Ésto se nos va de las manos. (Corregido)
Juan creía que su escapada romántica era solo con su novia, pero al regresar a casa, encuentra sus manos atadas y una presencia desconocida que ya conoce su cuerpo mejor de lo que él imagina. ¿Quién se atrevió a entrar en su hogar y a tocarlo sin permiso? La respuesta lo llevará a cruzar una línea que no debería haber cruzado.
Durante meses no me atreví a ver a Ani. Cada vez que Tom me proponía quedar o hacer algo juntos, ponía alguna excusa. Sabía el peligro que sería encontrarme frente a ella, y no es que le tuviera miedo, sino que tenía miedo de mí mismo, de lo que podría hacer, y ya me daba igual si estaba Tom o no.
Yo había empezado a salir con Karem, una chica preciosa y muy atenta. Pelirroja y de ojos verde intensos. Ella era azafata, por lo que nuestra relación no era de esas que estuvieran todo el día juntos, sino que nos veíamos cada cierto tiempo.
Aprovechando un puente festivo, decidimos viajar a Azores. Ella tenía un viaje internacional y nos veríamos allá, en una escapada rápida para pasar dos días y una noche.
Hablé con Tom, y le dejé las llaves de casa para revisar si pasaba algo y regar las plantas. No iba a estar muchos dias fuera pero siempre es mejor prevenir.
Al llegar a Azores, Karem ya me esperaba en la terminal del aeropuerto. Me ponía un montón vestida de azafata y al vernos la miré de arriba a bajo comiéndomela con la mirada y la besé.
- ¡Qué polvo tienes! Le dije en cuanto separé mis labios de los suyos.
- ¡Polvo no!¡polvos los que te voy a dar yo estos dias! Me dijo riéndose mientras echaba mano de mi polla sobre el pantalón.
Nos reímos y nos fuimos en busca de un coche de alquiler para ir al hotel.
Azores era precioso, me recordaba a mi tierra canaria, cuando era verde y agraria, cuando aún no la habían ocupado con el turismo de masas. Sus montañas, sus playas, sus rincones de encanto eran parte de un paraíso.
Sin haber llegado al hotel, decidimos ir a comer algo. Fuimos a una playita cercana, pedimos pescado fresco y nos tomamos unas cervecitas a la orilla del mar.
Teníamos que aprovechar la estancia ya que sólo tendríamos dos dias y no completos.
Karem quiso enseñarme una calita donde ella solía ir cuando le tocaba viajar por trabajo.
Bajamos por un camino de tierra y aparcamos. Al estocinar las vistas eran increíbles. No había nadie y nos quedamos dentro del coche, en un pequeño mirador, observando el mar y la naturaleza.
Karem se quitó el cinturó y cuando me quise dar cuenta ya la tenía tirando de la palanca de mi asiento hacia atrás para rodar el sillón:
-¿Que haces? Dije sorprendido, mientras me desabrochaba el cinturónde segurida yel de mis pantalones.
-¡Schh!, no aguanto más. Tenía muchas ganas de verte y no puedo esperar al hotel, dijo con tono de desesperación.
En un santiamén, liberó mi polla que se endureció en segundos y poniéndose de rodillas en su sillón la sujetó y llevó a su boca.
- ¡Uff, cómo la chupaba!, pensé.
Un escalofrío recorrió toda mi espalda. Y ella no la soltaba. Parecía tener un hambre descomunal y estar desesperada por comer.
Como empezó en su entusiasmo, de pronto paró.
- ¡Quiero que me folles ya!, dijo mientras metía sus manos bajo la falda de su uniforme y deslizando sus tangas piernas abajo.
Seguidamente se pasó de su asiento al mío y tras colocar mi polla en su coño, la fué enterrando poco a poco, hasta que al llegar a la mitad se dejó caer enterrándola hasta el fondo, mientras suspiraba de gusto.
-¡Te quería ya dentro!¡fóllame y haz que me corra con tu polla!, dijo efusivamente.
Tomó el control de la situación, aprovechando que me quedaba encajado en el sillón. Sus movimientos eran salvajes y con desenfreno. Buscando su ahogar su ardor, y satisfacer desesperadamente sus ganas de correrse. Su cara, su mirada, sus gestos parecían poseerla algo que me gustaba mucho.
