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Así es como se convirtió en mi puta privada (3)

Elena me había pedido algo que jamás imagine iba a pedirme, y sí eso es lo que quería se lo iba a dar. Pasamos la tarde del domingo igual que la tarde anterior, ella atada y usada por mí a mi antojo. Le pedí que llamara la cornudo para…

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Elena me había pedido algo que jamás imagine iba a pedirme, y sí eso es lo que quería se lo iba a dar. Pasamos la tarde del domingo igual que la tarde anterior, ella atada y usada por mí a mi antojo. Le pedí que llamara la cornudo para avisar de que no llegaría hasta el lunes entrada la tarde, y ella obedeció, y lo hizo sin darle ninguna explicación al cornudo, solo el comentario de (Cornudo me dice mi hombre que no llegaremos hasta el lunes por la tarde. Y colgó). Cenamos de la misma forma que la noche anterior, he hicimos el amor antes de dormir. A la mañana siguiente, lunes por la mañana, nos vestimos y salimos de compras a un centro comercial cercano a una gran ciudad. Recorrimos todo tipo de tiendas, siempre de ropa y calzado para mujeres. Elena fue eligiendo las prendas que quería llevarse, camisetas, blusas, faldas, vestidos, zapatos de tacón alto. No escatimó en nada, Todo lo que cogía era más propio de una puta que de una mujer elegante. Y en todas sus elecciones me consultaba. Lo primero que eligió fue un vestido de color blanco que por lo corta de la falda, lo escotado y lo transparente que es la tela, no deja nada a la imaginación. Sus pezones se transparentaban a trabes de la tela que los cubría y se podía ver que debajo de la falda no había nada de ropa. Me hizo verlo dentro del probador y pregunto.

Elena- ¿Te gusta cariño? ¿Tengo pinta de puta?

José- El vestido es bonito y te queda muy bien, y si, sin ropa interior pareces una puta.

Elena- Entonces me lo llevo. Veras la cara del cornudo cuando me lo vea puesto. Y si me das tu permiso me lo llevo puesto, así como estoy ahora, sin nada debajo. Que quiero que todo el mundo pueda ver la puta que llevas de tu brazo y a tú servicio.

José- Si es lo que quieres, por mí perfecto. Pero si sales así por la calle, te va a querer follar todo el mundo. Ese vestido no te tapa casi nada.

Elena- Mejor, así todos podrán ver lo que tú puedes disfrutar cuando quieras. Y a mí solo me follas tú y quien tú digas. Los demás que sah aguan una paja. Y si me dices que me folle a todo el centro comercial. Que se vallan poniendo en fila.

Sin decir nada más y con ese vestido puesto no fuimos a la caja a pagar. La cara de la cajera era de no poder creerlo.

Elena- señorita me cobra el vestido por favor

Cajera- ¿el que lleva Usted Puesto?

Elena- Si claro el único que he cogido. Si no puede pasa el lector por la etiqueta me lo dice y me lo quito, total con el puesto se me ve todo.

Cajera- Si que puedo pasar el lector. Y si la verdad no tapa mucho.

Elena- esa es la idea, que no deje nada a la imaginación.

La chica cobró el vestido y Elena y yo no fuimos a continuar las compras. Ella era el centro de atención haya donde fuéramos, no había hombre o mujer que no se fijase en ella, que no se volviese a mirar o que no le hiciera algún comentario a las personas con las que estaban. El espectáculo era constante, Elena no se cortaba un pimiento, se agachaba enseñando el escote de forma descarada, o subía por las escaleras enseñando el culo, cuando se metía en los probadores apenas cerraba la cortina. En las zapaterías se probaba el calzado dejando ver su coño. Una puta total. Al terminar las compras bajamos al aparcamiento a dejar las bolsas y volvimos a subir para comer algo en una de las cafeterías donde no atendió un joven que casi se cae tres veces por no mirar por donde iba. Después de comer no fuimos de ahí, y una vez en el coche.

José- Bueno puta ¿Y ahora que más necesitas?

Elena- Follar, que estoy tan mojada que he dejado manchada la silla de la cafetería, esto de exhibirme así me pone muy cachonda, ya lo sabes. Estoy tan excitada que me cuesta trabajo no meterme los dedos y masturbarme.

Sin decir nada salí del aparcamiento en dirección a su casa, eran ya las 17,30 y tardaríamos como una hora en llegar, y aunque el tiempo no era un problema, si el recorrido. Tenía en mente hacer realidad alguna de las fantasías que mi puta tenía pendientes. No cogí el camino más recto, decidí ir por rutas alternativas buscando el momento y la ocasión de hacer lo que tenía en mente. Pare en una gasolinera a repostar y encontré lo que andaba buscando. Me baje para repostar y le dije a Elena que se bajara conmigo. Con cara de no saber qué pasaba me siguió al establecimiento. Al entrar vi que había tres hombres en él, el dependiente y dos chicos de color preguntado por una dirección. Los tres se percataron de la presencia de Elena, cuando el dependiente despacho a los dos chicos no toco a nosotros.

Dependiente. (Sin quitarle ojo a Elena) Dígame caballero, ¿Qué desea?

José- Llenar el depósito

Dependiente- ¿Sabe cuántos litros necesita o le abro el surtidor?

José- El del coche no, el de ella. Lo que quiero es que nos la follemos los dos aquí y ahora.

No tuve que decir nada más. El tipo salió del mostrador desabrochándose el pantalón. Gire a Elena para situarla de espaldas a él, hice que doblara la espalda dándole el culo a él, y en esa postura le indique que se la follara mientras yo le metía la polla en la boca. El dependiente levanto la falda del vestido y si decir palabra le metió la polla de una sola estocada. El tío empezó a darle metidas a un rimo endiablado mientras ella se tragaba entera mi polla. No tardo ni dos minutos cuando Elena empezó a correrse. Y detrás nos corrimos nosotros, primero el llenándole el coño de leche y después yo llenando su garganta. Cuando los tres terminamos la incorporé y dándole las gracias al dependiente salimos del local. Los dos chicos morenos seguían buscando en el teléfono información. Les pregunté donde quería ir.

Chico 1- Donde vaya ella, que también queremos divertirnos.

José- (mirando a Elena para ver su reacción) si os la queréis follar, seguirme. Aquí no.

Nos subimos cada una a nuestros coches y nos fuimos, nosotros delante y ellos detrás.

José- ¿Te ha gustado? ¿Quieres follarte a esos dos negros?

Elena- Me ha encantado, Y si me encantaría follármelos. No sé qué vas ha pensar de mi ¿Dónde nos llevas?

José- Pues lo que pienso es que eres más puta de lo yo pensaba, y me gusta que lo seas. Y ahora vamos a tu casa. Te vamos a follar los tres delante del cornudo. Coge un papel de la guantera y límpiate ese coño y la cara. Que vas pringada.

Se limpió y después de pedir permiso se empezó a masturbar mientras me decía lo mucho que le excitaba que dos chicos negros la follaran delante del cornudo.

Elena- ¿Cuando lleguemos que le vas a decir al cornudo y a los chicos que llevamos de tras? ¿Qué es lo que les vas a pedir que me hagan?

Solo la dije que siguiera jugando con su coño y que ya lo vería. Al llegar, les explique a los chicos cual iba a ser la situación y que al terminar tendrían que marcharse sin dar problemas, y ellos aceptaron, Entramos en la vivienda y ahí estaba el cornudo que al ver a Elena no supo que decir, pero cuando vio a los dos chicos se dejo caer sobre el sillón, no se podía creer lo que estaba viendo, y menos lo que iba a pasar. Elena le saludo y me miro pidiendo permiso, asentí y ella se desnudo por completo.

José- Haber cornudo siéntate en esa silla a observa cómo he convertido a mi puta en una zorra insaciable. Y tu puta, saca las pollas de mis invitados y empieza a darles el tratamiento que merecen.

Elena se arrodillo delante de los chicos saco sus pollas y empezó a mamarlas, primero una, después la otra y así estuvo alternando entre las dos pollas hasta que la primera estuvo dura, en ese momento le indique al chico que se tumbara y a Elena que se lo follara. Se metió la polla que le entro casi sin problemas, estaba muy mojada, cuando la tuvo toda dentro yo se la metí por el culo y el otro chico en la boca, el chico tumbado y yo empezamos a marcar el mismo ritmo, cuando él se la metía yo la sacaba y al revés, mientras el segundo chico follaba la garganta de Elena. Ella empezó a intentar gemir, cosa que le era imposible con esa polla negra en su garganta, pero sí que pudo correrse, ninguno de los tres paramos de follarla, a los diez minutos, le vino el segundo de los orgasmos, pero esta vez los dos negros se corrieron dentro de ella y poco después lo hice yo en su culo. Nos separamos para dejarla descansar.

José- Cornudo saca tu puta lengua y limpia a mi puta. Que esto no ha terminado.

El cornudo obedeció y empezó a limpiar el semen de los tres lamiendo la cara, coño y culo de mi puta, Al ver esto los dos chicos se quedaron perplejos. Y Elena dejaba que el cornudo la chupara, se estaba volviendo a excitar y mucho, estiro sus brazos intentando coger las pollas para pajearlas. La detuve metiendo mi polla en su boca.

José- No puta, el trabajo de empalmar esas pollas negras no es tuyo tu solo las chupas y las follas. Ponerla duras para que tu las disfrutes es del cornudo.

Sin protestar el cornudo dejo de lamer a Elena para pajear y chupar las pollas de los dos negros. Tengo que decir que lo hacía con gusto, al muy cabrón le gustaban esas pollas. Elena al ver esto dejo de chupármela para decir (Sera cabrón el hijo de puta, si además de cornudo resulta que es maricón) y siguió con mi mamada. Cuando los dos negros estuvieron empalmados de nuevo les deje para que pudieran follarse a Elena entre los dos, él que antes se la metía en la boca se la metió en el coño, el orto por el culo y yo en la boca, y volvimos a repetir la follada de antes, solo que esta vez, los tres tardamos más en corrernos, lo que hizo que Elena tuviera tres orgasmos más. Cuando todos nos habíamos corrido decidimos darnos un descanso. Todos no, el cornudo, como siempre limpio toda la leche del cuerpo de mi puta. Elena estaba ya muy cansada y tanto yo como los dos negros nos dimos cuenta que lo mejor era dejarla descansar.

Chico1- Esta puta ya no puede más, pero yo me he quedado con ganas

Chico 2- Yo también tengo ganas de más.

José-Haber puta, como tú tienes que descansar, y nuestros amigos aun no han terminado, que te parece si les prestamos al cornudo. Dale tú la orden.

