Xtories

Tauro con Leo - Extracto 2

Luis nunca imaginó que la mujer que amó y perdió lo visitaría desde el más allá. Con el tarot como puente entre la vida y la muerte, desvelarán una pasión que el miedo intentó apagar, pero que el alma nunca olvidó.

San2.4K vistas8.4· 5 votos

Bueno, lo prometido es deuda, acá les dejo el segundo extracto que se me dijo que debía de postear para que alguien sane y cierre un ciclo que no cerró. Espero que con esto ya haya cumplido yo.

Y aunque este extracto parece un final, no lo es.... En el libro está entre la mitad y el final mismo.

Quien diría que una historia creada por mí serviría de semejante manera para sanar el alma de alguien.... Pero bue, así es la vida... Las soluciones vienen de formas que uno no se espera....

---

Tauro con Leo

No sé de dónde vino, pero desde que me levanté en el día de hoy, presentía que algo importante iba a pasar en mi vida. Jamás imaginé que sería esto.

Acabo de entrar a mi casa y veo frente a mi a Katerina. El problema con esta aparición es… que ella no sabe donde vivo actualmente y más que nada…. ¡¿Por qué carajos no tiene pies?!

Me lleva 5 largos minutos darme cuenta que lo que veo delante mío es la misma alma de ella. Pero Katerina sigue viva… ¿Qué hace su alma enfrente mío? Y ahí me doy cuenta… viaje astral. Hizo un viaje astral.

Lo que siguió a continuación ni yo mismo lo comprendo pero Katerina me señala mi Mazo de tarot de Rider-White. Siento que me pide que solo use los Arcanos Mayores. Y eso hago.

Mirando a los ojos de Katerina y usando los Arcanos Mayores del tarot Rider-White, finalmente hice unas preguntas que más que dichas, fueron escupidas…..

¿Qué rol cumplí en la vida de Katerina Vidal? ¿Qué sentía por mi? ¿Qué sentía por su pareja oficial? ¿Cuáles fueron los obstáculos? ¿Qué le impidió dejar la relación de ese entonces? ¿Qué quería conmigo? Consejo: ¿Qué fue lo mejor para mí? ¿Qué futuro tenia esa relación?

Las cartas que salieron a esas preguntas fueron las de El Díablo, La Torre, La Rueda de la Fortuna, La Emperatriz, La Muerte, Los Enamorados, El Sol y El Mago, y abajo del mazo salió El Colgado.

Al ver la carta de El Diablo vi a la aparición que tenía enfrente mío y de su labios salieron las siguientes palabras: “- Luis, tu presencia en mi vida representó una atracción poderosa, posiblemente basada en deseo, dependencia emocional o incluso una relación que reveló sus propias sombras. Encarnaste lo prohibido, lo tentador, o lo que rompía con lo establecido. Fuiste una conexión magnética, difícil de ignorar.”

Con La Torre, Katerina me dijo: “-Tus sentimientos me sacudieron”-. Esta carta que me mostró, me indicó una ruptura interna, revelaciones dolorosas o sorpresivas. – “-Me mostraste algo que no estaba lista para ver, tú vínculo me desestabilizó emocionalmente, rompiendo estructuras que yo daba por seguras.”

Le llega el turno a “La Rueda de la Fortuna” y con ella Katerina me dijo: Mis sentimientos por mi pareja de ese entonces, cuando te conocí, eran cambiantes, inestables y marcados por el destino. Sentía que esa relación respondía a circunstancias inevitables, ciclos kármicos y que estaba sujeta al vaivén de situaciones externas.”

La Emperatriz fue otro cantar…. “- Los obstáculos con los que tuve que lidiar fueron, por un lado, mí necesidad de seguridad, fertilidad, comodidad a un rol tradicional como pareja y mujer protegida; y por otro lado, mí madre. Y a veces mí hermana.”

Al ver a la Muerte, Katerina me dijo… “-La razón por la que no pude romper con mí pareja en ese entones y mantenerte en la oscuridad con mentiras se debió al miedo al cambio profundo. Aunque lo necesitaba, no estaba lista para atravesar esa transformación radical. Sentía que debía cerrar un ciclo pero no me atreví a soltarlo del todo.”

