Siempre lo mismo 4
Gladys tenía la edad y el poder para decidirlo todo. Él, solo veinticinco años y hambre de aprender. La piscina vacía fue el escenario de un pacto de carne y bisturí, pero cuando el deseo se vuelve rutina, ¿quién tiene el control cuando ella decide mirar hacia otro lado?
Siempre lo mismo 4.
Mi novia me había metido los cuernos, nos habíamos peleado, la eché del departamento, salió con un bolsito…el problema era que el departamento estaba a nombre de ella, era quién pagaba el alquiler, compraba casi todo, yo no ganaba un mango, me dedicaba a estudiar, estaba haciendo la residencia, el final de la carrera, y a hacerla feliz…parece que tan bien no lo hacía…
Acomodé todas mis cosas en tres bolsas y fui al hospital, había un cuartucho al fondo donde a veces se podía dormir cuando estabas de guardia… desde ese instante iba a hacer guardia todos los días, me ahorraba pagar por dormir…
Porqué María no hizo como Teresa, sopesó todo lo que podía perder antes de comerse semejante verga, bueno mucho no perdió, se sacó de encima al novio que bancaba…nooo, ella lloró y trató que la perdonara… yo no podía hacer eso, no podía perdonarla, a cada instante me venían a la mente las escenas del video, de cómo el hijo de puta del enfermero hacía gozar a mi ex novia María…
Hace un poco menos de tiempo.
También me viene al recuerdo la jefa de cirugía, Gladys Meclazque, la recuerdo porque ella también tuvo la oportunidad de considerar lo que iba hacer y no le dio pelota a lo que yo pensaba.
Estuve un buen tiempo haciendo guardias y guardias, tenía mis tres bolsas con mis cosas en esa especie de cuartucho dónde había una cama, ahí dormía cuando podía, mientras no tenía que estar trabajando o estudiando…comía en el hospital, me bañaba en el hospital, era mi casa, hacía intervenciones de todo tipo, he aprendido infinidad de cosas, sobre todo de las enfermeras, son unas genias, acomodan todo para que el médico pueda florearse, y casi nunca le damos pelota…bueno yo sí que les doy pelota ja ja…
Sexo con enfermeras…
Rosa, la jefa de enfermeras me cuidaba, me protegía, ella me anotaba en todos los turnos, guardia tras guardia, mucho problema no había, ya que nadie quería estar toda la noche a la espera de algún accidentado, durmiendo de a ratos…en esa época ahorré bastante dinero, todo lo que cobraba lo guardaba, me preocupación era ir a estudiar, terminar la carrera y el hospital…
Y llegó el ansiado final, el día en que se terminaba mi carrera de estudiante…me recibía, a la entrega de diplomas fue Rosa, mi eterna amiga, jefa de enfermeras, después con mi diploma me invitó a almorzar, había salido en el tercer lugar de la carrera, un lugar excepcional…de ahora en más veríamos lo que nos depara el destino…
Un buen día me encaró la jefa de cirugía como dije, Gladys Meclazque.
