Xtories

El entrenador del gym

El gimnasio se vacía a las nueve, pero la sesión de Ricardo apenas comienza. Ella busca más que músculos; él busca una adicción. Esta noche, las reglas del entrenamiento cambian para siempre.

Abril Flores11K vistas

Saludos cordiales a todos y todas. Mi inspiración para escribir y contarles mis historias fue los cientos de relatos de personas que leí en esta página, me motivaron a ser parte de esta comunidad contando mis experiencias. Nunca me consideré una buena escritora, así que espero ser lo más clara y expresiva posible para que puedan disfrutar de mi contenido.

Primero que nada me presento, me llamo Abril, tengo 23 años, estoy en el último año de universidad estudiando ingeniería comercial, mido 1,65, soy de contextura delgada/atlética, de piel blanca, cabello castaño, ojos color avellana, labios gruesos, de mis senos no puedo quejarme, la naturaleza y la genética fueron buenas conmigo, mi copa es 36DD, mi trasero redondito y bien formado por las constantes y prolongadas horas en el gimnasio. Mi mentalidad siempre fue abierta, producto de una madre completamente liberal, puesto que, en sus años de juventud el modelaje fue una profesión para ella y dentro de ese mundo aprendió a dejar de lado los tabúes, para posteriormente darme esas enseñanzas. Yo siempre me consideré una chica muy amigable, buena onda, pero sobre todo, caliente, no es para menos, perdí la virginidad 1 año después de mis 15 primaveras y aunque estuve “en descanso” hasta la mayoría de edad desde ese instante hasta el día de hoy no puedo parar, me considero amante del sexo y del hecho de que la vida se hizo para experimentar y constantemente ir probando cosas nuevas. Estuve pensando cuál sería el primer relato para contarles, haciendo memoria de todas las experiencias que tuve decidí iniciar con el origen de todo esto, la vez que me volvieron “adicta” al sexo.

Todo esto inició aquel 2020 cuando tenía 18 años recién cumplidos, la pandemia aún no iniciaba y yo llevaba un par de meses de haber terminado la secundaria y estaba a poco de ingresar a la universidad, si bien nunca tuve problemas respecto a mi cuerpo quería iniciar otra etapa de mi vida en forma, la rutina sedentaria del colegio debía terminar y yo quería ponerme en modo fitness, además que tenía un culo decente, pero yo quería más y ese era uno de mis objetivos principales, es por eso que un día decidí inscribirme al gimnasio, quedaba uno cerca a mi casa y pues ya decidida contraté un plan mensual.

El primer día como toda chica llegué algo tímida e insegura por ser un ambiente nuevo para mi, fui a los vestidores y algunas chicas me intimidaban en cierto aspecto por su físico, todas unas diosas curveadas, mucho mayores que yo, que tenían a medio mundo tras de ellas. Usualmente el horario de la noche era el que más gente mayor tenía, yo iba en ese turno porque dormía mucho en la mañana y ocupaba la tarde para hacer otras actividades. Salí del vestidor ya con ropa deportiva y solicité una instructora, pero lastimosamente todas estaban ocupadas por lo que me asignaron un hombre, vi como del vestidor de varones salía un tipo alto de 1,85 aproximadamente, piel trigueña y un cuerpo al estilo de los griegos, formado y bien marcado, el administrador le llamó y le dijo que era mi primer día, que me ayude con los ejercicios, él se presentó muy amablemente, su nombre: Ricardo, una voz gruesa que encajaba perfecto con ese cuerpo, me hizo un par de preguntas como mi nombre, mi edad y la razón por la que quería hacer ejercicio, yo algo cautivada le respondí: “Abril, 18 años y por salud.” Jaja vaya respuestas, él sonrió y me dijo que tenía 30 años de los cuales 5 los ocupó trabajando en el gym, luego me comentó que junto conmigo había otra nueva a quien colaborar y que si no me importaba, le dije que no y fuimos donde las máquinas, ahí le estaba esperando Carla, una señora de 40 años, muy bien conservada para su edad, pero que quería bajar unos kilos demás razón por la cual se inscribió, los 3 entablamos buena conversación y Ricardo empezó a explicarnos los ejercicios. Fue

