Xtories

Masaje

Lleva veinte años con el mismo hombre y cree conocer cada rincón de su vida sexual. Pero hoy, las manos que la tocan no son las de su esposo, y el silencio de la clínica encierra una tentación que Pilar no sabía que aún latía en su interior.

Kerdos17K vistas8.7· 9 votos

¿En qué momento podemos decir que hemos sido infieles a nuestra pareja? es decir… Hay situaciones muy típicas. Tu marido no te hace caso en casa, tú conoces a alguien atractivo que “te hace caso”, tonteas, te sientes atractiva, deseada y dices… “a la mierda, sólo se vive una vez”. Hasta aquí todo claro… pero.. ¿qué pasa cuando no buscas nada, cuando inocentemente desarrollas tu vida como si tal cosa pero de repente el universo te pone en una tesitura de la que no puedes (ni quieres) escapar? ¿sería eso una infidelidad?Quizá debiera empezar por el principio y así me explicaré mejor

Me llamo Pilar. Tengo 50 años. Felizmente casada y con dos hijos. Mujer estándar podría decirse. Ni alta ni baja, con algún kilo de más y un pelo largo negro azabache que me preocupo de cuidar como el mayor de mis tesoros (el pelo es un arma afrodisíaca que pocas mujeres conocen). Llevo 20 años casada y de momento todo bien. Muy enamorados, con altibajos en los que a veces yo le mando a la mierda, otras veces me manda él a mí y otras muchas (la mayoría, afortunadamente) nos comemos como si no hubiera un mañana.

Más de 20 años teniendo sexo con el mismo hombre hace que desarrolles otras vías para no caer en la rutina. Todo eso de los juegos de rol, simular ser dos desconocidos, ver porno mientras lo haces, incluso tríos ya lo hemos hecho.. y tengo que decir que esto ha desarrollado un deseo natural en nosotros. Cuando me casé jamás pensé que me iba a gustar ver a otra comerle la polla a mi Alfredo, y hoy, 20 años después, uffff me mojo sólo con imaginar su cara de placer al notar otra boca en su polla. Con esto quiero decir que nunca nos ha asustado nada del sexo. Todo lo que sea probar nos encanta. Y esto ha hecho que nunca ninguno de nosotros haya buscado fuera lo que tenemos para dar y regalar en casa..

Hechas las presentaciones voy directa al grano. Hace cosa de un mes acudí a uno de mis frecuentes masajes. Me paso todo el día en la oficina y la espalda la tengo como un higo. Por eso voy a un fisioterapeuta de confianza desde hace más de 5 años. La verdad es que esos masajes me dejan nueva, por eso el día que tengo que ir a consulta es uno de esos días deseados y esperados. Llegué a las 5, puntual como siempre y Verónica, la secretaria me saludó como siempre.

Hola Pilar, ¿qué tal va todo?

Hola Vero.. pues aquí.. a que Luis me recomponga como cada sesión, jaja

Claro.. no fallas nunca. Lo que pasa es que hoy no será Luis quien te atienda

Vaya.. ¿Y eso? -pregunté extrañada-

Pues resulta que hoy Luis ha tenido cita en el notario. La tenía para la semana que viene pero se la adelantaron… es por lo de la venta de su casa del pueblo ¿sabes?

Sí, sí.. alguna vez me dijo que se moría por vender esa casa..

Sí.. y le salió un comprado… y aunque tenía la cita para la próxima semana el comprador al parecer tiene prisa.. y Luis no quiso incomodarle y perder la venta

Si eso lo entiendo pero.. ¿cómo no me avisó?