Elena- Haber, cornudo de mierda, termina de satisfacer a mis amigos como el maricón que eres.

El cornudo empezó a mamar las dos poyas negras mientras Elena me acariciaba la polla a mí de forma muy cariñosa. Los dos negros empezaron a estar listos para otro asalto. Elena me pidió al oído si podía dejar que los negros le rompieran el culo al cornudo. Esto me hizo gracia, Mi puta era obediente y sumisa conmigo, pero todo un sargento con su marido, así que accedí a su petición.

Elena- Chicos ahora que sabemos que el cornudo también es maricón, si os apetece le podéis romper el culo, que seguro que le va a gustar. (En voz baja mi oído) Cariño me la metes en el culo tú a mí.

Uno de los chicos se coloco detrás del cornudo, y sin preguntarle él, se la empezó a meter, Al principio lo hacía despacio, pero cuando la tuvo entera dentro, comenzó un mete saca nada delicado, el cornudo intentaba disimular el dolor sin conseguirlo. Los dos negros tenían unas buenas pollas. Mientras el primer negro sodomizaba al cornudo yo culeaba a Elena que le chupaba la polla al otro negro. El primer negro comenzó a soltar bufidos y a correrse en el culo del cornudo. Se separo dejando el sitio a su compañero que no dudo en hacer lo mismo, sus embestidas eran fuertes rápidas, sin dar tregua la cornudo, que dejo de dar muestras de dolor y no se quejo. En diez minutos el chaval, igual que su amigo le lleno de leche el culo al cornudo, y yo se lo llene a Elena. El cornudo se quedo tumbado como un saco, mientras los dos chicos, Elena y yo nos sentamos a tomarnos unas copas, nos despedimos y ellos se marcharon dejándonos los teléfonos por si algún día queríamos repetir. Esa noche Elena y yo la pasamos juntos mientras el cornudo durmió en su habitación. Ella pasó la noche abrazada a mí. Al despertar por la mañana quiso comerme la polla, pero la paré, le pedí que se levantara y fuéramos a desayunar, bajamos y el cornudo estaba poniendo la mesa. Sin que pudieran decir nada les dije que se sentaran, que teníamos que aclarar ciertos puntos de esta nueva situación.

José- Haber chicos, lo que ocurrió ayer, se sale de lo que teníamos acordado. En este tipo de relaciones hay que marcar cuales son las líneas rojas que no se pueden sobrepasar. Tú Paco deberías haber parado la situación cuando te pedí que empalmaras las pollas de esos dos chavales, tenías cara de querer entrar en el juego, y no lo paraste. Y tu Elena no deberías haberle pedido que le rompieran el culo, pero como tu marido lo acepto, no dije nada. Tenéis que pensar en todo esto. Sois un matrimonio, con una hija, familiares, amigos y vecinos. Vosotros dos sois una pareja, con una relación “especial” y yo solo soy el tercero en discordia. Tenéis que marcaros los límites. Hasta que no lleguéis a un acuerdo y me lo hagáis saber. Esto se tiene que parar. Paco asintió con la cabeza y dijo que lo pensaría, se levantó y se marcho a trabajar.

Elena- Y me vas a dejar aquí. Sola con él, y más aburrida que un burro en un garaje.

José- No, si quieres venirte a mi casa, vente. Pero quede claro que hasta que no lo dejéis todo definido no seguiremos con este juego.

Ese día Elena y yo volvimos a marcharnos a mi casa, dejando al cornudo en casa. Ella recogió ropa para los días que pensábamos pasar juntos.

Los tres primeros días en mi casa fueron como de costumbre, ella desnuda por toda la casa y yo usándola cada vez que me apetecía. Follamos en la cocina, dormitorio, saló, en el jardín. Donde me apetecía y como me apetecía. Ella por su parte dedicaba su tiempo a atenderme y provocarme. Pero el cuarto día Elena y yo recibimos un mensaje de Paco.

Paco- Después de pensarlo mucho, he llegado a una conclusión. Sé que es difícil de explicar, pero lo ocurrido el lunes pasado me ha hecho ver lo que pienso, lo que siento y lo que soy. Amo a mi mujer como a nadie, pero yo no puedo satisfacer sus necesidades sexuales. Desde que todo esto empezó la he visto disfrutar como nunca, y eso me hace feliz a mí y a ella. Nunca pensé en tener relaciones con otro hombre, pero me gusto. Me gustan las dos cosas, soy un sumiso igual que Ella. Lo único que me importa es su felicidad y la mía, lo que puedan pensar, decir u opinar los demás es problema de ellos. Por mi parte, lo que mi esposa decida va a misa, y tiene todo mi apoyo.

Elena- José, estoy de acuerdo con él. Desde el primer día me he dado cuenta de cómo me siento cuando jugamos. Estar en el papel de puta sumisa y obediente, me hace sentirme plena, feliz. Ya no discuto con mi marido, y solo pienso en estar en esa situación. Soy una puta, y si los demás no lo entienden, que se jodan. Mi marido y yo somos felices así, y eso es lo único que me importa. Deseo seguir en el juego, seguir haciendo todo lo que se pueda para que ambos disfrutemos. Y si para que seamos felices me tengo que convertir en la mayor puta del pueblo o del país, lo seré. Me follaré a todo aquel que se me ponga por delante y con eso consigo que Paco y yo estemos bien. Ahora eres tú quien tienes que decidir hasta donde estas dispuesto a llegar.

Todo esto se lo enviamos a Paco, contesto dando las gracias a su mujer. Yo por mi parte les dije que lo pensaría. Los días siguientes Elena y yo continuamos con nuestra relación, follábamos casi sin tregua, ella lo grababa para enviárselo al Cornudo. Hablábamos de sus fantasías y las mías, las compartíamos con el cornudo y el las suyas con nosotros. La comunicación no paraba. Mi cabeza no dejaba de darle vueltas a lo que estaba viviendo, me sentía cómodo en mi papel de amante dominante y ellos no paraban de pedirme las cosas más disparatadas, y eso me gustaba y me excitaba. Pensar que podía pedirles a estos dos “locos” casi cualquier cosa me ponía duro cómo un borrico. Estuvimos en esta hasta la mañana del sábado que sonó el teléfono de Elena.

Elena- ¿Dime cornudo? ¿Qué coño quieres ahora?

Paco- Veras te llamo porque ayer estuve tomándome unas copas con mis amigos, y como siempre, cuando bebo un poco más de la cuenta, meto la pata.

Elena- ¿Y qué gilipollez has hecho esta vez?

Paco- pues que se me ocurrió invitarles a ver el futbol en casa. Y claro ahora no soy yo quien toma esas decisiones, y te llamo para saber si puedo mantener la invitación o debo retractarme.

Elena- Joder cornudo eres gilipollas del todo. Voy a hablar con mi macho, te llamo, y haces lo que te diga. ¿Está claro?

Colgó, me lo conto, parecía que se iba a subir por una pared.

Elena- Perdona José mi amor, este tío es cada día más tonto. Todavía no se ha enterado que ahora eres tú quien decide lo que se hace y lo que no. ¿Le digo que no pueden ir, o le digo que sí?

José- ¿Tu qué quieres que haga tu cornudo?

Elena- no sé bien que decir, por un lado no quiero que tenga que echarse atrás, son sus amigos. Pero por otro lado me jode que disponga de tus dominios sin permiso. ¿Si yo hiciera algo así que me harías?

José- Castigarte como te mereces. Darte una lección que no se te olvide en tu puta vida. Pero tu casa no son mis dominios. Es tu casa no la mía.

Elena-Muuuhhh (Pensando) Ya lo tengo. Puedo darle permiso para que vayan a ver el futbol y vamos nosotros también. Cuando sus amigos se enteren de la nueva situación del cornudo seguro que se lo recuerdan de por vida. Ya me estoy imaginando la situación. El cornudo sirviendo a sus amigos y a ti. Tu sentado en el mejor sitio y yo atendiendo a mi hombre desnuda como a él le gusta. Ya veo las caras de asombro de esos tres idiotas.

José- Joder con la puta que mala ostia tiene. Anda que me has pedido permiso para estar vestida. ¿Qué pretendes? ¿Qué se maten a pajas? ¿O que te ordene follártelos delante del cornudo?

Elena- Lo único que quiero es que el cornudo aprenda la lección. Pero que sepas que si son los de siempre, Dos de ellos no están nada mal y el tercero, aunque tiene algo de tripa, tiene su aquel también. Pero en lo que al follar se refiere, el que mandas eres tú. Mi boca, tetas, manos, coño y culo son tuyos, y solo tú decides quien puede metérmela y quién no.

José- Si quieres hacer eso pues adelante. Es tú castigo al cornudo, así que organízalo como tú quieras.

Elena llamo al cornudo y le dio las instrucciones que tenía que seguir.

Elena- Haber cornudo estúpido. Tus amigos y tú veréis el futbol en casa, pero para que aprendas a respetar las normas te van a castigar. Y el castigo va a ser duro. Tienes que dejar la casa como los chorros del oro. Compras todo lo necesario para que puedan cenar mientras ven el partido, que no falte de nada, y les dices que lleguen a las 20,30

Colgó el teléfono y me explico su idea.

Elena- Veras José, he pensado que nosotros podemos llegar un poco antes y así puedes informar la cornudo de todo lo que tiene que hacer, y cuando los tres amigotes de el lleguen, les puedes explicar la nueva situación si les gusta, bien, y si no que se larguen con sus esposas.

Dicho esto nos pusimos a preparar la noche que íbamos a pasar, recogimos todo lo que podíamos utilizar esa tarde. Juguetes sexuales, toda la ropa de puta que trajo. Comimos, nos arreglamos, ella con su vestido blanco transparente que no tapa nada. Y a la hora adecuada salimos hacía su casa. Al llegar entramos y el cornudo estaba preparando todo lo que había comprado, poniendo la mesa, y dejando la casa como le habían dicho.

Elena- Hola cornudo. ¿Aún estas así? Date prisa que no te sobra el tiempo. Termina de una puta vez y sube a ponerte tu cinturón de cornudo maricón. José ¿Cómo quieres que reciba yo a esos tres?

José- Como ya sabes que tienes que estar en casa. Con tu blusón, el blanco, y no te cambies de zapatos.

“Aunque parezca mentira, en ese momento me di cuenta de lo mucho que esta mujer me excita, de lo mucho que aprecio la dedicación que pone en todo lo que a mi persona se refiere, de lo bien que me siento junto a ella, y de la suerte que he tenido al encontrar a esta pareja. Les he cogido mucho cariño a los dos, bueno a él, a ella puedo decir que la quiero mucho más de lo que ella piensa. Me encanta verla follar como toda una puta, como lo que es.”