un primer día muy raro para mí, no podía dejar de ver los músculos de Ricardo mientras usaba a Carla como ejemplo para hacer la rutina, me hacía volver a la realidad cuando me preguntaba si había entendido y yo embobada le decía que sí, en algunos momentos fue incómodo porque sentía que yo no disimulaba nada. La hora se pasó muy rápido y la sesión terminó, acabé exhausta porque lo primero que nos explicó fue ejercicios de brazos, sentía que no podía más por todo lo que hicimos y me fui charlando junto con Carla al vestidor. Mientras nos vestíamos me contaba que se inscribió porque quería parecerle más sexy a su marido, ya que sentía que le estaba poniendo los cuernos con una compañera de trabajo 15 años más joven que ella, yo solo escuchaba atenta lo que me decía, salimos de ahí y Ricardo se despidió de nosotras esperando vernos al día siguiente.

La semana pasó sin sobresaltos hasta que llegó el día viernes, ese día fui al gym y Ricardo me dijo que solo trabajaría conmigo porque Carla tenía una cena con su marido, no le tomé importancia y fui a cambiarme, al salir Ricardo se encontraba esperándome en las máquinas, me dijo que era viernes de glúteos, así que empezamos con los ejercicios, él hacía un par de repeticiones antes de que yo inicié, luego me observaba y corregía si fallaba en algo, todo transcurrió sin novedad hasta que no pude hacer unas sentadillas con barra y Ricardo vino detrás de mí para agarrarme de la cintura y bajar junto conmigo, estuvimos unas 5 repeticiones así y yo no podía dejar de mirar ese brazo alrededor de mi cintura, además de la sensación de bajar y sentir como mi culo chocaba con su entrepierna, empecé a sentir cosquilleos en mi panochita y como se iba mojando lentamente, me sentí algo avergonzada por lo que fingí estar cansada y liberarme de esa posición. Terminando los ejercicios fui al vestidor, me metí a las duchas y al desvestirme vi como mi tanguita estaba completamente húmeda por la escena que me tocó vivir minutos atrás. Mientras me duchaba no pude evitar tocarme un poco, hasta ese momento solo había tenido sexo un par de veces con un ex, habían pasado casi 2 años sin acción y solo me había masturbado cuando mi mente imaginaba escenas sexuales o veía porno una que otra noche en mi habitación. Saliendo del vestidor fue notorio que demoré bastante, porque ya no había casi nadie e incluso Ricardo estaba ya cambiado hablando con los de recepción, tenía que pasar por ahí para salir del gym, salí algo avergonzada y me despedí rápido de todos, Ricardo me siguió y salimos juntos, yo quería escaparme, me preguntó si me iría sola, le dije que sí y se ofreció a llevarme, accedí porque ya era tarde, me llevó hasta su auto, nos subimos y mientras encendía el coche me preguntó dónde vivía, le dije que a unas cuadras y no tardamos mucho en llegar, no hubo mucha charla en el camino, me sentía apenada, pero él preguntaba muchas cosas y era difícil evadir algún tema de conversación, nos estacionamos frente a mi casa y nos quedamos hablando unos minutos, cuando le dije que ya debía entrar porque de seguro mis padres estarían preocupados por mi se despidió, sin antes pedirme mi número para enviarme otros ejercicios, yo ya me conocía ese truco, pero era difícil decirle que no, accedí y se lo di, me despedí y me fui.

