Ecos de Traición
Hanna creyó que el matrimonio la salvaría, pero Kendrick solo le trajo recuerdos de una pasión que él mismo destruyó. Ahora, mientras él juega con su mente y su cuerpo, Hanna descubre que la verdadera traición no fue en el pasado, sino en las sombras que él sigue cultivando.
-Buenas tardes, señorita, ¿en qué puedo ayudarla? – me miró con desdén – -¿es por ti por lo que Kendrick no quiere bajar? Eres guapa, pero tampoco nada de otro mundo – lo que me faltaba que las zorras a las que se folla Kendrick vengan aquí a faltarme al respeto –
-No la conozco de nada, ni me importa hacerlo, no puede venir aquí a mi casa y faltarme al respeto de esa manera, otra falta de respeto y mando sacarla aquí a patadas si hace falta – me acerque hasta donde estaba y la encaré –
-¿A tu casa? Te lo follas un par de veces ¿y ya te crees la señora de la casa? Dios mío no se puede ser tan tonta – pero ¿esta impertinente quien es? –
-No solo me lo follo, soy su prometida, seguro que eso es lo quieres y no puedes – se levantó de golpe y se acercó a mi –
-Me acostaba con él cuando estaba en la universidad, ahora solo somos amigos, yo ya estoy casada – me enseñó el anillo, ¿si ya estaba casada entonces porque sentía que estaba celosa? – a mi él no me ha dicho nada, ¿Cómo se atreve a comprometerse y no decirme nada?, a todo eso ¿Cómo te llamas? – esta mujer me está colmando la paciencia –
-Me llamo Hanna Brown, vivo aquí y como ya te he dicho soy la prometida de Kendrick, y si has venido a buscarlo no está aquí, ni aquí en casa ni en el país, está de viaje por lo que la pido que se vaya de aquí – se sorprendió un poco cuando la dije mi nombre –
-¿Hanna Brown? ¿eres esa Hanna? De todos los escenarios en los que me imaginaba a Kendrick casado no me lo imaginaba casándose contigo ¿ya te perdono? – ¿Qué tanto sabía ésta mujer de mi pasado con mi Kendrick? –
-Si, soy esa Hanna, que me haya perdonado o no, no es asunto suyo, preocúpese por sus asuntos y deje de incordiarme con su presencia metiéndose en asuntos que no la conciernen – si Kendrick le habló de mi es porque tienen una relación muy estrecha y en cierta forma confía en ella, eso es lo que más me enfurece –
-Siempre me pregunté como serías, ¿Cómo sería la mujer que tanto daño le hizo a mi amigo? – me dijo esa mujer – Me llamo Davina Davis, pero mis amigos me llaman DD, sobra decir que no puedes llamarme así, no te lo has ganado – esta bella mujer y su estúpida sonrisa prepotente, habla como si a mi me interesara ser su amiga–
-No tengo ningún interés en ser su amiga Davina, por favor váyase de aquí, la persona que ha venido a buscar no está aquí – dije con desdén –
-Bien, las cosas cuanto más claras mejor; me voy no hace falta que me acompañes a la salida sé de sobra donde está – me miró altiva, se dio media vuelta y se fue –
Estaba hirviendo de rabia y frustración, no me fío de esa mujer a pesar de que me diga que está casada se nota en su mirada que Kendrick le gusta más que como una amiga, ella misma lo dijo, se acostaban juntos en la universidad, quien sabe si iniciaron una relación basada en algo más que en sexo, me hierve la sangre con solo pensarlo.
-¿Ya se fue la señorita Davina? – me preguntó Consuela, ni siquiera me di cuenta de su presencia, hasta que hablo –
-Sí, por suerte esa odiosa mujer ya se ha ido, espero que no vuelva aquí a importunar – la respondí automáticamente, seguía sumida en mis pensamientos – ¿la conoce? A esa mujer digo –
-Claro que la conozco, antes de que se casara ella era muy cercana al señorito, a veces se quedaba a dormir cuando aún el señorito vivía en su ático, desde que se casó no frecuenta mucho por aquí, debe ser por eso – Si ya no se acercaba tanto a Kendrick ¿porque tiene que venir aquí? –
-¿Siempre es así? Mujeres que van a venir aquí a buscar a Kendrick – la pregunté a Consuela –
-No, se mudo aquí precisamente para evitar todo eso, ha reducido mucho sus líos de faldas, la señorita Chloe me contó que temía por la vida del señorito en el pasado – No entiendo nada, ¿Qué hay que temer? –
-¿A que te refieres con eso? No entiendo porque, Kendrick es activo sexualmente y lo disfruta como todo el mundo – se sonrojó Consuela –
-La señorita Chloe que me dijo que cuando lo conoció le daba igual todo, andaba con mujeres de su Universidad con lagunas profesoras, mujeres casadas, prostitutas. Yo misma lo confirme, el señor parecía poseído por algún tipo de demonio lujurioso – me siento sorprendida por la abundante actividad sexual de Kendrick, tenía la certeza de que había tenido muchas aventuras, pero esto estaba a otro nivel ¿se follaba a todas estas mujeres porque intentaba olvidarse de mi? – Por su cara deduzco no tenía que haber dicho nada, por favor señorita no le vaya a reclamar nada al señorito, se pondrá furioso si se entera de que la he contado algo –
No te preocupes, no le voy a reclamar nada, ni le diré nada de lo que aquí henos hablado – la tranquilice –
A lo tonto ya había pasado una semana y dos días desde que Kendrick se fue de viaje, había tenido tiempo para pensar en las bases en las que se va a asentar nuestro matrimonio, el amor no era una de ellas, pero el respeto y la fidelidad si, al menos eso tendrá que suplir el amor que no me va a dar Kendrick, yo si, pondré todo el amor que le tengo aunque corra el riesgo de salir destrozada. Esta vez tendré que arriesgarme yo.
A parte de mi boda, también pensé en las palabras que me dijo Kendrick “cuando sepas lo que quieres ve a por ello” y sé exactamente lo que quiero, había desistido hace mucho tiempo de ello, ahora reúno la fuerza y las condiciones necesarias para llevarlo a cabo “crear mi propia empresa de cosméticos” suena aburrido mas para mi no lo es. Tengo que demostrarme a mi misma que puedo conseguir lo quiero si me lo propongo, tengo que aprender a ser independiente, no estar cobijada bajo la sombra de mi inminente marido, eso quiero, ser una mujer independiente y autosuficiente, Chloe en parte es la responsable de esta catarsis, empecé a estudiar la viabilidad del proyecto los puntos fuertes, el capital inicial, cosa que obtendré en cuanto reciba mi parte de la herencia.
Mi encontronazo con Davina todavía seguía latente en mi mente, a pesar de que habían pasado ya varios días, todavía estaba enfadada. Otra cuestión era mi madre, no sé si se ha propuesto saturarme el móvil a llamadas o es que simplemente por una vez en veintiséis años quiere pedirme disculpas, el caso es que no contesto a sus llamadas y eso hace que vuelva a insistir una y otra vez.
