Xtories

El Hotelito

La carretera lo llevó a un rincón olvidado, pero fue la mirada de una mujer en la terraza lo que encendió su deseo. Entre el vino y la soledad, la línea entre la fotografía y la pornografía se desdibuja hasta que el placer no deja lugar a las excusas.

yooo4.6K vistas9.6· 5 votos

Verano que creía aburrido, pero siempre la vida te depara una sorpresa agradable que debes aprovechar, siempre se ha dicho eso de que “hay trenes que solo pasan una vez”, pues por si las moscas fuese verdad hay que cogerlos siempre.

Cogí las vacaciones de mediados de Julio a mediados de Agosto y aun no sabia muy bien que hacer, sabia que me iría unos días a recorrer algún sitio de España en moto, pero aun no sabia muy bien el sitio, aun que gustándome las motos que mejor sitio que los picos de Europa. Asturias es un sitio que siempre me ha encantado y la naturaleza mas aun, así que creo que estaba decidido.

Me gusta ir un poco sin rumbo e ir cogiendo hoteles a medida que voy haciendo camino, pero bien es cierto que el primero me gusta pillarlo desde Madrid que es la zona en que vivo, así que la noche anterior a irme y buscando por internet encontré un hotelito pequeño en un puerto cerca del destino, decidí coger dos noches y desde allí buscar el siguiente.

La salida de Madrid fue horrible, no me gusta mucho madrugar así que me comí unas horas de calor infernal, a medida que me iba alejando del centro e iba acercándome al norte la temperatura iba siendo mas y mas agradable, ¡¡bendito norte, que maravilla!!, lo se de buena tinta, porque aun que vivo en Madrid, soy también del norte, así que se de lo que hablo.

Después de dos paradas para echar gasolina y tomar un café llegué al jodido hotelito. A ver, en un primer vistazo se veía que vida el pueblo no tenia, eran como mucho diez casas, eso si, bonito a rabiar, rodeado de monte y un rio que pasaba por allí, caudaloso no era mucho pero le daba un valor al entorno increíble. El hotel estaba a la orilla de la carretera principal, solo un pequeño sitio para unos 4 coches como mucho lo separaban de ella, aun que todo sea dicho, trafico no pasaba mucho.

Delante tenían una terraza pequeña con tres mesas y unas sombrillas, había una mujer calculo que estaba en la mitad de la década de los 50, estaba sentada con un refresco de cola con la cual cruce una sonrisa y por supuesto un saludo.

Dentro el típico registro que me ayudo la señora que había detrás del mostrador, señora la cual debía ser la dueña por como se movía por allí, después del registro que por cierto, creo que piden mas datos de los que deberían, subí a la habitación la pequeña maleta y me pegué una refrescante ducha para luego bajar a tomar algo, después del viaje ya no me apetecía mas moto por ese día.

Salí con una cerveza y para mi sorpresa aun seguía la mujer (Luego supe que se llamaba Mónica) allí sentada en la terraza, estaba mirando el móvil cuando se sorprendió al volver a saludarla de nuevo.

- Hola de nuevo.

- uys hola, creía que estaba sola.

- Perdona si te he asustado.

- no no, para nada, es que hay tanta tranquilidad aquí que no esperas a nadie.

Entablamos algo de conversación, me preguntó por la moto ya que a ella le gustaban mucho, de ahí saltamos a otros temas estirando la charla un buen rato sin darnos a penas cuenta, como su mesa estaba algo mas adelantada que la miá me dio tiempo a pegarla un repaso mientras hablábamos, era alta, delgada, pelo por los hombros o incluso un poco mas abajo y con mechas rubias, la verdad es no estaba nada mal.

Llevaba puesto un vestido amarillo que contrastaba con lo moreno de su piel, era bastante fino, como de gasa, de los que van cruzados y asimétricos, solo se le anudaba una tira alrededor de la cintura y otra sobre el hombro derecho desde el que se sostenía la parte de arriba, dejando la espalda y el otro hombro al aire, tenia las piernas cruzadas y el vestido dejaba al aire buena parte de su muslo izquierdo, tenia un aire sexy que me gustaba, incluso cuando se movía algo para coger la copa el vestido se ahuecaba un poquito por la zona lateral del pecho, dejando ver una buena parte de el, los pechos se adivinaban grandes y nada caídos.

