Pagando el favor a mi amigo 1
Le debía un favor, pero no imaginaba que el precio sería su propia dignidad. En la arena, entre el mar y el silencio, la amistad se deshizo para dar paso a un deseo que ya no tendría límites.
Está historia ocurrió hace unos 10 años, espero poder ir con tanto de a poco está gran historia que aún se está escribiendo y será contada en tiempo presente, para que se entienda mejor.
Para empezar me describiré un poco, soy chilena tengo 22 años, mido 1.55 de estatura, delgada, pelo largo y oscuro, tez clara con algunas pecas en mi cara, buenas nalgas y exuberantes tetas.
A tan solo 1 mes de haber terminado una relación larga, tóxica y violenta, mis amigos organizaron un paseo a la playa para levantarme el ánimo, pero a mis dos amigas les surgieron inconvenientes el día del paseo por lo casi se cancelamos la ida a la playa, pero mi amigo me convenció de que fuéramos solo nosotros dos y que igual podiamos pasarla bien, el esta estudiando mineria y quería mostrarme una formacion geologica casi única en el mundo y que se encuentra en nuestro país, llamado granito orbicular, dicho esto, enprendimos el viaje a la costa, me invitó a almorzar a bahía inglesa en uno de los mejores restaurantes, después un exquisito ceviche, ostiones y diversos platos, seguinos camino al granito orbicular, estuvimos ahí recorriendo y conversando.-
Yo: sabes Felipe, te quiero dar las gracias por este paseo, por intentar levantarme el ánimo y sobretodo tu amistad.
Felipe: sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites, no es ninguna molestia, pero ahora me debes un favor.
Yo: si, obvio, lo que necesites.
Felipe: segura? Lo que necesite?
Yo: si, claro, lo que necesites.
Felipe: bueeeno, tu sabes, aún no he estado con nadie, y tú con ese vestidito corto, con los pechos a la vista, mmmm me tienes muy caliente, me encantan tus piernas, quiero agarrarlas y atraerlas hacia mi, el favor que te quiero pedir, es que me enseñes todo del sexo.
Yo: no sé, no estoy segura. No quiero perder tu amistad, te aprecio mucho y no quiero confundir las cosas
Felipe: no hay que confundir nada, solo sexo, o mejor dicho enséñame lo necesario, es que ya me da vergüenza estar con alguien a los 22 y decirle que soy virgen. Me dijiste que me pagarías el favor.
Yo: nunca dejo sin pagar un favor, pero aquí?
Felipe vamos a una playita más escondida, mi fantasía es tener sexo al aire libre y que mejor oportunidad que está.
Nos fuimos a otra playa que el conocía, un tanto escondida y con grandes rocas, nos instalamos ahí con unos quitasol, y toallas en la arena.
Estando acostados sobre las toallas en la arena, le pregunto por dónde le gustaría comenzar, el me dice que con unos besos para entrar en confianza, y me da un beso lentamente introduciendo su lengua, mordiendo mis labios llevandose mis tristezas y enciendiendo lentamente una pasión intensa, se sube arriba mío y continuando los besos comienza a recorrer con sus manos mi cuerpo, agarrando firme y mis caderas presionandome con su miembro erecto, mientras lo siento, me asombro por el tamaño, abro grandemente mis ojos, y dejo escapar un gemido ahogado por la impresión, el me mira y sonríe, preguntandome que pasa, coquetamente y haciendome la ingenua le digo que siento su pene y que estoy asombrada del tamaño, que si puedo verlo antes de seguir. El se pone de pie
Se saca la polera, luego el short, y deja al descubierto su enorme, grande y gordo pene, lo miro maravillada, y con una sonrisa coqueta le digo, está perfecto, que si quiere empezar con una mamada para quitarnos los nervios y ponernos cómodos. Me arrodillo y mientras lo miro a los ojos, comienzo a darle pequeños besitos por su muslo hasta llegar a su pene, le beso la cabeza y pienso que semejante miembro no entrará del todo en mi boca, saboreo Lentamente y disfruto mientras lo meto completo a mi boca llegando hasta mi garganta, subo y bajo, recorriendo cada centímetro de polla, por mi parte me pongo mas caliente y con mis manos me ayudó para darle más placer, el me mira y me dice que se quiere correr, que pare, y yo sigo mamandosela, paro y le digo que se corra en mi boca, mientras nos miramos a los ojos, le digo que se corra, y apresuro las chupadas hasta que se corre, lo miro, y me trago su semen y caliente a mas no poder le digo que me folle. Me agarra el pelo y me dice, no sabes la cantidad de veces que me pajie imaginando esto, desde hoy eres mi perra y mi puta. Te tengo un trato. Continuará...
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