Mala compañía Vol.1
Blake llegó con la intención de proteger a su familia, pero Petra tenía otros planes. Lo que comenzó como una acusación de infidelidad se transformó en una lección de sumisión donde la rebeldía de la joven chocó contra la autoridad absoluta de una mujer que sabía exactamente cómo doblegarla.
Mala compañía Vol.1
Blake caminaba desde la parada de autobús, rumbo a la dirección que leyó impresa en una invitación que llegó hace una semana dirigida a su padre. El camino era largo y tal vez ella pasa demasiado tiempo frente a la pantalla, viendo contenido o jugando, debería de hacer mas ejercicio para que la caminata no le sea tan pesada. Durante su pubertad jamas lo consideró porque la genética no fue tan egoísta con ella y terminó formada como lo que algunos llaman “gótica culona”. Al principio, odiaba aquel apodo, pero termino por tomarle algo de gustillo, porque la verdad tenia un culo gordo con unas piernas bien formadas. Su delantera era mas que decente, pero de ninguna forma era tan prominente como la trasera, eso y su piel blanca con su cabello oscuro al hombro, la hicieron una gótica de manual, aunque no acostumbre la vestimenta que dicta dicho manual. Aunado a su carácter seco y cortante, creó alrededor de ella un aura de chica ruda, con la que es mejor no meterse.
Se detuvo un momento y tomo asiento sobre las jardineras de cantera, frente a una de las casas que se hayan en su camino. Era un sitio de gente, más que acomodada, diría ella. “Burgueses mal nacidos” como diría un chico con el que salio hace un tiempo. Revisó de nueva cuenta la dirección de la invitación y confirmó que se encontraba en el rumbo correcto.
Sus progenitores han tenido problemas en su relación los últimos meses, al grado que parece que podrían separarse. No es algo que le asuste, porque a sus 18 años recién cumplidos, se siente con el conocimiento suficiente para tratar de entender que estas cosas pasan. De hecho, siente que si las cosas son duras en estos días, es porque tal vez sus padres esperaron a que ella fuera mayor de edad para poder separarse sin causarle un trauma pero puede que hayan esperado demasiado y ahora, a punto de poder librarse el uno del otro, ni siquiera esconden su fastidio mutuo.
¿Pero que tiene que ver la inminente separación de sus padres con el hecho de que una chica de clase media vaya caminando por un barrio de gente rica?
Petra fue una amiga de su madre, tan cercana que Blake le llegó a decir tía. Por lo que sabe, fueron compañeras de universidad en la carrera de periodismo. Si bien, su madre se matriculó con la intención de emprender una carrera en los medios de comunicación, su amiga solo lo hizo para poder satisfacer los deseos de sus padres.
“Si yo también fuera a heredar una fortuna, me habría tomado la libertad de pasar de mis exámenes”
Recuerda haberle escuchado decir a su madre hace unos 10 años, en una visita de su entonces, mejor amiga. Lo cierto es que, ella tuvo que estudiar para salir adelante, contrario a su tía Petra que tendría asegurados los fondos de su cuenta bancaria, siempre que no hiciera algo que provoque que la saquen del testamento.
Al final, como suele pasar en la vida, la amistad se enfrió o tal vez, la tía Petra decidió que era mejor pasar su tiempo con gente mas acorde a su nivel social. Como sea, Blake no la volvió a ver hasta hace unos meses, que al regresar de la universidad, se la encontró saliendo de casa y a su madre contrariada. Parece que habían discutido pero no logro que su madre le dijera el motivo y solo lo dejo pasar. Sin embargo, ella no podía olvidarla. La recordaba como una mujer bien vestida y con un aura de elegancia, pero al verla pasar aun lado de ella con ese porte solemne y esa mirada déspota, se le puso la piel de gallina. Era bellísima, la clase de mujer que una podría esperar en la portada de una revista del corazón. Por supuesto que Petra noto a Blake, porque fue imposible no ver esos dos ojos castaños entre aquellas pestañas frondosas.
La aparición de tía Petra o ya, solo Petra, podría no tener ninguna relación con la situación de sus padres pero eso cambio, una noche.
