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Así es como se convirtió en mi puta privada (4)

La oficina se vacía, pero la casa se llena de secretos. Cuando la hija de su amante llega a quedarse, el juego deja de ser solo entre dos para convertirse en un festín familiar donde el padre es el único que no tiene derecho a mirar.

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ASÍ ES COMO SE CONVIRTIÓ EN MI PUTA PRIVADA (4)

MI PUTA FOLLADA EN FAMILIA

Continuare contándoles las historias vividas entre mi puta “Elena” y yo “José”. Si han leído los tres relatos anteriores, sabrán que Elena está casada con Paco “El cornudo”. Los dos tienen una hija que se llama Marta. Paco mantiene una relación con su secretaria que se llama Ana, y Marta tiene un novio, que se llama Luis, con el que vive independizada.

Para los que no hayáis leído los relatos anteriores. Yo soy un hombre de sesenta y un años que no se conserva nada mal, mido 1,70 m. y peso unos 70 Kg, sin barriga. Elena es una mujer de 47 años, pelirroja de 1,63 m y unos 55 Kg, con las mejores tetas que yo recuerdo y unas piernas que ya las quisieran muchas mujeres de 20 años. Marta es una chica castaña de 22 años, 1,65 y 55Kg de peso, con dos buenas teas y unas largas piernas. Ana una mujer de 37 años, rubia de 1.68 m y 60 Kg, con una tetas bonitas pero algo pequeñas y unas piernas muy largas y bonitas. Luis un chico moreno de 25 años, 1.80 m y con un físico muy cuidado de gim.

Desde el día en que Elena y el cornudo le explicaron a su hija, la nueva situación en su relación, ella y Luis, lo tratan de una manera despectiva. Ana por su parte, le da órdenes, tanto en casa como en el trabajo. Se diría que la directora de la empresa es ella, salvo cuando Elena está presente, entonces es ella quien manda.

Elena y yo pasamos casi todo el tiempo juntos, unos días en mi casa, y otros en la suya, sin importarnos quien este o no. La mayor parte de las veces, quien suele aparecer es Ana, que de esa forma no tiene que hacerse cargo de las labores cotidianas, las hace el cornudo. Marta y Luis solo vienen de cuando en cuando, sí tienen días libres, y quieren descansar de sus trabajos y estudios.

La relación entre Elena y yo es, digamos “tradicional”, Por las mañanas trabajamos, tomamos el vermut al medio día, descansamos después de comer y salimos a dar un paseo por las tardes. Sexualmente, tenemos relaciones con frecuencia, sobre todo si estamos en mí casa. En la suya solemos poner en marcha nuestros juegos de macho dominante y puta sumisa.

Ya estaba entrado el verano y la mayor parte del tiempo lo pasamos en mi casa, salvo los fines de semana, que en mi pueblo hay demasiada gente, y nos vamos a la suya. Casi siempre estamos solos con el cornudo, que se dedica a limpiar, cocinar, salir a la compra y, sobre todo a vernos follar. Elena está siempre desnuda, salvo cuando hay invitados, que la dejo ponerse un blusón que no le tapa casi nada. Ella por su parte, al cornudo lo tiene con un cinturón de castidad para que no se pueda masturbar cuando nos ve follar, que es la mayor parte del tiempo, porque delante de él, nos volvemos cómo conejos. Follamos a todas horas y en todas las habitaciones. Algunos fines de semana, Ana se viene con el cornudo, y se una a nosotros, dejándolo mirar cómo nos montamos un trío. Lo humilla verbal y físicamente, le insulta, lo sodomiza con un arnés, le escupe, lo ata a la silla. En fin, lo tiene esclavizado.

El primer fin de semana del mes de Julio, Elena y yo llegamos por la mañana, ella se desnudo, le colocó al cornudo su cinturón, y comenzamos nuestro juego, yo dando órdenes, Elena de puta sumisa y el cornudo de chacha. A media tarde nos enteramos de que venían los chicos.

Elena- José, Cuándo lleguen Marta y Luis, ¿Me quedo desnuda? ¿O me visto?

José- Cuando lleguen los chicos te pones tu blusón, Que ya son mayorcitos y no creo que seas la primera puta que ven medio desnuda.

Una hora después, sonó la puerta, eran ellos. Elena salió disparada al dormitorio, mientras el cornudo abría la puerta.

Paco- Hola chicos, ¿Qué tal el viaje?

Marta- Bien cornudo, anda saca algo de beber, que venimos secos. Hola José, ¿Qué tal estas? ¿Y mama? ¿Está durmiendo?

Elena- (Bajando por la escalera con su blusón) ¡hola cariño! ¡Qué guapa estás! Y tú Luis, como la estás tratando. ¿Bien, no?

Marta- Joder madre, que vas en pelotas.

Elena- Cariño, Cuando José y yo estamos en casa, siempre voy desnuda, sobre todo delante del cornudo de tu padre.

Me he enterado, que cuando yo no estoy en casa, Luis y tú, dormís en mí habitación. ¿Es que pretendes qué el cornudo de tú padre se mate a pajas? ¿No sabes que hay cámaras para que pueda veros?

Marta- Claro que lo sé, es qué me pone saber que nos está viendo, y pajeándose. Déjale que disfrute un poco.

