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Mi última semana con Ana

Ana y yo sabíamos que esa semana sería la última. El Amo nos había reservado una misión especial, pero nada nos preparaba para lo que Gerardo, y luego los desconocidos del río, nos harían vivir.

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Hola a todos soy María, casada con más de sesenta años, y varios hijos, hijas y nietos, vivo en un pueblo del interior de España, soy morena, de ojos marrones, mido 1,70 y peso unos sesenta kilos. Putita de mi Amo, y Macho Alfa Cesar, que como sabrán los que hayan leído mis anteriores relatos referidos a mi experiencia, vive en Madrid, pero venía al pueblo los fines de semana, una de las sumisas de mi amo es su propia madre, Ana amiga mía de juventud, que ese verano se quedaba una semana en el pueblo y otra en Madrid, esa semana les había tocado irse a Madrid, los que hayan leído mi anterior relato saben que mi amo y sus amigos habían tenido un sábado muy ocupado, mientras Ana y yo nos hacíamos compañía, bueno algo más jajaajaj. El domingo Ana y yo nos ocupamos de los chicos, que además de follar nos estuvieron contando lo que habían vivido el día anterior. A la vez que mi Amo y Ana nos dieron una noticia triste, era la última semana del mes de agosto, e iba a ser la última que Ana pasara en el pueblo a partir de septiembre se quedaría en Madrid, aunque se comprometieron a seguir viniendo los fines de semana. Por la tarde mi amo y el resto de los chicos se fueron.

Pero mi amo nos había reservado una misión muy especial a Ana, Juani y a mí, Gerardo había encontrado un trabajo y se podía pensar que ya había salido del bache y se merecía un premio muy especial, así que ese miércoles las tres nos reunimos en casa de Ana y las tres juntas, como tres jubiladas que salen de paseo, jajaja, nos fuimos a casa de Gerardo.

Al llegar este nos abrió y antes de que pudiera reaccionar las tres entramos en su casa, Juani le dijo:

Esposo mío, me gusta follarte solo yo, pero nuestro amo ha decidido que te mereces un premio muy especial para celebrar que has salido de tu crisis.

Y antes de que de diera cuenta le habíamos llevado al salón y le dejamos y le dejamos completamente desnudo y tumbado en el suelo, después mientras Juani y yo le colmábamos de besos, Ana de desnudo, me sustituyo, yo la imité y finalmente Juana hizo lo mismo. Con las tres desnudas, todas nos lanzamos sobre su polla que rápidamente se puso dura como una piedra. En esos momentos Ana dijo:

Yo me pido la primera

Y mientras yo me puse a morrear con él y Juani chupaba sus pechos Ana montó encima de él y comenzó a follarselo, se notaba que Gerardo estaba en la Gloria y Ana también, en ese momento viéndola no pude evitar la tentación de ir hacia ella y besarla en la boca y luego acariciarla las tetas, Gerardo al darse cuenta llevó su mano a mi coño e introdujo uno de sus dedos en él, mientras Juani abandonó su pecho, y comenzó a morrearle, el respondió llevando una de sus manos a sus tetas.

Gerardo aguantaba, pero la que no aguantó fue Ana que tuvo un orgasmo, al notarlo, fui yo quien dije:

Ahora me toca a mi

Y cambiando de posesión con Ana me introduje la polla de Gerardo en mi coño y comencé a cabalgarlo, mientras lo hacía no podía dejar de pensar de como follar había cambiado la vida de nuestro homenajeado, en esos momentos sentí como él se venía en el interior de mi coño dejándomelo lleno de leche, menos mal que no podía quedar embarazada, jajaaj

Tras ello me salí, pero al ver como tenía el coño fui Juani la que dijo:

Quiero para mí la leche de mi marido.

Y lanzándose sobre la polla de Gerardo comenzó a hacerle una mamada con mucha ansia, mientras Ana me dijo:

Zorra eso es para mí.