Mientras pensaban que su hija dormía, ambos discutieron en la sala y subieron la voz tanto, que fue imposible para Blake no escuchar parte de lo que decían y por supuesto, también el nombre de la mujer en discordia. Al parecer, su padre tenia una aventura con ella o eso es lo que la mujer de este, le reclamaba. El alegaba que ella había visitado el despacho legal en donde trabajaba para buscar asesoría respecto a la venta de un terreno y debido a su experiencia en este rubro, fue él el elegido para atender este trabajo. El resto, fue desayunar una sola ocasión con ella, por mera cortesía empresarial.
“Esa mujer vale su peso en oro”
Le escucho decir Blake, sabiendo que tal vez presionaron a su padre para no dejar escapar a una clienta que podría dejar varios ceros en honorarios, esta vez y en el futuro.
Claro que, a su madre no le convenció esta explicación y todo fue para peor, hasta que hace una semana al llegar a casa, se encontró con una invitación dejada por debajo de la puerta principal, dirigida a su padre e invitándole a pasar una tarde inolvidable en su humilde morada aquel día y hora. La firma era solo una “P” en una caligrafiá bastante rebuscada pero el olor al perfume de una mujer devoradora de hombres, confirmo la identidad.
Blake escondió la invitación, por temor a que provoque un cataclismo en el hogar y decidió que tendría que ir ella misma a decirle a esa mujer que dejara en paz a su familia.
—Buenas tardes. Dígame.
Le dijeron a ella después te tocar el timbre en la entrada. Los ricos parecen gastar mucho en seguridad.
—Recibí esta invitación la semana anterior, vengo con la señora.
Respondió presionando el botón y tras dejar pasar el sonido de la interferencia. Después, la verga de metal se abrió con un chirrido.
El jardín delantero es una extensión del diseño de la mansión, con elementos naturales y tecnológicos mezclados en armonía. En lugar de setos o arbustos tradicionales, hay muros verdes verticales de plantas hidroponicas que crecen en marcos metálicos, mientras que los senderos que llevan a la entrada están hechos de paneles solares opacos que capturan energía para la mansión. Fuentes de agua minimalistas, diseñadas con acero inoxidable, emiten chorros finos que parecen desafiar la gravedad, añadiendo una sensación de calma y modernidad al entorno
—Buenas tardes, esperábamos a otra persona pero la señora me ha dicho que usted también es bienvenida. Mi nombre es Miles, acompáñeme por favor.
Era un hombre de piel oscura de traje y corbata, tal vez el mayordomo o el ayudante de la dueña de todo eso. A Blake le sorprendió en un inicio que le dejaran entrar, así como así, pero le queda claro que no estaba ahí sin que se lo hubieran permitido. Le tranquilizo saber que, de momento, no tendría que vérsela con la policía por allanamiento.
La fachada de la mansión se alza imponente, una obra maestra de líneas geométricas y materiales contrastantes que combinan el minimalismo con la audacia arquitectónica. El edificio parece esculpido en bloques de hormigón blanco puro y vidrio oscuro, dispuestos en diferentes ángulos para crear una sensación de movimiento y dinamismo. Las superficies lisas y pulidas reflejan la luz del sol durante el día, mientras que, al anochecer, se iluminan con una serie de luces LED integradas en las juntas, trazando patrones abstractos que resaltan su diseño asimétrico.
Grandes ventanales de vidrio inteligente dominan la fachada principal, ofreciendo una vista directa al interior sin revelar demasiado. Estos paneles pueden opacarse al toque o con comandos de voz, proporcionando privacidad a los ocupantes y un juego continuo de luces y sombras a quienes observan desde fuera. En el nivel superior, un voladizo de metal negro mate se proyecta hacia adelante, como una sombra que da cobijo, generando una combinación de espacios abiertos y cubiertos.
La entrada principal está marcada por una puerta de acero corten, de aspecto oxidado, que contrasta deliberadamente con el mármol blanco pulido del suelo exterior. La puerta es de gran tamaño y parece flotar sin peso gracias a un sistema de bisagras ocultas y sensores automáticos que la hacen deslizarse suavemente al acercarse. A ambos lados de la entrada, hay esculturas minimalistas de metal negro, formas abstractas que recuerdan a circuitos o ramas fractales, que sirven tanto de decoración como de disuasión de intrusos, ya que integran sensores de movimiento y cámaras de seguridad ocultas.
