Xtories

Casa rural (1)

Elena siempre quiso ver lo que sus amigas hacían en privado. Esta noche, la ventana de su habitación se convierte en el mejor asiento para un espectáculo prohibido, y el silencio del campo esconde gemidos que la excitan más de lo que imagina.

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Mari, Sara y Elena se conocen desde hace años. Fueron juntas a la universidad y desde entonces, a pesar de haber pasado 20 años desde entonces siguen teniendo una relación muy estrecha y se ven muy a menudo. Es muy habitual que queden para tomar algo o para salir a cenar o comer.

Aunque es normal que las mujeres queden solas, también es muy habitual que vayan acompañadas por sus parejas, David, Juan y Sergio respectivamente. Estos, después de tantos años, también habían llegado a ser buenos amigos y también quedaban de vez en cuando incluso sin sus parejas.

Mari es morena y mide 1,68. Tiene ojos claros, lo que los hace resaltar en contraste con su melena, por los hombros y también lo moreno de su piel. Es sexualmente muy atractiva, Tiene un culo más que admirable pero también llama bastante la atención unos senos que deben estar sobre la 95 pero con una copa bastante grande. David es también moreno y mide alrededor de 1,75. Le gusta nadar y, aunque no puede hacerlo tan menudo como le gustaría, le ayuda a mantenerse en forma.

Sara es también morena pero en su caso, los ojos son marrones. Mide alrededor del 1,65 y tiene también un culo estupendo, pero lo que más llama la atención de ella es el tamaño de su pecho, que llega a la talla 110. Juan por su parte mide sobre el 1,68 y es rubio. A él le gusta mucho ir al gimnasio, por lo que después de varios años de entrenamientos, tiene un cuerpo bastante esculpido.

Elena, por su parte tiene el pelo castaño y ojos verdes. Es la más alta de las tres, llegando al 1,71 de altura. Aunque también se la puede considerar delgada, es sin embargo la más rellenita de las tres. Esto hace que su trasero sea también más generoso que el de sus amigas y sus tetas también tienen un buen tamaño, llegando a la talla 95. Sergio es también el más alto de los chicos. Mide alrededor de 1,82 y es bastante delgado. Es moreno, al igual que David.

Las tres parejas habían acordado ir de vacaciones juntas a una casa rural por el norte de España y pasar varios días juntos. El mes de Junio, en el que habían decidido realizar el viaje había llegado y se disponían a empezar su viaje de 6 días.

Cuando llegaron a la casa que habían alquilado, ya bien entrada la tarde, la dueña les estaba esperando. Esta les enseñó las diferentes estancias de la casa. Había cuatro habitaciones distintas cada una con cama de 1,50. Cada una de ellas contaba su propio baño, todas con un plato de ducha rectangular. En la casa había también un salón con dos sofás de cinco plazas y una mesa de comedor con 8 sillas.

La puerta de entrada a la casa daba acceso al salón y desde este se podía acceder por una puerta a un pasillo que daba acceso a las habitaciones. Al otro lado del salón se encontraba la puerta de la cocina.

La casa era bastante grande pero, además, se encontraba en una parcela de terreno inmensa. Además de la casa, había una zona con un cenador cubierto y también otra zona con una barbacoa y una especie de barra donde se podían poner los platos cuando se cocinaba y que también tenía unos taburetes para poder sentarse.

La parcela estaba en mitad del campo. El pueblo más cercano estaba a 3 kilómetros de distancia y la casa más próxima se encontraba a unos 300 metros.

Después de que la dueña les dejara las llaves y se fuera, las tres parejas se repartieron las habitaciones y dejaron sus equipajes. Mari y David dormirían en la habitación del fondo a la derecha, Sara y Juan en la del fondo a la izquierda y Elena y Sergio tendrían su habitación al principio del pasillo a la izquierda.

Después de colocar todo, decidieron ir a comprar al pueblo. Para desplazarse utilizarían dos de los tres coches en que había llegado cada una de las parejas. Mari y David ofrecieron usar el suyo y con ellos iría Sergio mientras que Elena iría en el coche con Juan y Sara.

Tardaron aproximadamente una hora y media en volver a la casa. Habían comprado mucha comida, pero sobre todo habían comprado mucha bebida con la que acompañarla y aunque no toda ella era alcohol, si que se podría decir que iban bien servidos.

