Xtories

Me delató la abertura de mi vagina

Llevaba horas siendo poseída por otro hombre, y el cuerpo no miente. Cuando su novio intentó tocarla, la humedad y la dilatación contaron una historia que las palabras no podían ocultar: la traición estaba escrita en su propia piel.

Lia Y21K vistas7.1· 16 votos

Ya habían pasado varias tardes y noches de sexo apasionado. Dejamos de ser tan desconocidos, cada día nos compenetrabamos más, su pene se ajustaba más a la medida de mi vagina, buen tamaño, movimientos placenteros. Mi cavidad tenía el tamaño ideal para él, y visceversa. ¡Una verga que me rozaba el útero por primera vez!.

Ese día tampoco me negué a escaparme una tarde con él, me fuí a su apartamento. Abrió la puerta, me recibió apasionadamente como siempre, nos besamos. Entré y me bajó la lycra en la sala, allí mismo lo metió, nos fuimos ensartados hasta el cuarto; le prohibí que lo sacara. Siempre estaba húmeda (mi mente de sólo recordar que me encontraría con él, trabajaba sola para que ya estuviera disponible para la faena. La mayoría de las veces me quedaba sin ropa interior para no mojarlas y así no quedaran evidencias).

Nuestros encuentros eran largos, nos favorecían las ganas y la edad. Terminamos, vimos una película porno juntos, me volvió a penetrar con las mismas ganas de cuando acababa de llegar, él quería que me quedara esa noche. Podríamos continuar y luego dormir profundamente abrazados.

Pero, en casa me esperaba mi novio, que luego de haber estado fuera una semana, y haberme engañado con unas cuantas mujeres, me llamó por teléfono para saber a qué hora llegaba y preguntar qué le prepararía de cenar. No quería irme, mi mente y mi cuerpo tampoco, pero sentía que el deber me llamaba; me despedí con la vagina ansiosa, me coloqué la ropa interior, que en el camino se volvió a mojar por los recuerdos y las sensaciones simultáneas.

Hice la cena, me bañé y quería acostarme de una vez, total eramos dos personas infieles que ya estaban saciadas del placer obtenido en otros lugares. En mi caso, con un hombre que me estaba despertando además de placer otro tipo de sentimientos, y él tal vez satisfecho de lo mismo o de diversas razones que desconocía.

La situación se complicó, cuando mi novio, sin yo esperarlo empezó a besarme y a tocarme, aquella sensación de lubricación se esfumó de repente, mi mente tampoco colaboraba. Hace algunas horas estuve siendo penetrada por otro hombre.

Yo estaba incomoda y por supuesto que se notaba, la abertura de mi vagina me delataba. Mis reacciones de incomodidad hicieron que mi novio entendiera que mi cuerpo ya había estado horas previas, en una larga faena sexual; la estreches que siempre lo esperaba luego de sus largos días de ausencia, no la encontró ese día y tampoco otro día más.