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Las infidelidades de la joven Adara. Parte 8

Miguel solo tenía permiso para mirar, pero el morbo es un combustible impredecible. Cuando la mirada se vuelve demasiado intensa y el cuerpo responde donde la mente duda, la línea entre el juego y la humillación se desdibuja. Adara creía controlar la situación, pero el dinero en el sobre reveló quién realmente pagaba el precio.

Adara966.7K vistas9.1· 11 votos

Tras ese fin de semana de locura con Rafa, estuve unas semanas algo calmada. Me costó mucho quedar con mis amigas y estar con Ayelen como si no hubiese pasado nada. Aún a sabiendas que ella engañaba a Rafa, si se enterase de que me había follado a su novio me mataría. Una cosa es que él nos entrase a todas, ya lo había hecho con Carmen y Miriam y otra cosa es pasar a la acción. Yo pasé a la acción y pegué una follada brutal con él, además de perder mi virginidad anal, creo que nunca había estado tan cachonda que en esa follada acrecentada por el alcohol y las drogas.

Como digo durante varias semanas volví a ser una novia modélica, me olvidé un poco de César, no volví a saber nada de Ginés. Y de momento tras el mal rato con Mauro y su compañero de piso no había vuelto a saber nada de él. Por tanto mis quedadas se redujeron a mi novio. Sexo con él, y en buena parte probando el anal. Tras hacerlo con Rafa, un día después de follar le propuse a David que comprase lubricante y así junto con una buena comida de culo por su parte creo que podríamos probar el anal que él tanto quería y que yo tan buenos recuerdos tenía de mi experiencia con Rafa. La polla de David además es algo menos larga que la de Rafa y entraría mejor. Llegó una tarde que se quedó solo en casa y allá que fuimos. Empezamos con el sexo oral. Con su postura favorita. Él de pie y yo sobre un cojin de rodillas y le hice una buena mamada, comiéndole además bien los huevos. Después me puse en cuatro sobre la cama y me comió el coño y el culo, después me empezó a follar en cuatro, sacó el gel lubricante y me echó por todo mi culo, metiéndome un dedo y luego dos e intentó hacerlo cada vez más grande, hasta que la sacó e intentó meterla por el culo pero la cosa no era tan fácil como el día con Rafa, supongo que en parte porque ni estaba borracha ni había consumido otra sustancia. Lo intentamos y nada, me dolía muchísimo. Lo máximo que logró fue meterme media polla y enseguida la sacó ante mis gritos de dolor. Finalmente acabé tumbada del cansancio que me produjo el intento anal y acabó follándome el coño y corriéndose en mis tetas.

Nos despedimos, y ese día iba a ser el último de mi tregua de infidelidades. Esa misma noche volví a hablar con Mauro, el chico colombiano con el que había dejado de hablar tras el incómodo episodio con su compañero de piso. Mauro me explicaba que vino a España hace 7 años desde Colombia para juntarse con su novia que llevaba viviendo aquí dos años más, con ella tuvo dos hijos en apenas tres años y hacía un año se separó de ella y Mauro que trabajaba un poco de lo que salía, de camarero, traficante y de lo que hiciese falta no tenía una buena situación económica y el compañero, que no era su compañero, si no el dueño del piso, el llamado Miguel le ayudó dejándole una habitación sin precio, Mauro le pagaba cuando podía y lo que podía ya que tenía que pagar la pensión de sus hijos y demás gastos.

"Pero tio. Si yo te entiendo. Pero qué mal rollo fue cuando salí y estaba ahí en la puerta. Y luego cuando nos fuimos haciéndose una paja en el sofá"

"Lo se. Es un salido. Me ha llegado a pagar por verme follar con tias jajaja"

"Qué dices? Y a ti no te incomoda?"

"Me da igual. Y se que a él eso le motiva muchísimo"

"Joder a mi si estuviese bueno no me importaba pero..." le dije un poco caliente porque la situación me daba morbo, no así la persona, claro.

"Pues piénsatelo un día que vengas, si quieres..."

Al rato dejamos de hablar porque me fui a dormir ya que al día siguiente madrugaba. Me sentí rara. Por un lado me dije "si hombre como me va a ver ese hombre follando" pero por otro me daba morbo. No se explicarlo. Era como que cada nueva situación caliente me ponía mucho y no me dejaba de rondar la cabeza.

A la mañana siguiente cuando salí a desayunar en el trabajo y tras no dejar de pensarlo y de rondar mi cabeza me decidí a escribir a Mauro.

"Mauro. Esta tarde puedes? Me gustaría ir a tu casa. Diselo a tu compi..."

"Que dices? Pero no te daba asco?"

"Y me lo da. Pero me da morbo pensar en que nos vea alguien follar"

"A que hora sales?"

"A las 5. En transporte publico tardo media hora o así"

"Perfecto, aquí te espero"

Me puse nerviosa como siempre que iba a hacer alguna cosa de estas. Creo que estuve mojada sin parar el resto del día en la oficina.

Llegué a su barrio cerca de las 6 porque la linea de metro se retrasó. Algo común en Madrid.