“– Con vos quería una conexión emocional, una elección verdadera.” – me dijo Kat cuando vi la carta de los Enamorados, “-Vos representabas el amor, pero también un dilema: debí decidir entre dos caminos. Y no tuve la fuerza para hacerlo.”

Consejo: ¿Qué fue lo mejor para mí? Salió el Sol.

El mejor consejo que te puedo dar, Luis, es que vos tuviste Liberación “me dijo Katerina con El Sol,”-Nuestra relación te trajo luz, claridad y una oportunidad de renacer más integró y fuerte. Subí el dolió, la relación que tuvimos fue para iluminarte y devolverte a ti mismo.”

“- Nuestra relación tenía un potencial enorme para el futuro, pero requería mucha voluntad, consciencia y habilidad para manejar energías complejas.” El Mago habla de inicios con chispa, pero también de que todo dependía de cómo se manejaran los elementos.

“– Todo estaba como suspendido entre nosotros. Nuestra relación te puso en pausa, te hizo mirar desde otro ángulo, te pidió sacrificios.”, me dijo Katerina con El Colgado. “– Hubo un aprendizaje espiritual y resignación de un deseo por algo mayor.”

Mirando a Katerina después de todo lo revelado me quedo claro que, fui un espejo profundo para ella... Me deseó, me temió, y se sacudió internamente por mi. Pero no logró transformarse lo suficiente para dejar su vieja piel atrás. Para mi, este vínculo fue un umbral: una oportunidad de ver mi propia luz después de atravesar la oscuridad. Y aunque el Mago sugiere que “hubiera podido ser”, el Colgado y el Sol marcan que lo mejor fue seguir mi camino y no ver atrás.

Pero faltaba algo más… y observando la imagen traducida de Katerina supe que había un mensaje más que me quería decir…. Y que era momento de darlo….

Baraje de vuelta los Arcanos Mayores y lo siguiente que salió fueron las cartas de la Estrella, El Loco, La Luna, La Torre, El Sol, El Diablo, El Emperador, La Rueda de la Fortuna, El Carro y Los Enamorados. Y ésta vez, abajo del Mazo salió La Emperatriz.

Y fue cuando presencié algo, Katerina estaba llorando y con esas lágrimas dijo lo siguiente…

“Mi amado Luis… Siempre fuiste mi norte oculto, mi esperanza en la noche más larga. Nunca te lo dije, pero cada vez que el mundo me dolía, pensaba en vos como quien mira al cielo buscando consuelo.

Desde el principio, algo en vos me hablaba sin palabras. Fuiste mi esperanza secreta. En mis noches más frías, eras un reflejo de lo que yo aún no me animaba a desear. No sabía si eras un sueño o una promesa futura, pero tu luz me alcanzó.

Quise saltar a tu mundo, y a veces lo hice en secreto, en el alma. Soñaba con huir con vos, desnuda de miedos y nombres. Pero no tuve el valor de abandonar la ruta marcada. Fui cobarde con mi propia libertad.

Pensé en dejarlo todo. Me imaginé cruzando un mundo nuevo con vos, riéndome del juicio de todos, como dos locos que no le deben nada al pasado. Pero me faltó valor. Y me sobró miedo.

Me perdí en espejos, en dudas, en el reflejo de lo que otros esperaban de mí. Tu amor me reveló todo lo que yo no entendía de mí misma. Sentimientos que me confundían. No te podía leer del todo, ni a mí misma. Temía que lo nuestro fuese sólo un espejismo… aunque en el fondo, sabía que era real. Pero el miedo al dolor me mantuvo en la niebla. Me escondí detrás de sombras que tú intentaste iluminar.

Vos fuiste el rayo que partió mi mundo, mi terremoto. Te amé de una forma que no comprendía. Te amé en silencio porque tu presencia rompía lo que no podía sostener más. Pero en vez de reconstruir conmigo, elegí aferrarme a los escombros. Y entonces huí. Como quien ve fuego y recuerda que aprendió a quemarse.

