Las aventuras de María VI
Dublín prometía ser una escapada para refrescar el inglés, pero María encontró algo mucho más tentador: la libertad de perder el control. Entre besos en la oscuridad, juegos de poder y cuerpos desconocidos, la frontera entre el placer y la culpa se desdibuja. Pero el viaje termina, y con él, la inocencia.
Una nueva entrega de mi relación con Fer y el sexo, es una pieza más del puzzle que soy. Un pasaje importante que me hizo comprenderme mucho mejor y saber que es lo que quiero
Es muy recomendable leer antes los relatos anteriores porque hay referencias en este que difícilmente se pueden entender sin hacerlo. Espero que os guste, os pongo los enlaces para que os sea más sencillo encontrarlos
Las aventuras de María https://www.todorelatos.com/relato/230753/
Las aventuras de María II https://www.todorelatos.com/relato/230878/
Las aventuras de María III https://www.todorelatos.com/relato/231172/
Las aventuras de María IV https://www.todorelatos.com/relato/236373/
Las aventuras de María V https://www.todorelatos.com/relato/239973/
A los días volé a Dublín, me tocó una familia que se notaba que usaban su casa casi como un albergue para llevarse un buen pellizco, eran majos pero lo único malo es que la comida escaseaba bastante, me tenían a dieta sin quererlo jaja.
Vivían como a media hora en bus de la escuela donde íbamos a dar clase y a una hora de Temple Bar. Mi idea era desconectar de Madrid, disfrutar, refrescar mi inglés y olvidarme un poco de todo.
Del mes que estuve, la primera fue de aclimatación hasta el fin de semana, en clase teníamos alumnos de muchas nacionalidades. Hice un grupito muy majo con una italiana, un par de franceses, chico y chica, un turco, un belga que estaba en la misma casa que yo y una gallega muy maja, que se llamaba Indara.
Casi a diario salíamos después de cenar a tomar algo, normalmente pubs donde las pintas de Guinness o de sidra caían hasta que sonaba la campanita y algún kebab que me compraba de extranjis me saciaban el hambre. Nos lo pasábamos bien y a la vuelta siempre me volvía con el belga o con Théo, el francés que vivía un poco más lejos.
El viernes decidimos ir al “Copper algo más” se llamaba, un club bastante de moda en ese momento, fuimos pocos porque esa semana había sido el atentado en Londres y algunos estaban un poco asustados. Nuestro grupo fue y se unieron un par de profesores. Me lo pasé muy bien, me reí, bailé y acabé con los pies destrozados. De vuelta a casa en el autobús apoyé mi cabeza en el hombro del francés y aunque seguíamos hablando cerré los ojos. Su mano empezó a hacerme caricias en la pierna y cuando estaba empezando a subir le dije que no y paró. Al despedirme le di un beso en la mejilla y le dije mañana más. Frase sin ningún tipo de doble sentido, pero él no lo entendió así.
Dormí hasta tarde, al mediodía fui al centro a hacer unas compras y visitar cositas y a media tarde con el botín me fui a arreglarme a casa. Ya sabía cómo era el sitio me puse un vestidito verde botella que me había comprado por la mañana, con una faldita con vuelo muy chula.
Se había corrido la voz y se nos unieron casi todos los del curso. Cuando me vieron llegar, alguno miró demasiado. La noche me salió a pedir de boca, casi a todas las copas fueron invitaciones, y yo tan contenta jaja.
Me lo pasé genial, no paré de bailar, disfruté como una enana, la mayoría del tiempo estaba con las chicas pero también bailé con Mark uno de los profesores, que se arrimaba un poco de más, con Théo que tampoco dejaba sus manos quietas y el turco. Conocí a unos españoles que el año siguiente iban a estar de Erasmus y se habían venido a buscar casa, muy majos ellos. Théo cada dos por tres quería bailar, me agarraba la cintura, se pegaba, iba muy suelto y no le di muchas vueltas, quería pasármelo bien.
Nos retiramos a las mil como siempre. Théo me daba besitos en la cabeza mientras su mano volvía a acariciarme la pierna. Levanté la cara y me besó. Un beso muy dulce, me gustó, pero le paré, le dije que no siguiera por ahí que no era lo que andaba buscando, me pidió disculpas y que había mal interpretado la conversación de ayer.
Llegué a casa y a pesar de haberle rechazado, me había calentado un poco la situación. Me masturbé furiosamente, pensé en Lorena, en Pablo y acabé viéndome atada con la polla de Fer en mi boca y un chico follándome, con esa imagen me corrí y poco tiempo después me dormí.
El domingo hicimos una excursión a una playa como a media hora y ahí me di cuenta que tanto Théo como el turco estaban bastante bien. El día pasó rápido entre tomar el sol, cervecitas, risas y algún jueguito de cartas.
La siguiente semana fue bastante similar a la anterior, clases por la mañana y un poco por la tarde, luego turisteo, cena y para acabar botellón en un parque o pub hasta las once o doce y a casa. La relación con Théo cada vez era más cercana, se notaba que quería algo conmigo y aunque no era feo, me dejaba ronear pero no era algo que buscara.
Mark, uno de los profesores, debía rozar los cuarenta años, moreno pelo un pelín largo y barba de tres o cuatro días, se mantenía en buena forma, tenía una pinta de canalla, muy atractivo y estoy segura que lo sabía, tenía mucho peligro por lo que intentaba no acercarme, aunque mi lado rebelde decía lo contrario. Théo también era moreno pelito corto, se notaba que el gimnasio era uno de sus hobbies, en la playa se me iban los ojos sin querer. Era muy dulce, muy atento, en resumen un amor de chico.