Pues porque sabe lo que necesitas el masaje. Canceló todas las visitas menos la tuya. Y llamó a un compañero por si querías que te atendiera él. me dijo que te lo propusiera y, que si no querías pues que lo entendía y no pasaba nada, pero al menos, que tengas la opción de que te den el masaje

No me hizo mucha gracia, la verdad. Ya estoy hecha a las manos de Luis y no me apetecía cambiar de manos, pero también es cierto que la espalda me dolía horrores, y no me veía retrasando la sesión así que… acepté

Bueno.. pues…..venga, qué se le va a hacer… supongo que si lo llamó Luis es porque confía en él

Desde luego. Vas a salir como nueva

Me senté en la sala de espera y ojeé una revista distraída hasta que vero me dijo que podía pasar. Entré y saludé al nuevo fisio dándole la mano

Hola… Soy Pilar. encantada

Hola Pilar. Yo soy Marcos. Un gusto

El tal Marcos era un tío normal. No destacaba nada de su cuerpo. Bueno, sí.. sus manos.. Me fijé en ellas y eran unas manos grandes, limpias, con dedos largos y finos y unas uñas super cuidadas. Se notaba que se ganaba la vida con ellas. Por lo demás, nunca hubiese provocado una mirada lujuriosa por mi parte de encontrarmelo en la calle

Bueno… Con Luis me cambiaba en el probador y salía hacia la mesilla… ¿lo hago igual?

Sí por favor. Yo te espero aquí. Iré untándome las manos en aceite

Me cambié y salí desnuda, envuelta en la toalla que había en el probador. Al salir Marcos me sonrío y con un gesto me indicó que me echase en la mesa

Me comentó Luis que sobre todo es la espalda, ¿verdad?

Sí. aunque también aprovecha y me masajea las piernas

¿Los pechos no?

Me quedé un poco cortada. Luis nunca me había ni siquiera sugerido masajearme las tetas. Yo me ponía boca abajo y él obraba la magia

Pues.. no.. la verdad.. nunca me lo ha ofrecido

No pasa nada. era sólo por saber. Espero no haberte incomodado

No.. claro que no. Que tontería (mentí. Sí me había incomodado… aunque también reconozco que mi mente se distrajo con la idea de que me sobara las tetas.. por ver lo que se siente.. por curiosidad, nada más)

Me eché boca abajo, con los brazos estirados al lado del cuerpo y noté cómo Marcos desenvolvía la toalla. Al poco tiempo noté un chorro frío de aceite sobre mi columna y cómo sus manos comenzaban a desplazarse por mi espalda. La sensación era placentera

¿te importa apartarte el pelo hacia un lado? no querría manchartelo de aceite

Sí claro… si quieres me hago un moño para que no te moleste

No, no hace falta.. mejor así. Luego te lo masajear también

¿el pelo? ¿el pelo se masajea? -pregunté extrañada-

Todo el cuerpo se puede masajear, Pilar

Si tú lo dices…

A pesar de esas cosas raras que tenía de masajear el pelo he de reconocer que sabía lo que hacía. Sus manos se deslizaban por mi espalda, de arriba abajo.. con sus dedos pulgares marcando mi columna mientras sus dedos jugueteaban con mis costillas. Notaba sus manos subir hasta mi cuello,, bajar despacio por mi columna, mis costillas.. hasta la zona lumbar.Luego masajeaba cada una de mis nalgas con ambas manos y volvía a subir por la espalda.. era una sensación agradable… y excitante. Emití algún gemido placentero en señal de que me gustaba lo que hacía

¿Voy bien, Pilar?

Vas perfecto, Marcos, suspiré.

Empezaba a olvidar que Luis me había dejado tirada. Sus manos no dejaban un centímetro de mi piel… justo hasta donde empezaban las zonas íntimas de una mujer sensata. Sus manos me recorrían las costillas y me envolvían a la altura del pecho pero justo se paraban cuando sus yemas alcanzaban a tocar la protuberancia de mis tetas. He de reconocer que me fastidiaba el momento en que retiraba sus manos de ahí.

¿por donde tienes más molestias, Pilar?

Estuve tentada de decirle que el culo me dolía horrores de estar todo el día sentada, pero no me pareció oportuno dado que apenas nos conocíamos, así que le dije la verdad

.Las clavículas y omóplatos se me cargan mucho

Entendido. Pon las manos a modo de almohada y gira la cabeza hacia un lado

Hice lo que me mandó. De inmediato sentí sus dedos hurgar entre mis hombros. Realmente me estaba relajando. Sus manos llegaban a mi cuello que lo bordeaba con dulzura para después extender sus manos por mis hombros.. deslizándose, como hace Alfredo cuando me baja los tirantes del vestido.. sentía que ese hombre me estaba desnudando. Sus manos fuertes me envolvían, bajaban mi carne hacia abajo y la volvía a subir y yo notaba cómo me estaba mojando. No podía soltar ningún sonido… Solo deseaba gemir de placer y no podía permitir que me lo notara… me apreté el labio inferior… mantuve los ojos cerrados y sólo sentía esas manos deslizándose por mi espalda

No dices nada, Pilar… ¿vas bien?