¿Se siente culpable? ¡No! No lo creo Ingrid Brown nunca se disculpa ni siente remordimientos, tiene su consciencia adormecida, anestesiada, ya sé que no debería hablar así de mi madre, al menos no en público, ni en privado tampoco. Ella se lo ha ganado.
He pensado que tal vez que mi regalo de bodas sea encontrar al padre de Kendrick, y que por fin puedan conocerse, y hablar, sería un encuentro emotivo y bastante hermoso, ¿pero como lo hago? No tengo datos de nada, no tengo por donde empezar, tal vez si recojo una muestra de ADN de Kendrick y la envío a algún centro de investigación pueden cotejarlo con otras muestras y ver si hay coincidencias, es un plan bastante arriesgado, sin embargo puede valer la pena, necesitaré un poco de ayuda, Chloe puede ayudarme, ella conoce a mucha gente y tiene buenos contactos.
Llamé a Chloe y la pedí que viniera aquí, por supuesto que acepto venir.
-Hola, tía Hanna ¿Qué estás haciendo? – me preguntó un sonriente Alex con el pelo mojado –
Hola amor, aquí buscándole un regalo de bodas a tu Tío Kendrick – se sentó al lado de mi –
-Es verdad, mamá me dijo que os vais a casar el tío y tú, ¿estáis enamorados? – vaya pregunta –
-Es complicado, cuando seas mayor lo entenderás – le contesté zanjado el tema –
-Que raros sois los mayores, siempre lo complicáis todo – dijo inocentemente Alex, si supiera que aquellas palabras inocentes son tan ciertas como acertadas –
-Tienes razón, por eso siempre tienes que permanecer así de pequeño, inocente y lindo – le dije mientras le daba un achuchón –
-Ya llegó la caballería, ¿para que soy buena? – entro Chloe en escena –
-Cariño, ¿Por qué no te vas a arriba y me esperas mientras juegas a algo? – le dije a Alex –
-Claro, ahora voy, hasta luego Chloe – se fue después de despedirse de Chloe –
-Y bien, ¿a que viene tanto misterio? – me preguntó Chloe apoyándose y con los brazos cruzados –
-en primero lugar gracias por venir y me disculpo si he interferido en tu trabajo – no era fácil lo que la iba a pedir por lo que me debo mostrar un poco sumisa y amable –
No te preocupes, necesitaba una excusa para salir de la oficina me estaba ahogando con tanto trabajo y muchas peticiones por parte del resto de los empleados – menos mal, un peso que me quito de encima – dime ¿para que me necesitas? Por cierto antes de que se me olvide Kendrick llega esta noche – se me ha acabado la paz mental –
-Gracias por avisar, necesito tu ayuda para encontrar al padre de Kendrick, quiero que ese sea mi… - el semblante de Chloe se volvió serio, me puso un alto con la mano impidiéndome terminar de hablar –
-Escucha, no dudo de que lo hagas con buena intención, pero te voy a pedir que te olvides de eso, si Kendrick quisiera encontrar a su padre hace mucho tiempo que lo habría encontrado, si no lo ha hecho hasta ahora cosa que a mi me consta es porque no quiere, olvídate de eso, créeme no quieres abrir esa puerta. No le des más razones para mandarte a la mierda – Chloe se había enfadado se le notaba al hablar –
-Entiendo tu punto, no te enfades, pero sigo creyendo que tal vez si… - otra vez no me dejaba terminar de hablar –
-Déjalo estar Hanna, si lo haces no sólo conseguirás que Kendrick destruya cualquier resquicio de aprecio que te tenga, si no que vas apresurar la muerte de su padre – me quedé de blanco, como que voy a provocar la muerte de su padre, lo único que quiero es que sea feliz – por tu cara veo que no me has entendido, Kendrick me dijo que la razón por la que no lo busca es porque si lo encuentra lo va a matar, sea quien sea, no quiero que Kendrick cometa un parricidio y sea recordado como el hombre que mató a su padre, por lo que por favor si amas a Kendrick como dices no le hagas sufrir, no lo hagas otra vez –
-Ya entiendo, no tocare el tema otra vez, tendré que buscar otro regalo para Kendrick, ¿Qué le regalo a una persona que tiene de todo y puede comprar prácticamente cualquier cosa? – mire pensativa a Chloe –
-Te diría que un coche deportivo, pero estoy segura de eso se te va de precio. Hay otra cosa que ha Kendrick le fascina, ya tiene muchos de eso, ha Kendrick le gustan mucho las zapatillas Air Jordan, tiene un montón de ellos, esta enamorado de esa marca, busca un modelo que no tenga y regálaselo – me dijo Chloe, nunca conocí esa faceta de Kendrick, le gusta la moda –
-Miraré, a ver, aunque si tiene tantos seguro que ya tiene todos los modelos, no se unas zapatillas me parecen algo cutres aunque sean de marca – dije, y Chloe sonrió –
-Unas zapatillas que cuestan ciento setenta la unidad y el tiene unos setenta pares solo en esta casa, multiplica, con todo lo que ha gastado en esa marcase podría pagar el sueldo de un funcionario durante un año – me dijo Chloe, no tenía a Kendrick como alguien materialista, aunque visto lo visto en el garaje no me extraña –
-Pues habrá que buscar esas zapatillas del demonio – dije resignada, la idea de juntar a Kendrick con su padre todavía me parece mejor opción –
XIV
Kendrick
La parte que más odio de viajar es la vuelta, y más en mi caso que vuelvo a mi pequeña parcela del infierno cortesía de Hanna Brown desde que se vino a vivir a mi casa, no todo es tan malo, no tengo que conducir de vuelta, los dolores de cabeza no me lo permitirían, se suponía que esto era un viaje negocios y no unas vacaciones por el país del sol naciente, Talbot mi chófer y guardaespaldas personal iba hablando de algo que no escuchaba más que nada porque no le estaba prestando atención, estaba pensando en el cuerpo desnudo de Hanna.
-Kendrick, ¿me estás escuchando? – me preguntó Talbot –
-No, perdona Talbot, es que estoy distraído no estoy a lo que tengo que estar ¿Qué me estabas diciendo? – le respondí a Talbot –
-Tienes mala cara, es decir, la cara que tienes cuando tienes una resaca de elefante – me habló Talbot mirándome desde el retrovisor – ¿Qué ha pasado? ¿el negocio no ha salido bien y te has corrido una juerga? –
-El negocio ha salido mejor de lo esperado, lo que no tenía previsto era que tenía que beberme toda la importación de sake de Japón, yo creo que me lo han hecho a posta, para vengarse por lo que les hizo Chloe – si por lo menos fuese bourbon pues estaría contento, el sake no es ni de lejos mejor que el bourbon – ¿venga dime que me estabas diciendo? –
-Te hablaba de mi hermanita, acaba de terminar la Universidad, no sé si te acordarás de que te hable de ella, necesita un trabajo y me dijiste que te diera su Currículum en cuanto pudiese – para entrevistas estoy ahora –
-Si, si ya me acuerdo, tráela mañana a cualquier hora que sabes que estoy por casa. Hablando de casa, ¿alguna novedad? – pregunté yo –
-No, no hay novedades, bueno, solo que ahora está allí un niño llamado Alex, se parece un poco a ti la verdad, ¿es tu hijo? Con esa desenfrenada vida sexual que tienes no me extrañaría – ¿Alex? ¿Qué hace mi sobrino en mi casa? ¿Y porque nadie me ha consultado primero?, si es que cada pinto menos en esa casa –
-No es mi hijo es mi sobrino – suspiré con cansancio –
-Será mejor que duermas un ratito, tienes mala cara – tiene razón será mejor que duerma un poco –
-Es que todavía voy borracho, y mis párpados se me cierran por momentos – le dije mientras me recostaba en el coche –
El cuerpo desnudo de Hanna, ese fue mi último pensamiento antes de caer en los brazos de Morfeo.
