Xtories

La pendiente resbaladiza 5

Vero sabía que cruzar la línea sería peligroso, pero la oficina vacía y la mirada de José la volvían loca. Lo que empezó como un juego de miradas se convirtió en una trampa de la que ninguna de las tres podía escapar.

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Al día siguiente Vero se despertó juguetona, no sabía que le pasaba, pero cuanto más sexo tenía, más iba creciendo su libido, decidió ponerse un vestido un poco corto, también escogió otro conjunto de su amiga, era negro transparente, pero no solo era transparente, los bordados hacían dibujos de pequeñas flores sin tela en su interior y se le podían ver los pelitos directamente a través de ellos. Dudo si ponerse el sujetador o ir sin él, pero se le marcaba demasiado la forma de sus pechos y decidió ponérselo, aunque era tan fino que no mejoró mucho la cosa, cuando Antonio vio salir así a su mujer, sospecho que ese día cuando volviera, tendría algo que contarle.

En la oficina no perdió el tiempo y, en cuanto pudo, se sentó con José, primero quería que la mirase las piernas como le vio hacer días antes con Marta, dejo su falda subida lo justo para no enseñar sus bragas, las cruzaba y descruzaba lentamente, enseguida comprobó que tenia la atención de José, estuvo un ratito así, le miro a los ojos y volvió a descruzar las piernas, pero esta vez llevo una mano a la falda de su vestido para subirlo otro poco, lo justo para enseñarle algo de la tela de sus bragas, le encantaba ver como José no podía apartar la mirada de su ropa interior y ya empezaba a notarse un bulto en los pantalones de su compañero. Volvió a cruzar las piernas ocultando su intimidad, José la miro suplicante, se sentía poderosa y lo estaba disfrutando. Comprobó que nadie los miraba y otra vez descruzo las piernas subiéndose un poco mas la falda, ahora José ya podía ver perfectamente como se le transparentaban los pelitos, veía su polla crecer, le sonrió picaramente, se recostó mas en la silla echando su pelvis hacia delante y abriendo mas las piernas, le dejo admirarla un poco más, ya se le marcaba el capullo en la tela de sus pantalones, la encantaba ver como esa polla luchaba por salir de su prisión, sonrío de nuevo a José, se levantó y se fue a su sitio. Se paso toda la mañana provocándole, se agachaba delante de él para que le mirase el trasero, se abría el escote y le dejaba mirarla un rato el sujetador. Estos jueguecitos también la estaban afectando a ella, cada vez estaba más caliente y se volvía más osada. En una ocasión, en que estaba jugando, de nuevo, a subirse la falda y mostrarle las bragas, veía la polla de José tan sumamente hinchada que necesitaba sentirla de alguna manera, después de asegurarse que nadie los veía, agarro con una mano esa tremenda erección a la altura del capullo, que se marcaba escandalosamente, y con la otra, se aparto las bragas para dejarle ver directamente su sexo, sintió como se le hinchaba como si fuera a explotar. José perdió completamente la razón, sentía que si Vero le masturbaba, aunque fuera ligeramente, eyacularía en menos de un minuto, dirigió su mano a aquella maravilla que se le mostraba para recoger esos jugos que veía brotar de su interior pero, en cuanto Vero vio su movimiento, aparto la mano de su capullo y se recolocó la ropa. Vero consiguió que mantuviera la erección prácticamente toda la mañana, José estaba que se subía por las paredes, le enseñaba como se la había puesto pero ella solo se reía y no hacía nada por remediarlo, aunque una vez que se encontraron saliendo del baño, haciendo como que se apiadaba de él, atendió a sus suplicas, le dio la espalda y se subió le vestido para que pudiera apreciar esas bragas por detrás. Cuando Vero saco el culo para que pudiera verlo bien, José no pudo resistirlo, ver esas tremendas nalgas transparentándose en en las pequeñas bragas y que fuesen incapaces de contenerlas dejando que rebosaran por todas partes, hizo que le diera igual todo, alargo sus brazos y lo estrujo con ansia. Vero protesto con un tono muy poco creíble, tenia tantas ganas como el de que se la follase ahí mismo.

-Para José, estamos en la oficina, no seas bruto.

Pero siguió sacando el culo, José soltó sus nalgas y se pego a ella, le hizo sentir su polla entre los cachetes, metió su mano dentro de sus bragas por delante hasta alcanzar su entrada y le introdujo un par de dedos todo lo que pudo, a Vero le recorrió un intensísimo escalofrío desde los pies a la cabeza y comprendió que si le dejaba un segundo más así no podría parar, se zafo de él y recompuso sus ropas, José la miro mientras relamía sus jugos de los dedos.

A medio día, le pregunto a José si quería ir con ella a comer fuera de la oficina, José dijo que sí sin pensarlo, en ese momento la hubiera seguido a cualquier parte. Cuando se sentaron en el coche, Vero permitió que se le subiera el vestido para que José pudiese mirarle las bragas, José no pudo resistirse a tocarlas, esta vez Vero le dejo hacer, ella también estaba deseándolo, sintió la desesperación de José y decidió calmarle un poco, puso la mano sobre su sufrida polla y le masturbó lentamente por encima del pantalón para no perderse la forma tan exagerada que tenia de palpitar. A pesar de que estuvieron todo el viaje tocándose por encima de la ropa, los escasos diez minutos que duró el trayecto se les hicieron eternos. José la llevó a las afueras y paro en el primer sitio que vio sin gente. En cuanto detuvo el coche se abalanzó sobre ella, tocándola por todas partes, e intentado metérsela, Vero se hacía la estrecha, si él la descubría un pecho, ella le dejaba verlo unos segundos y se lo volvía a tapar, si él metía la mano en sus bragas, ella se la sacaba. A Vero este juego la estaba encantado, sentía como José perdia la paciencia, notaba como necesitaba urgentemente su cuerpo, y se sentía la mujer más deseada del mundo. José en cambio estaba al borde de la locura, decidió que ya le daba todo lo mismo y se la iba a follar aunque siguiera haciendo ese teatrillo, se sacó la polla, Vero la vio salir y estuvo tentada de lanzarse a metersela en la boca, pero consiguió reprimirse. José consiguió tirarse sobre ella, colocarse entre sus piernas e inmovilizarla lo suficiente para restregarse contra su sexo, incluso consiguió varias veces apuntarla a su entrada y presionar contra ella, pero con las bragas puestas apenas conseguía introducirla el capullo arrastrando la tela, hacia toda la fuerza que podía intentando romper las bragas con su polla pero, a pesar de lo fino de la tela, no lo conseguía. A Vero los frotamientos de José le estaban dando latigazos de placer, a veces se resistía menos, dejando que él consiguiera presionar contra su entráda, esas pequeñas penetraciones la volvían loca, eran una forma de mezclar varias cosas que le gustaban, notaba su miembro en la vagina, aunque fuera poco, las bragas se tensaban presionándola el clítoris y sobre todo, sentía el deseo y el ansia de José, cuando creía que llegaba a su límite y ya no iba a poder evitar entregarse completamente, movía bruscamente las caderas descolocando la polla de José y provocándole una frustración enorme. El coche le estaba resultando un poco incómodo, cuando su calentura ya era incontenible decidió escapar y salir para conseguir un sitio más apropiado para dar rienda suelta a su lujuria, pero José la atrapó y la dobló sobre el capó dejando su culo en pompa. Vero estaba deseando que se la follara, pero todavía se hizo la decente un poco más.