Ese viernes volvimos a ir al Copper, los erasmus estaban por ahí y me quedé toda la noche con ellos. Théo al ver que le había estado ignorando toda la noche decidió irse antes. A mitad de la noche pregunté si alguien tenía algo de maría y poco después uno de ellos me guiaba a un callejón un poco oscuro a fumar. Se llamaba Jorge, tenía el pelo castaño oscuro con algún rizo, fuerte, muy majete. Era de Valladolid, un poco mayor que yo, estudiando ADE, estuvimos hablando hasta que sólo nos quedaba la chustilla. Iba muy mal, bastante pedo, pero estaba gozándolo todo, cuando cerró el garito me dijeron que me fuese con ellos a su casa, mi respuesta a pesar de que me ahorraba pagar un taxi, fue que no. No me fiaba de sus intenciones ni de mi voluntad, casi menos de esta última, la hermana de Indara si se fue con ellos. Esperando a un taxi, un coche se paró y vi que era Mark, no tuvo que insistir mucho, me iba a ahorrar el taxi y tan ricamente, acabé en su coche.
Iba mirando por la ventanilla, con la mirada perdida en a saber qué, casi dormida. En un semáforo, su mano se posó en mi pierna y casi sin darme cuenta me acariciaba por encima del tanga. Estuvo poco tiempo, arrancó y me dejó abierta de piernas con los brazos colgando y flipando. Las cerré con vergüenza y me coloqué la falda, alisándola un poco.
- ¿No te ha gustado? Seguro que sí. ¡Abre de nuevo las piernas!
- ¿Cómo?
- ¿Si no te ha gustado? Desde que te vi el viernes pasado te calé a la primera. Te va la marcha ¡Ábrete de piernas o te bajas y llamas a un taxi!
- Para que me bajo
Paró el coche y cuando iba a bajarme. Me detuvo, me pidió perdón y excusándose con el alcohol. Poco después me dejaba en mi casa.
Vi cómo se marchaba el coche por la calle, me acordé de toda su familia. Cuando dejé de ver su coche me di cuenta que el bolso me lo había dejado en la parte de atrás de su coche. Sin llaves, sin móvil ni manera de entrar en la casa. Iba a ser una noche larga si no conseguía entrar, intenté tirar un par de piedritas a la ventana del belga, pero no respondió.
Me senté en el porche para ver cómo podía entrar sin despertar a la familia y todas las soluciones implicaban llamar al timbre. No quería que me vieran en ese aspecto, porque seguro que iba a tener problemas. Unos minutillos después vi las luces de un coche por la calle. Se paró a mi lado, era Mark, me ofreció una lata de Guinness e insistió que volviera a subirme a su coche. Me llevó a un parque cercano fuera de las miradas de los vecinos.
Volvió a pedirme perdón, qué él no era así, que había sido un momento de debilidad. Nos acabamos las cervezas y cuando me quise dar cuenta, su mano me giraba la cara y su boca interrumpió. Primero fue un pico, lo siguiente que hizo fue rozarme los labios con su lengua poco antes de adentrarse en mi boca. Poco después correspondía al beso, estaba totalmente disociada, sólo quería besarnos. El beso duró hasta que su mano se posó en mi pecho, un suspiro salió de mi boca. Me estaba gustando, los besos ya no eran castos. Todo iba bien hasta que en mi cabeza apareció Fer, nos miraba a unos metros mientras nosotros estábamos desnudos, el volver a imaginarme a Fer hizo que fuera consciente de la situación, le separé y le dije que no podía continuar, tras esto me levanté y me llevó a casa.
En casa lo primero que hice fue desnudarme y masturbarme furiosamente, al final con la tontería tenía las bragas empapadas. Me imaginaba a Mark y Fer dando cuenta de mí, mientras a uno le comía el otro me follaba intercambiándose los puestos. Con esos pensamientos me corrí y caí rendida.
El sábado volvimos a ir prontito a la playa, la idea era aprovechar el día y cenar en un indio, un par de pintas y a la cama. Tanto los chicos como las chicas furtivamente mirábamos de reojo, deleitándonos de los cuerpos ajenos. Nos recogimos bastante pronto. Era realmente pronto, Théo, que seguía siendo mi sombra me dijo de acompañarme hasta mi casa, le propuse comprar algo en un Centra e ir a un parque cerca de casa a tomarlo tranquilamente, aceptó sin muchas dudas. Nos compramos 2 botellas pequeñitas de vodka y Fanta de naranja. Esperando al taxi escribí a Jorge que si tenía un poco de maría que darme. Me dijo que fuera y me daba un poquito, le comenté el plan por si quería pasarse y visto que no tenía ningún plan aceptó.
Antes de ir al parque pasé por casa a coger una manta de picnic, que guardaban en el garaje mis caseros, y unos vasos, me sentía el inspector Gadget entrando de puntillas. En el parque nos colocamos en el sitio más alejado de las miradas para evitar cotilleos o que se pudiera acertar la policía.
Jorge propuso que para no beber a palo seco podíamos jugar a un juego en el que cada uno decía tres cosas y teníamos que adivinar cuál de esas tres era mentira. Si no se acertaba se bebía y si se acertaba bebía el que había hecho la pregunta.
Poco a poco, las preguntas se iban haciendo más picantonas. Hubo una tanda en la que no paraba de fallar o me acertaban. Empezaba a notar que el alcohol y la maría estaban haciendo su trabajo. Fue en ese momento en el que se me fue la lengua. Mis tres frases fueron:
· Nunca me han dado por culo
· He follado con un vecino que podía ser mi padre
· Me he acostado con una chica y su hermano
Se hizo el silencio, dejaron de hablar, se miraron, lo primero que dijo Jorge era si estaba de coña.