Sí… vas… genial… ummfff

¿te hago daño?

No, no… pero tengo que decirte…. que.. sabes donde tocar…..

Es parte de mi trabajo

¿Sólo parte?

Sí… tengo más campos dentro de la fisioterapia

No quise preguntar a qué se refería.. en parte porque no podía hablar mucho y en otra parte porque temía su contestación.

Después de dejarme la espalda como un yogur de gelatina noté sus manos por mis nalgas, bajando por cada uno de mis muslos

Me comentaste que también las piernas, ¿verdad?

Sí… -dije suspirando-

Sus manos empezaron a envolver mis muslos. Esta vez sí, por todas partes. Sus manos rodeaban por completo mis muslos, bajando hasta los gemelos, y terminando en los pies. Volví a subir despacio, descubriendo cada centímetro de piel hasta llegar al principio de mis muslos. Ahí su manos se separaban, bordeando mi parte más íntima y yo sentía un latigazo ambiguo de deseo y de alivio. ¿qué me estaba pasando? estaba cachonda, era estúpido negarlo… pero no entendía por qué.. Ese hombre no me había tocado ninguna parte erógena y había provocado en mi cuerpo un estímulo sexual bestial. Me sentía indefensa.. entregada a sus manos.. era como si mi voluntad se estuviese rindiendo sin condiciones a esas manos que devoraban mi piel

Separa las piernas, Pilar

Su voz sonaba más ronca ahora. Mi primer pensamiento fue que si separaba los muslos notaría mi humedad. Los abrí sólo un poco

Un poco más, por favor

cla.. claro…

Separé los muslos y cerré los ojos. Sus manos empezaron a tocar, a acariciar la parte interior de mis muslos. No quería moverme. No quería darle ninguna facilidad. quería protestar. Decirle “oye.. te estás sobrepasando un poco, ¿no crees?” pero mi cabeza estaba mandando impulsos nerviosos a mi cuerpo que me ordenaban quedarme callada, a su merced, dispuesta para sus manos.

Con un dedo empezó a deslizarlo por mi coño, untándolo de aceite, que se mezclaba con mis jugos. Avanzaba hasta mi monte de venus y volvía por el mismo camino hasta el ojete. Lo hacía muy despacio.. y eso me mataba. Puse la frente apoyada en mis manos, boca abajo; cerré los ojos y me esforcé en no emitir ningún sonido, pero no pude. levanté un poco el culo para que accediera mejor a mi coño y jadeé brevemente. Seguí mordiendome el labio

Tienes un cuerpo maravilloso si me permites decirlo

ummfff tus manos sí que son.. maravillosas….ummff

Ya está. Ya era oficial. Acababa de reconocer que me tenía más caliente que el motor de la Harley de un macarra motero. Intenté pensar en otra cosa. en el imbécil de mi jefe, en la declaración de la renta que me salía a pagar, hasta intenté tararear la canción del café de Eurovisión, pero nada. Sólo podía sentir su dedo, acariciando mi coño, cada vez con más decisión, apretando lo justo para abrir los labios vaginales pero sin llegar a penetrarlos. Con su otra mano seguía acariciando mi nalga en círculos. suave, relajante, excitante…De repente dejó mi coño. me separó más las piernas y noté cómo se giraba para ponerse delante de mi. Yo no quería mover la cabeza. Oí un grifo

Me estoy lavando las manos. Tu piel ya ha absorbido todo el aceite de la espalda. Ahora seguiré con el pelo.