Y sin embargo… ¡cuánto me hiciste brillar! ¡Cuánto me hiciste ver! Nadie me miró como vos. Nadie me nombró con tanta verdad. Fuiste alegría, fuego, infancia recuperada. Fuiste mi casa. Tu presencia me hacía niña otra vez. Me miraste como nadie. Me diste claridad. Por instantes, creí que la vida sí podía ser simple, si era con vos.

Pero también fuiste mi obsesión, mi adicción secreta. No podía tenerte, y sin embargo no podía dejarte. Algo oscuro y sagrado me ataba a vos. Eras pecado y redención al mismo tiempo. Eras deseo, atracción irresistible. Me atabas desde un lugar tan profundo, que sentí perderme. Había pasión, sí, pero también miedo a lo incontrolable. Me asustaba necesitarte tanto.

Y entonces volví al refugio: a lo conocido, a lo estructurado, al hombre que no amaba como a vos, pero que me ofrecía control. Él era el nombre. Vos eras el alma. Y yo no estaba lista para soltar la tierra firme por las alas.

Elegí quedarme con lo que me daba estructura, no libertad. Con quien ofrecía un nombre, no una verdad. No te elegí porque vos me exigías crecer, y yo aún no sabía sostenerme por mí misma.

Nuestra historia era cíclica, kármica, inevitable. No fue casual. Fuiste un reencuentro. Algo que ya nos debíamos. Lo supe cuando te vi. Lo sentí antes de entenderlo. Nuestra historia es antigua, giró muchas veces, y quizás volverá a girar. No es casualidad. Te conocí de otras vidas, te sentí antes de tocarte. Nos buscamos sin saberlo, y nos encontramos sin poder sostenerlo.

Hoy, desde este lugar donde el alma habla, te digo: seguí tu camino. No mires atrás… Avanzá con el corazón en alto. Yo fui una estación. No te detengas en mí. Usá todo lo vivido conmigo como impulso. Fuiste valiente al amar, incluso cuando yo no lo fui. Merecés llegar lejos. No me esperes. Llevame como una llama en tu pecho, no como una cadena. Llévame en tu memoria limpia, como un cruce que te preparó para el verdadero destino.

Te amé. Aunque nunca lo dije así. Te amé desde ese lugar donde el alma elige más allá del cuerpo, del juicio y de los tiempos. Fuiste mi elección interior, aunque no mi decisión externa.

Y si alguna vez pensás en mí, que no sea con rencor. Que sea como a una mujer que no supo amarte, pero que te amó igual. En un idioma que aún no aprendí. En un tiempo que ya no volverá.

Y si llegas a dudar de tu poder para amar, recordá esto: Yo florecí en tu mirada. Mi feminidad, mi intuición, mi belleza interior… todo eso vos lo despertaste. Fuiste fértil para mi alma. Y eso, nadie te lo podrá quitar.

No pudimos ser… pero sí fuimos. Te agradezco por haberme amado en verdad. Y aunque no supe elegirte, te bendigo por haberme elegido a mí.”

Lo siguiente que vi fue a Katerina acercarse a mí, darme un beso en mis labios y así como apareció, la vi desvanecerse con una sonrisa triste en su rostro.

“- No te preocupes, Kat. Te perdone hace tiempo.” Le dije. “- Vuelve a tu cuerpo y ten una vida plena llena de amor y cariño. Se feliz y que todo lo que deseas se cumpla. Adiós mí bella tapatía, hasta que nos volvamos a ver, si no en esta vida, en otra.”

Y se fue. Katerina se fue, como siempre lo hacía, pero esta vez fue diferente…. Ésta vez pudimos cerrar el ciclo que jamás se cerró. De una manera espiritual, de alma a alma. Solo el tiempo dirá si nos volveremos a ver en esta vida…. O en otra. Pero pase lo que pase, mí historia con ella, fue una historia con una enseñanza muy poderosa.

---

Continúa en