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Mi mujer me pide ayuda (6)

Al cruzar la puerta, el cansancio se disipa ante una atmósfera cargada de secretos. Sus dos mujeres, esposa y cuñada, no son las que él cree; han tejido una red de deseo y planificación que lo arrastra hacia una noche donde la realidad se difumina y el placer se vuelve un juego de poder y complicidad.

emilio9.4K vistas9.2· 15 votos

Después de un día tan intenso, llegamos a casa muy cansados. Según abrí la puerta, noté algo raro. Había algo distinto al resto de los días. Notaba algo raro y no sabía exactamente el qué

- Noto algo raro – dije mi cuñada – ¿No habrá venido tu marido?

- Espero que no – dijo ella- Vamos a echar un vistazo y si está le digo que me has acompañado a comprar. Además, no es mentira – dijo echando una risilla pícara

Nos pusimos a mirar por todas las habitaciones. Ella eligió cuál mirábamos cada uno.

- En las mías no hay nadie – la dije en voz baja

- En las mías tampoco - dijo ella ya con voz normal - Voy a ducharme, que estoy muy cansada. ¿Vienes?

Me fui con ella a la ducha como buen cuñado dispuesto a ayudarla (jejejeje). Lentamente se quitó la ropa, pero más por el cansancio del día que por sensualidad. Yo me la quité también y nos metimos en la ducha. La pasé las manos con el jabón por la espalda, mientras ella gemía por el placer que da un buen masaje cuando estás cansado

- Sigue por favor, que necesito esto, con el agua calentita escurriendo por mi espalda

Continué con mis manos por sus hombros y su cuello, y ella poco a poco se iba relajando. La senté en taburete de la ducha para que no se callera, y la apoyé la espalda contra la pared, y empecé a masajear los hombros ahora desde adelante. Sin darme cuenta y sin intención, mi polla quedó a la altura de su boca

- Lo siento, estoy muy cansada – dijo dándome dos besitos en la polla – Mañana intentaré recompensarte

- Perdona, pero no fue mi intención

- Ya ya, jajajaja

- No, de verdad, sólo quería que apoyaras la espalda para que no te cayeras

- Vamos a terminar y nos vamos a cenar. Termina porfa de enjabonarme

Me puso jabón en las manos y me las llevó hacia sus tetas para que las enjabonara. No entendía nada, y mi polla menos, que se puso como un palo

- Te he dicho que estoy cansada, que no ahora no – me dijo, y acto seguido me dirigió las manos con jabón a su chocho

Yo me quedé parado, porque cada vez entendía menos

- Venga, lávamelo – dijo quejándose por haberme parado

Empecé a frotar y ella empezó a contorsionarse de placer. ¿Y ahora qué hago yo? ¿Sigo hasta que se corra o cojo la ducha y se lo aclaro? Decidí aclararla con la ducha

- Ay cabrón, eso no está bien – y empezó a casi convulsionar de placer y estuvo a punto de correrse – Para para. Ahora sigo yo

Se aclaró rápido y cogió jabón en sus manos, yo pensando que sería para alguna parte que se me habría pasado. Yo cogí el bote de jabón para coger jabón y lavarme yo cuando planta sus manos en mi pecho, las restriega hasta llegar al abdomen y después pone las dos manos en mi polla y empieza a frotarla

- Es sólo para lavarla – me decía.

Echaba las manos de al ante hacia atrás de mi polla para dejar el capullo al aire. Con una mano me apretaba la polla para que el capullo no se tapara, y con la otra bien llena de jabón empezaba a masajearme el capullo. Era la misma sensación de cuando me hacía una mamada. Mi polla empezaba a temblar, empezaba a sentir que me acercaba al momento de correrme cuando lleva sus manos al grifo y abre de golpe el agua fría

- Jajajajajjajaja. Las duchas de contraste dicen que son muy buenas – decía descojonada mientras salía de la ducha y yo me quedaba literalmente helado debajo del chorro

Cerré el grifo y salí congelado. Ella ya se había puesto un albornoz y me tenía preparado otro para mi

- Vamos a prepararnos unas ensaladas para cenar y nos vamos a la cama, pero hoy cada uno a la suya, que hoy mi cuerpo no puede mas

Cenamos tranquilamente y nos fuimos cada uno a nuestra habitación.

