Xtories

Vacaciones con el amigo de mi hermano

Sabe que su hermano está a solo dos puertas de distancia. Sabe que cada beso es un riesgo y cada embestida, una traición. Pero cuando la puerta se cierra y el agua de la piscina los envuelve, el peligro es el mejor afrodisíaco.

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El mejor amigo de mi hermano (Sergio) y yo llevamos un tiempo liándonos a escondidas. Han llegado las vacaciones y hemos reservado una casita con piscina para pasar unos días. Iremos mi hermano y su novia, Sergio y yo.

Llegó el día de ir a la casita. Habíamos quedado en mi casa porque mi hermano era el único que sabía conducir, así que nos llevaría él. Tocaron a la puerta y era Sergio. Abrí la puerta y sonreí. Me aseguré de que nadie nos viera y le besé. El me tocó el culo mientras me besaba. Tras saludarnos, comuniqué que ya había llegado y pusimos rumbo a nuestro destino.

Durante el trayecto, mi hermano y su novia iban delante. Estaban hablando de sus cosas, así que no se dieron cuenta de que nosostros estábamos jugueteando en la parte de atrás y tocándonos con delicadeza.

Al fin llegamos. Lo primero que hicimos fue sacar el equipaje, ponernos los trajes de baño y refrescarnos en la piscina. Después de un rato, mi hermano y su novia se ofrecieron a ir al supermercado a por algo de comida para esos días y nosotros nos quedamos a solas.

- Por fin a solas, qué ganas te tenía - dijo Sergio acercándose a mí aún dentro de la piscina para besarme.

Yo le abracé y enrollé mis piernas en su cintura y comencé a besarle también. El posó sus manos en mi culo y comenzó a desplazarse por la piscina en dirección a la escalera. Notaba como su polla palpitaba y se hinchaba cada vez más contra mi coño. Una vez en la escalera me dejó salir a mí primera, aprovechando para darme un mordisquito en el culo. Una vez fuera me volvió a coger en brazos y sin dejar de besarme me llevó hasta una de las habitaciones. Una vez allí me soltó en la cama y empezó a besarme el cuello. Me desabrochó el top del bikini y dejó mi pecho al descubierto. Entonces comenzó a besarme y estrujarme las tetas, a juguetear con su lengua y mis pezones.

- No tenemos mucho tiempo - conseguí decir entre gemidos.

Él captó el mensaje y bajó las bragas del bikini. Se quitó el bañador, quedándonos los dos completamente desnudos. Se acercó nuevamente a mí, cogió su polla, que en ese momento ya estaba durísima, y empezó a frotarla por el exterior de mi coño empapado. Cuando ya estaba completamente impregnado de mis fluidos, empezó a metérmela. Primero metió la punta y la sacó. Después la introdujo un poco más adentro y la volvió a sacar. En la tercera embestida la metió entera y hasta el fondo. Un gemido se escapó de mi boca. Él empezó a moverse más rápido y a embestir con más fuerza. Mientras lo hacía seguía comiéndome las tetas. Mi excitación se multiplicaba con cada embestida. Cada vez estaba más y más húmeda.

Entonces la sacó para darme la vuelta y ponerme en cuatro. Posó sus manos en mi cadera y continuó entrando y saliendo de mí dándome algún que otro azote. Movió sus manos y me abrazó poniendo una en mi pecho y otra en mi barriga. Tiró de mí hacia él para que me incorporase. Me quedé de rodillas en la cama. Mi espalda contra su pecho, su polla penetrándome, una de sus manos apretándome una teta y la otra frotándome el clítoris. Estaba muy cerca de correrme y él también. Lo notaba en sus gemidos y en su respiración agitada. Finalmente terminó dando una fuerte embestida. Se quedó paralizado dentro de mí, mientras se derramaba en mi coño con un grave gemido de placer absoluto. Yo estaba muy cerca, así que comencé a rebotar sobre su polla y a frotarme el clítoris muy fuerte. No terdé más que unos segundos en venirme también. Mi coño palpitaba con su polla todavía dentro. Mis piernas temblaban y estuve un buen rato gimiendo moviéndome suave todavía con él dentro.

Finalmente conseguí despegarme y sacarla de mi interior. Él, ya un poco más recuperado me puso en pompa y comenzó a lamer sus fluidos y los míos que se habían mezclado en mi interior. Me tumbó boca arriba y empezó a besarme para que saboreara nuestra sustancia. Él se tumbó sobre mí. En mi coño, nuevamente empapado, podía notar cómo alguien estaba listo para una segunda ronda. Notaba cómo crecía entre mis piernas. Empezó a frotarse de nuevo por fuera, pero era muy arriesgado. No sabíamos a qué distancia estaría el supermercado más cercano y cuánto tardarían los demás en volver.

- Ponte el bañador y sígueme - le dije poniéndome el bikini.

- Pff, no puedes dejarme así, me va a explotar - me dijo tocándose suavemente y haciéndome ver lo cachondo que estaba.

- No te voy a dejar así, pero desde la piscina los escucharemos venir y será más fácil disimular si llegan justo en pleno polvo - le expliqué. Parece que la idea de hacerlo en la piscina le gustó, así que no rechistó más.

Ya con los trajes de baño puestos salimos al exterior. Él me empujó y acto seguido se tiró a la piscina. Al principio me enfadé un poco, pero se me pasó rápidamente porque comenzó a abrazarme y darme besos. Me cogió en brazos y mientras me besaba me llevó hasta uno de los bordillos. Yo empecé a frotarme contra el bulto de su bañador. Él bajó un poco el pantalón e hizo de lado mi braga. Sin pensarlo mucho me ensartó hasta el fondo. Un gran gemido salió de mi boca. Él se quedó quieto dentro de mí mientras me besaba el escote. Yo comencé a hacer movimientos circulares con la cadera, sintiéndo cómo se movía su miembro dentro de mí. Mientras yo seguí con esos movimientos, intentando meterla todo lo profundo que podía, él empezó a andar hacia la escalera. Una vez allí, se sentó y me dejó continuar con mi trabajo. Seguí follándomelo cada vez más fuerte. Veía su cara de placer mientras lo cabalgaba.

Me levanté y me di la vuelta, volví a sentarme en su polla pero dándole la espalda. Él con una mano me cogió del cuello haciendo un poco de presión y con la otra me empezó a masturbar. Yo seguía subiendo y bajando, su polla entrando y saliendo.

- Nena, no aguanto mucho más - dijo Sergio entre gemidos.

Entonces me levanté y me puse a su disposición contra el bordillo. El agua en los escalones nos llegaba por debajo de las rodillas. Él se levantó tras de mí y empezó a follarme con todas sus fuerzas mientras me cogía del pelo. Yo hacía todo lo posible por controlar mis gemidos para poder escuchar si venía alguien, pero me estaba costando mucho. Estaba tan cerca de correrme y estaba follándome tan duro y tan rico que solo tenía ganas de gritar como loca. Empecé a tocarme el clítoris mientras continuaban las embestidas. Poco después tuve un orgasmo increíble. Las contracciones de mi vagina hicieron que él también terminase nuevamente dentro de mí. Yo apenas podía moverme. Él salió de mí unos segundos después y me ayudó a sentarme nuevamente en los escalones de la piscina. No recolocamos la ropa de baño y nos sumergimos en el agua para bajar el calor corporal. Fue entonces cuando escuchamos a alguien diciendo:

- ¿Alguien nos ayuda a colocar la compra?

Los dos nos miramos y sonreímos pensando en lo perfectos que habían sido los tiempos.