Ecos de Traición
La última vez que la vio, ella era una niña; ahora es una mujer rota que trabaja sirviendo bebidas. Kendrick no vino por nostalgia, vino por justicia. Y esta vez, no hay negativas que aceptar.
-Discúlpeme señor, ¿nos conocemos de algo? – la chica ahora lo escudriñaba con la mirada –
-Es normal que no te acuerdes de mí, la última vez que me viste yo era un muchacho de once años, soy Kendrick – a la chica se le iluminaron los ojos, por la impresión se le cayeron la bandeja y los vasos, Víctor se levantó, me da que también se conocían bien –
-¿Kendrick? ¿eres tú? – preguntó la mujer, parecía incrédula y Víctor también –
-Sí, más o menos, soy yo, ya no soy un enano, pero en parte sigo siendo el mismo – esto era algo inaudito, Kendrick estaba siendo amable con alguien, algo que hace mucho tiempo no veía en él –
Kendrick la estaba ayudando a recoger los trozos de cristal que estaban rotos por el suelo.
-Gracias Kendrick, no hace falta que sigas ayudándome estoy en mis horas de descanso – le dijo la mujer –
-Si estás en tu hora de descanso te invito a sentarte conmigo y tomar algo, hace mucho que no nos vemos y tenemos que ponernos al día, te advierto que no aceptaré una negativa por respuesta – solicito Kendrick agarrándola por las muñecas –
-Está bien, aunque hay poco que contar y lo poco que hay es muy triste – dijo Vanessa, sentándose al lado de Kendrick –
-Perdona que no te he presentado, ella es Hanna mi prometida, ella es mi cuñada Camille, Cassandra amiga de mi prometida, a Víctor ya lo conoces muy bien, ¿hace cuanto que no os veis?, muy poco diría yo, este enano de aquí es mi sobrino Alex, y a este puedes ignorarlo no es nadie importante – es la primera vez que Kendrick se dirigía a mi como su prometida – chicos esta es Vanessa, fue mi niñera, una persona muy importante de mi infancia y el primer amor de Víctor – todos nos quedamos asombrados –
XVI
Kendrick
La cara de asombro y de cabreo de Camille no tenia precio, hubiera pagado por poder grabarlo, bromas a parte Vanessa si que fue una persona importante en mi infancia, la estuve buscando durante años invertí tiempo, dinero y recursos en buscarla, pero era como si se la hubiese tragado la tierra a ella y todo rastro de ella, Vanessa es de esas personas que solo aparecen una vez cada mil años, ella era cariñosa y amable conmigo, se quedaba conmigo en casa cuando mi madre tenía que trabajar y Víctor se iba a la biblioteca, todo eso sin cobrar, claro que ser la mi cuñada ayudaba mucho, en parte me sentí decepcionado con Víctor cuando se casó con Camille, porque habiendo tenido a Vanessa de pareja fue a casarse con el mal bicho de Camille, que según me dicen ha cambiado, yo sigo teniendo muchas dudas acerca de eso, la gente como Camille y compañía no cambia siempre va a peor.
Estoy más que dispuesto a devolverla por triplicado todo lo bueno que hizo Vanesa por mi
- ¿Y bien Vanessa? Cuéntame que ha sido de tu vida, te juro que te busqué por todos lados, no te encontré – a ella se la humedecieron los ojos –
-Mi vida desde que nos separamos ha sido un cúmulo de errores y malas decisiones, me junte con quien no debía y acabe muy quemada y decepcionada. No me encontraste porque me cambié de nombre, tuve que hacerlo, ahora respondo al nombre de Aurora – ¿Aurora? No le pega nada, tiene cara de Cassandra –
-Lamento oír eso, espero que al menos hayas podido cumplir tu sueño de graduarte en empresariales – ella me sonrió y asintió con la cabeza –
-A duras penas, pero si, al menos pude cumplir ese sueño de graduarme en empresariales, por cierto, ¿Cómo está la señora Amelia? – Amelia Gecko, hacía mucho que no escuchaba el nombre de mi madre en voz alta –
-Mi madre murió hace diez años de cáncer, así que a no ser que hagamos una güija dudo mucho que podamos hablar con ella – no tenía ninguna gracia, pero tenía que hacer una broma para quitarle hierro al asunto y no dejarla ver que aún me afecta la muerte de mi madre –
- ¡Oh! Cielo santo, lo siento muchísimo Kendrick, tu madre fue una grandísima mujer, siento mucho no haber estado contigo – me dijo ella acariciando mi mano, no me pasó desapercibido la cara de celos que tenía
Hanna – ¿Y tú? Cuéntame cómo te ha tratado la vida todos estos años,
¿hiciste realidad tus sueños? – me preguntó ella a mi –
-Sí, hice realidad mis sueños y mucho más – dije escuetamente –
-Me alegro mucho por ti, sabía que lo conseguirías, eres un cerebrito bastante obstinado – me reí de aquel apelativo, cerebrito, así me llamaban ella y mi madre –
-Veo que ya estás procreando, enhorabuena, ¿Dónde estás tú marido o tu novio? –
-Sí, ya estoy en ello, no hay ni novio, ni marido, estoy sola en esto, pero aún con este panorama desolador ya estoy deseando verle la cara a esta criatura – a pesar de todo se la veía con entusiasmo y algo de felicidad –
-No puedo evitar preguntarme ¿Por qué trabajas de camarera si tienes un título de empresariales en mano? – ella me sonrió antes de limpiarse una lágrima con el torso de su mano –
-Lo intenté, pero nunca me llamaron, además ser camarera es un trabajo tan digo como cualquier otro – noté algo de enfado en su voz –
-Lo sé y lo siento si te he ofendido, no era mi intención, solo digo que has luchado mucho por ese título y deberías trabajar en eso porque si no me falla la memoria amabas tu carrera a no ser que eso haya cambiado – ella se suavizó un poco y me sonrió –
-No, eso no ha cambiado, solo que ya me he cansado de buscar, y ahora que voy a ser madre necesito dinero, como veras no puedo ponerme exigente – a esta mujer la ha pasado algo muy grave, no suena como la chica que conocí en su día –
-Pues hoy es tu día de suerte, si realmente quieres ejercer tu carrera te daré la oportunidad que hacerlo, además estás embarazada y el trabajo de camarera es duro, te lo digo por experiencia – la sostuve la mano, ella me miraba incrédula –
-A no ser que seas presidente del país o tengas tu propia empresa no veo cómo puedes ayudarme con eso – Me dijo ella –
-Como te he dicho, he cumplido todos mis sueños y más, ahora quiero que renuncies y que vayas a esta dirección mañana, di que vas de mi parte y has la mejor entrevista de tu vida – ella cogió la tarjeta que la estaba ofreciendo y soltó una rosita nerviosa –
-No es por menospreciar tus influencias, pero he de decirte que ya hice la entrevista en esa empresa y no me cogieron – dijo decepcionada –
-Bueno, si vas mañana y dices que vas de mi parte seguro que te van a contratar – percibía que todavía no me creía –
- ¿Así? No me digas, a ver, ¿conoces al dueño? – me dijo con ironía – -Casi, solo puedo decirte que ser yo tiene alguna que otra ventaja – dije yo chuleando un poco –
-Bueno Kendrick, ya se ha acabado mi turno, creo que me voy a ir yendo, tengo que coger un autobús y un metro – de ninguna manera voy a permitir que se vaya así –
-No te preocupes yo te llevo, ya se ha despejado mi agenda, además me apetece seguir hablando contigo – ella negó con la cabeza – no puedes negarte y sabes que nunca aceptaré una negativa de tu parte
-Esta bien, acepto, me vendrá bien no ir en autobús aunque sea solo por hoy – se levantó y se fue directo a recoger sus cosas supongo –
El que sí se quedó estupefacto era Víctor, tengo curiosidad por saber que es lo que había pasado con ellos, ella sí habría sido una cuñada perfecta.
