Xtories

Después de los cuernos cruce de email con mi ex 3

Agustina creyó haber cerrado un capítulo doloroso, pero el frío de su casa vacía le recuerda que el pasado no perdona. Mientras Matu busca consuelo en los brazos de Helena, ella teje una red de silencios y miradas que podrían desmoronar todo lo que construyeron. ¿Qué secretos guardan las paredes de la casa de Ofelia y por qué Julian parece saber más de lo que debería?

danny528.3K vistas9.2· 20 votos

Agustina:

Ingresé la llave en la cerradura; abrí lentamente la puerta, sabía que no había nadie. La oscuridad y una corriente de aire frio me produjo una extraña sensación. No estábamos en época de frío. Entonces, me di cuenta que ese aire frío, era una sensación sólo percibida por mis sentidos sensibilizados por el recuerdo de las últimas semanas; cuando todavía compartíamos como matrimonio este tan querido espacio, y negros nubarrones oscurecian el futuro de nuestra relación. Volver, y que Matu estuviera dando conferencias y, a pesar que me había avisado, que los últimos meses, iba a estar exponiendo casi todos los fines de semana, producto de un convenio con la fundación de la Universidad, prácticamente no nos veíamos. En mi caso, la sobrecarga de trabajo ordenada por Helena me tenía estresada, agotada, enojada y enajenada o gritaba e insultaba o me deprimía y lloraba.

Este extraño sentimiento de soledad, producto de la oscuridad y la no presencia de Matu, me retrotrajo a aquella época.

Con premura levanté las persianas y abrí las ventanas, para que el aire, y la luz, me dieran el recibimiento y la bienvenida a mi amada morada. Sí, era mía, porque aquí amé, reí, soñé y fui inmensamente feliz.

Junto con la oscuridad desapareció el frío. Estaba feliz, esta era mi casa, mi lugar en el mundo, del que mi estupidez me sacó y mi testarudez me devolvió.

De ahora en más, tendré que dejar de lado la estupidez, la testarudez y dejar de hacer las cosas sin pensar.

Cuando puse la condición de volver a vivir con Matu, lo hice, sin la pretención de que me llevaran el apunte; pero aquí estoy. Tengo que ponerme a analizar por qué pasó lo que pasó y, cuáles son las verdaderas razones para que, en este momento, yo esté aquí; sospecho que no ha sido por mi testarudez.

El fin de semana, fundamentalmente el sábado, estuve trasladando mis cosas, acomodando todo, en lo que será mi habitación. Al final del día, me di una ducha y pedí comida por delivery. Despues de cenar entré en el dormitorio de Matu, sabía que ya no iba a volver; me acosté,en la que siempre fue nuestra cama, que cuando la compramos fue elegida por mí. Me embriagué de todo el aroma de su perfume, me desnudé, comencé a tocarme, me masturbé pensando en él, y me quedé dormida.

La rutina de esta nueva etapa, no fue para nada, diferente a la última. Nuestros horarios no coincidían y seguimos sin vernos. Lo único que nos unía eran nuestros aromas, yo me embriagaba de ellos en su cama y, al hacerlo, dejar los míos para que él los percibiera al regresar.

….

Las semanas fueron pasando y, la última vez que vi a Matu, fue cuando me mostró las pruebas de mi infidelidad y me pidió que me fuera de su vida, y de eso, ya había pasado algo así como un año.

Cuando vuelvo de los viaje de trabajo, él está en conferencia, o en la casa quinta de la familia de Helena.

Tengo entendido que los lunes a la tarde, cuando regresa de la Universidad, se instala aquí, y rara vez viene Helena para estar con él; como lo hacía para reconfortar y contenerlo, en los primeros tiempos de nuestra separación. Cuando los lunes me voy a las oficinas a recoger el itinerario que tendremos que hacer en esa semana; siempre me tomo el trabajo de dejarle algún "detalle" en el canasto, que tengo en el dormitorio, donde junto la ropa para el lavadero y, para que le haga recordar nuestros años de felicidad, le dejo una tanga con todos mis olores, y siempre, cuando vuelvo, lo encuentro distinto a como lo dejé.

