El alquiler de mi sumiso (14)
No es solo obediencia lo que buscan; es degradación total. Cuando la enfermera cruza la puerta, el juego cambia de reglas y el dolor se vuelve la única moneda de cambio.
Solo con verle ya me producía asco pues hasta ahora ella me había hecho probar y limpiar su polla tras correrse pero solo la leche de la corrida, pero ahora podían verse algunos restos sólidos adheridos a su polla.
¿A qué esperas, esclavo?
Conforme la acercaba a mi boca el olor se hacía más intenso. Ese olor tan desagradable que emanaba toda su polla me hacía retrasarme en mi tarea. Vi como mi ama y esposa se levantó y al rato un golpe de su fusta muy fuerte impactó en mi culo.
¿Quieres más, puto perro?
Sin contestarle abrí mi boca engullendo su polla, lamiéndola, chupándola y saboreando sus restos.
Esta visto que necesitas algo más que una simple orden.
Su fusta volvió a impactar en mi cuerpo una y otra vez hasta que comprobó que la había dejado limpia de todo resto tanto sólido como lechoso.
Enséñame tu boca.
Aún quedaban restos en mi boca sólidos que hube de tragar deprisa para evitar la furia de mi ama.
-¿Te ha gustado?
Si, mucho.
Bien ahora vente que te laves esa boca sucia. Me coloco entre sus piernas y dejo salir un chorro caliente de orina que hizo que pudiera tragar los restos sólidos que aún quedaban en mi boca y así limpiarla.
Cariño, me ha contestado mi amiga la enfermera que hoy podría venir a mediodía para hablar de la marca a fuego de tu esclavo.
¡Estupendo!.
Escuchar esto me hizo aumentar mi nerviosismo. Nunca imaginé que esto pudiera llegar. Y más al ver la satisfacción y la alegría que mostraba mi ama y esposa.
Quiero que estés presente cuando venga, esclavo.
Si, mi ama.
La mañana pasó y cerca de la hora del almuerzo mi ama me mandó ir a vestirme y maquillarme. Deseaba que estuviera muy guapa cuando llegara la amiga de Sergio. Cuando termine de vestirme me presenté ante ellos.
No te habrás puesto ropa interior, ¿no?
No mi señor.
Para comprobarlo extendió su brazo por debajo de la falda y con su mano tomó mis huevos con fuerza retorciéndolos.
Así me gusta verte, como una vulgar puta.
Llaman a la puerta, ve a abrir.
Fui a la puerta y al abrir pude contemplar una mujer de unos cuarenta años, esbelta, con un cuerpo de escándalo que portaba un maletín con un ordenador portátil.
Hola, ¿está Sergio?
Si señora.
Me arrodillé y besé sus pies enfundados en unos zapatos de tacón fino y altos.
Ja, ja, ja, veo que estás bien enseñado. Supongo que eres tú a quien quieren marcar a fuego.
No contesté y simplemente le ofrecí la correa de mi collar para acompañarle al porche donde estaban mis amos. Sergio hizo las presentaciones y se sentaron.
¿Qué deseas tomar, Maria?
Pues me tomaría un vermut.
Solo bastó una mirada de mi ama para ir a la cocina a prepararle lo que me había pedido. Se lo serví y arrodillándome permanecí junto a ellos. Mientras fumaban un cigarrillo hablaron por encima de lo que deseaban mis amos para conmigo. Sin esperarlo un bofetón cruzó mi cara.
Perra, no ves que va a caer al suelo la ceniza del cigarrillo de Maria.
Me acerqué junto a ella y abrí mi boca.
¿Lo usáis de cenicero?, ufffff me encanta, es una de mis prácticas favoritas por lo de humillante que supone el hacerlo.
Dejó caer la ceniza en mi boca mientras fumaba.
Bueno además de explicaros el proceso de marcarlo, he traído el portátil para que veáis tanto imágenes como vídeos de otros que he realizado.
Atiende bien a todo lo que habla. Vas a ser un perro marcado para mí.