¡Responded o bebed! Aunque podéis ir bebiendo porque vais a fallar
Fallaron, sus siguientes preguntas no llegaron al nivel y al ver que casi nos habíamos acabado la bebida me pidieron que les contara con detalles mis aventuras, les dije que sólo les contaría una, que eligieran bien.
Eligieron la de Lorena y Pablo, tumbada entre los dos, mirando al cielo empecé mi relato. No recuerdo en que momento me vi alternando besos con los dos. Sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, primero con timidez pero al ver que no había rechazo ganaron en intensidad e intenciones. Los botones de la blusa que llevaba dejaron de ocultar lo que había debajo y poco después el sujetador desaparecía. Con mis pechos al aire mientras uno me besaba, el otro se centraba en ellos.
Mi cabeza daba vueltas, estaba un poco mareada pero poco a poco mi excitación iba ganando terreno, lo único que sabía es que mi cuerpo pedía continuar. Me dejaba hacer y poco a poco mis gemidos crecieron en intensidad. Théo me quitó los vaqueros y sin decirle yo nada empezó a lamerme. No sé cómo lo hacía pero era diferente, iba despacito y mi cuerpo quería más, otra velocidad. Agarré su cabeza para que no se moviera y me llevara al orgasmo. Sin querer dejé a Jorge un poco de lado tiempo que aprovechó para sacarse la polla y introducírmela en la boca cuando justo me corría. Era bastante larga pero delgada y tenía el glande bastante más ancho en comparación, no iba depilado, posiblemente no se esperase mojar.
Me giré un poco para tener mejor ángulo y a cuatro patas empecé a darle la mejor mamada de su vida porque a los pocos minutos se corría, los primeros chorros me inundaron la boca, no pudiendo aguantar todo, derramándose un poco por los labios.
Théo dejó que me recuperara y volvió a comerme, alternando con mi culo, cada vez que se centraba en él me llevaba al cielo. Esta vez tardé mucho menos y poco después de recibir la descarga de Jorge me volvía a correr.
Jorge se retiró un poco, mientras Théo me abrazaba y me daba besos en el cuello, estaba en la gloria. Con su mano izquierda se masturbaba, pero en ningún momento me pidió que le hiciera nada. Me giré le besé y mi mano acompañó la suya. Le hice subir un poco para devolverle el favor. Mis ojos se quedaron fijos en su polla, menos larga que la de Jorge pero más proporcionada, mucho más bonita y cuidada. Me gustaba mucho más, me lancé a comérmela, sólo veía su polla, la quería dentro, lamerla bien quería sentirla entera. En esa ensoñación me separó y preguntó si podía follarme le dije sin duda podía, que podía hacer lo que quisiera con esa polla.
Se puso un condón, me colocó bocarriba jugando con su polla, me rozaba con el glande torturándome, la metía un poco para luego sacarla, luego la metía hasta el fondo y se quedaba quieto, me estaba volviendo loca, quería que me diera fuerte, que se dejase la vida en ello. Se lo estaba pasando genial y en un momento, me agarró del cuello, me dio un beso sucio, un hilillo unía nuestras bocas cuando se retiró y empezó furiosamente a percutirme.
Era justo lo que quería. Su ritmo era constante, golpeaba mis caderas de manera fuerte y seca. Su mano seguía cerrada en mi garganta. Boqueaba para respirar y cuándo me corría noté como me escupía en la cara, yo con la boca abierta, sin poder cerrarla por los gemidos y para respirar, con esos pensamientos recibo otro escupitajo. Le quité la mano de mi cuello y le dije que ni uno más, con la otra me dio un bofetón que, si no me esperaba el escupitajo, el bofetón mucho menos. Volvió a cogerme del cuello y no supe que decir, le veía fuera de sí, el Théo que conocía era dulce, anodino y el del parque era una bestia.
Volví a correrme una vez más, no sé las veces que me corrí antes que lo hiciera, al acabar se tumbó a mi lado. Me besaba donde me había golpeado pidiéndome perdón. No podía ni hablar, me dolía la garganta, posiblemente de gritar. Jorge, que seguía por ahí, al pobre le habíamos dejado de lado. Se pajeaba con furia mirándonos, me acerqué quité su mano y me introduje de nuevo su polla. Estaba cerca de correrse le dije que si tenía un condón podía ocupar el puesto de Théo, pero no tenía, al poco tiempo se corrió en mi boca de nuevo.
Tras un ratito de descansar nos recogimos, me acompañaron a casa los dos. Estaba molida, sólo quería dormirme y descansar.
Ese domingo no me acuerdo que hice, pero seguro que descansar. Théo me escribió varios mensajes, pero le ignoré.
Empezaba la que sería la última semana del curso, el martes teníamos los exámenes y tras hacerlos nos liberaron de las clases, esa libertad iba a ser el pistoletazo del desenfreno.
Ese martes volvimos a nuestro pub de confianza a celebrar el fin de curso. Bailamos, bebimos sin parar. Al acabar la noche como siempre me fui con Théo, la única diferencia es que esta vez me acompañó hasta casa y le colé en mi cuarto que estaba nada más entrar, muy cerca de la entrada por lo que nos permitió usar mi cuarto como picadero. Esa noche fue muy diferente a la del fin de semana, fue delicado, atento sin rastro de la bestia que me folló la anterior vez. Se puede decir que me folló con todo su amor. Al acabar nos quedamos dormidos abrazados y cuando amanecía se fue a su casa.
