Sugar Baby 3b; Un día en la oficina
Él le ofreció libertad y lujos, pero esta vez la lleva a una habitación que no conocía. Con los ojos vendados y las manos arriba, Raquel descubre que su 'sugar daddy' tiene un lado oscuro que ella, sorprendentemente, desea probar.
Como tuve que dividir el capítulo tres en dos para no aburrir o cansar, cosa que a mí a veces me pasa, corté parte de la segunda parte que empieza con los dos aún en la terraza. Espero que lo disfrutéis.
Ya solos Alfredo y Raquel éste le dio un beso en la boca al que ella respondió acogedoramente. Después se dirigió a la nevera que había tras la barra del bar cercano a la piscina vestido todo de blanco. Le sentaba bien aquel color sobre su piel morena y a Raquel cada vez le parecía más atractivo.
Su educación, sus modales, darle libertad para salir sin pedirle explicaciones...sus manos. Puede parecer una tontería pero a ella sentir la mano de un hombre cogiéndo la suya tan pequeña en comparación le hacía sentir cosas.
-¿Te preparo algo Raquel?.
-¿Qué?, preguntó saliendo de sus pensamientos. No no te molestes, con un refresco vale…le respondió ella aún en tetas semierguida en la tumbona con una de las piernas medio flexionada exhibiendo un muslo muy agradable de ver.
Alfredo preparó dos mojitos y se dirigió a la tumbona que se encontraba al lado de la de Raquel sentándose en ella.
-Estás preciosa, le dijo mientras le acercaba la copa y se la daba.
-Mmm…me tienes muy consentida. Y gracias…por la copa y el cumplido claro, le dijo sonriendo.
-Los mereces es así. He pensado dar mañana por la noche una fiesta para presentarte como mi pareja a mis amigos más íntimos…¿te apetece?, le dijo colocándole una mano en el muslo.
-Sí claro, será interesante conocer gente y divertirnos.
-Pues luego le digo a Lucía que se encargue de prepararlo todo. Me apetece que te vistas muy elegante y sexy quiero lucirte. Y debajo no te pongas lencería sino bikini, solemos darnos algún que otro baño durante la fiesta.
-Ja ja…vale descuida haré lo que pueda. ¿Pero bikini completo o como estoy ahora?, le preguntó aún tumbada con los ojos cerrados, cosa que aprovechó Alfredo para deleitarse observando su cuerpo.
-Mmm, pues me acabas de dar una idea porque ahora estás para comerte esas tetas hasta hartarme, jaja, le dijo inclinándose hasta besar la aureola de una de ellas dejando que el pezón entrase en su boca. Mmm, deliciosa. No sé, ya veremos, ¿te apetece ver una película en la sala de cine?, le dijo al rato.
-Vale, respondió ella sin abrir los ojos mientras él le acariciaba el muslo deleitándose con la suavidad de su piel y la forma del mismo.
PLAS…sonó el manotazo que le dio en el vientre seguido de un ¡ay! que escapó de su boca.
-Ala pues a vestirte y a ver la película que ya son las siete de la tarde y no me apetece cenar tarde. Te espero en la sala.
Tras decir eso Alfredo se levantó y se alejó bajando por las escaleras en lugar de por el ascensor.
Raquel se incorporó, se puso la parte superior del biquini y le siguió dirigiéndose a su dormitorio donde se dio una buena ducha antes de ir al vestidor apenas ocupado por la ropa que había traído desde su ciudad más la comprada esa mañana. Miró lo que tenía y eligió un vestido de gasa que se ceñía justo bajo el pecho para caer hasta algo más arriba de sus rodillas.
Ese tipo de vestidos le encantaban. Le hacían sentir muy libre aunque tenían la desventaja de que una racha de aire podía hacer que se la gasa se le pegase a la piel mostrando las formas de su cuerpo. La ventaja era que sí tenía pareja el chico podía meter la mano bajo el vestido y acariciar todo su cuerpo libremente. Eso y que son muy frescos en verano.
