Xtories
Interracialnov 2024

Brenda y el mandingo negro de Humberto

La noche se oscurece y la puerta del baño queda abierta. Brenda creía conocer a su mejor amigo, pero Humberto tiene otros planes para ella, y Andrés... bueno, Andrés ya no es un obstáculo.

Conejita69vane23K vistas8.9· 9 votos

Continuando esa noche, en el patio de mi casa, a solas con ese negro africano, estábamos platicando cómo si nos conociéramos hace mucho tiempo, el me hacía sonreír con cada chiste que decía ya sea tal vez producto del alcohol, el sin camisa y yo sin ropa interior solo con el short y una camisa algo grande, pero con mis pechos sin ropa interior que no me había dado cuenta que mi conchita resaltaba por lo apretado que estaba, ahí estaba yo, solo escuchando al negro que hace un momento le mire su enorme verga negra, no podía dejar de mirar su cuerpo tan tonificado y sus manos enormes tomando esa botella de cerveza algo y esos labios carnosos que quería besar, en un momento aquel hombre se puso de pie repentinamente, me dio un susto, a lo que él calma con un poema, oh Brenda mira esta noche linda y oscura, contrarresta tan perfecta como si fuera para vos, tu piel blanca brilla por esta noche tan oscura h esos labios, tan rojos cómo esta fresa, yo sonrojada y un poco desorientada, trato de decir qué bonito pero que debe calmarse un poco, con el alcohol jaja, ya estás diciendo locuras que no son ciertas, a lo que él interrumpe, no es el alcohol si no es tu hermosa piel, no la vez como yo. Brilla ante la luna. Yo sonrojada. Y olvidando por completa de mi esposo, aceptando poco a poco los elogios de Humberto sonrojándome, le digo que pare, ya que tengo esposo y es su mejor amigo, así que me voy al cuarto con mi esposo, el me detiene de mis manos, ¿y le digo qué haces Humberto? A lo que Humberto me dice. tranquila Brenda, y que yo sé que ahora en el baño me viste y duraste todo el momento mirando mi verga, para que nos hacemos los tontos hace días que dejo abierta la puerta del baño y de mi cuarto y yo sé que tú no dejas de verme y ahora vi cómo te saboreabas mientras mi verga se ponía dura por ti, a lo que yo tiro fuerte mi mano diciendo que no es verdad, que no digas estupideces, pero no logre, este hombre era mucho más fuerte de lo que imaginé, no podía ni moverlo con mi fuerza entonces trate de gritar, para que él me dejara, fue un error ya que él rápidamente me abrazó sujetando con su mano mi boja, tapando por completa y no logrando poder hablar, en eso el negro me dice en el odio, me Brenda más te vale tranquilizarte, yo y tú sabemos que la quieres ver. ¿No es así? yo digo que no con mi cabeza, el negro no haciendo caso, con su otra mano me manosea por en sima de mi short mi conchita, con un solo dedo, podía sentir algo más grande tocándome que la de mi esposo, en eso yo tomo algo con fuerza su mano, pero no logro ni moverlo, el logrando quitar el botón de mi short, y logrando meter su mano, comienza a tocarme, la verdad podría decir que era algo feo, pero el muy idiota sabía cómo tocar una conchita como la mía sin lastimarme con esas manos y esos enormes dedos, entonces al darse cuenta que mi conchita estaba aceptando su dedo lo metió dentro de mi conchita pequeña, y en mi oído diciendo, la quieres ver Brenda, no te hagas más el rogar, yo como si me hubieran controlado mentalmente digo que sí. Con mi cabeza, a lo que él maldito se ríe, y saca su dedo de mi vagina, y lleva su mano al pantalón, sacando su enorme verga yo asustada pero tan excitada, que solo me quedo mirando como va saliendo de su pantalón, a lo que él me susurra al oído, diciéndome que mira Brenda putita. Voy a soltarte si gritas me verás tan enojado que ni tú maridito maricon podrá ayudarte, yo asustada pero más excitada por lo que él dijo, y cómo lo dijo, sobre mi esposo, digo que sí, y él me suelta yo asustada, le digo que pare que todo esto está mal, a lo que él con su mano me pone de rodillas, a Merced de su Verga yo cerrando los ojos, pero no por mucho tiempo, los abro y ahí estaba esa enorme verga que hace unas horas yo mire hacer pipí, la tenía frente mí, asustada pero notando más esa enorme verga jugosa, solo quede ahí hipnotizada por las venas que resaltaban, luego de un momento de verla sin parpadear, el grita mira que putita eres Brenda, cómo se te hace agua la boca, la quieres probar? Yo sé que sí.