No quise preguntar. solo intentaba recuperarme y armarme de valor para lo que fuese en lo que estuviese pensando. Se puso delante de mí. Sus manos cogieron mi pelo, como en una coleta y lo extendió por mi espalda. Lo cogía y lo soltaba por mi espalda. haciendo que notase una sensación placentera. Después se inclinó sobre mí. sus manos volvían a bajar por mi espalda hasta mi culo. Mi pelo caía por la espalda a ambos lados de mi cara. Entonces levanté un poco la cabeza y tenía justo delante de mí, a la altura de mis ojos, su paquete, notoriamente hinchado, dibujado bajo el pantalón blanco. Él también estaba excitado. Yo le había puesto así. Seguramente se excitó y eso fue lo que hizo que quisiese saber más sobre mi cuerpo. He de reconocer que, lejos de molestarme, me agradó mucho verle duro. No era yo sola la salida que se ponía caliente. Los dos nos pusimos así. No sé si a propósito o de casualidad, pero estábamos excitados. Me deseaba. Ahora podía notarlo en el modo en que sus manos seguían envolviendome, buscándome. se estiró más. Su paquete estaba tan solo a unos centímetros.. no pude evitar sacar la lengua y acariciarlo con la punta por encima del pantalón, apretándolo con mis labios. solo un segundo, un instante. Marcos notó ese pequeño beso porque justo en ese momento me agarró las nalgas con las dos manos y me las apretó. Quedándose quieto, provocándome más. Yo no quería seguir. Esto iba demasiado lejos. Estábamos llegando a un momento en el que yo no sería capaz de dar marcha atrás…

Supongo que Marcos adivinó mi pensamiento. Como yo no me decidía a hacer nada más, notando esa polla dura, escondida bajo el pantalón a apenas unos centímetros de mi boca, Marcos entonces soltó con su mano derecho mi nalga izquierda y volvió a buscar mi coño, deslizándose con un solo dedo desde mi ojete hasta mi vulva. Suave, lento, Llegó a mi clítoris y lo estimuló en círculos. Ahí me rompí. Apreté mi coño contra la mesilla, dejando su mano atrapada entre mi clítoris y la mesilla y jadeé fuerte justo en el momento en que abrí la boca y metí su paquete en mi boca. Alargué mis manos, bajé sus pantalones y liberé su polla, completamente dura, recta, apuntándome disparada hacia mi. Con mi mano comencé a masajear sus huevos mientras mi boca chupaba ese pollón que Dios le había dado.

Necesitaba tocarme, sentir más. Necesitaba explotar. Llevé mi mano libre y comencé a masajearme un pecho, pellizcando suavemente el pezón. jadeaba mientras mi boca devoraba su polla. Marcos no se quedaba atrás. Su dedo se introdujo en mi coño. comenzó a masturbarme. Sentí cómo su dedo se arqueaba hacia arriba, buscando la parte estriada superior de mi coño. Lo movía en círculos, despacio, buscando cada centímetro de mis entrañas. Seguí mamándosela, sólo por el hecho de sentirme obligada a devolverle una parte del placer que él me estaba proporcionando. Saqué su polla de mi boca y le masturbé, intentando ser suave, como él lo era conmigo, pero me ponía loca tener ese hierro de carne en mi mano. Yo, una cincuentona, pasada de años. era capaz de poner así la polla de un hombre de apenas 40 años.

Dios mío… joderrr….¿qué me estás haciendo, Marcos?

Ummmff. Pilar… no se cómo…. ummffffno he podido aguantar…

joder…. esto no está bien…. ummfff…no debemos

lo se….¿quieres que pare?...

¿quería que parara? Por supuesto que no. Sin embargo mi respuesta fue una respuesta ambigua, limit

andome a darle información y que decidiese él… yo ya no tenía voluntad. Estaba en sus manos (nunca mejor dicho)

Estoy casada….no puedo hacerle esto

Como toda respuesta él inclinó su cabeza sobre mi culo. Curvándose un poco más. abrió mi culo con sus manos y comenzó a lamerlo con total maestría. Notaba la punta de su lengua en mi ano, devorándome, saciandome.

Ahhhh!.. Sii.. Marcos…..

Le pajeé con fuerza. Chupaba su capullo con mis labios, haciendo que mi lengua jugase con la punta de su falo mientras con mi mano retorcía su polla, provocando sus primeros gemidos en mi ano. Me sentí poderosa, me sentí una diosa.. sí. me sentí una puta y me encantaba.

