era una cañería de desagüe.
La estaba ahogando otra vez.
Quitó la almohada y le soltó un bofetón en la carita y ella le miraba con una expresión en el rostro que yo no lograba descifrar.
¿Espanto? ¿Temor?
_ ¿SIGO, ZORRA…….QUIERES MÁS?....._ Gritó Julen con el rostro congestionado, la nariz de pimiento hinchada y torcida
_Si…….si…..sigue……por favor_ dijo ella, con un hilo de voz que me estremeció.
Y otra vez vi la expresión de su carita perfecta y hermosa, con las marcas rojas de los bofetones en los pómulos.
Se lo agradecía, si, era eso, no podía salir de mi asombro. Su expresión era de una suprema y sumisa gratitud.
Gratitud hacía su macho, hacía su amo.
Entonces Julen volvió a cubrirle la cara con la almohada y la empotró salvajemente y ella gemía y chillaba debajo de la almohada y movía sus largas piernas con desesperación, buscando zafarse.
Y Julen también gruñía como un animal mientras metía y sacaba su enorme verga del coño bien abierto de mi esposa.
Y luego le quitó la almohada y se dejó caer sobre ella y la besó y esta vez ella respondía a sus besos, con locura, su boca carnosa se estrellaba en la boca de viejo de ese hombre, con los ojos cerrados, gimiendo, reconcentrada en su placer, transportada a otro mundo, fuera de sí.
El hermoso y pesado pelo rubio cayendo en ondas por sus hombros desnudos y como ya he dicho, un poco apelmazado en las sienes por el sudor, como cuando jugaba al tenis.
Creo que no había visto a Irina en ese estado de enajenación física y agotamiento desde que jugaba y solo en contadas ocasiones.
_Te gusta eh, zorrita…._
_Si….me encanta….si….._ dijo ella ronroneando casi, con su voz ronca y sensual
Julen subió las piernas de ella sobre sus propios hombros y la folló así, cogiéndola de los muslos, veía los delicados piececillos de Irina cerca de la cabeza cuadrada de ese animal y temía que se los mordiera, que le diera una dentellada de bestia sobre la suave piel y siguió así hasta que ella volvió a correrse.
Tapándole la cara con la almohada, ahorcándola, abofeteando su rostro y sus tetazas.
Y luego se dejó caer sobre ella, cubriéndola otra vez con su corpachón pero con las piernas de ella todavía en sus hombros, los pies desnudos asomando por debajo de los hombros macizos, Irina doblada sobre sí misma, aplastada por ese mono y besándose en la boca con él, mientras seguía siendo vejada, sometida una y otra vez por esa verga enterrada en lo más profundo de su chocho.
Hasta que volvió a correrse, encadenando un orgasmo con otro.
_Eres mía ahora ¿Lo entiendes?....._
Ella asintió con la cabeza y volvió a besarse con él.
_¡¡¡¡¡ ERES MÍA…..JODER………SI!!!!......._
Y entonces la cogió de una muñeca y la llevó al centro de la habitación, ella desnuda y escultural, trastabillando sobre el suelo y la situó frente al espejo, frente a mí, estábamos uno frente al otro.
Me pareció que ella temblaba un poco, la piel erizada
Julen apareció en escena, con una silla, hizo que Irina se subiera a ella, en cuatro patas, las rodillas juntas, los tetones emergiendo por sobre el respaldo, la carita transfigurada de frente a mí.
Le puso la polla en la boca y ella se la mamó, Julen me miraba a mi todo el tiempo, como haciéndome comprender lo que ya sabía yo.
La había perdido, él era el dueño ahora.
_Que boquita tienes, cariño…..que boquita….._ dijo, sin poder evitar la chulería, la grosería que le era innata.
Luego se situó detrás de ella y le amarró las manos a la espalda, con su corbata.
Su maldita corbata y ella ya gemía mientras era amarrada.
PLASSSS!!!!.......
Un buen azote en el culazo.
Julen volvió a la cama para recoger el tubo de gel lubricante.
Echó en el culo directamente, mientras me miraba, desafiante, sabía que yo estaba del otro lado del espejo.
_Mañana vas a hablar con tu esposo, le contaras lo que hemos hecho…_ dijo
PLASSSS!!!
Otro azote en el culo, mientras esparcía el gel sobre el orificio anal.
Luego volvió a la cama y cogió algo de allí.
Se situó delante de ella y la besó en la boca, Irina se balanceaba sobre la silla, que parecía pequeña y endeble para semejante cuerpazo.
