Descubriendo un nuevo placer Capítulo 3
Sabía que el mensaje lo había leído. Sabía que la ropa sucia era una prueba innegable. Pero en lugar de gritos, solo recibió besos suaves y una pasión que no le correspondía. ¿Qué secreto guarda Martín para no romper el juego?
Capítulo 3
Las semanas transcurrieron de manera similar. Una vez por semana me encontraba con Fer, teníamos sexo increíble, inventaba alguna excusa y luego volvía a los brazos de Martín. Estaba disfrutando de estos dos mundos a la vez. Sabía que lo que hacía estaba mal, pero no podía evitarlo.
Hasta que una noche pasó algo raro. Me metí a bañar y dejé mi celular en la habitación. Mientras el agua caía sobre mi cuerpo, escuché el sonido de un mensaje entrante. Mi corazón se aceleró al instante. Si justo Tincho miraba el celular y veía un mensaje de Fer, estaba en problemas. Intenté terminar la ducha lo más rápido posible. Al salir, mi celular seguía en el mismo lugar, lo que me tranquilizó un poco. Desde la cocina se escuchaban los ruidos de Martín preparando la cena. Pero al desbloquear el teléfono, me di cuenta de algo que me dejó helada: el mensaje de Fer en Instagram ya estaba leído.
El mensaje decía cosas como que la había pasado muy bien conmigo la otra noche, que moría de ganas de volver a verme, que me iba a coger mejor que mi novio y otras locuras que me hicieron temblar de pánico. Ya no tenía escapatoria, esta vez sí que me habían descubierto. En mi mente, empecé a preparar un discurso de disculpa, tratando de imaginar cómo podría reaccionar Martín.
Caminé lentamente hacia la cocina, con la piel pálida y las piernas temblando. Al llegar, lo vi sonriendo mientras revolvía la comida. Se dio vuelta, me besó con dulzura y me dijo:
—Amor, ¿tenés hambre? Ya casi está la cena, podés ir preparando la mesa.
No entendía nada. ¿Cómo podía actuar con tanta normalidad? Me acerqué, lo besé largamente y fui a poner la mesa.
—¿Qué está pasando? —me pregunté en silencio.
Estaba segura de que había leído el mensaje. ¿Estaba esperando el momento para enfrentarlo? ¿Planeaba vengarse? No sabía qué esperar, pero para mi sorpresa, no mencionó absolutamente nada.
Esa noche hicimos el amor con una pasión inusual. Martín se entregó a mí con una intensidad que no era común en él. Yo, entre confundida y excitada, simplemente disfruté el momento.
Las semanas pasaron, y mi curiosidad se volvió más fuerte que el miedo. Decidí dejar mi celular sin bloqueo más seguido, a ver qué pasaba. Notaba que algunos mensajes ya estaban leídos cuando los revisaba, pero Martín seguía sin decir nada. Algo raro estaba pasando.
Una noche, después de ver a Fer y que él terminara adentro de mí varias veces, llegué a casa con la tanga todavía húmeda y sucia. Fui directo al lavadero para meterla en el lavarropas, pero en un impulso dejé la prenda sobre el canasto de ropa sucia, bien visible. Pasaron días y la tanga seguía allí. Era imposible que no la hubiera visto. Decidí arriesgarme un poco más.
—Amor, te toca lavar la ropa a vos, ¡no te hagas el tonto! —le dije, con una sonrisa picara.
—Jaja, bueno, bebé, esta noche la lavo —respondió con total normalidad.
Por la noche puso la ropa a lavar, cenamos y nos fuimos a la cama. Otra vez, me hizo el amor con una pasión desmedida. Mientras lo hacíamos, no me aguanté y le susurré:
—Gracias, amor, por lavarme la ropa y mis tanguitas. Sos el mejor novio.
—De nada, bebé, vos sabés que haría cualquier cosa por vos. Sos mi reina —me respondió, mirándome con amor.
No podía creerlo. Estaba disfrutando de este juego más de lo que imaginaba. Quería ver hasta dónde podía llegar.
Días después, decidí probar algo más arriesgado.
—Amor, esta noche me junto con las chicas. Creo que vamos a hacer una pijamada, así que no me esperes despierto, seguro vuelvo mañana. Te amo.
—Bueno, bebé, pasala lindo. Yo también te amo —me respondió, dándome un beso dulce.
Esa noche cogimos sin parar con Fer, y por primera vez me quedé a dormir en su casa. Fue una locura. Pero, en el fondo, no veía la hora de volver con Martín y seguir con este juego.
A las 7 de la mañana llegué a casa. Fui directo a la habitación y empecé a besar a mi novio para despertarlo.
Mi aliento todavía sabía a Fer. Le había chupado la pija tantas veces que no había manera de ocultarlo. Pero eso solo hacía la situación más morbosa. Me arriesgué un poco más.
—Amor, ¿no me darías unos besitos abajo? Me duele un poquito la conchita, no sé por qué… —le susurré con voz dulce.
—Oh, pobrecita, mi amor. Obvio, te voy a dar unos besitos lindos.
No podía creer lo que estaba pasando. Me tapé la boca para evitar que se me escapara una risa. Guié su cabeza hacia abajo, y empezó a besarme con suavidad, a lamerme con ternura. Él me hacía mimos con la lengua en el mismo lugar donde Fer me había destruido toda la noche, estuvo media hora dándome besos hasta que volvi a tener un órgasmo super intenso.
Fue una de las mejores sensaciones que tuve en mi vida.
lo miré a los ojos, lo acaricié y le dije:
—Amor, ¿te molesta si hoy no cogemos? Solo quiero estar abrazada con vos, sentirte cerquita.
—Obvio, bebé. Yo también soy feliz solo con estar acá con vos.
Nos abrazamos desnudos y nos volvimos a dormir. Me sentía plena, completa. No entendía exactamente qué estaba pasando, pero tampoco hacía falta entenderlo. Solo había que disfrutarlo.
Continúa en
- Relato #231094— title-regex: contiguous parts (2 -> 3)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
La vida de Clara (6) Estoy muy caliente
El teléfono suena en medio del jadeo. Ella debe responder a su marido mientras otro hombre la llena.
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Me olvidé de apagar el teléfono móvil
La llamada sonó a las dos de la madrugada. Mientras su esposo le preguntaba si necesitaba que fuera a buscarla, unas manos desconocidas le rodeaban…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Jugando con fuego (Libro 4, Capítulos 21 y 22)
María no solo permite que la miren; ella exige que la escuchen. Mientras su novio la toca, un hombre al otro lado del teléfono le cuenta exactamente…
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Masajista a domicilio
El teléfono suena justo cuando las manos del masajista comienzan a deslizar el aceite sobre su piel.
Comparte:Infidelidad consentidaDominacion masculinaExhibicionismo accidental
- Hetero: Infidelidad
Involucrando a mi marido. La trama
Sabe que su marido debería estar celoso, pero él solo quiere verla perder el control. Esta noche no hay secretos, solo la promesa de un tercero que…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Esposo mío, ¿Te muestro como se la mamo a otro?
Enrique cree que tiene el control, pero Aria sabe exactamente qué botones presionar. Mientras prepara la maleta para Venecia, ella no solo lo excita…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo accidentalDominacion masculina