El miércoles fue igual que el martes, la única diferencia es que al acabar a pesar de haberme encantado y estar muy satisfecha, no pude dormirme rápido, quería que me follara la bestia. Me gustaba follar con este Théo, pero no terminaba de llenarme, él me follaba con amor yo quería que me reventase, que me usase porque yo a él no lo quería no era recíproco.
El jueves como íbamos a ir al Copper, por la mañana volví a irme de compras a ver si veía algo asequible y chulo. Me compré una faldita negra ajustada y un top amarillo. En el cambiador me miraba y lo que veía era una María muy diferente a la que había entrado en la universidad, virgen y sin ninguna maldad. Con esa falda iba a volver loco a más de uno seguro.
Decidí llevar un look de pelo mojado, mientras me arreglaba me veía muy bien. Me hice una foto antes de salir para enseñársela a Lorena y a las de la universidad. Estaba contenta quería disfrutar, pasármelo bien y aprovechar que el próximo lunes me volvía a Madrid.
Para variar llegué tarde a la hamburguesería donde cenamos, me recibieron con silbidos y alguna mirada más fija de lo que acostumbraban a hacer. Las chicas se habían arreglado también, la hermana de Indira iba rompedora, unos pantalones de cuero ajustadísimos y un top gris muy muy corto, el piercing de su ombligo era hipnótico, hacía que tu mirada se fijase en él y te impidiera mirar a otro lado.
Tras las hamburguesas, nos fuimos directos al Copper.
Nos separamos, los tíos se dirigieron a la barra a por las bebidas de todos pero sobre todo a mirar y mientras bailábamos. Se empezó a llenar el local y poco a poco nos fuimos separando. Poco a poco el grupo se fue reduciendo. Los chicos del Erasmus también vinieron, habían cogido un reservado y nos dijeron a los españoles que fuéramos, Ainara y su hermana se fueron con ellos, yo me quedé, me parecía feo dejarles solos. Al final quedamos Théo, el turco y 5 o 6 más. Yo seguía en mi salsa, bailando, brincando y riendo sobretodo.
Mark apareció poco después, fue un poco raro que apareciera, Théo luego me confesaría que le avisó él. Nos invitó a unos chupitos de tequila. Mark y él pusieron la sal en mi cuello, haciendo que me estremeciera cuando les tocó a ellos beber. Mark me sacó a bailar, lo hacía bastante bien y a partir de ese momento dejé de pagar por la bebida, todo a cuenta del profe. Siempre tenía un vaso disponible para mí. En mitad de un baile Mark me agarraba de la cintura, poco a poco la distancia a su pecho se iba reduciendo, una mano seguía el contorno de mi falda, hasta que sus manos se cerraron, aprisionando muy bien la carne que había debajo. Me retiró el pelo detrás de la oreja y sin esperármelo me soltó
- ¿El sábado lo pasasteis bien no? Y los demás días según tengo entendido.
Mi cara era un poema, me giré buscando a Théo que bajó la mirada.
- Tranquila, sólo lo sé yo que le pregunté y se puso rojo y conseguí sacárselo.
- ¡Lo mato!
- ¡No!! y me cogió del brazo, evitando que me fuera y llevándome hacia él. ¿Hoy ibais a ir a tu casa otra vez no?
- ¡Sí pero ya ni de coña!!
Me fui bastante enfadad y me acerqué al reservado, como esperaba no hubo ninguna pega. Vi a la hermana de Indira comiéndose la boca en un rincón, Indira bailando entre dos chicos.
Me senté en un sillón y me invitaron a un roncito, se acercó Jorge, que desde el finde no habíamos hablado, vino muy bravo, la cobra que se llevó fue antológica. Pilló rápido la indirecta y me pidió perdón, me acercó un poco de lo que andaba fumando, tras dos caladas decidí que tampoco era el sitio en el que quería estar, me iba a ir a bailar sola a la pista de baile, porque era eso o irme a casa, que me había pillado un mosqueo interesante.
Me rellené la copa en el reservado y me fui a la otra punta lejos de los del curso. No me duró mucho la tranquilidad, Mark y Théo me vieron y me llevaron a un lado, me pidieron perdón los dos. Estuvimos hablando un ratito, acepté que era una tontería y justo cuando les iba a decir que me iba a bailar un rato, Mark me volvió a sacar a bailar.
Muy pegados, me decía cosas al oido mientras nuestros cuerpos se rozaban, pronto empezó a darme besos en el cuello. El primero me sorprendió, los siguientes derribaron cualquier posible barrera que pudiera plantar, sus manos se apoderaron de mi falda de nuevo. Mi cuerpo pedía más y lo recibió, su boca volvía a conquistar la mía, su lengua buscaba su trofeo, rozaba y rozaba la mía, sus labios la recorrían de arriba abajo. Podría haber hecho lo que quisiera conmigo en ese momento. Noté como una mano agarraba un cachete de mi culo levantando ligeramente mi faldita. Iba a decirle algo y al recolocarme la falda noté un cuerpo que se pegaba también a mí. Me deshice de su boca y me giré bruscamente para darle una buena hostia pero me encontré con Théo, que me cogió de la cara y me besó también. Estaba entre los dos, sus manos recorrían mi silueta mientras notaba sus cuerpos presionando el mío, les besaba, alternándoles. Un par de flashes nos iluminaron, paramos y un coro de risas y voces nos mostraron que estábamos dando un buen espectáculo. Me separé y corriendo me fui a la calle, me iba a casa, la vergüenza y rabia estaban a la par.
