Mi vida. Resplandores y tinieblas (1)
La casa estaba vacía, solo quedaban el sol de la tarde y el aroma del cloro en la piel de Maite. Cuando ella se quitó el bikini, la barrera entre la amistad y el deseo se derrumbó bajo el chorro de la ducha, prometiendo una tarde que cambiaría las reglas de su juego.
Mi vida. Resplandores y tinieblas
Prólogo
Comencé a estudiar inglés cuando estaba en el quinto grado de la primaria, y me encantó.
Lo aprendí con una facilidad que sorprendía tanto a mis profesores, como a mis compañeros y a mi familia.
Y no me detuve, pasé por un par de institutos de enseñanza de idiomas, incluso durante mis estudios secundarios.
A los quince años, no solamente estudiaba inglés, sino que comencé también a estudiar francés, me apasionaban los idiomas sin duda, y en ese momento supe que era eso lo que quería para mi vida, ser profesor de idiomas, dar clases, hacer traducciones, o ser intérprete en reuniones con gente de habla inglesa.
Soy Facundo... hoy Facundo Valente, y en este momento, a mis veintisiete años, puedo decir que lo logré.
Con mi esfuerzo logré tener, con mi socia, nuestro instituto de enseñanza de idiomas, en el que se enseña inglés, francés, portugués, italiano, y próximamente alemán.
Pero llegar hasta aquí profesionalmente no me fue fácil, pero mi empeño, mi esfuerzo y las valiosas personas a mi lado, me han permitido lograrlo.
Hoy puedo decir que tengo una buena vida, la que deseo tener, pero si miro hacia atrás, no puedo dejar de reconocer que me ha tocado atravesar momentos de resplandecientes luces, pero también de angustiosas oscuridades.
Capítulo 1. Mi vida en familia
Mi padre, Ricardo Perea Martínez, ingeniero civil recibido en la Universidad de La Plata, creó “Perea Construcciones”, su propia empresa constructora al poco tiempo de lograr su título, además de eso, ha tenido una increíble habilidad para los negocios, tanto que a los tres años de crear su empresa, que se dedicaba en un principio a la construcción de edificios, creo otra empresa, “Perea Administración”, que los administra, y luego “Perea Bienes Raíces”, una inmobiliaria que comercializa los departamentos construidos y otras propiedades.
A sus treinta y cinco años, adquirió una empresa de transporte de cargas en problemas, que llamó “Perea Logística” y como no, la hizo crecer también.
Unos años después, creo otra empresa, de importación y exportación, “Perea Comercio Exterior”, por lo que hoy en día, es el accionista mayoritario del grupo empresarial “Perea S.A” que él mismo controla.
Claro está que esto permitió que tuviéramos una vida holgada, muy por sobre la media.
Sus actividades empresariales le permitieron tener acceso a los altos sectores de la sociedad, funcionarios, jueces, empresarios, y hasta el clero, por lo que claro está, nada nos ha faltado nunca, bueno quizás sí, un padre más presente y cumpliendo su rol, pero sus trabajos lo tenían ocupado casi todo el día.
Tengo una hermana, Adriana Perea Valente, casi dos años mayor que yo, con la que siempre me he llevado muy bien, además de hermana, puedo decir que es mi amiga, mi confidente, la que más conoce de mí y yo de la de ella.
Mirta Inés Valente, mi difunta madre, de la que casi no tengo recuerdos, tan solo las fotos que atesoro como un bien preciado, ese maldito cáncer de útero, se la llevó cuando me faltaban dos meses para cumplir los cinco años de edad.
A partir de su fallecimiento, a mi hermana y a mí nos cuido Hilda, la señora que trabajaba y vivía en casa.
Cuándo me faltaban un par de meses para cumplir los ocho años, mi padre nos presentó a su novia, Gloria Basterrica, bastante más joven que mi padre, pero que hoy puedo decir qué fue como nuestra segunda madre, ya que se ocupó de nosotros como si fuéramos sus propios hijos, desde que se casó con papá y vino a vivir a nuestra casa.