Elena- Joder con la niña. José, que me ha salido puta.

Luis- De tal palo…

José- Cornudo, si sacas bebidas, saca también algunos aperitivos, que vendrán con hambre.

El cornudo saco unos aperitivos, se sentó en su silla y, los demás lo hicimos en los sillones. Luis y Marta en uno de tres plazas, y Elena y yo en uno de dos al lado de ellos. Tuvimos una charla divertida y amena, nos contaron sus peripecias, hicimos chistes… Y poco a poco la cosa se fue calentando, Elena se sentó a horcajadas sobre mis piernas mirando hacia ellos, fui acariciando sus brazos, caderas, piernas, para meter mi mano entre ellas, la otra mano fue a sus pechos. La conversación se iba animando y Luis hacia lo mismo con Marta, poco a poco las fue desabrochando la blusa y los pantalones. Las dos seguían hablando, cada vez con más dificultad, se estaban excitando. Elena estaba muy mojada y supongo que Marta, por sus gestos, también. Los dos chicos veían como yo iba poco a poco metiendo mis dedos dentro de Elena, cómo dejaba su pecho al aire. Marta saco la polla de Luis, y le empezó a pajear muy despacio, mientras su madre dejaba escapar los primeros gemidos de placer. Yo ya tenía la polla a punto de reventar, me la saque y le pedí a Elena que se la metiera por el culo, ella se levanto despacio, y apuntándola con una mano a su entrada posterior, se la fue clavando hasta quedar del todo ensartada.

Luis- Joder con tu madre, nena, se la ha clavado ella solita hasta el fondo.

Marta- pues disfruta el espectáculo, y no pares que me tienes a mil

José- (Quitándole el blusón a mi puta) Os gusta vernos follar, chicos. Luis, ¿Te quieres follar a la puta de tu suegra?

Luis- Joder que morbo. Está buenísima.

Marta- Fóllatela mi amor, métesela entera, llénale el coño de leche.

Luis se levanto, puso las piernas de Elena sobre sus hombros, y le metió la polla despacio, pero de un solo empujón.

Los dos cogimos el mismo ritmo, el entraba y yo salía, y al revés. Marta se arrodillo junto a nosotros, para poder verlo de cerca, El ritmo era cada vez más rápido. Elena comenzó a convulsionarse, sus piernas temblaban sin control, se agarraba al cojín del sofá, y gemía cada vez más fuerte. Tuvo un primer orgasmo, le dije a Luis que no parase, y los dos seguimos con nuestras embestidas, cada vez con más fuerza. Ella seguía gimiendo, se retorcía de placer, movía las caderas para mejorar las penetraciones, y pedía más y más fuerte. A ella le estaba llegando el segundo orgasmo, y a nosotros no nos faltaba mucho, Elena gemía y gemía, y se corrió entre gritos de placer, Luis estallo con cinco chorros de leche dentro de ella, y yo por mi parte le llené el culo de leche. Nos separamos despacio, Elena se levanto y se fue hacia el cornudo.

Elena- Mira Marta lo que hace el cornudo maricón de tu padre. Después de que me follen. Toma cornudo, limpia con tu lengua de maricón la leche de mis machos.

Marta- Ahora me toca a mí.

José- Eso se lo tendrás que pedir a tu chico

Luis- Démosle lo que quiere. Ven zorrita y pon estás pollas a tono.

La chica se acerco y comenzó mamar ambas pollas, las alternaba, mientras la otra puta le indicaba cómo hacerlo. Le decía que se las tenía que tragar enteras. Marta lo intentaba, pero se atragantaba y no podía, aún así nos las puso duras. Me tumbe boca arriba en el sofá y ella sobre mí, metiéndose mí polla entera en el coño. Luis la empezó a penetrar el culito. Luis tiene una polla de un largo de unos 16 cm., pero bastante gruesa.

Marta- Haaay. Joder Luis, es muy gorda, me duele. Deja que sea José quien de la meta en el culo.

José- No guapa. Ese culito lo estrena tu chico, relájate que te va a gustar.

Elena seguía guiándola, diciéndole que esperara, que no se moviera. Luis fue penetrándola, despacio, dejando que ese culo fuera acostumbrándose, dilatándolo poco a poco. Cuando la tuvo toda dentro comenzamos un mete saca lento, su culo se tenía que adaptar. No tardo ni un minuto en empezar a gemir, sin previo aviso estallo con una corrida descomunal. Cómo con su madre, Luis y yo, no paramos nuestras embestidas, que empezaron a ser cada vez más rápidas y fuertes. Marta empezó a pedir más, y sin casi haber terminado de correrse con su primer orgasmo, tuvo el segundo, más intenso y largo que el primero. Ella tuvo dos orgasmos más. Nosotros continuamos bombeando hasta corrernos los dos a la vez. Nos separamos y la dejamos en el suelo con cuidado.

Elena- Ven mí niña, dale ese culito al maricón de tu padre, que te limpie cómo a mí.

La madre le dejo el sitio a su hija, y se vino a sentarse entre Luis y yo. La escena era un tanto grotesca, la madre, viendo al cornudo limpiar las corridas del coño y culo de su hija, mientras ella pajeaba lentamente a su yerno y a su amante.

