Vacaciones en Cullera
Carol pensaba que sus vacaciones serían tranquilas, hasta que descubrió que las ventanas de al lado no eran solo para ver el mar. Ahora, cada vez que se desnuda al sol, sabe que hay ojos jóvenes hambrientos esperando el espectáculo.
Hemos conocido a Marga hace escasos 6 días durante las vacaciones de agosto.
Esto que relato aún está sucediendo así que empezaré desde el principio y ya veremos cómo acaba.
Vacaciones de agosto del 2025.
Con tantos días acumulados en el trabajo nos hemos cojido dos semanas,y aún tenemos más días para coger, pensando en buscar tranquilidad y sol en la costa valenciana.
Unos amigos nos habían comentado que ellos el año anterior estuvieron en Cullera y que era tranquilo así que decidimos intentar coger la misma casa que habían alquilado ellos.
Lo conseguimos y el día 10 nos vinimos.
La casa está muy bien.
Cerca pero lejos del bullicio a 5 minutos andando del pueblo.
Dos alturas con cocina,un pequeño baño y sala que da aún jardín con piscina rodeados de un seto que nos da privacidad.
Arriba 3 habitaciones,una en suite y las otras dos comparten baño.
Casi lo mejor es que según sales de la casa y cruzas la calle,sin tráfico ninguno más que el de los vecinos,hay una pequeña playa nada concurrida ya que estamos en las afueras de la población a unos 20 minutos andando.
La nuestra hace esquina por lo que tiene el jardín más grande y por lo que hemos visto la única de las 5 que forman la urbanización con piscina aunque con la playa tan cerca tampoco es que sea muy necesaria.
Solo se escucha el ruido del mar y las pocas personas que pasan por la calle,casi todos vecinos.
Cuando llegamos la casa de al lado estaba sin ocupar,y eso es importante porque era el único sitio desde el que se veía nuestro jardín y la piscina.
Mientras Mario desenganchaba el remolque y bajaba la moto,se empeñó en llevarla para hacer alguna ruta por los alrededores yo me dedique a deshacer las maletas y colocar las cosas.
Para cuando entró en el jardín yo ya estaba desnuda tomando el sol al lado de la piscina y el rápidamente se quitó la ropa para lanzarse al agua mojándome entera por lo que no me quedó otra más que tirarme detrás de él.
Entre juegos y tontos a los 5 minutos ya me tenía sentada en el borde de la piscina con las piernas abiertas y su lengua jugando con mi clítoris.
Yo,echada hacia atrás apoyada en los codos,acariciaba mis pechos y me pellizcaba con suavidad los pezones mientras sentía como su lengua rodeaba mi clítoris y jugaba entre mis labios entrando y saliendo de mi.
Me encanta cuando me come,y en eso Mario es un experto, sobre todo porque se que después voy a sentir su polla penetrándome,provocándome espasmos de placer y haciendo que me corra.
No tuve que rogarle para que subiera besando mi cuerpo hasta llegar a mis pechos,succionando con suavidad mis duros pezones,rodeándolos con sus suaves labios y rozandolos con su lengua mientras yo llevaba mi mano hasta su dura polla y la dirigía a la entrada de mi coño que palpitaba de ansia.
Sentí como su glande se abría paso entre mis labios seguido del resto hasta tenerla entera en mi interior y comenzaba a moverse.
Cada vez que entraba y salía en mi sentía un espasmo de placer que recorría mi cuerpo de arriba abajo mientras mis pechos se
Le rodeé con mis piernas aprisionandolo contra mi, sintiendo su dura polla palpitando en mi interior para,poco a poco dejar que se moviera muy despacio.
Así no tardé en sentir como mi cuerpo respondía sintiendo que me corría.
Aún siguió bombeando en mi hasta que con un gruñido noté como me inundaban sus fluidos lo que provocó que me corriera por segunda vez.
Tras un ratito con él aún dentro de mi nos quedamos tumbados en la orilla de la piscina acariciándonos suavemente.
Ese sería el preludio de las vacaciones.
