Xtories

Gregorio, como un hermano para mi

Gregorio siempre fue como un hermano para ella, pero esa noche, entre copas y recuerdos, la línea familiar se desdibuja. Lo que comenzó como nostalgia se transforma en una confesión de deseos ocultos y una noche de placer prohibido que cambiará sus reglas para siempre.

Ana84golosa7.9K vistas8.0· 5 votos

Hace un par de semanas vinieron de visita mi madrina y su hijo (Gregorio o Goyo). Entre otras cosas vinieron a la fiesta del cumpleaños 50 de mi hermana. La verdad es que me dio muchísimo gusto que vinieran, porque hacía más de 10 años que no nos veíamos; había mucho qué platicar. La fiesta fue una comida que empezó como a las 12 del día y terminó como a las 8 de la noche y había unas 50-60 personas entre familia y amigos de mi hermana; no fue muy grande la fiesta. Ya que el hotel en que se estaban quedando mi madrina y Goyo estaba cerca de mi casa, los llevé a su hotel, pero después de que se despidiera mi madrina, Goyo me dijo que si podíamos tomar algo para platicar ya que no pudimos hacerlo mucho rato en la fiesta, por supuesto acepté y fuimos al bar del hotel.

Su familia y la mía eran muy cercanas –de hecho supe que mi mamá y su papá tuvieron algunos encuentros sexuales, pero esa es otra historia- así que Goyo era como un hermano para nosotros. Las copas fueron animando la plática y refrescando nuestra memoria recordando muchas cosas de nuestra niñez y juventud. Luego de un rato el bar estaba a punto de cerrar, así que como la estábamos pasando muy a gusto, le propuse ir a mi casa para tomar otras copas, poner música y seguir recordando viejos tiempos; por supuesto, aceptó.

Ya en mi casa, después de otras copas, me confesó que de chavos fantaseaba con mis hermanas y conmigo, pero más conmigo; la verdad ya lo sabía, se le notaba. Me dijo que a veces me espiaba cuando me bañaba o me vestía, que buscaba ropa interior sucia de nosotras y la olía imaginando de quién sería tal o cual calzón; incluso me confesó que llegó a robarse calzones nuestros para olerlos y masturbarse. Me preguntó si era cierto que mi hermano y un par de primos míos habían tenido sexo conmigo, ya que ellos se lo habían contado en aquel entonces; le confesé que sí, pero que solo había pasado una vez. Eso no era cierto, fueron varias veces.

Cambiamos de tema y una ocasión que volvió del baño traía cara de travieso.

Yo - Qué pasó?

Goyo - No pude evitarlo, me dio nostalgia nuestra plática de hace rato, prima –no somos primos, pero así nos decimos-.

Yo - No entiendo, qué hiciste o qué?

Goyo - Olí tus calzones sucios…y huelen riquísimo, Ana –me reí le pegué en el brazo, jugando, por supuesto- perdón, pero fue mucha la curiosidad y la tentación.

Yo - Oye! Travieso que eres, Goyo! Jajajaja. Y al menos olían rico o…?

Goyo - Uf olían muy rico, Ana; hasta se me antojó oler el frasco del perfume directo.

Yo - Oye! Eres tremendo, eh, primo –me gustó su picardía y me excitó imaginarlo oliendo mis pantys-.

Goyo - Tú preguntaste jajajaja, yo sólo respondí honestamente.

Yo - Bueno, ya, se acabó el tema –m estiré un poco a dejar mi vaso en la mesita de centro y así sin más Goyo me besó, yo no supe qué hacer mas que responder el beso; el beso fue muy cachondo, enseguida me acarició la espalda y bajó hasta mis nalgas, las agarró fuerte, después me agarró las tetas sobre la blusa y nos pusimos a fajar muy rico; le abrí el pantalón y metí la mano en su calzón agarrándole la verga, enseguida se le puso dura-.

Goyo - Mira cómo me la pusiste enseguida, Ana.

Yo - Ah sí? Solo con besarme? –empecé a masturbarlo, su verga se endurecía más-.

Goyo - Me empecé a calentar desde la fiesta con la blusa así como la traes abierta y con las nalgas que se te ven con esos leggins.

Yo - Ah sí? Y te imaginaste esto?

Goyo - Fantaseaba, más bien.