Mi equipo de trabajo está compuesto por quién esto escribe; dos jóvenes contadoras, muy competentes; dos economista, uno especializado en analisis del mercado de valores y el otro técnico programador. En las oficinas; encargadas de todo el apoyo administrativo, trámites varios, contactos con la oficina de asuntos legales y, para todo el apoyo requerido, está Ofelia, quién supo ser la mano derecha de Antonio, cuando éste era el presidente del holding, antes del accidente de su ex esposa.

Ofelia es conocedora de todos los vericuetos del funcionamiento y los tejes y manejes en las oficinas del holding.

Los viernes a la tarde, siempre alguien de equipo, se llegaba hasta las oficinas, para entregarle a Ofelia el parte y el detalle de lo realizado, y ésta, junto con un equipo de auxiliares administrativos, a partir del lunes, preparen las carpetas, que luego darán soporte a los informes de los trabajos realizados.

Cuando cansada de regresar y no poder cruzarme con Matu, dejé de preocuparme por volver de forma inmediata, fui yo, la que me presentaba a entregar el parte y los informes. De esa manera, permitir que las chicas, que eran las que venían por esa tarea, puedan volver a sus hogares donde sus familias las esperaban.

Esto me dio la posibilidad de tener largas charlas con Ofelia, a tal punto, que varias veces, o casi siempre, la invitaba a cenar, o me invitaba ella. Ofelia es viuda y, pese a estar por cumplir sesenta y tres años, se la ve muy bien, es una mujer muy atractiva. En su casa vive con su única hija, el esposo de ésta, dos nietas y un nieto. Es un chalet inmenso bien ubicado, al cual hemos concurrido con Matu, invitados junto con Antonio, para algún acontecimiento familiar o social. Su esposo fue un ingeniero que estuvo a cargo de una de las empresas del grupo y Ofelia, por ese entonces, era la mano derecha de Antonio, cuando éste era presidente, es decir, que los ingresos eran importantes y, además, la familia de Ofelia, con Ofelia incluida, es gente dedicada a los negocios y tienen participación accionaria en el holding. Cuando se accidentó la esposa de Antonio, éste dejó la presidencia y, para que Esteban pueda asumir la presidencia, Antonio pasó en comodato una parte de sus acciones a favor del fondo de inversiones de la familia de Ofelia. Esto le posibilitó que el grupo Martinez Gregora, al tener un paquete accionario importante, Esteban quedarse al frente del holding.

La propiedad donde vive Ofelia es de cierta suntuosidad. Ésta cuenta con jardines; pileta de natación, canchas de paddle y un amplio y confortable quincho para los asados y reuniones varias.

Ese viernes, después de cenar en un buen restaurante,Ofelia, me invitó a pasar el fin de semana con su familia, me dijo: no te encierres en ese departamento, vamos por lo que necesites para bañarte, jugar al paddle y si quieres, a la noche, podemos ir a tomar una copas, escuchar algo de música, y, podríamos invitar a mi hija, mi yerno y bailar entre los cuatros. Mis nietas y mi nieto ya están llegando a la mayoría de edad y no hace falta que los estén cuidando. Vamos muchacha eres la esperanza de Antonio y las de muchos a los que están pisando para tenerlos fuera de juego. Mírame yo manejé la agenda del holding y ahora manejo el archivo.

Dejamos el restaurante y salimos rumbo a mi departamento, cuando llegamos al edificio del mismo, bajamos del taxi, subimos a mi piso, junté lo que podía usar y bajamos a la cochera. Subimos a mi auto y salimos rumbo al chalet, donde vive Ofelia y su familia.

Llegamos cuando su hija y el resto de la familia habían terminado de cenar, y nosotras ya lo habíamos hecho.

Fue muy agradable la conversación con todos ellos, nos invitaron con unos riquísimos helados, luego, los chicos, como por arte de magia desaparecieron, era viernes a la noche, totalmente comprensible. Nos sentamos en los sillones del jardín que precede a la pileta, y Analía, la hija de Ofelia, trajo los pocillos de café y, en un carrito muy coqueto, las copas, el hielo y los distintos tipos de licores. Mientras charlaba muy animadamente con Juan Carlos y Analía, vi que Ofelia charlaba por teléfono con alguien, al que llamo Julian, y que lo invitaba a almorzar en el mismo lugar en que habíamos cenado, haciéndole saber, que iba a ir con una compañera de trabajo.

