Xtories

María folla con nuestro amigo

Alberto siempre supo que su esposa era viciosa, pero nunca imaginó que la noche que José regresara a casa, él sería el testador mudo de una escena que desafía todo límite. Mientras finge dormir, el sonido de la carne chocando contra la tela del sofá y los gemidos reprimidos de María le confirman que su fantasía más oscura se está cumpliendo a metros de distancia.

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Me llamo Alberto, soy de Barcelona y tengo 40 años. Aún bien conservado, moreno, piel aceituna, tengo un buen trabajo y estoy felizmente casado con María, de 42 años, bajita, regordeta, tetona y culona. Tiene unas tetas de espanto, es muy cerda y viciosa. Tenemos una hija pequeña.

José es un amigo nuestro que se marchó a vivir a San Sebastián hace años. Es alto, fuerte, moreno, tiene perilla como yo pero más recortada. Le gusta el gimnasio, por lo que está fibradote.

Él y María tuvieron tonteo antes de nosotros empezar siendo chiquillos, y siempre hemos tenido muy buen rollo los tres, por eso nos supo mal que se largara, especialmente cuando era un momento importante en nuestra vida; iba a nacer nuestra hija en poco tiempo y nos hubiera gustado que fuera su padrino.

Como hombres, él y yo hablábamos mucho de fútbol y sobretodo, sexo. A mí me gustaba hablar con él, sabiendo que en su momento follaba con María. Una noche en el bar, borrachos como cubas y cachondos, le conté alguna de las folladas que le pego a María. Él hizo memoria y me contó también una cosa, que lejos de enfadarme, me excitó sobremanera

- Era muy buena chupándola…uff…sí, echo de menos sus mamadas. Mira que me la han chupado veces, pero como ella, ninguna. Aparte, le gustaba comer rabo; cuando ya se iban todos los del grupo del parque y anochecía, nos íbamos detrás de la caseta de los de petanca y me daba unas mamadas de espanto. ¡Cómo le gustaba cogerla, machacarla y comer hasta que le llenaba la boca de leche!

- ¿Te dejaba que te corrieras en la boca?- Pregunté

- Sí…¿A ti no?- Dijo él confuso

- Sí, claro- Muy pocas veces, y sólo cuando estaba extremadamente cachonda, no dejaba de chupar antes de correrme

- Era tan guarra que nada, al minuto de correrme, me hacía que la follara. Una vez nos pilló la poli, ella chillando como una posesa

Hizo un alto para volver a beber y quizá pensarse mejor lo que me decía.

- Si tío, tienes una suerte de hembra…

Picado, rebusqué en el móvil unas fotos cochinas nuestras y se las fui enseñando. Él se puso más caliente y repitió lo de “suerte de hembra”

- Cuando yo me la fo…- Corrigió- Cuando salíamos, no había móviles. Por suerte, porque telita. Era más puta que las gallinas

- Sigue siéndolo Jejeje

- Uff, pues no sé si decirte suerte o “lo siento” porque…- Estaba convirtiéndose en una pelea de gallos- ¿no te ha contado nunca…nada? ¿nada de las cosas que hacía?

- ¿contigo? No

- Bueno conmigo o con otros

- ¿otros?

José sonrió y se quedó en silencio.

- Pregúntale a ella, yo paso de meterme más

- ¿Qué otros? Antes de que empezáramos sé que estuvo contigo y poco más.

- Sí….es verdad…nada olvídalo

- No, no… cuenta. A mí nunca me ha dicho nada más.

- Es cosa suya, no tenía que haberte dicho nada

- Tío, explica anda- Pregunté más curioso y cachondo

- Ya lo habíamos dejado…yo conocí a Sonia y bueno, ya sabes cómo acabé con María…

- Sí, eso sí me lo contó, que la puteaste…

- Bueno, no fue a malas. Sonia me atraía mucho y no pude evitarlo…

- Venga, va no te vayas por las ramas.

- No tío, son cosas suyas que si no te ha contado será por algo.

- No le voy a decir nada

- Bueno….pues…en el cumple de Javi nos volvimos a enrollar

- ¿Estando ya con Sonia?- Eché cuentas, yo aún no estaba con María así que en el fondo, no me importaba- Bueno, son cosas que pasan- No le di mucha importancia a que follara con un ex

- Sí, yo estaba con Sonia, y Javi le iba detrás.

- Ah… ¿tuvieron algo?