—Hola Blake, me alegra verte. Esperaba ver a tu padre el día de hoy pero siempre seras bienvenida. Toma asiento por favor ¿Gustas algo de tomar?
Petra estaba en una sala de estar, recostada un poco sobre el respaldo del sofá. Los muebles de la habitación eran minimalistas y de formas geométricas, mezclando materiales como cuero blanco, vidrio templado y metal pulido. Un sofá modular de diseño futurista, tapizado en tela de alta tecnología que cambia de color y textura, se despliega en un ángulo poco convencional, rodeando una mesa de centro de cristal con bordes asimétricos. A su lado, varias butacas con formas orgánicas ofrecen asientos adicionales, todas montadas sobre bases giratorias de acero pulido.
—¿Tomar? agua esta bien.
Mientras se acombada en un sillón de respaldo algo bajo para su estatura.
—Por favor, cumpliste tu mayoría de edad hace unas semanas —Blake no podía creer que ella recordara su edad o su fecha de nacimiento, después de todo este tiempo. Un detalle que, mucha gente a su alrededor ni siquiera sabe—. Miles, traenos una copa de vino… abre una botella cara, la que compre en el supermercado.
El hombre sonrió y se fue pero Blake no supo si era una broma entre ambos o solo es que se estaban burlando en ella. Menos ayudo verle el brillo en los ojos a Petra. Su vestido floreado se deslizaba de forma ajustada sobre su piel mostrando su figura bien formada. La piel apiñonada cubierta por una sutil capa de maquillaje pero con los labios coloreados de rojo intenso.
Cualquiera podría estar nerviosa ante una mujer como esa. Toda una belleza mediterránea.
—Tranquila, era una broma. Tienes cara de que has matado a alguien… o que vas a matar a alguien.
Petra torció la boca hacia un lado, como si leyera la mente de Blake. Esta cambio su expresión al regresar Miles con las dos copas de vino.
—Es todo Miles, te llamo si te necesito. Puedes retirarte —Blake esperó a que este se retire para poder tomar su copa. Esta no le siguió con la mirada, ni tampoco Petra que solo tiene ojos para ella—. Bueno, supongo que sabes que esperaba a tu padre, pero en su lugar llegaste tu. No sabia que le representabas en asuntos legales.
—No lo hago, es solo que…
—¿Que? ¿Haz venido a escondidas y esperas que no me moleste? —Blake se pego al asiento, sin saber que decir. Era verdad y la tenia atrapada, pero ¿De que manera puede preguntarle por la supuesta infidelidad de su padre sin que ella se sienta ofendida?—. ¿Y bien? Supongo que deseas verme, sin que tus padres lo supieran y sin que ninguno de los viniera antes. Ademas, vienes oliendo a culpa. No tengo hijos pero es algo que una aprende con el tiempo. No se si debería de llamar a tu casa para que vengan por ti o dejarte explicarte.
—Bueno, yo…
—Mirame a los ojos y dímelo. No me mientas, porque lo sabre. Tampoco tartamudees que tengo poca paciencia a la gente sin confianza en si misma.
—¿Se esta acostando con mi papá?
Petra sonrió y se levanto, rodeándola hasta perderla de vista. Por un instante pensó en que tomaría un arma y le dispararía por la espalda, como en las novelas de detectives que a veces lee. En su lugar se paró detrás del sillón en donde estaba y le dio una carpeta con documentos.
—Dime que le encuentras de raro, señorita asesora en asuntos legales.
Petra seguía detrás de ella, mientras Blake echaba un ojo a los documentos. Era el recibo por la compra de un terreno en las afueras de la ciudad, de varias hectarias. Había ido a casa de una amiga, cerca de la zona y podría tratarse de la continuación del proyecto urbanístico. El recibo estaba firmado a beneficio de Petra y como comprador, un tal Roberto Alvarez.
—¿No? Bueno, tal vez necesites una ayuda. Mira el plazo para el pago del contrato.
Era cierto, ella no sabe mucho de estas cosas pero 489 meses no es un plazo razonable para recibir ningún pago. Puede ser que el Sr. Alvarez quisiera obtener algo de dinero con la venta de las viviendas para poder liquidarle a Petra, pero el plazo es ridículo.
