Reunión de padres en el colegio
La reunión termina, pero la verdadera sesión acaba de comenzar. Dos padres que la observaban desde la sombra deciden que ya es hora de hablar en privado, y la sala vacía se convierte en el escenario de una tentación que Isabel no podrá resistir.
Aquel día me tocó presentar una reunión de padres que había convocado el director del colegio para exponer a todos ellos algunas novedades que íbamos a tomar referentes a algunos cambios que había que hacer en temas de convivencia, educación, comunicación, etc.... Me sonaba la cara de casi todos los presentes por veces anteriores, aunque la verdad es que no había tomado confianza con ninguno de ellos/ellas, más allá de los saludos y conversaciones cortas de cortesía, y con alguno de ellos por reuniones individuales referidas a sus hijos.
Iba vestida como casi siempre que voy a dar las clases, femenina, como me gusta, pero comedida, una blusa blanca con un ligero escote, nada llamativo, y unos pantalones algo ceñidos en mi trasero y más amplios hacia abajo, todo muy correcto.
--Hola, lo primero, gracias a todos por venir. Yo me llamo Isabel, casi todos me conocéis, y Santiago, el director aquí a mi lado, y queremos explicaros algunas cosillas que vamos a cambiar y que creemos que redundarán en beneficio de todos.
Empecé a exponer mis puntos, sonriente, un poco nerviosa por hablar en público, como siempre me pasa, y girándome a momentos para señalar alguna cosa en la proyección a mis espaldas. La blusa, metida por la cintura del pantalón, permite ver mi culo algo marcado, del que tengo que decir que estoy muy orgullosa. Todo el mundo está atento, en silencio, y veo a un par de padres al fondo que, por lo bajo, hablan algo entre ellos mirándome.
--Uffff, como está hoy la secretaria, eh, Álvaro?
--Ya te digo Juanito, siempre estás igual, no se te escapa una, jejejejejeje, aunque no es la secretaria, es una de las profesoras, joder, ya deberías saberlo, y es guapa, pero tampoco va tan llamativa para que ya te pongas así!
--Bueno, profesora, pero mira que culito.
Yo, ajena a su conversación por la lejanía de ellos, seguí mi exposición por unos veinte minutos, pidiéndoles que, si tenían alguna pregunta, si entendían las novedades o que si querían consultar algo. Al fondo levantó la mano uno de ellos,
--Hola, soy Álvaro, por mi parte ningún problema Isabel, gracias por todas tus explicaciones, da gusto lo fácil que pones todo
Yo sonrío, agradeciéndote tu comentario, y al mismo tiempo interviene el otro padre que está al lado,
--Confirmo lo que dice Álvaro, me quedo muy tranquilo con todo
--Pues muchas gracias a los dos, ¿alguien tiene alguna duda o voy terminando con las novedades?
Nadie dice nada más y me extiendo otros cinco minutos más, pasados los cuales doy la reunión por terminada. Los padres y madres comienzan a levantarse, yo me quedo para recoger el proyector, mientras la gente se va marchando.
--Oye Álvaro, voy a invitarla a tomar un café, por si te apuntas
--Me parece perfecto, me apunto, jejejejejeje, le contesto a Juan, acercándonos los dos a su mesa
--Gracias por todo Isabel, si quieres podemos tomar un café y te terminamos de preguntar unas cosillas más personales.
Os oigo y me giro, estaba de pie, inclinada ordenando unos papeles y el material, con el escote de la blusa que cae algo holgado para mi pechito pequeño
permitiéndoos ver la ausencia de sujetador, y me fijo como os habéis dado cuenta de ese detalle y os sonreís los dos. Alzo la mirada,
--Eh,...pues me encantaría, pero no tengo mucho tiempo. Aunque si queréis, aquí al lado hay una sala donde tenemos una cafetera, digo con naturalidad, sonriendo
--Ah, pues perfecto, invitas tu entonces, dice Álvaro con una sonrisa que le devuelvo, y nos encaminamos allí. Ellos caminan a mi lado, un poco por detrás, y, algo nerviosa, no puedo evitar el pensar que me están mirando el culo.