- Bueno, él, yo, ella…- bebió sonriendo

- ¿Con los dos?- Pregunté atónito, él asintió con la cara medio tapada por la jarra de cerveza- ¿a la vez?- Volvió a asentir

- Joder. Y… ¿estando conmigo habéis tenido algo?- Negó en rotundo, con cara de susto

La polla estaba que me estallaba. Seguimos bebiendo pero ya cambiando de tema y me fui a casa. Al llegar María estaba en pijama y receptiva, por suerte, porque le pegué una follada de mil demonios a cuatro patas con su panza de preñada, pensando en todas las cochinadas que me había soltado José. La veía detrás de la caseta comiendo polla, la veía abierta de patas siendo follada por uno y comiéndosela a otro. Tuve que contenerme mucho para correrla antes de hacerlo yo

José se fue al día siguiente y parte de mí quedó tranquilo sabiendo que él estaría a kilómetros de mi mujer

Como decía, años después volvió de visita a sus padres. Quedamos los tres y la niña, cenamos tranquilos en un Foster’s y luego éste y yo nos fuimos de copas; María se llevó a la niña a dormir

- ¿qué tal con María? - Preguntó de buenas, como buen amigo, en modo de sincerarse

- Muy bien, igual que siempre. La cría nos fastidia un poco pero…

- ¿Y…?- Hizo un gesto con el puño adelante y atrás (Follar)

- Sigue siendo igual de caliente. Cada día follamos.

- Me alegro, me alegro

Bebimos demasiado. Ni yo ni él estábamos para conducir y que le llevase a casa de sus padres, así que le dije que se viniera a casa

Allí encontramos a María durmiendo, y a la niña también. José se echó al sofá con una manta después de desnudarse; era verano, hacía calor y el cabrón no tenía nada de qué avergonzarse, puesto que tenía una polla enorme incluso flácida.

Al meterme en la cama, María se desveló. Le conté que estábamos muy bebidos y que se quedaba a dormir en el sofá. Yo no podía con mi alma y me quedé entre dormido e inconsciente con el subidón de alcohol, viendo la poca luz que entraba por la puerta moverse haciendo círculos.

Me desveló movimiento en la cama; María se levantó sigilosa, con su pijamita corto con camiseta de tirantes, y se asomó a la puerta

Se oían los ronquidos de José desde la habitación. Pude verla sobarse las tetas con delicadeza.

Abrió la puerta y salió de puntillas. Oí la puerta de la cocina, agua correr, cómo cogía un vaso y se encendía el microondas.

José dejó de roncar. Movimiento en el sofá.

Yo me levanté también con sigilo, intentando no tropezarme. Eran las 4am y algo había mejorado la borrachera, pero seguía torpe.

Lo vi levantarse en pelotas, con el rabo colgando y bamboleándose a cada movimiento de sus manos frotándose los ojos y bostezando. Se fijó en la luz que salía de debajo de la puerta de la cocina, cogió su móvil de la mesita, lo ojeó y volvió a dejar. Se rascó el culo y fue para la cocina.

- ¿Alberto? - preguntó antes de entrar

- Tsss, está durmiendo….- Oí la voz de mi mujer- ¡Qué haces así cerdo!

Abrí más la puerta. Lo vi hablar esos instantes con ella en el quicio de la puerta

- ¿Qué haces?- Preguntó

- Tomar un té- Dijo ella

- ¿Tienes agua fresca?

- Sí, vístete anda…

- No hay nada que no hayas visto

- Va, pasa- Le dijo

Los oí charlar un minuto hasta que ella lo sacó a empujones de la cocina. Él le dio el vaso vacío riéndose ambos antes de que cerrara de nuevo la puerta.

Lo vi tumbarse de nuevo en el sofá pero sin taparse. Se acariciaba el rabo y se le puso duro.

Un par de minutos después salió María de la cocina apagando la luz, no se veía nada. Yo me fui a la cama rápido y me hice el dormido.

- Buenas noches- Dijo él

- Ponte algo anda…- Replicó ella riendo antes de entrar a la habitación y meterse en la cama, a mi lado.

Cerré los ojos pero sabía que me estaba mirando. Oí que susurraba “cariño” para ver si estaba despierto.

Después abrí los ojos, impelido por unos movimientos sutiles de la cama; María tenía la mano metida en el pantalón y la movía arriba y abajo. Pensé en despertarme y darle polla pero me quedé quieto a la espera de los acontecimientos. Incluso simulé ronquidos. Ella paró de masturbarse para acariciarme el brazo y moverme suavemente

En vez de reemprender su paja, se levantó de la cama y fue directa a la puerta con todo el tiento del mundo. Me miró y salió entonando la puerta.