Elena se subió a la habitación y se cambio de ropa, con ese blusón y los tacones queda claro lo puta que se había vuelto. Le indique que se quedara dentro de la cocina sin salir hasta que fuera llamada. Le explique al cornudo lo que tenía que hacer y lo que podía o no pasar. Le dije que se pusiera un pantalón de chándal, para tapar el cinturón de cornudo, y que cuando llamasen que les abriera la puerta él. Cuando llegaron, les invito a pasar y a sentarse, hizo las presentaciones (se llaman Javier, Marcos y David, el de la tripita), sirvió las primeras cervezas y comenzó con sus explicaciones.

Paco- bueno chicos tengo que explicaros algo que a lo mejor no entendéis, José no es un amigo, es el amante de mi mujer. Ellos tienen mi permiso para hacer todo lo que se les apetezca. Elena se ha convertido en su puta, y yo soy el cornudo maricón que la mantiene. (La cara de los tres era para una película de terror) Desde hace más o menos mes y medio, en esta casa las ordenes las da José, y si él no está, la que manda es Elena.

Javier- ¿Es que vamos a tener que obedecer lo que diga este?

José- No, Yo a los únicos que les digo lo que hacer es a Paco (aún no era el momento de llamarle cornudo) y a Elena. Paco y Elena, sobre todo ella, harán solo lo que yo diga.

Paco- Esas son las normas, no podemos hacer nada que él no autorice. Y cuando él diga se acaba la fiesta. ¿Está claro?

David- Vamos que si a este tío se le pone por los cojones que no veamos el futbol nos tenemos que ir.

José- Podéis estar tranquilos que a mí también me apetecer ver el partido. A lo que Paco se refiere es al trato con Elena. Solo a eso. Y la única norma es que no se la puede ni tocar ni faltarle al respeto sin mi permiso.

Marcos- Pero tío que piensas que somos, nunca se nos ocurriría faltar al respeto a la mujer de un amigo.

José- Cuando Elena venga entenderéis porque lo de esas normas. Si estáis de acuerdo con ellas nos ponemos con el futbol. (Los tres dijeron estar de acuerdo), ¿Os apetece otra cerveza? (asintieron) Paco, sirve otra ronda y dile a mi puta que valla trayendo la comida.

Al oír cómo me refería a Elena los tres dieron un respingo en sus asientos. El cornudo de levantó y obedeció, volvió con las cinco cervezas y una coca cola y detrás de le apareció Elena con una bandeja con los típicos aperitivos. Al verla casi se les caen las copas y con las barbillas casi rompen el cristal de la mesita, no podían ni hablar. La muy puta se agacho para dejar las cosas sobre la mesita dejando al hacerlo que los tres pudieran ver sus tetas y su coño desnudo. Saludo a los tres dándoles sendos besos en los labios.

Elena- Hola David, Hola Javi, Hola Marcos. ¿Cómo estáis? ¿Qué tal las chicas? ¿Os han dado permiso para llegar tarde a casa? Hola mi amor (Y agachándose mostrando el culo) (me dio un beso con lengua que casi me hace vomitar de hasta dónde me la metió.) ¿Necesitas algo de tu puta? Ya le he dejado al cornudo todo listo para que os atienda.

José- Siéntate aquí a mi lado.

Estábamos sentados. Ellos en el centro en el sofá. El cornudo y yo uno frente al otro en dos sillones, el mío doble y ella a mi lado con una de sus piernas sobre las mías, dejando libre el camino a su coño para mi mano y a la vista de todos los presentes. El cornudo puso el partido en la tv y comenzamos a disfrutar del futbol. Durante el primer tiempo del partido los ojos de los invitados no dejaban de mirar el coño de mi puta, de ver como la metía mano delante del cornudo. No hablaron prácticamente nada, se le notaba como se estaban calentando con la situación. Veían cómo le tocaba el coño, como sobaba sus tetas, en ocasiones sacándolas del escote. Se tenían que acomodar para que no se les notase el empalme de polla que tenían los tres. Elena me sonreía, vigilaba las consumiciones, ordenaba al cornudo que las repusiera cuando estaban vacías. Al oído me hacía comentarios del las pollas de ellos. “David tiene un buen rabo. Lo siento por sus mujeres que esta noche van a tener que trabajar, a lo mejor les bien, mira la cara de Javi”. Al llegar el descanso le dije a Elena que subiera a la habitación y bajara desnuda, Mientras el cornudo sacaba la comida y bebidas de la cocina. Cuando Elena apareció de vuelta, los tres la miraron de abajo a arriba, clavando sus ojos primero en ella y después en el cornudo. Durante el segundo tiempo del partido las cosas se fueron relajando, la conversación, porque las miradas, y las pollas de ellos y la mía, no. Nada se hablaba del porque estaba Elena en pelotas, ni del porque el cornudo no decía nada al respecto. Todo se centraba en el partido y en cuestiones triviales. Solo al final del futbol Javi, que parece el más decidido le pregunto a Elena porque no había comido nada.

Elena- No he comido nada Javi, porque mi cena no está encima de la mesa. ¿Verdad José?

Javier- ¿Y donde la tienes? ¿Por qué no la has sacado?

José- Porque su cena esta dentro de nuestros pantalones, y no la puede probar hasta que el partido haya terminado.

Las caras de los tres, fue de asombro. No podían creer lo que estaban escuchando. Elena soltó una sonora carcajada y me besó. El partido estaba ya casi terminado, no quedaban más de dos minutos.

José- ¿Tenéis prisa por marcharos?

Marcos- No, cuando nos reunimos para ver el futbol, nuestras mujeres saben que solemos quedarnos después a tomar unas copas.

José- Pues hoy las copas llevan premio. Vamos puta, a cenar, que nuestros invitados no tienen toda la noche. Y tu cornudo a tú papel, ya sabes lo que tienes que hacer.

Elena y el cornudo se levantaron, movieron un poco la mesa para dejar espacio delante de ellos, el cornudo se quito el pantalón del chándal, dejando ver su polla encapsulada en el cinturón de castidad. Mi puta se coloco delante de los tres, de rodillas. Comenzó a sacar sus pollas de los pantalones y sin decir nada empezó a chupárselas. Primero a Javi, luego a Marcos, David, iba alternando de una polla a otra. Yo me desvestí, mientras ellos con cara de satisfacción empezaban a tener las pollas duras como troncos. Las de Javier y Marcos eran de un buen tamaño sin ser espectaculares, pero la de David si era gorda y larga. Me levanté le indique a Elena que se sentara encima de Javi, estaba en el medio de los tres. Ella se sentó encima y fue metiéndose su polla poco a poco. Mientras yo se la metía por el culo.

José- Señores (refiriéndome a los otros dos) esta puta tiene más agujeros que rellenar. David es incorporó y se la metió en la boca, mientras Marcos se pajeaba tocaba las tetas de mi puta. Ahí estábamos los cuatro follándonos a Elena cuando me di cuenta de que en esa postura ella se iba a correr demasiado rápido, y pare la situación.

José- Haber señores vallamos a un sitio más cómodo, que aquí esta puta no va aguantar todo lo que la tenemos que hacer.

Nos levantamos y subimos al dormitorio. Primero el cornudo, que se acomodo de rodillas en una esquina para no molestar, detrás Elena que se fue directa a la cama, de tras iba, yo que invite a los tres a que pasaran.

José- Pasar. Tenemos que follarla por todos sus agujeros hasta que los tenga llenos de nuestra leche. Así que elijan el que más les guste y a follarla.

Javi se colocó de bajo tumbado boca arriba, ella se sentó encima de él, metiéndose su polla en el coño, con Marcos detrás dándola por el culo, y David metiéndola la polla en la boca. En esa posición no tardaron en hacer que Elena se corriera por primera vez. Yo les decía que no parasen y los tres siguieron follándola, el primero en correrse fue David que le metió la polla hasta el fondo de la garganta para descargar toda su leche dentro, Elena la trago toda mientras se corría por segunda vez, el segundo fue Marcos que le lleno el culo a mi puta, sacándosela y retirándose para que yo ocupase su lugar. Javier aguanto un poco hasta que ya no pudo más y le lleno el coño de leche, Elena se quedo quieta, sentada encima con esa polla tapado su coño mientras se corría por tercera vez, y yo le volvía a llenar el culo de leche. Saque la poya de su culo y ella se dejo caer hacia un lado. Nosotros cuatro nos bajamos de la cama, dejando a Elena jadeando, y llena de leche por todas partes.

José- Cornudo, limpia a mi puta mientras nos reponemos para el segundo asalto.

Marcos- No me jodas que se va a comer toda nuestra leche. Será maricón.

Javier- ¿Es que pretendes que sigamos follándola?

José- Tenlo claro, David solo la ha follado la boca, Y supongo que a ti también te apetece follarte ese culazo.

David- ¿Y va a aguantar tonto? Joder que putón tienes en casa maricón.

La escena se repitió dos veces más, cambiándonos las posiciones y como es lógico, dejándola descansar entre cambio y cambio. Elena tuvo seis orgasmos más esa noche, en alguno se corrió a chorros empapando las sabanas. Al terminar quedo tumbada boca arriba, tuvo la respiración alterada durante casi diez minutos que ellos tres aprovecharon paja pajearse y correrse sobre su cuerpo.

José- Espero que lo halláis pasado bien, pero cuidado con pensar que esto podéis hacerlo cuando os venga en gana, a esta puta solo se la puede follar cuando lo digo yo. Ni tampoco valláis contándolo por ahí. (Señalando a las cámaras ocultas que se pusieron para que el cornudo pudiera ver follar a mi puta) Supongo que no cerréis que esta velada llegue a oídos de vuestras mujeres.

A los tres les quedo clara cuál era la situación, y como buenos caballeros, nos despedimos, se marcharon, y yo volví al dormitorio. Elena se había quedado dormida, el cornudo estaba ya en su habitación y yo me tumbe al lado de mi puta a pasar la noche.

Ya por la mañana al despertar, nos duchamos, desayunamos y después de los comentarios sobre la noche anterior, nos despedimos y yo me marche a mi casa.

Después de aquella noche, durante una semana, solo nos vimos para tomar unas cervezas o un café. En una ocasiones los tres juntos y en otras Elena y yo, o Paco y yo. Los nombro por sus nombres de pila, porque desde ese momento el trato de puta o cornudo solo lo usamos en nuestros juegos. Dejamos de ser simplemente una pareja y el macho dominante, para convertirnos en tres personas con una relación intima, en la que Paco y yo, compartimos a Elena, no como la mujer que folla conmigo y humilla a su marido. Ella es la mujer que convive con su marido y conmigo. La relación entre ellos se ha mantenido como en nuestros juegos, pero Elena no consiente que nadie le falte al respeto a Paco, su marido, y yo tampoco, ahora somos, por decirlo de alguna forma, una pareja de tres. Paco sigue teniendo relaciones con Ana, su secretaria, Pero la ha incorporado a nuestras vidas, como ya os contaré. El domingo siguiente a la última fiesta Paco me llamo.

