Xtories

Cuernos retorcidos

El sobre marrón sin matasellos cambió todo. Lo que Juan creía una fantasía controlada se convirtió en una pantalla de 50 pulgadas donde su mujer le demostraba, sin piedad, lo que significa realmente cederle el control.

SofiaB18K vistas9.1· 30 votos

Primero disculparme porque me ha sido difícil en mí primer relato mezclar texto en primera persona, en tercera, texto en video y otros en directo. Yo estoy contenta y he intentado que el relato sea claro y con sentido. Bueno es tarde, espero que os guste y espero vuestros comentarios si deseaís hacerlos.

Eran sobre las dos de la tarde de un caluroso día de mayo cuando Juan entró en el portal de su casa tras pasar la mañana en la playa. Llamó al ascensor y antes de que llegara miró su buzón. Había un sobre marrón y toneladas de publicidad, pero el sobre le llamó la atención particularmente porque no llevaba matasellos y porque solo ponía su nombre y apellidos sin dirección ni nada.

Tras darse una ducha rápida y cambiar el bañador por un bóxer muy fino y fresco se dirigió al frigorífico, cogió un refresco, encendió el televisor, tomó el sobre y se dejó caer en el sofá. Juan es un hombre atractivo. 1.80 de altura, buenas espaldas, mejor culo, vientre y pectorales definidos aunque no demasiado, manos fuertes y grandes y lo que más le gustaba a Lucía, su pareja; unos ojazos de color azul intenso que quitaban el sentido y una boca guapísima. No era guapo a rabiar y vestido era como la media de hombres de su edad (27 años), pero en calzoncillos era la leche.

Nada más abrir el sobre cayó algo al suelo que enseguida reconoció, un pendrive. Dentro del sobre una escueta nota escrita en ordenador decía en un tamaño de letra enorme: “introduce el pendrive en el puerto USB Video del televisor”.

-Pero qué cosas más extraña…pensó mientras conectaba el pendrive, se volvía a sentar, buscaba la unidad externa y pinchaba el primer archivo de video titulado “Primera razón, por amor”.

VIDEO------------------------------------------------

Una vez lo hizo apareció en el TV un rótulo que decía: “Primera razón, por amor”, se fundió a negro y en calidad 4K apareció una chica preciosa sentada en un sofá vestida con un pequeño culotte negro y un top blanco que dejaba al aire un vientre moreno y liso pero no demasiado musculado, femenino. El top la verdad que no dejaba nada a la imaginación ya que la chica no llevaba sujetador y estaba muy ajustado. Dejaba ver claramente la forma de unos pechos preciosos ni grandes ni pequeños ni duros ni flácidos adornados por dos pezones también medianos.

La chica era preciosa de cara. La típica española morena de melena larga, cara fina, ojos negros y boca que armonizaba con el resto de la cara. De piernas largas, muslazos, gemelos marcados pero no demasiado, tobillo fino, culo grande para su talla y peso pero no demasiado con forma de corazón invertido…mediría 1.72 y pesaba unos 60 kilos. De talla de cadera usaba una 40 y de pecho la 90C. Vamos, una mujer muy bien hecha que despertaba la atención a donde fuese.

FIN VIDEO-------------------------------------------

Juan pegó un salto en el sofá, cogió el mando, dio a la pausa y se puso a andar hacia un lado y otro del salón acariciándose la mandíbula. Procuraba serenarse porque el corazón se le salía por la boca y solo murmuraba: “Lucía…Dios Lucía no, no puede ser…por qué por qué, por qué…pero si han pasado ya tres meses”. La verdad es que era un espectáculo ver a un tipo de 1.80 de alto como él con un ataque de nervios solo por ver a una chiquilla de 24 años en la pantalla.

Pasados cinco minutos encontró valor para volver a sentarse, beber el resto del refresco del tirón y volver a darle al play.

VUELVE VIDEO------------------------------------------------

Lucía vestía un tanga y una camiseta grande y fina como siempre que hacía calor cosa que a él le encantaba. Yverla ahí, en un sofá como si la tuviera enfrente casi le hizo llorar.

-¡Hola hola caracola!, dijo la chica hablando a la pantalla, no esperabas que fuera yo, ¿eh?. Pues si cariño, como ves lo soy. Dijo pasando de una sonrisa inicial a un gesto más neutro que no dejaba adivinar sus pensamientos. Tras unos segundos manteniendo la mirada firme a la cámara, Lucía volvió a hablar.

-Verás, te recomiendo que te sientes, pilles algo de la nevera y procures mantener la calma porque esto va para largo. Muy largo.

A ver Juan, yo también estoy algo nerviosa pero es algo que tenía que hacer. Quiero dejar las cosas muy claras porque en estos últimos meses he tenido que cambiar mi móvil por tus constantes llamadas, has molestado a mis amigos y amigas preguntando por mí…no sé, hay que poner un final a esto. Claro que antes mejor te recuerdo lo que pasó, dijo ella echándose la melena a un lado con la mano en un gesto muy femenino. Se sentó bien en el sofá, cruzó sus piernas colocando sus manos en su muslo, respiró hondo resaltando sus pechos y pezones y continuó hablando.

-¿Recuerdas la noche aquella en la que tras echar un par de polvos me confesaste que cada vez que ibas al hospital a verme y veías a mis compañeros con sus batas blancas, sus bigotes, su barba, su aspecto serio, me dijiste que te imaginabas que alguno me follaba en alguna habitación desocupada o en su despacho?. Dijo mirando a la cámara a veces con decisión y a veces tímidamente.