- Buenas noches – me dijo mientras me daba un piquito que no sé por qué me hizo entrar en calor

- Buenas noches – le dije yo mientras la ponía las manos en el culo, la apretaba contra mi para notar bien sus tetas contra mi cuerpo y la daba otro beso, este algo más que un piquito

Me senté en mi cama intentando entender lo que había pasado en el baño, pero por más que lo pensaba menos lo entendía.

Me quedé dormido sin darme cuenta y caí retorcido en el colchón con medio cuerpo desnudo. Volví a notar la misma sensación que cuando entramos en la casa. Pero estaba muy dormido y sólo me sirvió para acomodarme más en la cama. No me parecía ninguna sensación de peligro, sólo estábamos mi cuñada y yo, así que no hacía falta cambiar nada y decidí seguir durmiendo sólo con el albornoz.

Al cabo de un par de horas, estaba soñando con las cosas que habíamos hecho mi cuñada y yo esos días y noto mi polla dura y tiesa. Pero no era un sueño, si no que la tenía dura y tiesa porque alguien me la estaba chupando.

- (Ya está mi cuñada compensando lo de la ducha – pensé yo -, pero no voy a moverme no sea que pase como en la ducha y para)

Notaba que estaba al lado de la cama. Debía esta de rodillas en el suelo para poder entrar hasta mi polla sin apoyarse en la cama. Me empuja un poco.

- (Esto es para que chuparla mejor – pensé – pero no se lo voy a poner tan fácil, porque si no se dará cuenta de que me está despertando y puede que pare)

Hizo más fuerza y giré quedándome bocarriba, con el albornoz prácticamente desabrochado, por lo que se veía todo mi cuerpo. Oigo una risilla que me parece distinta, pero me imagino que es porque se la ha intentado aguantar para no despertarme y me la empieza a chupar. Abro un poco los ojos, lo suficiente para verla como sube y baja la cabeza en mi polla. Estaba completamente desnuda, pero su peinado era diferente, seguramente por el agua de la ducha. Me empieza a hacer una paja mientras me la chupa. Me estaba poniendo bien caliente. Cada vez se la está metiendo más hasta el fondo, y cada vez más caliente y con la polla todo lo larga y gorda que se me podía poner. En una de estas, se la mete tan al fondo que le entra una arcada y una tos. Ese sonido no era el de mi cuñada, ¡¡¡ERA EL DE MI MUJER!!!

Abro rápidamente lo ojos y me dispongo a incorporarme cuando veo un chocho encima de mi boca y más arriba unas tetas

- No te levantes, cómeme el coño – ¡¡¡ERA MI CUÑADA!!!

Yo ya si que no entendía nada. ¿Me había sentado mal la cena? ¿Seguía soñando?

- Venga cariño, cómele el coño a mi hermana – efectivamente era mi mujer

Mi cuñada empezó a frotar el coño en mis labios mientras mi mujer seguía comiéndome la polla. Pasado un rato, mi mujer paró, mi cuñada se separó un poco de mi y se dirigió a comerme la polla ella

- Hola, mi amor – me decía mi mujer mientras de daba un apasionado beso en el que nuestras lenguas no paraban de buscarse - ¡Cuánto tiempo sin estar juntos!