La gente va abandonando la sala, y la última persona, viendo que nos quedamos para hablar se despide con un "cierro la puerta, ¿eh? hasta mañana", quedándonos los tres en el local, yo de espaldas a vosotros, colocando la cafetera. Álvaro se acerca y me ofrece su ayuda, volviendo a sorprenderle mirando mi escote. Me doy cuenta de esa mirada, pero no digo nada, algo avergonzada internamente. Juan ofrece su ayuda también, y los dos se dan cuenta de que me he ruborizado, al sentir como se marcan mis pezones a través de la blusa. Me inclino de nuevo para sacar los sobres de azúcar de un cajón,
--Bueno, aquí tenéis, y decidme lo que queréis comentar,
--Gracias, dice Álvaro, ahora ya mirando mis pezones descaradamente
--Gracias Isabel, asiente Juan con la misma mirada, haciendo que mi rubor se extienda aún más, me siento muy descolocada.
--Isabel, si me lo permites, lo primero que quiero decirte es que eres guapísima, dice Álvaro
--Ah...eh..., vaya, gracias, digo sonrojándome aún más, si es que se puede, y muy confusa por la situación
--Nerviosa?, dice Juan. Estoy totalmente descolocada, y por momentos no se bien cómo reaccionar
--Eh...bueno...si...un...un poco..., digo bajando la mirada, no esperaba esto, la verdad. Me pongo más nerviosa al ver cómo se me acerca Álvaro,
--Tranquila, no pasa nada, dice, mientras Juan se pone a su lado, yo enfrente de los dos. Me siento un poco rodeada, a mi espalda está la pared, al otro lado la mesita con la cafetera y los vasos. Álvaro me mira profundamente sin decir nada, pone sus dedos en mi barbilla y levanta mi cara,
--...qué…qué haces?" pregunto sonrojada, notando mi pulso acelerarse, más sobre todo al ver como los dos vuelven a clavar su mirada en mis pezones, que ahora casi atraviesan mi blusa, no sé qué me está pasando con esta situación, pero estoy, azorada, nerviosa, inquieta, y, sí, también excitada.
--¿qué crees que hago cielo? ¿quieres que pare?, me dice Álvaro con mi barbilla en sus dedos y acercándose aún más a mí.
--No…no…yo…. ya…, por momentos no sé dónde meterme, ni que decir. Juan se ha acercado más a mí y dirige su mano a mi vientre, que empieza a acariciar ligeramente, casi pegado a mí, se acerca a mi oído y me susurra, "si quieres nos vamos, no te sientas obligada, pero......es que eres preciosa". Noto su mano acariciándome, siento un escalofrío, mi propia confusión, me sonrojo aún más sin mostrar resistencia, sin colaborar activamente. Estoy bloqueada, pero no puedo evitar el sentir mi propia excitación, siento mi propia respiración agitarse por momentos. Álvaro dirige una de sus manos a mis pezones y pasa uno de sus dedos ligeramente por encima de la blusa. Juan, pegado a mi oído vuelve a susurrarme, "¿de verdad quieres que nos vayamos? Me estremezco, mis pezones están super sensibles, noto su roce a través de la blusa,
--pero…no…no deberíamos…y.…y me...menos a.…aquí…, digo con la voz agitada, dándome cuenta en ese mismo instante que les he abierto la puerta. Álvaro, me pone un dedo en los labios, instándome a callar. Le miro, siento su dedo, casi lo saboreo, me recorre los labios con él, despacio, muy lentamente…hasta que casi sin querer, y sin dejar de mirarle, los abro un poco y dejo que se deslice dentro de mi boca, que resbale sobre mi lengua. Lo lamo muy despacio, excitada, sin dejar de mirarle a los ojos, siento mi coño como me empapa el tanga, como se me moja entero, y más cuando Juan se pega a mí, respira en mi cuello y me besa y lame el lóbulo de la oreja. Mis labios carnosos en torno a ese dedo que no puedo dejar de lamer, dejándome hacer, la espalda parcialmente apoyada en la pared, la mano de Juan acariciando mi vientre y bajando hacia mi coño por encima de mis pantalones, mientras no deja de lamer mi cuello, diossss, tengo la piel totalmente erizada,
--Vamos sigue lamiendo mi dedo putita...lo deséas, ¿verdad?