Todos estaban muy cansados, así que decidieron que no merecía mucho la pena hacer una cena demasiado elaborada. Prepararon un picoteo para matar el hambre y lo acompañaron con un poco de vino y algún refresco.

Después de la cena, todos se quedaron charlando en el salón sobre los sitios que cada uno quería visitar. Mientras hablaban, organizaron un poco los planes para visitar diversos sitios a lo largo de los días que estarían por allí. La idea era levantarse, sin prisas, para visitar algún sitio (pueblo, cueva, etc.) de los alrededores y comer fuera de casa. Las cenas, sin embargo, serían casi siempre en casa, puesto que las carreteras de la zona no eran muy buenas y no querían tener problemas con los coches.

Todos estaban muy cansados, por lo que decidieron irse a la cama pronto. Esto les permitiría levantarse un poco más temprano al día siguiente, y así aprovecharían para hacer el desplazamiento más largo de todos los planificados para el viaje.

Al día siguiente se encontraron en el salón sobre las 10:00h y tomaron un desayuno ligero antes de emprender su viaje sobre las 10:30h. Los coches se organizaron exactamente igual que el día anterior para ir a la tienda.

Cuando regresaron a casa, eran ya las 21:00h. El día había sido muy agradable y se dispusieron a preparar la cena. Esa noche cenarían en el cenador del jardín, así que mientras unos preparaban comidas, los otros llevaron a la mesa todo lo necesario. Todavía había bastante luz cuando empezaron a comer, pero poco a poco la claridad fue dejando paso a la noche. Por suerte, el cenador disponía de unas lámparas que, sin dar mucha luz, si que permitían pasar la velada pudiéndose ver las caras los unos a los otros.

Cuando terminaron de recoger todo, cada pareja se dispuso a ir a su habitación. Todos parecían muy cansados. Eran las 00:30h y se habían ganado un buen descanso. Sin embargo, cuando llegaron a su habitación, Mari miró por la ventana y se le antojó salir a ver las estrellas. Le dijo a David que en el camino a la cama se le había pasado el cansancio y que le apetecía salir a mirar el cielo. David parecía un poco más cansado, pero acompañó a Mari de vuelta a la zona del cenador, aunque esta vez con las luces apagadas. En esas condiciones, podían disfrutar de una gran vista del cielo.

Sentados en el suelo, pasó poco tiempo hasta que Mari pareció estar incómoda, por lo que David se sentó detrás de ella para ofrecerse como respaldo improvisado.

Pasados pocos minutos en esta posición, Mari cogió una de las manos de David con las suya y la dirigió a una de sus tetas. David no movió ni un sólo músculo esperando no meter la pata, pero su pene sí dió un ligero respingo al notar el contacto en su mano. Como David no se movía, fue Mari la que, agarrando la mano de David, la fue moviendo para acariciar su pecho. Primero movía la mano muy despacio y con movimientos muy pequeños, pero estos movimientos se fueron haciendo mayores. También cogió la otra mano de David y la llevó a su otra teta. En este momento, David ya no esperó y empezó a acariciar y apretar ligeramente las tetas de Mari. David iba cambiando los movimientos, pero intentaba pasar sus manos sobre los pezones de Mari frecuentemente. A David le encantaba notar cómo se iban poniendo duros con sus caricias y era algo que estaba consiguiendo en esos momentos.

De la boca de Mari escapó un ligero gemido que le dio a David la certeza de que sus caricias estaban consiguiendo el resultado esperado. Ese gemido hizo saber a David que tenía que seguir y en ese mismo instante aventuró su mano derecha sobre el muslo de Mari. La apoyó cerca de la rodilla y desde esa posición fue bajando lentamente, acariciando el muslo hasta que sus dedos llegaron al borde de las bragas que llevaba Mari.