Yo - Así que me espiabas cuando estábamos chavos? –asintió-.

Goyo - Varias veces, prima.

Yo - Y qué viste, eh?

Goyo - Te vi bañarte, cambiarte…

Yo - O sea que me viste encuerada varias veces, travieso.

Goyo - Varias.

Yo - Y te la jalabas rico después?

Goyo - Delicioso, sobre todo cuando me llevaba tus calzones…a veces los regresaba todos embarrados.

Yo - Y qué más viste?

Goyo - Un par de veces te vi fajar con algún chavo…y te llegué a ver mamándosela a uno que otro…y no sabes cómo se me antojó que me la mamaras, prima.

Yo - Ah sí? –entonces me incliné y empecé a mamársela- mmmmmm…mmmmmm.

Goyo - Ah, cabrón!

Yo - Mmmmmmmm…me gusta tu verga, Goyo…mmmmmmmm…mmmmmmm.

Goyo - La mamas bien pinche rico, Ana –empezó a acariciarme las nalgas sobre los leggins, pero después metió la mano para agarrarme bien las nalgas; luego de unos minutos empezó a dedearme la panochita-.

Yo - Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…ay, Goyo, la tienes súper rica…mmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmm.

Goyo - Rica estás tú, prima; mira nada más estas ricas nalgotas –me las acarició embarrándome mis jugos, me bajó los leggins y la tanga dejándolos abajito de mis nalgas y volvió a dedearme mientras yo se la mamaba-.

Yo - Mmmmmmmmm…mmmmmmmmm…-se la mamaba, se la jalaba, embarraba su verga en mi cara y volvía a mamársela- mmmmmmm…mmmmmmmmmm.

Goyo - No sabes cuánto tiempo tenía imaginando esto, Ana…y además la mamas como diosa, prima…ay, no mames qué rico! –sentí cómo su verga empezaba a palpitar en mi boca-.

Yo - Mmmmmmmm…mmmmmmmm…-se la mamaba y se la succionaba, quería sentir cómo su lechita llenaba mi boca- mmmmmmmmm…mmmmmmmm.

Goyo - Vas a hacer que me venga, Ana, espérate, prima –lo ignoré-.

Yo - Mmmmmmmm…mmmmmmmmm…mmmmmmmm.

Goyo - Aguanta, Ana, espérate, me los vas a sacar, canija –volví a ignorarlo, seguí saboreándole la verga, quería sacarle toda la lechita- ay, no mames, pinche Ana, me voy a venir –asentí y dije “m-hm” con su verga llenándome la boca- me voy a venir, Ana, ya no aguanto –solo asentí de nuevo y seguí mamándosela-.

Yo - Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm –segundos después sentí cómo sus mecos llenaban mi boca; se la seguí mamando tragándomelos poco a poco, saboreando su verga y su lechita hasta que fue perdiendo la erección-.

Nos arreglamos un poco la ropa y platicamos unos minutos más; me pareció curioso cómo el casi enseguida desvió el tema, pero pensé “bueno, una vez que tuvo algo de lo que quería, no le importó más o yo no sé”. Ya era muy tarde y aunque el hotel estaba cerca no estaba en condiciones de manejar, así que decidimos que era mejor que se quedara y yo lo llevaría al día siguiente temprano; curiosamente se quiso quedar en el cuarto de visitas y pues no me opuse; a veces los hombres son raros. Nos acostamos y me dijo que le encantaban mis tetas, que eran mejor de lo que se había imaginado, así que le mandé un par de foto de mis tetas en ese momento, pocos minutos después me mandó una foto de su verga y decía “Me la estás despertando de nuevo”. Le contesté con otra foto y le escribí “La vas a dejar así? Me han dicho que duele”. Segundos después entró a mi cuarto, yo estaba acostada de lado, dándole la espalda a la puerta de mi cuarto; en cuanto oí que se abría la puerta moví las cobijas dejándolo ver mis nalgas y mi desnudez; ni siquiera volteé a verlo, el sólo se acostó cuchareándome; sentí su verga semi dura en mis nalgas; él también estaba completamente desnudo.

Goyo - Muero por cogerte, Ana.

Yo - Creí que ya no querías nada, como quisiste dormirte en el otro cuarto.

Goyo - No supe qué hacer –empezó a besarme los hombros y la espalda, su verga se endurecía en mis nalgas-.