Claro que me nege y me dispuse a golpearlo con un palo de la escoba, pero antes de hacer eso, el negro me revela, que él me deseaba, y que todo esto era un plan de mi esposo, me muestra en su celular fotos de mi con la tanga que me compré mi esposo, y mensajes diciéndole a Humberto, que esperaba un día poder verla destrozada por la gran verga de Humberto, yo sí parpadear sorprendida, por lo que vi y leí, el negro me dice mira, normalmente ya te hubiera cogido, pero veo que eres una putita comenzando a sacarlo, sé que va de a poco a poco, y alguien con ese rico culo, no quiero hacer las cosas así, esto fue idea de tu maridito maricon, yo no quería hacer esto, pero la verdad cuando te vi, me enamoré, de tu delicado cuerpo, y las fotos que me mandaba el maricon den Andrés, solo me abrieron más el apetito por ti, y yo sé que tú también lo deseas, o no? Yo sin responder por todo esto, el me da un golpe con su verga en mi cara, y dejando su fluido preseminal, cercas de mi labio, apunto de llorar él me vuelve a tomar y me levanta, dándome un beso, tan profundo, con aquella boca carnosa, yo no sabía cómo había pasado de un momento tan tranquilo a esto. Yo aún trabado de luchar y salir corriendo el negro metiendo su legngua en mi boca, casi como si fuera una hipnosis, dedo ante su poder, y lo comienzo a besar, aceptar su lengua en mí y también hacer lo mismo, comienzo a lamber con mis labios su lengua, y con mi mano tratando de buscar su enorme verga, volviendo más fuerte mi excitación al tomar y notar lo caliente y gorda verga que estaba en mi mano, no miento, pero mi mano no cerraba ese enorme chocolate, mientras yo tarareaba de hacerle una paja con mi mano, noté que estaba en el aire, así es él me tenía de mi cintura en el aire, notando que mi short estaba a mitad de mis piernas, con mi conchita saliéndole fluidos como si me hubiera hecho pipí, así que el como si fuera una muñeca, sin soltarme, me lleva a dentro del cuarto, y le tira en la cama, me quita por completo el short, y me deja abierta, yo muy avergonzada, trato de taparme con la mano mi conchita, así que el me comienza a darme besos desde mi ombligo hasta llegar a mi vajina. Y yo aguantando gemir, tomando su colcha y mordiéndola para que gemir fuerte, él comiéndome la conchita con esos ricos labios y sus manos en mis pechos y al meter su legua tan profunda, más profunda que la pequeña verga de mi esposo, logró tener mi primer orgamos, pero era diferente con él, ya que al tener ese orgasmo parecía que salía pipí, y el quito la sábana de mi boca para poder sacar ese gemido, el gemido que salió fue tan fuerte que pensé que había despertado a mi esposo y hasta los vecinos. Él se levanta y se ríe de mí, diciendo eso mi Brenda putita, que rico té retuerces, ahora mi conejita, quiero que vayas al cuarto de tu marido y regreses con esa tanga y el ponpon, ve, a lo que yo hago caso, el me da una fuerte pero placentera nalgada, que mi culo quedo rojo y marcado con su mano, así que voy al cuarto, toda obediente y tomo la tenga con el ponpon, y veo a mi marido con pena y enojo, porque era toda su culpa, que ese negro tomara lo que era suyo, como una chica obediente regrese al cuarto del negro Humberto, y tímida aun me quede ahí en la puerta, a lo que el me dice, qué haces ahí ven para acá, a comer mi verga Brenda putita, al escuchar eso, yo voy hacia él, cómo controlada por mis impulsos, me arrodillo ante él y me pone mi tango junto el ponpon y me dice ahora sí, come mi conejita, yo mirándolo, con asombro, pues este hombre parecía un dios africano, era enorme, y yo estaba por comerle la verga, al arrodillarme, obedientemente, comienzo a tomar su verga con mi mano, y la pongo cerca de mis labios, la comienzo a masturbar, hasta ver qué salía otra vez ese jugos fluido preseminal, así qué pasó su enorme verga por mi rostro, oliendo su fuerte olor de macho, teniendo pequeños orgamos solo con olerla, el volviendo a reírse de mí, diciendo oh mi pequeña Brenda puta, mira cómo te queda tan perfecta mi verga ese color blanco y mi negra polla, en tu carita de zorra, seguro con Andrés el maricon de tu esposo, no hacían buena combinación, si pudiera verte ahora mismo como te vez tan linda, así que ahora lambe toda mi verga putita Brenda, todo lo que dijo este negro, me excito tanto que pase su enorme cerca por mí para de arriba abajo, y dándome unos ricos chupones solo por el glande, que qué era hasta donde mi pequeña boca podía entrar, era algo anormal, esta enorme verga, era el triple que la de mi esposo de largo y de ancho, casi creo media todo mi brazo, al menos unos 27 cm. Parecía más, tenía miedo de meter esa verga en mi boca y ahogarme, entonces Humberto se molestó, y con su mano diciendo, haber Brenda puta, déjame enseñar cómo dar una buena mamadas a un hombre de verdad, y con su mano me controlo la cabeza, haciendo que entrara de golpe casi la mitad de su verga dentro de mi boca, la sentí como topo en mi garganta haciéndome hacer arcadas y casi vomitar, pero