Y comenzó a comerme el coño, la verdad de tanto como lo habíamos hecho juntas mi amiga se conocía perfectamente mi coño y como volverme loca de placer, lo que me llevó a tener varios orgasmos.

Juani una vez que hubo limpiado la polla de su marido, jajaja siguió chupándosela, le la notaba que quería volvérsela a poner dura, y no la costó mucho hacerlo cuando hubo conseguido su objetivo monto sobre el y comenzó a subir y bajar, Gerardo dijo:

Ni en mis mejores sueños me hubiera imaginado una cosa como esta me estáis volviendo loco de placer.

De eso se trata mi amor, mi hijo, además de premiarte quiere que veas como se pueden alcanzar muchas cosas.

Y dejando mi coño se acercó a la boca de Gerardo y le puso su coño sobre ella, nuestro premiado sacó su lengua y la dirigió al coño de mi amiga que comenzó a gemir, mientras yo tras recuperarme en un primer momento me puse a masturbarme, pero como no era bastante me puse de pie y llevé mi coño hasta la boca de Juani, cuyo como no soltaba para nada la polla de su marido al que siguió cabalgando hasta que este no pudo más y se corrió, Gerardo solicitó un momento de descanso y nos dijo:

Verdaderamente sois unas zorras, nunca me hubiera imaginado poder disfrutar de algo así, pero veo que hoy es el día, así que os quiero pedir una cosa

Si hoy es tu día, dijo Ana, tenemos orden de complacerte en todo

Entonces quiero daros a las tres por el culo, dijo Gerardo.

¿Por cuál quieres empezar? Le preguntó Ana.

Por ti misma, dijo Gerardo

Soy toda tuya, dijo Ana.

Y se puso a cuatro partas, Gerardo se colocó detrás de ella, mientras Juani que se había tomado muy en serio el papel de esposa se la cogió y se la meneo para mantenerla bien dura, y después la llevó hasta la entrada del culo de nuestra amiga, Gerardo dio un empujón y se la insertó de golpe, Ana comenzó a aullar de placer mientras decía:

Mi Gerardito que bien lo haces, sigueeeeee

Y Gerardo siguió con la penetración, Juani una vez que la polla estuvo dentro, se dio la vuelta y se colocó debajo de Gerardo, en posición invertida, y desde allí comenzó a lamer tanto el coño de Ana como los huevos de Gerardo lo que les dio a ambos mucho más placer, yo estaba muy caliente así que me puse de pie y fui hasta la cabeza de Ana y puse mi coño a su alcance.

De esta manera estuvimos un buen rato hasta que Gerardo se corrió llenando el culo de mi amiga con su semen, en esos momentos Juani dijo;

Yo quiero la leche de mi maridito.

Pero si ha salido del culo de Ana, dije yo

No me importa, dijo ella.

Visto que no había manera de convencerla Gerardo le entregó su polla que ella lamio con verdadera ansia. Esto hizo que la polla de Gerardo se volviera poner dura, entonces el dijo:

Bueno pues que mi esposa sea la siguiente, jajajaaj

Nada más oír esto Juani se puso a cuatro patas y dijo:

A tus órdenes mi amor.

Gerardo se situó detrás de ella, Ana se puso a acariciarle la polla mientras yo le besaba y el acariciaba mis tetas, esto logró que su polla se pusiera otra vez durísima y en esos momentos Ana se la agarró y se la comenzó a menear, y se la dirigió hasta el culo de Juani que la esperaba ansiosa, y que al sentirla dentro gritó:

Que delicia mi amor, adoro tu polla y me encanta que me la metas, me da igual por donde, lo que quiero es tenerla dentro de mí.

Yo estaba muy caliente y levantándome dije a Juani:

Venga, so zorra, cómeme el coño.

