2 Polvos salvajes en la tienda de muebles
Ella llegó a la tienda con el coño mojado y la urgencia de ser follada sin preguntas. Con la persiana bajada y el mundo afuera, él no pensó en nada más que en darle el polvo bestia que ella pedía. ¿Podría resistirse a la tentación de correrse dentro de una desconocida?
Historia real de una buena sesión de sexo con una mujer en primer día que nos vimos.
Disculpad mis dietas que pueda haber, ya que lo he escrito del tirón en un arrebato calentorro.
Conocí por Tinder a una casada q necesitaba sexo urgentemente.
Hablamos un poco por Skype y quedamos directamente para follar.
Yo trabajaba en una tienda de muebles y en breve estaba de vacaciones. Era cerca del 15 de agosto y estaba yo solo en en trabajo.
Yo le comenté de follar en la tienda en una de las camas de exposición, que echaría la persiana, bajaría los estores y a follar sin que nadie nos vea.
La idea de follar con un desconocido con el que solo había cruzado 4 palabras escritas y el hacerlo en un sitio público la puso muy caliente. La verdad es que la tía tenía ganas de follar a lo bestia.
A la una y media llegó a la tienda, la vi llegar a través del escaparate. Rubia, pelo largo, con kilitos de más y buenas tetas, levaba un vestido ligero, muy accesible y apropiado para la ocasión.
Entró, y sin decir nada paso hasta adentro. Yo bajé la persiana y los estores.
Aún sin decir nada, apenas un hola, empezamos a comernos la boca.
De ahí a un sofá, no pude evitarlo y la desnudé enseguida. Comencé a comer sus tetas que eran gordas y duras, de grandes pezones.
Qué ricas... Volví a comerle la boca y la llevé a la cama.
Se tumbó y abrió sus piernas para mí, ofreciéndome su coño depilado que venía ya mojado desde casa.
Me desnudé enfrente de ella y directamente y besando sus piernas poco a poco empecé a comerme ese coño que estaba totalmente mojado.
Me agarró la cabeza y empezó a gemir a los 2 segundos. Se movía de maravilla y de imaginar ese movimiento con mi polla dentro no pude resistir la tentación y decidí empezar a follar.
Me coloqué entre sus piernas y mientras le chupaba la lengua se la metí entera.
Cómo le gustó sentirla dentro... Y a pelo.
Le pregunté si tomaba la pastilla y me dijo que tenía hecha la ligadura, que me podía correr dentro con tranquilidad... De puta madre, pensé.
Estábamos muy calientes los dos y mira teníamos muchas ganas. Fué un polvo bestia, con mucha energía.
Mientras se la metía acariciaba su clítoris y ni tardó mucho en correrse, de lo que disfrutaba a veces reía y otras gritaba... Cuando ella se corrió decidí no esperar y me corrí. Que orgasmo más bueno y que buena corrida se llevó dentro...
Nos quedamos en la cama hablando un rato.
Al poco ella comenzó a chupame la polla y no tardó en ponérmela bien dura.
En una de las pocas conversaciones me comentó que quería ser follada a 4 patas como el polvo de la película 365 DNI.
Pues dicho y hecho, en cuanto estuvo dura la puse a 4 en la cama y yo de pie en el suelo. Cogí sus dos manos a la espalda y me la follé muy duro.
Ella gozaba como una perra, gemía y gritaba, antes de correrse por arriba vez dijo -Dios, quiero llorar, quiero llorar! - eso no se me olvidará nunca.
Me la follé como un bestia, después de que se corriera yo paré, porque yo iba a tardar bastante en hacerlo o puede que no siquiera lo hiciera.
Y nada más acabar, nos besamos, hablamos un poco, se vistió corriendo y se fue a trabajar con una sonrisa en la cara, el coño lleno de leche y con la alegría de estar bien follada.
Conocí por Tinder a una casada q necesitaba sexo urgentemente.
Hablamos un poco por Skype y quedamos directamente para follar.
Yo trabajaba en una tienda de muebles y en breve estaba de vacaciones. Era cerca del 15 de agosto y estaba yo solo en en trabajo.
Yo le comenté de follar en la tienda en una de las camas de exposición, que echaría la persiana, bajaría los estores y a follar sin que nadie nos vea.
La idea de follar con un desconocido con el que solo había cruzado 4 palabras escritas y el hacerlo en un sitio público la puso muy caliente. La verdad es que la tía tenía ganas de follar a lo bestia.
A la una y media llegó a la tienda, la vi llegar a través del escaparate. Rubia, pelo largo, con kilitos de más y buenas tetas, levaba un vestido ligero, muy accesible y apropiado para la ocasión.
Entró, y sin decir nada paso hasta adentro. Yo bajé la persiana y los estores.
Aún sin decir nada, apenas un hola, empezamos a comernos la boca.
De ahí a un sofá, no pude evitarlo y la desnudé enseguida. Comencé a comer sus tetas que eran gordas y duras, de grandes pezones.
Qué ricas... Volví a comerle la boca y la llevé a la cama.
Se tumbó y abrió sus piernas para mí, ofreciéndome su coño depilado que venía ya mojado desde casa.
Me desnudé enfrente de ella y directamente y besando sus piernas poco a poco empecé a comerme ese coño que estaba totalmente mojado.
Me agarró la cabeza y empezó a gemir a los 2 segundos. Se movía de maravilla y de imaginar ese movimiento con mi polla dentro no pude resistir la tentación y decidí empezar a follar.
Me coloqué entre sus piernas y mientras le chupaba la lengua se la metí entera.
Cómo le gustó sentirla dentro... Y a pelo.
Le pregunté si tomaba la pastilla y me dijo que tenía hecha la ligadura, que me podía correr dentro con tranquilidad... De puta madre, pensé.
Estábamos muy calientes los dos y mira teníamos muchas ganas. Fué un polvo bestia, con mucha energía.
Mientras se la metía acariciaba su clítoris y ni tardó mucho en correrse, de lo que disfrutaba a veces reía y otras gritaba... Cuando ella se corrió decidí no esperar y me corrí. Que orgasmo más bueno y que buena corrida se llevó dentro...
Nos quedamos en la cama hablando un rato.
Al poco ella comenzó a chupame la polla y no tardó en ponérmela bien dura.
En una de las pocas conversaciones me comentó que quería ser follada a 4 patas como el polvo de la película 365 DNI.
Pues dicho y hecho, en cuanto estuvo dura la puse a 4 en la cama y yo de pie en el suelo. Cogí sus dos manos a la espalda y me la follé muy duro.
Ella gozaba como una perra, gemía y gritaba, antes de correrse por arriba vez dijo -Dios, quiero llorar, quiero llorar! - eso no se me olvidará nunca.
Me la follé como un bestia, después de que se corriera yo paré, porque yo iba a tardar bastante en hacerlo o puede que no siquiera lo hiciera.
Y nada más acabar, nos besamos, hablamos un poco, se vistió corriendo y se fue a trabajar con una sonrisa en la cara, el coño lleno de leche y con la alegría de estar bien follada.
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