Una leve sacudida fue la que me despertaba lentamente, al abrir los ojos me encontré con la cara sonriente de Talbot, pegue un bote por el susto, no estaba acostumbrado a despertarme así.
-Que feo eres macho, menudo susto me has dado cabrón – le dije todavía somnoliento –
-Muchas gracias por lo de feo, no te digo a lo que te pareces ahora mismo porque pongo en peligro mi trabajo – le sonreí todavía con los ojos cerrados –
-Menos mal alguien que me respeta en esta casa – todavía estoy sin bajar del coche –
-Ya hemos llegado, saca tu culo de borracho de mi coche – solté un carcajada –
Baje del coche y me fui hacia la entrada principal, donde me esperaba
Consuela
-Da gusto verte de nuevo señorito ya se le echaba en falta – esta me quiere pedir algo tanta amabilidad no es propio de ella – ¿a que hueles? –
-Huelo a sake, ahora dime que quieres, no dilatemos más tu actuación – ella arrugó la frente, mirándome ofendida–
-¿No puedo ser amable con mi jefe? – me preguntó fingiendo limpiarse unas lágrimas –
-Otras empleadas tal vez sí, pero si lo más cariñoso que me has dicho es “la comida esta servida” y eso lo repites todos los días, eres borde conmigo – la dije tratando de entrar en casa, cosa que ella me impidió –
-Pues vale, necesito un pequeño favor, tengo una sobrina que acaba de llegar a este país y necesito que la ayudes con algo que solo puedes hacer tu – ¿con algo que solo puedo hacer yo? –
-No eso que estas pensando, mi sobrina está prometida y próxima al matrimonio así que olvídate de meterte entre sus bragas – me dijo seriamente Consuela apuntándose con un dedo –
-Eres la segunda persona que me pide que haga algo por un familiar suyo, hace un momento Talbot me ha pedido un favor para su hermana –
-Deberías sentirte afortunado, eso es porque te apreciamos mucho – a otro perro con ese hueso –
-O que simplemente os estáis aprovechando de mí y de mi predisposición a haceros feliz, ahora déjame pasar estoy hambriento – y no precisamente de comida –
-Es una forma fea de simplificarlo, te lo pido porque confío en ti y en tu predisposición de hacerme feliz – sonreí mientras subía las escaleras que me llevaban a mi habitación –
Me estaba desvistiendo preparándome para darme una buena ducha; me ate la toalla a la cintura cuando llamaron a la puerta, creí que era Alex que quería verme, pero de algún modo sabía que no era Alex quien tocaba, la esencia de su olor impregnada la atmósfera de mi habitación, Hanna es quien esta tras esa puerta, follar con ella me había convertido en un adicto a la suavidad de su piel, durante mi estancia en Japón solo podía imaginarme con ella mientras ella gemía debajo de mi, encima de mi. Pese a las insinuaciones de Audrey, solo podía pensar en Hanna.
-¡Oh! Lo siento, volveré después de que hayas terminado de ducharte o lo que sea que estuvieras a punto de hacer – la sujete del brazo antes de que se diera vuelta –
-No te vayas, ¿Qué querías decirme? – me acerque demasiado a ella – su respiración se empezaba a acelerar –
-Yo… yo… quería decirte que Alex está aquí en casa, siento… siento no haberte avisado antes, ahora está dormido, estoy segura de que se alegrará de verte ha preguntado mucho por ti y también quería decirte… quería decirte… por favor deja de hacer eso me estas poniendo nerviosa – sonreí de lado al ver que yo también tenía cierto poder sobre ella –
-Yo no estoy haciendo nada – respondí casi en un susurro -
-¡claro que lo haces! Deja de mirarme como si me quisieras comer, no estoy muy segura de que lo que significa eso –
Me acerqué más a ella, acaricié su mejilla, su cuello con las yemas de mis dedos, ella alternaba su mirada entre donde posaban mis dedos y mis ojos, pude olfatear su pelo, olía a vainilla, me fije en sus labios que aunque estaban carentes de un pintalabios conservaban un rojo natural no muy intenso que me llamaban como las sirenas a los marineros, la desee, quería explorar hasta el rincón más inexpugnable de su ser
-¿Qué… que… qué quieres de mi? Me dijiste que esto no tenía que volver a pasar, me confundes y de paso nos confundes a todos, ¿lo haces solo para dejarme embarazada? – Hanna intentó alejarse otra vez y la agarre por la cintura haciendo que se pegara a mi –
-No tiene importancia las razones de por las que hago esto, solo tienes que saber que te deseo, ahora mismo solo quiero follarte – la dije mientras acariciaba sus labios con los míos –
-No… no… no soy una esclava sexual a la que puedas follarte cuando a ti te de la gana – intentó sonar convincente, aunque se notaba que ella también estaba cachonda –
-Mientes, sé que tú también quieres follar conmigo, estoy seguro de que tus bragas están mojadas ahora mismo, quieres que te folle – ella suspiró confirmado lo que acabo de decir – ¡vamos dilo! Dímelo y te daré lo que quieres – la anime –
-¡Fóllame! Dame duro Kendrick – se dio el pistoletazo de salida –
El agua me relajaba mis músculos tensado y agrietados, Hanna y yo hicimos una yincana de sexo memorable durante casi hora y media, ella estaba tumbada boca abajo y solo la sabana cubría su desnudez de cintura hasta los muslos, el pelo lo tenía desordenado y esparcido alrededor de su espalda, es una imagen inigualable, Hanna es muy guapa, precisamente esa belleza va a ser mi perdición. Volví anudarme la toalla en la cintura, tenía el pelo mojado, apenas había dormido, aunque tampoco tenía ganas de hacerlo. Me pare en frente de la cristalera y miré al horizonte a ver si podía observar el amanecer.