Théo me alcanzó a mitad de calle y con un abrazo consiguió que me tranquilizara, estaba tiritando, no era de frío. Nervios, frustración o algo así. Su abrazo hizo que me sintiera protegida, me daba algún beso en la cabeza, mejilla para que dejase que mi cuerpo se relajase. Mark apareció en su coche y nos subimos. Théo me puso en la parte de atrás y se subió conmigo. Me miró y me besó muy tiernamente, estuvimos así hasta que paró el coche. No reconocía el sitio, era la casa de Mark.
No me dejaron resistirme, tampoco es que lo hiciera y me llevaron a lo que supuse que era el dormitorio principal. Empecé a pensar lo que iba a pasar, en un aparador había bastantes marcos con las fotos familiares. Me quedé mirando hasta que me vencieron en la cama. La familia en ese momento desapareció para mí.
Me arremolinaron la falda en la cintura, el top y mi sujetador volaron a una esquina. Théo para mi deleite empezó a comerme como en el parque mientras Mark se desvestía lentamente, mirándome a los ojos, que iban de su cuerpo a los suyos. Cuándo se quedó sólo con los calzoncillos, un gran bulto centró mi atención.
- ¿Te gusta lo que ves? Pues más te va a gustar sentirlo me dijo mientras descubría su paquete.
- ¿Así abierta de piernas me querías en tu coche? Le dije mientras sonreía
- Desde ese día no he parado de pajearme pensando en ti, si te hubieras dejado esto podría haber sido tuyo mucho antes.
Se pajeaba con las dos manos mientras veía como Théo me llevaba al orgasmo, desde que se bajó los calzoncillos mis ojos estuvieron fijos en su glande. Le quité sus manos, quería sentirla, miraba mi mano subir y bajar hasta que Théo hizo que cerrara los ojos mientras me corría
Cuándo me recuperé y los volví a abrir, la tenía a centímetros de mi boca que la recibió con gusto, justo lo que deseaba. Me gustaba todo, su sabor, su tamaño, todo. Lamía su tronco despacito para meterme y jugar con mi lengua en su glande. Me pidió que jugara con sus huevos y el periné mientras mis manos seguían ascendiendo y bajando sin parar.
Théo me penetró mientras jugaba con Mark, le dejaba hacer esperando que fuese como la primera vez, aunque cada vez era más opuesto a lo que buscaba. No quería, pero dejé de chupar la polla de Mark y le di un bofetón a Théo que paró de follarme, era mi venganza del primer día, llevándose la mano a su dolorida mejilla.
- ¿Qué haces? ¿Estás loca?
- ¡Fóllame de verdad! Dame como un hombre porque si no le voy a pedir a Mark que lo haga él.
Surtió efecto, Théo empezó a follarme muy muy duro mientras de su boca sólo salían lindeces en francés, pude entender putaine, salope supuse que las demás debían ser algo parecido.
Quería seguir mamando, pero no podía me estaba dando justo lo que yo quería.Me corrí gimiendo como nunca y poco después Théo se salía, se quitaba el condón y se corría en mi monte de Venus.
Mark con su polla jugó un poco con el semen, embadurnando su glande y apuntando para entrar, le dije:
- Estate quieto y ponte un condón.
Empezó a empujar y me dijo
- Yo follo a pelo y tú quieres que me corra dentro.
- ¡Para!!!! Sin condón no me follas. Se levantó, me dejó abierta de patas.
- ¡Fuera de mi casa los dos!
Théo salió de la cama, yo seguía abierta mostrándoles todo sin moverme.
- Mark, fóllame con condón.
- Fuera de mi casa. Theó estaba a medio vestir
- No puedes dejarme así
- Si quieres que te folle es sin condón y a partir de ahora de callas.
Un “ok” lastimero se pudo leer en mis labios
- ¿Cómo?
- ¡Que me folles como quieras!
Me había dejado vencer una vez más, mis ansias de polla volvían a rebajarme al más bajo nivel.
Su fantástica polla en todo momento no perdió un ápice de majestuosidad. Le vi acercarse, subirse encima de mí y empezar a recoger parte de la lefa de Théo para luego penetrarme de golpe, un gemido lastimero anticipaba lo que iba a ser esta follada. Me apretó la cara contra el colchón, se venció encima de mí, me aprisionaba mientras me taladraba, consiguió que me volviera a correr muy pronto.
Se tumbó y me señaló de nuevo a su polla, un ¡límpiala! Fue su orden y me lancé diligente a hacerlo, sabía a mí con un poco de Théo. Siempre me ha gustado mi sabor. Me encantaba chupar esa polla.
Poco después me subí y empecé a cabalgarle, quería explotarle la cabeza. Primero despacio, recorriendo todo su tronco casi saliéndome para caer de golpe, luego variaba el ritmo agitando mis caderas. Me puse en cuclillas y moviéndome en círculos le veía suspirar y gemir, le estaba gustando, me faltaba poco para el enésimo orgasmo, pero mis piernas no daban para más me puse mirando para arriba y le dije “tu turno” me agarró de las caderas y en poco más de 1 minuto me inundaba, al notar el calor de su semen me corría y también.
Caí en la cama, cerré unos minutos los ojos y al abrirlos vi que Théo estaba vestido, nos miraba desde una esquina, me dio un beso y se fue. Se había rendido frente a Mark, no fui yo la única.
Mark trajo un poco de agua y me dijo que tenía tres opciones
- Vestirme y me llevaba a casa
- Segundo round y a casa
- Quedarme y amanecer follando
Decidí lo último, la madrugada del 28 al 29 de julio del 2005 es un día que difícilmente me olvidaré.
La siguiente vez me estaba follando a 4, el pelo recogido en su puño y tirando. Mark sabía exactamente lo que quería y lo que buscaba, en esa postura volvió a correrse dentro. Hicimos un parón porque necesitaba un poco de relax en mis zonas y para coger fuerzas.
