La Flama Púrpura 21: El Regreso
Eizo tiene el control total, pero esta vez la recompensa no es lo que Carlos espera. En los baños vacíos de la escuela, Zayra lo pone a prueba, exigiendo que deje de ser un espectador y se convierta en el protagonista de su propio placer. El límite entre la sumisión y la dominación se desdibuja, y la tentación de casa lo espera con una propuesta prohibida.
Eduardo se había ido. El suyo era un vuelo nocturno. Su familia lo acompañó al aeropuerto donde se despidieron y le desearon lo mejor. Él tenía sentimientos encontrados. No se atrevió a decirle a Dani que él sabía lo que ella había hecho, no podía siquiera agradecerle por su sacrificio. Su futuro laboral parecía estar a salvo y él se lo debía a ella. Cuando el avión despegó, se permitió unos minutos en silencio. Sentía unas ganas inmensas de llorar, pero no sabía si lloraría por emoción, por tristeza, o por alivio.
Dani conducía de regreso a casa, estaba callada, pensando en lo que esto significaba. Acababa de tener su última sesión con Eizo, y como era costumbre, ella terminó adorando cada segundo con él. La suspensión del chico había terminado, y con ello, también sus sesiones de entrenamiento. En el camino, Dani se detuvo para comprar una pizza para cenar, no sentía ganas de cocinar y sus hijos, naturalmente, aplaudieron la idea. Al llegar a casa, a Dani se le ocurrió la idea de comer la pizza con sus hijos mientras veían una película. Era otra elección de sus hijos que ella terminó disfrutando. Un par de horas después, la familia se preparaba para descansar. No era la primera vez que Dani se iba sola a la cama, pero era la primera vez que sabía que se iría sola a la cama durante mucho tiempo.
A la mañana siguiente, la rutina comenzó una vez más, el desayuno terminó tan pronto como había comenzado y los chicos habían partido a la escuela. Dani suspiró, tenía cierto aire de melancolía. Tenía muy presente lo que había hecho por Eduardo, pero muy en el fondo ella sabía que lo había hecho principalmente por ella. Las cosas habían cambiado lo suficiente, pero quizás los siguientes seis meses determinarían como terminaría todo.
Al llegar a la preparatoria, Jessy y Carlos se despidieron el uno del otro, Carlos se dirigió a su aula y de inmediato fue recibido por Ernesto Álvarez “¡Hey Carlangas!” Carlos sonrió, era obvio que Ernesto quería algo, Carlos ya se estaba imaginando lo que le iba a pedir “Hola Ernesto” Ernesto sonreía mientras le ponía su brazo en el hombro “Y… ¿Qué? ¿Ya listo para las presentaciones?” Como una forma de evaluación, los profesores podían alternar entre los exámenes clásicos, o presentaciones detalladas de un tema, también existía la llamada ‘semana de exámenes’ en la cual toda la escuela estaba haciendo exámenes al mismo tiempo. El objetivo era que todos los estudiantes se enfocaran en el examen, por lo que podrían salir de la escuela al terminar su examen. Normalmente, las presentaciones precedían a la semana de exámenes “Claro, ya tengo la mía preparada” Ernesto se rio “No mames Carlitos, ¡Se acaban de dar los temas ayer! Neta, ¿Qué no tienes vida social?” Ernesto sabía la respuesta a esa pregunta, Carlos simplemente encogió los hombros “¿Qué puedo decir? Me gusta tener tiempo libre” Ernesto palmeó los hombros de Carlos “Entonces… ¿Tienes tiempo de ayudarme con la mía? Es que fíjate que he estado ocupado” Carlos se rio, ¿Ernesto Álvarez, ocupado? Eso solo podía significar que se la pasó dormido, o en la calle, o incluso hasta ebrio “Pues depende” Ernesto comenzó a perder la confianza, la última vez que le pidió ayuda a Carlos le había salido muy caro, su trabajo era de la más alta calidad y le hizo obtener un 90% en el examen, pero ese juego que le compró, más el DLC le había salido un ojo de la cara “¿Depende de qué?” Carlos pensó un momento, igual podría pedirle otro juego, igual podría cambiar las cosas “De que tema sea, tenemos hasta la próxima semana para empezar, si el tema es sencillo, te lo tengo listo en un par de días” Ernesto podía sentir el alivio, pero al mismo tiempo sabía que venía el precio “Y… ¿De cuánto va a ser el chingadazo?” Carlos encogió los hombros de nuevo “De nada” Ernesto se quedó mudo por unos segundos, se esperaba otro precio ridículo, pero eso lo atrapó con la guardia baja “¿Es neta?” Carlos asintió “Sí, es neta. Mándame el tema por mensaje al ratito y veré lo que puedo hacer”.