Adriana, que tenía más recuerdos de nuestra madre, fue un poco reacia con ella, tan solo los primeros meses, pero se preocupaba tanto por nosotros y nuestro bienestar, que poco a poco nos ganó el corazón.
Gloria trabajaba por las mañanas en un estudio contable, había estudiado para contadora pero no había terminado la carrera, y no solo se ocupaba de nosotros, también de la casa y de las cosas de mi padre, cuando Hilda por su edad se jubiló un par de años después.
En el último año de la escuela primaria, mi nivel de inglés era tan bueno, que las clases en ese instituto, las tomaba con chicos más grandes, incluso haciéndolo mejor que ellos.
A los quince años rendí la certificación IELTS Academic obteniendo un puntaje de ocho punto cinco, y paralelamente comencé a estudiar francés en la Alianza Francesa de La Plata.
A los dieciséis años ya tenía la clasificación C1 en el MCER.
Más por hobby que por una compensación económica, comencé a dar clase de apoyo a chicos de primaria y de secundaria, incluso más grandes que yo.
Paralelamente a mi pasión por los idiomas, seguía con mi otra pasión, la natación, la que practicaba desde niño, iba dos o tres veces por semana al club a nadar un par de horas.
Desde que mi cuerpo se desarrolló, ganando altura, casi un metro noventa, y supongo que producto de la natación, tengo una espalda ancha, un cuerpo bien formado, delgado pero musculoso, y no por alardear, el amigo de un buen tamaño, no de un actor porno, pero varios centímetros sobre la media.
En fin, que por mi contextura, por ser un chico despierto, y bastante conversador, nunca me faltaron chicas, bueno…, y no tan chicas.
Varias chicas mayores con las que he tenido relaciones, me creían de más edad, incluso algunas al saberlo, no quisieron saber nada, como Claudia, una chica de veinte años que me tenía loco, y que claramente yo le gustaba, pero cuando supo que no había cumplido aún los diecisiete, irónicamente me dijo, “vos crecé que yo te espero”, y me dejó con un buen calentón.
*
Recuerdo esa noche, en la cena de un domingo, cuando Adriana, en su último año de escuela secundaria, le dijo a mi padre que quería estudiar psicología.
Creí que Ricardo tiraría la bronca, porque varias veces había dicho, que todo lo que había logrado, sería nuestro legado, qué seríamos nosotros, quiénes continuaríamos con sus empresas.
Pero mi padre no dijo nada, y unas semanas después mi hermana se inscribió en la Facultad de Psicología.
Lo que no se animó mi hermana en ese momento, conociendo el temperamento de mi padre, fue decirle que le gustaban las mujeres, de hecho hacía unos meses, tenía una relación con Marisa, una chica, a la que yo conocí, y Gloria también.
En ese momento no lo pensé, al haber elegido mi hermana una carrera que nada tenía que ver con las actividades de mi padre, la responsabilidad de continuar con sus empresas, recaería en mí, en su hijo varón.
A pesar de no estar la mayor parte del día, mi padre siempre fue un tipo muy exigente, en nuestros estudios, en nuestra imagen, en nuestro comportamiento y en nuestra forma de hablar.
En pocas palabras, nos cagaba a pedos todo el tiempo, como suele decirse, nos tenía cagando.
Además era un tipo de poca sonrisa, y cuando decía o pedía algo, tenía que ser así y en ese momento, sin opción a réplica ni postergaciones.
Por momentos no entendía como Gloria se bancaba a mi viejo, aunque supongo que la relación entre ellos sería diferente cuando estaban solos, no sé… algo más “amorosa”, digamos.
*
Seguía con mis clases de apoyo a chicos y chicas, pero además conseguí un trabajo a demanda para un médico oncólogo, que me pedía que le tradujera trabajos de investigación en inglés o que le transcribiera conferencias de otros países, también en inglés, por lo que mis ahorros se iban engrosando.
Pero la hecatombe se produjo en mi último año de secundaria, cuando en un almuerzo de domingo con él y con Gloria, mi padre me preguntó que iba a estudiar.
