Hotel putiferio III
Las cámaras no mienten, pero lo que muestran quiebra cualquier ilusión de matrimonio. Él no grita, no confronta; simplemente observa, guarda las pruebas y decide que la vigilancia apenas comienza.
De repente volví a acordarme de Silvia y Ancor.
CÁMARA 3.
Adelante la cámara hasta que ví algo extraño. Ancor no miraba a la película, ambos en silencio y ella mirando la película pero él miraba a Silvia.
Rebobiné. No tardé en darme cuenta que bajo la manta algo a la altura de la polla de ancor se movía. Pensé que sería él con su mano, pero al fijarme bien vi que no ya que tenía sus dos manos fuera de la manta. Observe a Silvia y en su mano izquierda tenía el mando. La derecha no solo estaba bajo la manta sino que se vía que la movía.
Silvia estaba tocándole la polla. Había caído en el juego de Ancor no que no se atrevería y cuando se dió cuenta que Ancor la miraba sonrió pícaramente.
El lejos de decir nada se acomodó y se bajó el pantalón bajo la manta. Y ella sacó su mano la humedeció de saliva y volvió a lubricarle la polla, ya los movimientos fueron siendo más exagerados y acompasados, mientras él se le veía resoplando y con los pues abiertos.
Ella seguía mirando a la tele en silencio pero de vez en cuando giraba su cabeza lo miraba le preguntaba si lo hacía bien y tras volver a humedecerse la mano continuaba.
Pasado un rato, Silvia paró. Le dijo q esperara un segundo. Se levantó y ante él, metió sus manos bajo su vestido playero y se bajó las bragas para quitárselas.
Se sentó apresurada, se volvió a tapar con la manta y se las dió a Ancor.
Automáticamentr él se las llevó a la nariz y tomó una gran bocanada de aire. Ella se rió y le dijo que no era para eso, sino para que se corriera en ellas ya que no podía correrse en la manta.
Volvió a humedecer su mano y volvió a pajear a Ancor, mientras él seguía oliendo sus bragas. Ella miraba hacia el pasillo nerviosa, temiendo que apareciera Gara o yo, supongo. Ancor retiró la manta rápido y pude ver la mano de mi esposa tocándole la polla mientras él llevaba las bragas a su glande para correrse sobre ellas.
En ese momento se escuchó una puerta. Y ellos apresuradamente se recolocaron y taparon. Vi pasar una sombra por al fondo de la cámara.
CÁMARA 2. Adelanté la cámara al minuto en el que vi la sombra. Efectivamente Gara se había levantado y había ido a por agua. Paró tras ellos y les preguntó sino tenían sueño. Se acercó al sillón y viendo lo que veían les dijo que esa película era mala. Se volvió a la cama.
CÁMARA 3. Tras irse Gara, ellos se miraron y rieron aliviados de no ser pillados. Ancor apagó la tele y se levantó cogiendo a Silvia por la mano. Abrieron la puerta del jardín y salieron.
Tenía que ver la cámara 4 si o si, pero recordé que había fallado.
CÁMARA 4. Al abrir la carpeta recé para que hubiera captado algo antes de caerse. Tuve suerte.
Al ver la grabación fui al minuto en el que ellos salieron. Estuvieron hablando un rato junto a la piscina y él volvió a intentar besar a Silvia pero esta no quiso. El viento no dejaba escuchar bien la grabación a esa distancia. No tenía que haber borrado las otras cámaras, quizás a alguna habria captado el audio de la conversación.
Caminaron por la piscina y reían tímidamente. Al llegar a la cama libanesa él se sentó y le dijo a Silvia que se sentara a su lado. Ella accedió y tras un tercer intento él logró besarla. Ella se dejó caer hacia detrás y él siguió besándole. Luego bajo a su escote, sacó sus pechos del vestido y los lamió, dándole mordidas alos pezones. Bajo una de sus manos y levantando el vestido tocó el coño de mi esposa ya sin bragas.
Observé que había algo en un lateral de la cama. Algo rojo... dejé de mirar la grabación y miré junto a la cama.
No lo podía creer. Las bragas de mi esposa estaban allí con el semen de Ancor ya petrificado y acartonado. Ni siquiera se habían tomado la precaución de recogerlas. Cogí una hoja seca del jardín y sujetandolas las guardé en un bolsa que había en el bar. Tenía mi prueba del delito y así no tendría que confesar que tenía cámaras. Ya que seguramente ni fuera legal grabarlos sin permiso, algo que poco me importaba ya, pero quería mantener las cámaras en secreto un tiempo más.
Volví al ordenador. Quería saber si follaron allí o no. De hecho ni me senté en la cama, me fui a la barra del bar. Viendo la cama delante e imaginando o recreando lo sucedido la noche anterior, mientras yo dormía.
Play. Tras un instante que Ancor tocaba a Silvia y alternaba sus besos entre sus pechos y labios. Un fuerte viento movió la cámara. Ellos pararon, miraron a la casa y siguieron.
Una vez más otra ráfaga de viento aún más fuerte interrumpió a los amantes. Ésta vez se encendió la luz de la casa, por la posición era mi baño, asi que seguramente fue cuando me levanté a beber agua y fui a orinar.
Ella le dio un toque con su mano en la cabeza a Ancor y ambos salieron corriendo hacia el salón. Pasado un rato la cámara perdió señal.
Yo me quedé aliviado de que no hubieran podido llegar más allá.
Aún así lo comprobé.
CÁMARA 3. En ese minuto se les ve entrar. Ella le dice que lo sentía que no podía continuar y sube al piso de arriba.
CÁMARA 1. Ella entra a mi habitación a las 3:20 horas. Seguramente después de pasar por el baño y asearse. Pero como no tenía cámaras en el baño no podía saberlo.
Ella se cambió de ropa y se acostó a mi lado.
Tras todo lo ocurrido me di cuenta que aún tenía mi calzoncillo lleno de semen. Me fui a la ducha de la piscina y tras labarme me tiré a la piscina con calzoncillo a enfriar mi mente. Tenía que pensar.
Pasado un instante llegó Gara, diciendo que había dormido genial y que mañanero era. Sobre la barra del bar mi pc y la bolsa con las bragas de Silvia.
Tírate que está buena le dije. Ella tocó el agua y me dijo que aún era pronto. Además habíamos dejado apagada la calefacción y estaba muy fría.
Le pregunté por Ancor y me dijo que seguía durmiendo. Ella preguntó por Silvia y le dije que igual.
Luego me dijo que iba a preparar el desayuno asi que salí, me sequé, y recogí todo. Al llegar a mi cuarto, cogí las cuatro cámaras que sobraron.
CÁMARA 9, en mi baño del piso de arriba. CÁMARA 10. Fuí al cuarto junto al mío que nadie ocupaba, la coloqué.
CÁMARA 11. Bajé disimulado al baño de abajo, portando rollos de papel para hacer el cambio y toallas limpias. Coloqué otra allí.
CÁMARA 12. Le dije a Gara que estaba en la cocina que iba a encender la climatización de la piscina para que se bañara esa noche a la luz de la luna. Coloqué la última cámara en la fachada, justo en el ángulo que no se escuchó la conversación de Ancor y Silvia.
Con todo colocado, entre a desayunar como si no hubiera pasado nada.
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