No me acuerdo de la conversación, pero recuerdo que nos reímos, nos tirábamos pullitas sin parar, la química que había era fantástica. Sin darme cuenta mis uñas rozaban su miembro, flácido, pero con ganas de ir creciendo, quería que su polla recuperase todo su esplendor. Seguía morcillona, era casi una ofensa para mí, decidí dar el siguiente paso, me metí su glande, lo quería para mí, lo saboreé, mi lengua jugaba con el agujerito. Estaba yo en mi mundo cuando me pidió que le comiera el culo, a mí me lo habían hecho pero yo nunca, fui temerosa aunque primero jugué con sus huevos, mientras me pensaba el siguiente paso su periné era recorrido por mi lengua hasta que sin pensarlo bajé un poquito. Fue una sensación rara, un sabor diferente pero todo quedó eclipsado porque poco después se giraba y se corría en mi cara.
Le dije que me llevara a casa que no creía que pudiera soportar un nuevo envite que estaba escocida. No me dijo nada, me puso a cuatro patas, para devolverme el favor, su lengua pujaba por introducirse dentro de mi culo, en círculos, me escupía para volver a posar su lengua. Un dedo hizo presión y al ver que no había resistencia probó con dos que entraron hasta que su mano no podía seguir empujando. Se separó de mí sin decirme nada, me dejó con el culo en pompa, medio abierto y totalmente alucinada. De un cajón sacó dos objetos, un bote de lubricante y uno metálico en forma de pera que tras lubricarme bien introdujo. Tras meterlo se tumbó bocarriba y me soltó:
- ¡Has elegido la opción 3 y no me he follado lo mejor de tí, tu culo!!
Dándonos besos mientras me acostumbraba al intruso que tenía en mí, sin querer nos dormimos unas horas.
Empezaba a clarear cuando noté que sacaba el plug, se embadurnó la polla de lubricante, alzó mis piernas y mientras me besaba se introdujo hasta lo más hondo, mis dedos acariciaron furiosamente mi clítoris corriéndome varias veces mientras Mark seguía impertérrito hasta que le pedí que se corriera que no podía más, iba a tener problema con sus vecinos seguro porque los gritos que estaba pegando es muy probable que los escuchara todo el barrio. Sus besos me llevaban a un estado de lujuria que me tenía fuera de sí, en uno de esos besos enganchó mi labio inferior y lo mordió mientras se corría por última vez dentro de mí.
Mientras me vestía vi que los marcos estaban boca abajo, Mark había tenido la decencia de voltearlos. Iba a levantar un cuadro por curiosidad, pero decidí no hacerlo en el último momento. La vida de Mark era su problema, la mía me esperaba en Madrid en unos días y no quería enturbiar el mejor polvo del verano.
Me llevó a casa, me desnudé y me metí en la cama, no salí hasta bien entrada la tarde. Mis caseros ni se dieron cuenta. No quería hacer nada esa noche, estaba reventada. Miré mi móvil y tenía mensajes de todo el mundo.
Los compañeros como los Erasmus me proponían planes pero no podía con mi vida, les dije a todos que no. Fui al cine a ver Batman Begins. Palomitas y cocacola fueron mi cena, en el bus de vuelta Théo me escribió, quería quedar para despedirse que él se iba al día siguiente, con algo de pena le dije que me iba a casa que estaba molida.
Me estaba esperando en mi casa, me quedé sin saber que decir o hacer, no me lo esperaba para nada.
Me dijo de dar un pequeño paseo y acabamos en un banco del parque. Al principio fue un poco raro, hablamos del mes que llevábamos, de las clases, me confesó que Mark le había estado presionando para que le contase todo y que si volvíamos a salir le avisase y que todo se había desmadrado. Al final acabamos hablando de los acontecimientos de esta última semana. Hablaba con timidez, me miraba de reojo, casi con vergüenza. Me dijo que ayer se sintió desplazado y por eso se fue, que le hubiera encantado pasar su última noche conmigo, que había sido lo mejor del curso y que se llevaba un recuerdo imborrable de mí.
Al oír eso, le abracé, me subí encima posando mis labios con los suyos. Fue un beso tierno, de agradecimiento, no era amor pero lo más cercano que puede haber con una persona que conoces desde hace un mes. Me apoyé en su pecho, sin bajarme. Seguimos hablando mientras jugaba con mi espalda acariciándola. Alcé la mirada y me dijo:
- ¡Lo siento! se había empalmado sin querer.
- No pasa nada pero hoy no puedo follar que me duele todo
- Lo entiendo, pero no he podido controlarlo
Me separé de él y me apoyé en su hombro como cuando íbamos en el autobús. Me acariciaba el pelo, la espalda, estaba haciendo que me quedase dormida. Cuándo le dije de irnos, volvió a besarme y llevó mi mano a su pantalón, me pidió que no lo dejase así. Movía su mano sobre la mía por encima de su pantalón, al ver que no la retiraba se desabrochó el pantalón y dejó vía libre a mi mano.
Subía y bajaba muy lentamente, como los besos que nos estábamos dando. Echó la cabeza hacia atrás suspirando, su glande brillaba llamándome, cómo despedida me la metí en la boca, no se lo esperaba y poco después se derramaba dentro de mí.
Me acompañó en silencio a casa y poco antes de llegar me dio las gracias, con un pico delante de mi puerta fue nuestra despedida, entré y no quise mirar atrás.