-Ven a la cama mi amor, todavía es temprano – me dijo una Hanna cuasi despierta –
Por una vez desde que Hanna vino a mi casa hice caso a lo que me dijo sin poner ninguna pega, me tumbe al lado de ella, puso un brazo suyo encima de mi vientre haciendo círculos por mis abdominales
-¿Por qué no podemos estar así siempre? Me gusta estar así contigo – me preguntó ella ronroneando –
-Porque en algún momento tendremos que despertar, yo tengo cosas que hacer y tú también – la escuché reírse –
-En todo el tiempo que llevo aquí nunca te he visto ir a tu oficina, ¿tus empleados no te echan de menos? – me preguntó ella –
-No es necesario, trabajo desde casa, además en mi oficina solo me esperaría una pila de papeles que firmar, contratos que no me interesan y reuniones que tampoco me interesan, el papeleo se lo dejo a Chloe, prefiero trabajar en I+D – la explique a Chloe –
-¿y no te preocupa que tus empleados no trabajen? Es decir, creo que no estaría de más mantenerlos vigilados – ¿me está diciendo como dirigir mi empresa? –
-No necesito vigilarlos, no confío en ellos, confío en su sentido de la responsabilidad, son adultos y saben lo que tienen que hacer para eso se les paga – dije yo –
-Papá decía que siempre hay que estar a pie de cañón así los empleados te verán y de paso los mantienes vigilados – me dijo ella –
-Ese consejo deberías aplicártelo a ti misma; los empleados son como los hijos, vigilarlos constantemente no es educarlos, es malcriarlos –
-Tal vez, estoy pensando en crear mi propia empresa, me dijiste que cuando supiera lo que quería que fuese a por ello; una empresa de cosméticos – me incorporé y la miré incrédulo – ¿Qué? ¿Por qué me miras así? –
-No, nada, haz lo que quieras, eres libre – no volví añadir nada más –
-¿No te interesa saber los entresijos de lo que tengo pensado? –
-La verdad es que no, pero si quieres contármelo está bien – hablé sinceramente –
-No, no importa, no te lo voy a contar si no te interesa. Antes de que se me olvide ¿Quién es Davina Davis? – debo restringir la información que puede o no proporcionarla Chloe de mi –
-Davina es una amiga – respondí escuetamente, ella se incorporó y me miró a la cara –
- ¿Solo una amiga? Estoy segura de que hay algo más – la tranquilidad se esfumó y dio paso a una conversación agresiva –
-No preguntes cosas de las que no quieres saber la respuesta, pero ya que insistes te lo voy a resumir. En un mundo perfecto yo ya estaría casado con Davina – elevó un poco la voz –
-Qué fuerte eso que me has dicho, pues si tanto quieres casarte con ella ve y hazlo, ¡Oh! Se me olvidaba que ella ya está casada –
-Sí, soy consciente de eso y hasta en eso tienes tú la culpa – me miró incrédula –
-Tú…tú…tú estás mal de la cabeza estas tan loco que vives en tu propio mundo, ¿Qué yo soy la culpable? A ver dime, ¿de qué me acusas ahora? – pese a lo erótico que me resultaba verla desnuda y enfadada haciendo aspavientos me obligué a permanecer impasible –
-Pues que gracias a ti tuve que cortar con ella en la universidad porque todavía te tenía metida en mi puta cabeza, en mis putas fantasías y hasta en mis puñeteros sueños, tuve que dejarla porque todavía estaba enamorado de ti todavía te amaba y sobre todo la deje porque si continuaba con esa relación la iba a hacer daño, ella es de la pocas personas a las que no quiero hacer daño; a diferencia de ti yo no juego con los sentimientos de los demás – Hanna estaba llorando, no emitía ningún sonido, pero estaba llorando –
-Vale, ya me ha quedado claro que soy la peor persona de este mundo – se enrollo la sabana alrededor de su cuerpo y se fue rápidamente de mi habitación, está más que claro que Hanna y yo nunca vamos a volver a llevarnos bien –
Con lo bien que iba todo hasta ahora, ¿Por qué tenía que sacar a Davina?; lo que he dicho antes lo sigo manteniendo, en un mundo perfecto yo ya me habría casado con Davina, es la mujer perfecta para mi, divertida, buena, sensual, inteligente y sobretodo independiente.
Davina apareció en un momento duro de mi vida, me ofreció su amistad y su amor desinteresadamente, ella fue una brisa fresca y reconfortante en un mar de dolor, rabia, rencor y sufrimiento; juntos éramos imparables, pero no pudo ser, porque según dicen por allí “el corazón no atiende a razones” y el mío no iba a ser la excepción.
Un torbellino llamado Alex irrumpió en mi habitación gritando mi nombre y dando saltos en la cama, que guapo está el condenado, si esto es lo que se siente al tener un sobrino no me imagino lo que será tener un hijo.
-Cálmate chaval que te vas hacer daño – frenó en seco y se sentó de un salto en la cama –
-Es que estoy muy contento de verte, tengo muchos planes para hoy – a ver cómo le digo yo a este que el único plan que quiero para hoy es dormir –
-A ver cuéntame eso de los planes, no vaya a ser que se termine el día y no hayamos hecho ninguno – Alex asintió con vehemencia –
-Primero quiero jugar a la consola contigo, segundo ver una película, tercero jugar con tus perros porque Consuela no me deja, cuarto ver otra película, cinco si hay tiempo ir a Disney World y por último comer pizza y hamburguesas mientras vemos otra peli – casi todo es asumible –
-Lo de Disney World vamos a aplazarlo a otro día porque no me veo ahora mismo subido en un avión, todo lo demás podemos hacerlo, solo dame un momento para cambiarme de ropa – no es lo mismo que tenía yo pensado, pero por lo menos estaremos en casa –
Me lo pasé bien con mi sobrino, es un muchacho alegre e inteligente, se nota que es un Gecko. Estuve todo el día con él Hanna se fue corriendo dentro de la casa cuando solté a los perros, ella estaba tomando el sol al lado del lago, fue cómico verla correr con un bikini y descalza, no sabía que ella podía correr a esa velocidad, Alex y yo nos hinchamos a reír, hasta jugamos al béisbol y al baloncesto; deportes a los a los que me hubiera gustado practicar con el hijo de puta de mi padre sea quien sea ese cabrón malnacido. Mi sobrino caímos rendidos y sobre todo hambrientos, llegó el momento de las pizzas y las hamburguesas.
Al llegar al salón nos encontramos a Hanna viendo un programa de no se que mierda, no le presté atención a lo que ella veía.