Los dos chicos seguían platicando, cuando una sombra llamó su atención “Hey Ernesto, ¿Me das chance de hablar con Carlos?” Ernesto enmudeció, como el resto del grupo de Carlos, él sabía muy bien lo que había pasado hacía un mes “Claro Eizo, no hay problema, ya habíamos terminado. Entonces en eso quedamos, Carlitos. ¡Al rato te mando el mensaje!” Carlos se tensó al momento que Eizo se paró junto a él “Carlitos, creo que deberíamos charlar” Carlos simplemente asintió “Pues tú dirás” Eizo tenía muchas cosas en la cabeza, le encantaría echarle en cara que se había cogido a Dani varias veces, le gustaría exponerlo ante todo el grupo por sus perversiones, pero había algo en él que lo estaba deteniendo “Te has portado muy bien conmigo, así que de verdad voy a hacer un intento por portarme bien contigo, y lo que dije antes es verdad, si sigues así, te vas a ganar varias recompensas” Carlos no sabía que decir, simplemente asintió “Es más, la siguiente recompensa te la voy a dar hoy mismo, en el receso te vas a los sanitarios viejos, ahí sabrás más” Carlos miró a Eizo, parecía ser sincero, no tenía la sonrisa arrogante que tanto odiaba ver. Después de unos segundos, Carlos se armó de valor para hacer una pregunta “¿Tengo que seguir siendo tu esclavo?” Eizo dudó un momento, era como si lo estuviera considerando “A ver Carlitos, para empezar no eres mi esclavo, ¿Estamos? Simplemente, me estás haciendo unos favores y me estás dando unas cosas. ¿Qué acaso no me he portado bien estas últimas semanas? Te voy a hacer las cosas más sencillas, pero eso no significa que tu situación vaya a cambiar así como así. Es más, como ha pasado tanto tiempo, quiero mi siguiente encargo pronto, tienes dos días” Carlos sentía que lo había echado a perder, él volvió a asentir “Y… Es en serio Carlitos, receso, sanitarios viejos”.
La mañana transcurrió sin muchos problemas, Carlos recibió el mensaje de Ernesto y, afortunadamente, el tema no era difícil, quizás le tomaría solo parte de la tarde para tenerlo listo y enviárselo. El receso llegó y Carlos sentía nerviosismo, no sabía que tan bien lo conocía Eizo, la recompensa podía ser cualquier cosa. ¿Y si no se presentara? No quería meterse en más problemas, pero si rechazaba la recompensa, Eizo podría enojarse y eso sería peor para él. Gruñendo, Carlos se dirigió a los sanitarios viejos. Como era costumbre, parecían estar solos. “¿Hola?” Al entrar, Carlos vio a la persona que menos se esperaba. Zayra. “Hola Carlitos” Ella saludó, casi tenía el mismo tono desinteresado que en el cine “¿Zayra? ¿Te…? ¿Te mandó Eizo de nuevo?” Zayra simplemente asintió “Me dijo que probablemente querías repetir lo del cine, pero también me dijo que a lo mejor querías otra cosa” Carlos frunció el cejo, por un lado, ¿Quién no querría repetir ese encuentro con Zayra? Por otro lado, ¿Qué otra cosa? La chica se veía tan despampanante como siempre, sus ojos verdes y su cabellera roja eran una combinación única, la falda era tan corta como siempre la había vestido. A Carlos le parecía que ella se veía más curvilínea que antes “No… No sé a lo que se refiera con eso” Zayra sonrió “Mira Carlitos, Eizo me dijo que quizás querrías repetir lo del cine, si ese es el caso, tenemos el tiempo contado… Pero también me dijo que te gusta mirar, también podemos hacer eso, pero no ahora” Carlos sintió presión en su pecho, la sensación no era del todo desagradable.
