Xtories

Cornudo feliz 2

Él sabe que su pene es insuficiente, pero sabe aún más que verla ser poseída por otro lo excita hasta el límite. Esta noche, la casa se vacía y los cuernos no son una condena, sino el escenario de su mayor placer.

Elendila11K vistas9.4· 10 votos

Hola a todos de nuevo. Ha pasado mucho tiempo desde el ultimo relato y os quería contar una nueva aventura en que disfruto de unos buenos cuernos.

El que haya leído el primer relato de cornudo feliz recordará que mi mujer me puso unos increíbles cuernos con un camarero en una boda de un sobrino mío. Os describo a mi mujer: rubia con pelo corto, 1,60 52kg tetas redondas, pezones pequeños, coñito sabroso y culito delicioso. En cuestión de sexo le gusta que la dominen. Y no sé cómo se casó conmigo porque no soy nada dominante, complexión normal tirando a delgada y polla pequeña que no llega a 14cm en su máxima erección. Me excita verla con otros Hombres y durante años le pedí que me pusiera los cuernos y lo conseguí en la anterior aventura. Desde entonces follamos poco y prácticamente solo sexo oral, o nos limitamos a masturbarnos antes de ir a dormir. Ella me dice que el sexo conmigo no la satisface y prefiere masturbarse con su satisfaier o su consolador, aunque también es verdad que se deja sobar cuando a mí me apetece y no pone pegas, excepto en abrirse de piernas, porque no le da placer. Soy consciente de que con mi pollita poca cosa puede hacer, y ella desde la follada con el camarero ha perdido su libido conmigo. Cuando voy muy caliente y estoy solo en casa me conecto a chats de sexo y me masturbo con otros usuarios o por el Skype que he coleccionado varios contactos en que les envió fotos mías con la ropita de mi mujer y de mi pollita corriéndome. Y a mi esta situación la verdad es que me excita porque pienso que así es más fácil que me ponga los cuernos.

Mi mujer se apuntó al gimnasio hará un año y la verdad es que está muy en forma, se adelgazó, se le han puesto las tetas más pequeñas para un cuerpazo con un culo que hace las delicias de los tíos del gimnasio. Y llegaron estas ultimas fiestas de navidad y como cada año quedamos con la hermana de María y su marido, que viven en otra ciudad a una hora en coche de la nuestra, ella se llama Elisabeth y él Ramon, y celebramos varias comidas y la noche de fin de año con ellos y con nuestros respectivos hijos. Elizabeth es mayor que yo y mi mujer, se llevan 10 años con su hermana y es rubia y no tan delgada y mi cuñado es un año menor que yo, fornido, con barbita, yo soy 6 años mayor que mi mujer y su hermana 4 mayor que yo aunque la verdad es que es guapa sin tener el cuerpazo que tiene mi mujer.

Ya con anterioridad me fijaba que mi cuñado estaba muy atento con mi mujer y que continuamente bromeaban entre ellos y me excitaba, pero estaba seguro que eran fantasías mías el que sintieran atracción entre ellos. Habíamos hablado de sexo, siempre medio en broma, y el siempre acababa diciendo que tendríamos que intercambiar las hermanas para romper la monotonía del sexo conjugal. A mí esto me ponía a cien, pero mi mujer y Elisabeth reían y hacían broma de estas ideas.

Quedamos como siempre en su casa para celebrar el fin de año y en esta ocasión mi mujer se puso un conjunto muy sexi, unos pantalones super ajustados que le marcaba todo y una blusa ajustada de lentejuelas con escote generoso. Yo ya iba imaginando la cara de mi cuñado cuando viera a María.