Caí rendida, el sábado me fui a la playa sola, el viaje llegaba a su fin y no había parado un minuto a pensar en mi vida, me había dejado ir sin pensar en las consecuencias de nada. No salí de casa en todo el día, les pedí usar el ordenador para ponerme al día con los emails. Entre eso y algún mensajito, me tiré toda la tarde.
Estuve hablando con Fer, me había mandado un email que ponía “Hola preciosa, ¿qué tal estás? ¿Lo estás pasando bien, cuándo vuelves? Te echo de menos, ya me dices, besos” El email hizo que me pusiera nerviosa, le mande un sms y estuvimos toda la tarde escribiéndonos. Casi tenía más ganas de verle que a mi familia.
Cené con mis caseros a modo de despedida, que a pesar de todas mis escapadas habían sido muy majos. Me fui a dormir pronto que llevaba un déficit de sueño interesante.
Jorge, no paró en esos días de mandarme mensajes, que fuese con ellos, que si quería me pasaba un poco, cualquier excusa le valía para verme. Le estuve dando largas hasta que el panorama que se me presentaba era un domingo en casa, igual que el sábado. Me invitó a una fiesta en su casa, le dije que me lo pensaba.
Indara y su hermana me mensajearon sin parar hasta que decidí asistir. Por la mañana, preparé casi toda la maleta, la ropa del día siguiente y la de la noche, no me esmeré ni un poco, un vaquero y una camiseta ajustadita y listo.
Los mensajes con Fer ocuparon toda la tarde, dijimos de vernos el martes antes de que se fuera a la playa con su familia. Me preguntó también el plan de la noche y le dije que iba a una fiesta de tranquis que me volvería pronto que el vuelo salía poco antes de las dos.
Cenamos unos kebabs Ainara y yo. Cuando llegamos a la fiesta parecía un submarino, todo lleno de humo y olor a María. Nos recibió Jorge con un vaso de lo que pretendía ser sangría, pero eso era disolvente como poco.
Prácticamente todos éramos españoles, de fiesta tenía las ganas que le pusieras, gente tirada en los sofás bebiendo y fumando, nada del otro mundo. No seríamos más de diez, doce personas apiñados en el salón mientras la bebida y la maría rulaban sin mirar de donde venía. Ainara no estaba acostumbrada a fumar y le dio un chungazo. Vomitó hasta la primera papilla, no creo que le ayudase cenar kebab. Conseguimos que un taxi la llevara a casa, tras mucho pelearnos por el estado que tenía y volvimos a la fiesta.
Su hermana fue directa a por su rollete, hubiera jurado que era otro diferente con el que la había visto en el Copper, casi parecía que les daba igual que estuviéramos los demás en la misma habitación que ellos.
Jorge era el líder de la noche, estaba pululando por los diferentes grupitos hasta que decidió jugar al beerpong, no sabía ni lo que era. Pidió que se formaran grupos de dos, yo estaba a mi rollo, sentada con mi matarratas y de vez en cuando con alguna chusta que llevarme a los labios. En esas vino Jorge y me dijo que estaba en su equipo de beerpong, no tenía ni idea que era eso.
Me explicó las reglas, resumiendo tenía que encestar una pelotita en unos vasos. Con el carajal que llevaba era la mejor idea.
Éramos como 4/5 equipos, y por sorteo nos tocó ser los primeros. Cómo seguro que esperabais perdimos, no estuvimos ni cerca. Tres vasos de cerveza para Jorge y otros tantos para mí, si no ganábamos algún partido me da que iba a seguir el camino de Ainara.
Mi sorpresa fue que al perder uno de los integrantes tenía que quitarse una prenda, miré a Jorge y sin decir nada se quitó la camiseta.
La hermana de Ainara y yo éramos las únicas chicas. Ni de coña iba a despelotarme, deseo seguro no compartido por todos los demás.
El segundo partido volvimos a perderlo, volví a mirar a Jorge y se quitó los pantalones, me dijo que el siguiente tenía que ser yo, me lo suplicó o si no nos rendíamos ya. Le dije que ya veríamos que no podíamos rajarnos que íbamos a ganar seguro.
Volvimos a perder, nos faltó sólo un vaso y ahora era él quien me miraba, todos exigían prenda. Miré a la hermana, estaba en sujetador, yo era la única que seguía con camiseta. Me la quité por pena, menos mal que cuando salgo siempre intento ir con conjuntos monos y el que lucía era resultón. Ganamos un partido como predije, la alegría por ganar y mi estado etílico hizo que permitiera el contacto físico un poco más, situación que Jorge aprovechó, un roce por aquí un abrazo por allá pero sin pasarse.
El quinto partido íbamos muy bien, lo teníamos ganado pero al ir a taponar un lanzamiento tiré los dos vasos que nos quedaban por lo que automáticamente perdíamos y me tenía que beber yo los dos vasos de cerveza. Me había empapado de cerveza así que no fue muy dramático quitarme el pantalón. Me senté en el sofá y poco después para mí acabó el juego mi cabeza parecía el Dragón Khan, Ainara 2.0 me acostaron en un cuarto y ahí me dormí.
Me desperté porque se movía todo, no era mi pedo lo que hacía que se moviera todo sino la hermana de Ainara cabalgando, sin compasión y sobretodo sin importarle que estuviera al lado.
Siempre me habían mirado a mí y en ese momento descubrí que mirar me pone mucho, no quiere decir que me conforme con sólo mirar, pero un ratito me pone mucho.
No recuerdo las posturas que hicieron, recuerdo sus cuerpos sudados, bailando y dándose placer. Mi mano derecha se introdujo en mi ropa interior y mis dedos jugaban con mi clítoris y mis labios.