Era la situación mas surrealista que jamás habría imaginado, yo morreándome con mi mujer con el coño de mi cuñada a escasos centímetro aromatizando el momento

- Mmmm, que coño más bonito tiene mi queridísima hermana – dijo mientras le metía un dedo en coño y luego lo chupaba cual chupachups

Y empezó a comérselo, a frotar el clítoris con una mano y con la lengua saborear el coño y el culo de mi cuñada

Esa situación me excitaba mucho, pero a la vez me daba la impresión de que no era real, y mi polla empezó a aflojar

- Baja de la cama y ponte de pie – dijo mi cuñada mientras abrazaba a mi mujer y la metía la lengua hasta lo más hondo que pudo de su boca.

Mi mujer y mi cuñada se estaban morreando, rozando las tetas de una con las de la otra. Todo super excitante, pero para mí estaba dejando de ser real. Mi mujer lo notó

- Cariño, mi hermana y yo hemos soñado con esto desde que teníamos 16 años, pero nunca lo hemos podido hacer porque con 16 años hay mucho gilipollas inexperto de nuestra edad que con vernos las tetas se corrían y ahí se acababa todo, y lógicamente los mayores de edad en cuanto sabían que no teníamos los 18 no hacían nada y se daban la vuelta. Así que nuestra esperanza era con nuestros novios y/o maridos. Mientras nosotros éramos novios, pocas veces hemos coincidido con ella a solas, porque siempre estaban mis padres, y con su marido, pues la verdad ha habido más oportunidades, pero a mí no me apetecía. Así que este es nuestro momento soñado. Tú tranquilízate, déjanos hacer y disfruta

Pues resulta que sí era real. Estoy desnudo en casa de mi cuñada, de pie al lado de la cama y en ella está mi cuñada y mi mujer desnudas esperando a que yo reaccione para poder cumplir su sueño. Me agarran la polla entre las dos y se la empiezan a intercambiar de boca, dando cada una de 3 a 5 chupadas cada una. De vez en cuando paran y me pajean un poco, y comienzan con el intercambio de chupadas. La polla empieza a coger tono de nuevo. Empieza una especie de competición a ver quién mete la chupada más fuerte, hasta que me hacen un poco de daño

- ¡Cuidado! – las dije

Y con una sonrisita cambiaron de competición. Ahora se trataba de ver quién se la metía más profunda. ¡Madre mía, que sensación! Otras veces, cuando lo haces sólo con una persona, las mamadas son distintas, pero tienen su semejanza, pero en este caso las sensaciones eran distintas las de una mamada que las de otra, pero cuando las dos las hacen de puta madre, la cosa no decaía, si no que cada vez iba a más. No sé si era la situación que me hacía perder la percepción de la realidad o si era por los chupetones, pero me veía la polla más larga que otras veces. Con la polla bien pringosa de babas, mi cuñada me empuja para tumbarme en la cama. Se subió encima de mí y me puso las tetas en la boca para que se las chupara y se las estrujara con las manos. Mi mujer continuaba con la mamada y de vez en cuando paraba para chuparle por atrás el chocho a mi cuñada. Una de las veces vino corriendo para darme un morreo

- Esto para que veas cómo saben el chocho de mi hermana, tu polla y mi saliva. ¿A qué están ricas’

La verdad que me excitó mucho aquel sabor.

Y volvió a chupar el coño a mi cuñada y a mi la polla mientras y yo volvía con las tetas de mi cuñada. En una de estas, mi cuñada echó el cuerpo hacia atrás para besarme. Mi mujer se sacó la polla de la boca y me la metió en el coño de su hermana

- ¡Venga, fóllala, que quiero ver cómo lo haces! Me ha dicho que lo hacer muy pero que muy bien. Y antes de que pares y se te venga abajo la cosa… sí, mi hermana y yo nos lo contamos todo, que estabais follando cuando te llamé al teléfono, lo de esta tarde en el centro comercial y en el parque con la chica y el perro también me lo ha contado, y que has notado algo raro al entrar también, por eso ha elegido ello las habitaciones que revesabais cada uno para que no me descubrieras escondida en la habitación que ella y yo habíamos acordado. Así que ya que lo sabes todo no pares