Si claro, claro que lo recuerdas, dijo ella suspirando. Te recordaré alguna charla de esas así de memoria:

-Joder Lucía que flipe, te he imaginado follando con el Dr. Andrade. Raro, ¿verdad?.

-Aja, mucho, dije desnuda y bañada en sudor mirando al techo tras haber echado un buen polvo con tu mano sobre mí vientre.

-¿Y no te sorprende?.

-Hombre un poco si pero como a los tíos se os va la pinza mucho en eso de las fantasías tampoco es que me extrañe, dije ladeando la cabeza y mirándote a los ojos para que centrarme más en lo que decías.

-A ver amor, sabes que te quiero un montón y no me voy a enfadar por esas fantasías, jaja. Al reírme mi vientre se tensó y destensó, tú colocaste tu mano sobre él como de costumbre y comenzaste a acariciarlo en círculos con las yemas de tus dedos. Después dejaste la mano quieta como notando mi respiración, sabías lo que me gusta eso. Yo por mi parte me coloqué de lado mirando hacia ti con mi muslo sobre tus piernas, apretando uno de mis senos contra tus costillas, acariciando tus fuertes pectorales. Siempre que me colocaba así me sentía muy protegida, te sentía fuerte, viril y mío.

Olías a gel de baño Hugo Boss, estaba tan colada por ti que cuando no andabas en casa me ponía una camisa tuya para oler a ti.

-Ya Lucía ya, pero el caso es que es algo que me lleva rondando ya un tiempo por la cabeza.

-¿Cuánto?.

-No sé, seis meses quizás.

-Pero si lo que tenemos es perfecto, ¿no?. Tenemos buen sexo, compartimos muchos gustos, vivimos en un piso alquilado pero muy chulo, nos va bien en nuestros trabajos, nos queremos…porque nos queremos, ¿no?.

-Pues claro que si cariño, dijiste colocando tu mano en la curva de mí cadera, si sabes que eres la mujer de mi vida física y emocionalmente. Yo te amo de verdad pero es que no puedo quitarme esto de la cabeza y pienso que quizás si lo viera vería que no es para tanto y lo olvidaría. Pero de momento es algo que me da vueltas a la cabeza y que no puedo parar, me tortura.

Me quedé pensativa acariciándote el pecho y los abdominales, no sabía qué decir.

-¡Bah!, se te pasará, dije jugando con el pelo de tu pecho y dándote besitos en el hombro y el brazo.

Supongo que para distraerte de tus pensamientos o simplemente porque me apeteció coloqué mi muslo sobre tu pene y comencé a apretarlo con él, a frotarme, a rozar tu cadera con mi pubis, a encenderte de nuevo para hacerte una mamada de esas que te encantan. Bueno a ti y a mí porque tienes una polla preciosa de esas tirando a grandes con un glande que me encanta lamer como a un helado, eres el único hombre al que le he tragado el semen sin darme asco.

-Lucía, para, tengo sueño.

Me quedé extrañada porque nunca habías dicho que no a un tercer polvo y menos si empezaba con mi muslo sobre tu pene. Me recosté sobre el codo poniéndote una teta a la altura de tu cara, hice un gesto como de: “ummm, tú te lo pierdes”, me levanté y me fui a la ducha.

-Como quieras cariño, yo tampoco tengo ganas de más. Miré por el rabillo del ojo y pude ver como me mirabas alejarme. Siempre te gustó ver el movimiento de mi culo desnudo cuando me alejaba de ti, decías que era como un corazón bocabajo.

Pasaron dos semanas en la que llevamos una vida casi normal. Digo casi normal porque si vale, follábamos pero tú no te entregabas tanto. Salíamos pero a veces te quedabas como apagado, no parecías el mismo.

Una noche cenando en la cocina estaba pensativa, ¿recuerdas?.

-Oye Juan, ¿si lo hiciese olvidarías esa fantasía, no volverías a mencionarla y olvidarías lo que pasase?.

Sorprendido por la pregunta por un tema que ya dabas por olvidado respondiste tras unos segundos pensando: “no puedo asegurar que no volviese a tener esas fantasías, pero no te lo diría ni te lo volvería a pedir”.

Estuve unos minutos meditando el asunto. Me parecía repugnante que tú, mi chico, aquel que tanto decía amarme me pidieras que me acostase con otro. Finalmente volví a la mesa y pinché unos guisantes con el tenedor mirando al plato.

-Está bien, lo haré, dije sin levantar la mirada.

-¿Harás eso por mí?.

-Si pero él debe de saber que no por mi gusto y que no puede besarme la boca, ¿entiendes?. Prestaré mi cuerpo a otro pero de ninguna manera voy a comportarme como si fuera una pareja normal, ni siquiera como si estuviese sin pareja y me tirase a un desconocido, ni eso.

-No sabes lo feliz que me haces, te trataré como a una reina hasta el fin de los días, dijiste tan emocionado que me preocupaste. O mentía o fingía muy bien.

Vale mira mi Insta y elige a uno de mis amigos, dijiste pasándome el móvil.

-¿Ya lo tenías pensado?, joder que cabrón. Hice un gesto de enfado pero aún así cogí el móvil y fui mirando perfiles. Pasados unos minutos te lo devolví.

-Ninguno.

-¿Qué no te gusta ninguno?, vamos Lucía ayuda un poco que alguno te gustará.

De mala gana volví a coger el móvil resoplando.

-Vale, éste, dije señalando a un hombre llamado José Durán.

-¿Durán?, es muy buena gente no creo que quiera, busca otro.