Mis manos sujetaban su culo ya con la falda a media barriga. El sudor empezaba a manar por su ella, llegando a sus nalgas.
- ¡Vas a partirme la polla!, dije viendo como cabalgaba como loca.
- ¡Fóllame y lléname como una puta! Dijo jadeando.
Cuando me quise dar cuenta apoyó sus pechos aún dentro de su camisa, contra mi cara y empezó a jadear en un intenso orgasmo. Yo seguí penetrándola hasta que notando como su saliba se escapaba de entre sus labios y goteaba sobre mi cuello, fruto de haber perdido el control de su cuerpo, empecé a lanzar chorros de semen en su interior.
- ¡Oh sí, lléname de tu leche calentita!¡cómo noto tus chorros dentro de mí!, dijo mientras intentaba recuperar la razón y se reincorporaba para ver mi cara de placer.
Luego me besó y quedamos exhaustos abrazado uno al otro, con la respiración agitada y escuchando el latido de nuestros corazones desbocados.
Pasado un instante mi polla que ya había perdido su erección salió de su coño como el tapón de una botella cuando se descorcha. Notaba gotear sobre mí el semen que brotaba de su coño.
Nos recompusimos como pudimos y tras cambiarnos de ropa. Nos dispusimos a bajar a la playa. Nos bañamos durante horas, jugando como dos adolescentes traviesos.
Al llegar esa noche al hotel, volvimos a follar como condenados. Esta vez, más calmados, pero igualmente acabamos exhaustos.
Al día siguiente recibí un mensaje de Ani.
- ¡Hola Juan!, disculpa que te moleste en esta escapada.
Imagino que estarás pasándolo bien, y follando como un condenado. ¡Suerte de algunas! añadió.
Te escribo porque ha saltado la alarma en tu casa y me ha llamado Paco tu vecino, pero todo está normal. Seguramente alguna cortina porque te has dejado la venta tu cuarto abierta y la del baño. La cierro y sigo. ¡No te molesto más!
- ¡Gracias Ani!, ¡disculpa las molestias! A veces pasa tengo que llamar a la empresa de seguridad porque no sé cuál es el problema. No es molestia y no interrumpes nada.
- ¡Sí ya, me vas a engañar tú!, anda disfruta de tu putita. Añadió con un emoticono de ironía. 😏 No tienes que darme explicaciones.
Me sorprendió su respuesta. No entendía qué le molestaba.
- ¡Gracias, nos vemos pronto!, le puse.
El resto del día, Karem y yo lo pasamos viendo la isla. Almorzamos fuera y cuando se hizo la hora de irnos, recogimos y fuimos al aeropuerto.
Llegando a la terminal, Karem recibió una llamada. Le habían cambio el destino de su vuelo, por lo que no podríamos regresar juntos. Ella se disculpó pero lo entendía perfectamente, era parte de su trabajo.
Le dejé una de las llaves de mi casa para que en cuanto regresara del vuelo, pasar a descansar y aunque no coincidiríamos en el horario de su llegada, nos viéramos cuando yo terminara mi jornada laboral al día siguiente.
Al llegar al aeropuerto, Tom me esperaba en la terminal de llegadas. Me devolvió kas llaves de casa y me alcanzó. Le dí las gracias y me dijo si quería ir esa noche a ver un partido con el resto de colegas.
- No Tom, yo ahora llego me doy una ducha y a la cama. Mañana madrugo y por la tarde espero estar con Karem.
- ¡Tío qué carroza eres!, estaremos hasta tarde, partido, cervezas y luego unos billares, dijo.
-No vayas con Ani que un dia te vas a encontrar en la calle y a dos velas.
Él todo se lo tomaba a risa y despidiéndose salió del aparcamiento tocándo la pita, como un crío de 20 años.
Yo entré a casa y me dí una ducha. Cené y me quedé sentado en el sillón viendo la tele. Seguía con la toalla enrollada en la cintura, sin darme cuenta me quedé dormido sentado.
Unos instantes después, noté como la toalla se abría. Abrí los ojos pero no podía ver, tenía alguna venda o prenda que me los envolvía.