-Por favor José, puede vernos cualquiera,no me puedes follar aquí.

Después de como le había estado calentando toda la mañana, a José le daba igual lo que le dijera.

-No sabes como me has puesto, te voy a follar como nunca antes te han follado, te voy a reventar a pollazos, me da igual lo que grites o supliques, te juro que te voy a dar tu merecido.

Al oír esas palabras Vero sintió como manaba un autentico rió de su interior. José le subió el vestido, hizo sus bragas a un lado y se la metió todo lo que pudo, Vero chillo de placer, estaba empapada y le entró un buen trozo. Comenzó un frenético mete saca que hizo que Vero emitiera unos gemidos que mas bien parecían gritos, a José le dio lo mismo que alguien pudiera escucharlos allí, la follaba sin piedad dando rienda suelta a todas las ganas acumuladas. Vero la sentía llenar completamente su interior, el cuerpo de José rebotaba una y otra vez contra su culo, su cerebro solo escuchaba el plaf-plaf, todo sus músculos estaban en tensión sin que ella pudiera evitarlo, a pesar de lo extraordinariamente lubricada que estaba, la cantidad de rozamiento al que era sometida su vagina le hacía sentir como ardía su interior, perdió la noción del tiempo y casi la conciencia, había tenido muchos orgasmos menos placenteros que la enorme follada que José la estaba dando, hubiera firmado una sesión de sexo como esa sin correrse antes que la mayoría de orgasmos de su vida, estaba desatado, efectivamente estaba cumpliendo su palabra, jamas se la habían follado así y la estaba reventando, sentía como si se la quisiera sacar por la boca, la tiraba del pelo para que arqueara la espalda, le agarraba con furia las nalgas hasta marcarle los dedos en ellas, esa mezcla de intenso placer y dolor la estaba volviendo loca, pero José tuvo que parar para recuperar un poco el aliento. Aprovecho, mientras se recuperaba un poco, para dar la vuelta a Vero, que en ese momento apenas podía moverse por si misma, convertida prácticamente en una muñeca de trapo, deseaba sacarle las tetas y comérselas. La tumbo boca arriba sobre el capó, la agarró por ambas piernas, sosteniéndolas en el aire y abriéndoselas todo lo que pudo, la miró un instante, totalmente expuesta, le dieron ganas de arrancarle las bragas de un tirón pero eran demasiado bonitas para romperlas, se la volvió a clavar. No solo le chupaba las tetas, se las mordía y le castigaba los pezones con sus dientes al tiempo que se la follaba con todas sus ganas, Vero continuaba gimiendo escandalosamente, sintiéndose totalmente poseída por su compañero, cada vez le ardía mas la vagina. Vero entro en un estado de trance en el ya no sentía su cuerpo, solo un placer que la inundaba con gotas de dolor. José se separó de sus tetas para bombear con las fuerzas que le quedaban, Vero sintió que se estaba corriendo entre espasmos, era un orgasmo distinto, no sabría decir cuando empezó, no había comenzado con una explosión como otras veces, se había ido confundiendo con el océano de placer que la estaba inundando, tampoco parecía que fuera a tener fin hasta que José sacó su polla llenándola las bragas de leche, su compañero terminó de eyacular sobre su ropa interior y ella seguía notando espasmos por los músculos de todo su cuerpo. Ambos tardaron un buen rato en recomponerse, José tuvo que ayudar a Vero a entrar en el coche, ella seguía sin notar su cuerpo excepto por el calor que seguía desprendiendo su vagina, no hablaba, solo sonreía estúpidamente, José pensó que como les parase la policía iban a pensar que la había drogado. Al llegar al restaurante volvió a tener que ayudarla a salir del coche, incluso tuvo que pedir por ella porque seguía como ida, sin hablar, hasta que no llegaron al postre no comenzó a volver a este mundo. Ya en él camino de vuelta, parecía más entera y le explico a José que no le importaba lo que hiciese con Marta, a José no le parecía que tuviera ninguna posibilidad con aquel bellezón, diez años más joven que él, pero le gustó saber que los celos de Vero eran fingidos.