Paco- Hola José. Tengo que pedirte un favor. Elena esta que no hay quien la aguante. Lleva dos días quejándose de que no la hacemos caso y de que necesita que te la folles, dice que sus juguetes la calman, pero que le falta la leche. Yo mañana he de salir de viaje con Ana y estaré fuera hasta el viernes, y he pensado que lo mejor sería, si tú puedes. Que cojas a Elena y te la lleves a tu casa, o de fiesta. Porque si se queda aquí sola, no creo que a mi regreso tengamos casa.

José- Hola Paco, no hay problema. Hoy me es imposible pasar a por ella, pero mañana por la mañana la paso a buscar, y si puedo arreglarlo me la llevo unos días de vacaciones. A ver si así le bajamos el calentón que tiene. Dile que prepare sus ropitas de putón.

Después de hablar con Paco busque algún sitio donde pasar unos días con Elena, no me resulto difícil decidir dónde ir. Reservé para toda la semana en el último sitio donde estuvimos. El lunes me levanté temprano y me fui a buscar a Elena a su casa, al llegar Paco salía en busca de su secretaria, hablamos y nos deseamos una buena semana. Entre a la casa y Elena estaba sentada en la cocina esperándome con su blusón.

Elena- Hola mi amor, que pronto has venido, me visto y nos vamos. ¿O prefieres que me quite esto para que uses a tú putita?

José- Hola zorrita, porque no subes y te vistes de putón. Ponte algo muy escandaloso. Y debajo tienes que llevar el conjunto de arneses completo. Nunca se sabe cuando los voy a necesitar.

Se levanto de un salto, me beso como si no nos hubiéramos visto en dos años y salió como alma seguida por el diablo hacía la habitación. A los diez minutos bajo por la escalera. La madre que la parió. Llevaba puesto un vestido de color azul cielo, de una tela muuuy fina y sedosa, la parte de arriba aran dos tirantes cogidos detrás del cuello que bajaban haciendo de sujetador y con un escote casi hasta el ombligo, y la falda con mucho vuelo y muy, muy corta, tanto que al bajar pude ver su coño y las cintas del arnés. Llevaba una mochila rojo en una mano, y en la otra, una pequeña maleta con ruedas.

Elena- Mira mi amor ¿Te gusta? ¿Soy lo suficientemente puta o me pongo otra cosa? ¿Si quieres me quito el vestido y voy sin él?

José- Si que me gusta. Tienes una pinta de puta que echa para atrás. ¿Se puede saber qué coño llevas en esos bultos?

Elena- En la mochila llevo todos los juguetes para que puedas usar el que tú quieras. Y en la maleta he metido más trapitos de putita para poder vestirme a tu gusto. ¿He hecho bien?

José- Si puta, lo has hecho bien. Anda, vamos que no quiero coger demasiado tráfico.

Salimos, cogimos el coche y emprendimos el viaje.

Elena- José, mi amor, la putita puede saber a donde la llevas, o es una sorpresa y me tengo que esperar. Es que ya sabes lo cachonda que me pone saber que me van a follar como a una zorra, y estoy muy necesitada. Por fa, dímelo para que pueda tocarme.

José- No es un secreto, vamos al mismo sitio de la última vez. El resto lo descubrirás cuando estemos allí. Y de tocarte nada zorra. A partir de ahora, yo soy quien administra tus orgasmos, si quieres puedes meterte un vibrador, pero el mando me lo das a mí.

Sacó el vibrador de la mochila, se lo metió en el coño y me paso el mando. Durante las casi dos horas que dura el viaje, estuve jugando con el mando a distancia, subía la intensidad y cuando su respiración dejaba claro que se iba a correr, lo paraba de golpe, esperaba a que se relajase del todo, y volvía a empezar mi juego. El proceso se repitió como una quince veces, me pedía que la dejase terminar, pero no la hice caso. Quería que llegase al parado con la necesidad de follar, no me importaba que estuviera sufriendo en el proceso. Al coger el desvío de la carretera la dije que se quitase el vestido.

José- Quédate desnuda, a partir de ahora solo te vestirás cuando vallamos al pueblo. En la guantera hay una mordaza con una pelotita roja. Póntela en la boca y ajústala, no te quiero oír hablar.

Llegamos al parador, aparque el coche. En la puerta de la recepción estaban el chaval y la chica de la última vez, en la puerta de la cafetería, dos camareros fumando. No se veía a nadie más.

José- (Al bajar del coche). Coge tu bolso y sígueme puta. (Ya en recepción) buenos días, tengo una reserva a nombre……

Chica- Buenos días D. José, les estábamos esperando. Me permiten sus DNI por favor. Tenga estas son las llaves de su apartamento. Les hemos guardado el de su última visita, pero si a Uds. No les gusta puedo cambiarlo por otro.

José- No el de la última vez es perfecto.

Nos dio los documentos y las llaves. Y nos ofreció, si queríamos, que el chaval nos ayudase con las maletas. Lo rechacé. El chaval estaba totalmente empalmado y babeando sin dejar de mirar a mi zorra. Salimos hacia el coche, cogimos nuestras maletas y fuimos andando hasta nuestro apartamento. Por el camino solo pasamos por delante de los dos camareros, que como es lógico no le quitaban a Elena la vista de encima. No dijeron nada, solo les flato sacarse las pollas y pajearse. Entramos y cerré la puerta detrás de mí.

José- Puta, coge los bultos, súbelos a la habitación y colócalos, después baja con los juguetes aquí. (Lo hizo), Voy a quitarte la mordaza, pero no te quiero oír hablar a menos que te estén follando o se te pregunte lago. ¿Está claro?

Asintió con la cabeza, Le quité la mordaza, le ate las manos a la espalda, coloque una barra entre sus tobillos separando sus piernas. La arrodille y le metí la polla en la boca. Estuve follando esa boca, sujetaba su cabeza con las dos manos y la movía haciendo que mi polla entrara y saliera de sea preciosa garganta. Se la metía hasta dentro. Elena casi no podía respirar, y menos hablar. Al cabo de diez maravillosos minutos, clave la polla hasta el fondo y empecé a correrme mientas la decía trágatelo todo, que no se te caiga ni una gota puta. Le saque la polla y apoye su cabeza en el suelo. Me puse el arnés que utiliza ella para encular al cornudo, le coloque un buen miembro y sin previo aviso le la metí las dos pollas de un solo golpe, la de plástico en el culo y la mía en el coño. El grito que dio se tuvo que escucha en el pueblo. Empecé un mete saca, fuerte, duro, sacaba las pollas casi por completo y volvía a metérselas de un golpe. Al principio daba gritos de dolor, pero poco a poco, lo gritos se fueron se fueron transformando en gemidos. Cada vez más intensos, su cuerpo comenzó a tensarse, sus piernas temblaban sin control. Ella no hablaba, solo gemía cada vez más alto. Su espalda se arqueo y sus pierna empezaron a temblar sin control, mientras yo, sujetándola por las caderas seguía empotrándola cada vez más fuerte. Su orgasmo exploto de golpe, sus fluidos salían como chorros a presión entre las paredes de su vagina y mi polla. Ella seguía gimiendo cada vez más fuerte. No había terminado de correrse cuando yo explote dentro de su coño con cinco chorros de leche. No pudimos sujetarnos en esa posición y los dos caímos al suelo boca abajo. Tuvimos que quedarnos en esa posición hasta que nos repusimos.

José- Venga puta que te levanto.

Elena- (pidiendo permiso) Joder que polvo cabrón. Creía que me matabas de gusto.

José- Me alegro puta. Tú también te has portado bien. (Desatando sus manos y pies). Ahora coge una fregona y recoge el suelo, que lo has dejado hecho una mierda. (Mientras lo hacía), Te voy a explicar cómo quiero que te comportes estos días, si después tienes alguna duda tienes permiso para preguntar. Durante los días que estemos aquí, no te puedes quitar lo que llevas puesto. No te vestirás salvo que vallamos al pueblo. (El hostal estaba avisado de lo que íbamos a hacer). No hablaras con nadie salvo que yo te autorice. Y si en algún momento te entran ganas de follar, en lugar de pedírmelo me traes un consolador. Tienes permiso para mamarme la polla cuando quieras, para eso no tienes que pedir permiso. ¿Alguna duda?

Elena- ¿tengo que ir por todas las instalaciones desnuda? Si alguien quiere hacerme algo. ¿Qué tengo que hacer? ¿Me puedo negar o tengo que aceptar sin decir nada?

José- Si, mientras estemos aquí iras desnuda. Solo te puedes vestir cuando yo te lo ordene. Si alguien te dice o intenta hacerte algo tú no harás nada, de eso me encargo yo. Y no, no te puedes negar, ni tampoco aceptar. Te quedaras quieta sin decir nada. Durante estos días yo seré quien decida quien, cuando, donde y como te van a follar. Hace una semana querías ser la más puta del país. Pues bien, ahora eres la puta del hostal, y seguramente del pueblo. Te voy a grabar follando, conmigo y con otros para que tu cornudo pueda verlo y usarlo en un futuro para conseguir cumplir un acuerdo que tengo con él. No se publicará, puedes estar tranquila. ¿Alguna pregunta más?

Elena- No mi amor tu puta lo tiene muy clarito, Obedeceré tus órdenes.

Descolgué el teléfono y reserve mesa para comer, Eran ya las dos de la tarde, así que salimos al restaurante, Teníamos que esperar como 30 minutos, así que nos quedamos en la barra esperando. Un hombre que estaba junto a nosotros se nos acerco se llamaba Manuel.

Manuel- Disculpe caballero, no quiero ser descortés ni mal educado. Estoy viendo a su preciosa acompañante y me he preguntado si es su mujer o por el contrario es una señorita de compañía. Y si es así, ¿Podría decirme cual es la tarifa de sus servicios?

José- No es una prostituta y no cobra “por sus servicios”, pero si la herramienta que usted calza me gusta, puedo dejar que la practique una felación.

El tío ni corto ni perezoso, se saco la polla y nos la enseño. Manuel tenía una polla normal de largo, pero bastante gruesa.

José- No está usted mal. Zorra cómete la polla de D. Manuel y claro está que no caiga ni una sola gota de leche al suelo, que no eres tu quien lo friega.