“Espera, eso de mirar, ¿Significa que tú…?” Zayra se encogió de hombros “Creo que sabes lo que significa. Lo que no elijas hoy, lo haremos después” La chica se acercó a Carlos con movimientos sensuales y provocativos “Entonces…” Ella se detuvo, al notar la erección de Carlos, él no esperaba ni verla ahí, ni recibir una oferta de dos posibles recompensas. Zayra no sonrió, pero parecía tener una mirada divertida en su rostro “Parece que ya elegiste… Estas son las reglas. No besos, y terminamos cuando suene el timbre, o cuando tú te vengas. No hay discusiones, si no estás de acuerdo te puedes salir a la chingada y yo le digo a Eizo que no te animaste” Carlos reaccionó de inmediato “¡N-no! Yo… Yo acepto” Zayra se rio “Buen chico”.
Lo que sucedió era casi una repetición exacta de lo que había pasado en el cine: Zayra empujó a Carlos a uno de los retretes después de haberle bajado los pantalones y ella se acercó a él “Dame tu mano” Con nerviosismo, Carlos extendió su brazo, Zayra se volvió a reír “Tranquilo Carlitos, no te va a morder” Tomando la mano de Carlos, ella hizo que él bajara su panti, su pubis tenía una fina línea de vello púbico, tan rojo como su cabello. La chica comenzó a acariciar su entrepierna con la mano de Carlos “Recuerda Carlitos… Es rico que tú te vengas, es más rico cuando puedas hacer que una chica se excite y se venga también” Carlos tragó saliva, sintiendo que Zayra se metía uno de sus dedos dentro de ella “No mames…” El chico murmuró para sí mismo “Rico, ¿Verdad? Solo espera, se pondrá mejor” A pesar de que Zayra mantenía una actitud distante, ella estaba hablando más que cuando lo había hecho en el cine, por lo menos, Carlos se sentía menos incómodo. Después de unos instantes, Zayra sacó el dedo de Carlos y comenzó a besarlo, segundos después ella sacaba un condón y se lo ponía al chico “Tenemos solo unos minutos más… Aquí viene tu reto, puedes venirte antes de que suene el timbre, o puedes tratar de aguantar más, arriesgando que no puedas terminar… Me pregunto, ¿Cuál opción elegirás?” Carlos balbuceó, momento que la chica aprovechó para sentarse en su regazo, la verga de Carlos se deslizó deliciosamente dentro de Zayra “Mm… Nada mal, Carlitos. Veamos si tienes lo que se necesita” La chica comenzó a moverse más rápido, Carlos sentía su peso en su regazo y su húmeda vagina apretando su verga. El chico siseó de placer. ¿Esto era lo que Eizo hacía todos los días? Por alguna razón, su mente se imaginó a Eizo y Zayra cogiendo, la voz de la chica y su voz, que sonaba a súplica, y su rostro arruinado por los fluidos de Eizo. Carlos se puso aún más duro y la chica lo notó. “Mm… Vaya Carlitos, podría haber esperanza para ti después de todo”.