Tras vestirse se dirigió a la sala de cine en la que ya se encontraba Alfredo sentado en uno de los sillones mientras iba pasando una lista de películas que se proyectaban en la pared de enfrente ella se sentó a su lado.
-¿Bueno pues cuál vamos a ver?, le preguntó curiosa. Mis preferidas son las románticas, las de comics y las de dibujos, le dijo como sugiriendo lo que le apetecería ver.
-Ésta es distinta creo, le dijo dándole al play del mando a distancia del proyector.
En seguida comenzó a proyectarse una película sobre una pareja que no desagradó a Raquel. En la misma la relación empezó a ser rara, la chica cada vez se iba colgando más del chico hasta el punto de que, como a media película, ella aceptó que él la tratase mal, la azotase.
“PLASH…¡AH!...PLASH…¡OH!...PLASH…¡AUF!”…sonaban las quejas de ella mientras el chico golpeaba con un cinturón su espalda, culo y muslos.
-Bufff, eso debe doler un montón, comentó Raquel en voz alta.
-¿Tú crees?, bueno depende de la fuerza con la que le dé imagino, comentó Alfredo sin apartar la mirada de la pantalla.
¡PLASH!...¡OH!...PLASH!...¡OHHHH!...ahora le azotaba el vientre y las tetas a conciencia.
-¿Oye Raquel…nunca has probado eso?, dijo Alfredo cruzando las piernas para disimular su erección mientras la miraba girando la cabeza.
-No no…desde luego que no. Dijo Raquel con una risa nerviosa aunque callando que lo que le veía también le atraía a ella.
-Pues podríamos probar, ¿no?. En plan suave al principio claro, como jugando.
-Si claro, cuándo quieras…le respondió con una sonrisa. Por dentro a ella se le aceleró el corazón solo con sentirse maniatada en manos de un desconocido.
-No está en tu contrato, te puedes negar sí quieres o sí lo deseas te lo amplio.
-No no Alfredo no es por dinero. Sí hago algo de eso contigo sería por curiosidad también, lo cierto es que alguna fantasía he tenido con eso.
-¿En serio?, ven acompáñame. Dijo Alfredo apagando el proyector, cogiéndola de la mano y saliendo al pasillo para dirigirse al ascensor.
-A ver Alfredo…¿ahora?, preguntó Raquel perpleja y asustada mientras él la arrastraba de la mano metiéndola en el ascensor.
-Si claro, ahora, le respondió mientras pulsaba un botón del ascensor.
A ella le extrañó que el ascensor bajara más allá de la planta baja. Cuando llegaron abajo del todo salieron y tras recorrer un pasillo llegaron a una puerta que Raquel no había visto antes. En realidad ni sabía que existiera esa planta bajo la casa y Lucía no le había comentado nada.
Al abrir la puerta de acero con una llave de seguridad pudo ver una habitación relativamente amplia llena de aparatos extraños.
Raquel entró y empezó a mirar con asombro ganchos en el techo, suelo y paredes…un potro, dos maderas que hacían una X, extrañas máquinas, una cama solo con somier y decenas de artilugios que ni identificaba.
-Los compré e instalé todos la semana pasada antes de venir tú, todo está nuevo y a estrenar. Y no he pensado sólo en mí sino también en ti. Ésta es una fucking machine donde te puedes tumbar y dispone de distintos penes de todos los tamaños y formas que puedas desear, funciona con un mando a distancia sin cables con el que la puedes poner más rápida o lenta así como elegir la profundidad de las penetraciones. En esta otra si te sientas vibrará hasta que te corras las veces que quieras, también puedes ponerle uno o dos penes, como prefieras.
Raquel alucinaba. A sus 24 años todo aquello le parecía súper extraño aunque ya había visto cosas así en películas y series de TV.
-Ya bueno…¿qué puedo decir Alfredo?, yo no uso estas cosas.
-Pero siempre tienes la posibilidad de hacerlo, tendrás una copia de la llave. Bueno ahora vamos a lo que hemos venido a hacer, desnúdate.