Intenté quitármela pero nó podía mover las manos. Las tenía atadas a los brazos del sillón. Tiraba fuerte pero no podía liberarme.
- ¿Qué pasa? Dije enfadándome y aturdido.
Se escuchó una risa femenina.
Automáticamente mi mente recordó que le había dado las llaves a Karem. Enseguida llegué a la conclusión de que le habían anulado el viaje y había regresado, para darme una sorpresa.
- ¿Has vuelto antes? ¿Por qué me atas, no es justo yo quiero también disfrutar de las vistas? Pregunté.
- ¡Schhh!, escuché en el silencio. Y una risa pícara acompañó una caricia de una tela o algo suave sobre mi polla.
Note como se levantaba y caminaba a mi alrededor, por mi lado izquierdo, viéndome sentado, amarrado e indefenso.
Rozaba las yemas de sus manos con mi piel. Mi brazo, mi hombro, mi cuello, mi cabeza. Se paro detrás mío y noté su respiración en mi cuello. Me olió y me besó. Sus labios estaban calientes y erizaron mi piel y mi polla se infló como un resorte.
- Ji ji, se le escapó una sonrisa, supongo que viendo desde mi espalda como había logrado empalmarme con un solo beso.
Siguió caminando a mi alrededor, esta vez por mi lado derecho.
Al volver a estar frente a mí, escuché como se arrodillaba ante mí. Jugó con mi polla ya palpitante y la sujetó para empezar a frotarme. Sus manos estaban calientes. Parecían temblorosas, como que estaba indecisa o nerviosa.
- Yo pensé, ¡Vamos como si ayer no te la hubieras ya metido en la boca, chúpamela puta!.
Sonreí y ella paró de tocarme como indecisa o pensativa.
- ¿Pasa algo? ¿Ya no te gusta mi polla? Dije algo confundido.
Automáticamente, noté como el aire de su respiración llegaba a mis huevos. Luego noté sus labios besar mi glande y de repente. Abrió tímidamente su boca y con su lengua, acarició mi glande. Luego sus labios abrazaron suavemente mi glande y me retorcí del escalofrío que sentí.
- ¡Cómo la mamas! Dije. ¡Eres muy buena!, suspiré.
- Jiji, se escuchó, mientras su boca abrazaba mi polla.
Con una mano, acariciaba mis huevos, con la otra me masturbaba, al ritmo de que su boca vestía con su saliba y lubricaba mi polla.
- ¡Si lo sigues haciendo así de bien me voy a correr rápido! ¡suéltame ya quiero follarte!, le dije como pude ya que estaba disfrutando de aquel instante.
-¡Schh!, dijo en el momento que aprovecho a coger aire y se quedó solo acariciando mis huevos y masturbándome.
Y volvió a mamarla.
- ¡ Al menos déjame quitarme la venda y ver cómo me la chupas! Añadí.
Con la polla en su boca y como pudo, escuché:
-¡Ssschuss!.
Durante un buen rato estuvo compaginando su mano y su boca, hasta que yo no podía aguantar mucho más.
-¡Me voy a correr!, le dije para avisarla.
Sacó su boca de mi polla, sonrió de nuevo y se levantó. Se apoyó con su culo sobre mi brazo, sentandose por un lado y noté sus nalgas sin bragas sobre mi mano. Intuí que estaba desnuda. Luego sujetó mi polla con los restos de saliba, y retomó la masturbación, apoyándose sobre mi hombro. Noté sus pechos junto a mi cara. Libres y como se movían al compás de mi mano.
Solo fue olerla, un olor diferente pero embriagante que hizo que empezara a correrme echando los chorros de leche, sobre mí barriga ya que ella dirigía mi polla hacia mí.
Notaba mi semen caer por los laterales de mi barriga y bajar hasta la base de mi polla.
Luego mi polla perdió la erección y respirando aún exitado, le pedí que me soltara ya.
Ella acercó sus labios a mi lado derecho de la cara, aún sentada sobre mi mano ya dormida. Y me beso en la comisura de mis labios.
Suavemente fue soltando mi polla y limpíando la mano en mi muslo derecho.