Cada vez que me hablaba tenia que girarse un poco y mas de una vez me pillo mirándole las piernas o incluso las tetas, pensé que estaría pensando de mi que era un vicioso o algo por el estilo, no me gustaba que se estuviese formando esa opinión de mi, pero no podía evitarlo, tenia algo que me atraía sin remedio, de repente giró un poco mas la silla quedando perpendicular a mi, movió el vestido para que quedase un trozo mas de su muslo a la vista.

- ¿Te gusta mas así?, las tetas no te las enseño que igual provoco un accidente si pasa algún coche.

Me quedé de piedra, me puse rojo como un tomate, no sabia si coger la cerveza y marcharme de allí, pedirla perdón o simplemente decirla que yo no sabia de que hablaba, esto ultimo seria echar balones fuera y no había quien se lo creyese, lo de pirase seria de cobardes y ella quedaría mas ancha que alta, así que lo mejor seria plantarle cara al tema y asumirlo como un campeón.

- Perdona pero no pude evitarlo, es una de las partes de una mujer que me encantan, es un fetiche que tengo y permite que te diga que tienes unas de las piernas mas bonitas que he visto en mi vida. Le solté lo primero que se me ocurrió, no sabia si le serviría como explicación o no, pero no se me ocurrió nada mejor.

- Vaya!!, muchas gracias, no me lo esperaba la verdad.

- ¿Que te esperabas?.

- Que te callases o te fueses por excusas.

- La verdad es la verdad y se asume. – Dije ya un poco mas confiado de salir airoso.

- ¿Tanto te gustan las piernas de una mujer?-

- Sobre todo los muslos, y en especial los tuyos.

- Anda que eres tonto eh jajaja.

- Los fetiches, ¡ya sabes!.

- Si, ¡ya se!.

Acto seguido sin cortarse y mirándome a los ojos se aparto el vestido de ese lado, quedando el muslo entero a la vista, hasta la cadera, que era por donde se sujetaba el vestido, era una imagen tan erótica que parecía salida de una de las películas de Mario Salieri, tanto era que mostraba que se veía la tira de un tanga amarillo y un buen trocito para arriba.

- Te lo has ganado por sincero.

Hubo un silencio de unos 5 segundos que parecían eternos hasta que ella dijo que empezaban a dar la comida en el comedor, me preguntó si yo iba a ir y aun que no tenia pensado le dije que si.

- Pues si te apetece podemos comer juntos, veo que estamos los dos solos y yo soy muy de charla.

- Me parece perfecto, yo también soy de charla.

- Pues con mis piernas te has quedado mudo.

- Estaba intentando controlarme.

- Anda tonto. - y me dio un manotazo en el hombro como si nos conociésemos de toda la vida.

Nos sentamos en una mesa y la comida fue muy agradable, era una mujer simpática, muy alegre, entraba a todas las bromas fuesen como fuesen lo cual me encantaba y me dio la sensación de haber complicidad, a ella creo que le pasaba lo mismo por sus reacciones.

Hablamos de casi todo, que era de Toledo, también me enteré que hacia poco tiempo pilló a su marido en un renuncio con una amiga suya y desde entonces aquello iba de mal en peor, llevaban de mala manera como 5 años pero con aquello todo había empeorado, en esos momentos había decidido pasar unos días sola para reflexionar sobre su vida. Nos intercambiamos los teléfonos para mantenernos en contacto puesto que nos habíamos caído bien y estuvimos contándonos nuestros planes para esas pequeñas vacaciones, cual seria nuestra siguiente parada después de ese hotelito y un sinfín de cosas mas. Mientras el vino iba cayendo y casi todo gracias a su copa, yo apenas bebo alcohol salvo en contadas ocasiones.

Cuando acabo la comida después de casi dos horas decidimos sentarnos de nuevo en la terraza para tomar el café, ya no lo hizo alejada de mi sino frente a mi, al sentarse lo primero que hizo fue dejar el muslo a la vista pero esta vez entero.

Me dijo que el pueblo en el que estábamos era muy aburrido pero bonito, ella había ido hasta un puente que había mas abajo de esos de madera a sacarse unas fotos pero que se había olvidado el palo sel-fie en Toledo y no le habían salido muy bien, ahí vi una clara invitación a que la ayudase.

- ¿Te gusta la fotografiá? Porque a mi me encanta.

- Vaya, parece que coincidimos en muchas cosas, motos, fotografiá…....

- Pues si quieres yo he traído una cámara de esas réflex, luego vamos y te las hago.