Raquel vaciló, pero tras unos segundos de duda se quitó el vestido y el tanga dejándolos caer al suelo.
-Ven, colócate justo en el centro de la habitación…así, perfecto.
Alfredo le colocó una venda en los ojos y una bola con una correa que le impedía hablar pero no respirar hondo sí lo necesitaba, le cogió una muñeca que apretó con una esposa forrada de terciopelo y su brazo subió quedando sobre su cabeza flexionado. Lo mismo hizo con el otro con lo que ya se la veía a ella completamente desnuda de pié con las manos dos palmos sobre su cabeza y los codos flexionados. En esa postura Raquel era de una belleza absoluta.
Alfredo se desnudó y, acercándose a ella sin hacer ruido, comenzó a mirarla desde todos los puntos de vista. Le llamó la atención cómo se movían el vientre y el pecho de ella que, nerviosa, respiraba aceleradamente. Después se colocó detrás de ella y, pegando su cuerpo, le cogió ambas tetas valorándolas, amasándolas. Después sus manos bajaron al vientre a la altura del ombligo que hundió pegando completamente su cuerpo al de ella.
-Tranquila Raquel, hoy solo jugaremos 30 minutos y tú me dirás cuándo te hago demasiado daño tirando fuerte tres veces de la cuerda…¿vale?.
Raquel asintió con la cabeza, estaba hecha un manojo de nervios pero (y a pesar de su miedo) quería aguantar, complacerle ni sabía por qué.
Él se dirigió a una mesa dónde habían diversos artilugios y cogió una especie de paleta de playa pero más pequeña, con el mango mucho más largo y hecha de cuero.
Alfredo se tomó su tiempo girando alrededor de ella y tocando su culo…su vientre, sus tetas y sus muslos cómo examinando dónde daría el primer golpe. A cada contacto físico Raquel se apartaba temiendo un golpe.
PLAS…¡AU!...gritó mas de sorpresa que de dolor cuando sintió la raqueta golpear bajo uno de sus pechos subiéndolo de golpe para después caer, volver a subir y caer hasta volver a su posición normal.
De nuevo unos eternos segundos de espera la tensaron mientras él decidía dónde volver a golpear dando vueltas a su alrededor.
PLAS…¡OHHH! gritó ella cuando sintió la paleta golpear justo entre su ombligo y su pubis provocándole un gran escozor.
-¿Muy fuerte?, le preguntó él preocupado. Ella le respondió que no negando con la cabeza aunque realmente sí que le había dolido pero era orgullosa y se empeñó en aguantar sin quejarse demasiado.
PLAS…¡AY!...¡ufffff!, de nuevo le golpeó una teta pero ésta vez directamente en el pezón con lo que éste se hundió dentro de la teta que a su vez fue aplastada por la raqueta para volver a su aspecto normal tras dos o tres segundos dada la firmeza de sus pechos. Unas lágrimas salieron de sus ojos, le había dolido bastante…pero volvió a su posición e irguió la cabeza desafiante.
Alfredo estaba francamente desconcertado. Sabía que no le estaba golpeando con todas sus fuerzas pero aún así los golpes debían dolerle. Se separó de ella girando nuevamente. La espera y no saber dónde sería el próximo golpe ponían a Raquel bastante nerviosa y eso se traducía en movimientos inquietos.
PLAS…¡AH!, el siguiente golpe lo sintió Raquel en su hermoso culo que se movió como un flan. El escozor que sintió era muy parecido a una nalgada.
Y así pasaron otros 20 minutos en los que ella recibió no menos de 30 golpes en distintas partes de su cuerpo siendo las más golpeadas su vientre, sus tetas tanto por debajo como de frente y lados y su hermoso culo que se llevó una buena parte de los golpes. En la espalda y muslos apenas recibió cuatro.
-Bueno ya hemos terminado, cómo te dije era solo para probar.
Mientras decía eso Alfredo le aflojaba la mordaza hasta quitársela, retiraba la venda de sus ojos y soltaba la cuerda que la sostenía al techo. Después le quitó las esposas.
