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La hija de Don Falcone - Cap 2

Despierta atada, desnuda y con la boca sellada, sabiendo que cada segundo cuenta para sobrevivir. No es solo un secuestro; es un ritual de destrucción donde su nombre, su cuerpo y su orgullo serán borrados uno por uno. Jackson no quiere solo su silencio, quiere su alma.

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Capítulo 2.

Cuando Kenzie Falcone volvió en si, estaba siendo brutalmente empalada por un hombre negro, no sentía las piernas y sentía mucho frio, seguía en el callejon, pero le habían puesto una cinta en la boca. Sentía la cara adolorida, le habían dado cachetadas durante toda la noche, el hombre que la estaba forzando a empalarse la arrojo contra otro hombre negro, que la arrojo de vuelta, cayendo de culo contra el suelo.

Estaba completamente desnuda, el hombre que la había abusado por enesima vez en la noche, la tomó por la boca, bebió de una botella de whisky barato y escupio el contenido luego le cerró la boca forzandola a tragar.

Estaba muy aturdida y mareada, intentó ponerse de pie, pero el hombre la derribó de inmediato, estaba intentando rogar por piedad, pero ni siquiera podía articular palabras.

—Oye Larry. Embriagala pero por la otra salida.

Larry soltó una carcajada y le metió la botella a Kenzie por el culo, derramando el contenido.

La pobre Kenzie empezó a convulsionar mientras derramaba espuma por la boca por el shock, su cuerpo se retorcía con dolor, mientras los hombres comenzaban a orinarle encima riendo, por la brutalidad que estaban cometiendo. No habían dejado de grabar en ningún momento, finalmente perdió la conciencia.

Despertó atada a una silla, con una enorme bola de plástico metida en la boca, tenía ambas piernas atadas con cadenas al suelo, y las manos atadas juntas por una cadena conectada al techo.

Todo el cuerpo le dolía y sentía mucho frío, tenía una cámara al frente que la grababa todo el tiempo, mientras recuperaba la conciencia sintió una dolorosa molestía en su culo, además de haber sido sodomizada toda la noche, sus captores la habían hecho sentarse sobre un enorme dildo.

Podía sentir las rugosidades del juguete molestando el recto, a cada mínimo movimiento.

Entro otro hombre negro, ella empezó a gritar horrorizada, pero sus gritos se ahogaban en la enorme bola de plastico que tenía completamente metida en la boca, con horror vio como a su lado habían dispositivos electricos, los había visto, los matones de su padre solían usar cajas así para torturar gente, estuvo a punto de desmayarse y lo habría hecho pero el hombre le dio una bofetada.

Abrió unas pinzas metálicas y se las puso muy cerca de la cara, Kenzie pudo observar los filosos dientes de las pinzas y suspiro resignada de saber dónde las iban a colocar.

El hombre le roció con una manguera, ella gritó aterrada por lo frío del agua y la potencia del chorro, estuvo tal vez dos o tres minutos bañandola con todo poder, cuando acabó Kenzie temblaba de frió el hombre tomo sus senos con rudeza apretandolos y empezo a chupar y morder sus pezones.

Kenzie jadeo aterrorizada, el hombre la tomó por el rostro, su mano era enorme, y mientras ella no veía cerró la dolorosa pinza sobre su pezón.

La joven rubia gritó de dolor Jackson hizo lo mismo con su otro pezón, mientras sonreía satisfecho, por ver como la carne de la preciosa rubia se deformaba por el agarre infernal de la pinza, la joven tenía tantas lagrimas en los ojos que casí no podía ver como el hombre se le acercaba con un collar negro enorme, que tenía dos luces.

—Por cierto. —El hombre finalmente le dirigió la palabra. —Mi nombre es Jackson, y esto apretó el collar, va a ser lo único que usarás en las próximas semanas, es un collar de entrenamiento, perra.

En un movimiento rápido, el hombre retiró la tapa metálica del asiento donde la hija del Don estaba sentada haciendo que esta se sodomizara a sí misma, el grito de la joven fue ahogado por el ball-gag.

Jackson le puso un vendaje en los ojos y le quitó el ball-gag, ella escupió adolorida.

—Por…por favor. —Estaba rogando. —Mi padre es muy rico.

Una violenta bofetada la hizo callar.

—No, no es tan rico, escucha puta, a partir hoy y por el resto de tu vida, todas tus frases terminan con la palabra amo, y solo vas a hablar cuando te hablen, de lo contrario.

Sintió una violenta descarga en la base de su colon, el dildo que la empalaba también estaba electrificado, eran los hombres de la banda rival los que tantos problemas le habían dado a su padre desde que habían llegado todo había sido una guerra sangrienta y mortal, eran gente violenta y sanguinaria, lo sabía bien, y ella ahora era rehén de esos hombres malvados, estaba jodida, lamento no haber obedecido a su padre.

—¿Cual es tu nombre?

—Ken.. kenzie Falcone. —El dolor de la descarga había sido brutal apenas se había recuperado.

Una segunda descarga la hizo chillar de dolor.

—Error. Volvamos a empezar

—¿Cual es tu nombre?

—Kenzie Falcone, amo.

Una potente descarga salio esta vez de sus tetas, la tortura duro cinco segundos, en los cuales la pobre Kenzie se retorcía de dolor con la cabeza apuntando hacía arriba.