Al notar la mano de su amante, Mari movió la tela de sus bragas dejando al aire su coño, invitando a David a que siguiera avanzando para acariciar su intimidad. Al acercar la mano, David sintió la humedad que emanaba de su pareja y lentamente empezó a acariciar tanto la entrada de Mari como su clítoris, haciendo que el placer empezara a hacer brotar ligeros gemidos de su amante. Poco a poco fue acelerando sus movimientos haciendo que la espalda de Mari se arqueara. Mari llevó su mano a la teta que no estaba acariciando David y empezó a acariciarse el pezón para aumentar su placer. A los pocos segundos, un orgasmo se apoderó de ella. David siguió acariciando rápidamente el clítoris de Mari hasta que consiguió que un segundo orgasmo llenara el ambiente de gemidos que iban subiendo un poco de intensidad, aunque no había nadie lo suficientemente cerca como para escucharla.

Cuando recuperó un poco la tranquilidad, Mari se puso de rodillas y se giró para dar un buen beso a David. Parecía que quería agradecerle los servicios prestados. Sus lenguas jugaron durante casi un minuto. Al separarse, Mari le hizo un comentario a David:

- Hoy no me quiero limitar a las caricias.

Y poniendo su mano en el pecho de David, le empujó ligeramente hasta que este se tumbó, apoyando su espalda en el suelo. Mari llevó sus manos a la goma del pantalón corto que llevaba David y tiró de ellos hacia abajo. David levantó las caderas para facilitar el trabajo de Mari, quien además de bajar el pantalón, en el mismo movimiento aprovechó para bajar los calzoncillos. En ese momento la erección de David quedó al descubierto. Mari llevó su mano derecha a la base de la polla que tenía delante y empezó a acariciarla moviendo su mano muy despacio. Después de bajar y subir unas pocas veces, acercó su boca y se la metió muy despacio, haciendo que David sintiera como se introducía cada milímetro de su miembro en la boca de su pareja.

Mari sabía muy bien cómo darle placer a David con su lengua y su boca. Iba subiendo y bajando a distintos ritmos y de vez en cuando se paraba para jugar con su lengua a acariciar el frenillo.

Elena no había podido conciliar el sueño desde que se había metido en la cama. Sergio, sin embargo, había conseguido dormirse en menos de dos minutos, lo que le hacía tener ganas de despertarle de un codazo. Ella siempre había envidiado esa capacidad de dormirse tan rápidamente. Esa noche estaba realmente tentada de despertarle de malas maneras, así que, para evitar la tentación, decidió levantarse y tomar un poco el fresco.

Al salir al pasillo, vio que la puerta de Mari y David estaba bastante abierta lo que le pareció bastante raro. Se acercó y desde la entrada comprobó que la cama estaba vacía. Desde la puerta vio que la ventana estaba abierta y parecía que había alguien fuera. Decidió acercarse y mirar desde ella. En ese momento pudo ver a los dos amantes tumbados en el césped. no estaban demasiado cerca, pero se podía ver perfectamente la boca de Mari bajando y subiendo por el falo de David. Estaba orientada directamente hacia la ventana, así que no había lugar a dudas. Elena se quedó mirando cómo Mari hacía disfrutar a David y empezó a sentirse muy excitada. Notó que su respiración estaba acelerada y sus pezones se habían erguido como si fuese ella misma la que estuviera follando en ese momento.

Ver a los dos la había puesto tremendamente cachonda y decidió que ella también podía disfrutar mucho con aquel espectáculo. Se acerco a la puerta y la cerró con el cerrojo interior para que nadie pudiera sorprenderla. Después se desnudó completamente y volvió a acercarse a la ventana. Mientras veía como Mari se la chupaba a David, ella empezó a pellizcar uno de sus pezones con una mano, mientras que con la otra se agarraba fuertemente su otra teta. Sin embargo, una de sus manos tardó muy poco en bajar hacia su clítoris para acariciarlo haciendo pequeños círculos sobre él.

Mientras estaba masturbándose, Mari pareció mirar a los ojos a David para intentar ponerle más cachondo todavía. En ese gesto, Elena se dio cuenta de que Mari podría haberla visto así que se movió un poco para esconderse un poco más. Siguió mirando y Mari seguía en lo suyo por lo que supuso que no la habían visto y que estaba a salvo, así que siguió acariciándose mientras sus amigos le brindaban aquel espectáculo.

Sin embargo, Mari si había alcanzado a ver a su amiga, aunque la idea que le pasó por la cabeza no fue de retirarse. Fue pura excitación lo que sintió. Aquello la había hecho sentir una sensación que no había experimentado nunca. Decidió dejar de chuparle la polla a David y se dirigió a darle un beso. Le sujetó la cabeza a su pareja para que no pudiera girarla y le siguió dando besos para después comentarle en voz muy baja.