Efectivamente cuando llegamos a su casa, ya estaban sus hijas con sus novios preparando la cena. Nos pusimos a ayudarles, hablando y riendo. En un momento dado me di cuenta que mi mujer y Ramon estaban en la cocina y todos los demás hablando y riendo ya en la mesa. Mi cuñada estaba hablando con una de sus hijas y dando los últimos toques a la mesa. Me dirigí a la cocina imaginando ya escenas excitantes, pero cuando me asome estaban mi mujer y mi cuñado acabando de cocinar unos platos. Pero justo en ese momento Ramon le dijo:

-María, estas más delgada y se te han vueltos las tetas más pequeñas. – Y acto seguido la coge las tetas por detrás y comienza a magrearla a conciencia, recorriendo sus tetas por encima de la blusa, una y otra vez, pegando su cuerpo al culo de mi mujer. Y mi mujer tan tranquila diciéndole que si son más pequeñas y atendiendo a la sartén como si no pasara nada. Ahí ya tuve mi primera erección de la noche. Les hice notar mi presencia preguntando en que podía ayudar, y mi cuñado me respondió tan tranquilo y sin dejar de sobar a mi mujer, que no hacia falta, que ya acababan ellos lo que faltaba y fuera al comedor. Y así lo hice dejándolas a los dos en la cocina. Aparecieron en unos minutos con los platos que faltaban y nos pusimos a cenar. Ramon al lado de mi mujer y mi cuñada a mi lado, con mis hijos y sobrinos juntos al otro lado de la mesa. La cena fue muy divertida y la comida excelente. Bebimos bastante todos. Después de las uvas mis hijos y los de ellos se fueron a una sala de fiestas y quedamos que se quedarían a dormir en casa de uno de sus primos, así que nos quedaríamos los 4 en casa, y María y yo dormiríamos en la habitación de invitados. Ramon puso videos musicales y hablamos, reímos y hasta bailamos un poco. Al cabo de un par de horas mi cuñada dijo que ya no aguantaba más y se iba a dormir, que nosotros hiciéramos lo que quisiéramos pero que no hiciéramos demasiado ruido. Continuamos con los videos, pero ya solo hablaban juntos en el sofá María y Ramon. Hubo un momento que me quedé dormido, pero no sé cuánto tiempo había pasado que me desperté y vi que Ramon estaba hablándole al oído a mi mujer con una mano en su muslo. Otra vez note que mi pollita se ponía dura mientras Ramon al ver que mi mujer no se resistía cada vez era mas atrevido, y le metió la mano dentro la blusa preguntándole si llevaba ropa interior roja como es tradición. Ellas se dejo sobar y le dijo que si, mientras miraba al sofá donde estaba yo y vio que los estaba mirando. Se puso en pie y se quito la blusa y se bajó los pantalones, quedándose en tanguita con un bodi de encaje rojo que lo dejaba ver todo.

- ¡Que bien te queda y que buena que estas María!

- Ahora enséñame tú tu ropa interior- le dijo ella.

El se puso en pie y también se quitó el jersey, la camiseta de debajo y el pantalón, dejando ver sus calzoncillos rojos, marcando un buen paquete. Mi mujer lo empujó al sofá, se le sentó encima y le comenzó a besar en la boca. El le puso las manos en el culo mientras le metía toda su lengua en la boca, y jugaba con la de Maria. Mi pollita estaba a punto de explotar.

Ella se separo un poco de él y le fue besando en el cuello, los pechos, el ombligo y le beso el paquete de los calzoncillos. Se los bajó, y comenzó a besar y lamerle la polla y los huevos.

-Esto si es una buena polla, - dijo entre gemidos. Y la mamaba con deleite, recorriendo cada centímetro de su polla. Él me miraba y me decía con gestos que le estaba haciendo un buen trabajo. Ver la cabecita rubia de mi mujer en la entrepierna de Ramon, subiendo y bajando me excito muchísimo y ya estaba a punto de correrme. Entonces ella se puso de pie, se quito la tanguita y se sentó encima de él, dirigiendo su enorme polla a su coño, y haciéndolo entrar lentamente, comenzando un mete saca suave. Mi cuñado respiraba profundamente supongo que para evitar el orgasmo.

María: -Ni se te ocurra correrte ahora que estoy disfrutando después de tanto tiempo- (supongo que se refería a su polvo con Toni, el camarero del primer relato). No hagas como Pablo que se corre enseguida siempre. Míralo se va a correr de un momento a otro. – Y efectivamente al oírla y ver como me miraban mientras ella lo cabalgaba lentamente y con cara de puta, me corrí como una cerdita.