-No, quiero éste. Parece de unos 40 años con lo que imagino que estará casado, de esa forma si se va de la lengua se lo digo a su mujer con pelos y señales físicas de él para que no tenga dudas. Aparte de esto es atractivo…no sé, me gusta.

-Lucía cariño, que tienes 24 años podría ser tu padre.

-Mira si empiezas a poner pegas lo dejamos y en paz, ¿lo pillas?, dije mirándote muy seria.

-Bueno hablaré con él a ver pero va a ser complicado ya te aviso, nadie le conoce otra mujer que no sea la suya.

-Estupendo pues me voy a la cama. No intentes nada porque estoy muy cansada del turno y me duele la cabeza.

El día siguiente habíamos quedado para comer en una terraza del paseo marítimo, ¿recuerdas?. Yo estaba muy contenta porque había pillado tres días libres tras doblar turnos así que nada más verte te di el beso de costumbre y te conté el motivo de mi alegría. Alegría que me duró poco cuando me dijiste que habías hablado con Durán, que era un hombre amable y que, tras ver mi perfil de Insta, había aceptado tú proposición con una sola condición: quedaríamos para cenar él y yo en un hotel restaurante muy apartado que había en la los montes y que si tras una charla decidíamos seguir adelante subiríamos a una habitación y follaríamos. Y si no había química no pasaría nada

-¿A ver Juan estás completamente seguro de que quieres que un desconocido me folle?, te dije como suplicándote con la mirada esperando en un último intento de darte otra oportunidad. Tardaste unos segundos en contestar en los que miraste al suelo, a los de la mesa de al lado…

-Lucía yo creo que si despejo esa duda nuestra relación será más sincera y estable porque quererte ya te quiero a rabiar, eres la mujer de mi vida hagas lo que hagas. Si, me gustaría que te folle otro tío.

-Vale de acuerdo. Bueno pues voy a hacer unas compras cielo, yo también te quiero…te dije dándote un beso corto en los labios…y menos mal que no te pone arrancarme la piel a tiras a latigazos, ¡si encima tendrá que darte las gracias!. Mi cabreo era más que notable cuando me levanté de la mesa.

-Jaja, no me des ideas guapa. ¡Espera!, sé que es mucho pedir pero…¿podrías mandarme fotos mientras lo hacéis?, sino no tendría mucho sentido.

-¿Ahora fotos?, ¡joder que asco!. Vale pero sin caras y díselo a él, imagino que le hará tanta gracia como a mi.

Y si Juan, ya lo creo que tenía que comprar cosas. Fui primero a una tienda de espías a comprar una cámara y el empleado me enseñó varias.

-Perdone, ¿para qué la quiere sino es indiscreción?.

-Para grabar desde un bolso, tengo un compañero de oficina que me acosa y quiero grabarlo para que pare antes de ir a los tribunales.

-¡Ah, perfecto!, pues tenemos una cámara que ya va integrada en un bolso y otra en un osito de peluche, van una en el botón que cierra el bolso y la otra en uno de los ojos del oso. Son de máxima sensibilidad por lo que graban con poca luz y gracias a ir dentro de cosas llevan baterías grandes de hasta doce horas de duración a resolución 2K.

-Gracias me llevo las dos.

Después fui al departamento de lencería de unos grandes almacenes y compré un sujetador con agarre adhesivo a los costados negro con las copas transparentes y encajes muy sexy que le iba muy bien al dorado de mi piel y y un tanga a juego también semi transparente en la zona del pubis y vulva que a poco que alguien se fijase vería perfectamente.

Si me decidía por un vestido negro con escote a la espalda ese suje es ideal aunque no sujetan bien los pechos. El vestido también tenía un generoso escote y por los lados dejaba ver los costados y parte de las tetas según la posición que cogiese. Los zapatos ya los tenía, unos de tacón alto pero de 6 cmts, no quería parecer muy alta. Dudé si llevar medias o no porque sé que a los hombres os gustan mucho, pero entre el calor y que tenía las piernas perfectamente depiladas y con un tono de bronceado bonito las deseché.

Yendo para casa en el coche sonó el móvil así que puse el manos libres y respondí.

-¿Si?, diga…

-Hola Lucía, soy José Durán, no se si…fue oír su nombre y su voz y darme taquicardia, tardé en contestar.

-Oh si, perdone…si si, ya me ha dicho Juan…¿hoy?, imposible no estaría lista…si si, mañana mejor gracias…vale le llamo a las 18.00 y quedamos…no mire, mejor no hablemos de eso ahora, me es violento…aja, adiós adiós.

Puffffffffffff, joder con el tío, ya quería follarme esa misma noche.

El día siguiente tú y yo no coincidimos, te quedaste en el concesionario y como yo me iba a las 20.00 ni te vi el pelo. Mejor, no habríamos podido mirarnos a la cara. A las 18.00 me llamó puntualmente Durán y quedamos en que pasaría a recogerme a las 20.00, así que tuve tiempo de ducharme, untarme leche hidratante, ponerme el tanga, el suje lo descarté y el vestido negro que me quedaba como un guante porque se ceñía a los muslos, caderas y cintura siendo más holgado en el escote que dejaba las tetas libres de moverse y los costados por los que entraría fácilmente una mano.

Era fino pero no lo suficiente como para transparentarse por abajo si llevaba ropa interior del mismo color.

Tras vestirme me pinté los labios con una barra de Dior rojo 999 y me eché unas gotas de Versense (un perfume muy fresco) en el cuello y las muñecas.