El resto de la tarde paso de prisa, con las dos denudas, entre cervezas y risas, riéndose del cornudo, que nos servía siempre con la cabeza gacha. Puso la mesa, preparó la cena, nos la sirvió como si de un camarero de restaurante se tratara, Siempre vestido con una camiseta y con la polla metida dentro del cinturón, No me explico cómo lo aguanta. Nos fuimos a dormir cada pareja a su habitación.

Al día siguiente, serian las 10,00 de la mañana, cuando aún dormido, sentí como mi polla se endurecía y mojaba. Abrí los ojos y me encontré con Elena a cuatro patas sobre mis piernas, lamia mi miembro y mis cojones.

Elena- Hola mi amor mmmmhhhmmh buenos ummumm días.

José- Buenos días, No vas a querer eso para el desayuno.

Elena- Umm Ummm seguro que humm hum tendrás más.

Cuando estuve del todo duro, se metió la polla hasta la garganta, y me la chupo haciendo que me corriese en pocos minutos. Se incorporo, y con una sonrisa picara, se relamió y me invito a ir a desayunar. Salimos del dormitorio, y al pasar por la habitación de los chicos, Marta le hacía a Luis lo mismo que su madre me había hecho a mí. Cuando llegamos abajo el cornudo estaba en la cocina preparando el desayuno.

Elena- ¿Aún estas así? ¿Tendremos que esperar a que termines? Hola mi niña ¿Habéis dormido bien? Porque ya he visto que te has tomado la primera leche. Cornudo termina de una puta vez que tenemos hambre.

El cornudo termino de poner la mesa, y no sentamos los cuatro a desayunar, el lo hizo en la cocina. Elena le indico que no pusiese leche en los cafés de ella y la niña.

Marta. Mama, El café me gusta con leche.

Elena- Lo sé, a mí también.

Se arrodillo y comenzó a chupármela por segunda vez. Marta al ver lo que hacía su madre, se echo a reír y la imitó. Luis y yo nos corrimos en la tazas de las chicas, y ella se volvieron a sentar con nosotros. Cuando terminamos nuestra comida.

Marta- voy a ducharme y a vestirme.

Elena- Espera a que tu chico termine y os ducháis juntos, que hay que ahorrar agua.

José- En ese caso, mejor nos duchamos todos juntos en el jardín, que con este calor, seguro que nos viene bien.

Salimos al jardín trasero de la casa. Y con una manguera, como si fuese la alcachofa de la duchas nos fuimos enjabonando y frotando, ellas a nosotros, y nosotros a ellas. Elena y Marta a Luis, después me toco a mí, Y Luis y yo a Marta, y por ultimo le toco a Elena, Nos aclaramos, y al volver dentro, nos dimos cuenta de que un par de hombres, de las viviendas de enfrente, nos estaban observando.

Elena- Valla espectáculos que les hemos dado a lo vecinitos de enfrente. Se van a matar a pajas.

Marta- No sé que se creerán que esa pasando aquí. A saber que piensan de nosotras.

Luis y José- Pues que sois un par de putas. Vamos que no se equivocan.

Elena- (Al entrar en la casa). Cornudo, sal al jardín y recoge lo que hemos dejado fuera. Y no te pongas los pantalones, que los vecinos ya saben que aquí viven dos putas, y ahora tienen que saber que también hay un cornudo.

El cornudo obedeció como siempre, y salió al jardín con su camiseta y la polla metida en su capsula del cinturón. No sé cómo soporta tanta humillación. Los cuatro estábamos pasando la mañana de forma tranquila, Luis me preguntaba sobre el juego que tengo con su suegra, mientras Marta hacía lo mismo con su madre, cuando el cornudo regreso, Elena subió a la habitación con su hija, mientras Luis y yo seguíamos hablando de nuestros juegos. Al verlas regresar al salón, Luis se quedo con la boca abierta. Su novia venia ataviada con el arnés de castigo de su madre, Muñequeras para atar sus manos, tobilleras para las piernas, una mordaza con su pelotita roja en la boca, unas pinzas en los pezones colgadas del collar, y en las manos traía los vibradores, las fustas, y los consoladores manuales. Su madre llevaba puesto un arnés con un pene de plástico de considerables dimensiones.

El arnés que llevaba Elena, es un juguete que compro Ana para sodomizar al cornudo. Tiene una polla exterior y otra interior que se introduce en el coño de la mujer que lo usa. Tiene la particularidad de que el pene interior vibra con las penetraciones que se hacen con el exterior. Vamos que según se follan al cornudo se está masturbando ella. Y por lo que Ana nos había contado, de forma muy satisfactoria.

Elena le ordenó al cornudo que se arrodillara en el centro del salón, le ató las manos a la espalda, y le empujo la cara contra el suelo. Parecía una puta a la que iban a torturar. Marta le dio los juguetes a Luis.

Marta- Toma mi amor, diviértete con tu chica, que desde hoy va a ser tu puta privada.

Elena- Cornudo, hoy te toca a ti poner el culo, como la puta maricona que eres.