El fin de semana me la pasé haciendo cosas de la casa, hasta que el domingo en la tarde mientras descansaba recibí un mensaje de un número que no tenía registrado, decía: “Hola Abril! Te dejo aquí un video para que puedas ver mejor la posición del cuerpo en los ejercicios que hicimos el otro día.” Yo respondí saludando y agradeciéndole por la rutina, mantuvimos un par de mensajes más, hasta que se hizo de noche y me dormí. A la mañana siguiente le respondí casi a mediodía y haciéndose la burla me dijo: “Dormilona nos vemos esta noche en el gym.” Le dije que iría sin falta y pasamos todo el día sin hablar, en la noche nuevamente entrenamos con Carla y siempre eran risas y buena onda, hasta que vi como Carla le estaba coqueteando a Ricardo, incluso con toqueteos y él se dejaba sin problemas, sentí celos, ese hombre tenía que ser mío, salí enojada esa noche, sin despedirme de Carla y hablándole de malas a Ricardo, llegué a mi casa frustrada y a los minutos recibí un mensaje de él preguntándome si había pasado algo, le dije que todo estaba bien y dejé de responderle. Al día siguiente fui nuevamente y resulta que Carla por tema de trabajo no iba a poder asistir, vi que era una buena oportunidad para ser más abierta con él y decidí empezar a portarme un poco más putita, mientras hacía los ejercicios trataba de pegarme más a Ricardo, me apoyaba en él y trataba de restregarle mis grandes tetas en su cuerpo, estoy segura que funcionó porque vi como se empezaba a marcar algo a través de ese corto, lastima que la sesión terminó, el me dejó rápido, de seguro por la incomodidad y yo entré a bañarme y cambiarme, traté de demorar lo más posible para toparme con él cuando esté a punto de irse y lo logré, nuevamente se ofreció a llevarme a mi casa y accedí, cuando llegamos nos pusimos a charlar y lo sentía nervioso, le pregunté si le pasaba algo y siendo muy sincero conmigo me dijo que captó mis insinuaciones en el gym y que fue un poco de mal gusto hacerlo en público, yo me disculpé por mi actitud, pero si él se ponía en ese plan, yo le respondí que noté como Carla le coqueteaba a lo que él se puso rojo como un tomate, sonrió y me respondió que no era nada, yo me acerqué a él y le reté diciéndole que si no era nada me de un beso, nos miramos fijamente y de un salto se abalanzó sobre mí para besarme de forma desesperada, sentía su lengua entrar hasta mi garganta y como sus manotas me apretaban contra él, yo solo alcanzaba a abrazarlo del cuello mientras me comía la boca, pasaron un par de minutos mientras seguíamos besándonos y sentí como su mano bajó hacia mi culo y empezó a amasarlo, yo me sentía caliente al 100, ya estaba mojada y mi instinto fue bajar mi mano a su entrepierna y sentir el bulto de su pantalón, se sentía de buen tamaño, grueso pero difícil de definir el largo, me quise hacer a las difíciles y terminé el beso con la excusa de que ya era tarde, le di un piquito y me despedí. No hablamos nada por WhatsApp esa noche, ni el miércoles, hasta que llegue al gym, Ricardo se portaba muy profesional ahí dentro, me comentó que entrenaríamos solos toda la semana porque Carla estaba muy ocupada, así que lo tenía solo para mi, miércoles y jueves fue más de besos intensos en la puerta de mi casa que entrenamiento en el gym, el jueves dejé que se sobrepase un poco más dejándolo amasar mis tetas mientras me masajeaba el clítoris por encima de los leggins, aún así no lo dejé hacer nada hasta que me propuso hacer cardio el viernes, yo le dije que me parecía bien, pero después de su risa perversa entendí que no se refería al gym, lo miré excitada y accedí, me dijo que vaya en horario normal y que le avise cuando esté afuera, que como solo tenía a Carla y a mi como sus alumnas podía excusarse de que ninguna iría para salir temprano, le dije que era buen plan, le di un beso largo y me despedí.