Supongo que sus pretensiones serían que estudiara ingeniería, administración de empresas o algo afín a sus empresas, pero cuando le dije que quería estudiar el profesorado de inglés, puso el grito en el cielo, y elevando el tono de voz me dijo:
-¿Inglés querés estudiar? ¿Para ser profesor? Eso es una carrera de mierda! Y un trabajo de mierda!
-Es lo que me gusta!
-¿Para qué mierda hice todo esto? Lo que quiero es que cuando me retire vos quedes a cargo de las empresas! Qué sigas con lo que hice en todos estos años! De tu hermana no lo podía esperar, porque es mujer y por su temperamento! Pero lo espero de vos!
-Lo que hiciste es grandioso papá! Claro está! Pero eso es lo que vos quisiste hacer! Quisiste estudiar ingeniería y lo hiciste, quisiste crear tu empresa y lo conseguiste, quisiste expandir tus negocios y lo lograste! Pero a mí me gustan los idiomas!
-No seas pelotudo Facundo! Pudiendo vivir como un rey haciéndote cargo de las empresas, ¿preferís ser un profesor de inglés que se va a cagar de hambre? ¿Profesor de escuela? No tenés ni idea del mundo en que vivís!
-Papá! Es lo que me gusta, lo que quiero hacer! Lamento que no estés de acuerdo en mi elección de vida!
-Ni una mierda voy a estar de acuerdo! Te vas a cagar de hambre! ¿O te pensás que te voy a mantener siempre? Si no trabajás en la empresa, te vas a mantener vos solo! A ver cómo te va…
-Por supuesto! De hecho ya tengo trabajo y ahorro mi dinero!
-Claro! Porque acá lo tenés todo! Casa, comida, ropa, salidas, club, instituto, escuela… así cualquiera puede ahorrar! Te quiero vera manteniéndote solo…!
¿Me estaba queriendo decir que si no elegía hacer las cosas como él quería me cortaría los víveres? Eso ya me hizo enojar y por primera vez, también alcé la voz.
-¿Qué me querés decir? ¿Qué si no hago lo que vos querés me tengo que bancar solo?
-Exactamente! Quiero ver cómo te arreglás, pelotudo!
-Quedate tranquilo que cuando cumpla los dieciocho, ya no vas a tener que mantenerme más!
Gloría me miraba asombrada, nunca le había levantado la voz a mi padre y se imaginaba la que se venía.
-A mí no me grites pendejo de mierda!
-Vos a mí tampoco!
-Te grito todo lo que se me cantan las pelotas!
-¿Creés que por gritar todos tienen que hacer lo que vos querés como vos querés? Así será con tus empleados! Yo pienso como pienso y quiero lo que quiero! Y lamento que no estés de acuerdo!
-No tenés idea de nada! Vivís de arriba! Tenés lo que se te cantan las pelotas!
-Ok! A partir de hoy, no me banques más! No quiero un solo peso tuyo! Y mientras viva acá, pagaré lo que me toque pagar!
-No seas pendejo!
-Te lo digo de verdad! Soy tu hijo, no tu empleado! Y seré un pendejo de mierda, pero si alguna vez tengo un hijo, tené la plena seguridad de que no seré un padre como vos!
-Andá a cagar pelotudo!
Ya no me banqué más seguir hablando con él, me levanté de la mesa, miré a Gloria, que me miró condescendiente y me fui a mi habitación.
A partir de ese día cambió, para peor, la relación con mi padre, sobre todo desde mí.
Al día siguiente, me levanté como siempre, pero esperé a que mi padre se fuera para bajar a desayunar, ya que no iría a la escuela ese día.
Cuando llegué a la cocina, Gloria estaba allí y me dijo:
-Buen día Facu! ¿Hoy no vas a la escuela?
-Buen día Gloria, hoy no, no tengo ganas!
-No te quedes mal por lo de ayer! Ya sabés como es tu padre…
-Me reventó Gloria, hubiera deseado que actuara de otra forma, que me apoyara, no que me tratara como me trató!