- ¿Ya no te vas a Dallas? – me preguntó Hanna sacándome de mi pensamiento –
-No, ya no tengo tiempo, Dallas vendrá aquí en todo caso. A lo que íbamos, tendré preparado el dinero por si las moscas, pero antes quiero asegurarme de hacer las cosas bien. Mañana tráete a tu amiga en casa que seguro ya tendríamos montado todo el tinglado – dije levantándome y dejando un puñado de billetes para cubrir todas las consumiciones de todos –
-Tío Kendrick, ¿ya te vas? – me preguntó Alex triste –
-Sí, enano, tengo que irme el deber me llama, pero te prometo que te llevaré a Disney Word o Disneyland París – se le iluminaron los ojos al enano – pero con la condición de que me traigas cuatro sobresalientes y cinco dólares
-Trato hecho entonces – nos dimos la mano cerrando el trato entre caballeros –
Me fui al aparcamiento donde me estaba esperando una Vanessa impaciente, cuando me vio sonrió elevando su mano y dando saltitos.
-Ya voy pesada, me estaba despidiendo de mi sobrino, ahora nos vamos – me siguió cogiéndome de la mano –
- ¿Y bien? ¿Dónde está tu coche? – la señalé mi MacLaren me miró y volvió a mirar el coche – Anda ya, este no es tu coche, me estás vacilando – yo volví a negar con la cabeza – Saqué la llave del coche y se lo mostré –
- ¿Puedo llevarlo yo? – fingí ponerme serio, al preguntármelo –
-Ni lo sueñes, este precioso solo le monto yo – dije yo –
-Bueno, tiempo al tiempo, al final me dejaras conducirlo – dijo ella muy segura –
-Nunca, bueno sígueme contando que cosas de ti – se le cambio la cara, ahora parecía triste y melancólica –
- ¿Es feliz?, me refiero a tu hermano, ¿es feliz? – esa pregunta que me estaba haciendo estaba fuera de lugar, entre otras cosas porque el conocimiento de si mi hermano era feliz o no me deba completamente igual, creo –
-No te sabría decir, la relación entre mi hermano y yo está muy erosionada por no decir inexistente – ella me miró extrañada –
-No me jodas, si vosotros sois los hermanos más unidos que conozco no me puedo creer lo que me estás diciendo – eso era antes –
-Tal vez lo fuimos una vez, pero él me demostró que no puedo contar con él para nada, no quiero deprimirte más contándote historias tristes, la nuestra es una historia larga y triste, no quiero hablar de eso mientras conduzco, otro día te contaré todo lo que pasó – es cierto, hablar de la traición de mi hermano es muy duro para mi – ¿Por qué ese repentino interés por Víctor? – la pregunté yo –
-Tu hermano fue mi primer amor, aunque no acabamos en buenos términos me alegraría saber que él por lo menos es feliz – lo de esta mujer es increíble –
-Si lo supiera te lo diría, si te sirve de consuelo a mí me hubiera gustado que fueras mi cuñada y la madre de Alex – intenté apaciguarla – intenté animarla –
-Gracias. A todo eso, ¿Qué estudiaste tú? Porque si tanto dinero y tanta influencia tienes digo yo que habrás estudiado algo – me dijo ella – -Tengo un máster en física e ingeniera electrónica además de una licenciatura en ingeniera mecánica – ella se limitó a mirarme sin decirme nada – vamos a hacer una cosa escribe mi nombre en el navegador de tu móvil y verás
Ella estuvo tecleando su móvil durante unos minutos, no podía descifrar lo que le pasaba por la cabeza ya que la mayor parte de mi atención estaba centrada en la carretera y por la velocidad del coche más me valía que siguiera pendiente de la carretera. Había algo que no entendía, Cassandra y mi hermano si que se amaban a rabiar, de un momento a otro Cassandra dejó de venir a casa, días después me entere de que Cassandra y su madre se habían ido a otro a otra ciudad, quise preguntarle a mi hermano la razón, pero mi cerebro, mi instinto me gritaban que no hiciera nada, mi hermano enfadado con todo el mundo, discutía con mamá a cada rato algo bastante raro en él, porque él era el hijo perfecto, no daba problemas y siempre obedecía a mamá, a diferencia de mi claro.
. -Santo cielo, eso de que has alcanzado tus sueños se queda corto, has alcanzo el cielo, me siento muy orgullosa de ti Kendrick – Sus palabras me emocionaron –
-Gracias, me alegra mucho oír esas palabras dichas por ti – la hable con sinceridad –
El resto del camino, fuimos hablando de cosas, nos pusimos al día sobre nuestras vidas y más. Cuando llegamos a su zona de residencia me sorprendió mucho el lugar donde vivía esperaba algo un poco menos deprimente, aunque no era el más indicado para hablar de la casa de nadie, mi casa de la infancia era una auténtica caja de cerillas comparado con su piso. Apagué el motor y fui a abrirla la puerta, ella bajo con suma suavidad y lentitud como si quisiera prolongar su estancia en mi coche más tiempo del necesario, llegamos al portal y ella me hizo una pregunta que me dejó helado.