Mis ojos se abren como platos sorprendida por el comentario, pero hago lo que dice, mi lengua lo lame entero, no digo nada, cortada, cohibida, pero no muestro resistencia, siento mi cuerpo reaccionando, mi sexo ya totalmente encharcado, mis pezones duros como piedras,
--si…si…, admito finalmente, sonrojada
Álvaro se pega aún más a mí, mordisquea mis labios y yo cierro los ojos y comienzo a corresponder a sus besos, mientras Juan desabrocha mi blusa y la saca de mis pantalones, mi sujetador expuesto, abre el broche delantero y lo deja colgando, empezando a pasar su lengua por mis pechos pequeños, diosssssssssss, siento mi cuerpo arder y echo uno de mis brazos alrededor del cuello de Álvaro, mordiéndole yo a él su boca, mientras con la otra mano aprieto la cabeza de Juan contra mis pechos,
--mmmm, los tres sabíamos que pasaría esto, dice Juan, antes de mordisquear uno de mis pezones, haciéndome gemir en la boca de Álvaro. Termina de desabrochar mi pantalón y mete su mano por dentro de él y de mi tanga, llegando a mi coño empapado,
--ahhhhhhhhhhh, gimo contrayendo mi cuerpo! Disfruto de su mano que busca meterse en mi coño, me dejo besar, ofrezco mi lengua enroscándola con la de Álvaro, un beso profundo, lascivo, soez, ahora ya dejándome hacer, excitada por la situación, pese a la vergüenza del momento. El pantalón cae al suelo y Juan tira del tanga hacia abajo que queda por debajo de mis rodillas, mete uno de sus dedos en mi coño y me folla profundamente con él, Álvaro coge una de mis tetas con la mano y me la aprieta
--ahhhhhh, diosssssssssssssssssss, sí, sí, siiiiii, seguid así cabrones, seguid por favor!, me oigo exclamar fuera de mí, mientras mis pies pelean por sacarme el pantalón y el tanga y dejar mis piernas libres para poder abrirlas más guarramente y dejar a Juan hacer con sus dedos. Mi coño chapotea en el silencio de la habitación, yo ya he perdido el control y me excita sobremanera ese sonido. Me giro un poco y le muerdo la boca a él, poniendo mi mano en su nuca y empujándole hacia abajo,
--vamos, cómeme, come mi coño cabrón! No se hace de rogar y se pone de rodillas delante de mí, apoyo mi espalda en la pared y abro mis piernas agarrando su cabeza contra mi sexo, ummmmmmmmm, diosssssssss, siento una corriente de electricidad que recorre mi cuerpo cuando su lengua entra en contacto con mi coño, cuando sus dedos lo abren y la mete dentro,
--ahhhhhhhhhhhhhhhh, joder, siiiiii, más!,
Vuelvo a gemir, juega con su lengua y con sus dedos dentro, lo lame, lo chupa, coge con sus labios mi clítoris y lo mordisquea. Sus dedos en forma de gancho entran en mi coño, hundiéndolos poco a poco dentro de mí, mientras Álvaro devora mis tetas y yo busco como puedo desabrochar su pantalón, él me ayuda y su polla sale como un resorte, está durísima, la cojo y empiezo a pajearla torpemente buscando su mirada. Nos miramos con ojos turbios de deseo, le pajeo con fuerza, la dureza de esa polla y la lengua de su amigo me están volviendo loca, sí, definitivamente, he perdido el control,
--folladme, quiero que me folléis, quiero vuestras pollas, quiero sentiros dentro ya!