- Ya sabía yo que vendrías…- Susurró José

- Calla anda- Respondió ella

Me volví a levantar a mirar por la puerta. María le agarraba la larga polla y él, echado le tocaba el coño metiendo mano por la pernera primero; luego le desató la cuerda y accedió a él por arriba. María pajeó más rápido

- ¿La echabas de menos?- Le dijo él. Mi mujer asintió- ¿Cuándo fue la última?

- La mañana que te fuiste

- Ah, sí… ¡Qué gorda estabas!

- Me quedaba un mes para parir…- Dijo ella agachándose y llevándosela a la boca

Me puso malísimo ver a mi mujer comérsela. Su cabeza subía y bajaba, las manos tapadas por su cuerpo agarraban la polla.

- Ummm…así…ufff…- Gemía él agarrándole la cabeza acompañando los movimientos- Sigue que me corro…

- Espera, en la boca no - Dijo ella poniéndose de pie

- Venga…

- No, que se vaya a despertar, no nos la juguemos, solo da tiempo a uno rápido. Levanta- Le instó y él obedeció.

Pude verlo sentado con el largo rabo mirando al techo. María se bajó rápidamente los tirantes, veía su ancha espalda y los bordes de sus grandes tetas. Se le puso delante, se bajó los pantalones y las bragas a la vez enseñándome su gordo culo. Se le sentó encima; metió la mano entre sus cuerpos, gimió y empezó a moverse adelante y atrás. José metió la cabeza entre sus tetas

Se curvaba hacia atrás aullando al techo, agarrándose a las rodillas y moviendo el trasero. Él aprovechaba la postura harto sexy para sobarle las tetas. Oí cómo gemía corriéndose

- Ahhh…ufff… ¡Qué polla por Dios!- Dijo sonriente, apartándose el pelo de la cara ya satisfecha- ¿Te has corrido?

- No

- ¡Joder, acaba ya que he de volver a la cama!

- ¡No tengas tanta prisa mujer! Ponte como me gusta anda

María se levantó fingiendo enfado, pero sonriente. Se puso de rodillas encima del sofá y se agachó hasta que la frente y las tetas tocaron la tela

De costado no podía vérselo pero, dado que por la mañana le había dado un buen repaso con la lengua y con la polla, me conocía cada pelo recortado de su coño, el rojo intenso de su interior y el rosa de sus labios.

Esa maravilla mojada se la ofrecía ahora a nuestro amigo, que no tardó en rellenar con sus dedos, y con la otra mano se acariciaba la larga polla para mantener la firmeza.

Se colocó tras su gordo culo, la apuntaló y se la empezó a meter. Ella, con los ojos cerrados, levantó la cabeza gozando de la polla que se le colaba en su interior.

Yo, no hará falta decir que llevaba rato cascándomela viendo a mi mujer siendo follada, tocándomela poco porque en cualquier momento mis huevos explorarían.

José la follaba rápido, agarrado a sus caderas. Deslizó las manos por la espalda hasta las tetas que se movían a cada penetración. Después las llevó a la panza.

- Ummm…echo de menos la barriga de embarazada, me ponía mucho follarte tan gorda

- No…pares…- Suplicaba, volviendo él a agarrarse a las tetas

Oía los golpes de carne con carne, el mojado coño de mi mujer recubriendo la polla de nuestro amigo, los gemidos reprimidos que soltaba. José volvió a agarrarse a las caderas y la folló bien rápido y profundo unos segundos, clavándosela hasta el fondo y rellenándole el coño de leche. María entonces echó mano a su nalga abriéndosela, y moviendo el culo adelante y atrás para que la siguiera follando pero él ya había acabado.

Se la sacó del coño, pero se notaba que me la había repasado un sinfín de veces; se bajó del sofá y le ofreció la polla empapada de flujo y semen, que María no tardó en llevarse a la boca para dejarla bien limpia. Y él llevó la mano a su coño, encastándole varios dedos y follándoselo con ellos a toda velocidad.

Oía los flujos y otros fluidos que tenía en su coño batiéndose y se corrió como una puta por segunda vez en menos de diez minutos sin sacarse la polla de la boca

Estuvieron unos segundos jadeando hasta que ella se incorporó y recompuso sus vestimentas.

- Vístete. No quiero que la peque se levante y te vea así

- Duermo desnudo. Además lo mismo te da por venir otra vez

- Calla, calla, y ponte algo anda

Tal cual se levantó me metí de nuevo en la cama. Ella entró silenciosa al lavabo a asearse, y ya fresquita, volvió conmigo a la cama.

Al día siguiente desayunamos y lo llevé con sus padres para que acabara de ver a la familia y volverse a San Sebastián