-Kendrick, es evidente que has conseguido todo lo que te has propuesto, pero no puedo evitar hacerme esta pregunta – no entendía a qué pregunta se refería, he respondido a todas las preguntas que me ha hecho –
-Adelante, no tengas miedo, he respondido a todas tus preguntas no veo porque no iba poder hacerlo con esta – La dije tranquilizándola – -Como iba diciendo, has conseguido más de lo que un ser humano corriente y más a tu edad, pero ¿Eres feliz? – aquello me tomo por sorpresa, no me lo esperaba para nada, de echo me esperaba una pregunta de índole sexual o algo por el estilo – te he preguntado por tu prometida y lo único que me has dicho es que es la mujer adecuada, no me has dicho que la amas o cualquier cursilería propia de un hombre enamorado –
-Eso es complicado de responder, no hablo de mis sentimientos y ya lo sabes. Ella es la adecuada porque me dará menos problemas y sobre si soy feliz, soy feliz, por momentos soy feliz, para mí no hay felicidad eterna solo la que se disfruta por momentos – y no mentía, salvo en la parte de que Hanna es la mujer adecuada –
-Es triste escuchar eso, deberías buscar la felicidad plena y completa como todo el mundo – me dijo ella –
-Está claro que yo no soy como todo el mundo, ni tengo la menor intención de buscar la felicidad plena o absoluta mi mente y mi tiempo la ocupan otras cosas más importantes que eso – la dije un poco mosqueado –
-Lo siento mi intención no era ofenderte, solo quiero que seas feliz ¿quieres subir a conocer mi piso? – me preguntó ella –
-No me has ofendido. Me gustaría subir, pero hay un asunto que requiere mi atención ahora mismo – dije yo –
-Bueno, pues otro día será supongo, y otra vez gracias por lo has hecho por mí, mañana me presentaré a la entrevista de trabajo – me dio un abrazo –
-De nada – no dije nada más y me fui directamente al coche –
Una llamada interrumpió la Paz que sentía al conducir mi deportivo, mire por la pantalla del salpicadero y vi el número de Reece, seguramente estará enfadado por cancelar mi viaje a Dallas, les hice venir aquí a Reece y a Godric otro de mis mejores amigos.
-Reece, antes de que digas nada, lo siento tío, pero no tenía alternativa, me ha surgido algo importante y no he podido posponerlo – dije antes de que Reece empiece con su letanía de reproches de reproches –
-Y te parece bonito arrastrarnos a Godric y a mi hasta Nueva York a hacer Dios sabe que, no somos tus empleados no puedes disponer de nuestro tiempo a tu antojo, este viaje estaba ya planeado desde hace mucho tiempo
-Ya me he disculpado, te he dicho que me ha surgido algo muy importante y es algo que de seguro te va a gustar, con respecto a Godric lo pasaremos bien igualmente aquí en New York lo importante es la compañía no el lugar – traté de quitarle importancia –
-Lo de la compañía no lo dirás por ti ¿verdad?, eres de lo que no hay Ken. ¿Y qué es eso que me va gustar tanto? Esto no lo arreglas ni con un puñado de rubias – lo de Ken sobra, se que lo hace para cabrearme –
-Mira tío, estamos a unos cuarenta y cinco minutos de New York, por cierto gracias por dejarnos el Jet, estoy a punto de tirarle los tejos a una de tus azafatas – me dijo él colgando el teléfono – menudo hijo de puta, sabe perfectamente que odio que le tire los tejos a las mujeres que trabajan para mi –
El tema de Cassandra me traía un poco enfermo, no es que me importe lo que le pase a Cassandra, las que me deban pena eran las otras víctimas estoy del todo seguro de que ese hijo de puta ya había hecho eso antes, por eso necesitaba a Godric y a Reece, Godric y yo recibimos la misma educación castrense en la academia, él se licenció en ingeniería militar, tenemos el mismo rango militar, hemos participado en varias misiones juntos, puedo asegurar que Godric me ha salvado muchas veces la vida, junto con Reece formamos un buen equipo, claro que Reece es un civil aunque no uno cualquiera es uno de los mejores abogado que conozco y ahora mismo necesito la ayuda de esos dos.
Conduje hasta Atlantic Beach, me gusta el bar que está junto a la playa, siempre que puedo vengo aquí me relaja sentarme en la terraza y observar el mar frente a mi, mientras mi mente retrocede en aquella época en la que aunque no tenía dinero y lujos por lo menos tenía a mi madre y era inmensamente feliz. Lo que más me gusta imaginar es como me hubiera gustado despedirme de ella, si me concedieran un deseo, no pediría que me la devolvieran porque sería mucho pedir, solo desearía poder despedirme de ella como es debido.
-Señor Gecko, un gusto volver a verte de nuevo, su mesa de siempre te está esperando, ¿Qué quieres tomar? – me preguntó Doris, la alegre camarera que siempre me atendía cuando venía aquí –
-Doris, me costó horrores que me tutees, ¿de verdad tengo que volver a pasar por lo mismo para que me llames Kendrick y Señor Gecko? – le pregunté sonriente –
-Perdón, es que no me acostumbro, me cuesta llamarte Kendrick, te prometo que procurare llamarte Kendrick, ¿entonces? Kendrick, ¿te traigo lo mismo de siempre? – me preguntó Doris con una enorme sonrisa en su rostro –
-Sí, Doris, lo mismo de siempre, está vez solo añade un dedo de Bourbon, y añade mucho hielo – los combinados no son lo mío, pero hoy estoy conduciendo y no un coche cualquiera sino uno muy rápido –
Doris me trajo la consumición, es un destornillador, pero en vez de vodka siempre le pongo bourbon, mucho bourbon, al primer sorbo cerré los ojos y me sumí en mis propios pensamientos y utopías, pero como dice el dicho, “que poco dura la alegría en la alegría en la casa del pobre” en mi caso no es por pobreza, sino que la efímera paz que logré encontrar desde que Hanna volvió a vida se vio interrumpida precisamente por una llamada suya.
-Hanna, por favor, esto te lo pido como favor personal, necesito que me dejes en paz por unas horas, necesito estar tranquilo, ya he dicho que ayudaré a tu amiga, por favor déjame tranquilo – dije con cansancio – -Está bien, te dejaré en paz – no volvió a añadir nada más y colgó –
Tomé todo el aire que pude en mi pulmones y lo solté lentamente, le di un sorbo a mi bebida, me supo a gloria bendita, ¿era feliz? Pues sí ahora mismo sí, y deseo que siga así hasta que me muera, pero como he dicho antes la felicidad es efímera y solo dura por momento, aunque daría la décima parte de mi fortuna para estar aquí para siempre, sin preocupaciones, ni prometidas ni hermanos.
