El viaje a Amsterdam 3
La noche en Ámsterdam prometía ser prohibida. Entre miradas cómplices y cuerpos entrelazados, la línea entre la amistad y el deseo se difuminó hasta desaparecer, dejando solo el placer crudo y sin filtros.
Tumbada en el suelo con las piernas abiertas sentía como la gorda y dura polla de Emma entraba y salía de mi interior.
Mis pechos se bamboleaban con cada embestida.
El placer que me estaba haciendo sentir era máximo y de mi garganta se escapaban los jadeos y gemidos.
Rodeándola con mis piernas la apretaba contra mi sintiendo como su polla llegaba hasta el final y volvía a salir.
Cerca nuestro,a la distancia de un brazo, Mario y Esther se encontraban haciendo un 69,el encima,mientras la compañera mulata de Esther se preparaba para penetrarlo.
Su larga polla con un rosado glande brillaba cuando poco a poco empezó a introducirla en el culo de Mario.
Ya dentro lo agarró de las caderas y empezó a bombear en su interior con suavidad subiendo despacio el ritmo.
Viéndolos empecé a sentir como un calor me recorría el cuerpo bajo las embestidas de Emma y mirándola a los ojos tuve un orgasmo brutal.
Emma seguía bombeando en mi interior mientras yo me corría entre espasmos apretándola contra mi.
Quedé derrengada tumbada en el diván sintiendo aún en mi interior la dura polla de Emma moviéndose lentamente hasta que se agachó y le dio un suave beso en los labios antes de levantarse y dirigirse hacia el otro grupo.
Esther ya había tenido un orgasmo producido por la ágil lengua de mi marido y aunque aún no se había retirado Emma se plantó delante de él acercando su tiesa polla a su boca.
Mario no se lo pensó dos veces y la rodeó con sus labios comenzando a lamerla de arriba abajo mientras la negra polla de la otra chica bombeaba en su interior.
No tardó Esther en separarse y acercándose a mí se sentó a mi lado alargando me una botella de agua que bebí con ansia.
Mientras charlabamos no quitaba ojo del grupo viendo a mi marido recibir placer y veía como ambas pollas desaparecían,una en su boca y otra en su culo.
Las manos de Esther me acariciaban los muslos suavemente mientras también miraba a los demás y me decía cómo estaban disfrutando los tres.
Una de sus manos acariciaba mi entrepierna sin llegar a profundizar y poco a poco fui excitando me cada vez más viendo esa escena.
Al poco rato mi coño ya estaba húmedo de excitación mientras los ágiles dedos de Esther separaban los pliegues y rozaban suavemente mi clítoris provocándome pequeños latigazos de placer.
Vi como Emma y la otra chica se separaban de mi marido y como Emma se tumbaba en el suelo haciendo que Mario se sentará sobre su dura polla introduciéndola en su culo.
Mario empezó a cabalgarla mientras la otra chica se arrodillada y se introducía su dura polla en la boca agarrando sus huevos.
No tardó en incorporarse y girándose se sentó sobre ella introduciéndosela en el ano de un solo movimiento.
Poco a poco acompañaron sus movimientos cogiendo ritmo y veía como su negra polla se bamboleaba.
Los dedos de Esther seguían jugando con mi coño, ya introduciendo dos de ellos,masturbándome con suavidad cuando sentí su lengua en mi clítoris.
Comencé a jadear y más cuando sus dedos se acercaron hasta mi ano rodeándolo y humedeciendolo para introducir un dedo en él.
Excitada como estaba apretaba su cara contra mi coño para qoe su lengua llegará más adentro cuando me hizo levantar y cogiéndome de la mano me acerco al grupo.
Agarró la negra polla de Anna y deslizó su lengua por ella sin dejar de jugar con mi ano y mi coño para dándome la vuelta y sin soltar la polla de Anna hacer que me sentará sobre ella.
La dirigió a mi ano y tras apoyar la punta en la entrada me senté muy despacio sobre ella clavandomela hasta el fondo.
Sentía como me dilataba mientras la cabalgaba con suavidad y Esther se arrodilló entre nuestras piernas para lamer mi coño a la vez.
Los cuatro nos movíamos al unísono de arriba abajo gozando del momento.
No aguantamos mucho rato debido a lo forzada de la postura y nos separamos.
Esther se tumbó delante de Mario abriendo las piernas y ofreciéndoles su coño para que la penetrara mientras Emma seguía con su polla introducida en su culo y yo me puse a cabalgar la dura polla de Anna.
Sentía como su dura polla taladraba mi coño y agarraba mis pechos apretandolos con ambas manos.
Fue Mario el primero en correrse,yo ya había perdido la cuenta de cuántos orgasmos había tenido,y lo hizo saliéndose acabando en los pechos de Esther que lo hizo prácticamente a la vez que el.
Rápidamente Mario y yo nos pusimos de rodillas con Emma y Anna de pies cada una a nuestro lado y mientras ellas agarraban sus pollas y movían las manos a gran velocidad nosotros lamiamos sus glandes esperando sus corridas.
Emma fue la primera en llenar la boca de Mario que continuó lamiendola hasta dejarla limpia.
Yo ayudé a Anna metiendo su polla entre mis pechos masturbandole con ellos y lamiendo la punta cuando entre espasmos se corrió a borbotones impregnando mi cara y mis pechos.