Estaba nerviosísima mientras subía las escaleras. Llamé al timbre y me abrió el dueño del piso, Miguel. Me fijé algo mejor en él. Realmente no daba tanto asco como en la primera impresión, o al menos no me pareció para tanto al darle dos besos.

"Que tal princesa? Escuché a Mauro que salía de su habitación a recibirme y que directamente me empezó a besar en la boca y a agarrarme el culo ante la mirada del señor..

Pasamos al salón, el mismo salón donde la otra vez estaba masturbándose el señor.

"Bueno para romper el hielo. Miguel ya lo he comentado contigo. Adara y yo vamos a follar y tu nos puedes mirar. Eso si con la condición ya sabes de que no puedes tocar ni intervenir"

"Por supuesto. Yo no tengo intención en hacer nada" dijo de manera seria y convincente.

Yo no dije nada. Contemplé la escena surrealista y me dejé llevar

En el salón había un sofá de tres piezas y un sillón individual. Mauro y yo nos ubicamos ahí y Miguel en el sillón. Mauro empezó a besarme y a quitarme la ropa. Llevaba puesta un jersey negro, debajo una camisa de rayas y el sujetador y en la parte de abajo un pantalón rojo y un tanga blanco.

Me desnudó entera y cuando empezó a lamerme el coño giré mi cabeza vi que Miguel ya se estaba masturbando desnudo. Tenía una polla bastante grande y gorda. Casi no abarcaba con una mano, lo que me sorprendió. Fisicamente era gordo, con una barriga muy grande, de haberse cuidado muy poco en la vida. Me miraba con cara de deseo y loco por mi cuerpo, mis tetas eran algo que hechizaba a todos los tios, pues a ese con más razón.

Después cambiamos y Mauro se sentó en el sofá y le empecé a chupar la polla de rodillas en el suelo, con la mirada hacia Miguel, la situación me daba un morbo increíble y como digo el tio no era ni mucho menos para que me diese morbo. Estuve como cinco minutos y Miguel empezó a hacer comentarios.

"Joder menuda zorrita. Vaya tetas tiene"

"La chupa bien eh Maurito"

"Ya te digo" contestó Mauro mientras me cogía con fuerza de la coleta que me suelo hacer para chuparla sin interrupciones.

Al momento empecé a cabalgar. Puse a Mauro en el sofá de tal manera que Miguel me viese entera, las tetas, la penetración de Mauro, mi coño etc..

Cuando llevaba un rato cabalgando tuve una reacción absolutamente inesperada, me levanté de la polla de Mauro y me acerqué al sillón donde estaba Miguel. Le agarré la polla, me puse de rodillas frente a él y se la empecé a chupar ante la cara de sorpresa de Mauro, que no dijo nada y ante la incredulidad de Miguel que empezó a gemir muy fuerte. Mientras se la chupaba empecé a pensar que se la estaba chupando a un cincuentón gordo que no me ponía nada. No estuve más que un par de minutos, y le cabalgué.

"Bua nena estás a mil" dijo Mauro contemplando la situación desde el sofá y masturbándose

"Dios dios me corro" dijo Miguel ni al minuto de empezar a cabalgarle. A lo cual me quité rápido de encima de él y me puse de nuevo frente a su polla, que sacudiendola un par de veces me llenó todas las tetas de leche además de parte de los hombros.

"Venga acá princesa" dijo Mauro al cual había dejado a medias, que me puso en cuatro y no tardó mucho en correrse en mi espalda.

Acabé extasiada sobre el sofá, mientras Miguel ya no estaba en el salón y Mauro había ido a por papel para limpiarme ya que tenía todo el cuerpo lleno de semen.

Al limpiarme y vestirme, apareció Miguel y me entregó un sobre sin mediar palabra. Me quedé mirando sin saber que estaba haciendo, lo medio abrí y vi que contenía 500 euros.

"Pero y esto?" Dije con la boca abierta y sin saber muy bien que hacer

"Es un regalo. No te ha dicho Mauro que le suelo dar un dinero por estas cosas"

"Joder pero tanto dinero nunca has dado" dijo Mauro

"Es que ninguna de las que te traes aquí me chupa la polla y me ha follado como ha hecho ella" contestó Miguel

"Yo no puedo aceptar este dinero. Yo no soy una puta. Me estás ofendiendo. Yo hago esto porque quiero" dije indignadísima

"Yo no te estoy pagando. Es un regalo"

"Bueno es un regalo a cambio de sexo. Y yo esto lo he hecho por morbo y porque me apetecía" volví al ataque.

"Mira princesa si no quieres cogerlo no pasa nada. No te ofendas que Miguel no lo hace con mala intención"

"Mira me voy que me estoy empezando a enfadar" y tiré el sobre encima del sofá donde le había metido la cabalgada a Miguel.

Salí de allí medio corriendo y Mauro salió detrás intentando explicarme la situación, que no me lo tomase mal etc. Pero a mi me enfadó mucho. De repente me sentí una puta. En parte era una buena zorra, para que os lo voy a negar si ya lo estáis leyendo, pero otra cosa es ser una puta..

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