Mi teléfono emitió un pitido de que me había llegado un mensaje, tuve la tentación de ignorarlo, pero pensé que quizás sea algo importante y en efecto lo era, Godric y Reece habían aterrizado en Nueva York. Llamé para abonar la cuenta, la dejé dos billetes de cien dólares y la dije que se quedara con las vueltas. A ellos le dije que fueran directos a casa que allí hablaríamos con más tranquilidad, a pesar de solo ser las dos de la tarde le pedí a Consuela que preparé una barbacoa ya que íbamos a estar bastante tiempo en casa, aunque también era porque no pudimos celebrar el cumpleaños de Godric en su momento ya que él estaba de misión.
Conduje a una velocidad vertiginosa, y llegué a casa en cuestión de minutos, cuando aparqué el coche en el garaje Godric y Reece ya me estaban esperando fuera con caras de enfado, lo entiendo yo en su caso también lo estaría.
-Hola Godric – le salude, él seguía sin inmutarse, una de las características que admiraba de Godric es su capacidad de permanecer impasible ante cualquier situación, en pocas ocasiones le había visto perder cordura, aquel comportamiento yo lo intentaba emular de vez en cuando, pocas veces lo conseguía, a diferencia de Godric e incluso Reece yo soy una persona muy temperamental, no siempre he sido así, pero la furia siempre me ha ayudado a no rendirme jamás hasta conseguir lo que quiero –
-Eres un bastardo, el viaje estaba programado desde hace meses y ahora me sales con esto, ¿Qué coño es tan importante como para anular la borrachera del siglo? – allí estaba Godric por fin estallaba –
-Anulado no está, solo me he traído la fiesta a New York. Y sobre las causas, hombre, importante lo que se dice importante para mí no es, igual para vosotros lo es, no por la causa en sí, si no por la persona a quien afecta – dije yo manteniendo una distancia prudencial entre Godric y yo, porque desde hace unos segundos le veo resoplar igual que a un toro enfadado – -A ver si lo he entendido, he volado casi tres horas por una razón que a ti no te importa y sin embargo lo has usado para hacerme venir hasta aquí con lo que odio esta ciudad, ¿estoy en lo cierto? – habló Godric –
-Más o menos, he hecho una promesa y necesito vuestra ayuda, sois de las pocas personas en las que confío y necesito vuestra ayuda – Godric y Reece se miraron y luego me miraron a mi –
-Para no importarte, te has tomado muchas molestias para hacernos venir hasta aquí, ¿Qué has hecho tú ahora? – habló Reece –
-Esta vez no he sido yo, me han pedido ayuda y yo he prometido ayudar a cambio de algo. Vamos seguro que os va a gustar, sobre todo a ti Reece, vuestra obsesión con salvar a todo el mundo me viene bien en todo esto, sé que no os podéis resistir a reafirmar vuestra fe en la humanidad, además hay barbacoa, cerveza, whisky y todo lo que queráis – dije yo –
- ¿A que estamos esperando? Vayamos a por esa barbacoa, ya nos explicas de que se trata ese misterio que te traes entre manos – dijo Reece mientras caminaba hacia el jardín – por cierto, mujeres e insisto en que te van a gustar, en especial una –
Y allí estaban Hanna y Cassandra, como bien intuía, Cassandra iba a estar en mi casa y no quiero desaprovechar la oportunidad de hacerla sentir mal, ya sé que todo por lo que ha pasado esta siendo muy duro para ella, pero esa arpía nos hizo la vida imposible durante el tiempo que estuve en el instituto y se enseñó en especial con Reece y conmigo aunque Reece se llevó la peor parte, cuando nos encontramos con ellas esa escena fue para enmarcarla, Cassandra tenía el rostro desencajado, Hanna me miraba con desaprobación y Godric tenía la típica cara de no entender nada de lo que estaba pasando, a Reece tiene creo que la ebriedad se le estaba quitando a pasos agigantados.
-Kendrick, si esto es una de tus bromas te aseguro que no tiene gracia, no tiene ni puta gracia – dijo Reece dando signos de molestia –
-No, no lo es, es ella la que tiene el problema, te vas a reír cuando te cuente lo que ha pasado – dije yo colocando mi brazo en su hombro –
- ¿Puede alguien decirme lo que está pasando? Estoy perdido y necesito entrar en contexto por favor – habló Godric interrumpiendo el duelo de miradas entre Reece y Cassandra, la verdad es que no era un duelo de miradas, Reece la miraba como si quisiera arrancarla la tráquea con los dientes –
-Claro, yo te pongo en contexto, estas son Hanna y Cassandra, por cuestiones de la vida yo estoy prometido con Hanna, y Cassandra es… bueno tú ya sabes la historia de Cassandra y Reece, chicas este de aquí es mi amigo y compañero de armas Godric – dije yo riéndome de todo un poco –
-Encantada de conocerte Godric – dijeron las dos casi al unísono –
-El placer es mío, siempre es agradable conocer a las mujeres que hicieron que estos dos capullos de aquí sean como son – dijo Godric haciendo uso de su escaso sentido del humor – enserio de verdad, hicisteis un buen trabajo –
-Bueno, hechas las presentaciones ¿porque no vamos a la zona de barbacoa? me muero de hambre – dije yo –
XVII
Hanna
Que Kendrick organizase todo esto solo para pasar un mal a Cassandra me parecía excesivo, da igual que él dijera que los había llamado porque necesitaba ayuda yo sabía perfectamente que la presencia de Reece aquí se debía a una pequeña venganza retorcida, la pobre Cassandra no sabía dónde meterse, tenía la mirada baja y seguro que se moría de vergüenza, a saber qué le habrá contado Kendrick a Reece, seguro que la habrá llamado de todo.
