Xtories

El virgen y la profesora. El desenlace

Silvia le puso el listón alto: seducir a la profesora de su amigo. Pero cuando Jorge vio a Marta, el plan se desmoronó. No fue una lección de seducción, fue una lección de placer. Y esta vez, ella no iba a salir del pub sola.

Anacoreta12K vistas9.0· 10 votos

Marta es una mujer rotunda, una hembra espectacular, quizá con un ligero sobrepeso para los cánones actuales. Es una mujer dulce e inteligente, pero su físico atrae mas a un tipo de hombres que no la agradan.

Ni monja ni puta se había dicho, un vestido escotado, hasta la rodilla, con una abertura lateral, le pareció perfecto para la ocasión, una cita que debía parecer casual para iniciar al alumno de su amiga.

Silvia la vio entrar y sentarse en la barra del pub. Habían llegado media hora antes, quería sorprenderla. Se la señaló a Jorge

- A por ella campeón

Jorge la miró sorprendido. Pues si que Silvia le ponía el listón bien alto.

- No sería mejor un objetivo algo mas modesto? comento un poco acojonado.

- No te subestimes campeón, es amiga mía, pero no se lo digas. Háblale y invítale a una copa.

Marta no lo vio venir, sintió un toque en su hombro y una voz a su espalda.

- ¿Puedo invitarte a una copa?

Un moscón, iba a contestarle sin girarse, pero el tono inseguro de su voz, la decidió a darse la vuelta. Un bombón, guapo, alto, mas joven que ella pensó, bien vestido de sport marcando un cuerpo musculado. Además parecía educado. Quedaban 15 minutos para que apareciese Silvia con su alumno. Tenía que actuar rápido.

- Muchas gracias, pero no quiero beber mucho. No te había visto antes, viernes mucho por aquí?

- No, no suelo salir mucho. Hoy he venido un poco obligado.

- Veras, he quedado con una amiga en un rato, pero me gustaría conocerte mas, quizás otro día. Me llamo Marta

- Hola Marta, yo soy Jorge.

Cuando oyó el nombre un clic saltó en su cerebro.

- ¿Eres el alumno de Silvia?

Jorge sonrió

- Me has descubierto.

- ¿Dónde está esa pequeña zorra?

Jorge la dirigió al fondo del pub y se sentaron juntos los tres.

Marta estaba entusiasmada con Jorge, se sentó a su lado, bien cerca de él y no le hizo mucho caso a su amiga. Silvia torció el morro, un poco disgustada, y se despidió.

- Creo que tres son multitud dijo. Con una sonrisa, los dos la miraron y le dijeron adiós, sin remordimientos.

La conversación fluía, pero había que dar una paso adelante y Marta comprendió que tenía que darlo ella. Esa parte del local tenía la intimidad suficiente y Marta se abalanzó a besar a Jorge, sin previo aviso. No estaba mal para ser un novato, había aprovechado bien las clases de Silvia.

- Esa abertura que ves en la falda es para que metas la mano y te entretengas mientras me besas, le susurró al oído.

Marta sintió como su mano se introducía, lenta y titubeante, por debajo de su falda, bajó su mano hasta la entrepierna de Jorge y comprobó su excitación, su apreciable miembro estaba firme y duro. Un escalofrío de placer la atravesó.

Jorge disfrutaba del beso, lo alternaba con pequeños mordiscos en el cuello, como le había enseñado Silvia y su mano acariciaba la suave piel de los muslos de Marta. Sintió la mano de ella en su miembro y su grado de excitación subió, tuvo miedo de correrse ahí mismo.

Marta percibió, que pese a la oscuridad, ya no estaban en el sitio adecuado.

- Vamos a tu casa

Cuando llegaron, Marta empezó a desnudar a Jorge, que le confesó su miedo.

- No te preocupes, si te corres esperamos a que te recuperes y lo hacemos de nuevo, le dijo Marta, mientras le desabrochaba el pantalón.

Jorge desnudó a Marta, le costó un poco el sujetador, pero lo consiguió. Estaba buenísima, unas tetas firmes, un cuerpo carnoso, con curvas, como una diosa antigua. Marta se agachó y se metió su polla en la boca. Jorge sintió que su placer estaba a punto de desbordarse, cogió su slip, que era lo que tenía mas cerca, retiró la boca de Marta y se corrió.