—Eso estuvo mejor, pero te equivocas. A partir de ahora tu nombre es cerda, ¿Lo entiendes?

—Si… amo.

—¿Cual es tu nombre?

Kenzie empezó a temblar por la humillación, antes había sido una mujer hermosa, deseada por los hombres más poderosos de la ciudad y en ese momento estaba siendo reducida a nada más que una patética esclava.

—Cerda. —La indignación y el odio sonaron en su voz. —Amo.

—Eres lista. —Le llegó el fuerte olor a marihuana. —Dime Cerda ¿A qué te dedicas?

—So-soy estudiante de univer…

Una descarga en el cuello le cerró la garganta, Kenzie empezó a toser había sido solo un segundo pero la hizo retorcerse brutalmente.

—Error, te dedicas a lo que tus amos negros quieran, ¿entendiste?

—Sí amo.

—Repitelo.

—Me dedico a lo que mis amos negros quieran. Amo.

—¿Vas a decirme todo lo que sabes?

—Sí amo.

Kenzie estaba aterrorizada, solo quería que todo parase.

—¿Dónde está Don Falcone hoy?

No dijo nada, y ese silencio la delató.

—No, no lo sé.

Jackson la electrocuto en el culo por tres segundos, y cuando pensó que había acabado la electrocuto en las tetas por cinco segundos.

—Cerdita… —Jackson empezó a jugar con el rostro de Kenzie deformando su preciosa nariz con el dedo. —Sabes que acabarás dandome lo que te pida.

Comenzó a retorcer muy suavemente la pinza de su pezón izquierdo.

—La diferencia será que cuando me digas la verdad, tal vez te falten uno o dos dientes.

Kenzie lloró desconsolada temblando por el renovado dolor en sus pezones.

—¿Tengo que repetir la pregunta, cerda?

—Está en la plaza italiana, amo.

Si se enteraban de que ella había sido una soplona, la iban a degollar. Jackson removió el tapa ojos, y comenzó a mostrarle fotos desde su celular, eran fotos del Jefe Falcone, hablando con los chinos, en la plaza Italiana.

—¿Lo entiendes cierto cerda? — Comenzó a retorcer con dureza ambos pezones. —Esto solo era una prueba para ti. Sabemos todo de tu viejo, no tienes ninguna opción más que someterte a nuestros deseos.

Kenzie se retorcía intentando detener el brutal agarre. La soltó.

—Piedad por favor te lo suplico amo. Te dije lo que querías.

—Todas las cerdas blancas son lo mismo, putas cobardes y soplonas.

Jackson arrojó un escupitajo a su mejilla, luego la hizo ponerse de pie, para luego tirar la polea que tenía su manos atrapadas hasta dejar su cuerpo completamente estirado, quedando parada sobre las puntas de sus pies, no removió las odiosas pinzas, y le inserto un enorme butt plug conectado a cables, mientras le fijaba a los tobillos una baranda de acero para dejar ambas piernas bien abiertas.

Le metió un enorme dispositivo en la boca que la obligaba mandíbula abierta, sonrió mientras lanzaba un asqueroso escupitajo en su boca. Ella lo miró con odio. Al hombre no le gusto así que le pasó el cigarrillo por el abdomen haciéndola chillar de dolor mientras negaba con la cabeza, haciendo que su cuerpo bailara de un lado a otro.

—Con la banda aprenderás tu lugar en el mundo Cerda.

El hombre le puso cubrió los ojos.

Ella no podía ver nada, tenía la boca dolorosamente abierta, y todo el cuerpo le dolía horrores.

—Por ahora descansa.

Jackson le apagó el cigarrillo en la nalga izquierda, ella chillo por enésima vez esa noche, el hombre le sacó la lengua y se la cerró con una pinza que terminaba en una pesa, obligandola a tener la lengua afuera estirada cuan larga era.

Para finalizar le insertó unas pinzas en la nariz, que subían por la parte de arriba de su cabeza, quedando atadas a su collar, haciendo que su bello rostro quedará deforme, con la nariz imitando a la de un cerdo.

Jackson, le quitó la restricción de sus ojos.

—Disfruta de la vista perra.

La habitación estaba llena de pantallas encendidas, a donde sea que veía estaba su rostro ridiculizado y deforme, con la nariz de cerdo y la lengua por fuera, para finalizar Jackson le puso una enorme diadema en los oídos.

Pronto empezó a sonar una voz a todo volumen.

Artículo uno. La perra blanca, se va a someter al amo negro, vivirá para cumplir sus deseos y ordenes, su único anhelo será cumplir con los deseos de su maestro.

Artículo dos. La perra blanca, no dará luz a niños blancos, dedicará su vida a procrear criar y alimentar a niños nacidos con la semilla negra.

Artículo tres. La perra blanca, renuncia a su vida pasada para someterse al amo negro, no tendrá posesiones, ni valores, ni la más minima dignidad para todo efecto la perra blanca es un animal sin mente, ni cualidades.

Los timpanos dolían, no quería ver su reflejo patético y deformado que las cámaras le mostraban, cerró los ojos con fuerza, aturdida, una poderosa descarga la hizo chillar.

Las cámaras detectan cuando cierras los ojos, y si lo haces, te frita.

Jackson salió y dejó a Kenzie colgada, humillada y derrotada.