-Kendrick, te lo preguntaré una única vez ¿Qué demonios está pasando aquí? Te conozco, seguro que no has montado este circo solo para hacerme rabiar – habló Reece mientras apretaba su vaso de whisky, si seguía así acabaría quebrando el vaso –
-Tienes razón, esto no lo he hecho para enfadarte, necesito tu ayuda de verdad, la de los dos en realidad, pero creo que no soy yo quien le corresponde contarte lo que ha pasado, Cassandra, ¿puedes hacerme el favor de explicarle a Reece lo que ha pasado? – dijo Kendrick, no había signos de burla en su voz, pero yo sabía que estaba burlándose de Cassandra –
- ¡Ya está bien Kendrick! Ya es suficiente, no hay necesidad de esto – dije yo dando un golpe a la mesa –
-¡A mi no me grites! ¿Quién mejor que Cassandra para explicar todo en lío en el que ella misma se ha metido? No sé qué pasa por tu cabeza, lo que sí te aseguro es que ellos están aquí para sacarle las castañas del fuego – dijo Kendrick gritando –
- ¿Y vosotros os vais a casar? Veo que os lleváis bien – habló ese que se llama Godric, le ignoré –
-Escucha Reece, no estoy segura de lo que te habrá contando Kendrick, lo único que te puedo decir es que Cassandra es inocente, muy inocente – dije mirando a Reece que seguía mirando a Cassandra con rencor –
-No necesito que me digas si Cassandra es inocente o no, la certeza es que sea lo que sea lo que la han hecho se lo merece – dijo Reece sin quitarle ojo de encima a Cassandra que seguía con la cabeza gacha – Ahora si me disculpáis se me ha quitado las ganas de comer –
-Espera un momento Reece, entiendo que no quieras ayudar a Cassandra te aseguro que a mí tampoco me importa lo que la pase, es más, a mí me hace poca gracia ayudarla, no lo hago por ella, tengo otras razones – habló
Kendrick, no entiendo como Kendrick y Reece pueden hablar así de ella –
-Podríais tener un poco más de tacto, Cassandra no lo está pasando bien – protesté yo, aunque los chicos seguían a lo suyo ni puñetero caso me hacían –
-Está bien Kendrick, te ayudaré, que quede claro, que esto no te sirva de precedente ni a ti ni a nadie más – dijo Reece después de suspirar –
-Te prometo que no será un precedente para nada, ahora bien, hay que trazar un plan para acabar con esto de una maldita vez – esto lo dijo Kendrick –
-Y supongo que ya tienes un plan en mente, ¿o me equivoco? – pregunto Godric –
-Por supuesto que ya he madurado un plan, lo primero que tenemos que hacer es encontrar a las otras posibles víctimas de ese hijo de puta – habló Kendrick, había algo en esa parte de su plan que no entendía –
- ¿Cómo sabes que hay otras víctimas? Quiero decir, cabe la posibilidad de que Cassandra sea la primera víctima y única, si no lo hay ya habremos perdido bastante tiempo, un tiempo que no juega precisamente a nuestro favor – pregunté yo –
-Partiendo de la base de que su plan le ha salido a la perfección y que no ha cometido casi errores yo estoy seguro al ochenta y cinco por ciento de que ya lo ha hecho antes, un plan así sólo puede ejecutarse a esta perfección después de varios intentos, me juego lo que quieras que ha tenido bastante éxito con todas las mujeres a las que se lo ha hecho – dijo Kendrick elocuentemente –
-Siendo así, ninguna ha denunciado o si lo han hecho es evidente que la policía no ha hecho nada para remediarlo – dije yo, me ponía en lo peor porque mi instinto y mi experiencia me enseñaron a ponerme siempre en lo peor –
-Antes de que sigas especulando y construyendo castillos en las nubes, te diré que la mayoría de las mujeres víctimas de violencia de género o de violación no suelen denunciar por miedo o por vergüenza, tú eres la experta –
-Tal vez tengas razón, pero insisto en que el tiempo no juega a nuestro favor, lo que vayáis hacer tenéis que hacerlo con la mayor brevedad posible – dije ignorando la provocación de Kendrick –
-Ya sabemos que el tiempo no juega a nuestro favor, no tienes que recordárnoslo, no somos unos chapuceros, necesitamos dosificar el tiempo para que el plan de Kendrick funcione – habló un Reece bastante irritado –
-No pretendo llevarte la contraria Reece, pero no esperes que me crea que vayas a poner todo tu empeño en ayudar a Cassandra – dije yo encarando a Reece –
-Razón no te falta, no voy a esforzarme en ayudar a Cassandra, lo haré por ayudar a las demás chicas, Cassandra solo se beneficiaria de eso – -Calmémonos un poco, estamos todos nerviosos, creo que la que tiene mucho que decir aquí es Cassandra, ya que es ella la que saldría más perjudicada si esto sale mal – puso algo de cordura Godric, no lo conozco bien, pero me cae bien – Si tienes algo que decir Cassandra este es el mejor momento, porque cuando empecemos con todo esto no habrá vuelta atrás – le sugirió Godric a Cassandra –
-Yo… yo solo quiero daros las gracias a todos, a ti también Reece, sé que esto no es fácil para ti después de todo estas ayudando a la que sea probablemente la mujer que más odies en este mundo – dijo una apenada Cassandra, había arrepentimiento en su voz, a mí me conmovía, ésta
Cassandra no tiene nada que ver con aquella que fue en el pasado –
-No me agradezcas nada, no me creo ninguna de las palabras que acabas de decir, no te estoy ayudando y si pudiera dar vuelta atrás lo haría para no verte la cara nunca más – siseo Reece entre dientes –
-Vámonos de aquí Cassandra antes de que esto acabe en algo peor – dije yo yéndome con Cassandra, tanta masculinidad tóxica, nos vamos antes de que se nos pegue algo de esos energúmenos insensibles –
Cassandra me siguió hasta mi habitación, me partía el alma verla en ese estado, era un autómata, parecía un robot.
-Tranquila puedes pasar – ella se quedó parada en la puerta sin querer pasar –
-No quiero causarte más problemas, a Kendrick no le gustaría que este en su habitación – ya entendía ella se pensaba que este era el cuarto de Kendrick y mío –
-No es nuestro cuarto, de hecho, es mi cuarto, Kendrick y yo no dormimos en la misma habitación – ella me miró incrédula, supongo que pensaba que sí, a raíz de lo que las había contado en su día – Solo nos acostamos una vez en su habitación el resto de veces lo hemos hecho en otras estancias de la casa –
-Vale. Hanna no tienes que discutir con Kendrick por mi culpa, y menos tienes que enfrentarte a Reece por mí, todo lo que han dicho me lo merezco y tienen razón a respecto – me dijo Cassandra –
-No, Cassandra ellos no tienen derecho a torturarte por algo que pasó hace diez años, no te dejes. Si te sirve de consuelo Kendrick y yo discutimos por todo, parece que es la única manera que tenemos de comunicarnos – ojalá pueda aplicarme el mismo ejemplo yo también pienso que Kendrick tiene todo el derecho del mundo a despreciarme –
-Hanna, tú mejor que nadie conoce mi historia con Reece, sabes que le hice la vida imposible en el instituto, me burlaba de él y hasta llegué a humillarlo de la manera más cruel que se puede humillar a una persona, ¿de verdad crees que ellos no tienen derecho a vengarse? ¿Realmente crees que ya hemos pagado lo suficiente? Yo creo que no, tenemos lo que nos merecemos – Yo pensaba casi de la misma manera, pero me negaba aceptarlo –
-Cassandra, éramos unas niñatas adolescentes y estúpidas, ya hemos sufrido bastante ya hemos pagado por nuestros errores del pasado no podemos pasarnos toda la vida pidiendo perdón – mentira, mentira y más mentira, si pedir perdón en lo que me resta de vida conseguía el perdón de Kendrick estoy segura que lo haría sin pestañear –
-La excusa de que éramos unas niñas empieza a ser ridícula, Reece tenía la misma edad que yo, admitámoslo de una vez, fuimos unas hijas de puta, hicimos daño a esos maravillosos hombres y ahora ya es tarde para tratar de enmendarlo – Cassandra tenía razón, no hay nada que podamos hacer para remediar el pasado – Y ahora míralos ya nada queda del Reece de aquella época, soy la estúpida razón de que él sea como es en realidad
Y yo la de que Kendrick sea como es, para que seguir negándolo.