Volvieron a la oficina y a Vero, a pesar de que notaba un poco inflamada su vagina, le volvieron a entrar ganas de seguir jugando con él, casi de forma inocente le enseñaba las bragas para que pudiera ver la mancha que había dejado en ellas, alguna vez, que no les miraba nadie, le dejó meter la mano para que notase la pequeña inflamación que le había provocado, le gustaba ser un poco mala y ver como se excitaba José a pesar de que a ella todavía le temblaban las piernas y podía sentir su semen aún fresco en las bragas. Se agachaba delante de él abriéndose el escote y apartando su sujetador, dejando a la vista sus pezones enrojecidos por el trato que les había dado, le enseño el culo para que viera como había dejado la marca de sus dedos en sus nalgas, su compañero la devoraba con la mirada. Para José parecía que no había sido suficiente el polvo anterior y volvía a estar totalmente salido. Vero, como agradecimiento y apiadándose de él, le pidió que se quedara a última hora para terminar unas cosas. A José se le iluminó la cara, estaba seguro de que su compañera hacía todo eso porque quería dejarle caliente, no se esperaba que fuera a haber una segunda parte. Cuando todos se fueron, José se volvió a abalanzar sobre ella, pero Vero le dijo que la había dejado destrozada con la tremenda follada que le había dado, que solo se la iba a chupar. José sabía que, habiéndose corrido solo unas horas antes, era muy difícil que Vero consiguiera hacerle llegar de nuevo solo con la boca, pero pensó que si conseguía que Vero se calentase lo suficiente, podría volvérsela a follar o quizá enterrarla en su culo. Vero estaba decidida a lograr que se corriese en su boca y se puso a intentarlo con pasión, deseaba sentir como eyaculaba en su paladar inundándola con el sabor de su semen, está vez José no tuvo que decirle nada, ella misma se bajo los tirantes del vestido y el sujetador para enseñarle las tetas. Así les encontró Marta cuando entró en la oficina porque había vuelto a por la chaqueta que se había dejado. Se quedó de piedra al ver que José estaba sentado en su silla y la mosquita muerta de Vero estaba arrodillada delante de él, metiéndose su polla hasta la campanilla mientras le salían hilos de saliva por las comisuras, con las tetas fuera. Ellos no tuvieron tiempo de reaccionar y lo único que pudieron hacer es quedarse mirándola. Ahora Marta podía ver la polla de José fuera de la boca de Vero y le parecía increíble que su compañera fuese capaz de tragarse semejante herramienta. Vero comprendió que no había excusa posible pero, viendo como miraba Marta la polla de José, pensó que todavía podía haber una oportunidad para que no se enterase toda la oficina antes de que salieran por la puerta, a Marta le gustaban demasiado los chismes como para callarse esto y no tardaría ni un minuto en llamar a alguna compañera para contárselo. Se levantó y se dirigió hacia ella, tal y como estaba, con los pechos al aire en los que todavia se podian adivinar algunas marcas, mientras le decía:

-Marta esto no es lo que parece, bueno si, pero te lo puedo explicar.

La agarró de la mano y la llevó hasta donde estaba José, que seguía inmóvil con la polla totalmente erecta fuera del pantalón.

-Lo que pasa es que José tenía una erección enorme y, el pobre, no conseguía que se le bajase. Yo he pensado que, tal y como estaba, con chuparsela un poco seria suficiente y que, por un par de lamidas, no pasaba nada.

Marta seguía hipnotizada mirando la polla de José y no podía entender que, con lo modosita que era Vero, estuviese diciéndola esas cosas, no podia creer que fuese la misma que en cuanto hablaban de sexo se escandalizaba.

-Ademas me ha dicho José que está así por tu culpa y viendo como le enseñabas las tetas ayer no me extraña.

-Yo no le enseñé nada.

-Vamos Marta que me fije en como te agachabas para que pudiera verte ese sujetador minúsculo.

-No es verdad, yo no hice eso.

-No pasa nada, entiendo que quisieras ponérsela dura para poder ver cómo se le marca en el pantalón, a mí también me parece todo un espectáculo. Lo que pasa es que ahora no hay forma de que se le baje y yo creo que me deberías ayudar.

-Pero yo no tengo la culpa de eso, si vio algo sería por descuido.

-Te vio hasta los pezones y lleva sin poder sacárselos de la cabeza desde ayer, me ayudaría mucho que le enseñases esas preciosidades que tienes, mientras, yo me encargo del resto.

-¿Pero como voy a hacer eso?

-Pues igual que lo hiciste ayer, pero hoy no hace falta que disimules. Mira - le dijo mientras se señalaba sus tetas desnudas- yo también se las he tenido que enseñar para intentar que se corra. Si no quieres enseñárselas, deberías ser tu la que se la chupe, que ya me estaba empezando a cansar.

Marta sentía que la habían pillado y que para arreglarlo solo tenia dos opciones, se estaba debatiendo entre enseñarle las tetas mientras veía como se la chupaba Vero, o hacerle una mamada a su compañero. Es verdad que le parecía muy apetecible y le estaban entrando ganas de comérsela, pero le parecía demasiado fuerte hacerlo. Cuando el día anterior había estado provocándole un poco, sólo quería poder volver a ver como se le marcaba en el pantalón porque el otro día le pareció que la tenía muy grande y quería comprobarlo, es verdad que para asegurarse de conseguir el efecto deseado se había puesto un sujetador algo pequeño, pero en ningún momento se había planteado llegar a nada más. Pensó que la mejor forma de salir de esta era enseñarle un poco las tetas y listo, solía hacer topless en la playa, se auto conveció de que no era para tanto.

-Esta bien, os voy a ayudar, acepto enseñarle un poco las tetas.

Ese día Marta llevaba un vestido blanco bastante corto y algo entallado, pero no tenía casi escote. Muerta de vergüenza, pero sin vislumbrar otra salida, se abrió la cremallera de la parte de atrás del vestido y comenzó a bajarse la parte de arriba. Vero agarró la polla de José y empezó a pajearle, mientras, él mantenía la mirada fija en Marta. Ante los ojos de José fueron apareciendo esos dos grandes pechos cubiertos por un coqueto sujetador blanco que, aunque era muy bonito, no revelaba nada de lo que guardaba en su interior.

-Si hubieras llevado ese sujetador ayer no estaríamos en esta situación, anda quítatelo.

Marta se llevó las manos a la espalda para desabrocharselo, José veía a cámara lenta como se iba desprendiendo de él. Marta no podía apartar la mirada de la palpitante la polla de José sostenida por la mano de Vero, al tiempo que él no quitaba ojo de sus pechos mientras se quitaba el sujetador. Le estaba empezando a dar curiosidad como se sentiría aquello en la mano, incluso también envidia de Vero por haberla tenido en la boca, notaba como iba creciendo la humedad en sus bragas. Por fin José pudo ver esos pechos en todo su esplendor, eran magníficos, además de grandes, tenían la forma perfecta y unos pezones preciosos que apuntaban al techo, se apreciaba perfectamente la marca del bikini delimitando lo prohibido.

-Mira como babea mirándotelos y como le palpita la polla, deberías agarrarla un poco para sentirla, es increíble, me parecería extraño que hayas tenido una como esta antes en la mano.

Desde luego Marta no había visto nada parecido en directo y se moría de ganas por tenerla en sus manos, pensó que si Vero, que era una mujer casada, no tenía ningún problema en hacer esas cosas, ella, que estaba soltera y libre, no tenía motivos para cortarse. Alargó la mano y Vero le entrego la polla de José, se quedó quieta sintiéndola, le transmitía una sensación salvaje que hacía mucho contraste con su pequeña y delicada mano.