Ella abrió la boca y comenzó a comerme el coño, estaba tan excitada de tener la polla de nuestro anfitrión, que me lamia el coño con mucha rabia provocándome multitud de orgasmos y se le notaba que ella también estaba gozando y corriéndose varias veces. Pero finalmente la resistencia de Gerardo llegó a su fin y se corrió, como había sucedido antes con Ana, el de Juani se llenó con la leche de nuestro macho, a la que se salió de ella, en esos momentos Juani llevó sus dedos hacía su culo, recogió parte de la leche que se le había desparramado en el con sus dedos, y llevándola a su boca se la tragó.

En esos momentos Ana, mirándome a mi dijo:

Creo que eres tú la única que falta, so zorra.

Llevas razón, jajaj, dije yo.

Y me puse rápidamente a cuatro patas.

Mira Gerardito, esa perra quiere que te la folles, dijo Ana

Pues por mí que no quede, dijo Gerardo

Se colocó detrás de mí, Juani fue hacia el y comenzó a acariciarle, la polla mientras le decía:

Vamos esposito, demuestra a esa zorra lo macho que eres.

Y se puso a acariciarle la polla, que una vez más esa mañana, volvió a ponerse en forma, luego fue la propia Juani la que condujo esa polla hacia la entrada de mi culo, que la recibió de una manera muy placentera, el muy cabrón había aprendido rápidamente como dar mucho placer a una mujer por ese agujero.

Mientras Juani seguía acariciándole la parte de su polla que se encontraba fuera y con su boca le daba unos morreos alucinantes, por su parte Ana se puso delante de mí, y durante unos momentos se dedicó a acariciarme las tetas, después se tumbó debajo de mi y llevó su lengua a la entrada de mi coño y de esta manera nos lamia a Gerardo y a mí, era algo verdaderamente delicioso, hasta que una vez más este se corrió y esta vez fue mi culo el que se llenó de leche, tras sacármela Gerardo dijo:

Chicas esto ha sido divino, pero me habéis dejado sin leche, Ana agradece a tu hijo su regalo.

Al día siguiente Ana y yo íbamos de paseo, por un camino del pueblo cuando un coche, pasó delante de nosotras y se detuvo, vimos que eran dos desconocidos, al vernos pararon el coche, y esperaron que llegáramos a su altura, entonces el que conducía, nos preguntó:

Buenos días, ¿Saben un sitio bueno para pescar en este sitio?

Si, si quieren nosotras les conduciremos, el que pesquen dependerá de ustedes, dijo Ana de la forma más insinuante que pudo, mientras trababa de hacer ver todo lo posible sus tetas por su escote.

Los pescadores parecieron entender y aceptaron nuestra oferta, el que iba de copiloto, se pasó al asiento de atrás, en el centro y nosotras a los lados, nada más arrancar el coche Ana llevó su mano a su polla y comenzó a acariciársela por encima del pantalón, después dijo:

Vamos a ver que tal caña tiene nuestro nuevo amigo.

Y desabrochándole los pantalones le sacó la polla y comenzó a acariciársela, esta reaccionó rápidamente, pero en esos momentos llegamos a nuestro destino y Ana volvió a preguntar:

¿Qué vais a pescar algún pez, o un par de zorras?, preguntó Ana.

Me parece que la pesca tendrá que esperar, dijo el que conducía, pero repartirlo mejor, una de vosotras que se ocupé de mí.

Ana rápidamente dejo de masturbar al pescador del asiento de atrás, salió del coche y abriendo la puerta del piloto se arrodilló y de nuevo desabrochándole los pantalones, como había hecho anteriormente con los de su compañero dejo su polla al aire y se la metió en la boca iniciando una mamada, mi compañero de asiento al verlo llevó sus manos a mis muslos y comenzó a acariciarlos, hasta que llegó a mis bragas, yo sintiéndole lleno de deseos, como reflejaba la dureza de su polla me lance sobre ella e imitando a mi amiga me puse a chupársela, el conductor dijo en ese momento:

Joder con estas zorras que mamadas hacen, esto es mucho mejor que pescar peces

Ni que lo digas dijo su compañero.