Al día siguiente me metí a bañar antes de alistarme, siempre fui de rasurarme la panocha, pero considerando mi poca actividad sexual la había dejado un poco descuidada por lo que procedí a quitarme todo el vello, al salir escogí un buen conjunto de ropa interior, al tener una mamá liberal ella escogía y compraba conjuntos de lencería para mi desde el colegio, por lo que tenía varios, decidí ponerme una tanguita roja con bordes negros y su brasier, quedaron divinos, por encima me puse mi ropa de entrenamiento, una sudadera sin nada por debajo y esos leggins que se transparentan cuando se hace presión a la tela. Fui al gym como de costumbre y escribí a Ricardo estando al frente, me confirmó que ya salía y un par de minutos después lo vi salir, me hizo la señal de irme hacia su auto, nos subimos y empezó a conducir. Me saludó de beso y me decía cosas como: “que sexy te ves” o “que buenota te ves con esa ropa” yo agradecía sus comentarios y me sonrojaba, le pregunté dónde iríamos a hacer cardio y me dijo en tono burlón que me llevaría a un gimnasio diferente. Después de manejar por unos 10 minutos, vi como llegábamos a un motel, entró por el garaje, pidió una habitación y llevó el auto hasta ahí, era mi primera vez en un lugar así, al subir a la habitación Ricardo me hizo ir por delante y al subir las gradas empezó a manosear mi culo, yo estaba empezando a ponerme cachonda, no presté atención a los detalles más que a la habitación, tenía un jacuzzi, una cama grande y uno de esos sillones tántricos, Ricardo cerró la puerta y directamente me atacó con un beso mientras no dejaba de agarrarme el culo, no me dejaba respirar y yo empezaba a mojarme demasiado, fue de un momento a otro que luego me quitó la sudadera y tal fue su sorpresa al ver que no tenía nada más que mi brasier puesto, sonrió y alcanzó a decir: “Alguien se vino preparada.” Yo respondí con otra sonrisa y dejé que su mirada baje hacia mis tetas, en el gym se notaban que eran grandes, pero creo que verlas así le sorprendió, empezó a amasarlas con una mano mientras la otra buscaba desabrochar mi brasier para dejar mis tetas al aire, no tardó mucho y dejó expuestos mis senos, puso una cara de que se le hizo agua a la boca y se los empezó a comer de una forma desesperada, chupaba y mordía mis pezones mientras yo solo alcanzaba a soltar pequeños gemidos por el placer que estaba sintiendo. Después de un rato yo le tomé de la mano y lo llevé cerca a la cama donde la pared estaba hecha completamente de espejos y se podía ver todo en el reflejo, lo puse delante para desabrocharle el pantalón y por fin poder ver esa verga, le baje los bóxers y dejé expuesto ese paquete, yo quedé más sorprendida al ver el tamaño, oscilaba alrededor de los 20 a 22 cm, muy gruesa y venosa, el único pene que había visto en persona antes era el de mi ex, era un tamaño promedio, pero donde vi más vergas fue en el porno, yo pensaba que no eran reales hasta que me topé con la de Ricardo. Me quedé atónita al ver el tamaño que solo alcancé a arrodillarme, agarrarla con una mano y empecé a masturbarlo de forma lenta, Ricardo apartó mi mano y empezó a cachetearme con su pija, para luego introducirla en mi boca, yo no era experta en hacer mamadas así que empecé de forma lenta a comerme lo más que pude de ese pedazo, no me cabía completa, llevaba menos de la mitad y ya empecé a tener arcadas, Ricardo me agarraba de la cabeza y empujaba más hacia adentro dejándome sin respiración, me liberaba apenas para tomar aire para que luego nuevamente me la introduzca, yo chupaba como podía, pero él quiso tomar la iniciativa y empezó a cogerse mi boca, sacaba y metía su verga mientras me agarraba de la cabeza, yo lo miraba y trataba de usar mis manos para zafarme, pero era inútil, él era muy fuerte y seguía cogiéndome, mi saliva se escurría por los costados de mi boca y caía a mis