Maria: - ¿Lo ves que decía? Ya se ha corrido. –

Ramon no dijo nada, pero la levanto y le dijo: - Cambiemos de postura, te quiero follar a 4 patas. –

Mientras se besaban y cambiaban de postura me fui al lavabo a coger papel para limpiar mi corrida. Cuando volví, ella estaba a 4 patas y él ya la penetraba hasta las pelotas, cogiéndola por el culo y ayudándola con el movimiento otra vez de mete saca. María gemía de puro placer y yo pensaba que despertaría a su hermana y aparecería en el comedor en cualquier momento. Mi pollita se volvió a poner dura, y eso que me acaba de correr. Me excitaba a tope ver el culo de mi cuñado moverse a medida que la metía y la sacaba del coño de mi mujer. Me vinieron ganas de comerle el culo, pero no me atreví. Cada vez se movían más rápido y mi mujer gemía más fuerte, la tenían que oír los vecinos seguro. Ella le dijo: - ¡Aguanta que ya casi estoy a punto de correrme, no te corras todavía!

Ramon: - Córrete ya hija de puta que ya no puedo aguantar más! –

María: - Ya voy, Dios, que buenooo.

Ramon: - Córrete puta que yo también me corro y te voy a rellenar! – Y efectivamente los dos comenzaron a tener espasmos y el comenzó a correrse dentro, una, y otra, y otra vez, parecía que no pararía de moverse espasmódicamente. Al final se paró apoyándose en la espalda de ella.

Maria: - Que buen polvo cabrón. Me has llenado de leche la vagina, como me embaraces te corto los huevos.

Él la saco y salieron del coño de ella varios chorritos de leche de lo llena que la dejó. Se levanto, la besó y se dirigió al lavabo. Cuando paso por mi lado me dio unos golpecitos en el hombro y me dijo. – Que bien folla la muy puta. – y yo me volví a correr, esta vez saqué poquita leche.

Ella me miró y me dijo: - Va, acércate y trágate la leche que me está chorreando que lo estas deseando. – y así lo hice, me puse debajo de ella, ella se abrió el coño con las manos y comenzó a salir un montón de leche espesa, que lamí y tragué con fruición. Para mi era néctar de los dioses. Tragué un montón y después ella se fue al lavabo donde todavía estaba Ramon. La seguí y vi como se besaban y se hacían una ducha rápida los dos juntos. Me fui a la habitación de invitados y entré en una de las camas. Al poco rato llegaron los dos y se pusieron desnudos en la otra cama, apagaron la luz y durmieron abrazados.

A la mañana siguiente me despertaron unos pequeños gemidos, miré a la cama donde dormían ellos, y vi a Maria haciéndole una mamada a Ramon. Una mamada lenta y minuciosa. El volvió a gemir y se corrió en la boca de ella. Oía los ruiditos de ella al tragar la leche de Ramon y yo también me corrí.

En ese momento entro la hermana de María: - Bueno tortolitos, os he preparado el desayuno. Levantaos ya que es mediodía y vendrán los chicos a comer. Maria, límpiate la cara que la tienes llena de leche, guarra. –

Mientras desayunamos Eli comentó que le había despertado los gritos de María al correrse. Que vaya polvo se habían echado. Ramon rápidamente le dijo que yo no había participado, que solo miraba. Era excitante hablar los cuatro del sexo de la noche anterior como si fuera lo más normal del mundo. Después llegaron nuestros respectivos hijos y ya no hablamos más del tema. Al final del día nos despedimos y volvimos a casa.

Ya en la cama con maría lo volvimos a hablar. Ella y su hermana habían quedado de compartir a su marido, ya que él pedía mucho sexo y Eli ya no tenía tantas ganas como antes, y además le daba morbo que se follara a su hermana. Una o dos veces al mes quedarían en su casa ya que sus hijos ya vivían independientemente y podían follar más libremente. Y si yo quería ella follaría conmigo o me masturbaría cuando tuviera ganas. Pero que disfrutar del sexo conmigo, al tener la polla pequeña y ser eyaculador precoz, que era imposible, aunque me quería. Además le venía el recuerdo de verme con sus braguitas i camisón masturbándome por internet, ya no me consideraba un macho para follar. Y yo podía continuar teniendo sexo por internet y vestirme con su ropa. Hasta podría probar de follar con algún tío a ver que tal. Y de momento se acaban mis aventuras sexuales por ahora. Ya iré contando si tengo más.