—Tu papito se equivocó en el documento y ahora debo de esperar mas de 40 años a que me paguen. Le dije que esto tenia que hablarlo yo con sus superiores pero me rogó que no lo hiciera porque podrían echarlo a la calle o peor aun, responsabilizarlo.
Blake tembló. Antes vio el valor del terreno y era una cifra que ni en cien años podrían reunir. Tal vez ni en mil. Si el Sr. Alvarez es un hombre honesto, podra aceptar en volver a firmar el contrato pero si no lo hace, Petra podría demandar a la firma de abogados en donde trabaja su padre y esta lo responsabilizaria del error, haciendo que su reputación quede destruida.
—Creo que me debes una disculpa.
—Lo siento, de verdad. No tenia ni idea. Me presenté aquí pensando mal de usted y ahora debería de agradecerle su gratitud para con mi familia.
—No, te presentaste en mi casa con mentiras y calumnias. Si fueras una persona recta, te habrías disculpado y luego ido. Pero estabas tan cagada de miedo que en el fondo tu misma sabias que era imposible que una mujer como yo estuviera acostándome con tu padre, al grado que si no te obligó a hablar, seguirías temblando ahí sentada.
—Oiga, no le permito que se burle isa de mi papá.
Ella se puso de pie y manoteo en el aire, haciendo que Petra tire la copa que aun llevaba en la mano. Después de esto, Petra la abofetea con tanta fuerza que la mando al suelo.
—Maldita mocosa, eres igual que tu madre. Me manda mensajes que tiene que hablar conmigo y decido ignorarlos de manera educada, para no tener que explicarle que el estúpido de su marido puede haberme costado una fortuna pero ella insiste y cuando decido ir a hablar con ella, en su terreno, me reclama cosas que sucedieron hace mas de diez años. Luego vienes tu, sin permiso de nadie, levantas calumnias sobre mi y te haces la orgullosa porque hablo mal de tu papito el inutil, para luego romper mis cosas.
—Yo, perdón. No…
—No te levantes. Quedate en el suelo… lame mis pies.
Petra se sienta en el sillón que Blake dejó vació, después de haberse descalzado, dándole los pies a esta para que la obedeciera. La chica estaba tan avergonzada que lo único que le quedó fue obedecer.
Esa mujer. Ella trata de cuidar su cuerpo pero no esperaría que alguien pusiera tanto empeño en tener la piel de los pies tan tersa y humectada. Blake empezó a lamer cada dedo de uno en uno con sumo detalle al punto en el que sintió la humedad en su entre pierna. Nunca ha estado en una situación como esa, ni se le ha cruzado por la cabeza tener una relación lesbiana, pero estaba descubriendo que todo esto, le estaba encantando y tal vez, siempre deseo que sucediera, desde que volvió a ver a Petra.
—Por fin, eres una chica obediente. Las cosas pueden ser dulces, si obedeces ¿Deseas ser una chica obediente?
—Si señora, seré obediente.
—Levantate.
Aquel momento de humillación sirvió solo para probar el temperamento de Blake. Ella siempre fue tomada como una chica firme, que no se rebajo nunca por un chico e incluso, llegó a tener reportes del colegio por responder de forma “grosera” a algún profesor. Siempre se considero como una chica rebelde ante las figuras de autoridad, con la pequeña salvedad de sus padres y ahora, Petra.
Y es que, ella siempre le impuso. Desde la primera vez que le vio, sintio su presencia dominante. Viendo las cosas en retrospectiva, solo parece una adulta cuya forma de ser, la intimidaba de niña pero las cosas no cambiaron cuando se reencontró con ella, ya mayor. Mucho menos, despues de forma en que esta le miro con desdén.
Blake se levantó lentamente, sintiendo el latido acelerado de su corazón resonar en sus oídos. No era solo la vergüenza lo que la invadía; era algo mucho más oscuro, una mezcla embriagante de deseo y sumisión que jamás había experimentado. Petra, aún sentada en el sillón, la observaba con una sonrisa maliciosa, saboreando cada segundo de control que tenía sobre la joven.
—Acércate.
Blake obedeció sin dudarlo, sus piernas temblando ligeramente al ponerse de pie. Petra la observó de arriba abajo, como un escultor contemplando su próxima obra. Blake, aunque algo avergonzada, no pudo evitar sentirse halagada por la intensidad de la mirada de Petra. Era como si sus ojos la desnudaran, no solo físicamente, sino también en lo más profundo de su ser.