-Quiero que notes como palpita, voy a enseñarle un poco las bragas a ver si consigo que vuelva a latir y puedes apreciarlo, es una pasada.

Con un desparpajo que José no había visto nunca en ella, Vero se levantó el vestido y José pudo contemplar perfectamente las manchas de semen sobre sus bragas, le pareció sorprendente que Vero se arriesgase a que su compañera descubriera que se había corrido sobre ellas. Marta notó muchísimo las palpitaciones en su Mano, le pareció increíble como se sentía al hincharse pidiendo atención. Pero no fue lo único que la sorprendió, le extrañó mucho la ropa interior tan provocativa que usaba Vero, nunca lo hubiera supuesto, se le transparentaba casi todo, y sería aún peor, si no fuera por la alucinante cantidad de manchas de humedad que tenía en sus bragas, pensó que tenía que estar excitadísima, eso explicaría su comportamiento.

-A que es asombroso como se pone, pero mueve un poco la mano, que así no vamos a conseguir nada.

Marta inicio un tímido movimiento de masturbación sobre José mientras todavía sentía como palpitaba.

-Voy a mostrarle también tus bragas para que lo vuelvas a sentir.

Y dicho esto, le bajó definitivamente el vestido hasta los tobillos. Marta no se esperaba el movimiento de Vero y, como tenia la mano ocupada, no tuvo tiempo de reaccionar, cuando vio su vestido en el suelo ya no tenía sentido cubrirse. Se alegro mucho de que las bragas de Vero fuesen tan sensuales, así las suyas pasarían más desapercibidas, le daba bastante vergüenza que José la estuviera viendo, a tan corta distancia, solo con las bragas puestas, eran blancas, se las había puesto a juego con el sujetador, era consciente de que se transparentaban un poco por varios sitios, menos mal que su pelo era rubio, que si llega a ser moreno, se le vería perfectamente. José estaba alucinando con tener delante a Marta enseñándole esas magnificas tetas, con unas bragas preciosas y haciéndole una paja, incluso podía ver algunos pelos rubios de su coñito a través de la tela. Marta sintió de nuevo latir el miembro de José, está vez de forma más fuerte que la anterior. Mientras le masturbaba, veía como se le hinchaba el glande hasta parecer que le iba a explotar, poco a poco su mano iba cogiendo ritmo y la apretaba más para sentirla mejor.

Vero estaba decidida a conseguir que Marta le hiciera una mamada a José para estar empatadas y asegurarse así, de que no se iba de la lengua, viendo como le estaba masturbando y como le miraba la polla, no le pareció muy difícil conseguirlo, pero tendría que animarla un poco.

-Creo que así vamos a tardar muchísimo, voy a ponerla de nuevo en mi boca, aunque, con lo grande que es, antes ya se me estaba durmiendo la mandíbula.

Se arrodillo, le quitó la polla de la mano a Marta y volvió a engullirla. Ahora que ya no la tenía en la mano, se sentía como si le hubieran arrebatado su juguete y se preguntaba como sería sentir esas palpitaciones tan tremendas en la boca, veía como desaparecía más de la mitad dentro de la de Vero y le daba mucha envidia, le parecía que su compañera estaba gozando al comerse cada centímetro de esa polla. Al poco de empezar a chuparsela, Vero se la sacó de la boca para decirle a Marta:

-Déjale que te toque un poco las tetas, está claro que lo está deseando, seguro que así conseguimos que se corra.

Vero se la introdujo de nuevo y continuo con la mamada. Marta estaba segura de que Vero quería sentir la polla de José palpitar en su garganta y que por eso le pedía que le dejase tocarlas, seguía pensándoselo mientras veía desaparecer una y otra vez ese miembro en la boca de Vero cuando sintió como José le agarraba las tetas cuidadosamente, al principio parecía que solo las estaba sopesando, pero enseguida comenzó a amasarlas y a apretarle los pezones con los dedos. Con la cantidad de flujo que estaba expulsado Marta temió que se estuviera transparentando demasiado la humedad de sus bragas. Vero volvió a sacarse la polla de la boca para decirla:

-¡Este es el camino correcto! mira como le palpita, déjale que te toque también las bragas.

A Marta le parecía que la polla de José iba a empezar a eyacular en cualquier momento y se le antojaba super apetitosa, además se moriría de vergüenza si José notaba lo húmeda que estaba.

-Si quieres se la chupo, pero no voy a dejar que me toque ahí abajo.

En cuanto dijo estás palabras se arrepintió, pero Vero, ya totalmente segura de su victoria, se la volvió a sacar y ofreciéndosela dijo:

-Si, mejor, que otra vez se me está empezando a dormir la boca, yo le dejaré que me toque, para motivarle, mientras se la chupas.

Marta comprendió que era demasiado tarde para echarse atrás y se arrodillo dejando la polla de José a pocos centímetros de su cara, vista así de cerca era todavía más impresionante, estaba segura de que no podría hacerle una mamada como la que le estaba haciendo Vero, estaba petrificada con semejante polla a pocos centímetros de sus labios cuando Vero le dijo:

-Vamos que se va a enfriar, en cuanto empieces yo me encargo de motivarle.

Marta salió de su ensimismamiento y se la introdujo en la boca, tuvo que abrirla muchísimo para poder meterla, notaba como llenaba completamente su cavidad. José no salía de su asombro pero, viendo como se desarrollaban los acontecimientos, decidió disfrutarlo mientras pudiera, vio las tetas de Vero al lado de su cara y volvió a tocarlas, Marta sintió unas palpitaciones en su boca.

-Pero vamos, muévete, que debe estar a puntito.

Marta agarró la polla y empezó a mamarla lo mejor que pudo, nunca se había enfrentado a algo así y no era fácil manejarla. José se dio cuenta de que las habilidades orales de Marta podían mejorar bastante, pero tampoco le importo mucho, así podría aguantar más tiempo y disfrutar este increíble momento, sin dejar de tocarle las tetas a Vero, metió una mano dentro de sus bragas y comenzó a masturbarla. Vero se había calentado con la mezcla de peligro y morbo de la situación. Marta podía oír los jadeos de su compañera, mientras, sentía la excitación de José en su boca por medio de los espasmos que daba su polla. José dirigió sus labios a los pezones de Vero y comenzó a chuparlos. Con cada avancé de José sobre Vero ella notaba como su polla respondía con nuevos espasmos, se iba acostumbrando a tenerla en su boca y comenzaba a disfrutarlo. Estaba completamente absorta en la mamada mientras oía como los jadeos de Vero se iban convirtiendo en gemidos.