_Rolo tengo una propuesta para vos, me acabo de enterar que has terminado la carrera con excelentes notas… quiero que integres mi grupo, que aprendas de todo, sabés que el nuestro es el grupo de cirujanos mejor del país ja ja, que trabajes con mi equipo y que vengas a vivir a mi casa, sé que estás viviendo en el hospital, en el cuartucho del fondo…
_Yo me voy a ocupar de que aprendas muchísimo, que realices todo tipo de intervenciones, además en casa no vas a tener que pagar nada, ayudarás únicamente a mantenerla más o menos ordenada qué decís…
Y qué mierda vas a decir, acepté al toque, Gladys es una mujer de unos cincuenta años, lindo culo, mucha teta, algunos kilitos de más pero no se nota mucho…hay dónde agarrar ja ja…morocha de ojos negros, labios gruesos siempre pintados de un rojo furioso…
Así comenzó mi carrera dentro de su equipo, y como cirujano, metía bisturí por dónde fuera, y se me daba muy bien, parece que era algo innato, no tenía que esforzarme demasiado para cortar dónde corresponde…claro no todas las operaciones fueron exitosas, algunos pacientes han muerto, gracias a Dios hasta ahora ninguno durante la operación…
El grupo de cirugía de Gladys se componía de cuatro personas, además de ella; Cristina, doctora cuarentona, cirujana; Roberto, cuarentón anestesista; Raquel, también cuarentona, ayudante y yo de veinticinco…era el pendejo, el más joven, el aprendiz, el forro, al que todos mandaban…nunca desobedecí ninguna orden, siempre listo, sabía que estaba forjando mi futuro…
El equipo pasó a operar en clínicas para millonarios, ahí pasé a ser el número nueve, el delantero de punta, el que hacía los goles, con mi intervención ganábamos…ganábamos bastante dinero…el implante de mamas, la reconstrucción de narices, labios, culos, estiramientos, etc, dejaban buenos dividendos…era el que metía el bisturí, el cirujano…
Gladys en un principio, casi que me obligó a que me dedicara a la cirugía estética, me hizo hacer innumerables cursos, estudiar todo tipo de técnicas, me moldeó a su antojo, yo aprendía bien, todo lo asimilaba y ponía mucha atención en no dejar nada librado al azar, o sea me rompía bien el culo…
Al comienzo ni nos veíamos en su casa, yo salía para el hospital o alguna clínica, me pasaba todo el día trabajando, estudiando o haciendo algún curso, regresaba a casa ya cenado y directamente me iba a mi habitación a dormir…mi vida sexual en esa época era bastante escasa ja ja…trataba siempre de dejar mi cuarto bien ordenado, inclusive si veía algo sucio o fuera de lugar en el comedor o en la cocina lo solucionaba, una pinturita de invitado era…
Nos empezamos a relacionar en casa como al mes, estuve haciendo un curso por internet los fines de semana…era época de verano, un calor infernar, en toda la casa había aire acondicionado, estar tirado en la cama un sábado a las diez de la mañana con la compu era una maravilla…
Sentí golpear la puerta de mi habitación…
_Rolo, tas ahí…tas despierto…puedo pasar…
_Pasá Gladys, pasá…
Entró con un biquini amarillo huevo, bien chiquito, algunos rollitos salían por los costados, pero su imagen impactaba, estaba sensacional…y se lo dije…
_Guau!!! Gladys estas hermosa, qué bien te queda la malla.
_Gracias, te venía a invitar para meternos en la pileta, vení ponete algo y salí…
No salió de mi habitación para que pudiera cambiarme, está bien que somos médicos, para nosotros el cuerpo humano es como un motor para un mecánico, lo conocemos completamente, pero un poco de pudor hay que tener no…me levanté en calzoncillos, abrí el ropero, de un cajón saqué el short de baño, me bajé el calzoncillo, le mostré mi herramienta y me puse la malla…salimos detrás de ese culo espectacular que tiene…
La casa es impactante, tiene cuatro habitaciones, todas con su baño, un amplio comedor, amplia cocina, amplio patio, y quincho recontra amplio…la pileta no podía ser de otra manera, una de 4 por 15 metros, ideal para practicar natación…
Tenía preparado un carrito con bebidas, bien frías, fiambres, quesos, aceitunas, y un montón de cositas más, no faltaba nada, cuando me mostró…
_Es para la picada que te hice antes de que vos me hagas un asado…
A la mierda, el doctor se tendría que poner firme junto a la parrilla…ni me metí a la pileta, pasé de largo y armé todo para prender el fuego, tiene una leñera, es una cuna de hierro donde se pone un poco de madera, el carbón, y desde abajo se prende papel, esperando que prenda la madera y que luego el carbón esté listo, bien prendido…