-Tía Hanna, el tío Kendrick y yo vamos a comer pizzas y hamburguesas mientras vemos unas pelis, tienes que irte esta es una noche de chicos – como me gusta este niño, su fuese ya mi hijo sería perfecto –
- ¿y esos demonios de perros no están invitados en la noche de chicos? – pregunto Hanna con rencor, obviamente la pregunta iba dirigida a mi aunque no me mire a mi –
-Lo haría, pero ya sabes cómo se ponen cuando te ven, ya llevas dos de dos y todos sabemos que a la tercera va la vencida – hablé yo – aunque pensándolo mejor, voy a ir a por ellos – Hanna se puso alerta –
-No atreverías, no serías capaz de hacer algo así – me retó con la mirada –
-Tú no tienes ni idea… olvídalo, ahora por favor vete mi sobrino y yo tenemos noche de chicos – ni siquiera se dignó a mirarme simplemente volvió la vista hacia la pantalla de si teléfono –
-Creo que hay otra sala en la que podríais hacer eso, no entiendo porque me tengo que ir yo del lugar me habéis encontrado – respondió ella todavía sin mirarme –
-Te daría un centenar de razones, pero la más importante es que esta es mi casa y aquí se hace lo que a mi me de la gana, ya sabes, mi casa mis normas – apagó la pantalla de su teléfono y me miró –
-Eso no te lo discuto, es tu casa, pero ahora estoy en el salón y no me voy a mover de aquí yo he llegado primero, tendrás que sacarme por la fuerza si quieres que me vaya, aunque dudo que lo hagas a no ser que quieras que tu sobrino se de cuenta de que su tío es un patán sin sensibilidad alguna – sonreí de lado y me acerqué a su odio – esta te la guardo hasta que se vaya Alex – ella sonrió con suficiencia, ya veremos cuanto le dura sonrisa –
-Vámonos a otra sala Alex, allí estaremos más tranquilos –
Nos atiborramos a pizzas y hamburguesas, ya sé que no es bueno para el niño, pero un día es
un día, además no se va a quedar eternamente. Se quedó dormido en medio de la película, lo llevé en brazos hasta su habitación. Ciertamente yo también estaba muy cansado, las horas de vuelo y jugar con Alex me han dejado frito.
Estaba saliendo de la habitación del enano cuando me topé con Hanna me miró de arriba abajo, es normal, estaba cubierto de controles de salami, kétchup y algo de queso, se llevó la palma de la mano a la boca intentando amortiguar el ruido de su risa
-Mírate el todopoderoso Kendrick Alexander Gecko cubierto de restos de comida basura ¿me pregunto qué dirían tus subordinados? – a mí no me hace ninguna gracia –
-El hábito no hace el monje. Aunque si son tan cortos de mente como tú, no me extrañaría que se quedarán en la superficie – ella se acercó amenazante hacia mí con la cara arrugada –
- ¿Me estás llamando tonta? – negué con la cabeza riéndome levemente – no te rías esto ya no tiene gracia –
-Es una risa irónica, no te voy a responder porque lo acabas de hacer tú misma – caminé sin más y no reparé en ella –
-No, no, no puedes llamarme tonta e irte así sin más – me agarró del brazo antes de que pudiera dar más pasos –
-Lo acabo de hacer así sin más y no ha pasado nada, ahora por favor déjame pasar que tengo que ir a bañarme - me siguió sujetando del brazo -
-No tienes por qué ofenderme a cada rato, merezco un respeto te exijo que me respetes por el amor de Dios soy tu prometida solo por eso tienes que respetarme – me dijo ella -
-Me limito a decirte lo que pienso si te ofende es problema tuyo. Que te quede clara una cosa mi respeto no se exige, se gana, no estas en posición de exigirme nada mucho menos mi respeto, si quieres que te respete gánatelo porque en lo que a mí respecta hasta ahora no has hecho nada para ganártelo - Hanna tenía la mirada fija en mí, no decía nada, no hacía falta –
- ¿Tú quién demonios te crees que eres? No eres Dios, no tengo porqué ganarme tu respeto, soy un ser vivo, solo por eso merezco respeto – me dijo ella –
-Entonces no me exijas que te respete, y te equivocas en tu afirmación, todo ser vivo no necesita ser respetado lo que todo ser vivo necesita es consideración y eso te aseguro que lo hago, te tengo en consideración, pero no te respeto – Le dije –
-Tanto odio te acabara destruyendo, ¿Por qué no te vengas de mí? ¿Por qué no te vengaste de mí? Digo así podrías purgar todo ese odio y resentimiento que sientes hacia mi – me dijo ella seriamente –
-Tuve muchas oportunidades de arruinarte la vida, no lo hice por dos razones, una de ellas es porque eres hija de una de las personas que más respeto en este mundo y la otra porque sabía que vengarme es exactamente lo que habrías hecho tú si la situación fuese a la inversa y parecerme a ti es lo último que quiero, además es una pérdida de tiempo, así que preferí enfocar mi resentimiento en algo más productivo, mi empresa y todo lo que conlleva todo eso –
-Pues no te ha servido de nada sigues resentido, dices has tenido muchas oportunidades para joderme la vida, no nos hemos visto en diez años ¿Cómo se supone que surgieron esas oportunidades? – me miró curiosa, es cierto que tuve muchas oportunidades para hacerlo –
-Te deje una memoria USB con todo los trabajos hechos y por hacer de aquel curso pude habérselo dicho a tu padre, el día de tu graduación aunque no me viste yo estuve allí ya que también era el día mi graduación claro que para entonces yo estaba en la Universidad vi lo que hiciste con James en el despacho de la directora, sé que esas calificaciones no eran tuyas y puedo seguir y seguir…. – ella me miró asombrada –
-Como… como… ¿como sabes todo eso?, te juro que la idea no fue mía yo solo me dejé guiar por James, yo estaba muy mal y James se aprovechaba de eso – sonreí de lado –
-Ya te lo he dicho, yo estaba allí, al parecer la vida se empeñaba en ponerte en mi camino. Pero a mí no tienes que darme explicaciones, no me importa en absoluto cuáles son tus razones o excusas que al parecer siempre tienes – la dije yo – pero ¿sabes que es lo que más odio de ti? Que nunca asumes las consecuencias de tus actos, son los demás los que tienen la culpa. Me traicionaste porque tu madre te obligó, falsificaste tus notas porque James te obligó, tú nunca haces nada –
-Porque es verdad, yo no te traicione porque quise hacerlo deliberadamente, cuando quise echarme para atrás mi madre me obligó a continuar, es la verdad – Habló ella –
- ¿De quién fue la idea? ¿Quién dio el primer paso? Estuviste haciéndolo durante meses y cuando tú madre nos sorprendió besándonos no tuviste más remedio que contarla tus planes. Que para hacer maldades bien que te funciona el cerebro – le dije a ella –
- ¿Y tú qué? Tanto que decías amarme me dejaste sola a merced de mi madre y James, ¡yo te necesitaba! A lo mejor no me amaste lo suficiente como decías – no me puedo creer lo que estoy escuchando –
- ¿Que te deje sola? Tenías a tu padre, a tus amigas, a mi hermano, lo único que tenías que hacer era hablar con tu padre y él lo habría solucionado,
¿sabes cuántas veces me dijo que no estaba de acuerdo de tu relación con James? Solo tenías que decirle y ni eso pudiste hacer –
- ¿Y porque no me ayudó? Tenía que haberse opuesto a mi relación – sigo sin creerme lo que dice esta mujer –