-Ahora dime ¿Qué otra cosa te preocupa? – siempre supo leerme Cassandra, no tengo ya nada que hacer o, dicho de otra manera, no sé qué más hacer –
-No sé qué hacer, pero creo que estoy embarazada, no me he hecho la prueba, pero es que estoy aterrada – dije entre temblores –
-Eso es una estupenda noticia, tu matrimonio no está perdido del todo, quizás un niño es el empujón que necesita para que tú y Kendrick podáis ser felices del todo – ella no sabía nada del trato que tuve que hacer con Kendrick – ¿Por qué tienes esa cara? Se supone que deberías feliz, quizás vayas a tener un hijo con el amor de tu vida. A menos que el hijo sea suyo – Cassandra me miro inquisitivamente entrecerrando los ojos –
-Claro que el hijo es suyo, no he estado con nadie más, en eso no hay dudas, de ser un embarazo, el hijo sería suyo – respiró ella aliviada – lo que me tiene preocupada es la parte del trato que tuve que hacer con él y que no te he contado –
-Estoy segura de que sea lo que sea, no es tan malo, digo, ya os habéis casado por unos términos que me parecen descabellados, no creo que sea tan malo – dijo ella muy confiada –
-Bien, lo que te voy a decir es confidencial, prométeme que no te vas a ir de la lengua, ni le irás a reclamar nada a Kendrick – asintió rápidamente –
-No estoy en posición de reclamarle nada a Kendrick, tiene el poder suficiente de destruirme sin esfuerzo ninguno, por eso puedes estar tranquila – habló Cassandra –
-Una de las exigencias de ese trato me obligan a renunciar a la patria potestad de cualquier hijo que nazca dentro de este matrimonio, no podré ejercer de madre sin el permiso explícito de Kendrick, si estoy embarazada este hijo será mío durante el tiempo que esté dentro de mí, entiendes ahora ¿Por qué estoy aterrada? – Cassandra se quedó boquiabierta –
-Me habría imaginado cualquier cosa, menos esto, ¿de verdad Kendrick ha cambiado tanto?, esto es demasiado cruel, no tengo experiencia de madre, pero me imagino que renunciar a un hijo ha de ser muy doloroso y traumático – razón no la falta – ese es el problema, he hablado con otras personas que lo conocen y todas coinciden en lo mismo todos dicen que Kendrick es muy duro, pero igual de justo y buena persona por lo que estoy segura de que esto no es más que su manera de hacer justicia y estoy segura de que no ha hecho más que empezar –
-Si esto no ha hecho más que empezar, no me quiero ni imaginar lo que viene después – esto me aterra más todavía –
XVIII
Kendrick
- ¡Eres un bastardo y un desgraciado!, ¿Cómo se te ocurre meterme en los problemas de estas dos? – ese es Reece lanzando improperios y maldiciendo – Kendrick, ¿me estás escuchando? – me preguntó un Reece fuera de si –
-La verdad es que no, he dejado de escucharte en cuanto has lanzado la primera maldición. No te pongas así, es más creo deberías agradecérmelo – Reece está resoplando como un toro, estaba fuera –
- ¡Que yo debería agradecértelo! Kendrick, follarte a Hanna no te hace bien, se te está pegando la estupidez –aquello no me hizo gracia, que Reece insinué que Hanna sea estúpida me molesta –
-No te pases, ella no es ninguna estúpida, no te permito que… - me callé porque ni yo sabía exactamente qué estaba pasando –
-¿La defiendes? Entonces estoy en lo cierto, te estás volviendo estúpido. No entiendo como has podido hacerme algo así. Y tú, Godric dile algo, él no tiene ningún derecho hacer lo que ha hecho –
El bueno de Godric seguía sin decir nada solo se dedicaba a empinar el codo y disfrutar del espectáculo que estábamos dando.
-Os recuerdo par de egoístas que si estamos aquí es para celebrar mi cumpleaños, desde que hemos despegado no has dejado de quejarte y lanzar improperios y tú Kendrick siempre haciendo lo que te sale de los cojones. Llevo meses pegando tiros y peleando en lugares dejados de la mano de Dios y cuando por fin consigo regresar a casa me encuentro con que mis dos mejores amigos no pueden aparcar un momento sus estúpidos problemas. Así que prefiero beber y callar, a ver si acabáis a puñetazos y os matáis de una puta vez egocéntricos de mierda – vale, tiene razón, no he pensado en él y desde luego él tiene todo el derecho a ponerse así –
-Tienes razón Godric, te pido disculpas he convertido mi problema en un problema para vosotros. Reece lo siento, pero si te he implicado en todo esto no era para fastidiarte es porque sois de las pocas personas en quienes confío y necesitaba vuestra ayuda – dije yo con toda la sinceridad del mundo –
-Yo tampoco lo he mejorado que digamos, estamos aquí por Godric y alegrarnos de que ha vuelto sano y salvo, lo otro puede esperar ahora vamos a disfrutar hay que animar esto – dijo Reece –
-Ahora si par de desgraciados, montemos una fiesta como Dios manda, con la condición de que las dos señoritas de antes se unan a nosotros, esas y otras más espero, llevo sin follar mese – aquello me pillo desprevenido - tranquilo no tocaré a ninguna de vuestras chicas –
Cuatros horas después en casa había más gente de la podía contar, la música, el alcohol y las mujeres estaban por todos lados, mi preocupación era que alguna que ahoga en el lago o lo hiciera en mi piscina. Yo no estaba bebiendo como debería, más bien estaba atento a que no ocurriera uno de los incidentes que suelen ocurrir habitualmente. Reece y Godric estaban por decirlo de alguna manera en su hábitat natural bebían, se besaban con cualquier chica que podían, me estaban dando envidia ¿Por qué mierdas no estaba haciendo yo lo mismo? La respuesta era una rubia de ojos celestes que estaba en el piso de arriba. Hanna siempre la jodida Hanna, con tanto follón no comprendo cómo no ha bajado a ver.