-Por favor, Marta, haz algo, o va a conseguir que me corra antes que él.

Marta puso todo su empeño en la mamada, se la introdujo todo lo que podia hasta llegar a su campanilla, pero aun así oyó como se corría su compañera sin conseguir que José llegase al orgasmo. Vero se separó de José y dijo:

-Yo ya no sé que más hacer.

Marta se sentía un poco inútil por no haber conseguido que José eyaculase a pesar de lo excitadísimo que estaba. Se sacó la polla de su boca y comprendió lo que decía antes su compañera de que se le cansaba la mandíbula, tenía que tener la boca tan abierta que notaba como le empezaban a molestar los músculos. Dijo lo único que se le ocurrió que podía ayudar.

-Podrias dejarle que te la meta un poco.

-¿Pero que clase de mujer crees que soy? Estoy felizmente casada con mi esposo, eso sería ponerle los cuernos. Una cosa es chuparsela un poco para que se relaje, y otra dejar que me folle. Si hago eso tendría que contárselo a mí marido ¿Que crees que iba a opinar? Imagínate lo que haría si le digo que he dejado que otro hombre me la meta hasta correrse. Yo creo que para no ser la culpable de todo esto, ya he hecho bastante ¿Porque no le dejas que te la meta a ti? tú estás soltera y no le tienes que dar explicaciones a nadie.

Marta se imagino ese enorme falo entrando en ella y sintió un escalofrío que provocó que aún se mojará más, la dejaría completamente dilatada, era imposible que eso le cupiera, quizás si no se la metiese entera podría disfrutarlo, pero no iba a permitir eso delante de su compañera aunque la idea le resultase tentadora.

José estaba alucinando con la forma que tenía Vero de darle la vuelta a las cosas, desde luego no se podia decir que hubiese mentido, pero estaba claro que lo que habría entendido Marta era muy distinto a la realidad.

Vero, viendo que su compañera se había vuelto a quedar en blanco mirando la polla de José, decidió hacer otra propuesta menos atrevida.

-Creo que por lo menos, podrías dejarle que te chupe las tetas mientras yo le masturbo.

Marta se sentía fatal, no había logrado que su compañero se corriese y cada vez se sentía más responsable de la situación. Esa idea de Vero le pareció más aceptable, tenía varias ventajas; dejaría la responsabilidad de que José se corriera en las manos de su compañera, literalmente; ella solo tendría que permitir que se las chupara y, además, así José no podría ver la mancha de humedad de su entrepierna, que en estos momentos tenía que ser más que evidente.

-Bueno, podemos intentarlo.

-Siéntate en la mesa para que José te las pueda comer bien.

Marta no veía la necesidad pero hizo caso a su compañera por no causar más problemas. José se levantó de la silla, metió su cuerpo entre las piernas de Marta y se dirigió a chupar esas maravillosas tetas que se ofrecían ante él. Vero agarró por detrás la polla de José y volvió a masturbarle, poda ver claramente la mancha de humedad en las bragas de Marta pero aun así espero un poco antes de empezar a rozar, sobre la tela de sus bragas, el clítoris de Marta con la punta de la polla de José. Marta sintió un espasmo de placer al notar el contacto, pero pensó que seguramente ellos dos no se estuvieran dando cuenta y le estaba gustando bastante, así que prefirió no decir nada. José estaba disfrutando muchísimo esas tetas cuando notó el ligero roce con las bragas de Marta, pero no le dio más importancia. Poco a poco Vero iba haciendo que se rozará más y más contra su compañera, José sentía crecer la intensidad del frotamiento hasta que no pudo contenerse y comenzó a mover las caderas para aumentarlo. Marta cada vez sentía más placer y se estaba concentrando en no gemir, la idea de quejarse desapareció de su mente.

Vero ya estaba restregando la polla de José por todo el sexo de Marta y de vez en cuando la apuntaba hacia su entrada para que se le clavase un poco a través de las bragas, le encantaba esta nueva sensación de ser ella la que tenia el control. Cada vez que su compañera hacía eso, Marta no podía evitar que se le escapara un pequeño gemido, sabía que debía protestar, pero le estaba gustando tanto que lo dejo pasar. Vero sentía que Marta estaba cada vez más entregada y decidió jugar fuerte. Aparto todo lo lenta y discretamente que pudo la parte de las bragas que cubría la entrada de su compañera, al tiempo que la seguía frotando el clítoris, y cuando vio que ya tenía suficiente espacio para entrar, apunto la polla de José hacia la entrada y dejó que se la clavase con el movimiento de sus caderas. Al notar como entraba en su interior Marta emitió un pequeño grito, está vez sí iba a protestar, pero José seguía metiéndosela más y más y no conseguía decir nada que no fueran grititos de placer. Vero seguía masturbando a José mientras él iba introduciéndose poco a poco en el interior de Marta, le estaba dando un morbo muy especial, volvía a sentir como se le mojaban las bragas, estuvo así hasta que José consiguió metérsela tanto que ya no podía mantener la mano en su polla sin molestar la penetración. Cuando José noto que Vero apartaba su mano aumento la intensidad de su bombeo. Marta seguía sin poder articular palabra, su compañero se la estaba follando en la oficina mientras Vero los miraba y ella lo único que podía hacer era gozar. Sentía la enorme presión que ejercía la polla de José sobre sus paredes vaginales, como le succionaba los pezones y le amasaba las tetas, se sentía en el cielo. Notó que se iba a correr, no quería hacerlo delante de sus compañeros, estuvo intentado retenerlo mientras sentía como José se iba abriendo paso cada vez un poquito más en su interior, a este paso conseguiría clavarsela entera, no pudo evitar correrse, cuando José sintió que Marta comenzaba a tener un orgasmo, se incorporo liberando sus pechos y empezó a penetrarla con todas sus ganas, veía como tenía apartadas ligeramente las bragas y como se hundía su polla en la vagina de su compañera. Aunque no podía ver casi nada de su sexo, porque seguía cubierto por las bragas, le resultó muy excitante la escena, además podía ver sus tetas rebotar al ritmo de sus embestidas y oír la forma tan sugerente que tenía de gemir entre grititos. Consiguió clavársela entera y llegar a chocar contra su clítoris, esto hizo que, cuando Marta ya pensaba que ese orgasmo era eterno, aumentase su intensidad, empezó a tener pequeñas convulsiones y convirtió en sonoros chillidos los grititos, esto motivo aún más a José, pero lo que terminó de calentarle fue oír a Vero diciéndole:

-Eso es, métesela hasta el fondo para que se entere de como se siente una buena polla, revientala el coño, lo está deseando. Mira como abre las piernas pidiéndote más, la muy guarra lo esta disfrutando como nunca, vamos llénala de leche.