Cuándo se dieron cuenta de que les había pillado, me quitaron las bragas, me abrieron de piernas, la hermana se dispuso a hacer que llegara al primer orgasmo mientras le daban a cuatro. Me corrí ruidosamente como siempre acostumbro, ascendió para besarme. Me gusta saborearme en la boca de otro u otra como en este caso, jugando con nuestras lenguas noté como se corría en nuestras caras, nosotras seguimos besándonos, limpiándonos y riéndonos.
Me quedé con la hermana, abrazadas, me vino a la cabeza Lorena, a la vuelta a Madrid tenía que ponerme al día con ella, iba a flipar.
Se abrió la puerta y entraron desnudos Jorge y un par más, se quedó fuera el que acababa de estar con nosotras. Jorge vino hacia mí y los otros con ella, me dijo que si no quería que se iba pero que le encantaría estar conmigo.
Le dije que follar no, que no me apetecía demasiado.
Se lanzó a comerme y yo le dejé hacer pero me dediqué a mirar cómo follaban nuestros vecinos. Sin darme cuenta me estaba corriendo de nuevo y cuando me preguntó Jorge le dije que, si podía. Me pidió que me pusiera arriba y cabalgándole noté como se corría dentro de mí, no era lo que quería pero ya poco podía hacer. Se desacopló y los que estaban con la hermana vinieron conmigo, querían estrenar a la chica nueva. Me montaron encima del más grande y una lengua empezó a jugar con mi culo. Me encantan los besos negros, me estaba volviendo loca cuando paró de follarme y un líquido frío lubricaba mi puerta trasera. El preámbulo de lo que me esperaba, despacito fue introduciéndose dentro de mí y tras esperar a que me acostumbrara a ellos. El ritmo que siguieron era casi una coreografía, anticipaban los movimientos del otro como si estuviera entrenado. Me volvieron loca, me sentía llena, notaba sus miembros y su compenetración me estaba llevando al cielo, no era la primera vez que lo hacían juntos. Luego me enteré que les gustaba follar juntos.
Se corrieron los dos en mi culo y se fueron a su cuarto, entre tanto, Jorge se follaba a la hermana mientras nos miraban ignorándose completamente entre ellos.
Nos dimos una ducha juntas y a la que salimos nos habían pedido unos taxis pagados para llevarnos a casa.
Casi me duermo pero al final llegué al aeropuerto en hora, en el avión eché la vista atrás y nunca me hubiera podido imaginar un viaje de inglés como este pero lo que más quería ahora era poder llegar a Madrid y decirle a Fer que quería volver con él, que era mi brújula y que sin él era capaz de hacer mil historias, que le necesitaba.
En el aeropuerto me esperaban mis padres y mi hermana pequeña y de camino a la casita cerca de San Agustín no pararon de ametrallarme a preguntas. Esa noche no miré el móvil.
El martes me bajé a Madrid para arreglarme y quedar con Fer. Habíamos quedado en el Palacio de Hielo en el Starbucks.
Siempre llego tarde pero él nunca, por lo que me extrañó que no estuviera ya allí. Le llamé daba señal pero no lo cogía. Le llamé varias veces y nada. Al ir a mandarle un sms vi en la cadena de mensajes que yo no había escrito y uno suyo que no había leído:
- Bonita, ¿confírmame que nos vemos el martes? Un besazo, tengo ganas de verte
La respuesta a ese mensaje era:
- Ahora mismo no te va a contestar, se está follando a uno mientras tiene una polla en la boca y yo me he corrido en su boca hace unos minutos. Lo que pasa en Dublín se queda en Dublín, jajaja salvo esto cornudo, eres un pringao.
Otra vez no podía ser, volví a llamar a Fer y esta vez sí lo cogió, no esperé a que me contestara, llorando le pedí que me perdonara que no sé quién lo había escrito, lo único que oía eran unos gemidos de mujer y dos cuerpos chocar, no podía y no quería colgar. Les oí correrse y cuando lo hicieron lo único que me dijo Fer fue mira tu email zorra y me colgó!
Espero que os guste, si os ha parecido largo decídmelo y las próximas entregas las hago un poco más cortas.
Besitos
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Venganza por amor
Raul creía conocer a su esposa, pero las cámaras revelan una realidad que destruye su mundo: su mujer y su suegra no son víctimas inocentes, sino…
Comparte:Infidelidad descubiertaOrgia grandeDominacion masculina
- Hetero: General
Niña Inocente 3
El frío de la calle contrasta con el calor que se respira dentro del apartamento. Marisa, Luis y Laura saben que esta vez no habrá excusas ni miradas…
Comparte:Trio mfmOrgia grandeDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Dándoles lo que querían
El ordenador reveló más de lo que ella imaginaba. Mientras el vibrador vibraba contra su piel, el timbre sonó: no eran sus amantes, sino los testigos…
Comparte:Infidelidad descubiertaTrio mfmOrgia grande
- Hetero: General
Un final inesperado
Descubrir que tu sumisión era solo un juego para él y sus amigos no es el final de la historia, sino el comienzo de tu liberación.
Comparte:Dominacion masculinaInfidelidad descubiertaTrio mfm
- Hetero: Infidelidad
Dos mejor que uno
El viaje de ida fue solo el preludio. Cuando el mal tiempo los atrapa en un hotel vacío, la culpa se disuelve y las puertas se abren.
Comparte:Infidelidad descubiertaTrio mfmDominacion masculina
- Hetero: General
Rehaciendo mi vida 2 - La Dama de las Nieves
La nieve lo aisló del mundo, pero no de ella. En la cabaña, el frío exterior solo encendió la llama de un deseo que no pidió permiso para nacer.
Comparte:Conexion inesperadaMadurez vs juventudVenganza erotica