Jorge estaba avergonzado, pero Marta parecía divertida, empezó a besar a Jorge y desnudos exploraron sus cuerpos, entre besos y mordiscos, hasta que la polla de Jorge recobró su firmeza. Marta lo tumbó, se apoyó con sus rodillas en la alfombra, agarró la polla, le colocó un condón y sonriendo le dijo a Jorge.

- Aquí acaba tu vida virginal

La polla de Jorge desapareció en el cuerpo de Marta. Esta vez no hubo precipitación. Jorge veía y sentía su polla, aparecer y perderse en el interior del cuerpo de Marta, hasta que ella decidió cambiar de postura, se puso a cuatro patas, moviendo su culo riéndose y Jorge la embistió con fuerza, hasta que un violento y tembloroso orgasmo, atravesó a Marta y, en ese momento, Jorge también se corrió.

Aún lo harían una vez mas, antes de despedirse entre besos y promesas de verse de nuevo.

Marta despertó tarde, se estiró sonriente y satisfecha sobre su cama y comprobó que tenía dos llamadas de Silvia. La llamó

- Hola Silvia creo que te he mandado al paro, dijo riendo, trabajo resuelto.

- Tampoco había que correr tanto. Bueno, ha ido bien??

- Estupendamente, en tres días mas se gana un máster.

- ¿Vais a seguir viéndoos?

- Es un bomboncito Silvia, me gusta mucho.¿Te causo problemas?.

- No, ninguno, yo cobro el total igual.

Cuando colgó Silvia no se sentía feliz, creía que no había jugado bien sus cartas. Llamó a Jorge

- Bueno, parece que he cumplido mis objetivos muy rápido.

- Si, muchas gracias Silvia, sin ti ni hubiera sido capaz, luego te hago el ingreso.

- No es necesario, no siento que me lo haya ganado.

- Si, lo has hecho, es el dinero mejor invertido en mi vida. Muchas gracias.

La relación de Jorge y Marta se sustentó durante tres meses en la mutua atracción sexual, pero en el resto de aspectos eran muy diferentes y, esa falta de conexión acabó deteriorando la relación, hasta que Jorge decidió ponerle punto final. Habían pasado tres meses intensos y estupendos y Marta también era consciente de que no funcionaban bien como pareja, así que quedaron como amigos y se separaron.

Terminada su relación con Marta, Jorge tenía dos asuntos pendientes. Por un lado quería tener una conversación con Claudia, la mujer que se había reído de él en su juventud y, por otro lado, quería saber si podía tener algo con Silvia, su profesora, con la que había congeniado muy bien y que había confiado siempre plenamente en él.

Claudia estaba ya separada, tenía una hija y no parecía que la vida la tratase muy bien. Vivía en su mismo barrio y un día la abordó en la calle

- Me gustaría hablar contigo, te invito a un café sí quieres.

Claudia acepto con un gesto triste. Se sentaron y Jorge le contó lo que le había costado superar aquellas risas a su paso.

- Me comporté como una puta, le dijo Claudia. He cometido muchos errores en mi vida, pero ese es del que mas me arrepiento. No te lo merecías.

- Gracias Claudia, me ha costado muchísimo tener una relación normal con una mujer, aquello me hundió muchísimo, pero ya lo he superado y no quiero guardarte rencor.

- Muchas gracias, ya veía lo bien que te iba y me alegraba mucho por ti, respecto a las mujeres, conozco varias que estaban esperando un pequeño paso por tu parte, pero estaban coladas por ti.Alguna vez he tenido ganas de darte un empujón, podía haberte ayudado.

- Me alegro de quedar como amigos y si necesitas algo, ya sabes dónde tienes un amigo.

- Muchas gracias

Quedaba el tema de Silvia y pensó que podían retornarlo con un correo, igual que cuando se conocieron

De: Alumno Jorge

A: Profesora Silvia

Hola profe, me gustaría verte de nuevo. Te apetecería cenar conmigo un día??

Jorge