Luis ato las manos de su novia a su espalda, la colocó a cuatro patas mirando a su padre, se colocó de tras de ella y la penetro por el culo. Elena hizo la mismo con el cornudo, pero ella no tuvo el cuidado que su yerno tuvo con su hija. El grito de dolor del cornudo se tuvo que oír en el pueblo de al lado. Ver e Elena detrás del cornudo, medio tumbada sobre su espalda, y a su hija enculada por Luis, me puso la polla como un garrote, me coloque detrás de Elena y la encule, con más cuidado que ella. Yo no tenía que moverme, Elena se enculaba sola al sacársela al cornudo, y se sacaba la mía cuando le penetraba, lo hacía cada vez más rápido y con más fuerza. Al cornudo le estaba gustando, porque cada vez pedía más, y Elena me decía que le rompiera en el culo. Marta entre gemidos se lo pedía a su novio y animaba a su madre a darle más fuerte. Oí como Marta se corría y sentí como Elena tenía su primer orgasmo, pero no paro de follarnos al cornudo y a mí. Luis seguía, como aprendió el día anterior, follándose a su chica. Unos diez minutos después nos corrimos todos, Luis en el culo de Marta, que tuvo su segunda corrida, y yo le llene el culo a mí puta cuando ella se corría por segunda vez. Nos quedamos todos parados un par de minutos, para después separarnos.

Elena- Mira mi niña como no te miento. Mira lo que el maricón de tu padre ha dejado el suelo. Se ha corrido más veces que yo.

Era verdad, en el suelo había más de dos corridas, al menos tres, si no más. El cornudo se quedo donde Elena lo había puesto de rodillas, con la respiración alterada, la cara en el suelo y parte de su propio semen pringando su barbilla.

Marta- ¡Es verdad! Déjale ahí, que cuando nos hayamos recuperado me lo quiero follar yo.

Joder con la puta niña, no solo se dejaba follar delante de sus padres, quería follárselos ella. En cuestión de 30 minutos, repetimos la faena, esta vez Luis enculaba a Elena, y Yo enculaba a Marta, que a su vez enculó a su padre. La muy cabrona de la niña, le colocó a su padre la cabeza, de tal forma que si se corría lo haría en su propia cara. Estuvimos follando hasta corrernos todos otra vez, Elena dos veces. Marta otras dos. Luis y yo una vez, y el cornudo no sé cuantas, pero cuando lo levantaron entre Marta y su madre, su cara era un poema, la tenía como si hubiera hecho un gan bang. No le dejaron limpiarse durante todo el día.

Elena- José, cariño, ayer me asuste al saber que mi niña llevaba el mismo camino que la puta de su madre. Pero hoy me he dado cuenta de que está cabrona es mas puta que yo. Y creo que no va a cambiar.

José-No, no va a cambiar. Pero tiene que tener cuidado. Yo se que tú no puedes quedarte embarazada, pero ella sí. Y no creo que a Luis le haga ninguna gracia, no saber quién es el padre de sus hijos.

Luis- No os preocupéis por eso. Desde hace más de dos años, se que no los puedo tener, y cómo mis padres querrán ser abuelos, Marta y yo hemos decidido, cuando llegue el momento adecuado, buscar a alguien que la insemine. Y Marta pone los medios para que no ocurra hasta que tomemos la decisión.

Elena- Y de momento estáis, por lo que se ve, practicando mucho ¿No?

Marta- Hacemos lo que podemos.

El resto de la mañana la pasamos con “normalidad”, andábamos los cuatro desnudos, hablando de todo un poco, riendo, bebiendo y tomando aperitivos que el cornudo preparaba y servía. Llegó la hora de comer y como siempre el cornudo, cocinó, puso la mesa, nos sirvió la comida. Cuando estábamos con los postres, a Elena le llego un mensaje de Ana, le decía que tenía intención de pasarse a tomar el café, pero que como estábamos con su hija, si no nos venía bien, pasaba otro día. Elena le dijo que se pasara sin problema. En diez minutos sonó el timbre de la puerta, el cornudo abrió. Era Ana.

Ana- Hola putita, veo que te han dado caña, estás bien con toda esa leche encima. Hola Elena. Coño haber si os he fastidiado la fiesta. (Al vernos a todos desnudos)

Elena- No guapa, estamos terminando de comer. La fiesta la hemos empezado esta mañana y ya nos hemos quedado así. Pasa siéntate y ponte cómoda, estas en tú casa. ¿Te apetece tomar algo? El cornudo nos ha preparado una tarta que está de muerte. Es lo único que hace bien.

Ana- No, gracias Elena, ya he comido, os acompaño al café. He venido porque tengo que darle instrucciones al cornudo para el lunes, que si no lo hago, seguro que la caga con el cliente.

Elena- Pues ahí le tienes a tu disposición, ya sabes, dale caña que este gilipollas no se entera. ¡Y ponte cómoda! Que estamos en familia. Siéntate con nosotros, y disfruta de un buen café. ¿O tienes prisa? ¿Tienes algo que hacer esta tarde?

Ana- No, pensaba ver una peli y descansar en casa, pero ya que estoy aquí…

Se comenzó a desvestir, hasta quedarse como dios la trajo al mundo, no se dejo ni el tampón. Se sentó entre Elena y Marta. Y le ordeno al cornudo que recogiera su ropa y la dejase en su habitación (en la del cornudo)

Ana- Cornudo, recoge mi ropa la llevas a mi habitación y la dejas bien doblada. Y ten cuidado no la vayas a pringar con esa leche que llevas encima. Espero que no os moleste, es para no desentonar.

