Xtories

Isabel y Leonardo el reencuentro continuación

El agua de la tina se enfría, pero el deseo entre ellos apenas comienza a hervir. Isabel y Leonardo no solo buscan saciar un hambre antigua, sino tramar cómo romper las reglas de sus vidas respetables. Esta noche, el placer es solo el comienzo de una traición definitiva.

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Luego de saborearse, y permanecer abrazados desnudos en la cama por largo tiempo, donde las caricias y los besos primaban sobre las palabras, los únicos sonidos que emitian eran palabras entre dientes, casi guturales entre murmullos y suspiros indecifrables.

-Mmmmtéamo, ahhhbonita, aaacariciame,

Soyyytuyammm.... etc etc de sonidos inentendibles para quienes no fueran ellos 2 y no estuvieran en esa situación.

Hasta que Leonardo la invitó a bañarse.

El baño del hotel contaba con una tina de baño, así que primero se dieron una ducha a fin de limpiar los restos de semen y flujo, se lavaron uno al otro con cariño, con amor, con mimos y besos ya mas pausados, las manos de Leonardo enjabonó por completo el cuerpo de Isabel sintiendo cada curva y pliegue de su piel, sintió los pezones hinchados de ella y los beso luego de enjuagarlos. Acaricio con ternura su vagina y le introdujo suavemente sus dedos, con la ayuda de la crema enjuague jugo con su culo y le realizó una doble penetracion con sus dedos hasta sentir como ella se dejaba llevar y volvía a tener un orgasmo, suave pero satisfactorio.

-Ahhh Leo no pares... así suave, me siento elevar como en una nube...

Mmmm sigue que hermosa cosquilla, creo que me voy...

Le susurraba, mientras que parada de espaldas a él le hacía más fácil la tarea inclinandose hacia adelante dejando que esa mano de Leonardo la penetrára, quien con la otra mano acariciaba suavemente su pezón izquierdo

-Ahh mmmmm siiii que hermoso así.... así

Y trás un pequeño escalofrío vertió sobre la mano de Leonardo ese doble orgasmo anal y vaginal uno seco pero lleno de sensaciones y el otro húmedo de su flujo vaginal.

Llenaron la tina y en el agua tibia se recostaron los dos ella con su espalda en su pecho y él abrazándola por su cintura.

Por primera vez desde que se reencontraran iban a tener un diálogo coherente, sin el apuro de saciar el hambre de sexo y deseo corporal que nació desde el primer momento que se vieron.

Hablaron tranquilos de sus respectivos conjugues, que no sentían culpa, que las cosas se dan como se debían dar, ellos se amaban y quizás se deseaban más de lo que se amaban, pero no estaban dispuestos nuevamente a permitir dejar pasar el tiempo. Fueron meses de desear y callar, meses que en una fracción de segundo quedarón en el olvido, pero que no se permitirían volviera a pasar.

La conversación fue calma sin más allá que una demostración de cariño hasta que el agua se enfrió, decidieron darse otra ducha rápida para volver los cuerpos a la temperatura abrazados bajo el agua y una vez satisfechos de los mimos dispensados se secaron mutuamente y decidieron ir a cenar al restaurante del hotel.

La cena fue sencilla lo único fuera de lo común fueron ambas copas de champagne para brindar por ese momento que les regaló la vida de volver a verse.

Subieron nuevamente a la habitación y acostados serenamente conversaron pero del futuro, cuales serían sus próximas estrategias, no sería fácil engañar a sus parejas, buscar momento, motivos, y lugares para verse, ser infieles no sería tarea sencilla para una mujer de 42 con un hombre de 70. Pero no imposible.

De tanto hablar y hacer planes las horas pasaron y el sueño los fue venciendo, abrazados en típica cucharita fueron callando sus voces hasta que solo se sentía el respirar profundo de ambos en un profundo sueño de cuerpo y alma saciados de amor y gozo corporal.

Él a la mañana al despertar se habian distanciado en la cama pero no en sus deseos, Leonardo noto su pene erecto y duro como hacía tiempo no lo sentía. Se sacó su calzoncillo se dio vuelta y sin tapujos abrazó a Isabel y se lo apoyo en las nalgas por debajo de las enaguas que usaba a modo de camisola de dormir sin ropa interior.

La tibieza de su piel erizó los bellos de Leonardo y su deseo se hizo incontenible, tomando con su mano izquierda el pecho de ella y comenzó a acariciarlo.

Ella sintiendo el calor del cuerpo de su compañero y el tamaño que rozaba su cola, y desperezándose arrimó más su delicioso culo hacía la pija de Leo.