La velada duró hasta tarde, entre historias, anécdotas y copas.

La ingesta de alcohol y la temperatura propia de la época me levanto la temperatura corporal, antes de acostarme me duche. Al apagar las luces, pude notar, que el dormitorio tenía un hermoso ventanal, que con los reflejos que llegaban de algunas farolas lejanas, tenuemente se podía ver como las siluetas de las plantas y arbustos florales, le daban al jardín, un cierto aire de fantasía y, como una estela, la claridad lunar, inundaba el celeste de la pileta y se dejaba imaginar el verde del césped. La visión de ese paisajismo en penumbras me trajo una sensación de paz que fue regocijante, pero mi estado de éxtasis no duró mucho tiempo, me dormí profundamente.

Cuando desperté, noté que alguien había corrido las cortinas, para que la luminosidad del día no impidiera que pueda continuar en el profundo sueño en el que estaba sumida, y así, pudiera dormir un poco más, y vaya si lo hice. De pronto apareció Analía avisándome que el desayuno estaba servido, me levanté y le dije me cambio y voy y me respondió: ven con ese pijama, que es mucho más decente que el que yo uso cuando voy a desayunar o ando por la casa. Después te bañas y te cambias, que tienes que ir con mi madre para que conozcas a alguien, del cuál, tendrás que enterarte de algunas cosas. Ha sido amigo de Antonio desde siempre y, porque ella no puede decirte nada, por ser una cuestión de la empresa, y así como tú no puedes hacerlo, ella tampoco.

Café negro, tostadas con mermelada de ciruelas y de arándanos, jugo de naranja y una conversación en duros terminos con los chicos, por el horario en que volvieron de la discoteca. Inoportunamente comenté, si llegaron tan tarde, cómo es que ya estén levantados. Entonces Analía dijo: recién llegan. Con la sensación de haber metido la pata, tomé el vaso con jugo, y me fui para el jardín, a sentarme en alguno de los sillones donde estuvimos anoche, y poder disfrutar del zumo de naranja. Al rato se acercó Ofelia, se sentó, tenía una taza de café en una de sus manos, y con una sonrisa me preguntó: si estaba disfrutando la visita. Le dije: que no recordaba la última vez que estuve tan a gusto en un lugar; seguido de una amenaza: voy a venir bastante seguido. No se hable más, dijo Ofelia; los viernes antes de pasar por la oficina te pasas por tu departamento, recoges lo que necesites, traés los informes, y después, nos venimos las dos para acá. Tienes que recuperar la tranquilidad y sentir que estás contenida. Mañana como todos los domingos comeremos asado en el quincho y lo invité a Antonio, que vendrá con Aida, una amiga de Cecilia, que así se llamaba su esposa. Hace poco se reencontró con esta mujer, tan bella como lo fue su esposa y amiga entrañable casi hermana de ésta, y me dijo: que despues de que tú tuviste ese affaire,y te vio luchar por enmendar tu error, y tratar de recuperar a tu amor; se sintió tocado, por no haber tenido ese coraje para luchar por lo qué realmente amaba y recordó a Cecilia tratando de enmendar su error y recuperar su amor y ese afecto y cariño tan grande que siente por ti, lo asoció con Cecilia, y tiene miedo que su hijo cometa el mismo error contigo.

Reencontrarse con Aida, continuó Ofelia, significó encontrarse con un pasado, donde Cecilia estaba presente, las lágrimas y el llanto de ambos ayudaron a un desahogo que él nunca pudo tener, y así, pudo terminar su duelo. Quedaron para volverse a ver y fueron varias las citas en las que ambos lloraron recordando a Cecilia. En algún momento, Aida le comentó, que el día anterior al accidente, estuvo tomando un café con Cecilia, y ella le comentó, que estaba convencida que tú ibas a volver, porque tú la amabas tanto como ella a ti y que ninguno de los dos podrían vivir separados el uno del otro. No fue un suicidio, fue una distracción, una mala maniobra. Ella estaba muy esperanzada y, por las últimas veces que se cruzó contigo, dijo que en tu mirada estaba la respuesta, a esa presunción, que ella tenía.