Ella le miró con algo de reproche en la mirada pero, desconcertantemente, le sonrió mientras se frotaba las muñecas y se acariciaba el dolorido vientre que le escocía aunque no menos que las tetas o el culo.
-¿Qué tal?, le preguntó él intrigado y preocupado. A ver no te he golpeado muy fuerte pero alguna vez se me ha ido la mano y sin embargo no me has hecho la señal de parar.
-Ya bueno…sí supieras lo que es una menstruación dolorosa no te asombrarías tanto, jaja. O la depilación a la cera en entre las piernas. A ver Alfredo, cómo prueba no ha estado mal…pero no es algo que guste te lo aseguro. Sí deseas repetirlo vale, lo aceptaré…pero agradable no es.
Aunque para ti sí que parece que lo ha sido le dijo ella señalándole el pene erecto como un hierro. ¿Solucionamos eso?, le preguntó cogiéndoselo con una mano apretando con delicadeza.
-No no, tengo pensado algo mejor para los dos. A ver tengo algo de voyeur así que me encantaría que te tumbases en la fucking machine para ver cómo te corres, yo me sentaré a verte mientras pruebo éste artilugio…dijo mientras cogía una vagina artificial con un mecanismo tan sofisticado que simulaba a la perfección las contracciones vaginales.
-Bueno vale, me parece un armatoste y ni de lejos se acercará a cómo lo hace un hombre pero la probaré sí insistes, dijo comprensiva pero algo defraudada.
-Insisto pero antes…¿puedes ponerte ese par de medias de ahí y el liguero negro?, me resultan muy sexys y son de tu talla creo.
-Claro, sin problemas, dijo ella cogiendo una de las medias que enrolló con ambas manos para poder ponérsela, metió la punta del pie y apoyó éste en un taburete dándole a él unas magnificas vistas de su pierna y pechos al inclinarse para enfundarse la media. Con calculada lentitud fue subiéndola poco a poco por su tobillo, pantorrilla, rodilla y terminó estirándosela en el muslo todo lo arriba que pudo que fue a dos tercios del mismo. Con la otra repitió la misma operación terminada la cual cogió el liguero negro, se lo ajustó a la cintura y lo unió a las medias.
Una vez puesto el conjunto se dirigió de espaldas a Alfredo se dirigió a la fucking machine dándole a él unas estupendas vistas de sus piernas y culo adornadas por las medias y el liguero.
Desde luego si habían una mujeres capaces de llamar la atención y volver loco a un hombre Raquel estaba entre ellas pero con una sensualidad innata, esa forma de seducir sin pretenderlo con la que nacen las mujeres.
Antes de tumbarse eligió un pene de tamaño parecido al de Alfredo completamente rígido pero forrado de silicona con lo que imitaba perfectamente el pene de un hombre. Tenía una base ancha de silicona con la idea de que frenase al chocar con parte de su culo, interior de los muslos y vulva. De esa forma la fuerza de la máquina no debería hacerle daño en una zona tan sensible.
Se sentó de lado en la máquina, se ladeo para tumbarse y una vez tumbada flexionó ambas piernas y se colocó el glande en la entrada de la vagina tras lubricarlo abundantemente. Cogió el mando a distancia y vio que podía elegir un modo manual, así que cogió el pene y se intentó introducir el glande. Le costó hacerlo dado el grosor del mismo pero tras varios intentos consiguió metérselo en su vagina.
Entonces se tumbó relajada y puso el modo en automático lento con penetración media. PLOP…………PLOP……….PLOP………hacía la base del pene al chocar contra los bajos de Raquel.
-¡Oh!, jaja, es agradable sonrió volviendo la cara hacia Alfredo que ya tenía su pene completamente metido en la vagina artificial. Y por lo visto era bastante buena porque de vez en cuando se le escapaba algún grito.