- Que listo y te las quedas tu en la cámara.

- No mujer, la cámara es de las que pasa una copia al móvil, luego si quieres las borro de la cámara delante de ti.

- Bueno vale, me has convencido.

Pero la conversación fue derivando hacia el terreno sexual como suele pasar en este tipo de conversaciones, decidimos hacer una cosa, yo hacia una pregunta y ella otra a modo de juego y prometiéndonos decir la verdad. Como la cosa se iba alargando pedimos unas cervezas que encima del vino yo imaginé iba a ser bastante para ella, pero fue idea de ella así que no dije ni pio y seguimos con las preguntas. Al principio eran bastante inocentes, del estilo “a que edad fue el primer beso o a que edad perdiste la virginidad”, pero la cosa fue subiendo de tono y aquello se nos iba de las manos, bueno... y de las piernas, porque ella estaba tan desinhibida que ya no se molestaba en taparse y la estaba viendo el tanga a escasos centímetros de mi dejando entrever su sexo que por la transparencia se adivinaba con pelo pero arreglado.

Las preguntas subieron tanto de tono que me la estaban poniendo dura como una piedra, me enteré que de joven le gustaba el exhibicionismo, las playas nudistas, el sexo anal, que la diesen caña y que llevaba como dos años o mas sin follar, incluso que se lo había dejado comer por una chica de joven y ella la había recompensado de igual manera, que usaba consoladores o lo que pillase cuando se ponía cachonda y un largo listado de datos que yo iba acumulando para sacarle provecho si surgía la oportunidad, lógicamente ella iba acumulando la misma cantidad de información sobre mi claro. Aquello me estaba poniendo como un burro, yo ya no podía mas, necesitaba ir al baño a descargar, pero mantuve el tipo.

Terminamos el café y nos dirigimos hacia el puente, la zona me pareció preciosa, pero he de reconocer que mas preciosa me parecían las vistas cuando ella iba delante, el culo se adivinaba perfecto bajo ese tanga que se transparentaba un poco al estar el sol bajo y darla de frente como a contraluz, ella iba muy contentilla, el vino y las cervezas estaban haciendo su efecto, reía, se giraba andando de espaldas, se notaba que lo iba pasando bien.

Llegamos al puente y nos pusimos a sacar las fotos, ella sabia lo que hacia en plan modelo, ponía poses, movía el pelo, ademas como hacia algo de viento le daba un aspecto maravilloso al mover el vestido, estábamos en plan modelo y fotógrafo, pero el fotógrafo estaba sufriendo porque cuando la daba el sol de frente era un suplicio, esa iluminación hacia que no solo se le viese el tanga a través de la fina tela del vestido, sino también la oscuridad de unos pezones grandes en unas tetas que se adivinaban maravillosas.

En una de esas fotos una ráfaga de viento abrió por completo el vestido quedando a la vista el tanga al completo, ella intentó taparse pero ya era tarde, como la cámara estaba en modo ráfaga por lo menos en unas 5 o 6 capturas se le vio todo a la perfección.

- Halaaa ¿no habrás sacado esa no?.

- Bueno, algo saldría supongo.

- Dejame ver.

- Oyeee borrala. – Puse esa cara de pena enorme.

- No me puedo creer que seas tan zalamero cabrón. – y volvió a posar.

Le dije que esa foto en blanco y negro seria súper erótica a la vez que no se le veía nada realmente, que vea tu marido lo que se perdió jajaja.

- Algún día me gustaría hacerme alguna erótica para tenerla pero no me atrevo.

- Como se suele decir, no dejes para mañana lo que hoy puedas hacer.

La dije que se pusiera apoyada con los codos en la barandilla del puente que llegaba a la altura de su cintura y mirando al rio, por lo que quedó inclinada, yo me puse casi detrás y le dije que así como estaba abriese las piernas, ella lo hizo y la foto salio perfecta, con la iluminación que hacia que se le transparentaran las piernas y el tanga de una forma traslucida, le saqué otra de lado y ahí se veía la forma de sus tetas y como caían dentro del vestido.

Cuando vio las fotos le encantaron, aunque al igual que yo opinaba que no quedaba muy bien que el tanga se notara tanto.

- Pues quitatelo y veras que foto saldrá

- ¿Estas loco?

- Coño!!, ¿no hacías nudismo? Pues enseñaras menos que en una playa nudista.

- Pero allí eran desconocidos, a ti te conozco.