Así fue, contaba Ofelia, que los dos pudieron terminar sus duelos sepultar las culpas y poder continuar y que nada mejor que hacerlo juntos.

Cuando pase todo esto y él vuelva a ser presidente y te vea a ti dirigiendo el holding piensa irse a vivir con Aida.

Ofelia miró su reloj, despues miró hacia donde estaba yo, y me dijo: vamos a prepararnos que tenemos una cita.

Con todas esas misteriosas prevenciones, que me hizo Analía, me fui con Ofelia a almorzar con aquel ignoto personaje llamado Julian

……

Mathias

No sé, me parece una traición, tanto o quizás más rastrera que la que hizo ella, porque ella a la suya la pudo explicar yo, si tendría que explicar esta situación, no podría hacerlo sin caer en el patetico infantilismo de esta ridícula situación. Cuando Helena me dijo que aceptara esta propuesta, no me habló de este manejo. Agus está cumpliendo con lo convenido, nosotros no, y eso sabe a trampa. Es cierto que no sabría cómo acomodarme en esa situación, pero era lo que se acordó, y no lo estamos cumpliendo. Los lunes a la tarde, cuando vuelvo de la Universidad, encuentro siempre algún "detalle" que sabe totalmente a ella, y que me recuerdan los años felices.

Todo ha sido maquiavélicamente ejecutado; Agus y yo, jamás nos podremos cruzar y esto le da pie a Helena a seguir todo como antes. Nos vemos solo los fines de semana. Los viernes me viene a buscar a la salida de la Universidad, para instalarnos en la quinta de su familia. En los primeros tiempos no, pero después de un tiempo, los viernes a la noche ella sale a juntarse para cenar con sus amigas y, algunas veces, por no decir siempre, vuelve al otro día. La explicación habitual es que se le fue la mano en la ingesta de alcohol y, al no poder conducir en ese estado, se quedaba a dormir en su departamento. Despues de dormir toda la tarde, como lo hace todos los sábados, a la noche salimos a cenar. Luego de tomar algunas copas y, después de un rato, volver a la quinta a echar un polvo de mierda.

Cuando fuimos pareja, la vez anterior, lo hacía con entusiasmo; la explicación es que, el estrés de los problemas en el holding, la tienen perturbada. Yo para poder llegar al orgasmo tengo que pensar que lo estoy haciendo con Agus.

Los viernes preso de melancolía, para distraerme, solía ir a reunirme con amigos a tomar unas copas y los sábados a la mañana venía Helena y salíamos a la noche como ahora. Estaba tan destruido que las visitas de Helena me devolvía algo de calma a mi pobre alma desvalida, y eso, lo voy a agradecer siempre.

No pretendo engañar a nadie y mucho menos a mi mismo, Agus es una herida en mi corazón. Ha pasado casi un año desde mi separación, hasta que Agus se enteró de mi relación con Helena, y se desató todo esto que no logro entender y, que me tiene a mí casi aislado y sin poder reaccionar. Porque Helena, con algunos gestos y medias palabras, me hace entender que se lo debo, por haberme ayudado y reconfortado en los momentos de depresión y melancolía por la traición de Agus, que bien arrepentida está de lo que hizo. Sin una explicación coherente me es difícil entender todo este laberíntico asunto y creo que a Agus le debe estar pasando lo mismo. Helena, mi padre y el padre de Helena saben cosas que nosotros no entendemos. Tendría que hablar con Agus. Voy a esperar un tiempo, no muy extendido, para hablar con ella. De una cosa estoy seguro, despues de un año, Agus sigue en mi mente, en mi corazón y en mis deseos. No se si podré seguir así, me siento manipulado. En estos últimos meses me he convertido en un ser patético y Agus está golpeando mis recuerdos. La amo y creo que tengo que dar un corte a esto; tengo que quedar con ella para conversar, no sé que voy a hacer cuando la tenga frente a mí, pero no importa, lo que en ese momento me salga del corazón lo haré. La amo y no puedo seguir así.