Elena sin rechistar, se puso de rodillas y ahí delante te todo el restaurante comenzó a comerle la polla a Manuel. Mientras ella empezaba la mamada le comente al camarero que entre plato y plato se las comería a ellos con la condición de que sus corridas fueran en el plato de mi puta. Mire hacia ellos y Elena se metía la polla hasta el fondo de la garganta y la sacaba despacio para lamer el capullo de Manuel, y volvía a tragársela. Esta puta ha aprendido a chupar pollas. Manuel la dejaba hacer su trabajo, pero lo hacía tan bien que el tío no tardo en soltar dos bufidos y clavándosela entera comenzó a correrse. No sé cuánto tiempo haría que no se la chupaban, pero Elena tuvo que usar sus manos para so dejar caer el exceso de leche al suelo. Cuando Manuel termino, saco su polla y se la guardo. Mientras Elena le enseñaba como se tragaba la leche y lamia la que quedaba en sus manos.

Manuel- Joder con la puta, cómo la chupa. Perdona José, es que tu pareja la chupa de put…. Madre.

José- No pasa nada Manuel, esta puta es mi amante, y la estoy educando para que aprenda a obedecer.

Manuel- Pues estas haciendo un excelente trabajo compañero. Muchas gracias, lo necesitaba.

José- (pido una servilleta al camarero se la doy a ella). Toma zorra, ponla sobre la silla, que aún llevas los choros de mi leche en el coño y no quiero que manches la silla.

Nos fuimos a sentar para comer, el camarero nos acompaño a nuestra mesa y le acerco la silla de Elena para que se sentase. Nos pidió la comanda y se fue a la cocina.

José- ¿Te ha gustado el aperitivo? (Contesto de si). Están siendo muy amables con nosotros, así que quiero que les hagas lo mismo a los camareros que nos atiendan, debes ser agradecida con el servicio.

El camarero vino con los primeros platos, traía los dos en una mano con una servilleta doblada sobre el brazo, y en la otra mano el vino. Me sirvió el plato a mí, después se lo sirvió a Elena y sin moverse del sitio se dispuso a descorchar la botella y al coger la servilleta del brazo salió su polla a la luz. Elena soltó una carcajada y sin pensarlo comenzó la mamada prometida. Se la estaba comiendo igual que a Manuel, pero justo antes de correrse el camarero cogió su plato y en medio dejo toda su corrida. No sé si el plato estaba bueno o malo pero lo que no le faltaba era salsa, y Elena no dejo nada. La operación se repitió en el segundo, pero con un camarero diferente. Elena tampoco dejo nada. Con los postres la cosa fue diferente. Elena con mucha sorna, y mirándome con cara de puta pidió flan con “nata” y antes de que se retirara el camarero.

Elena- Chaval si es posible me gustaría que el flan traiga doble ración de “nata”

No me pude contener y tuve que reírme a carcajadas. La muy puta no se conformaba con una sola polla, quería comerse dos. No quedo decepcionada. A falta de camareros por mamar, el postre lo trajeron los cocineros, Y no eran dos, eran tres, Le sirvieron el flan y con la misma sorna que ella había utilizado el más viejo de todos ya con la poya fuera le dijo (Como a pedido la señora le hemos traído la “nata “aparte para que usted se sirva la que desee). No se cortó, a esas alturas estaba dispuesta a comerse las poyas de todos los tíos del hostal. Sin dilación se las comió a los tres dejando sus corridas alrededor del flan. Que después se comió dejando el plato como nuevo. Pagué la cuenta y entre risas y aplausos no fuimos a nuestro apartamento a dormir la siesta. De camino la muy zorra iba relamiéndose, incluso pasaba sus dedos por su coño intentando sacar la poca leche que podía quedarle del polvo que la eche al llegar. La indique que podía lavarse y cuando subió al dormitorio, en las manos tria dos pollas de goma.

José- Eso que significa. ¿Qué quieres dos polvos o dos pollas?

No contestó, se encogió de hombros y con esa sonrisa que me derrite me las dio, se tumbo en la cama dándome a entender que podía hacer lo que quisiera. La coloque a cuatro patas y con la función de vibración puesta le meta el juguete más grande en el coño, la tumbe estirada en la cama y le metí la polla en el culo. Estaba tan excitada y relajada que le entro entera sin dificultad. En esa postura, yo tumbado sobre ella con mí polla en su culo. Un consolador en el coño y agarrándola las tetas empecé las embestidas, lo hacía a buen ritmo, con penetraciones profundas, dentro, fuera, dentro, fuera. No tardo en tener el primer orgasmo, pero cómo ya es costumbre entre nosotros yo no pare, seguí bombeando, cuando le llegaba el segundo orgasmo entre gemidos me suplico que me corriera con ella, así lo hice, y parando el consolador de su coño, nos quedamos dormidos.

Al despertarnos y después de una ducha salimos a la terraza. La tumbe en una tumbona con el respaldo contra la barandilla y até sus manos y pies a la parte superior dejándola como una V con las pierna abiertas. Vende sus ojos y en silencio fui llamando a los mirones para que se acercaran, se acercaron cinco tíos y dos chicas y por señas les indique que la follaran en silencio. Las primera fueron las chicas mientras una le ponía el coño en la boca, la otra le comía el coño a Elena. No dejaba de jadear y se corrió muy rápido, cuando la chica que tenía su coño en la boca de Elena se corrió cambiaron las posiciones y repitieron la faena. Las dos chicas se fueron con un orgasmo cada una mientras Elena seguía en la misma posición con dos corridas. Había llegado el turno de los chicos, mientras uno le follaba la boca otro la follaba, unas veces por el coño y otras por el culo. De lo cinco chicos dos quisieron repetir cosa que les permití. Al final Elena había tenido tres orgasmos más y llevaba dos corridas en la boca, dos en el culo y tres en el coño. Sin quitarle la venda, la desaté y la acompañe dentro.

José- Haber puta como en la comida te has quedado con ganas de leche, puedes sacar la que llevas en el culo y en el coño y merendar. Ya puedes hablar.

Elena- ¿Y para beber no tengo nada?

No podía creer lo que me estaba pidiendo.

José- Ponte de rodillas y merienda zorra

Se metía los dedos en el coño o en el culo y se los lamia tragando lo que sacaba de sus agujeros. En un momento la pare, Le dije que abriera la boca, metí la punta de mi polla dentro y mee en su garganta.

José- ¿No creerías que te iba a deja sin bebida? ¿Te ha gustado?

Elena- Mucho mi amor, me ha encantado. ¿Quién me ha follado? ¿Qué hombres erais? ¿Quiénes eran las chicas?

José- Los vecinos y las vecinas. Entre ellos y ellas te han follado. El morbo está en que no sepas quienes han sido, Yo solo te he dado la bebida de la merienda. Ahora dúchate y descansa que para cenar tendremos que pedir que nos la traigan.

Me senté en el sofá a ver la tv mientras se duchaba, salió con todos los arneses puestos, limpia, peinada y maquillada como una puta. Se tumbo a mi lado, se abrazo a mí.

Elena- ¿Estoy bien así? Quiero que tu puta este guapa para recibir a tus amigos.

José- Si Elena, estas echa toda una puta, Me siento orgulloso de que seas mi puta. Ahora descansa que esta noche tendrás trabajo.

La deje dormir dos horas, con el trajín se esa tarde se lo había ganado. Ya eran las 21,00 de la noche y llamé para pedir la cena. La desperté y tal como estaba, desnuda con sus arneses puestos, la dejé recostada sobre el brazo del sofá, con las manos atadas a la espalda y su culo en pompa, y en las cachas le escribí, “fóllame”. La deje en esa postura, sonó la puerta abrí y deje entrar al camarero. Era un chaval de unos 25 años, mulato, alto y muy musculado. Me pregunto, sin quitar los ojos del culo de Elena, donde dejaba el pedido, le señale la mesa, y le dije abiertamente, señalando a Elena, esa es tu propina, cóbratela a tu gusto. No dijo nada, solo sacó la polla, la tenia grande, no descomunal, pero si una muy buena herramienta. Se coloco detrás de Elena y comenzó a pajearse, no tardo mucho en estar listo, y pregunto por donde tenía que follarla a lo que conteste “a tu gusto”. Le acercó la polla al coño, y despacio poro de forma implacable se la fue metiendo hasta que le entro entera. Elena no tardo en empezar a gemir mientras el entraba y salía de ese coño que parecía no tener fin.

Elena- joder que pollón, me corroooooo….

El moreno la tenia cogida por las caderas, le daba cada vez con más fuerza, más rápido y ella no de jaba de pedir que la partiera en dos.

Elena- no pares cabrón, llenameee de leeeecheeee, fooollaaammeeee.

Estallo en su segundo orgasmo, se corría a chorros, cuando el paro dentro de ella y con cuatro bufidos le llenó el coño de leche. Se retiro se vistió, y solo dijo “gracias”. Y se fue. Ella estaba tumbada sobre el brazo de sofá, no se podía ni mover, se quedo quieta, intentando recuperar las fuerzas casi 15 minutos.

José- ¿parece que te ha gustado el pollón del chaval? ¿Vienes a cenar? ¿O te la pongo en el suelo?

Elena- (con la voz aún entrecortada), Si me ha gustado, menudo pollón. Joder que polvo, un me voy a poder sentar en un par de días.

La desaté las manos y dejé su plato en el suelo al lado de mi silla. Cómo pudo se bajo al suelo y cómo una perrita obediente, llego gateando hasta su plato y en esa postura ceno.

Elena- ¿He sido una buena puta y una buena perrita?

José- Siiii has estado de película, pero podías a ver cenado en la mesa como las personas. La idea de no sentarte ha sido tuya.

Elena- Si lo sé, he pensado que después del polvo que me has regalado, tenía que demostrar lo sumisa y puta que soy. Cada vez que me das una orden termino teniendo unos buenos orgasmos. Gracias mi amor.

Después de cenar, recogió los cacharros, se lavó y nos fuimos a dormir. Pasamos toda la noche entre polvo y sueño, polvo y sueño. Al llegar la mañana, nos levantamos, nos duchamos juntos con un polvo incluido, y no fuimos a desayunar.

Elena- Mi amor, cuando lleguemos, ¿Qué tengo que hacer?

José- Puedes hacer lo que quieras. Ayer te lo ganaste de sobra.

Elena. ¿Puedo ordeñar todas las pollas que quiera?, la primera la tuya, es que quiero el café con mucha leche.

José- ¿Es que quieres el café con leche de machos? ¿No te cansas de chupar pollas y tragar semen?

