Todo puede suceder... 3
El agua cae sobre sus cuerpos desnudos, pero no es solo para limpiarse. Entre el jabón y el vapor, cada caricia se vuelve una promesa de placer que ninguno de los dos quiere dejar pasar.
...luego de un rato sentados, recuperándonos, se levantó a buscar un poco de papel al baño para limpiarme y no dejar todo hecho un asco.
Me limpió bien la espalda y el culete, y me fui al baño para terminar de asearme.
Mientras yo abría el agua, él se trajo los restos de papel para tirar en el inodoro y dijo que tenía que pasarse también un agua, ya que, entre efluvios y sudor, necesitaba refrescarse.
Aprovechando que yo estaba dentro, se metió conmigo, y se puso detrás de mí.
El agua caía por nuestros cuerpos desnudos, y entonces noté como él apartaba mi melena de la nuca, besándome el cuello, y pasándome la lengua y chupando cada uno de los lóbulos de mis orejas, mientras yo cerraba los ojos, y apoyaba mis manos contra la pared.
Cogió un poco de gel, y comenzó a enjabonar mi cuerpo, dándome pequeños masajes por la espalda, bajando hacia las nalgas, agachándose luego para darme en las piernas, hasta los pies, y vuelta a subir por las piernas, nalgas, espalda, cuello...
Tomó un poco más de gel, y pegó su cuerpo un poco más al mío, y comenzó a enjabonar mi cuello por la parte de delante, mis pechos, notando como los pezones se endurecían al contacto de sus manos, luego la barriguita, bajando por mi sexo, mis piernas, nuevamente hasta los pies, y deshaciendo una vez más el camino andado, subiendo otra vez por las piernas, mi sexo, la barriga, los pechos y el cuello...
El sentir de nuevo el contacto de su cuerpo con el mío, hizo que su pene despertase de su letargo, y mostrase de nuevo toda su dureza. Y yo, al notarlo, eché el culito hacia atrás para sentirlo apretado contra mi cuerpo, y entonces pasé una de las manos con las que me apoyaba en la pared hacia atrás para agarrarlo.
Al sentirme, me dio la vuelta, me miró a los ojos, me sonrió y volvimos a besarnos.
Me encantaba besarle, y ser correspondida, la manera en que nuestras lenguas se enzarzaban en una disputa a vida o muerte por encontrar el camino al placer, como nuestras bocas encajaban perfectamente, y nuestros labios, se rozaban intentando dominar al otro...
Volvió a girarme, y con la mano derecha metió la mano entre mis piernas mientras con la izquierda masajeaba mi pecho izquierdo también. Yo abrí un poco más las piernas para que su mano entrase perfectamente y eché el culito un poco hacia atrás. Él pasaba su mano desde el culito hasta el clítoris, e iba introduciendo un par de dedos de vez en cuando, mientras besaba mi espalda y masajeaba mis senos. Yo no podía controlarme, y comenzaba ya a jadear, con la cabeza gacha y los ojos cerrados, intentando no dejar pasar por alto ninguna de las sensaciones de placer que volvían a conquistar mi cuerpo, dejándome llevar una vez más y abandonándome a todas sus caricias...
De vez en cuando, movía mi pelvis de delante a atrás para sentir todavía con más fuerza sus dedos y hacerle saber que necesitaba ya más y más fuerza, intensidad y velocidad, puesto que sabía que, de seguir así, en breve un nuevo orgasmo volvería a invadir mi cuerpo.
Esa imagen mía, con el culo en pompa y totalmente entregada lo estaba poniendo malo. Lo notaba cada vez más entregado y totalmente erecto. Yo sólo quería ya correrme y volver a sentirlo dentro de mí, quería volver a sentir su calor en mi interior, me encantaba esa sensación de mi humedad y notar como su pene se perdía dentro de mi provocando esas olas de placer infinito cada vez que llegaba al final.
Mi respiración volvía a ser ya super acelerada y los gemidos eran cada vez mayores, -"sigue, sigue así, por favor"- le decía, -"Estoy a punto de correrme sigue, más, más... mááás!!!"- Y al acabar de pronunciar este último MÁS prolongado, mis piernas temblaron, y un nuevo orgasmo volvió a recorrer mi cuerpo desde los dedos de los pies hasta el último pelo de mi cabeza!
Entonces me agarró por la cintura, me echó un poco más hacia atrás, colocó su pene entre los labios vaginales y volvió a penetrarme... Estaba ya con una erección descomunal. Con una dureza quizás superior a la anterior. Verme gemir de placer y la reacción de mi cuerpo hacía que me penetrase todavía más fuerte.
"Aggg. Me encantaaaa. Así, así... métemela más fuerte, bien adentro!"- le decía.
Su pene entraba en una lucha sin cuartel, cada vez con más fuerza, el ruido de su pelvis contra mi culito mojado por el agua chapoteando, mis gemidos, los suyos... era todo un summum de placer que poco a poco iba inundando el ambiente. Yo me echaba hacia atrás en cada embiste, como queriendo sentir su pene con toda su fuerza, y él intentaba bajar la intensidad de vez en cuando, porque sabía que no duraría mucho tiempo con esa fuerza y no deseaba correrse tan pronto. Queríamos disfrutar todo el tiempo del mundo de esa sensación de placer absoluto. A mi comenzaban a abandonarme las fuerzas, ya que otro orgasmo casi continuo siguió inundando todo mi cuerpo y mis piernas flaqueaban. Tuve que agacharme un poco más para conseguir agarrarme mejor, lo que dejó una imagen sensacional en el espejo, mis senos moviéndose acompasados a nuestro ritmo, y mi culo ahora mucho más en pompa, y como su pene entraba a salía en cada envite.
Entonces bajó un poco el ritmo mientras yo intentaba recuperarme y coger todo el oxígeno que mis pulmones me permitían, y mientras comenzó a jugar con el pulgar de su mano derecha alrededor de mi ano. Hacía círculos alrededor de él, presionaba un poco para luego volver a los círculos, sin dejar de penetrarme, de adelante a atrás, pero con una cadencia más lenta y acompasando el masaje anal con las penetraciones, hasta que la primera falange se perdió en mi interior.
Yo, aun habiendo bajando el ritmo, preveía que él ya no iba a aguantar mucho más, así que apenas unos segundos después, volvió a agarrarme con las dos manos por las caderas, la metió hasta el fondo, y aumentó de nuevo el ritmo corriéndose casi de inmediato y quedándose sobre mi espalda, intentando coger todo el aire que le faltaba, mientras apartaba el pelo de mi cuello, y me besaba...
Yo no podía decir ni una palabra, tenía los ojos fuera de sus órbitas, la cabeza hundida entre mis brazos y solo sentía palpitar su sexo sobre mi culito...
Continuará?
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