-Tu padre no se opuso porque ante todo él respetaba las decisiones ajenas, deja ya de culpar a todo el mundo de las desgracias que tú misma te provocas – dije por lo bajo para no despertar al niño, la deje con la palabra en la boca y me fui a mi habitación –
-No tiene caso discutir contigo, eres muy inflexible. La boda será dentro de tres semanas el día, la fecha, la hora y el lugar te las daré más adelante – menudo cambio de tema
-Mejor así, cuanto antes empecemos antes terminará toda esta parafernalia y cada uno se irá por su lado, mi única condición para con la boda es que sea íntima y breve no quiero aguantar a una gente que de seguro no me caerá ni me cae bien – Ella me miró con desaprobación –
-¿Sabes una cosa? – me preguntó ella –
-Sé muchas cosas, tendrás que concretar – la dije socarronamente –
-Ya sé que sabes muchas cosas, era una pregunta retórica, lo que intento decirte es que si pusieras un poco de tu parte esto sería más llevadero, no tiene porque ser calvario para ti hasta incluso podemos llegar a divertirnos – aquello me dejó un poco confuso –
-Ya estoy poniendo de mi parte, si no te parece suficiente es problema tuyo, no se a que te refieres con eso de divertirnos aunque… - hice una pausa y sonreí de lado – hay momentos puntuales en los que me divierto contigo la verdad – la agarre de la cintura y la pegue a mi – eres muy apetecible –
Ella se revolvía entre mis brazos queriendo zafarse de mi agarre, si lo hiciera con más convicción tal vez la soltaría se notaba que aquello no era más que postureo, hubo un momento en el que me cruzó la cara con una bofetada, aunque más que bofetada más bien me supo a caricia, la besé pese a que ella quería morderme, lentamente fue cediendo dejó de golpearme en el pecho y me agarró fuertemente de la camisa mientras me besaba con fiereza
-Aquí no mi amor, el niño puede despertarse – no la hice caso continué besándola agarrándola el culo – Kendrick para el niño, ¡que pares joder! - pegó ella un grito -
Me empujó, yo estaba con la respiración acelerada, fue cuando me di cuenta de donde me encontraba. Tuve una pequeña epifanía, por mucho que intentara controlarme con Hanna me era del todo imposible lo mejor era que pusiera distancia, no solo distancia física sino también emocional, no espere a que se calmara me fui de allí
-Kendrick, espera un momento por favor, no quería apartarte así… - dejé de escucharla en cuanto giré al pasillo
XV
Hanna
No sé qué hacer, Kendrick es como un campo repleto de minas, da igual que tengas cuidado por donde vayas siempre corres el riesgo de acabar pisando una, hace un rato nos estábamos besando y tocando apasionadamente y ahora se va enfadado como si yo tuviera la culpa de algo. Lo peor no fue eso, lo peor fue que tuve la misma sensación que cuando le miré a los ojos en el entierro de su madre, algo había cambiado entre nosotros y no sabía bien el que, pero de una cosa estaba segura, sea lo que fuera eso, no me iba a gustar.
Las ganas de follar con Kendrick desaparecieron al mismo tiempo que el desapareció por aquel pasillo dejándome sola y confundida. También había una cosa que quería hablar con él algo que sabía que le tenía que dar tarde o temprano.
Me tenía que haber llegado el periodo hace unos días y todavía no me había bajado, para eso yo siempre he sido un reloj y dado la cantidad de sexo que hemos tenido estos días solo había que sumar uno más uno, ¿estaba segura de estar embarazada? La verdad es que no, mi falta de periodo podría deberse a muchos factores, entre ellos el estrés, no estaba muy segura porque no me había hecho la prueba, aunque trataba de buscar otra explicación, la única verdad es que no me la hacía por miedo, miedo a no ser una buena madre, miedo a que Kendrick me arrebate a mi hipotético hijo/a, sabía que Kendrick por mucho que me despreciase no sería capaz de privar a un hijo de su madre él conoce de primera mano la angustia que provoca el abandono de uno de tus progenitores aún sabiendo eso no estaba del todo segura, tal vez estaría segura de eso en el pasado, pero este nuevo Kendrick es muy diferente al que conocí yo, esta versión de él es decidido y muy peligroso, temo que mi amor por él sea el que acabe destruyéndome definitivamente. Me tumbé sobre mi cama y lo último en lo que pensé es que me gustaría que mi padre estuviera aquí, él me diría que hacer.
Las sacudidas firmes y constantes que me daba Alex me resultaban, me despertaron, eso y la alarma de mi móvil acabaron por despertarme del todo
- ¡Tía Hanna! Hoy llegan Papá y Mamá, ¿estarán ya de camino? Tengo muchas ganas de verlos – me dijo un insistente Alex –
-Buenos días a ti también cariño. Creo que tus padres ya están aterrizando, anda date prisa y ve a bañarte no querrás que te encuentren con esos pelos de loco – salió corriendo Alex de mi habitación –
Me senté al borde de la cama con la cabeza apoyada sobre las palmas de mis manos, pensaba en todo y en nada, esperaba el tiempo necesario para que mi todo mi cerebro arrancara del todo y que mi alma donde quiera que estaba volviese a adherirse a mi cuerpo en caso de que tuviera una claro. Mi móvil empezó a sonar, una llamada entrante, supongo que era Camille o Víctor que querían avisarme de su inminente llegada. Miré la pantalla y no, no eran ninguno de ellos la que llama es Cassandra, a saber que quería a estas horas conteste al móvil. Sollozos, hipos y palabras incomprensibles todo ello mezclado hacían que me preocupación fuera aumentando exponencialmente
-Cassandra me estás asustando ¿Qué te pasa? – la pregunté levantándome rápidamente –
-Yo…Yo… yo no sé cómo pasó, estoy metida en un buen lío, lo…lo…lo conocí anoche, parecía un chico normal – no sé de qué me estaba hablando realmente –
-Cassandra tranquilízate, me estás poniendo muy nerviosa no te estoy entendiendo, por favor respira y cuéntame que te está pasando – traté de calmarla –
-Tienes razón, perdóname, es que no sé por dónde empezar, todo paso tan rápido no me di cuenta de nada, Dios mío ¿Cómo he podido ser tan estúpida? – mis nervios se estaban poniendo a flor de piel –
-Por el principio Cassandra siempre hay que empezar por el principio, vamos hacer una cosa, toma un taxi y ve al lugar de siempre yo estaré allí dentro de hora y media – más que una sugerencia parecía una orden –
-Vale, te estaré esperando, le he dejado un mensaje a Camille, pero no me los devuelve, posiblemente estará dentro del avión – posiblemente no, seguramente esté aterrizando ya –
Me fui corriendo a la ducha y me lo hice lo más rápido que pude, por suerte hoy si había conductores en casa no tendré que pedirle a Kendrick que me preste alguno de sus coches, no me despedí ni de Kendrick ni de Alex le deje instrucciones a Consuela para que se las pasara a Kendrick, me temo que va tener que encargarse de Alex y hacer que esté presentable para cuando vengan a por él sus Camille y Víctor cosa que dudo, seguramente los mensajes que le ha mandado Cassandra a Camille la habrá alarmado y vendrá con nosotras nada más aterrizar y Víctor seguirá a su esposa como siempre.
Lo primero que note en Cassandra al verla es que iba excesivamente maquillada, o bien intentaba disimular sus ojeras o intentaba ocultar algún moretón conozco esa táctica yo misma lo utilicé en incontables ocasiones.