Y entre dormida y despierta dijo como haciéndose la sorprendida, pues recordaba el vigor de Leo en las mañanas

Mmmmmm.... qué estoy sintiendo entre mis nalgas? Que rico!!!!!

-Tu pija...

Dijo Leo sin rodeos

- Y la sentirás latir dentro tuyo!!!

- Si mi amor!!!! Me la vas a dar toda con lechita y todo

-Siiii, primero te haré gozar esa concha y luego...

Si mediar más palabras colocó su verga entre las piernas de Isabel y comenzó a masturbarle el clítoris con el roce de su glande.

-Aaaahhhhh exclamó Isa... que bonito se siente... y después amor?

-Después te voy a llenar el culo de leche

-Siii, me lo prometes... así lo quiero, asííí

Tu putita quiere volver a casa con su culo lleno de tu lechita calentita amor!!!!!!

La concha de Isabel se humedecia rápidamente y Leo aprovechó para cogerla desde atrás, penetrándola sin esfuerzo, sus movimientos eran lentos y rítmicos, Isa se sentía llena de esa pija normal pero gorda que rozaba por dentro sus paredes haciendo que su vagina liberára a cada segundo más y más flujo lubricándola a punto tal que entre sus piernas se escurría.

-Cógeme Leo más, más fuerte... Esperá cógeme en 4 sí? Quiero sentirla hasta el fondo y mientras preparas mi culito mmmmm

-Si amor lo que digas

Isabel se pusó en 4 y Leonardo desde atrás primero le beso el culo y le metió la lengua, tomó flujo de su vagina y se lo untó

Y mientras la volvía a coger introduciendo su verga en la concha comenzó a meterle primero un dedo suavemente.

-Así amor, así te gusta?

-Sí asííí ahhhh más

Mientras sentía el placer brotar de su concha e invadir todo su cuerpo recorriendo su piel y sus entrañas

-Cógeme, cógeme duro pero no te vayas. Quién soy? Dime quién soy Leo

-Eres mi Puta Isabel, mi perra putita y siempre lo serás!!!!

Tómala, Tómala toda puta mía, sentila hasta el fondo

-Sí..... Sí damela cógeme ahhhhh!!!!!!

Mientras Leo le metía otro dedo en el culo y los hacia girar agrandando su esfinter con su saliva y el mismo flujo de ella que salía como un arroyo de su vagina.

-Estoy lista amor culiame!!!! Métemela en el culo ahora. Hacérmela sentir ahora antes que me vaya....!!!!!

-Si hermosa ya no veo la hora...

Sacó su pija de la concha y la apoyo en su agujero chico e hizo un poco de presión

-Ayyy dijo ella, no pares, ahora no pares y recostando su cabeza tomo sus nalgas con sus manos y abrió más su culo.

Leo empujo y su cabeza entró de una en ese perfecto culo hermoso de su amada

-huuuummmm fuuuuu!!!!

Exclamó

- Hermoso!!!!! Que hermoso y apretado culo tenés mi puta!!!!

-Es tuyo amor, ahora si hasta el fondo.

Mientras comenzó a masturbarse con una mano.

-Culiame.... culiame y lléname de leche que me quiero ir...

-Ahora si no te detengas ni te demores, me siento hervir por dentro.... CULIAMEEE!!!! grito.

-Leonardo tan excitado como estaba no pudo contener más, su pija latía dentro del culo de Isabel e Isabel sentía todo su cuerpo vibrar.

Una explosión de semen escapó del pene e inundo el culo de Isa y ese fue el momento que Isabel esperaba para dejarse correr.

Un chorro de flujo mojó sus piernas y las sábanas y ambos se dejaron caer uno dentro del otro.

Leonardo no podía más que besar su espalda y nuca a lo sumo una mejilla de Isabel, por más que deseaba tragar su lengua o que ella se la trágara.

Estaban en esa pose y en ella se quedarían exhaustos hasta tanto la pija de Leonardo se escapara sola del culo de Isa.

Cuando esto ocurrió, ella tomó con sus manos el semen que escapaba de su culo junto con su flujo, lo saboreo y luego lo beso a Leonardo profundamente en un ritual repetido de pertenencia.

-Te amo le dijo él

-Te amo respondió ella

Luego de unos momentos de quietud repitieron la danza bajo el agua de la ducha.

Pidieron el desayuno en el dormitorio

Y apenas unas pocas palabras de hasta pronto, pero no de despedida.

Se habían encontrado nuevamente y esta vez serían definitivamente infieles en cada ocasión que lo lograran.