-Señorito, el capitán Ross está en la puerta y está un poco enfadado, quiere hablar con usted inmediatamente – mierda el capitán Ross, hace tiempo que quería hablar conmigo, con toda esta mierda ya se me había olvidado –
-Ahora voy, sírvele una copa mientras tanto – le dije a Consuela –
Me fui al interior de la casa con paso moderado, pensando en qué escusa le iba a dar al capitán Ross por no devolverle las llamadas, cuando llegué al salón me encontré con él de espaldas mirando a la nada mientras saboreaba lo que pienso que era mi Macallan de 50 años
-¿Tengo que venir hasta aquí para que te dignes a atenderme? – me dijo sin darse la vuelta –
-No, verá capitán, se me olvidó por completo su solicitud, he estado sometido a un montón de situaciones que me han impedido ponerme en contacto con usted – traté de explicarme lo mejor que pude –
- ¿La seguridad del país te parece un asunto que puedas apartar? – allí estaba, seguía siendo el mismo déspota de siempre –
-Para nada capitán, lo que pasa es que… - me paré a mí mismo porque nada de lo que iba hacer o decir iba a servir – No hay escusa que valga señor, debí atenderle de inmediato lo siento, no volverá a pasar –
-Bien, veo que no has perdido tu ingenio, bien señor Gecko, no he venido hasta aquí para beberme su mejor whisky que por cierto está muy bien. Vayamos al grano, ¿queda algún lugar en esta casa donde podamos hablar a solas y de manera segura? – me preguntó el capitán –
-Por supuesto, estaremos seguros en mi despacho – dije indicándole la dirección –
Aquello no me daba buena espina, si el capitán Ross ha venido hasta aquí tiene que ser por algo muy grave y eso solo significa que me van mandar a una misión Dios sabe donde.
-Bien señor Gecko, esto es información muy clasificada, y le exijo que no comparta ninguna información con terceros y cuando digo terceros me refiero a nadie – lo que suponía, la situación es muy grave –
-No se preocupe señor, usted sabe que no lo haría, me enfrentaría a un consejo de guerra – dije mirándolo fijamente a los ojos como él mismo me enseñó –
-Me alegra no tener que recordárselo. La situación es muy delicada y grave señor Gecko, han robado una cantidad significativa de Uranio natural de una de las reservas del país, aunque no se lo han llevado todo. Lo realmente preocupante es que ha sido un ataque simultáneo, mientras atacaban aquí lo han hecho también en Jordania y Sudáfrica. No hace falta que le explique la mayor utilidad del Uranio – en efecto esto era muy grave –
-Armas nucleares, la creación de armas nucleares es un proceso bastante complejo y peligroso, ya solo por el transporte necesitarían contenedores de plomo o de acero inoxidable, si queréis rastrear el Uranio solo tenéis que seguir el rastro del plomo o del acero inoxidable que supongo que habrán comprado en el mercado negro junto con el resto de materiales para fabricar armas nucleares –hablé caminando de un lado a otro –
-Ese es el problema el rastro ya está muy frío, no hay forma de seguirlo, y tampoco estamos seguros de quienes han sido, tenemos varios sospechosos, pero solo son eso, sospechosos – dijo el capitán Ross con evidente preocupación –
-Esto complica aún más las cosas, ¿Ya se sabe cual va a ser mi destino? – pregunté, desviando la mirada –
-De momento no se va a mover de suelo americano en lo referente a misiones del ejército. Mi recomendación es que esté preparado, en cualquier momento le podemos llamar – en cualquier momento, incluso el mismo día de mi boda que ni fecha tiene –
-Siempre lo estoy capitán, todo esto me ha puesto nervioso, puedo trabajar con el equipo de investigación, tiene que haber una manera de seguir el rastro del Uranio – dije yo –
-No se preocupe por eso, hay un equipo entero ocupándose de eso – el capitán debió de intuir lo que se me pasaba por la cabeza por lo que añadió algo más – el problema no es que no te vean capaz, eres muy capaz de eso y mucho más, el caso es que en las altas esferas se ha llegado al consenso de que cuanta menos gente esté involucrada menos riesgo de filtraciones – -Entiendo, si necesitan algún tipo de ayuda no dude en avisarme capitán – dije dando por cerrada la conversación –
El capitán asintió y se fue dejando a medias la copa de whisky. Yo, por el contrario, se me habían quitado las ganas de fiesta, la gente que estaba en este momento en mi casa no eran conscientes del terrible peligro que se cernía sobre ellos y de todo el territorio estadounidense, no me cabía ninguna duda de que al primer país al que atacaran será el nuestro, no me gusta admitirlo, pero reconozco que a veces nuestro ejército no ha obrado demasiado bien y a lo largo de la historia nos hemos ganado muchos enemigos algunos públicos y otros no.
No estoy del todo seguro de cuánto tiempo estuve pensando, mi cerebro era un coctel de pensamientos mezclados unos otros sin guardar ninguna homogeneidad por una parte estaba el tema del Uranio u por otro lado se encontraba Hanna y Cassandra, la primera estaba presente en mi cabeza porque desde que la volví a ver no podía sacarla de allí, y la otra, bueno la otra porque la había prometido ayudarla con su problema, ahora mismo me retractaría del trato que hicimos, pero un trato es un trato y a día de hoy nunca he dejado de cumplir un trato por muy desagradable o incómodo que fuera. Sobre ese tema en concreto tenía que actuar rápido y con sigilo. Solo espero que ellos cumplan su parte y me dejen en paz de una puta vez
-Consuela por Dios no me des estos sustos coño – me interrumpió
Consuela –
-Lo siento no era mi intención, es que llevaba mucho tiempo tocando a la puerta y no contestabas – dijo ella – solo quería avisarte que tu hermano está en la puerta y exige hablar con usted inmediatamente – suspiré, tenía la sospecha de que tarde o temprano vendría a verme –
-Claro, tráelo directamente aquí – le dije a Consuela – antes de que te vayas Consuela, ¿Dónde se encuentran exactamente Hanna y su amiga ahora mismo –
-Hace unos minutos que están hablando con el señor Godric – no me preocupa que estén con Godric casi lo prefiero –
No paso ni dos minutos cuando Víctor entró en tromba en mi despacho y cerró la puerta de un portazo, nos miramos fijamente a los ojos como intentando entrar en la mente d el otro, yo ya tenía la ligera sospecha de porque mi hermano estaba parado en frente de mi luciendo bastante enfadado
-Intuyo que tu mal humor tiene que ver con cierta morena embarazada de ojos verdes, lo que no entiendo es porqué estas aquí y no con ella, creo que tenéis mucho de qué hablar – mi hermano volvió a resoplar furioso y se acerco hasta apoyar sus manos sobre mi escritorio, yo sonreía de oreja a oreja –
-No me cabrees más de lo que estoy, ¿te das cuenta del problema en que me has metido con Camille? Ahora cree que el bebe que espera Vanessa es mío – solté una carcajada limpia, no es que la situación me pareciera cómica, era bastante dramática, lo que me resultaba gracioso era que el atisbo de duda que planté durante el breve encuentro que tuvimos con Vanessa haya tenido tanto efecto en tan poco tiempo – No le veo la gracia, ella me amenaza con divorciarse y quitarme la custodia de Alex –
- Vamos, no es para tanto. Si tu esposa es capaz de cuestionar tu lealtad por algo tan trivial, me temo que tu relación es aún más frágil que el matrimonio que estoy a punto de pactar con Hanna.– Mi hermano se dejó caer en el sillón frente a mi escritorio, y por un momento sintí un atisbo de compasión; La furia inicial que traía había dado paso a una evidente desesperación en un abrir y cerrar de ojos –
— Hermano, no quiero perder a mi familia... Estamos hablando de mi hijo. No puedo permitir que crezca sin su padre – murmuró casi en un susurro, su voz cargada de una angustia contenida.