Fui al espejo del dormitorio a mirarme de frente, de lado, la espalda, me coloqué las tetas…me gustaba como quedaban sueltas y libres para moverse de forma natural. Iba guapa, elegante y sensual la verdad.

Cogí un bolso de mano negro a juego con los zapatos, coloqué la cámara en un lateral como me explicó el hombre, eché el móvil, la barra de labios, kleenex, dos condones por si acaso, la cartera, un bikini muy ligero por si ensuciaba el tanga y un espermicida. Hay que ser precavida Juan, siempre lo he sido. Hasta contigo que te quedaste esperando dejarme preñada.

Tocaron al portero electrónico justo a las 20.00…¡bajo!, dije nerviosa.

Bufffffff, el corazón me iba a mil mientras bajaba en el ascensor Juan, ni sabes lo nerviosa que estaba.

Tranquila Lucía, sino va a pasar nada que no quiera…no va a pasar nada, no va a pasar nada…¡buf que nervios!. Salí a la acera y vi un coche enorme azul oscuro cerca. Durán estaba apoyado en la puerta del acompañante y se le veía elegante aunque no muy atractivo la verdad. Era normal de cara, de mi estatura o más bajo, fuerte pero no cachas, incluso con algo de barriga…bueno eso lo facilitaría todo, no creo que hubiera peligro de colgarme por él.

-Hola Lucía, ¿cómo estás a parte de bellísima?, dijo dándome un beso en cada mejilla y colocando sus manos en mis caderas y algo más abajo.

-Uf, pues no sabría que decirte, muy nerviosa la verdad. Es todo tan…tan…raro.

-Tranquila, sube al coche me dijo mientras me abría la puerta.

Entre que el asiento era bajo, que mis piernas son largas y que llevaba tacón a Durán le alegré el día porque para mí que se me vio hasta el tanga aunque solo unas décimas de segundo. Ya en el coche el vestido me llegaba hasta más allá de medio muslo pero con los nervios no estaba para esas cosas. Además de estar acostumbrada a enseñar las piernas cuando vestía shorts o faldas cortas.

-Tranquila, me dijo él sentándose y arrancando el coche, no va a pasar nada que no queramos. Cenamos, subimos a la habitación y si quieres lo hacemos y sino nos vamos y en paz. Aunque con una mujer como tú yo sería el hombre más feliz del mundo con que solo me dejases dormir junto a ti.

-¿Siiii?, ah vale pues podemos hacer eso, ¿no?, dije yo toda contenta haciendo como que abría el coche..., ja ja ja, dije con risa nerviosa tratando de tranquilizarme rompiendo el hielo.

-Bueno chiquilla ya veremos, ¿quién sabe qué puede pasar?. Ah y tranquila, también es mi primera vez.

-¿En serio?, dije extrañada.

- Pues sí, amo a mi mujer como a nada en el mundo pero no lo puedo evitar, soy hombre y cuando veo a una hembra como tú…en fin, que te voy a contar.

¿Hembra?, pero qué era yo, ¿una vaca?. En fin pasé del “detalle” y fuimos charlando la media hora que duró el viaje y la verdad es que era un tipo estupendo. Empresario, educado, con mundo, elegante, cortés…parecía un tipo majo aunque no dejó de mirarme los muslos y el escote de reojo durante todo el camino.

Incluso puso una de sus manos en mí muslo como quien no quiere la cosa, acariciándomelo a veces.

Y no me molestó Juan, te aseguro que hasta me gustó.

Cuando llegamos un mozo me abrió la puerta (también le alegré el día con unas magníficas vistas de mis piernas al salir), cogió las llaves y se llevó el coche. Ya dentro Durán me dijo que esperase que iba al mostrador de registro, la chica que le atendió no evitó mirarle a él y a mi comparando edades, normal. Tras eso nos fuimos a uno de los cuatro restaurantes que tenía el hotel, uno que estaba en un patio andaluz precioso.

Íbamos a sentarnos cuando le dije a Durán que me disculpase, que iba a dejar el bolso en la silla de otra mesa ocupada por un matrimonio porque así no nos molestaría el móvil. Al darle la espalda abrí el bolso y pulsé el botón de la cámara. Según el que me la vendió tenía un micrófono direccional que grababa muy bien lo que se hablaba hasta a diez metros y estaríamos a tres.

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-Empieza la noche Juan, ya no podrás controlar lo que pase. Dije mirando a la cámara antes de colocarla en la silla no sin antes enfocar mi escote y hacer como que te besaba, ¡muaks!. Te dejo que mi acompañante se impacienta aunque fijo que ahora me está mirando el culo, este vestido se me pega como un guante y es fino como el papel.

-Bueno pues aquí estamos, dije sentándome frente a él. ¿Pedimos ya?....si claro…levantó la mano y al segundo estaba un chico allí apuntando que íbamos a cenar.

En cámara Juan veía y oía la conversación y los gesto de Lucía y Durán. Nada importante, conversaron un poco de todo durante cerca de una hora que terminaron los postres. Finalmente se levantaron de la mesa sobre las 22.00 y un empleado les guió a la habitación. Bueno decir “habitación” era decir muy poco porque Durán había pagado por una de las suites más caras del hotel. Tenía terraza amplia con tumbonas y jakuzzy, una sala que daba a ella con un sofá muy grande, mesas de mármol, nevera, TV, de todo. Una puerta daba al dormitorio también muy amplio y en el que también había un sofá ya más pequeño con una mesa de mármol y una cama de dos por dos metros con mesitas de noche a cada lado. A la izquierda una puerta conducía a un baño con, ducha de lluvia, una pequeña sauna y esas cosas.