Empecé a bombear el chocho de mi cuñada. Como aún nuestros cuerpos no estaban coordinados del todo en nuestros movimientos, mi polla se salía de su chocho, momento que aprovechaba mi mujer para chuparla y volver a meterla

- Mmmmm venga, fóllame – decía mi cuñada

Mi mujer se estaba metiendo 3 dedos en el coño mientras con la otra mana se exprimía las tetas

- Ooooggg, sssiiii. Fóllala – decía mi mujer

- Dame tu coño que hace mucho que no lo tengo – dije a mi mujer

Se acercó para que la pudiera comer el coño, y mientras lo hacía, las dos hermanas se morreaban apasionadamente y se apretaban las tetas, y mi cuñada además cabalgando mi polla

Necesitaba cambiar de posición, porque con el peso de las dos me estaba asfixiando un poco

- Venga, poneros a cuatro las dos

Ellas se pusieron a cuatro en la cama, y mientras follaba a mi mujer por detrás, metía los dedos y frotaba el chocho de mi cuñada. De vez en cuando les daba una cachetada a las dos. Se me ocurrió otra idea

- Cuñada, ponte encima de tu hermana también a 4, y así os follo a las dos

Tenía ahora el coño y el culo de mi cuñada encima del culo de mi mujer. Me puse encima de las dos y empecé a follar el coño de mi mujer y luego el de mi cuñada. Algo parecido a lo que hacían ellas con sus bocas lo estaba haciendo yo ahora con sus coños. La metía 5 o 6 veces en el coño a mi mujer, la sacaba y la metía 5 o 6 veces en el coño de mi cuñada.

Todo iba perfecto hasta que al sacarla del chocho de mi cuñada se resbala un poco y me desequilibra lo que hace que en vez de metérsela en el coño a mi mujer se la metí por el culo hasta el fondo. Pensaba que la había partido.

- Aaaaaaagh cariño, qué rico. Estaba deseando que me la metieras. Llevo mucho tiempo preparando mi culo para que me la metieras usando dilatadores anales durante mucho tiempo, y parece que han funcionado, y sólo con la lubricación que llevaba tu polla de nuestros coños. No pares, fóllame fuerte el culo

Empecé a follarla con delicadeza al principio

- Dale, dale, no tengas miedo que no me duele nada

Y empecé a follarla duro. Mi cuñada se estaba resbalando, por el sudor, por el cuerpo de mi mujer, pero se estaba apretando a ella de tal forma que su clítoris frotaba contra el cuerpo de mi mujer y también estaba disfrutando

- Venga dala dura, que yo también lo estoy disfrutando. No pares

Sujetaba a mi cuñada para que no se cayera y para clavarla el pulgar en el culo. El dedo cada vez estaba dilatando más el culo de mi cuñada, hasta el punto de que entraba y salía sin problemas y sin apretones

- Dame tu culito ahora – dije a mi cuñada, y poniendo la punta de la polla en la entrada del culo lo fui apretando con más delicadeza que con mi mujer, pero también llegó hasta el fondo sin dificultad

- Venga, fóllame ahora a mí el culo

- ¡Pero qué putas que sois!

- ¡No lo sabes bien¡ - dijo mi mujer

- No pares, dame duro – dijo mi cuñada

Las follé bien duro alternativamente a las dos por el culo, por el coño… por donde entrara la polla que era la que elegía. Los gemidos raros que no los escucharan los vecinos, porque tanto mi mujer como mi cuñada en vez de gemir chillaba.