Elena- Tu tranquila, solo estamos, estos dos machos y sus dos putas.

Ana- ¿Dos putas? No ahora ya somos tres.

Elena y yo nos echamos a reír, ya sabíamos que a ella también le gustaba hacer de puta obediente. Pero las caras de Marta y Luis eran de foto. Marta la miraba de arriba abajo, y buscaba a su padre. Luis por su parte miraba a Ana y a mí.

Marta- ¿Es que tú también?...

Luis- Joder. ¿Quién falta por llegar? ¿Somos dos para tres?

Elena- A ver si ahora te vas a asustar, Luisito. No te pongas nervioso que vosotros dos podéis dejarnos temblado a las tres. Y seguro que a José se le ocurren cosas para darnos caña. Además Ana y yo le damos a pelo y a pluma si es necesario.

Marta- Que pasa madre. ¿Me vas a dejar fuera del juego?

Ana- Coño con la jovencita. ¿También te gustan los coños?

Ana- No lo he probado, pero si mi chico me deja, me gustaría probarlo. Me da morbo.

Luis- Claro que te doy permiso cacho puta. Puedes comerte el que más te guste.

El cabroncete del chaval estaba aprendiendo muy deprisa. Ana se levantó de la silla y enseñándole la entre pierna a Marta le dio a elegir entre su chocho y el de su madre. A Marta pareció que lo de hacerlo con su madre, podía esta fuera de lugar. Así que se levanto y empezó a besar a Ana, las dos fueron al centro del salón, besándose y metiéndose mano, se tumbaron en el suelo, y Ana dirigió la cabeza de la niña hacia su coño. Marta se dedico a lamer en rico manjar que la estaban ofreciendo ante la mirada de su novio, su padre, su madre y la mía. Ana la indicaba como hacerlo, le decía haz lo mismo que te gusta que te hagan. A pesar de ser su primer coño, la chica lo debía estar haciendo bien, porque Ana empezó a gemir, sujetaba la cabeza de Marta con sus dos manos. Elena me miro pidiendo permiso para unirse a la fiesta, y se lo di. Se acerco al culo de su hija, que lo tenía en pompa, se tumbo boca arriba debajo de él, y cogiendo de las caderas a su hija, la hizo bajar hasta su boca. Viendo el espectáculo que las tres nos estaban dando, Le dije a Luis que le metiera la polla a Ana en la boca, el se colocó encima del vientre de Ana y levanto su cabeza, y sujetándola con las manos le clavo la polla hasta la garganta, Yo por mi parte, levanté la piernas de Elena y le metí la polla entera en el coño. Luis se pajeaba con la boca de Ana, Marta la comía el coño, a ella se lo comía su madre y yo me follaba a Elena. Era como jugar a la conga del sexo, un tren de chicos y chicas follándose unos a otros. No tardamos en empezar a corrernos, la primera fue Marta, luego Ana, Luis, Elena y yo. Los cinco terminamos sentados en el suelo riéndonos.

Ana- Martita, no sabes la suerte que tienes con un novio así, tiene una buena polla y aguante. ¿Ya te ha roto el culito?

Marta- Varias veces, me encanta cuando lo hace.

Elena- (Cogiendo uno de los consoladores). Ven cornudo que te voy a tapar el culo. Le metió el consolador entero, y lo sentó en una silla, mientras le daba en coño para que lamiese mi corrida.

Ana- Anda coño, no sabía yo, que a este maricón le gustaba lamer el semen de otros tíos.

Elena- Ana, guapa. A este maricón ya se lo han follado dos negros que le trajo mi hombre.

Marta- Cornudo. ¿Es verdad que eres maricón?

Cornudo- Si mi niña, a tu padre también le gusta que le den por el culo. Y si es con una polla gigante, mejor.

Sonó una bofetada zass

Elena- A ti cornudo, ¡Quien te ha dado permiso para hablar! Y menos a la niña. Si alguien se lo tiene que explicar. Será José, Después yo, y si no Ana, o Luis. Tú te callas, obedeces, limpias a las putas, recoges la mierda, cocinas, nos sirves, pones tú culo de maricón, trabajas y pagas las facturas. Pero no vuelvas a abrir la boca sin permiso. Esta noche te quedas con el cinturón puesto y ahora la niña te va a tapar ese culo y tu puta boca. ¿Está claro maricón de mierda?

El cornudo asintió con la cabeza. Elena le dio a su hija, el dildo más grande que había y la mordaza con la pelotita roja. Marta se acerco a su padre, lo levanto de la silla, sacó sin el más mínimo cuidado, el que tenía en el culo, y sin decir nada le clavo de un solo golpe el que le había dado su madre. Le colocó la mordaza, y volvió a sentarlo en la silla. Al cornudo se le saltaban las lágrimas. Ese consolador es enorme, de exposición. Pero el cornudo acepto el castigo sin decir nada.

José- (De forma discreta y solo para Elena.) Cariño, lo que has hecho no está nada bien. El cornudo se está portando muy bien, y además es su padre. Una cosa son los juegos, y otra excederse. ¿Qué pasará cuando tú no estés? O ¿Cuándo no estemos jugando? ¿Marta sabrá cual es la diferencia?