- Sigue mirándome. No te gires. Elena lo está pasando en grande con nosotros.

La imagen atravesó el cerebro de David como una flecha. Sin embargo Mari le devolvió inmediatamente a la realidad volviendo a hacerle otro comentario, aunque era bastante inesperado para él:

- A lo mejor tienes suerte y se cumple tu fantasía de follarte a dos mujeres a la vez.

David se quedó dubitativo así que ella le volvió a hablar:

- No me digas que no te gustaría?

- Pues creo que si me gustaría, si. Vamos estoy seguro.

- Pues a juzgar por cómo se está frotando el coño, creo que a ella también le apetece que le metan un pollazo esta noche. Vamos a demostrarle lo mucho que puede disfrutar si viene. Cómeme el coño. Sabes que me encanta y seguro que a ella también.

Mari se dejó caer hacia atrás lentamente para recostarse sobre su espalda, mientras en esta ocasión, era David el que llevaba su boca a la entrepierna de su amante. En ese momento empezó una comida de coño que seguro que Mari no puede olvidar en su vida. Si normalmente David se afanaba bastante en hacer disfrutar a su compañera, en esta ocasión estaba dándolo absolutamente todo. Los juegos de su boca y su lengua estaban volviendo loca de placer a Mari, que tardó apenas 2 minutos en volver a correrse, esta vez dejando escapar unos gemidos algo más audibles que antes.

Cuando se recuperó un poco, hizo a David girarse para apoyar su espalda en el suelo y caminando a gatas sobre el, se fue acercando a su entrepierna hasta que estuvo en disposición de sentarse sobre su polla, haciendo que esta entrase entera dada la humedad que había en su vagina. En esta posición, Mari podía ver perfectamente la ventana del cuarto donde se encontraba Elena, pero para que esta no se diese cuenta de que la habían visto, intentaba no mirar nunca directamente, aunque si se encargaba de tenerla en su campo de visión en todo momento.

Para esas alturas Elena ya estaba al borde del orgasmo. Además de acariciarse el clítoris todo lo rápido que podía, también se estaba introduciendo un dedo de la otra mano. Como un minuto después, explotó en un orgasmo que tuvo que silenciar como pudo para que no retumbasen sus gemidos en todo el valle donde estaba la casa.

Cuando Elena recuperó un poco la compostura se apartó de la ventana y se vistió para abandonar la habitación.

En ese momento, Mari se giró para quedar mirando a David a la cara:

- Ha terminado. Y por lo intenso que parecía se debía estar metiendo la mano entera. Ahora veremos si tienes suerte y puedes cumplir tu fantasía

- Ya, como si me fueses a dejar que os follase a las dos.

- Si ahora mismo viene ella, o si en otro momento tienes la oportunidad de cumplir tu fantasía, yo te ayudo a hacerlo.

En ese momento, Mari levantó un poco sus caderas, haciendo que la polla de David saliera de su cuerpo:

- Para que no te corras ya por si tienes suerte

Y mirándole sonriente le guiñó un ojo y le dio otro morreo.

Estuvieron besándose por unos minutos, pero allí no apareció nadie, así que Mari se volvió a sentar sobre el miembro de su amante y empezó a cabalgarlo como si estuviera galopando en un caballo.

- Esa idiota no sabe lo que se ha perdido

Mari aceleró todavía más. Subía y bajaba hasta que hizo a David venirse dentro de ella. Al haberlo hecho con unos movimientos tan rápidos, David podía notar cómo los chorros de semen salían con mucha fuerza de su polla. Al sacárla, todavía caían alguna gotas, así que Mari extendió su mano, agarró la polla de David a la altura de su propio pubis y le pajeó suavemente haciendo que las últimas gotas de semen calleran sobre ella.

- Me encanta follar contigo - Le dijo a David sonriéndole para inmediatamente hacerle un gesto con el dedo para que se acercase y besarle.

Continuaron besándose durante algunos minutos hasta que David se percató de lo tarde que se había hecho.

- Vámonos a la cama que mañana no va a haber quien te levante - Le dijo a Mari

Ambos se colocaron la ropa y se dirigieron a la casa para irse a dormir.