Al verme se acercó a mí y me abrazo muy fuerte, como si estuviéramos naufragando en mitad del océano y yo fuera su tabla de salvación, se la veía muy abatida, no se que la estaba pasando, pero tenía que ser muy grave, nunca antes la había visto así.
-Ya estoy aquí cariño, cuéntame ¿qué te pasa? – ella asintió limpiándose las lágrimas –
-Veras hace unas semanas conocí a un chico en un bar, yo salía de mi enésima entrevista de trabajo frustrada, no me lo pensé mucho y entre en ese bar, allí estaba él, no parecía malo, me invitó a una copa y hablamos casi parecíamos almas gemelas, seguimos tomando un poco, yo ya estaba un poco mareada, cuando me quise dar cuenta nos estábamos besando, él me gustaba así que me dije ¿Por qué no? Nos fuimos a su casa, tuvimos sexo esa noche, intercambiamos los números a la mañana siguiente y prometimos volver a vernos, yo estaba contenta tal vez después de tanto sufrimiento puede que haya un rayo de esperanza para mi, eso pensaba, no me llamó, no me devolvía las llamadas ni me respondía los mensajes, antes de ayer me llamó él y me dijo que me quería ver y hablar conmigo y explicarme porque no me llamó y me respondía a los mensajes, al llegar al sitio donde quedamos saco el teléfono y me enseño un video donde aparecíamos el y yo teniendo sexo, se me ve claramente la cara la de él aparecía borrosa y me dijo que si no le entrego setecientos mil dólares antes de que se termine el mes lo publicará en todas las páginas porno y en las redes sociales que hay – cuando termino de relajarme la historia me quedé helada, como es posible ser tan mala persona –
Yo no daba crédito a sus palabras, una grabación teniendo, Dios mío, pobrecita lo que la habrá hecho pasar el cabrón ese.
-Tal vez me lo merezca, quizás el Karma me está pasando factura por todas las putadas que hice durante mi adolescencia – me daba pena oírla hablar de esa manera –
-No, no digas eso, esto no es el Karma esto solo ha sido un hijo de puta que quiere joderte la vida – la cogí de la mano apretándola en señal de apoyo –
Una hora después llegó Camille junto con Víctor y detrás de ellos también llegaba Kennedy el mejor amigo de Víctor, pues sí que han traído toda la artillería. Como Cassandra no tenía fuerzas de explicarlo otra vez me tocó a mi hacerlo, cuando terminé todos hicieron piña con ella y estábamos buscando las posibles alternativas a eso, reunir semejante cantidad antes del final del mes era muy complicado, y pensar que hace unos años tres de las que estábamos aquí lo hubiéramos conseguido pidiéndolos a nuestros padres, ahora no había forma, un préstamo tampoco era viable el banco no nos iba hacer ese préstamo, tampoco podíamos ir a la policía.
El ruido de un motor nos llamó la atención a todos. Se trataba de un coche deportivo, un MacLaren negro descapotable, no era una entusiasta de los coches, pero mi padre le gustaban las carreras de autos y a veces lo veía con él se me quedaron algunas marcas y esta era una de sus favoritas. Del coche descendió Kendrick que venía vestido con unos vaqueros de color azul oscuro, unas zapatillas Air Jordan casi del mismo color y arriba tenía un polo negro junto con una cazadora del mismo color, venía acompañado de Alex parecían padre e hijo, se le parecía mucho Alex, andaban casi de la misma manera. Se acercaron a nosotros, Kendrick no se molestó en saludar se limitó a despedirse de Alex e irse, pero antes de que se diera media vuelta yo lo llamé.
- ¿Tienes prisa? Quiero hablar contigo – le dije, seguía sin decirme nada, manteniéndose serio e imperturbable – yo ya me estaba poniendo nerviosa, su silencio podía ser la calma antes de la tormenta –
-Tienes dos minutos, yo tengo que coger un avión, me voy a Dallas – me dijo él sin perder la seriedad y la serenidad que al parecer ahora le caracterizaba –
- ¿A Dallas? ¿A qué? Acabas de venir de viaje, ¿no deberías descansar unos días? – me pareció notar que mi pregunta no le gustó para nada –
-Eso no te incumbe. Tus dos minutos han terminado, Adiós – me habló con una voz tan fría que podría congelar la atmósfera, ¿todo esto es por que le rechacé la noche? –
¡No!, por favor, escúchame primero, si luego decides irte no intentaré detenerte y tampoco te lo echaré en cara – ahora sí capte su atención –
-Date prisa – dijo escuetamente –
Lo invite a sentarse con nosotros, se le notaba incómodo, por otra parte es comprensible, en nuestra mesa estaban toda gente a la que más odiaba y desprecia.
-Tú dirás, te sugiero que te des prisa el piloto se está impacientando – dijo el tranquilamente –
-Hola, Kendrick, gracias por traerme al niño – dijo Camille, Kendrick solo se limitó a mirarla y asintió moviendo la cabeza –
Le contamos lo que estaba pasando, no movió ningún músculo de su cara, su era cara no mostraba ninguna expresión, tenía la sensación de que no le importaba lo que le estábamos contando, claro que él estuviera constantemente mirando el reloj no hacía más que reafirmar la suposición de que no nos estaba escuchando. No sé qué tenía que hacer el Dallas, pero ha de ser más importante que lo ocurrido con Cassandra. Terminamos de contarle lo sucedido
-Lo cierto es que no me extraña, Cassandra siempre tuvo madera de actriz – dijo sonriendo de lado –
Kennedy se revolvió en su silla intentado ponerse en pie, Víctor le cogió de la mano indicándole que lo dejara pasar, mientras que Kendrick enarcó una ceja sonriendo de lado, Kennedy estaba en buena forma, pero Kendrick era otra cosa.