Elena- Tienes razón, no lo he pensado. Voy a hablar con la niña.

Las dos se separaron un poco del grupo y estuvieron hablando, Elena hablaba y Marta asentía con la cabeza. Se nos volvieron a unir y unos cinco minutos después, Marta, pidiéndole permiso a su madre, que se lo dio, se acerco a su padre, le quito la mordaza, lo levanto, y con mucho más cuidado, empezó a sacar el consolador.

Cornudo- (Esta vez pidiendo permiso). No mi niña, déjalo dentro que a tu padre esto le gusta.

Ella volvió a introducirlo, y lo sentó en la silla, dándole un tierno beso en la frente.

La tarde estaba transcurriendo de forma muy natural, las tres chicas hablaban entre ellas, cuando no estaban provocándonos a Luis y a mí, jugaban a pavonearse, a tocarse entre ellas, a besarse y besarnos. Elena termino por sacar el consolador del culo del cornudo, le pedían bebidas y aperitivos, le daban órdenes, pero de una manera mucho más tranquila. Luis y yo observábamos los juegos de las chicas que se intercambiaban entre ellas y para excitarnos, lamernos y masturbarnos. Pero sin follar. No las dejábamos. Verlas jugar entre ellas era una autentico espectáculo. Llegado el momento le pedí a Elena que se follara con el arnés a Ana. Y eso fue una revolución entre ellas. Ana tumbo en el suelo a Marta, clavo su cabeza entre sus piernas, y comenzó una comida de coño tremenda, mientras Elena se la follaba, ella se comía a la pequeña, la follaba con los dedos. Marta comenzó a gemir y convulsionar, la corrida fue brutal, los chorros salpicaban la cara de Ana que no dejaba de pajearla y gemir con la follada que le daban a ella. Las dos de derrumbaron con el orgasmo. Tardaron casi veinte minutos en retomar sus juegos. Elena se comía a Ana mientras su hija la follaba, y otro orgasmo de Elena y Ana. Para terminar, Marta se comió a Elena mientras Ana la follaba. Estuvieron tres horas follando entre ellas, mientras Luis y yo nos pajeábamos viéndolas.

Llego la hora de cenar. Pero creímos que sería mejor pedir la cena. Compramos por teléfono, unas hamburguesas, ensaladas, y más cosas de picoteo. El cornudo, como es costumbre, puso el dinero sobre la mesa para pagar al repartidor. Treinta minutos después sonó el timbre, Y el cornudo se levanto para abrir la puerta.

Elena- No cornudo, esta vez abrimos nosotras.

Y las tres se fueron a la puerta. La cara del chico cuando se encontró con tres mujeres espectaculares totalmente desnudas, fue de chiste, No era capaz de hablar.

Elena- pasa guapo que ahora te traen el dinero.

El cornudo se levantó con el dinero en la mano, y fue a pagar el pedido, y antes de que se lo diera.

Ana- a ver guapetón, el te da el dinero y una de nosotras, bueno o dos o las tres, te damos la propina. Tú eliges la putita y el agujero que más te guste.

Elena- Oye. ¿Y si le gusta más la maricona?

Ana- Pues que se la folle.

El chaval, Un chico de unos 19 años, moreno, alto y bien formado. No sabía qué hacer ni decir. Tartamudeaba intentando explicar que tenía que volver, sin dejar de repasar con la mirada a las tres putas que tenía delante.

Chaval- Yo Yo Yo.. No sé. No quiero yo ooofender. Pe pe pero me esperan en el restaurante.

Marta- (Que se había quedado un poco atrás, dando un paso y cogiéndole de la mano) Vamos tío, si no vas a tardar más de cinco minutos. Elige.

El chico ya sin salida, se saco la poya, y Marta fue la elegida, supongo que porque era la más joven. Ella se arrodillo y comenzó una mamada, mientras Ana y su madre le magreaban. Cuando la tuvo dura, la chica le dio la espalda y empezaron a follar. La chica tenía razón, no tardo ni un minuto en correrse. Llenando el coño de leche. El chaval se recompuso la ropa y se marcho, no sin que antes le invitaran a volver, para divertirse con ellas. (He de decir que el chico no volvió).

Marta- Es una pena, que un negrito como él, y con esa polla, haya aguantado tan poco. Cornudo ¿quieres la leche?

Sin esperar más invitación, El cornudo se arrodillo para limpiar el coño con su lengua. Y Marta que con el chaval solo se había excitado, terminó corriéndose en la boca de su padre.

Cenamos los cinco en el salón y el cornudo en la cocina, y después de cenar, vimos un rato la tv y nos fuimos a dormir. Ana con el cornudo y sus juguetes, a su habitación, Marta con Luis a la suya, y Elena y yo a la nuestra. El día había sido largo e intenso. No sé lo que sucedió en las otras habitaciones. Elena y yo, nos quedamos dormidos, abrazados, y sin poder hacer nada más.

A la mañana siguiente, al despertarnos, Elena y yo nos despertamos, se oían conversaciones muy bajitas las otras habitaciones.

Elena.- Parece mi amor que hemos sido los últimos en despertarnos. ¿Quieres que te la chupe?

José.- No, es mejor que nos levantemos y vallamos a desayunar. No tengas prisa que tienes todo el día para hartarte a pollas.