Elena- Claro que me canso, y si, el café lo quiero con leche de machos. Veras mi amor, estoy decidida a demostrarte que puedo ser la mayor puta que te hayas encontrado. Solo pienso en demostrarte que el tenerme como puta ha sido una buena decisión.

José- Eso haces siempre que estamos juntos. No tienes que demostrar nada.

Elena- Si tengo que hacerlo. Estoy loca por ti, no solo por el sexo, es por cómo me tratas, por cómo te portas conmigo. Si tuviera que elegir entre el cornudo y tú, me iría contigo.

José- Yo también te quiero preciosa, pero no tienes que hacer nada de esto. Te digo que hagas todas estas cosas porque sé que te gusta y lo disfrutas, no porque yo lo necesite.

Elena- Eso ya lo sé. Pero reconoce que te gusta verme así. A de más, a mi me excita esta situación, me gusta que la gente me vea cómo a una puta. No quiero volver a ser esa mujercita buena y aburrida que lo único que hace es aparentar lo que no es. Tú eres quien me ha despertado de mi letargo.

Al entrar en le cafetería, todas las miradas se centraron en ella. Lógico, iba desnuda, con solo los arneses puestos, y una cara de buscona tremenda. Nos sentamos en una mesa y esperamos a que nos atendieran. Todos los hombres se frotaban las manos y los labios esperando haber que pasaba. El camarero nos pregunto que queríamos tomar. Le pedí y justo antes de que se retirarse.

Elena- Perdona, mi café, ¿me lo puedes traer en un vasito y con una taza grande vacía? La leche ya la ordeño yo.

El chaval se retiro con una sonrisa de oreja a oreja, sabía lo que iba a pasar. Elena me pidió permiso para hacer lo que ella quería. Y yo se lo di. Cuando el camarero llego con los pedidos, Elena le pidió que se quedase al lado de la mesa. Ella se levanto de su silla, se arrodillo debajo de mi y comenzó a chupármela, cuando me iba a correr, cogió la taza vacía y me hizo correrme dentro de la taza, salió de debajo de la mesa, con todos los presentes mirándola.

Elena- (al camarero) Ahora te toca a ti. Señores necesito voluntarios para llenar la taza de leche. ¿Me pueden ayudar?

Se arrodillo delante del camarero y comenzó a chupársela. El resto de hombre se colocó detrás del chaval. Elena consiguió que el chico se corriera dentro de la taza, Y si parar fue chupando una tras otra las pollas de todos los que se colocaban en la fila. Hizo ocho mamadas consecutivas hasta que todos dejamos nuestro semen dentro de la taza. Cuando estuvo la taza medio llena, se levanto, pasó el café del vaso a la taza, le puso azúcar, dio las gracias, se sentó y comenzó a desayunar sin decir nada más. Cuando terminamos me pidió permiso para despedirse, se lo di, nos levantamos y al salir.

Elena. Gracias a todos por este desayuno, y si mi hombre así lo ordena. Espero verles a todos muy pronto. Buen día.

Nos fuimos de la cafetería de camino al apartamento, casi no hablamos nada, todo era intrascendente. Al entrar.

Elena- ¿Me eh portado cómo una buena puta?

José- Lo he grabado para que el cornudo pueda verlo, cuando le llevemos todo lo que tengo en el teléfono, se va a matar a pajas. Has estado de actriz porno. ¡Qué pedazo de putón! Y encima les invitas a que repitan follándote. Creo que de aquí te vas a ir con el culo y el coño, como un bebedero de patos. ¿Cómo coño se te ha ocurrido decir eso?

Elena- El día que me follaste delante del cornudo te prometí que sería la más puta de todas. Y si para cumplir mi promesa me tengo que follar al pueblo entero. Que se pongan en fila. Lo único que necesito es que tú me lo pidas.

No pude contestar. Llamaron a la puerta. Abrió ella, era do chicas que estaban en la cafetería durante el espectáculo. (Se llamaban María y Silvia) Las dos muy blancas de piel, María con una larga melena y unos ojos azules preciosos y un muy buen cuerpo. Silvia con el pelo algo más corto, ojos castaños, algo más rellenita y con unas tetas que ya las quisieran las actrices porno.

Chicas- (hablaron entre las dos) Hola, perdonar por molestaros. Pero queríamos haceros unas preguntas. Si no os molesta. Es que tenemos curiosidad.

José- Pues pasar y preguntar, no tengáis vergüenza.

Silvia- Yo quería saber que has sentido. ¿Te ha gustado el café con toda esa lefa?

Elena- Si, estaba bueno, le he puesto mucha azúcar, y me he sentido cómo una puta, pero lo he disfrutado mucho.

María- ¿Y a usted no le molesta que su mujer haga esas cosas?

José- No, no me molesta, es cómo un juego y los dos lo pasamos muy bien. A demás no estamos casados. Somos amantes. No un matrimonio.

Silvia- Me da vergüenza esto, perooo ¿Podemos quedarnos con ustedes y participar?

María- Nos encantaría probar a tener una orgia, pero solas no nos atrevemos.

Elena- ¿Queréis quedaros aquí y follar con nosotros? (Las dos a la vez. Siii)

José- Pues estáis en vuestro apartamento. Estoy seguro de que a Elena no le importará compartir con vosotras a sus folladores. Poneros cómodas. Aquí soy libres de follar con quien queráis sin que os juzguen. Pero que sepáis que eso es solo aquí dentro, cuando salgamos a la piscina dependerá de vosotras.

Las dos de desnudaron, y sin decir nada, se unieron a nosotros. María se fue a por Elena, comenzó a besarla y a meterla mano, Elena le devolvía los besos y sus caricias. Mientras Silvia se arrodillo, sacó mi polla y comenzó una mamada mientras me miraba a la cara y me decía que tenía hambre. Colocó mi polla entre sus pechos y me hacía una cubana mientras chupaba el capullo cuando salía por encima de sus tetas. Elena se tumbo boca arriba con María comiéndola el coño y yo situé a Silvia sentada encima de la cara de Elena. Verlas a las tres así me puso a mil, me coloque detrás de María y la penetre el coño. Silvia de corría en la boca de Elena, ella en la de María, y María con mis embestidas. Cuando las tres terminaron se arrodillaron frete a mí y yo solté cinco descargas sobre sus caras. Ellas se lamian las unas a las otras repartiéndose mí corrida.

José- Elena cariño, porque no subes y te pones un bañador, podemos para el resto del día en la piscina.

Ella subió y a los cinco minutos bajo con un biquini rojo que apenas le tapaba el chocho y las tetas. Las chicas estuvieron de acuerdo en que así vestida estaba más provocativa que si nada. Las dos chicas se marcharon a su apartamento y Elena y yo su fuimos a la piscina. Pasamos el resto de la mañana bebiendo unas cervezas, picoteando aperitivos, y tomando el sol. Los hombres que pasaban no dejaban de mirar a mi putita, mientras ella y yo nos reíamos y hablábamos de cosas tontas. Fue una mañana tranquila, disfrutábamos del sol, los aperitivos y las bebidas, la gente pasaba a nuestro alrededor y Elena y yo comentábamos sobre los chicos y chicas que veíamos. Aquel chico tiene buen paquete, pues mira las tetas de aquella…. Un par de horas después nos levantamos y fuimos a una mesa cerca del chiringuito donde podíamos comer.

Elena- Valla con el camarero. Alto, guapo y parece que no anda mal de paquete.

José- Si eso parece, es el mismo que trajo la cena ayer. El que te follaba mientras le pedias que no parase.

Elena- (Ruborizada). Joder cariño me lo podías haber avisado, ahora va a pensar que quiero que vuelva a follarme.

José- Ayer te gusto. Y ya te he dicho que hoy puedes hacer todo lo que te apetezca. Si te lo quieres volver a follar. Puedes hacerlo. Hoy es tu día. Lo tienes todo permitido. Aprovecha que estos días no son muy corrientes.

Elena- Que sepas que no me importaría repetir, tiene una buena polla y la maneja bien. Pero si hoy es mí día y puedo elegir, me quedo con la tuya, que es la única que siempre quiero tener dentro. Ahora lo que me apetece es pasar el día contigo. Y tengo hambre, me comería una de esas hamburguesas que está preparando y después una buena siesta abrazada a ti con tu polla dentro. ¿Puedo hacer eso?

Me levanté y fui a pedir la comida y unas bebidas. Mientras a nuestra mesa se acercaron María y Silvia acompañadas de cuatro chicos de más o menos su edad, y estuvieron hablando con Elena de una forma muy dicharachera. El camarero que se llama Emir me pregunto que deseaba.

Emir- Dígame caballero, en que puedo servirle.

José- Dos hamburguesas, dos cervezas muuuy frías y una de esas ensaladas que parecen muy buenas.

Emir- Yo se lo llevo a la mesa.

Volví a la mesa y allí estaban las chicas con sus amigos y Elena hablando de no sé qué coño, pero al verme llegar, pararon su conversación, me saludaron y sin mucha más conversación se despidieron y se marcharon con sus amigos.

José- Ahora nos traen la comida. ¿De qué estabais hablando, que os habéis quedado todos callados al llegar yo?

Elena- Nos estaban invitando a montarnos una orgia está tarde, pero le he dicho que tenían que decírtelo a ti, pero a los chicos les daba vergüenza, por eso se han callado. A mí no me apetece mí amor, pero si tú quieres seré obediente.

José- No, Hoy es tú día, si no te apetece, no se hace.

El camarero “Emir” nos trajo la comida y de forma muy amable nos sirvió la mesa y las bebidas. Comimos y nos fuimos al apartamento a dormir una buena siesta. Al despertar hicimos el amor y nos arreglamos para salir al pueblo. Elena se puso un top tipo palabra de honor que no le llegaba al ombligo y una falda con un corte en su costado izquierdo que dejaba claro que no llevaba bragas, unas sandalias de tacón. Estaba preciosa y se lo dije. Salimos de camino al pueblo cogidos por la cintura como una parejita de novios adolescentes. Los hombres nos miraban, a ella con deseo y a mí con envidia. Pasamos la noche cenando en una tarraza, estuvimos en un local con música, y volvimos al apartamento sin que pasara nada anormal. Lo pasamos bien. Hicimos el amor y quedamos dormidos. Al despertarnos el tercer día.

Elena- Hola mi amor, buenos días. Supongo que hoy no podre elegir que quiero hacer. Pero gracias por todo lo de ayer. Lo pasé fantástico.

José- Buenos días cariño, me alegro de que lo pasaras bien, yo también. He estado pensando en ello y creo que deberíamos cambiar algunas cosas. Me gustaría pasar más días cómo el de ayer contigo. Y dejar nuestros juegos para las ocasiones en que nos apetezca follar como locos.