Comimos algo ligero que habíamos llevado de casa y a la tarde nos fuimos a hacer compras para unos cuantos días.
Fue a la vuelta y mientras descargabamos cuando un coche se detuvo en la casa de al lado.
De él bajó una pareja,más o menos de nuestra edad, seguidos de dos chicos y una chica jóvenes de unos 20 años.
Justo nos saludamos con un gesto de cabeza antes de entrar en casa y tras colocar las compras salimos al jardín.
Oímos el trajín de movimiento en el de al lado y ambos nos miramos con cara de fastidio.
Mario- Con lo tranquilos que estábamos…
Yo- Tampoco pasa nada. Se estarán colocando.
Efectivamente no tardaron en bajar el tono y prácticamente no oíamos nada hasta que los tres jóvenes salieron al jardín.
¡Nosotros vamos a la playa!!
Oímos como decía la chica.
Los tres se fueron y durante un rato no se oía nada más que el mar. Pasó la tarde hasta la hora de cenar,cosas que hicimos en el jardín mientras en la casa de al lado se oía movimiento mientras ellos también cenaban.
Chica- Yo no me hago responsable de lo que hagan estos dos borregos.
Chico- ¡Callate atontada!
Después cansados nos fuimos a dormir hasta el día siguiente.
Tras levantarnos y desayunar nos fuimos a pasear y a bañarnos un rato en la playa donde nos volvimos a cruzar con los tres jóvenes.
Los dos chicos eran idénticos,morenos de pelo rizado,altos,espigados,sin una pizca de grasa y la chica de pelo liso moreno,también delgada luciendo un bikini negro sobre su morena piel.
Nos saludaron con la cabeza al pasar a su lado y no pude evitar fijarme en como ambos chicos miraban mis pechos moverse aunque los llevaba cubiertos por el bikini.
Evidentemente tampoco pude evitar poner una postura en la que destacarán más.
De vuelta a casa nos juntamos en la puerta con la mujer que habíamos visto bajar del coche.
Muy parecida a mi a excepción del rizado pelo color caoba.
165cn, de piel blanca y un cuerpo muy parecido al mio.
Buenas caderas,cintura fina y unos grandes pechos tapados por un bikini floreado
Mujer- Hola. Soy Marga. Creo que somos vecinos.
Yo- Hola. Si. Yo soy Carol y este es mi marido Mario.
Marga- Con lo tranquilos que estabais y llegamos nosotros a hacer ruido.
Mario- No te preocupes. Tampoco se os oye tanto.
Marga- Eso es porque no están mis hijos. Se fueron a la playa.
Yo- Dos chicos y una chica? Les vimos al venir.
Marga- Si. Eric y Leo,los gemelos y Patri la más pequeña. De 22 y 20 años.
Mario- Pues que madre más joven tienen.
Yo- Y que bien te conservas. Te echaba mi edad.
Marga- Los gemelos con 25 los tuve.
Yo- Porque no pasas y tomamos algo? Ya que nos vamos a tener que aguantar mutuamente.
Entramos en casa y nos sentamos en el jardín mientras Mario sacaba algo fresco de beber.
Marga nos contó que ellos venían todos los años a veranear ya que la casa era de sus padres.
Yo- Y tú marido?
Marga- Vendrá en un rato. Fue a comprar comida para estos. Nosotros nos vamos mañana y volvemos en tres días
Mario- Así que se quedan los tres solos.
Marga- Si. Solo tres días. Y os quería pedir un favor. Solo que les echéis un ojo de vez en cuando. Y que si os molestan me llaméis. Os dejo mi teléfono.
Yo- Claro. No te preocupes.
Mario- Que os parece si está noche hacemos una parrilla y cenamos todos juntos. Así nos conocen.
Marga- No,no! No quiero molestar. Y esos dos tragan de lo lindo.
Yo- No es molestia. Así estamos más entretenidos.
Marga aceptó y llamó a su marido para contárselo y este también aceptó.
Seguimos en nuestro jardín hasta que Miguel,el marido de Marga,volvió cargado de bolsas para la noche y Mario salió a ayudarle.