Nosotras seguíamos a lo nuestro, mientras ellos gemían, como Ana había empezado antes logró que su compañero de juegos se corriera también antes, en esos momentos se salió y un montón de leche salió de su polla manchándole el pantalón.

Dios, dijo él, ahora como le justifico a mi mujer que este así,

No te preocupes cariño, dijo Ana quítatelo, yo te lo lavo y en poco tiempo estará seco, el hombre obedeció y se quitó el pantalón que Ana lavó un poco en el rio y dejó secando en un matorral.

Algo habrá que hacer mientras se nos seca el pantalón, dijo el conductor del coche.

Por supuesto, dijo mi amiga, y comenzó a acariciarle la polla.

Mientras mi acompañante y yo ya habíamos aprendido la lección de los que nos habían procedido y cuando él se corrió yo me ocupé de que su semen fuera a parar a un pañuelo de papel de los que había en el asiento de atrás, en esos momentos mi copiloto dijo a su compañero:

Fíjate el par de zorras que hemos ido a pillar sin proponérnoslo, estas follan mucho mejor que nuestras mujeres.

Efectivamente dijo el otro.

Su polla se había puesto muy dura, Ana me invitó a que yo se la cascara a mi acompañante, por supuesto lo hice y al poco tiempo la tenía tan dura como lq de su amigo, en esos momentos Ana dijo:

Chicos no os parece que el coche es un poco incomodo para hacer lo que estamos haciendo, creo que lo mejor sería que lo hiciéramos en el suelo.

A todos nos pareció bien la idea de mi amiga, el copiloto y yo salimos del asiento de atrás y el que conducía pidió a su amigo que sacara la manta que llevaba en el maletero, mi chico lo hizo y la extendió sobre el suelo, el piloto de tumbó en ella, y Ana se fue donde estaba el y poniéndose encima de su polla comenzó a cabalgarle, mi compañero me presionó un poco y me tumbó en el suelo. Después me abrió de piernas y me introdujo su polla en el interior de mi coño que la recibió encantado.

Joder es la primera vez que cada uno ve como folla el otro, dijo el piloto

Mientras sus palabras se mezclaban con los gemidos que el coño de mi amiga les estaba provocando.

Si esto es mejor que ir a un puticlub, dijo mi follador.

Pero sus palabras no le impedían follarme de una forma muy apasionada. El muy cabrón sabía utiliza muy bien la polla, me dio envidia de su mujer que suerte tenía, me hizo venirme varias veces hasta que finalmente se corrió, mientras el conductor seguía aguantando s embates de mi amiga Ana, cuando terminó el coño de mi amiga, como el mío se llenaron de leche. Fuimos al rio a limpiarnos un poco.

Al volver el piloto, el que se lo había hecho con Ana, me rodeo ente sus brazos, mientras mi anterior follador rodeó con los suyos la cintura de mi amiga.

Si no os importa, nos gustaría un cambio de parejas, dijo el piloto-

¿Hacéis eso con vuestras mujeres?, preguntó Ana.

Nos dijeron que no que con ellas no se les ocurría proponer estas cosas, en esos momentos creo que Ana y yo nos dimos cuenta de las ventajas que tienes ser una puta, jajaj, y aceptamos, ellos nos tumbaron sobre la manta, nosotras nos abrimos las piernas y ellos, cuyas pollas se habían recuperado durante nuestra ausencia nos la volvieron a meter, durante un rato en la zona no se oía otra coa que no fueran nuestros gemido hasta que finalmente ellos se volvieron a correr, la tarde estaba llegando a su fin, ellos se vistieron y nos pidieron nuestros teléfonos, por si volvían por la zona a pesar, jaja, ellos volvieron por donde habían venid y Ana y yo regresamos al pueblo.