Vero se asombro de lo que acababa de salir por su boca, jamas hubiera pensado que ella podría llegar a decir algo así, pero le estaba poniendo tanto la escena y se sentía tan identificada con Marta en esos momentos, que le había salido del alma. Tras unas pocas embestidas más,

José no pudo retener su eyaculación, sacó la polla justo a tiempo. Vero al ver que estaba a punto de correrse tuvo la tentación de metérsela en la boca para degustar su semen, deseaba sentir las descargas en su paladar, pero se imagino lo que Marta pensaría de ella si hacía eso, consiguió contenerse y simplemente la agarró para masturbarle, la primera descarga salió con muchísima fuerza y llegó hasta los pechos de Marta. Mientras le masturbaba, Vero iba dirigiendo algunos chorros a la tripa de su compañera aunque la mayoría los dejó caer en sus bragas, le dieron ganas de apartarlas para que la impregnara directamente el coño pero se contuvo, la excito muchísimo masturbar a José mientras se corría sobre Marta y veía como la llenaba de semen. Al terminar de correrse José se apartó y se sentó en su silla a recobrar el aliento, Marta se quedó con las piernas abiertas delante de José tumbada sobre la mesa, respirando agitadamente e intentando procesar lo ocurrido. Vero estaba ardiendo de la calentura, no podía esperar a contárselo a su marido y que la follara, así que decidió colocarse bien la ropa e irse lo antes posible dejándoles ahí.

-Bueno, por fin lo hemos conseguido, aunque nos hemos alargado más de lo que esperaba, yo me voy que se me ha hecho tarde.

José hizo lo mismo en cuanto pudo, estaba fascinado con la forma en que Vero había convertido una situación límite en un momento maravilloso, nunca en la vida había pensado en que pudiera llegar a disfrutar del cuerpo de Marta de aquella manera, de hecho, ayer ya se daba con un canto en los dientes por haber podido verle un poquito los pezones. Marta aún tardo un rato en incorporarse y ver los restos de semen por todo su cuerpo. Se coloco la ropa, tenía las bragas empapadísimas en fluidos, parecía que las había metido en un charco, llegó a plantearse si no sería mejor ir sin ellas pero, por recato, decidió dejárselas puestas, eso si, tenía que ducharse en cuanto llegara a casa. Estuvo todo el viaje de regreso a casa dándole vueltas a lo sucedido ¿Si no hubiera llegado ella, Vero hubiera conseguido que se corriera con la boca o habría tenido que follárselo? ¿Era la primera vez que estos dos hacían algo así, o lo habían hecho más veces? Por lo sueltos que los había visto no le parecía que fuera la primera vez, en ese caso ¿Vero ya se lo había follado, o simplemente se la comía y le dejaba tocarla de vez en cuando? Tal y como follaba José, le parecía difícil que se lo hubiera tirado ya y no se muriera de ganas de repetirlo. ¿Pero entonces que hacían estos dos en el archivo? La historia de la rata ya le pareció improbable cuando se la contaron, supuso que se la habría imaginado Vero, pero ahora pensaba que era probable que lo que vio Vero no fuera una rata, y que su chillido fuera de la impresión de haber visto la polla de José, con lo puritana que era, no le extrañaría que se hubiese asustado al ver semejante herramienta, aunque, por lo agitada que estaba, también era posible que hubiera intentado metérsela y el grito hubiera sido al sentir que se le desgarraban las entrañas al introducírsela en su interior, seguro que por eso no quería volver a metérsela. Tenía la cabeza hirviendo y además le preocupaba que pensaran que era una calientapollas que iba mostrándole las tetas a todos los hombres de la oficina para ponérsela dura, eso sin contar que había dejado que José se la follara delante de su compañera sin reparos, a ella también la habían excitado las ultimas palabras de Vero, pero que la hubiese llamado guarra la tenia preocupada, seguro que ahora los dos pensaban que se tiraba a todo lo que se movía. No sabía si odiar a su compañera, por haberla metido en semejante situación, o darle las gracias por haberla llevado a gozar de esa manera. Ya en casa, se metió directamente a la ducha, las bragas se le habían quedado pegadas a su sexo por la cantidad de fluidos que tenían y además seguían mojadas. Cuando se metió en la ducha primero se quito los restos de semen de los pechos, recordaba el ansia con el que se los había chupado José, lo raro es que no estuvieran enrojecidos de tanto sobeteo y tanto comérselos, después fue bajando hasta su sexo, tenía todos los pelos pegados con una mezcla de semen y las secreciones de su vagina, tuvo que frotar un poco para limpiar la zona mientras revivía el maravilloso polvo que había disfrutado, recordando la sensación de tener la polla de José en la boca, se dio cuenta de que estaba calentándose y que la mano que debería estar limpiando su sexo estaba acariciándolo, con la otra estaba masajeándose los pechos, tuvo que parar porque si no iba a acabar masturbándose en la ducha y le parecía que ya había tenido suficiente sexo por hoy.

Vero estaba segura de que habían conseguido salvar la situación y de que Marta no se atrevería a contárselo a nadie. Además era posible que pudiesen volver a usar el archivo ahora que podían tener a Marta de cómplice, lo único malo es que temía que José la cambiase por ella.

En cuanto llego a casa su marido le pregunto si no tenía nada que contarle.

-Si muchas cosas pero vamos a la cama y te las cuento.

-Estaba seguro de que tal y como ibas vestida traerías alguna historia para mí -Le dijo sonriente.

-Espera un poco, que igual no es como tu crees. Voy a empezar por el final que es lo que tengo más ganas de contarte. Lo demás lo dejamos para otro día.