-Traté de hacerlo entender anoche, pero viste como es de intransigente…
-No sé cómo te lo bancás Gloria…!
-Así lo conocí y así me enamoré de él, aunque conmigo no es tan prepotente, claro…
-Gracias Gloria, pero de verdad que ya no quiero que me mantenga!
-¿Pero, tenés dinero?
-Sí! Tengo ahorrado de mis trabajos!
-Si necesitás me pedís! Para lo que sea! Yo también tengo mis ahorros!
-Y cuando cumpla los dieciocho, me voy a ir a vivir solo!
-Pensalo Facu! Ya se le va a pasar!
-Pero a mí no! Gracias Gloria por interceder, pero no quiero que tengas problemas por mí! Sabés lo que te quiero y no quiero que la pases mal por mi culpa!
-Yo también te quiero Facu! Por eso te digo que podés contar conmigo para lo que necesites!
-Ya lo sé! Gracias Gloria!
Le di un abrazo, terminamos de desayunar y se fue a trabajar y yo me quedé pensando en cómo seguir con mi vida.
Esa tarde, cuando llegó Adriana a casa, le conté lo que había pasado el día anterior.
-No le des bola Facu! Ya sabés como es!
-Me rompió las pelotas! No me esperaba algo así! Cuando vos dijiste de estudiar psicología no dijo nada! Y lo que dijo ayer de vos, también me jodió!
-¿Qué dijo?
-Que de vos no esperaba que siguieras con la empresa, por ser mujer y por tu temperamento!
-Es un machista! Siempre lo fue! Pero a mí me da lo mismo! Y eso que no le dije que soy lesbiana y tengo novia! ¿Para qué?
-Uff! Se hubiera brotado…!
Nos reímos los dos y conversamos de otras cosas, como siempre lo hacíamos, ella me contaba de su relación con Marisaa, su novia, y yo le contaba de las chicas con las que me acostaba, porque relación, no tenía con ninguna.
*
Me faltaban cuatro meses para cumplir los dieciocho años y comencé a dejar dinero de mis ahorros en casa, aunque no se los daba a mi padre, los primeros días del mes le dejaba a Gloria algo así como un proporcional de un alquiler, los servicios y la comida.
Supe por Gloria un par de meses después, que cuando se lo decía a mi padre, decía que yo era un pelotudo orgulloso, pero a esa altura me daba lo mismo.
También comencé a pagarme el instituto de inglés, ya que no pensaba dejarlo.
En el mes de octubre, el instituto organizaba un concurso entre los estudiantes, que consistía en un examen oral y escrito, y como premio para las dos mejores notas, dos becas para perfeccionar el idioma en un instituto de Londres, el primer semestre del año siguiente.
Los años anteriores no me había presentado por ser menor de edad para viajar, pero esta vez me presentaría, ya que si ganaba esa beca, al momento de viajar ya habría cumplido los dieciocho años.
Me inscribí y al llegar a casa se lo conté a Gloria y a mi hermana, que me dijo que seguro obtendría esa beca, y la verdad que me ilusionaba viajar a Londres.
Para ese examen, se habían anotado veintidós estudiantes, incluso algunos de niveles más avanzados al mío. Fue a mediados de ese mes de octubre, nos ubicaron en una de las salas que tiene un equipo audiovisual, nos explicaron el desarrollo de la prueba.
Nos mostrarían un video de una entrevista a un escritor que duraba más o menos diez minutos. Luego teníamos que responder, de manera escrita, cinco preguntas sobre lo dicho en esa entrevista, y para finalizar, cada uno, por turnos, teníamos que decir de forma oral, una conclusión sobre lo visto y responder algunas preguntas sobre el video, también en forma oral.
Se apagaron las luces y comenzó el video, luego de verlo, se encendieron las luces y comenzamos con las preguntas escritas.
Respondí todas las preguntas, entregué la hoja y salí de la sala. Cuando todos terminaron, comenzamos a entrar de a uno para la parte oral.