De la misma edad que Marga,Miguel era un hombre alto,moreno aunque ya con algunas canas y sonrisa fácil tenía la misma constitución que sus hijos.
No tardaron en llegar los chicos y su madre nos los presentó antes de mandarlos a su casa.
Mario fue con Miguel al garaje para enseñarle la moto dejándonos a las dos solas sentadas en unas tumbonas.
Yo-Espero que no te importe pero es que a mí la ropa me molesta durante las vacaciones y me tumbo a hacer topless.
Marga-Por mi…Yo si no están mis hijos también hago
Me despojé de la parte superior del bikini y Marga hizo lo mismo tumbándose igual que yo mostrándome sus grandes pechos coronados por unos rosados y redondos pezones.
Marga- ¿Sabes? Si no fuera por la edad pasaríamos por hermanas.
Yo- Ya lo pensé. Las dos blanquitas y casi la misma figura.
Marga- Eso ya es exagerado. Ya le gustaría a mi tener los pechos firmes como tú. Es lo que tiene tener tres hijos.
Nuestros maridos hicieron acto de presencia y me di cuenta como Miguel miraba mis pechos que era cierto estaban más firmes que los de su mujer.
No tardaron en volver a su casa y nosotros en sentarnos a comer para después tumbarnos a tomar el sol volviendo yo a ponerme desnuda.
Pasado un rato al darle la vuelta me di cuenta de que desde una de las ventanas de la otra casa se me podía ver y como una silueta se movía detrás de las cortinas, evidentemente observándome.
No le di importancia ninguna y continúe tomando el sol hasta oír cómo los chicos se marchaban y Marga le decía a Miguel que se venía conmigo.
No tardaron en estar en nuestro jardín,yo ya en bikini,tumbados junto a nosotros con unas cervezas en las manos que ellos mismos trajeron.
Miguel- Para mi que no me gusta la playa está casa es perfecta. Os la cambiamos.
Pasamos la tarde charlando hasta que los chicos volvieron de la playa y entraron en nuestro jardín.
Era un placer ver esos jóvenes y esbeltos cuerpos mínimamente tapados.
Eric y Leo,yo no los distinguía,con sus bañadores lucían unos fibrosos cuerpos sin un solo pelo mientras Patri mostraba su juvenil y moreno cuerpo con un bikini blanco que resaltaba el moreno de su piel.
Pasamos el rato hasta la hora de la cena y la verdad es que tener tan cerca a esos dos jóvenes me estaba excitando ya que cada dos por tres los pillaba mirando mis pechos o mi trasero.
Patri- Se creen que somos niños pequeños y nos dejan a vuestro cuidado.
Marga- No seas exagerada. Me quedo más tranquila sabiendo que alguien os vigila y está cerca por si necesitáis algo.
Mario- No os preocupéis que nosotros no os vamos a dar guerra ninguna.
Tras cenar la barbacoa preparada por Mario y Miguel los chicos se fueron a cambiar para ir al pueblo con sus amigos un rato y Marga junto a Miguel se quedaron aún un rato con nosotros tomando una copa.
Pronto se retiraron ya que querían madrugar al día siguiente y nos acostamos.
Cuando me levanté por la mañana el coche ya no estaba y tras desayunar Mario salió con la moto.
A mí me apetecía más quedarme junto a la piscina y tras desnudarme me volví a tumbar.
Cómo está vez me había colocado de cara a las casas podía ver si se asomaba alguien a la ventana y no tardé en ver cómo uno de los gemelos se asomaba para desaparecer y enseguida volver acompañado de su hermano.
Me sonreí pensando en lo que estarían diciendo e inconscientemente mis piernas se abrieron un poco dejándoles ver un poco más.
Decidí darles un poco de espectáculo y empecé a acariciar mi abdomen subiendo mis manos hasta mis pechos agarrandolos y estrujandolos.
Los acariciaba mientras mis dedos pellizcaban y estiraban mis pezones hasta casi sentir dolor para volver a agarrarlas y apretarlas juntas.