Agustina

Llegamos al Restaurante, Ofelia pidió por el lugar que ya había reservado, llamaron al camarero para que nos acompañe hasta la mesa y, le hicieron saber, que la persona que ella citó ya está aguardando su llegada. Llegamos a la mesa y ahí fuimos presentados: un hombre de mediana edad, contador público, buena presencia, y que es parte del directorio de Transcentro, una de las empresas de logística más importante de la región.

Despues de las presentaciones ordenamos los platos. Ofelia ordenó panaché de verduras con ternera al vapor en el wok. en mi barrio a esto se le llama puchero, por lo tanto pedí lo mismo, y así tambien lo hizo Julian.

Ofelia me explica, que Julian, fue designado en el directorio de esa empresa por Antonio; cuando el holding compró el veinticinco por ciento de las acciones; al momento que la empresa del grupo de la familia Gregora se transformó en SA y comenzó a cotizar en bolsa. Eso les dio acceso a créditos que les permitieron emprender la producción y transporte, de mezcla de cemento(hormigón) y las costosas máquinas de bombeo y los no menos costosos camiones que transportan dicho material para el rellenado de las estructuras de edificios y grandes obras y, también, ir renovando la flota de transporte e incursionar en el mercado de valores: y, a través de adquirir acciones de empresas, en las que participan, y otras que ya controlan, fundamentalmente empresa en el rubro de la construcción.

No entendía muy bien adónde quería llegar Ofelia con esta descripción de una empresa, que lo único que tiene de particular, es ser controlada por la familia de Helena y su padre.

Luego le preguntó a Julian ¿como se amortizan los grandes camiones? y este comenzó a explicar diciendo;

J-Las grandes unidades tienen una vida útil digamos de "x" años y una cantidad de kilómetros recorridos "y" tratar de que “x” e “y” lleguen juntos, supongamos: la vida útil de una unidad es de 10 años y la cantidad de kilómetros que producen un desgaste notorio que afecte la utilidad sean de cien mil kilómetros. Se ha creado un sistema que permite mediante un funcionamiento planificado que las unidades lleguen a los ocho años, y los ochenta mil kilómetro rodados, y que la unidad no pierda el valor de recambio al ser renovadas. Se dice, que recuperan hasta el cuarenta por ciento más del valor de la unidad, que se amortizó en tan solo dos años, todos estos números los he tirado al azar porque desconozco los guarismos precisos que manejan los encargados de este departamento.

O-Y dime Julián, ¿quién está al frente de este departamento?

A-Julián levantó la vista como buscando en la memoria y, al no recordar intentó asociar y dijo: es el novio de Helena ¿el novio de Helena? Pregunté yo totalmente desconcertada, y sobre la marcha volví a preguntar: ¿cuánto hace que esta de novio?

J-¡Uff! desde siempre, por lo menos desde que yo los conozco.

A-Pero en la actualidad ¿siguen..?

J-Sí, se fue a trabajar con Helena hace algo así como dos año y medio y hará cosa de un año regresó, parece que la tarea que le encomendaron fue de un notorio éxito, por la fiesta que los miembros del círculo más estrecho de la familia le hicieron cuando regresó.

A-Yo no podía entender lo que me estaba contando, entonces insistí, pero estamos hablando del novio de Helena.

J- Anoche, a última hora, estuvo esperándola, cuando llegó, él subió al BMW gris de ella, se dieron un beso apasionado y partieron. Después de un rato salí yo, tenía unas carpetas y documentos que pensaba dejar en el estudio, para no andar con esos papeles en el auto todo el fin de semana, al pasar por la calle Colon al 1200, estaba estacionado el auto de Helena.

A-Colón 1267

J- Sí, creo sí

A-Entonces el novio de Helena se llama Arturo Garcia.

J-¡Siii! es él, ese es el nombre, ¡así se llama!.

Continuará