Solucionando el primer calentón
Sabe que su esposa está en la oficina. Sabe que sus compañeros pueden aparecer en cualquier momento. Pero la necesidad de tocarla, aquí y ahora, es más fuerte que el miedo a la exposición.
Como este relato es parte de una serie, recomiendo leerla desde el principio para facilitar la comprensión de este.
Me pone tan bruto el apretón que le das a mi polla delante de todo el mundo, mi mujer incluida, que no consigo sacarte de mi cabeza. Me tienes tan caliente que te insisto por mensajes en verte al día siguiente, aunque tú me dices que no vas a poder quedar antes del siguiente viernes. Pero me he obsesionado contigo y ni de broma puedo estar tantos días sin follarte. Siento tal necesidad de hacerte correr con mi polla que, tras contarme a qué horas paras a media mañana para tomarte un café, cometo la locura de cancelar mis reuniones del día siguiente y me presento en la puerta de tu trabajo a la hora a la que sales a tomar el café.
Espero en la calle 5 minutos antes y te envío un WhatsApp que dice: “Sígueme la corriente”. Cuando lo ves no entiendes a qué me refiero y me preguntas, pero ya no te contesto. Extrañada, asumes que ya te contestaré, mientras te preparas para bajar al café con alguno@s compañer@s.
Te veo salir del edificio de oficinas subida en tus tacones enfundada en una impecable falda gris oscuro entallada e intuyo cómo botan tus enormes pechos tras la blusa blanca a través de tu abrigo largo desabrochado, y me acerco a vosotros. Te saludo normalmente con dos besos mientras todos me miráis, tú con una mezcla de sorpresa y pavor.
-¿Qué haces aquí? Vaya sorpresa… -me preguntas con una sonrisa nerviosa.
-Pasaba por aquí y se me ha ocurrido parar por los papeles de los que hablamos. Perdona por no avisar, no sé si te pillo en mal momento, pero sólo te quito unos minutos de subir a por ellos, será un momento, de verdad…
Tú me miras y comprendes ahora el mensaje.
-¿Os importa que le atienda y vuelva a subir un momento? -preguntas a tus compañeros, pensando en el bulto de mis pantalones.
-Por supuesto que no, te vamos pidiendo el café -te responden y se alejan dejándonos en la puerta del edificio de tus oficinas.
Más tranquila, vuelvo a ver el brillo morboso de tus ojos mientras volvemos a entrar en el edificio.
-Pues a ver qué planes tienes, porque aquí me conoce todo el mundo… -me preguntas cuando estamos esperando al ascensor. Se abren las puertas y entramos, miro los botones de los pisos, tú me miras a mí entre divertida y acojonada. Mientras me decido a pulsar un botón entra un chico con cascos y la música a tanto volumen que incluso nosotros podemos oírla. Al entrar se gira y pulsa el 1, yo aún no he pulsado nada e instintivamente nos echamos al fondo mirando hacia la puerta para dejarle sitio. El chico queda mirando hacia la puerta también, delante de nosotros.
Mi mano aprieta tu culo por encima de tu abrigo.
-Mira cómo me tienes desde ayer -te digo acercándome a tu oído, y llevo tu mano al bulto de mi entrepierna.
-Estás loco… -me dices en bajito.
-Te voy a follar ahora mismo -respondo, y se abren las puertas y sale el chico.
Por fortuna no se monta nadie, pulso el botón de la última planta del parking, la -2, mientras tu mano se va a mi culo cuando me inclino hacia delante para pulsar el botón. Cuando las puertas se cierran nos comemos a besos, con desesperación, tus manos en mi cara, cuello, cabeza y las mías magrean tus tetas y culo por dentro de tu abrigo abierto. Vuelves a decirme que estoy loco justo antes de separarnos porque se van a abrir las puertas. Salimos al pequeño distribuidor donde hay una puerta para salir a las plazas de parking y otra con un ojo de buey de cristal que lleva a las escaleras de servicio. Abro esta última y te invito a pasar, nos miramos sonriendo nerviosos y cachondos.
En el rellano nos volvemos a devorar la boca. Me quito el abrigo y lo tiro al suelo. Te quito el tuyo sin dejar de besarte y lo dejo encima del mío. Tus manos no sueltan mi cara ni las mías tus tetas y culo. Pongo mi mano en tu mentón, bajo tu barbilla y me separo de tus labios.
-Por favor arregla esto -te digo tirando de ti hacia abajo.