—Nosotros crecimos sin un padre, y no nos ha ido tan mal. A ti quizás te haya pasado algo de factura, pero en cuanto a mí, diría que he salido bastante bien, considerando las circunstancias – comenté con un toque de ironía –
— Deja de decir tonterías. Necesito que hables con Camille y le digas la verdad; a mí no va a escucharme –
— No puedo, y tampoco quiero. No soporto a tu esposa; no soy capaz de intercambiar dos palabras con ella, y comprenderás que evite cualquier contacto con ella, mucho más si es para hacerte un favor. Si lo miras bien, incluso te estoy haciendo un favor: ahora tendrás una segunda oportunidad con tu primer y verdadero amor – dije con desenfado.–
— ¿Quién te crees que eres para decidir si mi esposa me conviene o no? Ella es la mujer con la que he elegido compartir mi vida; la amo y me ha dado un hijo maravilloso. A diferencia de lo que piensas, Camille es una buena mujer y una madre ejemplar, así que nos importa bien poco lo que pienses o digas –replicó mi hermano, con firmeza en cada palabra –
— Tienes razón, solo hay algo que no logro comprender: si realmente no os importa lo que piense o diga, ¿qué haces aquí? Es paradójico, lo que me lleva a concluir que lo has dicho más para convencerte a ti mismo que a mí – le respondí, con toda la calma que en ese momento me invadía –
-No sé de qué me estás hablando, solo quiero que arregles el lío en el que me has metido –
—Víctor, ¿de verdad has venido hasta aquí para pedirme que solucione los problemas de tu moribundo matrimonio? ¿Qué parte de "no me importa lo que le pase a tu matrimonio" es la que no entiendes? Ahora, por favor, vete por donde has venido; no deseo que me amargues la fiesta con tus demandas absurdas —mi hermano me miró fijamente, haciendo una mueca de desdén –
-¿Te gustas a ti mismo? ¿Realmente estás orgulloso en lo que te has convertido? Yo creo que no, eres bastante infeliz – me pregunto sonriendo, le di un pequeño sorbo de mi whisky –
-¿Infeliz? Veamos, he cumplido todos mis sueños, he alcanzado todas mis metas, he hecho cosas que tu diminuto cerebro no lograría entender he creado un legado que va perdurar generaciones por no decir para siempre, eso algo que no puedes decir tú, mírate, Víctor Francis Gecko, recuerdo que de pequeños siempre decías que querías comerte el mundo hacer grandes cosas, lo único bueno que has hecho hasta ahora es tu pequeño hijo, pero a parte de eso ¿porque cosas o hazañas se recordaría tu paso por este mundo? Te lo diré, no se te recordará por nada importante, solo por intentar mantener a flote un matrimonio que está a la deriva, por no poder sacar adelante la empresa que se te confío y hasta en eso tienes que recurrir a mi ¿Me preguntas si estoy orgulloso en lo que me he convertido? Claro que lo estoy, ¿sabes porque? Porque a diferencia de otros no necesito que nadie salve mi matrimonio, yo solito me basto y me sobro para resolver cualquier problema que se me ponga por delante –
-Pues es una pena, no dudo que lo has logrado todo, pero aparte de eso ¿Qué te queda?, ese odio y resentimiento que te envenena por dentro acabará destruyéndote y cuando eso pase te darás cuenta de que todo ese tiempo invertido en fastidiarme, en amargar la vida a Hanna, probablemente la única mujer que te ama incondicionalmente y que daría su vida por ti si fuera necesario, no sirvió de nada, eres patético, en el fondo solo eres un niño asustado y herido te escudas tras esa arrogancia y bravuconería –
-Y luego dicen que el egocéntrico soy yo, ¿Realmente te piensas que gasto algún milisegundo de mi tiempo en fastidiarte? Por favor, Víctor, tú solo te lo haces a ti mismo. Afirmas que soy un niño asustado y herido, sin embargo, aquí estás pidiéndole a un niño asustado y herido ayuda para salvar tu matrimonio, ¿Quién de los dos es patético? –
-Kendrick, hermano, te estás perdiendo una fiesta de muerte, hay una morena que… - dijo Reece entrando sin preocuparse por llamar – Perdón no sabía que estabas ocupado, vuelvo en otro momento –
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Ecos de Traición
El testamento de su padre exige que se case con el hombre que destruyó su vida hace diez años.
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoTraicion y culpa
- Hetero: Infidelidad
Se empieza mirando y...- parte 1-
Siempre creyó que él controlaba la mirada. Pero esta noche, el espejo no refleja solo a Sara; refleja la venganza de quien más cerca tiene.
Comparte:Voyeurismo ocultoInfidelidad ocultaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Pillé a la puta de mi esposa con otro.
Descubrió el engaño en la pantalla de un portátil, pero lo que encontró en la cama fue mucho peor de lo que imaginaba.
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Segunda oportunidad 2
Lucía llegó rota, sin nada más que su código y su dolor. Santi le ofreció un techo y una sociedad, pero la noche trajo consigo un contacto accidental…
Comparte:Infidelidad ocultaVoyeurismo ocultoTraicion y culpa
- Hetero: Infidelidad
Como duele la verdad (parte 4)
Marcelo no busca perdón, busca destrucción. Con la oficina como campo de batalla y la intimidad como arma, obliga a su esposa traidora a entregarle…
Comparte:Voyeurismo ocultoTraicion y culpaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Después de la muerte de Xavier
La cama de Amelie no es solo un refugio, es el escenario de una venganza fría y calculada. Cuando Andrés cruza la línea del adulterio, descubre que…
Comparte:Voyeurismo ocultoPoder y controlVenganza erotica