Yo - Si ya te la había mamado, obvio quería que me cogieras, primo –me agarró las tetas-.

Goyo - Estás súper buena, Ana; súper cogible –siguió besándome los hombros y su verga se sentía cada vez más dura-.

Yo - En serio? Te parece?

Goyo - Por supuesto! Y un chingo!

Yo - Pues cógeme, Goyo; quiero que me la metas bien rico.

Goyo - No se enoja tu novio?

Yo - Y quién le va a decir? No le cuento todo.

Goyo - Le pones los cuernos, canija?

Yo - A veces. Es excitante andar de…

Goyo - De qué, prima?

Yo - Ya sabes.

Goyo - De traviesa? –sonreí- de infiel? –volví a sonreír- de puta? –asentí-.

Yo - Sí…de puta; como ahorita, Goyo.

Goyo - Me calientas un chingo, Ana; no creí que fueras así.

Yo - “Así” cómo?

Goyo - Así de caliente, de cogelona; porque de seguro coges con varios cabrones, verdad, canija? –sonreí-.

Yo - Algunos. Métemela, Goyo, ya quiero sentirte adentro –acomodó su verga en la entrada de mi panochita-.

Goyo - Ya la quieres adentro, Ana? Ya te la meto, culona?

Yo - Sí, por favor, ya méte…-en ese momento sentí cómo me la metía- ay, cabrón!

Goyo - La sientes, culona? –asentí-.

Yo - Ay, sí, Goyo; está bien dura –él me bombeaba de cucharita y me agarraba las tetas delicioso-.

Goyo - Me encantas, Ana; no sabes cómo fantaseo contigo desde que estábamos chavos; moría por besarte, tocarte, sentir tus ricas tetas y nalgas, mamacita.

Yo - Son tuyas, Gregorio…cógeme como quieras, papito.

Goyo - Te gusta cómo te cojo?

Yo - Ay, sí, tienes una verga muy rica –me besaba y mordisqueaba los hombros, me agarraba rico las tetas, me pellizcaba los pezones y me bombeaba-.

Goyo - Y eras igual de puta de chavos, Ana?

Yo - Algo…siempre me ha gustado el sexo; siempre me gustó que me manosearan, mamar una rica verga…mmmm.

Goyo - Y a quién se las diste, eh?

Yo - Te cuento?

Goyo - Sí, quiero ver qué tan puta eras, Ana.

Yo - Pues cogí con vecinos…con amigos de la escuela…amigos de mi hermano…

Goyo - Eras muy puta, Ana; con quién más, eh?

Yo - Con profes de la prepa y de la uni –me masturbé-.

Goyo - Y es cierto que se las diste a tus primos?

Yo - A Lalo y Andrés?

Goyo - Ajá; cogiste con ellos, putita?

Yo - Sí, pocas veces pero sí me cogieron.

Goyo - Sabes? Una vez vi cómo te estaban cogiendo en la azotea del edificio; estabas montando a un güey, fue en un cumple de tu hermano.

Yo - Jajaja sí, me estaba cogiendo un amigo suyo. Ay, qué rico me la estás metiendo, Gregorio.

Goyo - Me late que sí eras tan puta como se decía, Ana.

Yo - Sí, papito, era bien puta…me daban mucha verga…ay, me voy a venir, Goyo…síguele, papito.

Goyo - Te cogían mucho, Ana?

Yo - Sí, papi…ay, no mames, qué rico.

Goyo - Y también andabas mamando reatas, zorra?

Yo - Sí, papito…me encantaba probar vergas.

Goyo - Eras bien zorra, Ana, no sé cómo no aproveché; qué pendejo; pero ahora sí voy a aprovecharte, putita.

Yo - Aaaaayyyyy, cabrón! –me vine delicioso- mmmmmmmmmmm…ay, qué rica verga, carajo!!!

Goyo - Sí, putita, vente, vente en mi verga, Ana…ándale, prima.

Yo - Ay, sí, Gregorio, sí…no mames, qué rico! –en cuanto acabé cambiamos de posición-.

Goyo - Ven, ahora ponte de perrito frente al espejo, culona; quiero verte bien empinada pero quiero verte la cara cuando te la meto, Ana –me acomodé como me dijo y enseguida me la metió, no sin antes pegarme en las nalgas con su verga tiesa-.