Dos chicos y cuatro chicas lo hicieron antes que yo, cuando fue mi turno, entré y comenté mi parecer sobre el video, y respondí las tres preguntas que me hicieron.
Cuando terminaron de rendir todos, los tres profesores salieron de la sala, y nos dijeron que el próximo lunes a las trece horas, estarían los resultados expuestos en la cartelera del hall de entrada, ordenados desde las notas más altas a las más bajas, y que los dos primeros de la lista, serían los becados.
Estaba seguro de que me había ido bien, pero al no haber escuchado al resto de los compañeros en la parte oral, no pude saber cómo me había ido hasta que no publicaron los resultados.
Al llegar a casa Gloria me preguntó cómo me había ido y le dije que muy bien, pero que hasta el lunes no estarían los resultados.
Los fines de semana, como mi padre solía estar en casa, yo me iba, ese sábado en la noche salí con una de las compañeras del instituto, con la que solíamos estudiar juntos, pero además teníamos encuentros sexuales, esa noche sus padres no estaban y aprovechamos, cenamos juntos y luego fuimos a su habitación, donde tuvimos sexo hasta las dos de la mañana, hora en que volví a casa.
No me levanté a almorzar, y a la tarde me junté con mis amigos con los que comí una pizza antes de volver a casa.
El lunes al salir de la escuela me fui para el Instituto, aunque no tengo clases los lunes, estaba ansioso por saber el resultado del concurso.
Cuando entré al instituto a las dos menos veinte, había varios chicos y chicas mirando los listados, y a unos metros, Maite, una de las chicas del otro curso, saltaba de alegría.Varios compañeros míos miraban la lista, y cuando me acerqué, ni siquiera llegué a leerla, mis compañeros al verme, me felicitaban, por lo que entendí que había logrado la beca.
Luego de recibir los abrazos y saludos, pude acercarme y ver por mí mismo la planilla, mi nombre estaba en el primer lugar, y debajo el de Maite.No lo podía creer aún, y feliz como estaba se me acercó Maite, nos felicitamos mutuamente con un abrazo, y nos quedamos conversando un momento.
Los dos dijimos de ir a averiguar los detalles de la beca y nos presentamos en la secretaría, Susana la secretaria, nos dijo que si esperábamos un momento, podríamos hablar con el director.
Veinte minutos después, cuando una mujer salió del despacho del director, la secretaria nos anunció y pasamos.
Norberto Fuentes, el director del instituto, nos felicitó a ambos, y pidiéndonos que tomáramos asiento, nos dio los detalles de la beca.
Las clases de perfeccionamiento serían de lunes a viernes por la mañana, nos alojaríamos en un albergue estudiantil de ese instituto en Londres, en el que tendríamos desayuno, almuerzo y cena.
También tendríamos todo el material necesario para el curso, lo único que teníamos que costear nosotros, eran los pasajes de avión de ida y de vuelta.
Tendríamos que estar en Londres el 29 de enero, ya que el primero de febrero comenzaban nuestras clases. Antes de irnos, el director nos entregó un folleto a cada uno, en inglés por supuesto, con las direcciones del instituto, del albergue, varias fotos de las instalaciones, reglas que debíamos cumplir en dicho alojamiento, horarios y conductas de comportamiento.
Salimos con Maite del instituto y nos fuimos a tomar un café, si bien nos conocíamos de vista, no estaba mal conocernos un poco más antes del viaje.
En ese par de horas de conversación, Maite me resultó una chica muy agradable, con veinte años, cursaba el tercer año de administración de empresas, aunque al año siguiente, claro está, no podría cursar el cuarto, ya que la beca era por seis meses, por lo que volveríamos a finales de julio o principio de agosto.
Antes de despedirnos, intercambiamos números de teléfono para seguir en contacto, y quedamos en vernos una o dos veces por semana para seguir conociéndonos, y para comenzar a pensar en los detalles del viaje, como por ejemplo volar juntos, y ponernos de acuerdo en todo lo que tendríamos que llevar.
Cuando llegué a casa, Gloria tomaba mate en la cocina, y no hizo falta que le dijera nada, supongo que por mi cara de felicidad se dio cuenta.