Lucía flipaba con la suite pero también se volvía a encontrar inquieta, se acercaba el momento de la decisión final.

Cuando el muchacho se fue, Lucía colocó el bolso mirando a la cama e hizo zoom para encuadrar solo la cama. Apagó la cámara cosa que no gustó a Juan porque no sabía lo que ocurría ni en la salita ni en la terraza ni en el baño.

-José (ya tuteaba a Durán), ¿nos sentamos un rato y nos tomamos una copa?....claro chiquilla, ¿qué quieres?, yo votaría por el champán…si bueno estará bien, dije con una sonrisa. Me senté en el sofá de la salita con las piernas cruzadas lo que dejaba una buena vista de mis muslos Durán que parecieron agradarle.

-Toma, bien fría…¿por qué brindamos?.

-¿Por las posibilidades?, dijo él cambiando su mirada de mi escote a mis ojos.

-Jaja, vale pues por las posibilidades, chin chin.

-¿Te importa si me siento a tu lado?, dijo él…bueno no claro, respondí.

Y así lo hizo Durán que se sentó a mí derecha separado por medio metro, lo que le daba una visión de mis muslos y escote espléndida. No tardó ni cinco minutos en ponerme la mano sobre la rodilla. En principio di un respingo para relajarme al segundo.

-Perdona ha sido un acto reflejo.

-Nada mujer, lo comprendo perfectamente.

Quizá el champán o quizá lo encantador que era Duran y la seguridad que me daba hicieron que me relajase lo suficiente como para dejar que hubiese un primer contacto físico.

Contacto que se ampliaba porque mientras hablábamos él fue acariciando el muslo suavemente hacia arriba y hacia dentro hasta llegar al otro muslo que se encontraba debajo. Yo me dejaba hacer porque comenzaba a estar receptiva a sus caricias.

-Oye José, ¿te habló Juan de fotos?...si, me pareció normal…vale pues, ¿te importa si hago ahora una foto de tu mano sobre mi muslo y se la envío?...no claro, para nada. Veo que te gusta agradar a tu chico.

Sí sí, ¿qué sabría él?.

-Vale pues pon la mano en la rodilla…CLIK, hizo el móvil…vale ahora más arriba, a medio muslo…CLIK…vale ya gracias.

-¿Ya?, igual a mi me habría gustado llegar más arriba e imagino que a tu chico también?.

Tras pensarlo pensé que quizás llevase razón.

-Vale, sube tu mano hasta el tanga y mete bajo él la punta del dedo…¡eh eh!, ahí está bien, dije tras intentar rozarme la vulva…CLIK...ya gracias.

Abrí wasap, te mandé las fotos y te escribí: “estamos empezando cariño, aún puedes enviar un mensaje y parar esto”.

Pero no recibí ningún mensaje y eso me defraudó y me dio coraje. Un hombre me iba a follar y a mí chico le daba igual.

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Eran cerca de las once de la noche según podía ver Juan en la pantalla de la TV sin tratar de parar nada. Tenía sensaciones encontradas de deseo y rechazo por lo que veía en su pantalla pero estaba ciego de deseo y deseaba que comenzase todo ya, rápido.

Ver como Durán se follaba a su chica era todo lo que deseaba.

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-Tienes el muslo más suave que he tocado en mi vida, y tan terso…ella le miró alagada y le dijo que dio las gracias.

Sonó la llegada de un wasap al móvil de Lucía: “te lo tendré en cuenta pero para bien, te haré la mujer más feliz del mundo. No te cortes cariño, lo que hagas bien estará”. Tras leer el mensaje a Lucía le subió el ánimo.

José, ¿nos vamos a la cama?, dijo con una sonrisa nerviosa…claro chica, cuando tú quieras…antes voy al baño perdona. Dicho eso Lucía se levantó del sofá, al pasar por el dormitorio metió la mano en el bolso, encendió la cámara y se fue al baño. Siempre orinaba antes de follar porque el tener un pene dentro moviéndose siempre le daba ganas de ir al baño.

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Cuando volvió al dormitorio Durán ya se había quitado la chaqueta, la corbata y la camisa mostrando unos brazos fuertes pero no musculados, un pecho ancho poblado por pelo no demasiado espeso y una incipiente barriga.

Lucía por su parte dijo al demonio con todo, se cogió el vestido desde abajo y lentamente lo fue subiendo por su cuerpo enseñando poco a poco la parte superior de sus muslos, el tanga negro de encaje que apenas tapaba su pubis, un vientre más que bonito con un ombligo hundido bastante guapo, las costillas, sus tetas perfectas coronadas por pezones ni grandes ni pequeños, su cuello, cara y por fin se lo sacó por arriba volviendo a caer su melena por su espalda y pecho, cosa que arregló con solo girar la cabeza rápidamente hacia un lado.

Juan en su casa se quedó flipado con el cuerpazo que se le veía a su chica, lo atrevida que parecía y la forma en la que Durán fue viendo poco a poco el cuerpo de su chica. Por supuesto ya tenía la mano en su polla desde que recibió las fotos.

-Guau Lucía, impresionante, dijo Durán….

-Gracias, tú también estás bastante bien, dijo ella frente a él que miraba embobado sus pechos que desafiaban a la gravedad así como sus pezones ya medio erectos.