- Como quieras, pero podía haber quedado una foto erótica muy chula.

No me había dado tiempo a terminar la frase cuando veo que se mete las manos por debajo del vestido y sin dejar nada a la vista se lo fue bajando, ni que decir tiene que lo fui inmortalizando todo con la cámara, siempre he pensado que una mujer quitándose las bragas con esa capacidad que ellas tienen para que no se vea nada es muy erótico.

- Dámelo que te lo sostengo mientras posas.

Con recelo se acercó a mi y estiró la mano para alcanzármelo, pero en vez de coger el tanga la cogí por la muñeca, la acerque a mi guiando su mano hacia mi nariz. Ella quedó parada sin saber que hacer, momento que aproveché para olerlo a la vez que con la otra mano la agarraba por la cintura acercándola a mi, ella salió de ese momento sorpresa y me la restregó por la cara diciéndome que era un guarro. La noté húmeda, mas que húmeda; mojada.

- Ummm esta mojada como me gusta, ¿no me digas que estabas cachonda?.

- ¿Con la conversación que tuvimos que quieres?, pero no creo que sea la única.

Echó mano a mi entrepierna y la agarró con fuerza por encima del pantalón, nos fuimos acercando lentamente el uno al otro hasta que nuestras bocas estaban a escasos centímetros, podía sentir su cálido aliento en mi boca. No pudimos aguantar mas y nos lanzamos a comernos la boca de una manera feroz, fue un beso largo, con deseo, saliva, mucha saliva que salia de nuestras bocas, incluso me atrevería llamarlo, un beso guarro y desesperado que denotaba deseo. Ella seguía sobándome la polla y yo mientras le magreaba las tetas por encima del vestido que al ser tan fino era casi como no tener nada que se interpusiese entre mi mano y su piel.

- Bueno vamos a hacer esa foto sino nos darán las tantas.

Ahora fui yo el que me quedé con cara de pasmado, pensé “¿que coño ha pasado?, ¿que habría hecho mal?”. Decidí seguir con la foto y no dar importancia a ese frenazo. Repetimos la foto que hicimos antes pero ahora sin ropa debajo y quedó que si no hubiese estado ella delante me la hubiese pelado allí mismo, incluso hicimos otras bajándole el vestido sobre el pecho que no tenia sujeción hasta que quedase parte de la aureola marrón a la vista, yo estaba deseando llegar al hotel para aliviarme y descargar de una vez.

Ella vino a ver las fotos a la cámara para ver como habían quedado y volvió a repetirse lo de antes, yo no me atrevía a dar el paso por su reacción anterior, así que fue ella la que tomo la iniciativa. Teníamos las caras juntas, ella la giró y volvió a comerme la boca y a sobarmela de nuevo, esta vez mi mano busco la abertura de la falda para meterse bajo de ella y de nuevo se alejó, aun que solo el culo, siguiendo con nuestras lenguas entrelazadas.

Mientras teníamos las bocas juntas y con dificultad me dijo “deja que me ponga el tanga”, pero yo le dije que no, que me lo quedaba de recuerdo, “por favor te lo doy luego en el hotel, te lo prometo” sus suplicas no surgieron efecto, no me iba a desprender de mi trofeo.

La arrimé contra la barandilla y la pregunté si no la había gustado, si quería que me fuese y lo dejábamos ahí, pero ella me dijo que ni se me ocurriese pensar eso, lo que pasaba es la daba vergüenza porque su flujo era muy abundante y espeso, a su marido le daba asco y eso a lo largo de los años la había marcado, a parte de no estar depilada.

Al escuchar eso la besé en el cuello, fui subiendo hasta la oreja y susurrando la dije: “me encanta un coño peludito y chorreando, cuanto mas baboso mejor, quiero saborear ese flujo y beberlo todo”.

- Eres un guarro cabrón. – giró la cabeza hacia mi y comenzamos de nuevo a besarnos.

- Y tu una zorra que esta deseando correrse. – la dije mientras jugábamos con nuestras lenguas.

- No me llames eso que voy a formar un charco el suelo.

Ahora si metí la mano derecha por la abertura de la falda y ella no me lo impidió, abrió un poco las piernas facilitándome las cosas para que no tuviese ninguna dificultad. Según iba subiendo por el muslo noté como caían gotas en mi mano de todo el liquido que estaba expulsando.