- Venga, fóllanos, somos tus putas, haz lo que quieras con nosotras

- Mmmmm siiii, danos duro

- Venga, no pares, que nos queremos correr juntas

- Si, queremos hacerlo juntas. Fóllanos duro

Cuando noté que mi mujer se iba a correr, saqué mi polla de coño y se lo metí a mi cuñada y la empecé a follar duro. A mi mujer la metí 3 dedos y luego 4 y la empecé a frotar bien fuerte. Cuando estaban las dos a punto, me tumbé en la cama

- Venga chicas, dádmelo

Y empezaron a masturbarse la una a la otra y luego a ellas mismas, y cuando se iban a correr…

- ¡¡¡AAAAAAAAAGGGHHHHH!!! ¡¡¡SSSIIIIIIIII!!!

Abrieron un las piernas y sus chochos de forma que toda su corrida, sabrosa corrida, cayó sobre mi boca y mi cara. ¡Qué maravilla de sabores! Empecé a chuparlas el coño a las dos para que no se perdiera ninguna gota

- Hermana, aunque este siempre ha sido nuestro sueño, recuerda por qué mi marido lleva todos estos días aquí. Por el calendario que preparamos hoy es el último día. Venga a follar

Mi cuñada se metió mi polla en su coño y empezó a cabalgar de nuevo. Sus tetas se movías de una manera espectacular, y con el brillo del sudor sobre su cuerpo, la visión era aún mejor. Empezó a faltarla el aliento, y rápido mi mujer dijo

- Venga cariño, ahora te toca a ti. Dala duro hasta el fina

Agarré fuerte de las caderas a mi cuñada y la empecé a follar, todo lo duro que pude. Mi mujer estaba a nuestro lado masturbándose.

- Me voy a correr, mmmmmm, dale, no pares, dale, Aaaaaahhggggggg. SSSSIIIIIIIIIIIIIII

Mi cuñada se volvió a correr, y de ver cómo salpicaba sobre mi cuerpo, mi mujer volvió a correrse entre chillidos. Parece que iban coordinada

- Venga, dámelo todo, vacíate dentro de mí, no pare hasta el final

La follé con un ritmo fuerte, duro. Ella se corrió un par de veces más (igual que mi mujer), lo que hizo que mi polla estuviera más lubricada por lo que las penetraciones eran más rápidas

- Prepárate que voy

Me rodeó con las piernas como para evitar que saliera de ese sitio. Mi mujer dejó de masturbarse y se acercó para apretarme la polla y los huevos

- Venga hazlo – dijo mi mujer

Mi polla se preparó cual cañón y empezó a latir como si fuesen los movimientos de retroceso de un cañón expulsando mi semen a cañonazos. Mi cuñada apretó sus piernas para que mi polla entrara lo más dentro posible y no se saliera, y mi mujer me empujaba del culo con la misma intención

- ¡Qué rica tu leche calentita dentro de mi coño! – decía mi cuñada

- ¡Qué ricas vosotras juntas! – les dije yo

Esperamos un poco tumbados con mi polla clavada en el chocho de mi cuñada, porque según mi mujer así permanecía el semen más tiempo en la vagina, cerca el útero y el embarazo era más fácil.

Pues lo habíamos estado haciendo mal entonces, y si mi cuñada se lo contaba todo a su hermana y lo habían planeado todo, lo sabría. ¿Entonces será que lo que quería era follar conmigo y no quedarse embarazada? ¿Lo que quería era poner los cuernos a su marido y a su hermana?

- (Tu cabeza va demasiado rápido, y te imaginas cosas que no son) – pensé yo para mis adentros

- Cariño, deja a mi hermana que se quede tumbada un rato y vamos tú y yo a ducharnos, que hace mucho que no nos duchamos juntos

Nos metimos en la ducha y mi mujer no dudó en mamarme la polla de nuevo

- ¡Qué rico el sabor del semen que te queda y mezclado con el sabor de la vagina de mi hermana! Nunca lo había probado junto

Y continuó metiéndosela hasta el fondo. El agua escurría por nuestros cuerpos. Mi mujer estaba preciosa y hacía mucho que no follábamos. La di la vuelta, apoyó un pie en el taburete de la ducha y se la metí desde atrás. La estaba follando bien duro