Lucía se dirigió a la cama caminando solo con el tanga puesto (visión que a su chico le puso a mil, vista de espaldas la tira del tanga casi desaparecía entre sus preciosos cachetes), se tumbó boca arriba, cogió las tiras laterales del tanga y se lo quitó tras subir sus caderas. Después cruzó una pierna sobre otra, colocó una mano en su vientre y miró como Durán terminaba de quitarse los pantalones, se acercaba a ella y se tumbaba a su lado mirando a sus ojos mientras con la mano exploraba sus muslos, el vientre y sus pechos, lugar en el que se entretuvo un buen rato provocando que ella abriese sus muslos en un ángulo de 90 grados y flexionase sus piernas, lo que dejaba a la vista su vulva ya algo brillante por sus flujos y el triangulito de pelo negro perfectamente recortado que adornaba su pubis.

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Juan en su casa veía en la pantalla de 50 pulgadas como su chica estaba a un pelo de follar con otro y eso le hizo tener una erección del quince, se le puso la polla como un hierro y acercaba su cara a la pantalla todo lo que podía. Estaba a nada de ver cumplido su sueño, su fantasía.

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Entretanto Durán dedicó un buen tiempo a sobar y besar las tetas de Lucía. Las apretaba un poco, hundía sus dedos en ellas, las besaba, acariciaba con su lengua los pezones hasta ponerlos duros como piedras, los estiraba entre sus dientes…después pasó a la cara de ella besando sus mejillas, su frente, su mentón, sus labios mientras su mano acariciaba su vientre y su ombligo en el cual de vez en cuando hundía el dedo anular, cosa que a ella le ponía a mil.

-Con lengua no, ¿vale José?, dijo ella con la voz entrecortada por la excitación, ningún hombre la había acariciado tanto y tan bien como lo estaba haciendo Durán y eso ya la tenía completamente empapada…de acuerdo Lucía, como desees, dijo él siguiendo con sus besos en la boca y bajando su mano ahora a sus muslos que acarició y apretó a conciencia. Era un hombre adulto y se notaba, sabía que lo último que se le toca a una mujer es la vulva y ahí es donde estaba él ahora precisamente, acariciando con toda la mano la mojada vulva de ella.

A Lucía se le escapo un “mmmm…aahh”, déjame respirar por Dios. Pero sigue, joder vas genial tio…¡AHHH!. El gemido salió de su boca justo cuando el dedo anular de él se abrió paso sin dificultad en su vagina. Ella comenzó a respirar más profundamente y su vientre se contraía cuando el dedo tocaba alguna zona sensible.

-Espera, dijo él separándose de ella. Sube las caderas. Ella lo hizo y él le metió un cojín bajo el culo al tiempo que metía su cabeza entre sus muslos y empezaba a lamer su vulva mientras mantenía el dedo dentro de su vagina.

-¡UO!...gimió ella mientras arqueaba su espalda levantando su vientre que parecía la explanada de un campo fértil ávido de vida. Al mismo tiempo cerraba los ojos y echaba su cabeza hacia atrás o la levantaba para ver la cabeza de él entre sus muslos.

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La vista en la TV de Juan era increíble, un pedazo de hembra como su mujer vista de lado tumbada sobre una cama con los muslos flexionados y a Durán “trabajando” entre ellos. Comenzó a hacerse una paja frenética frotándose el pene cada vez más rápidamente.

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-¡Uaaaahhh!, gimió ella cuando Durán le metió dos dedos en la vagina. Comenzó a agarrarse a las sábanas mientras miraba entre sus muslos o echaba hacia atrás la cabeza indistintamente. Pero Durán era listo, sacó los dedos y se dedicó a comerle el coño durante diez minutos que a ella se le hicieron eternos. Mmmmmm….¡oh…¡oh!..¡auffffff!, gemía ella cuando comenzó a notar los temblores en su cuerpo y en especial en sus muslos que tan bien conocía. Un par de lengüetazos bastaron para que ella se derramase en un brutal orgasmo durante el cual vio borrosamente el techo (sus pupilas se dilataron por completo, apenas veía) o las paredes y su cuerpo se retorcía por los espasmos del orgasmo en la vagina, ano, vientre y muslos.

-¡Ah!...¡Ah!...¡Ah!...¡MMMMM!. Su cuerpo dejó de obedecerla, agarró las sábanas desesperadamente mientras los espasmos se sucedían uno tras otro en su vientre y vagina y sus muslos no dejaban de temblar.

En un momento de respiro entre espasmos interminables acertó a levantar su cabeza y mirar como Durán miraba alucinado los espasmos de su cuerpo. ¡Para José por Dios!, me vas a…ah ah ah…matar.

-Vale, relájate que estamos empezando. Ni por esas dejaban de temblarle a ella sus preciosas piernas, para eso aún faltaron unos interminables segundos en los que seguía corriéndose sin que él la tocara. Cuando cesaron, ella se incorporó, cogió con su mano la cara de Durán y le estampó un buen beso que no pudo durar mucho porque aún le faltaba el aire. Después se volvió a tumbar mirándole a él que tampoco dejaba de mirar su cuerpo y su cara.

-Buffff, estos orgasmos solo me salen cuando me masturbo yo. De verdad José, eres increíble. Ni me la has metido y ya me he corrido.

-Chsssst, tú no sabes lo que te espera, le dijo guiñándole un ojo.

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Juan en su casa se quedó atónito cuando vio a Durán colocar una mano sobre el vientre de Lucía y le metía dos dedos del tirón, flipaba.