Elena- ¿Me estás proponiendo que seamos una pareja normal y que solo sea tu puta a ratos? ¿Me estás tirando los tejos?

José- Si, eso es lo que estoy haciendo. Me gusta pasar tiempo contigo cómo una pareja, y también me gusta que seas mi puta de cuando en cuando.

Elena- Si si si si. No sabes lo mucho que he pensado en esto. Claro que quiero ser tu pareja para todo, y claro que quiero seguir jugando a ser tu puta. Hace más de una mes que sueño con ello. Te quiero muuuuucho. Lo único que no sé cómo hacer, es decírselo al cornudo. No sé cómo explicarle que nuestra relación ha llegado al final.

José- De momento no le digas nada. Tengo la sensación de que el ya lo sabe. Pasas más tiempo conmigo que con él, y él con Ana, “su secretaria”, que contigo. Lo único que compartís es la vivienda y una hija. ¿Qué te apetece hacer hoy?

Elena- Podemos ir a desayunar y lo pensamos. No sé, bajar al pueblo, piscina, una excursión. Quién sabe, a lo mejor encontramos a alguien que nos guste y nos montamos una fiesta.

Nos fuimos a la cafetería. Al entrar todo el mundo nos miró con sorpresa, no esperaban ver a Elena vestida, no sentamos, pedimos y comimos, mientras hacíamos planes para el resto del día cuando se acercaron nuestras nuevas amigas. Estuvimos un rato hablando con ellas, nos contaron lo que hicieron la pasada noche con sus amigos y nos volvieron a invitar para la tarde. Elena y yo pasamos el resto de la mañana en la piscina. Ella sin dar síntomas de querer aceptar la invitación a la fiesta de por la tarde, se la veía tranquila, relajada. Comimos en la misma mesa del día anterior y cuando Emir nos trajo la cuenta, Elena me propuso que lo invitara a la fiesta de por la tarde y eso hice, el acepto. Elena y yo nos fuimos a descansar y después nos preparamos para la fiesta. Habíamos quedado en la terraza de nuestro apartamento. La idea era pasar las últimas horas de sol tomando unas cervezas y comiendo algo para después dejarnos llevar. Cuando vi bajar a Elena con ese micro biquini rojo lo tuve claro, tenía ganas de follar.

José- ¿Veo que hoy si te apetece ser una putita?

Elena- No mi amor, Hoy quiero ser la más puta de la fiesta, quiero que me folléis todos, y quiero ver cómo te follas a esas dos chavalas delante de mí. Quiero ver como sus coños escupen tu leche.

Con esa indumentaria salimos a la terraza, a los diez minutos llegaron María y Silvia con sus amigos, (no recuerdo quien era quien) y un poco después llegó Emir, que acababa su turno de trabajo. Tras las correspondientes presentaciones, nos sentamos y comenzó una conversación distendida que poco a poco fue subiendo de tono.

Elena- Chicas ¿no os parece que os habéis puesto unos bañadores demasiado recatados?

Silvia y María sin contestar se quitaron los biquinis y Elena las siguió. Con las tres mujeres desnudas la única cuestión era quien se follaba a quien. Y se nos ocurrió hacer un sorteo inicial. La idea era que empezáramos la fiesta en ese orden y después que cada uno follara con quien quisiera, pusimos los nombres de las chicos en un cuenco y cada una de ella sacara dos nombres. A Elena le tocaron dos de los chicos nuevos, a los otras dos les toco María y Silvia estaría con Emir y conmigo. Elena separo a sus primeros folladores y empezó a trabajar sus pollas, María la siguió con los suyos y Emir y yo cogimos a Silvia.

Silvia- (Al ver la polla de Emir). Joder que polla, esa no me cabe entera, que suerte he tenido.

Elena- si no la quieres te la cambio por una de estas.

María- Y cuando acabes con ella te vienes conmigo.

La fiesta comenzó de esa forma, pero cada vez que un hombre se corría, cambiaba de puta. Tres horas después todos habíamos follado con todas, y estábamos los seis repartidos por el salón hablando, besándonos y metiéndonos mano. Estuvimos una hora así.

Elena- Chicas me podéis enseñar donde se ha corrido mi chico.

María le enseño el culo y Silvia el coño. Yo sabía lo que mi puta quería.

José- Chicos, que os parece si nos follamos a mi puta uno de tras de otro. Quiero ver cómo le dejamos todos sus agujeros llenos de leche. Y después nos follamos a las otras dos.

Cogí a Elena y la puse a cuatro patas. Y mientras yo me la follaba, ella chupaba la polla del siguiente. En esa postura fuimos pasando los seis, unos por su coño y otros por su culo, La muy puta tubo cuatro orgasmos intensos, cuando todos terminamos quedo tendida en el suelo casi descompuesta. La dejamos ahí mientras les hacíamos el mismo tratamiento a las otras dos putas. Silvia tuvo otros cuatro orgasmos y María cinco. A nosotros ya no se nos levantaba ni con una grúa. Pero Elena ya se había recuperado y sin más metió su cabeza entre las piernas de Silvia y estuvo comiéndole el coño hasta dejarlo si una gota de leche. Después le hizo lo mismo a María. Con su cara, coño, y culo, llenos del semen de los seis.

Elena- Ahora que ya me lo he comido todo me gustaría ducharme. José, ¿me podéis lavar entre Emir y tú?

Las dos chicas se fueron con sus amigos, mientras Emir, Elena y yo nos metimos en la ducha, Ella entre los dos frotándola todo el cuerpo a cuatro manos, Mientras nos pajeaba. No follamos en la ducha. Pero al salir.

Elena- José, mi amor, me encantaría teneros a los dos dentro a la vez. ¿Me dejas ser una puta zorra insaciable?

Mo tuve que contestar, entre Emir y yo la subimos al dormitorio, el se tumbo boca arriba, Elena se sentó encima de su polla, se la fue clavando despacio hasta el fondo. Cuando la tuvo toda dentro, se recostó sobre él y yo la penetré el culo. Cogimos buen ritmo los dos, uno entraba mientras el otro salía. No tardo en tener un orgasmo, pero le indique a Emir que no parara. Seguimos follándola hasta que los tres estallamos en un nuevo orgasmo. Paramos, descansamos un buen rato y repetimos el polvo. Esta vez yo debajo y Emir por su culo. Elena a pesar de tener el ano dilatado por mi follada, cuando sintió entrar la polla de Emir tuvo que gritar de dolor.

Elena- Joder negro que pedazo de polla, me estas partiendo.

Emir- Pero te gusta puta

Elena- si claro que me gusta, sigue follando negro cabrón. Y tú no pares de follarte a tu puta. Joder que placer, me corro cabrones, meeee cooorroooo.

Y los tres volvimos a corrernos. Nos separamos y le propuse a Emir que se quedara con nosotros. Yo ya no podía follarla más y no sabía si a ella le apetecía seguir. Emir nos explico que en pocas horas tendría que volver a trabaja y que necesitaba descansar.

Emir- No puedo quedarme más tiempo, pero me encantaría volver a pasar un rato con ustedes y les apetece. Gracias por todo.

Emir se marcho y nos quedamos Elena y yo solos. Dormimos toda la noche abrazados. A la mañana siguiente. A la mañana siguiente Elena me hizo una petición extraña.

Elena- José, mi amor, me encantaría volver a casa. No me apetece quedarme aquí.

José- ¿Es que no lo estás pasando bien? ¿Qué te pasa?

Elena- Lo que me pasa es que quiero ser tuya, tu pareja, tu mujer. Claro que lo paso bien, pero no quiero que lo de ayer se convierta en una costumbre. Quiero que sea algo esporádico, cuando nos apetezca a los dos, y si nos quedamos aquí, volverá a pasar. Quiero ser tu puta, no una ninfómana insaciable.

La verdad es que tenía razón, seguir en ese hostal era solo para follar y nos iba a costar negarnos. Decidimos volver a nuestras casas, a la mía. Recogimos todas nuestras cosas, desayunamos en la cafetería y pasamos por recepción para pagar y marcharnos. Ya en recepción.

José- Hola buenos días, serias tan amable de darme la cuenta, por favor.

Chica- Han tenido algún problema Sres. Si es así díganmelo y lo arreglamos.

Elena- No ninguno. Es que ya tengo la vagina, el culo y las mandíbulas destrozadas y necesito descansar.

Botones- (Por lo bajo) Que pena otra vez que no lo cato.

Chica- ¡PERO QUE DICES SUBNORMAL!

José- No le regañes, en el fondo dice la verdad, sois los únicos que no habéis pasado por nuestro apartamento.

Elena- A esto me refería esta mañana cariño. ¿Me dejas que lo solucione?

Le di permiso y ella se fue al chaval le saco la polla y empezó a chupársela. La chica totalmente sorprendida salió del mostrador con la intención de para la mamada, y se lo impedí y se quedo mirando la faena que Elena le hacía a su compañero, no pudo resistirse y de forma disimulada comenzó a tocarse. Cuando el chaval estaba a punto de correrse Elena paró y le pregunto por donde quería follarla, diciéndole en tono burlón (Pero no vayas a correrte rápido que yo también quiero disfrutar) se apoyo sobre el mostrador dándole la espalda para que el chaval pudiera follarla. El chico levanto la falda de ella y con mucho miedo fue metiendo su polla en el coño de mi puta. La chica, al ver que yo no la decía nada, cada vez se tocaba con más descaro. Ya tenía un pecho fuera de la camisa y su mano dentro de las bragas. El chico estaba con su mete y saca sin levantar la mirada de la espalda de mi puta, no iba a tardar en llenar el chocho de Elena con su semen. Yo deje sitio delante de mí para que la chica pudiera verlo y aproveche mara coger su teta y masajearla, metí mi mano debajo de la falda y comencé a masturbar su clítoris. La excitación aumentaba por momentos y el chaval no pudo aguantar más y se corrió dando varios bufidos. Elena que esta vez no se había corrido lo separo y al ver a la chica conmigo espeto.

Elena- Joder cariño, fóllala y que disfrute, no la dejes a medias como él a mí.

No la dejé a medias, levante su falda, bajé sus bragas y la penetre, lo hice de una sola vez, despacio pero sin parar, comencé el mete y saca, ella estaba muy mojada y no tardo en correrse, le saque la polla y termine en su boca.

Chico- Joder, te dejas follar y le comes la polla a él y a mí no me dejas ni tocarte.

Chica- cuando aprendas a follar me lo pensaré.

Dándose la vuelta, nos dio la factura, nos despedimos y Elena y yo nos marchamos. Ya en el coche de camino.