tetas, estaba lagrimeando y sentía como cada vez me faltaba más el aire, Ricardo me soltó al fin solo para levantarme con una facilidad increíble y botarme contra la cama, yo me sentía súper mojada, se acercó a mí y sin decir nada me puso en 4 y me acomodo para que esté bien empinada, de repente sentí como sus dedos buscaban por encima de mis leggins acomodándose en mi húmeda vagina, hizo presión y empecé a escuchar como se desgarraba la tela, le rogué que no me las rompa porque no tenía un cambio de ropa para llegar a casa, hizo oídos sordos a mi pedido y de un tirón sentí como todo se rompió de forma vertical, dejando solo mis dos huecos expuestos, protegidos apenas por la tanga que llevaba puesta, le volví a pedir que no me rompa las bragas, Ricardo estaba como loco, pero hizo caso a mi pedido y la hizo a un lado, dejándome a su merced en esa posición, de repente sentí un estremecimiento en mi cuerpo al sentir su lengua pasar por mi vagina, nunca había recibido sexo oral y sentir su lengua ir de arriba a abajo para luego meterse en mi panochita me estaba causando un placer indescriptible, yo soltaba gemidos moderados mientras apretaba las sabanas y tenía la cabeza hundida en la cama, sentía que cada vez me mojaba más y más con los movimientos de su lengua, hasta que sentí unas ganas muy fuertes de querer orinar, era la primera vez que sentía algo así, le pedí que parara porque tenía que ir al baño, Ricardo no hizo caso de mi pedido y siguió lamiendo de forma desesperada, no aguanté y fue más por la vergüenza que hundí mi cara en la cama, pegué un grito lleno de pena y placer y sentí como un chorro salía de mi vagina directo a la cara de Ricardo, conocía sobre el squirt, pero no sabía que yo era capaz de poder hacer eso, pensaba que solo en el porno era posible venirse de esa manera, Ricardo se puso como loco con eso y hundió su cara con más fuerza entre mis nalgas, para beber hasta la última gota de mis fluídos, quedé con las piernas temblorosas de tanto placer que estaba sintiendo, pero él estaba dispuesto a seguir, ya después de que el orgasmo tan rico terminara, sentí como la lengua de Ricardo empezaba a recorrer mi ano mientras su mano masajeaba mi clítoris, yo presionaba las sábanas con fuerza, incluso llegue a morderlas para evitar gritar por el placer que me hacía sentir, Ricardo seguía lamiendo mi culo, incluso sentía como su lengua empezaba a abrirse paso y como mi ano virgen se iba dilatando, su mano hacía que el placer se complemente de maravilla, volví a sentir esa sensación de querer orinar y como ya había caído en cuenta de que era me dejé llevar esta vez, le pedí que no parara por favor y él empezó a meter su lengua con más fuerza y a masajear mi clítoris más rápido, yo sentía que me iba a desmayar del placer y noté como mis ojos se iban hacía arriba y de un grito que esta vez no pude contener salió un chorro prolongado que hizo desvanecerme sobre la cama, la risa de Ricardo me hizo volver de donde estaba y lo siguiente que sentí fue la punta de su verga en la entrada de mi vagina, la recorrió de arriba para abajo para luego introducirla de una sola embestida, el tamaño y el grosor me hicieron pegar un grito, no estaba acostumbrada a recibir algo tan grande y sentí como mis paredes vaginales se ensancharon con esa verga, Ricardo inició con las embestidas las cuales pasaron de ser lentas y amables a ser duras y rápidas en poco tiempo, yo estaba en éxtasis, cada embestida me causaba gemidos cada vez más fuertes hasta el punto de convertirse en gritos, Ricardo además acotaba al placer con frases muy calientes que nunca antes me las habían dicho y eso me prendía más, a medida que me cogía él me decía cosas como: “Que culito tan rico tienes”, “me encantan como rebotan esas tetas”, “se nota que te gusta, no putita?”, yo solo alcanzaba a gemir por el placer que estaba sintiendo.