a Humberto no le importo y seguí haciendo lo mismo así, por unos minutos, mis lagrimas salían y aguantando no vomitar, pero no voy a mentir el que esté hombre tome el control, me ponía más excitada, como me dominaba y yo no podía hacer nada aún que quisiera, así estuve siendo taladrada hasta mi garganta por Humberto, hasta que un momento creo que mi boca y garganta se acostumbrada, y de un fuerte empujón, su verga entro casi por completa, pasando lo último de mi garganta, yo haciendo fuerza para poder respirar, y el riéndose, jaja vez Brenda, si solo era cuestión de acostumbrar esa boquita, ahora aguanta ahí un minuto, que es lo que las putas aguantan con mi verga en su garganta, yo sentía que era una eternidad ese minuto, pero la verdad, solo me excitaba más cómo se reía de mi como este dios negro de Humberto solo me usaba como la puta que soy, así que él saca su verga y dice wow perra mira cómo me dejaste llena de tu babita, tomándome con su mano mi cara, diciéndome que dime gusto, yo no podía contestar estaba tratando de respirar y mis ojos llenos de lágrimas con el maquillaje escurriéndose, al no contestar él me dice, a ver Brenda putita, contesta cuando te hablo, te gusto que te cogiera la boca? Yo como pude recobrando mis sentidos, digo que si con mi cabeza, Humberto diciéndome que no escucho, yo diciendo que sí, con una voz rasposa, porque claramente me destrozo la garganta, entonces el negro me dice eso Brenda, así quiero que contestes mi putita Brenda. ¿Ahora dime, alguna vez haz probando una verga así de grande? Yo claramente digo no con mi voz destrozada. Bueno putita Brenda ahora es tu día de suerte ya que el Marcos de Andrés sigue dormido, a lo qué Humberto me acuesta en la cama y me acomoda en la posición que dicen como perrito o en cuatro, yo haciendo caso a mi Dios negro. Sabiendo que no va ser gentil, asustada, porque nunca en mi vida había probado una verga así de monstruoso pero sabrosa. Así que el prosigue a comerme el culo, chupándolo tan fuerte que me hace venir otra vez logrando tener mi tercer orgasmo fuertes, ya que orgamos pequeños había tenido 4 ya, al terminar de lamber y chupar mi ano y concha siento su dedo pasar por mi conchita, la frota y poco a poco mete su dedo hasta el fondo de mi vagina, era tan rico y placentero podía sentir su dedo dentro de mí, así que al instante mete otro dedo, si dolor, la verdad es que no sabía por qué no me dolían. Solo me estremecían más y orgamos pequeños lograban darme así hasta meter 4 dedos dentro de mí, y yo empapando toda la cama de mis fluidos y su mano, así que Humberto saca su mano y ahora si se propone a querer cogerme con su enorme pija negra, poco a poco va frotando su pija en mi conchita, yo la verdad mordiendo la almohada con miedo pensando que trataría de destrozarme la conchita, pero me llevo una sorpresa, solo mete su glande, y tan solo su glande ya es suficiente para notar que mi vagina está siendo estirada, entonces Humberto comienza a moverse, dar pequeño empujones, poco a poco como un ritmo de baile, comienzo a sentir cómo va entrando poco a poco, y él comienza cogerme, y pone su cabeza en mi oído, me dice, lo estás disfrutando putita Brenda, no pude mentir, la verdad es que esas pequeñas embestidas, eran mucho mejor que mi pequeño marido, así que digo que sí, y él corre hacia un lado mi tanga y comienza tomarme de la cintura. Y da más fuerte sus abestiadas. Más fuerte cada vez hasta que por un momento sentí como entro y poco en mi vientre, di un fuerte grito y tuve otro orgamos como si me hubiera orinado, él se ríe y yo lloro, pero no de dolor si no por el orgamos que tuve. Mi conchita y mis piernas temblaban. Y eso que solo había comenzado a cogerme, al verme casi con lo ojos en blanco, él me levanta si sacar su enorme pija performando hasta tomar. Espacio y tocar en cada embestida el fondo de mi vagina, casi sintiendo cómo si entrara en mi utero, yo con lo ojos en blanco y mi cuerpo temblando como si fueran ataque epilépticos, llorando de placer, el taladrando sin tener compasión diciéndome que diga que le pertenezco que mi vagina y cuerpo son de el, que grite que soy sú puta y que el maricon de Andrés mi mairdo ya no tocará más mis orificios. Yo no logro poder decir ni mi nombre. Y el entonces molesto toma impulso y da una envestida que hasta mi alma salió cogida por ese dios africano, me grita dilo puta Brenda. Di que soy tu a mo, y con un gemido de orgasmo y llorar do logro decir, soy tú puta, soy la puta del dios negro africano Humberto, y solo quiero tú enorme verga dentro de mi vientre, por favor perforará mi utero, ya que son solo tuyos por qué yo soy la puta de Brenda que ama tu pija negra mi hombre Humberto te amo. Así logrando tener los ojos en blanco desmayandome no recordando nada más solo tener entre visiones borrosas que mi hombre Humberto me llevaba entre sus brazos a mi cama terminando de eyacular en mi cara y en todo mi cuerpo y dejándome acostada a lado de mi esposo, el maricon de Andrés.