Se incorporó. Jadeamos los dos. Se separó de mí mientras nos mirábamos con lascivia. Yo me relamía los labios con la lengua mientras clavaba mis ojos en los suyos. Él me miraba con deseo. he de decir que hacía mucho tiempo que no sentía en mi ese deseo en un hombre. Se pajeaba despacio con una mano. acercó el dedo con el que estuvo en mi ano y me lo dio a chupar. Lo lamí sin apartar mis ojos de los suyos. Lo babeé bien.

Sin decir nada me rodeó. se subió a la mesilla y se puso de rodillas detrás de mí. Yo me incorporé. Noté sus manos abrazándome por detrás. Sujeté sus manos en mis pechos con las mías. Me besó el cuello. lento. suave, despacio. Me estremecía todo de él. Masajeaba mis tetas mientras su boca se encallaba en mi cuello. Me estiré, Arqueé mi espalda para tener más contacto con su cuerpo. Solté sus manos y me dispuse a agarrarle la polla. En ese momento él la frotaba con mi coño sin introducirla. Mi caderas se movían al compás notando el roce de su sexo en el mío. Gire mi cabeza buscando su boca. La encontré. Nos comimos la boca. Su lengua entró en mi boca y se enredó con mi lengua. Literalmente nos comíamos la boca. Sin tregua, con desesperación, con deseo. Sus manos intensificaron sus masajes en mis tetas. empezó a estrujarlas y mi culo buscaba su polla sin pudor ninguna

Pidemelo, Pilar.. pideme lo que deseas…

Fóllame. Fóllame Marcos. Ahora… Clavamela

No dudó un instante. me inclinó hacia delante. Me apartó el pelo. Colocó su polla en mi coño y de una embestida me ensartó. Yo arqueé mi espalda y gemí de puro placer

Ooohhhhhh!--- Siiiiii…. muévete dentro…

¿Así? ¿la sientes mucho?

Siiiiii. máss….. más…

Me apoyé en los codos. separé mis muslos y me dispuse a sentir cómo su polla recorría mi coño hasta el fondo. Sus brazos me abrazaban por detrás. una mano atrapó mis pechos y la otra bajó a mi coño. Volvió a masturbarme el clítoris deprisa, de un lado a otro apretando u dedo contra mi hueso. Yo estaba entregada a él. Quería hacer algo. Responderle al placer que me daba pero mi cuerpo se negaba a hacer nada. Sólo quería más de ese placer

Más… más… no pares…….

Comenzó a follarme en círculos. Movía su pene dentro mío, haciendo que tocara cada parte de mis entrañas. Apoyó su mano en mi nuca y comenzó a taladrar. Notaba chocar sus huevos contra mi coño

Joder.. siiii, síiii…. soy tuyaaaaaaa joderrrrrr

te deseo.. diossssss no puedo dejar de follarteee

No lo hagas… no dejes de hacerloooo

Paró. Se quedó quieto. Dentro de mi. Sin movernos. sentía su polla latir en mi coño. Esto era completamente nuevo. Respirábamos los dos entrecortados, acelerados. Sacó su polla de mi y buscó con su boca mis tetas. le dejé sitio. se echó boca arriba y yo le cabalgué. Me acerqué a su boca y volvimos a comernos. Mi pelo caía en cascada tapando nuestras caras. Era como besarnos a oscuras. Sus manos acariciaban mi pelo, mi espalda, mi culo. yo sólo podía besarle con deseo y frotar mi cuerpo contra el suyo