Empecé a sentir como mi coño se humedecía cuando con mis pechos apretados levanté la cabeza para justo llegar a lamer los pezones con la punta de la lengua.
Abrí aún más mis piernas dejándolas caer por los bordes de la tumbona cuando bajé una de mis manos y suavemente empecé a pasar los dedos a lo largo de mi coño.
Ya me sentía muy excitada y húmeda cuando introduje uno de mis dedos en mi interior para después llevarlo hasta mis labios y lamerlo de arriba abajo.
Volví a llevar la mano hasta mi coño sintiendo bajo la caricia de mis dedos como mi clítoris se inflamaba y como pequeñas descargas eléctricas recorrían mi cuerpo de arriba abajo soltando un gemido que no puede contener.
Con los ojos entreabiertos veía como los dos seguían mirándome fijamente y decidí entrar en la casa para salir con un vibrador esperando que no se hubieran ido.
Volví a tumbarme y por suerte allí seguían los dos mirándome expectantes.
Acerqué el vibrador a mi boca y muy despacio pasé la lengua a lo largo de él antes de introducirlo en mi boca simulando una felación.
Así estuve un rato mientras seguía masturbándome con la otra mano trazando círculos alrededor del clítoris antes de bajar el vibrador y pasarlo por mi húmedo coño un par de veces para acabar introduciéndolo en mi interior.
Al ponerlo en marcha sentí como el placer me inundaba pensando en que fuera una buena polla en vez de un artilugio de látex y comencé a sacarlo y meterlo muy despacio para ir acelerando poco a poco.
Perdí la noción del tiempo y no sé cuánto tiempo estuve así pero no creo que pasaran ni dos minutos cuando sentí como me inundaban los espasmos y retorciéndome encima de la tumbona tuve un orgasmo brutal.
Temblando aún mantuve el vibrador un momento en mi interior pero ya apagado antes de sacarlo y colocarlo entre mis pechos hasta recuperar la respiración.
Miré hacia la ventana y los dos habían desaparecido pero no me costó nada imaginarmelos agarrando sus duras pollas masturbándose y pensando en mí hasta correrse.
Permanecí tumbada en el jardín,ya más tranquila,hasta la llegada de Mario,que se quitó la ropa de moto y entró en la casa a ducharse.
Le seguí y metiéndome con él en la duchar agaché y agarré su polla lamiendo con ansia hasta ponerla completamente dura para levantarme y dándome la vuelta hacer que me penetrara.
Yo- Venga! ¡Follame!
No se lo pensó dos veces y la dirigió hasta la entrada de mi coño desde atrás para de un solo empujón empezar a bombear agarrando mis caderas y mis bamboleantes pechos.
Tal y como estaba de excitada no tardé en correrme pero Mario continuó bombeando sin soltarme hasta que sentí su descarga en mi interior mientras apretaba mis pechos con fuerza.
Ya saciados nos duchamos juntos enjabonandonos mutuamente para salir y vestirnos.
Mario- Si que me echaste de menos.
Yo- Como siempre.
Mario- Pues me tendré que ir más a menudo.
Le di un cachete en el culo.
Yo- Tendrás tú queja alguna.
Mario- Ya sabes que no pero hoy estabas más excitada.
Le conté lo ocurrido y se echó a reír a carcajadas.
Mario- Se de dos a los que hoy les va a costar dormir.
Después de comer salimos a dar un paseo hasta el pueblo y a la vuelta nos encontramos con los tres hermanos.
Mario- Que vais a dar un vuelta?
Patri- Si. Hemos quedado con los amigos.
Miré a los dos chicos y con un poco de sorna les pregunté.
Yo- Echasteis siesta o estuvisteis viendo algo?
Los dos se enrojecieron haciendo que su hermana les mirara un poco sorprendida y mascullaron una respuesta entre dientes antes de seguir su camino.
Mario- Luego nos vemos si queréis. Estaremos en casa hasta la hora de cenar.
Los chicos continuaron su camino y no los volvimos a ver hasta el día siguiente.
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