Emma estaba junto a Mario dándole suaves besos mientras acariciaba su ya flácida polla y yo estaba entre Esther y Anna sin soltar la polla de esta última que aún se mantenía un poco dura.
La acariciaba con suavidad retirándo la piel del glande mientras pasaba mi lengua por los duros pezones.
Por desgracia no pudimos continuar ya que se acercaba el momento del cierre,sin darnos cuenta eran las 6 de la mañana, y ellas tenían que irse.
Tras unos besos de despedida nos duchamos Mario y yo juntos enjabonandonos mutuamente para vestirnos y volver al hotel a hacer las maletas y volver a casa.
Teníamos el vuelo a las 10 y habíamos quedado con Marta y Manu a las 8 para desayunar.
Cuando nos encontramos en el comedor ambos estaban riéndose y nos sentamos a desayunar.
Yo- Que contentos estáis!
Marta se puso colorada cuando Manu dijo.
Manu- Es que la visita al barrio rojo nos puso un poco…..ya sabéis,contentos.
Mario- Lo que viene a ser calientes,vamos.
Ambos se rieron.
Manu- Hacia mucho que no disfrutábamos tanto del sexo.
Marta le dio un manotazo en el brazo.
Manu- Seguro que vosotros habéis dormido del tirón porque no os oímos en toda la noche.
Eso lo dijo guiñando un ojo y riendo.
Mario- Pues sí. Del tirón.
Yo- Estábamos cansadísimos.
Casi no podía aguantar sin reír mientras Mario permanecía serio.
Mario- Por lo menos uno que ha tenido suerte.
Evidentemente el vuelo de vuelta lo hicimos plácidamente dormidos ya antes de despegar.
Tras el aterrizaje nos despedimos de Marta y Manu para dirigirnos a nuestra casa.
Mientras la lavadora limpiaba la ropa yo aproveché para ducharme y Mario aprovechó como no,para meterse conmigo.
Primero sentí como sus brazos rodeaban mi cintura y como su dura polla se pegaba contra mis nalgas así que eché la cabeza hacia atrás apoyándola en su hombro mientras el subía sus manos hasta agarrar mis pechos y besaba mi cuello.
Con la piel de gallina deslice mis manos entre nuestros cuerpos para agarrar su polla y masturbarla con suavidad.
Mario- Ummmmmmmm. Por fin en casa.
Yo- Ya te digo. Que finde más intenso.
Mario- Y tanto. Pero no me quejo.
Yo- Anda! Ni yo.
Mario- Pero no cambio esto por nada del mundo.
Riéndome me giré apretando mis pechos contra el suyo pero sin soltar su polla que apreté con más firmeza.
Yo- Seguro?
Mario gimió al notar mi apretón y contestó.
Mario- Ni por todo el oro del mundo te cambio
Le besé con pasión mientras el agarraba mis nalgas y me levantaba apoyándome contra la pared
Yo dirigí su polla hasta mi coño donde la metió de un solo empujón hasta el fondo arrancando un ronco gemido de mi garganta.
Mientras nos besábamos sentía como su dura polla se movía en mi interior provocando que mi cuerpo se estremeciera con cada embestida y yo le ayudaba envolviendo su cintura con mis piernas.
No tardé en sentir como mi cuerpo comenzaba a temblar mientras su polla taladraba mi coño sin parar hasta que tuve un largo orgasmo que se alargó al sentir como entre estertores se corría en mi interior.
Aún nos quedamos un rato abrazados bajo el agua antes de acabar de ducharnos y salir del baño.
Sin cenar y tras recoger la ropa nos acosta
mos ambos desnudos,abrazados quedándonos dormidos hasta el día siguiente.
Continúa en
- Relato #235936— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
Relatos similares
- Hetero: General
La urbanización del deseo (Capítulo 39)
Alex ha preparado la sorpresa perfecta para el cumpleaños de Mónica: una casa llena de cuerpos exóticos y deseos reprimidos.
Comparte:Orgia grandeHeterosexual generalConexion inesperada
- Hetero: Infidelidad
Vivo de las mujeres decentes (Capítulo 14)
La casa rural se vacía, pero el salón se llena de deseos. Con las luces atenuadas y las prendas cayendo al suelo, la noche promete ser una lección de…
Comparte:Orgia grandeConexion inesperadaDespertar y descubrimiento
- Orgías
Relato 86/2- Un anuncio muy especial
Juan no es solo un amigo, es el pegamento que une a dos parejas en la cama. Cuando decide presentarlas, la tensión se rompe y lo que empieza como una…
Comparte:Orgia grandeHeterosexual generalPoder y control
- Fantasías Eróticas
Nuria y su fantasia
Nuria siempre supo lo que quería. Cuando le pidió a Jordi que hiciera realidad su fantasía, no imaginaba que el escenario sería tan exclusivo ni que…
Comparte:Orgia grandeHeterosexual generalPoder y control
- Hetero: General
Masajes...
Tu esposo te ha preparado para esto: la puerta se cierra, el aceite se calienta y tus manos ya no son las únicas que deciden tu placer.
Comparte:Orgia grandeConexion inesperadaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Esther y Amalia se van a la plata
Amalia y Esther no van a la playa a tomar el sol. Van a buscar lo que les falta. Y cuando los hombres marroquíes las invitan a jugar, el juego se…
Comparte:Orgia grandeHeterosexual generalDespertar y descubrimiento