Me abrazó, me dio un beso y me felicitó, poniéndose tan feliz como yo.Le conté todos los pormenores de la beca, y me dijo que ella me regalaba los pasajes de ida y vuelta.
Le dije que no hacía falta, que con el dinero que tenía ahorrado me alcanzaba y me sobraba también, pero me insistió diciéndome que estaba muy feliz por mi logro, y que pagarme los pasajes era una forma de demostrármelo.
El tema ahora sería contárselo a mi padre, más allá de que para el momento de viajar, ya sería mayor de dieciocho años, no podía irme a Londres por seis meses, sin que mi padre lo supiera.
Cuando le dije a Gloria que si esa noche papá cenaba en casa se lo contaría, me dijo que no era necesario que le dijera que ella me regalaba los pasajes, pero no se lo ocultaría, que entienda que al menos para Gloria, el haber conseguido esa beca era un logro personal importante.
Llegó Adriana y se lo conté también, me abrazó tan feliz, que se le saltaron las lágrimas, y me dijo que me iba a extrañar demasiado, pero le aseguré, que nos comunicaríamos por videollamada todo el tiempo, y que además, seis meses pasan volando.
Finalmente no fue esa noche que mi padre lo supiera, a las siete de la tarde, le avisó a Gloria que cenaba con unos empresarios, por lo que se enteraría al día siguiente.
Y así fue, llegó la hora de la cena ese martes, me senté a la mesa con mi padre, con Adriana y con Gloria, y en medio de la cena le dije:
-Papá...
Giró su cabeza hacia mí y me miró.
-En el instituto de inglés, gané una beca de perfeccionamiento en un instituto de Londres, y el veintiocho o veintinueve de enero, me voy por seis meses.
Me miró un momento, y volviendo a mirar su plato para cortar un pedazo de carne lo único que dijo fue:
-Mirá vos!
Tampoco es que esperaba que se pusiera de pie y me abrazara felicitándome, pero al menos hubiera esperado, un reconocimiento, aunque mínimo.
Seguimos comiendo, yo hablaba con Adriana y mi padre con Gloria, y cuando terminamos de cenar dijo:
-¿Y con qué vas a pagar los pasajes, la estadía y vivir seis meses en Londres?
-Con la beca está todo cubierto, lo único que tengo que pagar son los pasajes, pero Gloria ya me dijo que ella me los regalaba.
Miró a Gloria, y ella lo miró con una sonrisa, y mi padre tan simpático como siempre, ya no dijo más nada, solo esperaba qué Gloria no tuviera problemas con él por eso.
*
Nos volvimos a encontrar con Maite el jueves de esa semana, a la salida del instituto nos fuimos a tomar un café y comenzamos con una lista de cosas que teníamos que preparar.
Me caía cada vez mejor esa chica, y que mejor, ya que esos seis meses en Londres, casi que íbamos a convivir.
En ese encuentro, Maite me contó que tenía un novio desde hacía casi un año, pero que la relación no estaba muy sólida, incluso suponía ella, que su chico picoteaba por ahí, y tan poco sólido estaba su noviazgo, que su novio aún no sabía que se iría a Londres por seis meses.
Ella me preguntó si yo tenía novia, pero con una sonrisa le dije que solo tenía amigas, algunas chicas “muy amigas”.
Antes de despedirnos, dijimos de tratar de contactar a alguno de los becados de años anteriores, para que nos contara un poco de su experiencia.
Al llegar a casa, tuve una conversación muy linda con Adriana, que ya más calmada luego de la euforia por la novedad, me dijo cosas muy lindas, que estaba orgulloso de mí, que me merecía todo esto que me estaba pasando y que mamá estaría muy orgullosa.
No pudimos evitar las lágrimas, y en ese abrazo, nos dijimos todo lo que nos queremos, y lo que nos íbamos a extrañar.
Ya en mi habitación, a pesar de no haber sentido nada positivo en la reacción con mi padre, pensé que en el tiempo que quedaba hasta mi viaje, estaría un poco más flexible con él, digamos.