Nadie me había provocado así -le dije sin dejar de besarlo-

Tu cuerpo me ha puesto muy duro, Pilar

eso ya lo noté -dije sonriéndole-

No esperaba que reaccionaras así. pensé que ibas a pararme

Me has hecho sentir como una puta… y joder…. me encanta

No sabes lo que deseaba follarte

Ahora te follaré yo

Me incorporé. Me eché hacia atrás buscando su polla con mi mano. Sus manos subieron por mi cuerpo buscando mis tetas. Las estrujaba mientras nos clavamos la mirada. Mi mano agarró su polla y la coloqué en mi coño. Me levanté un poco y me senté sobre su polla. Joder que sensación notarla abrirrme. Gemí de placer mirando al techo. Me movía, adelante y atrás, concentrada en sentirle dentro de mi. apoyé mis manos en su pecho. Agarró mi culo. Me azotó las nalgas y le cabalgué con deseo. Nos mirábamos. no era necesario decir nada. Quería follarlo. Quería tenerlo dentro de mi. Quería que su polla me partiera el coño. Clavamos nuestras miradas. Sujetó mi cara con las dos manos. Empecé a botar sobre su polla. Fuerte, duro, rápido. Su cara se descomponía de placer..

Vamos… dame fuerte.. asíii.. no te corras.. ni se te ocurra correrte, Marcos…

aguanto lo que quieras cielo. así. Hazme tuyo. llénate de mí. Vamos. muévete

Así cabrón dame tu polla. rómpeme…. joderrr, Asíiii Vamossssss

AAAHHHHH¡ que puta eres

Síii.. soy tu puta… me has hecho tu putaaa aaahhh

Notaba cómo mi coño aprisionaba más su polla. Sentirme su puta, que me llamara su puta era algo nuevo. Nunca lo había hecho. Ni con Alfredo. Lo de los insultos y dar ostias nunca fue con nosotros, pero de repente, mientras me follaba a ese fisioterapeuta. el hecho de que me llamara su puta hacía que me volviera loca. Me corrí mirandole a él sintiendo cómo su sexo conseguía lo que muy pocas veces nadie había hecho

AHhhhhhhhhh.. me corrrooooooo.. Siiiiiii Síiiiiiiiiii

Dámelo… te sientoooo….. Pilar….. asíiiii no pares….

me abracé. Mordía su oreja mientras seguí moviéndome empujando su polla contra mi. Le susurré al oído:

Dame tu leche, cabrón… Lléname el coño de tu sémen…

Ummmfffff ya, ya… yaaaa

Su polla convulsionaba en mi coño. Estaba a punto. podía sentirlo

Eres mio… sólo miooo. correte dentro cabrón

SIIII… Ummfffff

Su semén salió disparado. Se arqueó su espalda. Notaba como su leche salió de su polla y chorreaba por mis muslos. En ningún momento apartamos la mirada. Nuestras caras estaban tan cerca que el aliento de uno lo sentía la cara del otro. se corrió dentro de mi mientras nos mirabamos a los ojos. Sonreí satisfecha. Me moví melosa encima de él, despacio… notando como su dureza se relajaba dentro de mi. Nos besamos de forma larga, intensa, fuerte… y me quedé´encima de él hasta que recuperamos el aliento

Cuando nos compusimos me bajé de la mesa y me fui a cambiar. Lavé mi coño como pude y me vestí. Al salir le vi apoyado en la mesa. También se había vestido. Me acerqué para despedirme de él pero no supe qué hacer.. si darle la mano, o dos besos. Nos quedamos parados sin saber que despedida sería la apropiada hasta que decidí abrazarlo. Le besé la mejilla y le susurré:

Gracias por hacerme sentir mujer. Si eres capaz, olvídate de mí. Sólo ha sido un polvo y nunca más volverá a pasar

Sin dejarle reaccionar para que me respondiera salí de la sala y le dejé allí..

Mientras paseaba hasta casa mi sangre volvió al cerebro y empecé a pensar. ¿cómo pude dejarme llevar así? ¿cómo alguien había conseguido tocarme de esa manera? ¿cómo pude sentirme tan puta y a la vez tan a gusto conmigo misma? ¿le he sido infiel a Alfredo?

Y aquí estoy ahora, en un mar de dudas. No se si contarselo a Alfredo. Le conozco, quizá reaccionaría bien y le daría morbo que yo le contase algo así, aunque también es posible que se enfadara mucho conmigo. Pero sobre todo… la mayor duda que tengo es….¿debería volver a la consulta y preguntar a Luis por Marcos? ¿Vosotros y vosotras, qué pensáis? ¿debería volver.. o debería olvidar al hombre que me dió uno de los mejores orgasmos que recuerdo?