Me gritó…la carne está en la heladera…
Había una heladera grande, cuando abrí la puerta me encontré además de la fuente con la carne, infinidad de cervezas…parece que le gusta a la jefa de cirugía ja ja…
Preparé un chimichurri, es un preparado para condimentar la carne, lleva ajo, perejil, ají, sal, vinagre, unté la carne con ese mejunje, la dejé tapada en la fuente y me metí en la pileta con un salto espectacular, desde chiquito practico la natación en los internados…
_Rolo qué salto acrobático que hiciste, por lo que veo sabés mucho de natación, siempre me dejás sorprendida, hay otras cosas que sabés y no me enteré ja ja…me dijo Gladys…
_Naaa es todo lo que ves, y entré a bracear con firmeza, ida y vuelta, por unos minutos, ella me miraba con admiración…
Cuando terminé de relajarme con el ejercicio salí a ver el fuego, golpeé un poco el bracero para que caigan unos carbones encendidos, los puse debajo de la parrilla para calentarla y limpiarla…y a comer la picada…
Una mesa de hierro, sillas de hierro, saqué cubitos de hielo, los puse en un jarro, llené un tercio de Gancia, bebida para vermut, soda, limón y se lo ofrecí a Gladys, no sabía si le gustaba…lo tomó, le dio un traguito y me lo devolvió…
_Prefiero la cerveza me dijo…
Listo, le llené el otro jarro con cerveza, con bastante espuma que me dijo que le gustaba…
Y nos pusimos a conversar, mirando el agua de la pileta, en un principio la conversación consistió en el trabajo, después pasó a mi experiencia en su casa, y por último me dijo que quiere tener sexo conmigo…así directamente mi jefa de cirugía…
Me levanté muy despacio, di vuelta la mesita, me acerqué a su silla, le extendí la mano, ella me la agarró, hice fuerza y la levanté, la incliné un poco y la alcé en mis brazos, bajé suavemente por la escalera de la pileta, hasta que el agua llegara un poco más debajo de la cintura…la senté sobre mis piernas, me bajé un poco el short, saqué mi pija, estaba recontra dura, le corrí un poco la biquini, acomodé la punta en su entrada y muy despacio la fui soltando, ella mientras se la iba metiendo me miraba con unos ojos asombrados, intrigados, me acordé de mi primera vez con mis hermanas en el río, cuando la tuvo toda adentro la besé con pasión…la movía suavemente, sentía como iba y venía mi miembro por su vagina, era una sensación muy pero muy placentera, la apretaba contra mi pecho, le mordía las orejas, besaba su cuello, apretaba su culo, mis manos parecían un pulpo ja ja…estuvimos en buen rato haciendo el amor, lo digo así porque fue muy delicado, suave, con cariño, ella parece que disfrutó muchísimo ya que creo que acabó tres veces, lo digo porque sus espasmos me lo indicaron…cuando al fin acabé nos quedamos un rato besándonos, parece que había muchas ganas…y así me lo dijo…
_No sabés Rolo las ganas que te tenía, me has hecho gozar muchísimo, quisiera que pudiéramos repetir, a vos te gustó…
_Siiii Gladys, ha sido espectacular, y yo siempre estaré listo, para cuando lo quieras…
Y como una pareja de enamorados comimos un muy rico asado, con ensaladas y buena bebida.
A partir de ese día todo cambió en nuestra relación, en el trabajo no mucho, ella me miraba con amor pero nada de exteriorizarlo, yo de vez en cuando le tocaba el culo, siempre que estuviéramos solos…en casa nooo, ahí sí que la cosa era diferente, todas las noches dormía con ella, cuando llegábamos del trabajo nos bañábamos, varias veces juntos…la hacía poner mirando la pared, agarrada de las llaves de la lluvia, que se inclinara un poco y de atrás se la metía, ella gemía y bufaba…el día que se la metí por el orto mañereó un poco, se quiso salir, no la dejé, después me pedía con más fuerza…
Las noches eran una luna de miel constante, todos los días teníamos sexo, algunas veces tranquilo, otras, me desataba y parecía un animal, así le gustaba mucho…
En las operaciones no había cariño que valga, si veía algo que estaba haciendo mal me reprendía, no dejaba de ser mi jefa, todo el equipo tomaba nota, creo que todos sabían que éramos pareja…
Creo que pasó como un año del eterno romance, hasta que noté que ya no quería tener sexo tan frecuentemente como siempre, y no me trataba tan afectuosamente, pensé que era por las preocupaciones laborales…una noche me dijo que iba a salir en una cita, con un gerente de una multinacional, que no la esperara, que no sabría si volvería…”de acuerdo a como salgan las cosas”, así me dijo…
Continuará.
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