Cuando se cansó de darme de perrito, sin decir una sola palabra Ricardo me dio la vuelta en la cama para luego levantarme y llevarme muy cerca de los espejos, ahí me tenía cargada como a un bebé y me pidió que lo abracé del cuello con mis manos y de su cintura con mis piernas, yo obediente lo hice y sentí como con una mano Ricardo volvió a acomodar su pene en la entrada de mi vagina para ser clavada nuevamente, el me sostenía de las caderas mientras me movía de arriba hacia abajo, yo lo veía sudoroso por tanto ejercicio y a la vez bajaba la cabeza para ver como esa verga penetraba lo más profundo de mi ser, además alternaba la mirada con el espejo para ver esa escena digna de una película donde yo era clavada por un hombre mayor que yo, musculoso y con una gran verga. Fueron un par de minutos hasta que volví a sentir que tendría un squirt, lo único que alcancé a hacer antes de venirme fue pedirle a Ricardo que no pare, él empezó a embestir con más fuerza al punto de que yo hice presión con mis manos contra su espalda para después venirme a chorros bañando completamente a Ricardo de su abdomen, cada vez que tenía un squirt él soltaba una carcajada lujuriosa, sabía que estaba haciendo bien su trabajo, cuando pude recomponerme completamente Ricardo me bajó al suelo y me llevó al sillón tántrico, yo no sabía como usarlo y se notaba en mi mirada de incredulidad, vi como Ricardo se echaba sobre él y me llamaba a que lo cabalgue, yo no tenía mucha experiencia en ese entonces, pero el placer y el morbo me llevaron a abrir mis piernas y ponerme sobre Ricardo, él se acomodó la verga para que a medida que yo vaya bajando se introduzca, fui descendiendo de forma lenta, sintiendo cada centimetro, cuando sentí que llegó al tope empecé con movimientos lentos de arriba para abajo, ahora era yo quien manejaba la intensidad, poco a poco fui aumentando la velocidad, empecé a rebotar sobre su verga con fuerza y sin darme cuenta que mis tetas se estaban moviendo de un lado a otro, lo noté porque Ricardo ponía una cara de lujuría que no disimulaba mientras se sacudían, le dije que las agarré y él empezó a amasarlas y pellizcarme los pezones mientras seguía moviéndome, yo gemía y en algunos momentos gritaba de tanto placer que sentía, como nunca antes lo había sentido y Ricardo seguía lanzándome comentarios sexuales que me hacían calentar aún más. Ya agotada de tanto cabalgar y un par de orgasmos después Ricardo me quitó de encima suyo, me pidió que me ponga de rodillas y empezó a masturbarse delante de mí, sus movimientos de la mano solo eran interrumpidos por mí que volvía a chupar esa verga, yo estaba deseosa aún, quería más, pero a pesar de soltarme tanto seguía sintiendo algo de vergüenza para pedirle que me siga cogiendo, Ricardo empezó a gemir con fuerza y me pidió de forma desesperada que abra la boca, inmediatamente vi como de su verga salían chorros de semen caliente que salieron disparados directamente a mi cara, el primero y el más fuerte me dio en el cabello seguido de un rastro que se quedó sobre mi ojo derecho y parte de mi nariz, yo toda calenturienta por el acto no solo abrí la boca, también saqué la lengua, para poder tragarme algo de su masculinidad, era la primera vez que lo hacía y me estaba gustando, el segundo chorro tuvo mejor puntería de igual forma fue fuerte y abundante, sentí como se metió hasta mi garganta dejando una hilera que se quedó en mi lengua, el tercer y cuarto chorro, los menos potentes y ya con poca abundancia, fueron a dar directamente a mis tetas, vi como Ricardo se rendía después de esa sesión tan intensa de sexo, yo me vi una última vez en el espejo, estaba llena de semen, convertida en una auténtica puta, en su puta, me levanté y fui al baño a lavarme y arreglarme. Ya cambiados y limpios nos dispusimos a salir de la habitación hasta que recordé que mis leggins terminaron rotos por la fuerza bruta de Ricardo, se lo recriminé y me dijo muy tranquilamente que no me preocupara, que en su auto tenía una sudadera que ayudaría a cubrir todos los imperfectos, salimos del motel, me llevó a mi casa y me dio la sudadera, era una de mujer, un rosado muy fuerte, la reconocí porque un día Carla la llevaba puesta, Ricardo muy descarado me la estaba dando, yo no quise sospechar ni pensar nada malo aún, fue una de las mejores noches que había pasado y no quería que se arruine por un ataque de celos, agradecí por la sudadera, nos despedimos con un beso intenso y me dijo que esperaba repetir esa sesión de cardio próximamente, sonreí y le dije que yo también esperaba añadir esas sesiones a mi plan del gym, cerré la puerta y me metí a mi casa.

Hasta aquí mi primer relato, que mejor forma de empezar que contando como fue la vez que me volví adicta al sexo y me convertí en una mujer cachonda en busca de nuevas vergas. Y bueno amigos y amigas, espero no haberme excedido con mi primer relato, espero les haya gustado y lo hayan leído de principio a fin, me encantaría conocer sus comentarios acerca de la historia y también sus valoraciones, si tengo apoyo tengan por seguro que seguiré contándoles más acerca de mi vida sexual. Les mando un beso a todos y todas.