Antes de empezar siquiera a contárselo, Vero cogió la mano de su esposo y la metió en sus bragas, seguía muy caliente y quería que empezase cuanto antes.

-Estas encharcada Amor, tienes las bragas llenas de restos de semen y un poco hinchada toda la zona. Está historia promete.

-Ya te digo que la historia es un poco distinta a lo que te puedas imaginar, para saber cómo llegaron hasta ahí esos restos de semen, vas a tener que esperar a otro día, y lo de la ligera hinchazón hace que este un poco sensible, nada grave, pero ten un poco de cuidado.

Antonio decidió escuchar lo que le tenía que contar su esposa y empezar a jugar suavemente con su clítoris.

-La cosa es que a última hora de la tarde, José estaba muy caliente por motivos que no vienen a cuento y decidimos quedarnos en la oficina con la excusa de terminar unas cosas. Cuando todos se habían ido, José me empezó a insistir para que follásemos, pero yo lo que quería era volver a sentir como se corría en mi boca, desde que la note en mi garganta estoy un poco obsesionada con eso, así que le dije que solo le iba a hacer una mamada. Comencé a chupársela y mientras tanto me bajé un poco el vestido y el sujetador para que pudiera verme las tetas y así conseguir motivarle más, además ya sabes que me gusta como me las mira. Yo estaba muy concentrada disfrutando de la polla de José en mi boca cuando oí que se abría la puerta de la oficina, con un susto de muerte me saqué la polla de la boca, me gire, y vi a Marta, la de contabilidad, la misma que bajó ayer al archivo, quieta mirándonos. José no reaccionaba, ni siquiera se guardo la polla, yo tampoco sabía que hacer, pero como Marta se había quedado petrificada tuve unos segundos para pensar.

-¡¡Esta vez si que os ha pillado!! además siempre me has dicho que es una cotilla ¿que vais a hacer?

-No te preocupes, conseguimos salvar la situación, pero no te adelantes. Desde luego no había excusa posible, así que me decidí por la huida hacia adelante. Le dije a Marta que se lo podía explicar y la llevé donde estaba José, lo primero era que pudiese verla de cerca. Le expliqué que José tenía una erección enorme y que llevaba mucho tiempo sin bajársele, y yo, como buena samaritana que soy, estaba intentando ayudarle con su problema. Hice como que no pasaba nada por chuparle un poco la polla, e intenté que se sintiera mal diciéndole que era por su culpa, que desde que ayer había estado enseñándole las tetas, José no se las podía sacar de la cabeza.

-Me encantas Amor.

-He tenido un buen maestro, ya verás que he usado alguno de tus trucos, pero sigamos. Yo veía como miraba todo el rato la polla de José, que la seguía teniendo fuera, y continuaba empalmadísimo, conozco muy bien lo que debía estar sintiendo, así que intenté forzarla un poco a que me ayudase a bajarle la erección. Primero conseguí que le enseñase las tetas a José mientras yo le pajeaba, luego conseguí que se la tocase mientras yo le enseñaba las bragas.

Vero introdujo su mano para ir sobando la polla de su marido.

-Todo el rato yo intentaba aparentar que eso era lo más normal del mundo para que no se cohibiera. Tuve que insistirla un poco para que empezase a masturbarle, también logré que se quitara el vestido y se quedase solo con las bragas puestas. Ya se le podía ver una pequeña mancha de humedad en ellas y eso me animó a seguir, mi intención era que se la chupase para que ella también tuviera mucho que ocultar y así, no se lo contase a nadie. Volví a metérmela en la boca mientras ella no quitaba ojo y le pedí que le dejase tocarle las tetas para animarle más. La verdad es que funcionó muy bien, yo notaba como la polla de José daba brincos de alegría al hacerlo y me la saqué para que ella pudiera verlo, se le notaba en la mirada que le encantaba esa polla. Le dije que le dejara tocarle también las bragas, pero ella se negó, me dijo que prefería ser ella la que se la chupase mientras yo me encargaba de motivarle. Marta se arrodillo delante de la polla de José y se quedó mirándola fijamente sin llegar a atreverse a metérsela en la boca, me vi obligada a insistirla un poco para que lo hiciera. En ese momento dejé que José me tocase a su antojo, ella no se movía y otra vez tuve que insistirle para que le hiciera una mamada de verdad. No te imaginas como me excito ver como se la comía, no parecía que lo estuviera haciendo muy bien, pero esa mezcla de ganas y vergüenza con la que lo hacía, me ponía muchísimo, para colmo José empezó a masturbarme y poco después a comerme las tetas, ya las tenia muy sensibles por lo que habia pasado antes y que te contaré otro día. Ver como Marta hacia una mamada a José mientras este me masturbaba, me estaba llevando al limite, aproveché para pedirle a Marta que se la comiera con más intensidad con la excusa de que si seguía así, iba a correrme yo antes que él, y vaya si puso empeño, yo veía que Marta ya estaba disfrutando la mamada y me hubiera gustado aguantar un poco más para que ella tuviera más tiempo de gozarla, pero no pude resistirlo más y me corrí en las manos de José.

Con lo caliente que ya venía de la oficina, la masturbación que le estaba haciendo su marido, y recordando esos momentos, Vero volvía a estar al borde del orgasmo, dejó por un momento de contar su historia y se centro en el placer que estaba recibiendo, Antonio, al ver que su mujer cerraba los ojos y se dejaba llevar, aumento el ritmo de la masturbación hasta que la hizo correrse. Antonio se sintió muy orgulloso de haber hecho que su mujer llegase tan rápido, a él todavía le faltaba un rato y eso era toda una novedad.

-Buff, gracias Antonio no te imaginas como lo necesitaba.

-Ya he visto como has llegado a casa, pero ahora no me vas a dejar así ¿no?

A Vero le parecía que la polla de su marido apenas había tomado un poco de consistencia, pero eso no quería decir que no estuviera excitado, así que continuó con la masturbación.

-Claro que no tonto, sigo contándote, tú sigue tocándome que me gusta mucho. Yo hice como que no se me ocurría que más hacer y también le metí una pullita para que se sintiera culpable, Marta intentó que yo me dejase follar pero conseguí convencerla de que era mejor que ella le dejara chuparle las tetas mientras yo le masturbaba. Hice que se sentara en la mesa y José le abrió un poco las piernas para meterse entre ellas y llegar a comerle los pechos. Pude ver que ya tenía una mancha de humedad gigantesca, así que pensé que podía avanzar todavía más. Dejé que José se las chupara a gusto un rato pero después comencé a rozar la punta del capullo contra su clítoris distraídamente, Marta no protestó y estoy segurísima de que lo estaba notando, así que poco a poco, fui haciendo que los roces fueran más intensos.