Elena- Gracias por entenderme. Ves lo que ha pasado, a eso me refería esta mañana. Estoy tan metida en mi papel de puta que no sé cómo decir que no. Y al único que quiero siempre dentro de mi eres tú.

José- Tranquila, no has hecho nada malo. Ahora cuando lleguemos a mi casa, nos ponemos cómodos, y pasamos el tiempo que nos queda hasta que tengas que volver, cómo a ti te apetezca. Podemos salir, alternar, socializar, y ser una pareja “normal”. Todo lo que quieras.

El viaje transcurrió tranquilo, nos reíamos de todo lo que habíamos vivido juntos, de las reacciones de los demás, de los comentarios. Un viaje muy relajado. Al llegar, salimos a tomar el vermut, comimos fuera de casa, alternamos con los vecinos. Como una pareja más. Así fueron los dos días que estuvimos en mi casa. Pero la noche anterior a su partida sonó su teléfono. Era el cornudo y no pintaba bien que llamara a esas horas

Elena- Dime, ¿Qué coño te pasa ahora?

La conversación fue muy rara, Elena no paraba de hacer preguntas que yo no entendía el porqué las hacía. Daba la sensación de que lo que el cornudo la estaba diciendo estaba fuera del acuerdo que había entre ellos. Al colgar el móvil.

Elena-Joder que marón cariño, mañana tengo que cenar en casa con mi hija, el novio, y Ana. No sé qué leches tiene mi hija que contarnos. Y al tonto del cornudo se le ha ocurrido que podemos aprovechar para decirle a la niña cómo ha cambiado nuestra relación. ¡SERÁ TONTO! En qué coño estaría pensando para llevar a su putita a una cosa así. Y todo porqué a Ana se la ha puesto en el chocho, conocer a la niña. ¡PERO SI SOLO ES LA PUTA DE UN CORNUDO! Ayúdame cariño, no sé cómo arreglarlo.

José- La verdad es que no es fácil. Si no vas, tu hija solo va a escuchar lo que ellos le cuenten, y si vas, parecerá que tu eres la tonta que se queda callada mientras te ponen los cuernos. ¿Sabes de qué quiere tu hija hablaros? ¿No puedes aplazar la cena? ¿Hablar con la niña antes de la cena?

Elena- No, mañana Marta y Luis (Así se llaman los chicos) comen en casa de los padres de él. Y no tengo el teléfono de Ana, y como el cornudo güebón no sabe decir que no, yo me la tengo que comer con patatas. Cómo le explico yo a Marta que su padre es un cornudo y que lo de la “novia” que a invitado es solo para no parecer un maricón.

José- ¿Qué te parece si cenamos y lo pensamos esta noche con tranquilidad?

Cenamos y nos fuimos s dormir, no estaban las cosas para fiestas.

Elena- ¿Puedo pedirte un favor?

José- Claro cariño. ¿Que necesitas?

Nunca pensé que esa pregunta cambiaria tonto nuestras vidas.

Elena- Estoy pensando, que si Ana va a estar allí, tú podrías venir también. Al menos cuando les expliquemos a los chicos la nueva situación, podrán ver la verdad completa, y no solo una parte. ¿Vendrás conmigo?

Tarde un rato en dar una respuesta, la decisión no era fácil. Una cosa era tener una relación con una mujer casada y otra muy distinta, que su hija estuviera al corriente de todo. Pero acepté, al fin y al cabo, tarde o temprano se tendría que enterar, y ya no es ninguna niña.

Por la mañana nos levantamos y organizamos nuestro regreso a casa de Elena. Por la tarde cogimos el coche y nos marchamos con el tiempo suficiente como para llegar mucho antes que los chicos. Una vez en su casa, Elena subió a cambiarse mientras discutía con Paco los términos de lo que le iban a contar a los jóvenes. Me pregunto qué tenía que ponerse y le di libertad para que hiciera lo que considerase mejor. Llegó el mensajero con el pedido de la comida que Paco había encargado. Y la pusimos en la mesa y cocina para que todo estuviera preparado. A las 19,30 llegó Ana. Venía arreglada cómo si se tratara de una fiesta, Un vestido negro, con un escote generoso y una falda entallada con una raja lateral bastante alta, y sus tacones. Estaba guapa. Elena apareció escaleras abajo con un top rojo, también muy escotado y la falda negra abotonada por delante que tanto me gusto el primer día, unos tacones. Paco y yo íbamos mucho más informales. (Le llamo Paco y no cornudo porque creo que en este caso es mejor así). Tras los saludos de rigor, Paco nos sirvió unas bebidas mientras esperábamos a los chicos. A las 20,30 llegaron los chavales. Tras los saludos, presentaciones, y cumplidos de rigor, Elena invito a Luis y su hija a que se sentaran con nosotros mientras Ana y ella iban preparando las cosas para la cena. A Marta se la veía nerviosa. Es una chica muy parecida su madre, misma estatura, mismo cuerpo, las tetas algo más pequeñas, el pelo de color castaño, y los ojos azules. Pero no se puede negar el parecido físico. Llevaba puesto un jersey rojo con el cuello de pico, unos pantalones vaqueros y zapatillas de deporte. Luis por su parte es un chaval alto, musculado, de pelo moreno y muy corto. Los dos estaban un tanto descolocados, que pintan aquí estos dos, debían estar pensando cuando nos sentamos a la mesa. La conversación no llegaba a ser relajada hasta que Paco pregunto.

Paco- Marta cariño, ¿Qué es lo que nos querías contar?

Marta- Bueno papi, es que yo esperaba…..

Paco- No te preocupes por José y Ana que son de la familia. Ya te contaremos. Anda dinos

Marta- Queríamos deciros que Luis y yo hemos decidido irnos a vivir juntos. A los dos nos ha salido trabajo y es compatible con nuestros estudios. Hemos visto un apartamento que está cerca de la facultad y de los trabajos. Es ideal.

Paco- Pero hija esa es una muy buena noticia, me alegro por vosotros.

Elena- Hija, esto se avisa con más tiempo, pero si estáis seguros de ello, yo pienso cómo tu padre. Pero no dejéis de estudiar, si necesitáis ayuda contar con nosotros.

José y Ana- Felicidades chicos.

Marta- Gracias. Veras creíamos que no os aria gracia, pero los padres de Luis nos han dicho lo mismo. Bueno yo también me alegro de que tengáis nuevos, son muy simpáticos.

Paco- Bueno hija veras la verdad es…..

Elena-Joder Paco deja de divagar y vamos al grano. Cariño Ana y José no son una pareja de amigos sin más. Ana es la secretaria de tu padre y su querida. Y José as mi amante. Cómo veras las cosas por aquí han cambiado bastante, y si son de la familia.

Las caras de Marta y Luis eran todo un poema. Elena le pidió ayuda Ana para servir los postres pero Paco Dijo que lo haría el. Mientras terminábamos de cenar, Elena Ana Paco y yo íbamos contestando las preguntas que Marta nos hacía. Después nos sentamos en el salón y continuábamos respondiendo preguntas Elena hablaba con su hija explicándola la situación real mientras Paco y Ana hablaban entre ellos y Luis me preguntaba a mí.

Marta- Haber mama, que yo me aclare. ¿Qué papel tenéis cada uno, porqué esto es un lio del carajo?

Elena- Te explico. José es mí amante y quien manda cuando estamos todos juntos. Cuando José no está la que manda soy yo. Y si yo tampoco estoy, manda Ana. Tu padre, aunque esté mal decirlo, es el cornudo sumiso y maricón encargado de pagar los gastos y tenernos a Ana, José y a mí bien atendidos. Tu padre y yo compartimos casa pero no hacemos vida en común, Vamos que ya no dormimos juntos y mucho menos follar. El duerme en la habitación de invitados, y yo en mi dormitorio.

Marta- Y entonces ¿Donde va a dormir esta noche Luis? ¿Se tiene que ir a casa de sus padres?

Elena- No hija, si vais a vivir juntos, ya supongo que habréis dormido juntos, si quieres podéis quedaros en tu habitación y si yo no estoy podéis dormir en la mía. Pero cuidado que hay cámaras para que el cornudo de tu padre me vea con mi chico.

Luis- (A mi) ¿Es verdad que Ud. sé folla a mi suegra delante del marido?

José- Lo primero tutéame. Y si, no tenemos secretos. Aquí nadie se esconde de nada

Luis- ¿Y cómo supo que Elena era tan sumisa como para hacer esas cosas? Es que a Marta la gusta que yo sea quien la controle en la cama.

José- Chaval, mucho me temo que tu novia en eso es igual a su madre, pero debe ser ella quien te lo diga. Y piensa que, si son iguales, vas a tener que hacer cosas que ahora te parecen raras, pero no tendrás otra opción, si de verdad la quieres.

La situación se fue relajando.

Marta- José. Cuando vallamos a cas de los padres de Luis para que conozcan a los míos ¿También vendréis Ana y Tu?

José- No preciosa, a esas cosas irán ellos solos. Estas situaciones son solo de carácter privado, y de momento, Ni Ana ni yo, pintamos nada en esas cosas.

Esa noche Ana se marcho a su casa, Elena y yo nos fuimos a la mía y Paco se quedo con su hija y Luis. Días después no enteramos de que Marta y Luis decidieron dormir en la habitación de Elena, aún sabiendo que su padre estaba viendo cómo follaban.

A partir de esa noche, nuestras vidas fueron muy distintas en todo. Elena y yo comenzamos a llevar una vida de pareja, sin escondernos ni ocultarlo. Siempre que coincidíamos con el cornudo y Ana en casa, Ana se ponía a nuestro servicio, y participaba cómo una puta más humillando todo lo que podía al cornudo. Marta y Luis follaban delante del cornudo, y le daban órdenes para que fuera él el que se hiciera cargo de la casa.

Debo reconocer que el haber encontrado a una mujer como Elena, me ha cambiado la vida. Dormimos, comemos y trabajamos juntos. Cuando salimos todo el mundo nos trata como a un matrimonio, en mi pueblo a ella la consideran mi mujer y en su pueblo igual. Ana y los chicos vienen de visita a las dos casas, incluso traen amigos y amigas. Elena no se oculta de su hija y su futuro yerno. Y ellos tampoco es ocultan de nosotros. Para el cornudo su vida se limita a trabajar, Más de una vez a las órdenes de Ana, servirnos de chacha, hacer las compras y cumplir todos los deseos de Elena Marta y Ana. Que follan delante de él cómo tres autenticas putas.

Pero esa es otra historia que ya os contaré.

Este relato está dedicado a Elena, la mujer que ha cambiado mi vida y me hace el hombre más afortunado y feliz del planeta. Gracias Elena, Te quiero.

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