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-¡AH!...no José, para, ¿qué haces?...follarte con los dedos. Y en efecto Durán comenzó a follarla violenta y rápidamente con los dedos haciendo que Lucía se retorciese hacia los lados. Tras cinco minutos de follada le metió tres dedos que a los pocos segundos volvieron a hacer que ella gimiese como una loca, se incorporase, agarrase con su mano la de él, lo mirase fijamente…y se derramase en otro tremendo orgasmo que volvió a hacer que su cuerpo temblase de los pies a la cabeza. Tras correrse del todo apretando su labio inferior con los dientes retiró con fuerza la mano de él y se dejó caer en la cama hinchando y deshinchando su pecho al tiempo que su vientre bajaba o subía.

Durán la dejó mientras observaba su cara y su cuerpo, sabía que ahora no era momento de tocarla.

-¿Te traigo algo de beber?...si por favor, una cola bien fría. Cuando volvió ella se tumbó de lado en la cama, ya encharcada en sudor, mirándole a él, cogió el vaso con una mano y comenzó a beber. Él no apartaba sus ojos de los de ella ni de su cuerpo, en esa postura la caída a los lados de las tetas era brutal y la elevación que se producía entre sus piernas y cintura en la cadera simplemente deliciosa. Ella desvió la mirada y de casualidad vio la polla de él completamente tiesa. No era especialmente larga pero si gorda y con un glande precioso que en su diámetro mayor podía medir lo que un huevo.

-¿Eso me vas a meter?, dijo asombrada.

-Aja, en cuanto te repongas, han sido dos orgasmos duros y largos.

-¡Buffff!, ni te lo imaginas pero no te preocupes que yo no te voy a dejar así, ¿eh?, estoy reventada pero puedo llegar a seis o siete polvos en una noche y a no sé cuantos orgasmos. Y por cierto antes no han sido dos sino cuatro, dijo con una sonrisa maliciosa.

-Claro cielo, eres joven y fuerte, ¿haces ejercicio?.

-Sí, me ando todos los días como 20 kilómetros de pasillos y escaleras de un hospital, jaja, soy enfermera. A parte bailo, Juan y yo tenemos sexo a diario…me mantengo en forma.

-Pues entonces ese será el secreto de por qué las enfermeras y doctoras estáis tan buenas, ¿no?, le dijo él guiñándole un ojo mientras daba un sorbo a una copa de coñac que se había servido.

-Jaja, si ese debe de ser. Oye me encanta como miras y tratas mi cuerpo, me haces sentir especial, única.

-El afortunado soy yo por tenerlo en mis manos, créeme.

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Juan flipaba mirando la TV en casa, llevaban como media hora conversando desnudos el uno tumbado al lado de la otra. El cuerpo de ella quedaba dando la espalda a la cámara así que veía perfectamente lo pronunciado de su cadera. Echaba muchísimo de menos tenerla a su lado, hacía tres semanas que no iba por su casa tras un enfado cuyo origen desconocía.

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-¡Ostras espera!, dijo ella mientras de un salto se dirigía hacia el bolso (lo que proporcionó a Juan unas vistas espectaculares del cuerpo de su chica), cogía el móvil y volvía a tumbarse en la cama esta vez boca arriba y con las piernas abiertas y flexionadas. A ver José, le susurró ella al oído, ponte sobre mí como si me estuvieras follando.

-¿Más fotos?, dijo Durán algo molesto.

-Tranquilo son para Juan y no van a salir las caras que luego a saber dónde terminan…dijo mientras alejaba el móvil lo suficiente como para hacerse una foto del cuerpo de lado con él sobre ella entre sus muslos. Vale estupendo gracias.

-¿Se las vas a mandar ahora?, son las 01.30.

-Sí, seguro que está despierto, tengo como 300 wasaps de él preguntando si lo hemos hecho o no. A ver…una mandada, otra, otra…a parte ella escribió: “todo bien cariño, ya estamos follando. Besos, te quiero” sin que lo viese Durán.

-Vale pues ahora me toca a mi guapetón, dijo ella poniéndose de rodillas delante de él pero con el cuerpo erguido sentada sobre su pene. La vista de su vientre y tetas era impresionante.

-Espera, habrás traído condón, ¿no?.

-Si claro, en el bolsillo derecho de la chaqueta.

Lucía dio un salto de la cama, se acercó al perchero donde estaba la chaqueta y cogió un preservativo de varios que había.

-Bueno ya de paso me pongo el gel espermicida, dame un segundo. Se acercó al bolso, sacó un pequeño bote, se colocó un poco en el dedo y se lo metió en la vagina lo más profundo que pudo. Ni que decir tiene que lo hizo delante de la cámara con lo que Juan vio perfectamente como se separaba los labios de la vulva, relajaba la entrada a la vagina e introducía el dedo que removió dentro para esparcirlo bien.

-Ya, dijo mientras se colocaba en cuclillas a su lado. Rompió el envase del preservativo, lo sacó, lo acercó al glande y se lo puso con una mano mientras con la otra sujetaba su polla dura pero no del todo. Era una polla bonita, le gustaba y se la habría mamado de no ser porque no era su chico y porque un glande tan grueso la molestaría bastante.

-Mmmmm…dijo mirando la polla…tienes un pollón de la leche me va a costar un dolor follarte. Al tiempo se colocaba sobre él en cuclillas con los muslos abiertos apretando los costados de Durán y su vientre y tetas completamente al alcance de sus manos.

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-Es como más me gusta follar Juan y tú lo sabes, ¿recuerdas?.

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Puso una mano tras ella ladeando un poco el torso para coger la polla de Durán y ponerla a la entrada de su vagina. Antes frotó el glande entre sus labios vaginales y lo colocó justo a la entrada de su vagina. Empezó a bajar su cuerpo para que su polla fuese entrando lentamente dentro de ella, de su vientre, de sus tripas.