Ella fue a lo suyo y terminó de tumbarse dispuesta a disfrutar de aquella máquina que le estaba dando tanto placer. Miraba a su vientre incrédula porque cuándo el grueso y largo pene se introducía le levantaba la piel del vientre dos o tres centímetros al llenar sus entrañas y lo volvía a bajar cuando se retiraba. Volvió a mirar al techo mientras las embestidas suaves y cortas movían su cuerpo en la camilla haciendo que sus pechos se moviesen igual que si la estuviera follando un hombre.
Decidió pasar a velocidad media y penetración profunda con lo que su cuerpo entero empezó a vibrar y a ser movido arriba y debajo de la camilla cada vez que entraba dentro de ella a tope o se retiraba a una velocidad parecida a la que da un hombre cuando folla a tope.
PLOP……PLOP…..PLOP…..PLOP…….PLOP…..PLOP…..
-Mmmm…oh…oh…dios qué bueno, gritaba mientras sentía oleadas de placer recorrer su cuerpo y éste se movía en la camilla como si la estuviera follando un profesional del porno.
Alfredo la miraba embobado, miraba aquel cuerpo tan hermoso moverse con violencia a cada embate de la máquina mientras la vagina artificial le provocaba a él un placer nunca antes sentido.
-Oh…oh….oh…oh…gritaba ella cada vez mas fuerte ya casi en la cumbre del placer con los ojos cerrados sintiendo ya que se iba, que no podría aguantar mucho más. Sus muslos comenzaron a temblar tras un primer espasmo en la vagina que también contrajo su vientre. A este siguieron los siguientes provocando que ella cerrase sus muslos temblorosos por el brutal orgasmo mientras todo su cuerpo era movido en la camilla y sus pezones describían círculos en el aire.
-¡Oh dios dios dios!...durante el largo orgasmo sus manos se aferraron a unas asideras laterales para no caerse.
-¡Oh!...oh…oh…gritó Alfredo que tuvo un orgasmo bestial mientras contemplaba cómo Raquel era vencida por la máquina y se derramaba en orgasmos.
Y es que a ella le ocurría que sí tenía un orgasmo y seguía siendo estimulada o bien se le prolongaba y tenía orgasmos múltiples o bien encadenaba uno con otro.
Y esto es lo que le estaba ocurriendo. Además por descuido pulsó el botón de velocidad de la máquina y esta se puso a una velocidad del 80% que no podía ser alcanzada por ningún hombre en el planeta por muy fuerte y mucha resistencia que tuviera. Al 80% la máquina hacía contra Raquel la fuerza de tres o cuatro hombres y toda contra su culo, vulva y muslos. Hasta el propio Alfredo se acercó a ella y puso una mano sobre su sudoroso vientre para poder comprobar alucinado que el pene de la máquina levantaba la piel, grasa y músculos del vientre de Raquel unos cuantos centímetros cuando entraba completo así como hacía vibrar todo su cuerpo y la subía por la camilla a cada empujón.
PLOP…PLOP…PLOP…PLOP….PLOP…PLOP…PLOP…la golpeaba la máquina moviéndola como si fuese una muñeca.
-Oh…oh..oh..oh..oh..oh..oh..oh..un tercer orgasmo la sacudió con tal fuerza que se tuvo que retirar hacia arriba de la camilla para escapar de ese pene que la mataba, desengancharse de él con un “plop” cuando salió de su vagina como el que suena cuando se abre una botella de champán mientras ella se tumbaba de lado en posición fetal retorciéndose por los espasmos de un orgasmo que no terminaba.
Pasaban ya más de 15 minutos desde que Alfredo se corrió y ahora miraba alucinado como temblaba Raquel con escalofríos como si tuviera fiebre que por fin fueron apagándose conforme se alejaba el último orgasmo.
Tras cuatro o cinco minutos hecha un ovillo reponiéndose en la camilla toda sudada miró a Alfredo destrozada pero satisfecha.
-¿Cuánto te ha costado ésta máquina?.
-12.000 euros, dijo él aún impresionado por lo que acababa de ver.
-Pues te ha salido regalada porque sea lo que sea éste trasto vale como diez veces más, le respondió ella sonriendo.
CONTINUARÁ.
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