Carlos puso sus manos sobre las nalgas de Zayra, levantó su falda y tocó ese culo grande directamente, lo frotó y lo apretujó, lo que parecía que la chica disfrutaba “Mm… Carlitos…” Ella aumentó el ritmo y los sonidos de la cogida comenzaron a llenar los sanitarios viejos. Carlos deslizó sus manos y acarició el culo de la chica con movimientos circulares. Sentía que estaba por acabar, pero tenía que resistir, tenía que hacer el intento por lo menos. Quería seguir sintiéndose bien “Estás bien rica, p… Zayra” Zayra dio una risita “No, sé un hombrecito Carlitos, di lo que ibas a decir” Carlos dio un gruñido al sentir que Zayra caía sobre su regazo con más fuerza “Vamos, dilo” Carlos apretó las nalgas de la chica una vez más, y las nalgueó “Estás bien rica, pinche Zayra, tienes un culo espectacular” La chica sonrió, pero inmediatamente después hizo una mueca de dolor al sentir otra nalgada por parte del chico “Cálmate un poco…” Ese era casi el mismo tono de voz que ella había usado con Eizo, Carlos se puso más duro todavía. Quizás este era el poder que Eizo sentía que tenía sobre Zayra. Carlos hundió sus dedos sobre las carnes de Zayra una vez más y comenzó a moverse también. Zayra comenzó a gemir “¡C-Carlitos…!” La excitación comenzó a ganarle a la chica, rodeó el cuello de Carlos con sus brazos y se inclinó hacia adelante. Carlos la nalgueó una vez más, pero en lugar de las protestas, solo escuchó gemidos de la chica. ¡Eso era! La asertividad, ¡Eso era lo que le faltaba! Carlos estaba a punto de estallar, pero tenía que aguantar. Iba a hacer que Zayra Gaitán se corriera con su verga, cuéstele lo que le cueste, la chica seguía gimiendo, agarrándose tan fuerte de Carlos que él sentía que lo podría asfixiar en cualquier momento. Podía oler su fragancia, no su perfume, pero su verdadera esencia, y lo estaba volviendo loco. Y a como sonaba ella, él parecía estar teniendo un efecto similar en ella. “¡Carlitos!” Ella estaba a punto. La intensidad, la iniciativa, todo era verdad. Todos esos consejos que su padre le había dado durante años tenían una verdad innegable. Pero el primer paso siempre era lo imposible para él. Finalmente, sintió como Zayra se sentía más apretada y él comenzó a gemir también. Un par de embestidas más y seguramente ella caería rendida, no podría escapar de él.
El timbre anunciando el fin del receso se escuchó “¡NO!” Carlos gritaba frustrado mientras Zayra se levantaba, le pasó la idea de forzarla a seguir, era solo par de minutos más, ¿Cuál era el daño? Pero en un raro momento de claridad, recordó la muy real amenaza que tenía sobre él, lo menos que necesitaba era una acusación de violación. Zayra trataba de recuperar su aliento. Tenía el rostro rojo e incluso había sudado un poco. Carlos estaba completamente erecto, su verga estaba pulsando ante la situación “¡Mierda!” La chica finalmente recuperó el aliento, no dejaba de ver al chico. Ella tenía sus propias opiniones, y le estaba costando mucho trabajo mantenerlas en su mente “Lo siento Carlitos…” Comenzó a hablar mientras se subía su panti “Parece que te vas a quedar con los huevos azules” Su risita burlona lo enfadaba, pero también lo excitaba. Zayra Gaitán podría convertir a un casto sacerdote en un semental, y a una chica recatada en una adicta al sexo. Por más que quisiera enojarse con ella, no podría “Chingada madre… Estaba tan cerca” La chica podía sentir su frustración, ella también había estado muy cerca, pero no iba a decírselo. “Pues si te sigues ganando recompensas con Eizo, capaz que un día volvemos a hacer esto, si es que no se le ocurre algo más retorcido” Carlos finalmente comenzó a subirse los pantalones, lo que era un poco más difícil con la erección que se estaba cargando. “¿A qué te refieres?” Zayra se rio, dirigiéndose a la entrada de los sanitarios “¿Qué ya lo olvidaste? Lo que no elegiste hoy, lo recibirás después. A ti te gusta mirar, y vas a poder mirar todo lo que quieras hasta que te hartes” Carlos tenía muchas más preguntas, quería saber por qué ella seguía a Eizo y hacía lo que él ordenaba, quería saber más de esa recompensa que no eligió y que tendrá después, pero la chica ya había salido. El chico se desfajó la camisa, ya que la erección no bajaba, esperaba que la camisa podría disimularlo un poco y que nadie se diera cuenta de lo que había pasado. Zayra parecía tener amplia experiencia en el tema, incluso evitaba voltearlo a ver en el aula de clase.