Tú entiendes lo que quiero y te pones en cuclillas para abrir mis pantalones y liberar mi polla durísima. Cuando ves tu tanga de ayer enrollado otra vez en mi polla te relames y te ríes, mientras lo desenrollas y te metes mi polla en la boca, ayudándote de tus manos para felarme y acariciar mis huevos. Te hago el favor de cogerte el tanga de tu mano.
-¿Acaso pensabas que no te lo iba a devolver? Ante todo soy un caballero… -y mientras digo estas palabras sujeto tu pelo en una coleta y empujándote tu cabeza contra mi polla te la clavo hasta el fondo de tu garganta.
Durante algo más de un minuto me dedicas una mamada magistral por tu parte en ese descansillo con la poca iluminación que entra por el ventanuco de la puerta del vestíbulo del ascensor y donde solo se oye el sonido de la felación y mis gemidos.
-Voy a follarte -te digo mientras te levanto.
-Sí, por favor…-respondes con un punto de ansia.
Te beso desesperadamente, subo tu falda de tubo hasta tu cintura, te saco la blusa y dándote la vuelta bruscamente te apoyo contra la pared, tú apoyas las manos y meto mis manos por debajo de la blusa para sacarte las tetas del sujetador y sobarlas apretando fuerte. Pego la polla dura, mojada y caliente a tu culo, y con tu tanga aún en la mano, me pongo yo en cuclillas. Beso y mordisqueo tu culo, con tu tanga de ayer aún en la mano, y aparto el que llevas hoy para lamer tu coño por detrás. Está ya mojado y doy un lametón desde delante hacia atrás llegando hasta tu culo, levantado por tus tacones. Abro bien tu culo con mis manos y hundo mi cara en tu coño, besando tus labios, metiéndome tus pliegues en la boca, besándolos con lengua y succionandolos. Te escucho gemir cada vez más alto cuando me ayudo con los dedos para intentar hacerte estremecer.
-Fóllame ya, por favor… -me suplicas.
Me levanto y sujetando con mi mano izquierda (con tu tanga de ayer agarrado) tu hombro y después de poner la punta de mi polla en la entrada de tu coño, paso mi mano derecha hacia delante para sujetar tu vientre, abro la mano como para sujetarte y poder embestirte con fuerza. Te la clavo de un empujón hasta el fondo. Gritas y se escucha el rebote de tus tacones en el suelo al empalarte. Tu mano derecha deja la pared para abrazar hacia atrás mi cuello.
-Te tenía que haber follado ayer delante de todo el mundo… me vuelves loco… -te digo al oído.
No te follo suave. Te follo a empujones secos, separados por un par de segundos, mientras alterno alguna comida de boca con las cosas que te digo al oído.
-Estoy perdiendo trabajo, he cancelado mis reuniones solo para venir a follarte… -sigo susurrando detrás de ti -. Sería capaz de hacerlo todos los días, me tienes loco...
Tus tacones siguen rebotando contra el suelo cada vez que empujo fuerte y vuelven a caer, tu boca emite gemidos cada vez más alto y suena el ascensor ahí fuera. Te meto el tanga de ayer en la boca para acallar tus gemidos y pongo mi mano izquierda en tu boca, me miras hacia atrás y hacia arriba con tus preciosos ojos azules muy abiertos, desesperada por correrte, gimiendo fuerte todavía pero ya resonando menos, tu mano derecha agarrada a mi cuello y la izquierda abrazada a mi brazo izquierdo. Ya no estamos apoyados en la pared, los dos en vilo, te sujeta mi mano derecha rodeando tu cintura para embestirte cada vez más fuerte y más rápido.
-Me vuelve loco que seas tan puta como para dejarte follar en tu trabajo, que te puede ver cualquiera…
Y con el ruido de tus tacones golpeando el suelo con cada embestida, tu tanga apartado a un lado dejando entrar mi polla dura, tu falda enrollada en la cintura, mis manos sujetándote mientras te follo con todas mis fuerzas, tú, pequeña, te corres mirándome con desesperación a los ojos mientras muerdes el tanga que me diste ayer y gritas bajo mi mano tapando tu boca. Tus convulsiones hacen que me corra yo también abundantemente ahogando gemidos guturales en tu oído. Como podemos intentamos bajar el volumen de nuestros gritos mutuos, mientras termino de descargar dentro de ti. Se apagan poco a poco nuestros gritos, abrazados de espaldas, aún con la polla dura en tu interior.
-Haría cualquier locura con tal de follarte y hacer que te corras con mi polla dentro… pídeme lo que quieras -jadeo en tu oído, y te saco el tanga de la boca y te beso.
-Por favor no dejes de follarme así nunca…
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