Cuando llegué a su sexo ya tenia mi mano encharcada, he de reconocer que tenia razón, estaba chorreando una cantidad abundante de líquidos, pero lo que mas me gustó era ver su cara desencajada por el placer que estaba recibiendo, la veía con los ojos cerrados, disfrutando del momento, suspiraba con la boca entreabierta y hablaba casi sin fuerzas para decirme que era un cabrón, que no podía hacer eso, pero lo decía sin ningún convencimiento. Tenia el clítoris hinchado, salido y totalmente lubricado por los flujos que yo iba mismo extendiendo sobre el.

Se retorcía de placer cuando le metía dos dedos, cuando con los dedos dentro hacia el gesto de querer acariciarle el pubis desde dentro, eso la volvía loca, se le aflojaban las piernas como si se fuese a caer. La imagen era digna de admirar, apoyada con el culo en aquella barandilla de madera, las piernas algo flexionadas por el placer, el vestido abierto dejando al aire esos preciosos muslos y uno de los pechos al aire, mientras miraba al horizonte con la mirada perdida y esa cara desencajada disfrutando del momento, mientras me decía que era un hijo de puta por hacerla aquello. A la vez que tenia mis dedos dentro también cogía con la boca el pecho que tenia fuera y lo chupaba, tenia el pezón que parecía que iba a estallar, lo aspiraba como si quisiera sacar leche de el, luego ya no era yo el que chupaba sino que era ella misma la que con una mano se cogía el pecho y me lo metía en la boca. – Vamos mama las tetas, saca leche de ellas cabrón.

De pronto se fue subiendo el vestido hasta dejar su sexo a la vista, se veía todo el pelo del pubis mojado, por mi mano bajando sus jugos mientras mis dedos entraban y salían casi de forma compulsiva. Me puse de rodillas delante de ella, le pase la lengua por aquel hinchado clítoris que parecía a punto de explotar por su tamaño.

Al notar como mi lengua pasaba por el, como lo cogía con mis labios absorbiéndolo y jugando con el, ella empezó a convulsionar empujando mi cabeza como queriendo retirarla de allí, lo cierto es que me gustaba verla de aquella forma, perdiendo el control sobre su cuerpo, así que la fuerza que ella hacia para apartarme, era contrarrestada por la que hacia yo por seguir comiéndoselo frenéticamente.

- Que me meooo, aparta que me meooo.

- Meate guarra, llename la boca que lo estas deseando ¡cerda!.

- Hijo de putaaaaa, eres un guarrooo.

Empezó a salir un chorro enorme que fue a parar a mi boca y cara, saqué la lengua para recibirlo todo y la miré a los ojos, vi su cara de sorpresa con la boca abierta como ahogando un grito por el orgasmo que estaba teniendo. Convulsionó una ultima vez tan fuerte que no se pudo sostener y fue resbalando lentamente con su espalda por el pilar de la barandilla, mientras bajaba iba sosteniéndome la mirada todo el rato a la vez que flexionaba las rodillas hasta quedar sentada en el charco que se había formado en el suelo, mientras nos besamos con ternura y me decía un “¡Gracias!” apagado y sin apenas fuerzas.

Me miró con cara de susto como si hubiesen activado un interruptor dentro de ella y salio corriendo en dirección al hotel. – no entendía a esa mujer, algo la pasaba.

No la volví a ver en toda la tarde, esperaba verla en el comedor para cenar pero tampoco bajó. En cierto modo la situación me hacia sentir mal, no sabia si había hecho algo indebido, me hacia mil preguntas, si debería haber parado cuando me empujaba, que igual me aproveche de ella por haberla dejado beber tanto. Tenia una rayada importante en la cabeza. En otra situación lo habría dejado correr sin mas, pero la mujer esa me caía tan bien que me jodería perder esa amistad, era de esas personas que conectan contigo y te cuesta desprenderte de ella. Decidí escribirla un whatsapp preguntándola que le pasaba, que si podía hacer algo por ella etc. Pero no la llegaban, así que decidí desistir y asumir que no quería saber nada mas de mi.

A la mañana siguiente me levanté temprano, raro en mi, pero no había dormido mucho por la situación, desayuné y decidí seguir el camino hacia el siguiente hotel, que estaba en un pueblo también chiquito de Asturias, este era pequeño pero bonito a rabiar el jodio, daban ganas de quedarse a vivir allí.

Pero eso creo que lo contare en otra ocasión.

Como decía un mítico periodista: “Besitos para ellas, abrazos para ellos, se feliz”

Yooo.