Yo - Ay, Gregorio, qué rica la tienes, no manches.

Goyo - Te encanta la verga, verdad pinche Ana?

Yo - Sí, Goyo, me encanta la verga, papi, me encanta que me estén cogiendo.

Goyo - Qué perro culote te cargas, Ana –me dio unas nalgadas-.

Yo - Te gusta? Se te antoja?

Goyo - Cómo no? Me encanta, putita! Y la cara de zorra que pones cuando te entra; no manches qué rica estás, primita. Me cae que te hubiera cogido desde antes.

Yo - Ay, sí, Gregorio, me hubieras dado verga desde antes; la tienes riquísima.

Goyo - Mírame, Ana –voltee a verlo por el espejo- tienes una carita de puta increíble cuando la tienes adentro.

Yo - Dedéame el culo, Gregorio.

Goyo - Quieres que te dedée el culo, putita?

Yo - Sí, Gregorio, por favor, sí?

Goyo - Te gusta por el culo, puta?

Yo - Sí, me gusta que me den por el culo, pero ábremelo primero.

Goyo - Eres mucho más puta de lo que creí, Ana –empezó a dedearme poco a poco el culo con su pulgar, casi nunca doy el culo a la primera, pero estaba súper caliente- tienes el culito apretadito todavía, putita.

Yo - Ay, sí, Gregorio, así dedéamelo, así, papito…ay, no mames qué rico!

Goyo - Qué rica cara de placer y dolor pones, Ana –así estuvimos un par de minutos-.

Yo - Ya métemela en el culo, Gregorio.

Goyo - Ya, putita?

Yo - Sí, ya quiero sentir tu vergota en mi culo.

Goyo - Ahí te va, culona.

Yo - Poco a poco, papi –empezó a metérmela, sentí delicioso- ay, así, así…puta madre, qué rico!

Goyo - Mamita, qué culo tan rico tienes, Ana…apretadito.

Yo - Es tuyo, Gregorio –ya que me la metió, empecé a apretarle la verga con mi culito; eso les encanta-.

Goyo - Puta madre, Ana, me estás ordeñando la reata! Hija de la chingada!

Yo - Te gusta cómo te aprieto la verga, Gregorio?

Goyo - Cómo no, putita?? Nunca me habían hecho eso, no mames, qué pinche delicia!

Yo - Lástima que vives tan lejos, primo; podrías cogerme cuando quisieras.

Goyo - Por este culo trataré de venir seguido, Ana.

Yo - Cuando vengas es tuyo, papito –así estuvimos unos minutos, yo recibiendo su rica verga en mi culo y él disfrutando cómo se la apretaba, ordeñándolo-.

Goyo - Ya voy a venirme, Ana; no aguanto.

Yo - Vente, papito, échamelos.

Goyo - En dónde los quieres, putita? En dónde te los echo, Ana?

Yo - En donde se te antoje, Gregorio; si quieres adentro.

Goyo - En tu culo?

Yo - Sí, échamelos en el culo, papi.

Goyo - Ahí te van, putita –en ese momento me echó sus mecos en el culo; se vino bastante; fue riquísimo- ay, cabrón! Aaaahhhh…hija de la chingada! Dios!! –me penetraba como queriendo echarme hasta la última gota de sus mecos en mi culo-.

Yo - Ay, papi, qué rico! Échamelos todos, Gregorio; échame todos tus mecos, papi. Ay, que delicia, no mames!

Goyo - Toma, putita! Pinche, Ana, estás bien buena, canija. Y eres putísima, me cae de madres.

Yo - Mmmm…qué rico!

Goyo - Coges increíble, Ana, no manches.

Yo - Tú también coges rico, Gregorio; tienes una verga muy rica. Ojalá no sea la única vez que me coges, me gustó mucho.

Goyo - Ten por seguro que no; estás deliciosa.

Se salió de mi culo cuando fu perdiendo la dureza de su verga. Nos quedamos acostados hasta quedarnos dormidos y al día siguiente lo llevé a su hotel. Por la tarde regresó a donde vive y quedó en volver próximamente. Ya veremos si lo hace. Le conté a mi novio que Gregorio –que es como mi hermano- se quedó hasta la madrugada, pero no le dije de la rica cogida que me dio.