_No vas dejarle todavía….será nuestro bufón….nuestro payaso eunuco……_ dijo.
Tenía en la mano el tanga de color blanco que ella había llevado puesto, Julen se lo paso por las bolas, se secaba el sudor de las pelotas con la delicada prenda íntima y luego se lo pasó bien por el culo, frotándose el culo con él como si se limpiara la mierda y luego comenzó a embutirle el tanga arrugado que ella había llevado durante la cena, en la boca.
El tanga pringado con su olor a culo de mono, a bolas sudadas de macho cabrío.
Se lo metía bien en la boca, haciendo un bollo de tela que Irina aceptaba y tragaba con sumisión.
Decía que yo iba a ser su bufón ¿Ella estaba de acuerdo?
_ ¿Sabe bien el tanguita?....tiene mi olor….el olor de tu macho….- dijo Julen y luego hizo un movimiento pélvico, sin quitar la vista del espejo.
Irina frunció la carita, con el tanga embutido en la boca y un gesto de dolor.
Julen comenzó a penetrarla, por el culo una vez más.
La estaba enculando otra vez, delante de mí.
Yo creo que hacía años que no hacía sexo anal con ella, desde el principio de nuestra relación, algo me paralizaba para hacerlo, saber que Henri había sido el primero, que no podría igualarle, que era menos que él.
Julen le cogió el pelo rubio con la mano morena y gorda y tiró de él, levantándole la carita, los ojos celestes, la naricita perfecta, el rostro un poco más anguloso que el rostro de niña con que la había conocido.
Como enseñándomela, como diciendo, mira como le doy por el culo, a tu mujercita, que ya no te pertenece, cornudo.
Ella cerró los ojos y echó la cabeza hacía atrás, Julen le estaba partiendo ese ojete, lentamente, sin pedir permiso.
Y luego aceleró las embestidas y siempre le jalaba del pelo para que levantara la cara, para que me mirara, estaba sellando un pacto entre los tres en cada penetración de su polla dentro del culo de mi esposa, reventándolo bien.
Me estaba enseñando cual sería mi lugar a partir de ahora, un bufón había dicho, un payaso.
Continuó sodomizando a Irina durante unos quince minutos y luego le quitó el tanga de la boca e hizo que le mamara la polla y luego se corrió sobre la perfecta carita de mi esposa.
Yo nunca había hecho eso.
_Te lo voy a echar en la cara…._ le dijo, en forma autoritaria.
Ella seguía con las manos amarradas por la corbata, en cuatro patas sobre la silla.
Julen se masturbó con violencia muy cerca de la carita de mi esposa y luego lanzó un gruñido animal y comenzó a echar chorros de lefa sobre el rostro de Irina como un maldito surtidor.
Ella cerraba los ojos y abría la boca, mucho semen cayó dentro de la boquita y mucho también por todo el rostro, en los párpados, en la nariz, en los maravillosos pómulos, parte en el pelo.
_Como me has dejado…_ dijo ella sumisamente, mientras él la desataba.
Luego fue a lavarse al baño, miré ese cuerpo escultural, caminar desnuda hasta el lavabo, con las marcas rojizas de los azotes en el culo y en las suculentas tetazas y luego cuando regresó se besaron frente al espejo, de pie los dos.
Y luego se durmieron abrazados.
Yo no podía dormir, miraba esos dos cuerpos sobre la cama, un grueso brazo moreno de Julen abrazando a Irina por detrás, cruzado sobre los tetones.
Estaban durmiendo juntos, como amantes.
Y luego me dormí yo también.
Y en un momento dado pensé que tenía fiebre, debo haberla tenido, por las pesadillas sin control que tuve y cuando me desperté, estaba empapado en sudor, me levanté y fui hasta el espejo-ventana.
Irina y Julen estaban follando nuevamente, de costado, él detrás de ella, la acunaba y la penetraba otra vez, a medio cubrir por las sábanas.
Y volvían a besarse en la boca y él le comía la orejita dulcemente y le daba besos en el cuello, mientras le estrujaba los pechos.
Me masturbé otra vez, me corrí al mismo tiempo que Julen lo hacía, esta vez dentro de la boca de ella, para que tragara toda la lefa, una buena manera de comenzar el día.
Volví a dormir, no quería salir del hueco tibio de la cama.
Desperté, no sabía dónde me encontraba, ni por qué Irina no estaba a mi lado.
Reconstruí los sucesos de la noche anterior, dolorosamente.
Debía irme hoy mismo de allí, no quedarme un segundo más en esa casa.