Nos levantamos de la cama y tal como estábamos, desnudos como vinimos al mundo, bajamos las escaleras. Solo el cornudo y Ana estaban en la cocina, los chicos aún andaban liados en su cuarto. El cornudo preparaba el desayuno mientras Ana le daba órdenes.

Ana.- (Al vernos entrar en la cocina) Hola Elena, José, buenos días, que tal habéis pasado la noche. El cornudo y o solo hemos podido dormir, Aún me escuece el coño después de tanto follar ayer.

Elena.-Hola guapa, tranquila eso se te pasa en un ratito. ¿Qué tal se ha portado mi cornudo?

Ana.- Bien ha sido obediente, Un poco lento en la cocina como puedes ver, pero si al final esta bueno la espera habrá merecido la pena.

José.- Seguro que le sale bueno. Esto si lo hace bien.

En ese momento llegaban Luis y Marta.

Marta.- Hola a todos. Cornu-papi, ¿tenemos que esperar mucho? Estoy muerta de hambre.

Elena.- Normal mi niña. Por lo que he visto al pasar por vuestro dormitorio, te has despertado con una polla en la boca.

Ana.- No mami. La puta de tu niña se ha despertado con una polla en el culo, cuando tú has pasado la estaba limpiando.

No eran ni las 10,30 de la mañana y estos tres putones ya estaban hablando de sexo, mientras Luis y yo las mirábamos sin decir nada. Él porque se acababa de follar a su chica, y yo porque después del día anterior, no tenía ganas de nada. El cornudo estaba poniendo la mesa para que los demás pudiéramos comer.

Elena.- Mi amor, se me está ocurriendo una maldad, pero antes creo que es mejor hablarlo contigo, no quiero que pase lo de ayer con la niña.

José.- Haber qué barbaridad se te ha pasado por esa cabezota de puta que tienes.

Elena.- Estoy pensando, que hoy, antes de ducharnos, le podíamos pedir al cornudo que nos lave a las tres con la lengua. Que pruebe el sabor de nuestros restos… ¡ya sabes! Que nos limpie después de hacer nuestras necesidades.

José.- ¿Pero te has vuelto loca? Mira que eres cabrona. ¿Qué pretendes? ¿Qué él cornudo limpie vuestra heces con la lengua? Joder puta, eso no es sexo. Eso es una cerdada.

Elena.- Si lo sé. Pero que sepas que el otro día estuve curioseando lo que él veía en el ordenador, y sé que tiene videos de hombres que estaban siendo castigados y sus amas les obligaban a comer y beber heces. Supongo que si le gusta ver ese tipo de cosas es porque le pone cachondo.

José.- Haber zorra, es posible que le guste ver cosas así. Pero de la misma forma que hay hombres a los que les gusta ver como alguien se folla a la mujer de otro y luego no toleran que nadie se acerque a la suya. Que le guste verlo no tiene porque significar que quiera hacerlo. Y yo no se lo voy a preguntar ni tampoco os voy a dejar hacer algo así sin su consentimiento.

Elena.- Vale mi amor, intentare enterarme de si lo quiere o no.

He de explicar, No recuerdo si lo hice en anteriores relatos, que todo lo que os estoy relatando, es siempre con el consentimiento explicito de todo los que intervenimos. En ningún momento nadie hace nada en contra de su voluntad o sus gustos personales.

Nos sentamos a comer los cinco mientras el pobre Paco “El cornudo” lo hacía, como de costumbre, en la cocina. La conversación era variada, sin ningún comentario fuera de lo normal y siempre de cosas sin importancia. Ahí estábamos sentados a la mesa y totalmente desnudos, dos hombres y tres putones, comiendo en pelotas como si eso fuera lo más normal del mundo. Parecía que era algo que hiciéramos todos los días. Bueno en los últimos meses, Al menos Elena y yo sí que lo hacíamos con mucha frecuencia, pero supongo a Ana en su casa y los chicos en la suya, se comportaban de forma distinta. Tras al menos 30 minutos esa fue la situación.

Elena.- (Al terminar el desayuno) Cornudo, ya puedes recoger la mesa y cuando termines ven al salón.

Pasados diez minutos.

Cornudo.- (Con la cabeza baja como siempre) Dígame mi señora. ¿En qué puedo servirles?

Elena.- (Mirándome y pidiendo permiso) Siéntate en tu silla y escucha. Hace unos días estuve revisando el PC que tienes e tú alcoba, Y para mi sorpresa, me encontré con unos videos porno en los que a unos hombres se les castigaba como esclavos sexuales. Y en esos videos se veía como sus amas les tenían atados a distintos aparatos de sado masoquismo, les azotaban, les sodomizaban, incluso les obligaban a beberse la orina de sus amas e incluso a comerse sus heces. Ya sabemos todos los presentes que a ti te gusta que te rompan el culo, que te den órdenes, o que te demos a probar el semen de nuestros machos. Y la preguntas que me hago son. ¿Te masturbas viendo esas cosas? ¿Te excita ver tanta guarrada o es que quieres estar en esas situaciones? ¿A caso quieres ser como ellos? Dame una respuesta, y que sea la verdad. Que ninguno de los presentes tenga dudas de que es lo que te podemos hacer y qué cosas no. Tienes libertad para decir lo que quieras. Vamos habla.