Se levantó y se volvió a poner delante de mí. Luego se sentó sobre mis muslos y abrió los pies. Se apoyó en mi hombro izquierdo dejando su cabeza junto a la mía, colocó sus pelos hacia atrás para notar mi respiración junto a ella y llevando su mano derecha a mis huevos, los acarició e impregnó sus dedos con mi semen.
Su perfume era diferente, quizás mas suave y afrutado.
Luego llevo su mano a su coño y empezó a tocarse sobre mí.
Notaba como movía su culo sobre mi polla ya flácida. Yo apoyaba mi cabeza junto a la suya y escuchaba sus gemidos.
No hablaba, pero notaba algo diferente. Nose su olor, su forma de moverse, sus gemidos diferentes.
Ella seguía jugando con su coño, sentada sobre mí.
Notaba como su culo se restregaba y patinaba sobre la corrida que momentos antes había lanzado gracias a su mamada.
Fue cambiando de ritmo hasta que notó como mi polla, volvió a revivir. La cogió, la llevó a su coño por fuera, y usándola como vibrador empezó a restregarla por dentro y por fuera de sus labios.
La usaba como un juguete sexual. Yo suspiraba porque aunque estaba exitado de nuevo, me mareaba al frotar mi morado glande. Quería que la metiera en su coño, pero no lo hacía. Hacía el amago de entrarla pero sólo la restregaba.
Cuando iba a decirle que me dejara follarla que ya no aguantaba más, empezó a jadear y correrse con mi polla aprisionada entre su mano y su coño.
Su gemido era apagado y agudo. Como reteniéndolo. Yo notando que ella convulsionaba sobre mí, por lo que sin darme cuenta, un mareo extraño hizo que me volviera a correr sobre su vientre y su coño.
Jamás me había pasado algo así. Menos tan seguido y sin previo aviso. Me había corrido solo por el echo de sentirla encima, como usaba mi polla, y su olor al correrse.
Según terminó se levantó. Se vistió delante de mí, y me besó en la boca.
- ¿Ya me puedes soltar no? No siento las manos dije. Sobre todo la derecha.
Ella soltó las ataduras de mi mano derecha. Yo esperaba que siguiera con la izquierda, pero no lo hizo.
Logre recuperar algo de la sensibilidad y viendo que no me soltaba quité la venda de mis ojos. No veía nada. Llevaba un buen rato con los ojos tapados.
- ¡Me has dejado ciego! Dije en bromas. ¿Donde estás?, Desátame secuestradora, dije de broma.
Al no verla frente a mí, ni al lado me extrañó.
- ¡No me puedo creer que hayas ido a ducharte y dejarme aquí con todo este pringue! Añadí
- jiji se oyó a lo lejos tras de mí.
Seguidamente escuché la puerta de casa abrirse y cerrarse tras de mí.
Me quedé algo confuso. Cuando reaccioné ya que no le encontraba lógica alguna, intenté desatar mi mano izquierda para levantarme y comprobar qué sucedía.
Este nudo era algo más complicado de quitar, pero cuando logré soltarlo corrí hasta la puerta para ver si aún seguía allí. No había nadie. Fuí a la ventana a ver si veía su coche en la calle o si lograba ver quién era. No entendía por qué Karem me follaría y se iría así sin más.
Fui a mi móvil.
Escribí a Karem.
- Hola, ¿estás bien?
Pasaron unos segundos.
- Hola, ¿ya me echabas de menos?.
- ¿Donde estás?
- Acabo de llegar al hotel. Fuimos a cenar y tomar unas copas. Dijo.
Un sudor frío recorrió mi espalda.
- ¿Sigues en París? Añadí.
- Claro, ¿dónde sinó?, sonrió.
- Pensé que habías vuelto. Que te habrían anulado el viaje. Añadí.
- ¡Ojalá!, dijo Karem. ¡Estoy reventada!
Tengo que dejarte mi compañera ya duerme y mañana madrugamos. ¿No te molesta?
- No claro, mañana nos vemos. Descansa.
Mi mente no paraba de pensar ¿qué había ocurrido? Sino era ella ¿quién? ¿cómo entro en casa? ¿por qué?
Una idea se me vino a la cabeza. Pero no podía ser. ¿Ani? Tom no estaba en casa, pero me había devuelto las llaves unas horas antes.