En cada encuentro con Maite, nos fuimos conociendo más, incluso me sorprendió ese 4 de diciembre con un regalo por mi cumpleaños.
Conseguimos contactar a Lorena, una de las chicas que fue becada el año anterior, y en una charla de café, nos contó muchas cosas de su experiencia en Londres.
Nos contó que el albergue, que está a dos cuadras del instituto, era un edificio de tres pisos, que en la planta baja estaba el comedor donde se desayunaba y se comía, que las habitaciones eran individuales pero muy cómodas, con una cama de plaza y media, un sillón, un placard, un escritorio para estudiar y un baño completo.
También nos dijo que las reglas allí no eran tan estrictas, salvo los horarios, los días de semana y los domingos había que volver antes de las doce de la noche y el sábado antes de las cuatro de la mañana, y que todo el tiempo, había gente de vigilancia.
También nos contó algunas intimidades, como por ejemplo que era muy normal que las personas allí alojadas, “se pasaran de una habitación a otra”, lo único que había que respetar, eran los espacios comunes.
Maite vino esa tarde de finales de noviembre a casa, y se la presenté a Gloria, mientras merendábamos buscamos en las distintas web de venta de pasajes aéreos, el vuelo que nos llevaría a Londres.
Luego de buscar por un buen rato, no pudimos encontrar ninguna compañía con vuelos disponibles para llegar el 29 de enero, solo conseguimos un vuelo directo a Londres para el 28, por lo que tendríamos que buscar un hotel, para pasar una noche allí, antes de presentarnos en el instituto.
Fuimos a mi habitación, donde tenía mis anotaciones, de lo que tendría que llevar, lugares para conocer y otras cosas.
A Maite le encantó mi habitación, y la vista al parque que tenía, desde el balcón de mi dormitorio se veía incluso la pileta, y me comentó que la de su casa la estaban arreglando, y que ese verano seguramente no la podría usar.
En el momento me salió decirle que cuando quisiera podía venir, los días que no teníamos clase en el instituto para pasar las tardes allí, y aceptó encantada.
Y no pasó mucho, dos días después, vino a casa y mientras conversábamos en inglés tomando unos mates, dijimos de ir a la pileta.
Gloría me dijo que iba a la peluquería y luego a hacer algunas compras, por lo que quedamos solos en casa.
Maite se cambió en mi habitación y cuando la vi salir con su bikini amarilla, me impactó su cuerpo, nada estridente, pero armoniosamente sexy.
Tomamos sol, nos metimos al agua y a eso de las cinco de la tarde entramos para tomar unos mates.
Tener a tan hermosa mujer delante, la casa sola y esa complicidad que teníamos, luego de los mates, Maite me preguntó si podía darse un baño para sacarse el cloro de la pileta.
-Vení, usá el baño de mi habitación! Ya te alcanzo un toallón!
Fui al placard a buscarlo y al darme vuelta, me la encontré en tetas y quitándose la parte de abajo del bikini.
-¿Te bañas conmigo?
-Creo que no sería solo un baño…
-Bueno… lo que pinte…
El primer beso fue ya desnudos los dos, antes de entrar al baño, pero bajo el chorro de agua fueron más que besos, nos bañamos el uno al otro y luego de secarnos fuimos directo a mi cama.
No me lo esperaba, pero fue una tarde de lo más sexual, Maite resultó muy entusiasta, y esa primera vez fue un poema.
Por momentos parecía que nos conociéramos de años, los besos, las caricias, las lenguas sobre nuestras pieles, hicieron de ese momento previo a la penetración, conocer esa parte tan sensual de Maite.
Usamos preservativos esa tarde, pero luego de casi dos horas de un sexo maravilloso y excitante, Maite me dijo:
-Facu, esta vez fue con forro, pero me gustaría hacerlo sin, nunca cogí sin forro y quiero probar.
-Por mí no hay problema, estoy sano…
-Por mí también, y la semana que viene me pongo el diu!