-Me podías dejar que te la meta un poco mientras sigues contándome.

A Vero le pareció que ya tenía la consistencia necesaria para meterla y se dispuso a cabalgar a su marido pero, cuando iba a introducirsela, Antonio la paró.

-Prefiero que sea por el otro agujero.

-Anda pillín que te está gustando lo de metérmela por el culo, ehhh.

-Si, ayer fue increíble, me encanta como me aprisiona la polla.

Vero la apunto contra su esfínter y con un poquito de esfuerzo consiguió que comenzara a entrar, a ella también le gustaba sentir la polla de su marido en el culo, la notaba mucho más que en la vagina, que casi ni se enteraba cuando se la metía. Antonio continuo con la masturbación de su esposa mientras ella le cabalgaba despacito.

-¿Por donde iba? Vale, ya me acuerdo, estaba yo masturbando a José y aprovechando a restregarle la polla por el clítoris de Marta, mientras él se ponía las botas con sus tetas. José comenzó a mover las caderas aumentando más el frotamiento y Marta seguía sin protestar, de hecho, yo la estaba viendo disfrutarlo bastante, así que de vez en cuando apuntaba la polla de José a la entrada de Marta para que la sintiera entrar un poco, aunque fuera a través de las bragas, seguía sin protestar y eso que alguna vez, vi desaparecer el capullo entero en su interior. Viendo como iba la cosa, decidí arriesgar un poco más, con muchísimo cuidado, para que no se diese cuenta de lo que tramaba, moví la tela de las bragas de Marta lo justo para descubrir su abertura. Tenías que haber visto como lubricaba, estaba toda la zona brillante por sus jugos e incluso escurrían hasta su culo.

Vero notaba un poco más dura la polla de Antonio en su culo, era la señal de que tenía que bajar el ritmo si quería que su marido aguantará hasta el final de la historia. A Ella le estaba gustando mucho la masturbación que le estaba haciendo Antonio y también tener su polla clavada en el trasero, tenía un tamaño muy adecuado para su entrada posterior, la podía sentir bien sin que le resultase incómoda. Era algo completamente diferente a lo que sentía con la polla de José, que era mucho más salvaje e intenso, eran dos formas de disfrutar distintas, le gustaba mucho no tener que elegir y poder gozar de las dos.

-En uno de los movimientos de cadera de José, apunté la polla hacia la vagina y entró algo menos de la mitad de golpe, Marta emitió una mezcla entre grito y gemido precioso, me excito hasta a mí, ahí si que pensé que se quejaría, aunque solo fuera por aparentar, pero no dijo nada, siguió gimiendo al ritmo que marcaban las penetraciones de José. Yo seguía masturbando a José, me excito muchísimo estar haciéndole una paja en el coño de otra mujer mientras se la clavaba.

Antonio estaba ya excitadísimo y comenzo a introducir varios dedos en la vagina de su mujer a la vez que la masturbaba con mucha energía. Vero ya estaba al borde del orgasmo por segunda vez con su marido, esto podía ser histórico. Además ya no recordaba cuantas veces se había corrido ese día, se asustó un poco al pensar en lo que se estaba convirtiendo, pero enseguida le dio igual y decidió disfrutarlo todo lo que pudiera.

-Al final tuve que retirar la mano porque ya le había metido tanta polla, que mi mano estaba entorpeciendo las penetraciones, me dio un poco de pena, pero lo hice. En cuanto libere su polla, José aumento la intensidad de sus embestidas y cada vez la veía enterrarse más profundo, unos instantes después Marta ya se estaba corriendo, era una delicia oírla gemir de esa forma tan particular que tiene.

Vero empezó a cabalgar a su marido con el ansia del principio del orgasmo y, como no podía ser de otra manera, Antonio se derramó en su interior, sentir el culo lleno de semen cada vez le estaba gustando más.

-Buff, yo no sé cuánto voy a aguantar este ritmo, mañana voy a tener agujetas en todos los músculos, al final está va a ser la mejor forma de que adelgace.

-Yo estoy viviendo un sueño, me encanta que me cabalgues la polla con tu culo.

-Yo también lo disfruto mucho, incluso más que por delante.

-Al final me has dejado intrigado, ¿Después de eso es cuando José se corrió en tus bragas?

-No, eso había sido antes, ya te he dicho que esa parte ya te la contaré otro día. Si quieres, lo que si puedo hacer hoy, es terminar la historia.

-Si por favor.

-José dejó de comerle las tetas, a esas alturas debía estar ya empachado, la agarró por las caderas y comenzó a darle con todo, ahí si que Marta empezó a gritar de verdad. No tardo mucho en sacar la polla para correrse también él, yo la agarré y le masturbe hasta conseguir vaciarle del todo sobre Marta, tenias que haber visto como le dejó el cuerpo de semen, desde las tetas hasta las bragas, a mí, manejar la polla de José mientras eyaculaba, me termino de calentar del todo, dirigí algunos chorros a su cuerpo para que la embadurnara bien, pero lo que más me puso fue restregarla por sus bragas mientras soltaba las últimas descargas de semen y ver cómo se hacían más transparentes de lo mojadas que las dejé, además sentir como daba brincos mientras disparaba me excito mucho.

-José tiene que haberlo gozado.

-Ya, eso me da un poco de miedo.

-¿El que?

-Pues que ahora solo quiera follársela a ella.

-Eso no va a pasar ¿tú has visto como le pones?

-Ya veremos.

-¿Y crees que Marta querrá repetir con él?

-Yo creo que ahora debe estar arrepentida pero que en unos días va a necesitar sentir esa polla de nuevo, es difícil olvidar un polvo así. Siento que he empujado a Marta por una pendiente resbaladiza.

-¿A qué te refieres?

-Pues que una vez que pones los pies en una pendiente resbaladiza ya no puedes salir, solo puedes caer deslizándote por ella como en un tobogán.

-Que tontería, ella ya es mayorcita, sabrá lo que quiere hacer.

-Más mayorcita soy yo y siento que estoy deslizándome sin frenos por la pendiente, aunque te tengo que admitir que me encanta.

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