Acercó su boca a mi cara y me lanzó un escupitajo a la cara que comenzó a resbalar por mi cara.
Maria, te das cuenta lo cerdo que es. Te diré que esta mañana ha probado por vez primera tanto los fluidos líquidos como los sólidos directamente de la polla de Sergio después de habérselo follado antes de que tú vinieras.
Me encanta, creo que tienes un buen esclavo digno de ser marcado. Bueno, este tipo de marca a fuego es algo muy doloroso por lo que habrá que inmovilizarlo muy bien con el fin de evitar que se pueda mover cuando le apliquemos la marca. Es posible que el dolor que sienta le produzca un desvanecimiento que pasado un tiempo se recuperará. Yo estaré presente hasta que recobre la conciencia y le haré la primera cura.
Solo de escucharla hablar y lo atenta que estaba mi ama y esposa me producían un nerviosismo brutal acompañado de una excitación por saber que iba a convertirme en su auténtico esclavo. Al darse cuenta su mano se apoderó de mi polla retirando la piel de ella hacia atrás de manera muy brusca que me causó un gran dolor.
Esto no es nada para el dolor tan humillante que te espera cuando seas marcado.
Su otra mano restregó todo su escupitajo por mi cara para después meter sus dedos en mi boca para que los chupará. María, que lo estaba observando se quedó muy perpleja.
Después de lo que estoy viendo te diré que nunca había visto un esclavo como este.
Si lo deseas puedes usarlo a tu gusto.
Ufffff, gracias. Me encantaría. Gracias. ¿Algún tipo de límite?
Ninguno, pero antes de seguir si te parece podemos pasar adentro a la habitación que está totalmente equipada para que disfrutes de este perro.
Encantada.
Mi ama le entrego la correa de mi collar a Maria y tras ella entramos en la habitación. Ella se sentó en un sillón y me mandó desnudar. Así desnudo me arrodillé ante ella mientras cogía un látigo corto trenzado. Se encendió un cigarrillo y se dirigió a mi.
- ¿Estás preparado e ilusionado con lo que tu ama desea hacer contigo?
Como esclavo suyo me debo a ella y la obedeceré y complaceré en todos sus deseos.
Me gusta, y ahora sabes que te debes a mí por deseo de tu ama.
Si, señora Maria.
Bien descalzame y adora mis pies. Es algo que me entusiasma.
La descalcé y comencé a besar sus pies desde su empeine a sus dedos y la planta. Comencé besándolos para a continuación ir pasando mi lengua húmeda por todos ellos. Cuando introduje en mi boca cada uno de sus dedos y los iba chupando sentí su látigo sobre mi espalda y culo. Al ser trenzado las marcas que dejaba eran dolorosas.
Me gusta, entretente más en mis dedos. Es algo que me excita bastante.
Tal como me lo dijo seguí muy despacio chupándole cada uno de sus dedos y el espacio entre ellos. La intensidad de su látigo me hacía saber su grado de excitación.
¡Sigue, sigue!, yaaaaaaaa.
Tiró de la correa y al levantar mi cara pude ver su mano introducida en su falda masturbándose aún. Necesitaba más aún. Otro gemido aún más fuerte que el anterior me dio la señal de que un nuevo orgasmo le había sobrevenido. Estaba con las piernas abiertas y estiradas.
Vamos al potro,aún necesito más.
Colocado en el potro vi como se ajustaba un arnés doble que primero se lo introdujo ella para después colocarlo en mi ano y comenzar a follarme. Sus embestidas eran brutales llegando hasta el fondo de mi ano. Entraba y salía con rapidez generándole unos gemidos cada vez más fuertes. Cuando estuvo satisfecha se sacó su pene de ella dejándome introducido el mío. Ató el arnés a mi cintura y se sentó a fumarse un cigarrillo. Mientras lo hacía, con una de sus manos continuó presionando el arnés para seguir follandome. Disfrutaba mucho.
- Eres digno de ser marcado. Me encantará hacerlo. Se lo voy a comunicar a tu ama.
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