El día transcurrió como cualquier otro día para Carlos. Eizo actuaba como si nada hubiera pasado, tenía el mismo círculo de gente alrededor suyo: Chicas que querían que él saliera con ellas y chicos que intentaban congraciarse con él a pesar de que lo odiaban. Un pequeño cambio que notó, sin embargo, es que cada vez que Eizo y Carlos cruzaban la mirada, Eizo asentía. Como una señal secreta que solo ellos podían comprender. Al terminar la clase, Eizo se acercó a Carlos “Hey Carlitos, ¿Tienes unos minutos? Te prometo que será rápido” Carlos no podía evitar sentir nervios cuando el chico popular se acercaba a él. Era más alto y fuerte, y tenía muy presente en su mente el día que un enloquecido Eizo lo golpeó. “Sí, claro” Carlos intentaba mantener un aire de confianza, pero parecía que simplemente se ponía más rígido y exponía su inseguridad cada vez más. Los chicos comenzaron a platicar en el pasillo “¿Y? ¿Qué tal te fue con tu recompensa? ¿Te gustó?” Carlos balbuceó un momento, por más experiencia que tenía con sus mods sexuales y pornografía, siempre se sonrojaba cuando alguien le preguntaba eso de forma tan abierta “Pensé que Zayra ya te había dicho” Eizo asintió “Ella me dijo su lado de la historia, quiero que me digas el tuyo. Y relájate Carlitos, ¿Eh? Dime todo, si te gustó o no te gustó” Carlos suspiró “Lo único que no me gustó es que los recesos son demasiado cortos” Eizo se rio “Sí, me dijo Zayra que te habías encabronado chingón. Creo que hasta la excitaste” Carlos abrió los ojos de par en par “¿En…? ¿En serio?” Eizo codeó a Carlos “En serio, Carlitos. También me dijo que intentaste durar todo lo posible para que ella se viniera también, ¡Nada mal, cabrón! ¿Sabes cuanto mequetrefe se la metería a Zayra simplemente para venirse en ella sin importarles nada más? Tú eres la excepción, felicidades, Carlitos” Carlos sonrió para él. ¿Recibir un cumplido de Eizo? No sabía si el chico popular estaba siendo genuino o si estaba preparando otra trampa para él. Pero, ¿A quién le importaba? Se acababa de coger a Zayra una vez más, aunque no haya podido venirse. “Prepararé tu siguiente recompensa cuando reciba mi encargo. Y ya sabes, entre más caliente el encargo, más caliente la recompensa, ¿Va?” Carlos se encontró asintiendo más fácilmente de lo que pensaba “Va”. Eizo no le iba a decir de qué se trataba su siguiente recompensa, era parte del juego, y Carlos estaba comenzando a entenderlo.
El final del día había llegado y Carlos se dirigía a su casa. De nuevo su hermana se había quedado en la escuela con Vir. Carlitos se imaginaba que tanto como él, seguramente su hermana se estaba metiendo en los mismos problemas. Trataba de no pensar mucho en ello, había podido disimular su frustrada erección hasta ahora, no iba a arriesgarse de nuevo.
Al llegar a casa, lo primero que olió fue la cocina de su madre. “¡Ma, ya llegué!” Segundos después, Dani respondía “¡Bienvenido! ¿Cómo te fue?” Carlos dejó su mochila en su recámara y se dirigió a la cocina, tenía toda la intención de responder la pregunta de su madre, pero cuando la vio inclinada ante el horno, vistiendo unos shorts apretados, exponiéndose completamente ante él, Carlos olvidó lo que iba a decirle “Hola Ma” Dani se incorporó y sonrió “Hola corazón… Cuando lleguen Vir y tu hermana comemos, ¿Sale?” Carlos tragó saliva, sin quitarle el ojo de encima a Dani “Oye Ma… Y… ¿Si me dejas tomarte más fotos?”.
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