—Eres hermosa, Blake. Es una pena que hasta ahora no te hayas dado cuenta del poder que tienes —dijo Petra, levantándose lentamente para acercarse a ella. Sus manos, firmes y expertas, recorrieron el cuerpo de la joven con una mezcla de ternura y posesión.
Petra la empujó suavemente contra la pared, sosteniéndola de las muñecas y acercándose lo suficiente para que Blake pudiera sentir su aliento en el cuello. El momento se extendió, cargado de una tensión que ardía en cada nervio de Blake. La fragancia del perfume de Petra, esa mezcla de sándalo y especias, la envolvía, intoxicándola aún más.
—No se trata solo de lo que quieres. Se trata de lo que necesitas —susurró Petra, rozando sus labios con los de Blake, sin llegar a besarla por completo, manteniendo la distancia suficiente para hacerla desear más.
Blake cerró los ojos, perdida en el momento, dejando que esa mezcla de miedo y fascinación la guiara. Sintió la mano de Petra deslizándose por su espalda, sus dedos trazando un camino que le erizó la piel, deteniéndose justo en la cintura.
—Esta es la única vez que perdonaré tus errores, Blake. Pero tendrás que ganarte mi perdón.
Blake asintió, sin palabras pero con un anhelo ardiente que se reflejaba en sus ojos. Petra la soltó, dándole un último vistazo antes de apartarse, dejándola con la promesa implícita de algo más. El ambiente se llenó de una tensión palpable, una promesa de dominio y deseo que dejaba claro quién tenía el control.
La joven se quedó de pie, sus pensamientos desordenados y su cuerpo encendido por la intensidad de lo que acababa de vivir. No se trataba solo de una cuestión de autoridad o rebeldía; era la atracción prohibida, el magnetismo ineludible de una mujer que sabía exactamente cómo someter a cualquiera que entrara en su órbita.
Petra la besó, fue un contacto húmedo y acalorado que le quitó el aliento, dejando un hilo de saliva entre ambas. Blake estuvo con los ojos cerrados unos segundos mas, para luego morderse el labio.
La joven se retorció mientras la mujer bajaba una se sus manos hasta la entrepierna mientras que con la otra mantiene sus brazos sujetos. Ella siente como su intimidad se ve profanada por los hábiles dedos de esa mujer. No era virgen, ni tampoco era ajena a la masturbación, pero aquella escena superaba sus sueños mas eróticos. Petra entonces, desabrochó por completo su pantalón y de un tirón, lo mando al suelo, junto con su ropa interior.
—Siento el calor de todo tu ser, Blake. Un fuego que arde desde hace tiempo y que esperaba poder consumir todo a su paso. Una vez que lo dejes libre, no podrá ser detenido. No hay vuelta a atrás. Yo puedo llevarte por caminos que jamas habrías imaginado, de placeres que no son para un alma humana pero yo no puedo empezar ese viaje por ti. Debes de hacerlo tu. Entregate a mi y pídeme que haga contigo lo que yo quiera.
—Soy y seré tuya para siempre.
Petra sonrió un instante antes de que Blake tomará la iniciativa y la besara ahora a ella, para luego continuar en un tórrido encuentro que termino con ella el suelo, semi desnuda, recuperando el aire y rodeada de sus propios fluidos. Perdió el conocimiento durante el orgasmo y apenas lo estaba recuperando cuando pudo ver a Petra regresar a la habitación.
Sus ojos se abrieron llenos de horror, desprovistos de cualquier rastro de luz. Petra estaba de pie frente a ella, desnuda por completo salvo por el arnés y el dildo que llevaba. Un miembro de goma de consideraba tamaño que tiene pequeños espasmos producto de la vibración electrónica. Blake trato de huir pero su ama era demasiado rápida para ella y terminó con todo el miembro atravesando su feminidad, mientras que ella apretaba los labios y cerraba los ojos.
Petra reía de forma malévola mientras penetraba vaginalmente a su nuevo juguete y esta, mantenía una sonrisa en su rostro y sacudía los pies de gusto. La oposición de Blake fue tan fugaz como el resto de la fuerza de voluntad que exhibió aquella tarde.
Ahora le pertenecía.
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