-No sabía cómo estaban las cosas con tu novio, por eso nunca propuse nada, pero sabiendo que ya no estabas con él, moría de ganas de hacerte el amor!
-Yo también! Y por eso terminé con mi novio, además que en estos meses en Londres, me gustaría tener nuevas experiencias y no quiero una relación… a la vuelta ya veré…
-Me parece muy bien, y si en esas experiencias puedo ser útil, acá me tenés!
-Claro que vas a ser útil! Muy útil diría yo… lo de hace un rato fue tremendo, y quiero seguir conociendo esta faceta tuya!
-Pues nos conoceremos entonces…! Y estoy seguro que la vamos a pasar muy bien!
-También me gustaría probar con una mujer, desde hace tiempo tengo ganas, y si se da, con una mujer y con vos!
-Mmmm… Me encanta la idea!
Me sentía muy a gusto con ella, nos llevábamos muy bien, pero no me sentía enamorado, más bien como amigos, y ahora, bastante más íntimos.
Terminaron las clases y no me quedó ninguna materia pendiente, con lo que tenía hasta el viaje, para prepararlo todo y prepararme para estar, por primera vez, seis meses fuera de casa.
A partir de esa tarde, tuvimos sexo con Maite varias tardes más, casi todas en mi habitación, y Gloria se dio cuenta, tanto que una tarde mientras mateábamos me lo preguntó, pero le dije que tan solo éramos amigos con derechos, que no estábamos enamorados.
Pasó el fin de año, pasaron las vacaciones de mi padre y Gloria en Cariló esa primera quincena de enero y la fecha del viaje estaba cada vez más cerca.
Con Maite, para esa noche que tendríamos que pasar en un hotel en Londres, reservamos una habitación con cama matrimonial, para pasar una noche “cómoda”.
*
Y llegó el día del vuelo, iríamos para el Aeropuerto de Ezeiza en la camioneta de los padres de Maite, que no sabían la verdadera relación que teníamos, para ellos, éramos tan solo compañeros de beca y de viaje.
Me pasarían a buscar por casa por casa a las dos de la tarde de ese 27 de enero, por lo que la despedida de mi padre, fue esa misma mañana en el desayuno, antes de que se fuera a su empresa.
Mientras lo hacíamos le dije:
-Los padres de Maite me pasan a buscar a las dos y nos llevan a Ezeiza…
Mi padre me miró y tan solo dijo:
-Bueno!
Que forro, pensé en ese momento, hubiera esperado que dijera algo más, pero conociéndolo, me tuve que dar por satisfecho con su verborrágica despedida.
Con Gloria fue bien distinto, de hecho ese día no fue a trabajar, para estar toda la mañana conmigo.
Cuando Maite me avisó que ya estaban llegando, con mi maleta caminé hasta la puerta de casa y con un sentido abrazo, Gloria me despidió, pidiéndome que le avisara al llegar, que de vez en cuando le hablara para saber cómo iba todo, que si necesitaba dinero que la llamara, que me iba a extrañar, y que me deseaba toda la suerte del mundo en esta experiencia… que diferencia con mi padre, y a pesar de no ser mi madre.
Luego tocó la despedida con mi hermana, que antes del abrazo ya estaba llorando.
-Llamame pelotudo! No te cuelgues!
-Te lo prometo! Aunque no sé si todos los días!
-No pretendía tanto! Pero aunque sea un par de veces por semana! Aunque me imagino que cuando no estés estudiando, vas a estar cogiendo con la que se te ponga a tiro!
-Callate boluda!
Me volvió a abrazar y le dije:
-Te voy a extrañar boludita!
-Y yo a vos tarado! Más vale que vuelvas! No sea cosa que te enamores de una londinense y te quedes allá!
-Tranquila que vuelvo! Me gusta vivir acá!
-Más te vale boludo!
Cargué la maleta en la camioneta, y salimos rumbo a Ezeiza, a partir de ese vuelo, comenzaba una nueva etapa en mi vida, que viéndolo a la distancia, fue un antes y un después…
Continuará…
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