Volví a mi móvil.
- Ani, ¿Sigues despierta?
No contestaba.
- ¿Puedo llamarte? Insistí.
Viendo que no me llamaba me apresuré a limpiarme y vestirme.
Cogí las llaves de mi coche y fui a casa de Tom.
Al llegar vi que el coche de Tom no estaba.
Respiré profundo y viendo que había luz aún, me bajé y toqué la puerta.
Tras un rato, Ani miro por la mirilla y abrió.
- ¿Puedo pasar? Dije serio.
- ¡Sí, claro! ¿Pasó algo? Dijo haciéndose la tonta. Tom no está, salió con sus amiguitos de siempre.
Entré y ella cerró la puerta.
- ¿No me das un beso? Dijo ofendida. Te vas dos dias y pierdes la educación, sonrió.
- ¡Sí, perdona!, contesté confuso dada su naturalidad.
Al acercarme a ella para darle un beso, noté su perfume. Era la prueba inconfundible.
- ¡Fuiste tú!, dije mirandola serio.
- Fuí yo ¿qué?, no te entiendo. Dijo soltando su sonrisa jiji, aguda.
- No te hagas la tonta. ¿Pero cómo has entrado en casa?, dije cambiando mi tono de voz.
Ella sonrió pícaramente.
- Nosé venías de viaje, te eché de menos y quería darte la bienvenida. Tom me dejó sola por sus amigos y cuando me dijo que te quedarías en casa, no pude resistirme.
- Pero... Ani, ¿estás loca?. Y cómo entraste.
- Bueno admito que saqué una copia de las llaves de tu casa. Pero no lo tomes a mal, te las devolveré y sino te gustó, lo siento, dijo algo cabizbaja.
- No se trata de eso. No puedo decir que no me gustara, no sabía que eras tú......pero... claro que me gustó. Sabes que siempre me has atraído.
- No te trabes Juan. Te dejo tus llaves y no volverá a pasar, en realidad no ha pasado nada. Me apeteció, pensé que sería una sorpresa, pero lo siento, añadió.
Me quedé en silencio. La miré y no podía enfarme. Siempre soñé que algo así pudiera suceder, aunque moralmente no fuera ético. Pero ganas tenía y mucho.
La abracé y cogiéndola por los hombros, la miré a los ojos y le dije que sabía perfectamente que me había encantado la sorpresa y que siempre había soñado con algo así, con ella. Pero no podía volver a pasar.
Ella suspiró y me dijo que lo entendía. No era justo ni para Tom ni para karem.
Prometimos no decir nada, que fuera nuestro secreto. Y que no volvería a pasar.
Ella saco la llave de su bolsillo y la puso en mi mano, mientras me acompañaba a la puerta.
- Juan, un último favor. ¿Podrías darme un último beso en la boca?
La miré a los ojos y sin dejarle pensar, ni decir nada sujete con mis dos manos su cara y la besé profundamente.
- Ani, eres preciosa y lo de esta noche ha sido maravilloso. Fue una gran sorpresa y jamás olvidaré algo así.
Ella me miró y volvió a besarme.
- Gracias cariño. Dijo mirando al suelo.
Levanté su cara con mi mano y mirandola a los ojos le dije lo preciosa y fogosa que era.
- Gracias a tí y a tus locuras Ani. Eres maravillosa, sabes que te quiero mucho. Cambia esa cara y no te preocupes, será nuestro secreto.
- No lo tomes a mal Juan, pero sentí celos al saber que te ibas con tu amiguita. No dormí pensando que te la estabas follando y al saber que habías vuelto solo y Tom sigue en sus trece de pasar de mí, me armé de valor y quise darte esa sorpresa de bienvenida. Me abrazó.
Mi mente daba muchas vueltas, rabia por cómo la trataba Tom, confusión por lo sucedido, alegría y morbo por su atrevimiento y sorpresa, miedo a que Karem se enterara... un mar de dudas y pensamientos.
Salí de su casa y ella cerró tras de mí. Al llegar al coche lo abrí, me senté hasta que la luz del coche se apagó y cuando pude reaccionar, nose cuanto pasó, arranqué y regrese a casa.
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