-Deduzco que lo que queréis es que os de el dinero que os hace falta para pagar el chantaje – acertó de lleno –
-Si me lo das te devolvería hasta el último centavo – habló Cassandra hipando –
No hagas promesas que no puedes cumplir, no trabajas, no tienes ingresos fijos, así que… querida deja el orgullo de lado que a ti eso te viene grande – no me cabía ninguna duda Kendrick despreciaba a Cassandra, casi puedo asegurar que estaba disfrutando con todo esto – Bien, podría ayudarte –
-Gracias, de verdad muchas gracias Kendrick estaré eternamente en deuda contigo – dijo Cassandra –
-No he dicho que vaya hacerlo, he dicho que podría hacerlo, lo haría con una única condición – todos escuchábamos atentos – lo haría con la condición de que no volváis a pedirme ningún favor, si aceptáis os doy mi palabra que ayudaré a Cassandra a arreglar este problema – ningún otro favor, no estaba del todo segura de querer aceptar, pero el tiempo corría y no precisamente a nuestro favor –
-Aceptamos – respondimos casi todos al unísono, a todo eso Alex estaba pendiente de su Tablet que parecía nuevo, seguramente se lo ha comprado Kendrick esta mañana –
-Ahora hacerme el favor de decirme que tenías pensado hacer – no respondimos a la primera nos miramos entre nosotros evaluando si decir o no lo que teníamos pensado – Joder, decidme que vuestra primera opción no es ceder al chantaje –
-No tenemos opción, la están chantajeando y si no pagamos la va arruinar la vida – habló Camille –
-Cinco cabezas y ninguna es capaz de pensar, la frase “dos cabezas piensan mejor que una” no es aplicable a vosotros – me sentí ofendida, otra vez me estaba llamando tonta – Piensa un momento Cassandra; si cedes ahora ¿Qué te hace pensar que no volverá meses después a hacer lo mismo? Darle el dinero tendría que ser la última opción, ¿te has molestado en investigarlo? Porque tal vez no seas la única a la que se lo ha hecho – nos quedamos mudos, llevábamos casi dos horas dejándonos los sesos en pensar donde sacar el dinero para que venga Kendrick y lo tire todo por los suelos
-Es un buen punto de vista, pero como podrás darte cuenta no tenemos tiempo para ponernos a jugar a los detectives – habló Kennedy con cierto tono despectivo –
—No hace falta ser detective, solo basta con pensar un poco – contraatacó Kendrick –
No sé quién puñetas te crees que eres, pero a mí no hables así – parecían dos machos alfa midiéndose el pene –
-Si no quieres que te hable así, procura usar la cabeza para algo sensato o mejor te la cortas, total nadie notaria la diferencia –
Kennedy se levantó a una velocidad vertiginosa, no entiendo muy bien como pasó todo; solo vi como Kendrick lo tumbaba al suelo de un puñetazo que le dio de lleno, Kennedy estuvo unos segundos en el suelo Víctor lo ayudó a ponerse de pie, pobrecito Kennedy tenía el labio partido y sangraba a mucho por el labio. Kendrick se acercó a él lentamente, parecía un depredador a punto de darle el golpe de gracia a su presa, todo el mundo estaba atento a lo que pasaba en nuestra mesa, Camille se había llevado a Alex al baño por lo que el niño no estaba al tanto de lo que estaba pasando. Kendrick llego a su altura.
-Te daré un consejo, mejor dos, nunca comiences una pelea que no puedes ganar y sobretodo y más importante ¡jamás! En tu inútil vida vuelvas a intentar ponerme una mano encima, te aseguro que no puedes conmigo – Kennedy lo miraba furibundo consciente de que no podía hacer nada en contra de Kendrick –
¿Era necesario? Mira como lo has dejado ¿Qué es lo que has conseguido con todo esto? – habló Víctor, era la primera vez que hablaba desde que llegó Kendrick –
-No era necesario, pero tu amigo lo ha empezado y le he tenido que poner en su sitio – habló Kendrick con una sonrisa que mostraba su blanca y perfecta dentadura –
-Tú has empezado primero con tu arrogancia y nadie te ha pegado, no era necesario todo esto, hemos llamado mucho la atención – Kendrick negó con la cabeza –
-Siempre es lo mismo ¿verdad? Nunca te pondrás de mi lado, siempre eliges el lado contrario y con esta actitud quieres que nosotros volvamos a ser hermanos, no te lo dije antes, pero ¿sabes una cosa? Merecías ser hijo único, yo debo de haber sido un hermano bastante cabrón en otra vida, porque tenerte a ti como hermano es el peor castigo que podían haberme impuesto – Víctor le miró derrotado, ¿Por qué siempre tiene que ser así de hiriente? Esas palabras me dolieron hasta a mí –
¿De qué otra forma quieres que te pida perdón?, ya te lo he pedido muchas veces, pero eso no te da derecho a hacer lo que te de la gana y que yo tenga que ponerme siempre de tu lado – dijo
-Ya bueno, está claro que lo tuyo no es la lealtad, en fin, no se le puede pedir peras al olmo – Cassandra estaba alucinando con lo que estaba pasando a juzgar por su expresión facial –
-Ya que hemos cerrado el trato, Cassandra, necesito que digas todo lo que sabes sobre tu chulo, cualquier información es valiosa – Todos nos hicimos los locos con eso del chulo, estaba claro que la estaba llamando prostituta, lo omitimos por el bien de todos, él tenía la sartén por el mango –
-Te agradecería que no me llames prostituta en mi cara; él no es un proxeneta, creo. Es castaño, medirá 1,78 más o menos, los ojos de color negro y el pelo lo tiene corto, tiene la tez blanca sin llegar a ser pálido, de complexión atlética sin exagerar. – sentí una punzada de celos cuando vi el repaso que Cassandra le dio al cuerpo de cuerpo de Kendrick al hablar sobre la complexión atlética del otro –
-Eso es lo que le tendrás que explicar a un amigo mío que me va ayudar –
Cassandra volvió a palidecer, y yo un poco también –
-Te hemos dicho que no podemos involucrar a la policía de momento, no quiero ese video vaya circulando por allí – Kendrick sonrió de lado, cosa que no era buena señal, cuando hacía eso es que tenía algo retorcido en la mente –
-No es la policía, he dicho que es un amigo, no la policía. Me parece que le conocéis – esa pista no ayudaba mucho, yo no conozco a los amigos de Kendrick, al único que conozco es Reece. No, no, Kendrick no puede ser tan cabrón, ¿no sería capaz de involucrar a Reece en todo esto? Sabiendo el pasado tormentoso que tiene con Cassandra – No serás capaz – dije con vehemencia –
-Oye, muy bien, has aprendido a pensar, pasar tiempo conmigo te está haciendo bien para que luego te quejes – solté un gruñido –
-Deja de tratarme como a una inválida mental, no lo soy, soy más inteligente de lo que piensas – dije siseando entre los dientes me estoy empezando a hartar de que me trate como a una estúpida –
- ¿Qué eres más inteligente de lo que pienso? Por favor, permíteme dudarlo, hasta ahora no has demostrado nada de eso – Me dijo él con esa estúpida sonrisa arrogante –
De repente algo cambió, su sonrisa se esfumó de repente, arrugó las cejas y su mirada se volvió oscura y tenebrosa, pensé que era por mi o por alguno de los que estábamos sentados con él, pero no nos miraba a ninguno de nosotros su mirada se encontraba centrada en la camarera que vino a reponer nuestras consumiciones, ella no lo miraba, Kendrick no la quitaba ojo de encima. Sabía que allí pasaba algo, él la conocía de eso no cabía la menor duda, lo realmente alarmante era el prominente aunque no muy prominente vientre de la mujer, se nota que está embarazada; mis ánimos también cambiaron, me dio miedo, mi mente estaba maquinando distintos escenarios y si esa mujer llevaba en el vientre al hijo de Kendrick, los celos se apoderaron de mí.
- ¿Vanessa? – preguntó Kendrick, la mujer por primera vez dirigió su mirada hacia Kendrick y lo estudio con detenimiento como si intentara encontrar alguna explicación del porqué Kendrick conocía su nombre, porque ese era su nombre –
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