Los dos dejan lo que están haciendo y terminan de desnudarme, estoy totalmente expuesta para los dos, Juan vestido todavía, Álvaro igual, pero con la polla fuera del pantalón que se lo quita con velocidad. Veo a Juan hacer lo mismo. Me coge y me empuja al sofá que tenemos al lado, me pone en posición de perrito y se coloca detrás de mí, miro como se coge la polla y se pega a mí,
--siii, te vamos a follar ahora mismo, te vamos a empotrar los dos que es lo que estás deseando, chilla, al tiempo de sentir como su rabo entra en mi coño sin ninguna consideración,
--ahhhhhhhhhhhhhhhh, joderrrrrr!, grito al sentirlo entrar hasta el fondo, ¡me rompes cabrón!
Agarra mis caderas y se empuja con ellas entrando y saliendo de mi sexo totalmente encharcado una y otra vez, como un percutor, pido más y más cuando Álvaro se coloca delante de mí, agarra mi cabeza y mete su polla en mi boca, mmmmmmmmm, es deliciosa, y sentir esa dureza y ese grosor en mi boca hace que casi me deshaga,
--siiiiiiiiiiiiiiiiiii, agggghhhhh, así…ahhhggggg, mássss!, dadme más, ¡necesito más!, grito desesperadamente mientras siento como el orgasmo va creciendo dentro de mí, el cabronazo de Juan sabe follar, su polla me está deshaciendo, tengo que parar de comerle la polla a Álvaro para coger aire y poder gritar,
--me corrooooooooooooooooooooooooo, siiiiii, me corro, joder, siiii, siiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
Mi cuerpo tiembla con el orgasmo desde las uñas de los pies hasta mi cabeza que hundo nuevamente en esa polla que se me ofrece metiéndola hasta el fondo de mi garganta, la chupo, la trago, la lamo, la muerdo, la pajeo,
--vamos, dame tu leche cabrón, córrete en mi boca, le digo pajeando su polla, levantando mi mirada y buscando la suya. Le pajeo con toda la fuerza que puedo, chupando su capullo al mismo tiempo, veo en su cara que está a punto de explotar, vamos, vamos, le reto con la mirada, hasta que llega al punto de no retorno, puedo verlo y abro mi boca,
--yaaaaaaaaaaaaaaaaaa,abre esa puta boca que te la lleno, ahhhhhhhhhhhhhh, chilla cuando estallan sus trallazos de leche llenando mi boca, uno de ellos cruzando mi cara,
--mmm, siiiiiiiiiiiiiii, más, quiero mássssss, córrete más, chillo, y tú, llena mi coño le grito a Juan que está sudando y taladrándome como nunca he sentido. Tardo segundos en sentir como su polla crece dentro de mi coño y clavando sus uñas en mis caderas se vierte totalmente también dentro de mí,
--ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ssssiiiiiiiiiiiiiiii, toma leche zorra!!!!, tomaaaaaaaaaaaaaaaa!
--siiiiiii, siiiiiiiiiiiiiiiii, chillo descompuesta y corriéndome a la vez que ellos, diossss, cabrones, me matáis, me matáis! totalmente agotada. Juan saca su polla de mi coño y se la limpia en mi culo, mientras Álvaro hace lo propio con la suya en mi cara. Sonrío lascivamente cogiendo con uno de mis dedos el lefazo que tengo en la cara y llevándolo a mis labios, lo saboreo, mmmm...
Quedamos los tres sentados en el sofá, desnudos, el aire oliendo a sexo de manera descarada, nos miramos y solo podemos reírnos los tres a la vez,
--no sé cómo ha pasado esto, digo llevándome las manos a la cara y escondiéndola entre ellas, diosss, que vergüenza!
--bueno, nosotros tampoco, o.…sí, a lo mejor un poco, pero desde luego hay que repetirlo, dice Álvaro, yo todavía no te he follado
--y yo tampoco he probado todavía ese culito que ha sido el desencadenante de todo esto cuando estabas dando la charla, dice Juan guiñando un ojo.
--ah, si?, eso ha sido?, vaya, vaya, contesto, abriendo los ojos como sorprendida y sonriendo de manera provocativa.
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