Paco.- Veras Elena… Mi señora… Mi ama

Elena.- Déjate de gilipolleces, y habla imbécil, que esto es para establecer los límites de nuestros juegos. Para que nadie salga mal parado.

Paco.- Esta bien, como quieras. Si me masturbo viendo esos tipos de contenidos. Desde que esto empezó, he aprendido lo que en realidad soy a nivel sexual. De la misma manera que Luis y José se comportan como unos machos dominantes y Tú, Ana y Marta, como sus putas sumisas y mis amas cuando ellos no están. Yo soy feliz cuando me tratáis como vuestro esclavo. Disfruto cuando me usáis como una puta. Si tengo que ser del todo sincero. Me encanta cuando me rompéis el culo a lo bestia, cuando tengo que chupar las corridas de ellos, cuando dejáis que otros hombres me follen como a una maricona. Coño lo que soy, una puta maricona de mierda a la que le gusta sufrir. Y si, me corro solo con pensar en que me haréis sufrir. En que me dejaréis en manos de otros hombres para que me follen. Me encantaría que me alquilaseis otros hombres como a una puta. Deseo que me torturéis. Que me mostréis ante la gente. Y si, podéis mearos en mi boca, cagaros en ella y hacerme todo tipo de vejaciones. Lo Siento Elena, tu marido es cornudo, maricón y sado masoquista. Te quiero muchísimo y sé que jamás te podré satisfacer como hombre. Ana, tu eres mi secretaria y mi amante, buen mejor dicho, mi ama. Y a ti mi niña. Solo puedo pedirte perdón por ser tan mal padre, tan degenerado, tan maricón.

Elena.- Me lo imaginaba. Paco, hace muchísimo que se que no me puedes satisfacer, Y yo también te quiero. Si eso es lo que quieres. Que así sea. Pero que te quede claro que aquí quien manda es José. Seguiré casada contigo, pero no voy a vivir contigo. Si José me acepta viviré con él, y no pienso disimular que soy su puta delante de nadie. Esto no solo incluye a los chicos, que ya lo saben. Esto es para todo el mundo, Vecinos, trabajadores de tu empresa, tus padres, primos, hermanos, A todo el mundo. No puedes esperar que mientras tú te pajeas y corres viendo pollas yo me quede mirando al techo. José ¿Te parece bien que sea tu puta a tiempo completo?

José.- Me tenéis alucinado. ¿Qué pretendes Elena? ¿Que todo el mundo sepa lo que se está cociendo aquí? ¿De verdad quieres que vuestras familias sepan en lo que os vais a convertir? ¿Qué explicación les vais a dar cuando se enteren? ¿Os habéis parado a pensar lo que puede pasar si la familia de Luis se entra de esto? ¿Lo que puede ocurrir cuando te cruces con algún vecino un poco descarado? ¿Lo que puede suceder si se enteran en vuestros trabajos?

Elena y Paco.- Si

Ana.- Ceo que deberíais pensar en lo que José ha dicho. Aunque se de sobra que en la oficina es voz populi lo de Paco y lo mío. Bueno, se creen que somos unos amantes tradicionales, nada más.

Marta solo miraba a sus padres si saber que decir, miraba a Luis esperando que dijera algo. Parecía que los ojos se le iban a salir de las orbitas, un poco más y se le cae la baba como a una colegiala. Luis se dio cuenta e intervino.

Luis.- Joder que situación. Por mi parte, lo único que me importa es lo que Marta y yo queramos hacer. En algún momento tendré que dejar que otro tío la deje preñada. Y disfruto follándola como a una puta y viéndola follar con otros y otras. Con que mis padres piensen que los futuros niños son míos me basta. A de más, por mucho que queramos escondernos, tarde o temprano se sabrá. Si ir más lejos, ayer mismo, un par de vecinos vieron como nos lavábamos los unos a los otros en el jardín. ¿Alguien piensa que no lo van a contar por el pueblo?

Marta.- (Por fin algo repuesta) Papi, que seas marica, sumiso, y masoca, no te hace un mal padre. Solo uno raro, fuera de lo común. Piensa que estás casado con una puta que está dispuesta a follarse a todo el pueblo si José se lo dice, Bueno, al pueblo y al país si hace falta. A de más tienes una hija que es tan puta como su madre o más. Joder estoy con un tío que me va a pedir que me quede embarazada de otro, y yo encantada de hacerlo. Incluso he pensado en decirle a mi macho si me deja que José me preñe.

Luis.- Por mi perfecto, pero más adelante.

José.- Me alaga la propuesta, pero debo declinar el ofrecimiento. No tengo el más mínimo interés en dejar que unos niños míos anden por ahí como si fueran de otro. Ni contigo ni con nadie. Tendréis que buscaros a otro

En ese momento la situación pareció relajarse, Aunque no duro mucho, en apenas diez minutos ya estábamos poniéndonos a cien. El cornudo se puso de nuevo a nuestra disposición, las chicas hablaban de cómo ponerlo al límite, que ordenarle, como follarle, como castigarle. Luis y yo hablábamos de qué hacer con nuestras respectivas putas.

Bueno pero esa es otra historia.

Gracias por vuestra atención y espero sus comentarios.

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