-Mmmm…ah…ah…ah….auuufffff. Los gemidos de dolor salían de los labios de Lucía hasta que la parte más gruesa del glande pasó por fin la entrada de su vagina. Durante unos segundos se quedó quieta con las manos apoyadas en el pecho de él mirando hacia abajo el punto donde su pubis se pegaba al de Durán, esperó a que su vagina dilatase y se adaptase al pene moviendo ligeramente la cadera hacia delante y atrás.

Él instantáneamente comenzó a acariciar su espalda, su culo, sus muslos, sus tetas que apretaba y besaba mientras ella hacía círculos con su vagina alrededor de su pene…no hubo parte del cuerpo de Lucía que no tocase aunque dejó sus manos rodeando su cintura y apretando de vez en cuando su ombligo con sus pulgares, cosa que a ella la volvía loca.

Ni que decir tiene que Juan en su casa no se perdía detalle y había comenzado a hacerse ya su segunda paja viendo como su chica se follaba a otro.

Y se lo follaba a conciencia porque pasado ese primer momento de adaptación de la vagina a la gruesa polla de Durán, comenzó un movimiento de sube y baja lento al principio que fue acelerándose conforme pasaban los minutos…ah…ah…mmm…las manos de Lucía se agarraron con fuerza a la almohada a los lados de la cabeza de Durán echando casi el cuerpo sobre él mientras un temblor incipiente comenzó a notarse en sus muslos. Temblor que rápidamente se extendió al resto de su cuerpo delatando un orgasmo tan bestial que la muchacha terminó desplomándose por completo sobre él entre espasmos y una respiración super agitada.

-Tranquila chiquilla, reponte.

-Sí…ah…tranquilo se me pasará enseguida, yo hasta que no te corras no paro, dijo dándole un beso en los labios y acariciando su mejilla. No pasaron más de cinco minutos en los que la postura no cambió absolutamente en nada y durante los cuales el pene de él siguió dentro de ella tan duro como siempre.

Entonces ella incorporó la cabeza y el pecho con una sonrisa abierta…¡buffff que bueno tío!.

-Genial Lucía no sabes como me pone la forma que tienes de correrte.

Ella reclinó su cuerpo hacia atrás apoyando su peso con las manos en la cama. Volvió a subir y bajar sus caderas mientras Durán la cogía fuerte por el culo. Así estuvieron otros diez minutos o por ahí hasta que Lucía volvió a empezar a temblar, cosa que a él le puso tanto que empezó a notar como le llegaba un orgasmo.

-Oh…oh…me voy a ir, dijo Durán.

-Espera José yo también…ahhh…ahhhh….¡UO!, dijo él al tiempo que el primer espasmo le hacía expulsar un chorro de semen. Ella no se quedó para nada atrás y se derramaba en otro orgasmo tan bueno como los anteriores, tanto que cuando ya notó que él tenía su último espasmo se tiró a la cama boca arriba mirando el techo mientras resoplaba una y otra vez.

-Bufff José, ¡qué bueno!.

-Dímelo a mí que casi rompo el condón, pufffff, está a tope de semen.

Lucía miró y no pudo por menos que asombrarse por la cantidad de semen que tenía el condón en su punta pero siguió mirando al techo cansada. Pasados unos minutos se levantó de golpe…me voy a la ducha, estoy empapada. Tardó unos veinticinco minutos en ducharse, lavarse el pelo y secárselo.

-Voy yo ahora, dijo Durán al volver ella y tras darle una palmada en el culo seguida de un guiño. Tras ducharse Durán se tumbó en la cama y ambos comenzaron una charla ya sobre temas cotidianos hasta que Lucía sobre las cuatro de la madrugada dijo que le apetecía dormir. Durán prefirió no aguantar las ganas de volver a sobar de nuevo el deseable cuerpo de ella y tras darla un beso y una palmada en el vientre se levantó, vistió y se fue.

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Juan en su casa vio como al irse Durán Lucía se echaba de un lado en la cama completamente desnuda y destapada y se preparaba a dormir.

-¡Ostras la cámara!. Se levantó de un brinco, se acercó al bolso…buenas noches cariño, me voy a dormir, dijo mandando un beso con una mano y la cámara se apagó.

FIN DE VIDEO----------------------------------------------------------------------------------------

Tras un fundido a negro de nuevo apareció Lucía sentada en el sofá de su casa vestida con el culotte y el top.

-Bueno José pues ya ves que yo cumplí. ¿Si disfruté?, ya has visto que sí claro. Soy una mujer y Durán un hombre que, como has visto, sabe follarse a una mujer y fundirla como hizo conmigo. Así que sí que disfruté como has podido comprobar si te ha llegado el pendrive. Si cuentas los orgasmos te gana por goleada muchacho porque en una noche tuve tantos como en una semana contigo.

Si te has fijado esa noche ni le besé con lengua, ni le comí la polla o me tragué su semen ni follamos en otra postura que no fuese la que yo elegí. Dirás que soy antigua pero para mí la postura del misionero es muy íntima, muy de pareja porque las caras y cuerpos se tocan frente a frente y nunca quise entregarme toda a otro hombre que no fueras tú. Yo cumplí mi palabra, ¿lo harás tú?, ¿no volverás a pedirme jamás que me acueste con otro hombre?.

Piensa bien lo que me dirás porque ya ves que no te he visto en tres semanas, no eres imprescindible.

Besos guapo.

Lucía.

FIN.