Bajé a desayunar al comedor, Mikel notó mi presencia y ordenó que me sirvieran el desayuno, ya estaba acabando cuando Irina llegó, con ropa de montar, unos pantalones blancos muy ceñidos y unas botas negras hasta la rodilla.
Tenía una pequeña mancha de barro en el rostro.
_Hola Pedro_ dijo y me acarició la mano por sobre la mesa.
Instintivamente la retiré.
_He hecho algo terrible, bueno, los dos hemos hecho algo terrible…._
No respondí, las palabras se negaban a salir de mi boca.
_Pedro, debemos irnos de aquí…- dijo
_ ¿Me perdonas?_ dije
_No…..no puedo perdonarte….pero yo también te he engañado anoche…-
_Con Julen…_ dije
_Si, con él ¿Nos has escuchado?...._
Como no escuchar tus alaridos de zorra, pensé.
_No, he dormido abajo_
Nos quedamos mirando uno al otro
_ ¿Lo has hecho por despecho, como venganza?_ dije
_No….no sé porque lo he hecho, creo que……._
_Dilo…….dilo de una vez…- dije
_Creo que Julen me gusta….lo que pasó entre tú y Nadia…simplemente me dio la excusa para hacerlo…_
Joder, eso sí que era hablar claro, pero yo había visto como ella había intentado resistirse al principio.
_ ¿Te gusta ese hombre viejo, obeso, déspota?_
_Si….si……joder….es difícil de explicar_ dijo Irina cogiendo su cara entre las manos, sentándose a la mesa.
Sucede que tiene mucho dinero y una gran polla, cariño, eso lo explica bastante bien.
_ ¿Quieres que me marche?_
_No, quiero que nos marchemos juntos…_ dijo
Entonces Julen entró en el comedor, llevaba una camisa blanca y unos pantalones muy formales, como si fuera a vestirse de traje otra vez.
_Buenos día, ¿le has contado?_ dijo dirigiéndose a Irina
_Si…..le he contado…._
_Bien, mejor así……Pedro, eres mi invitado, no quiero que te marches, quédate esta noche para ver el juego de baloncesto……_
_Tengo cosas que hacer en Madrid….._ dije
_Si es por la agencia Balerdi, no te preocupes, yo hablo con tu tío_
_No, no preciso que hables con mi tío….._
_Pedro, es mejor que lo sepas, he comprado la agencia, soy el accionista principal ahora_
_ ¿Qué?...._ no podía creerlo ¿Julen había comprado la agencia? ¿También era mi patrón ahora, también era el dueño de eso?
_Bueno, todo este tiempo he estado ayudando a tu tío Eduardo, es un buen amigo, que le he prestado bastante dinero y en fin, creo que ha sido lo mejor para todos_
_ ¿Has adquirido la agencia? ¿Por qué mi tío no me ha dicho nada?_
_Supongo que no ha querido preocuparte_ dijo él y miró a Irina que nos escuchaba asombrada, sin decir nada.
_No entiendo nada, ya…._ dije
_Te acostumbraras, sé que eres un buen empleado, nada cambiara para ti….._ dijo Julen y puso una mano en mi hombro, como consolándome
_Debo hablar con mi tío_ dije y comencé a ponerme de pie.
_Irina, ¿Quieres venir a almorzar conmigo a la ciudad?_ dijo Julen, me quedé petrificado por el morro que tenía
_En realidad…._ comenzó a decir ella.
Pero Julen no la dejó terminar, se acercó a ella, se inclinó y le dio un beso en la boca, levantándole la barbilla con la mano.
Ella no respondió al beso, pero tampoco se opuso.
_Ve a cambiarte de ropa, no tardes…._ dijo él suavemente.
Ella me miró, avergonzada y luego se levantó de la silla, maquinalmente como si no tuviese voluntad propia y salió del comedor.
_ ¿Yo también estoy invitado a almorzar con vosotros?_
_No, tu puedes almorzar aquí si lo deseas_
_ ¿Qué pretendes con esto?_ dije
_Dejártelo claro, Irina me pertenece ahora, supongo que habrás visto lo de anoche_
_Si…._ dije con un hilo de voz
_Nadia me ha dicho que te gusta mirar, que eres un mirón ¿es cierto eso?_
Me le quedé mirando precisamente, sin sabes que decir, estaba a punto de llorar, mis puños se crisparon de rabia y de impotencia.
_Ya veo que sí, nos entenderemos muy bien, ya lo verás…_ dijo Julen y se marchó.
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