- Mmmmm, rico. Pero quiero que te corras en mi culo. Nunca lo hemos hecho y quiero ver cómo se siente

Le saqué la polla del coño y se la metí en el culo, de una vez como antes, pero esta vez a sabiendas. Empecé a follarla duro, sin compasión

- Siiiii, siiiiiiiiiii, no pares. Dame bien duro

- Te vas a enteras, te voy a partir

- Ooogggg, si, párteme el culo

La follaba todo lo duro que podía

- Mmmmmm, como crece esa polla, creo que mi culo no va a poder aguantar, me lo vas a partir

- Lo siento, pero ya no puedo sacarlo

Y seguí follándola el culo, pero me eché un poco de jabón en la polla para que fuera un poco más suave la cosa

- Mmmmm gracias. No pares

Y continué follándola. Aprovechando que estaba apoyada en el taburete, tenía una mano libre con la que se estaba masturbando

- Aggggg, estoy a punto de correrme. Lléname el culo de leche

- Mmmm, no sé lo que te podré dar, porque tu hermana se ha llevado mucho

- Dame todo lo que tengas que me voy a correr YAAAAAAAAAAAA

Dijo mi mujer chillando porque empezaba a correrse. Esto hizo que me corriera dentro de su culo

- Oggg cariño, que sensación más rica la de tu leche dentro de mi culo

Mi polla se salió por el calor de la ducha y por el agua, el sudor y el semen que hizo que la polla resbalara mejor para salir

- Ay, no te escapes – dijo tapándose el culo con la mano. Recogió el semen con la mano según salía y se lo llevaba a la boca rechupeteando bien los dedos.

Me mostró la lengua bien impregnada en mi leche y de una se la tragó, y me mostró toda la boca vacía

- Mmm, que rica estaba

Y nos terminamos de duchar

Nos fuimos a mi habitación, donde tenía mis cosas, para secarnos y vestirnos. Según entramos, mi cuñada se levanta y me dice

- Porfa, vete a mi habitación y cógeme unas bragas del primer cajón de la mesilla y del segundo cajón me traes un sostén. Si es posible que HAGAN juego. Tengo que decirle una cosa a mi hermana

Debí poner una cara un poco rara, porque mi mujer dijo rápido

- Pues has elegido al peor para hacer combinaciones

Mi cara no se debía al hecho de tener que coger 2 prendas que combinaran, si no al tono de eso de “HAGAN juego”. Yo había oído más “que vayan a juego”, pero aún así lo que más me extrañó fue el tono. Abro el primer cajón y lo veo completo de tangas blancos

- (Pues la elección no parece difícil) – pensé

Le toca el turno al sostén. Abro el segundo cajón todos los que hay son blancos. Tanto los tangas como los sostenes son blancos y del mismo encaje. No entendía nada. Cuando cojo uno de los sostenes, veo que debajo hay una caja pequeña. Tiene toda la pinta de un medicamento. La cojo y….

- (¡¡¡ES UN ANTICONCEPTIVO!!!) – dije atónito para mí mismo

Lo abro y compruebo que está al día, que el último tomado corresponde al día de hoy y que el próximo es para mañana. ¿Será una casualidad?

Me voy a la habitación donde estaban mi mujer y mi cuñada y según entro me dice mi mujer

- Oye, que hemos estado hablando y si a ti no te parece mal, si este mes la cosa no ha funcionado, podemos intentar de nuevo que dejes embarazada a mi hermana el mes que viene. Lo único que yo el mes que viene yo no podré estar con vosotros

Miro a mi cuñada que se ha situado detrás de mi mujer, se lleva dos dedos a la boca, me guiña un ojo mientras me saca la lengua un poco y me deja ver una pastilla pequeñita en la lengua. Coge una botellita de agua, le pega un trago y me enseña la lengua de nuevo, pero ahora sin pastilla

- Ay que sed tenía. ¡Es que mi cuñado me deja seca!

FIN

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