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La limpiadora latina 1: Encuentros de oficina

A las altas horas de la noche, la oficina se vacía pero la tensión se densifica. Cuando el jefe descubre a la limpiadora trabajando, el silencio se rompe con un sonido prohibido. Ella no huye; al contrario, lo invita a cruzar la línea que separa el deber del placer.

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Pensando que estaba solo en la oficina y siendo ya altas horas de la noche, decidí recostar un poco el sillón y pasar un buen rato. Cerré todos los archivos del trabajo y abrí el navegador para buscar alguna escena porno con la que darme el gusto de una buena paja. Entretenido en la búsqueda de escenas no me percaté de que había llegado la nueva señora de la limpieza. Mi despacho esta posicionado de manera que puedo ver el resto de las oficinas con cierta tranquilidad sin que se vea gran parte de mi despacho.

Escuché un ruido que no era del video y me levante con cuidado, los auriculares puestos, una mano en la mesa y la otra sujetando mi erecto miembro. Pude ver a la de la limpieza claramente. Una latina madurita de melena negra recogida en un moño, labios carnosos que parecian canturrear. Su piel era tostada y cuando se movía acompañando el mocho de fregar de lado a lado sus grandes tetas se bamboleaban de un lado a otro demostrando que su camiseta gris apenas era capaz de contenerlas. La verdad es que tenia un buen trasero, pero quedaba opacado por la turgencia y el tamaño de sus tetas.

No pude evitar masturbarme mientras la miraba, sin darme cuenta de que si ella decidía venir hacia el despacho me iba a ver de pleno con la herramienta en la mano. Silencié el video y me guarde la polla como pude intentando que no se me notara la erección de hierro que tenia. Abri poco a poco la puerta del despacho y tosí para hacer notar mi presencia.

-Samuel: Buenas noches!

La pobre mujer se sobresaltó y el palo del mocho se le escapó de las manos, chocando contra una mesa antes de caer al suelo. Ella se agachó a recogerla dandome una gran vista de su escotazo, noté su fuerte olor, estaba sudada. Al levantarse me moví para que no me rozara el pantalón porque habría notado mi entrepierna sin duda alguna.

-Samuel: Disculpa, no queria asustarte

-Isabella: Pues si que me ha asustado Señor! Pensé que estaba aqui sola!

-Samuel: Yo también! De nuevo te pido disculpas.

Charlamos un rato mientras ella seguía trabajando. Yo no dejaba de mirarla, de manera cada vez mas descarada, metiendome la mano en el bolsillo para intentar controlar mi erección.

Tras un rato, se llevó los brazos a la cintura aun con un trapo en la mano y me miró, seria.

-Isabella: Nunca has visto un par de tetas?

Me sorprendí, intenté excusarme sin exito pues mis ojos estaban fijos en sus marcados pezones y mi erección era imposible de ocultar ya que habia olvidado cerrar la bragueta del pantalón y mi calzoncillo asomaba empujado por mi miembro.

-Isabella: No pasa nada, mucha gente me las mira con deseo.

Dijo quitandose la camiseta y tirandola al suelo antes de quitarse el sujetador y dejarlo sobre mi entrepierna. Era realmente pechugona, con unos pezones oscuros y bien duros.

-Isabella: Venga, ahora no seas timido.

Me animaba, se movia para que sus pechos se fueran de lado a lado. Mi instinto animal tomó el control, desaborché el pantalón y me lo bajé junto al calzoncillo mostrando mi erecta polla sin verguenza, unos 19cm de largo y 4.5 de diametro, estaba dura y palpitante con el capullo brillante. Isabella soltó un suspiro de sorpresa tapandose la boca con una mano. Agarré el sujetador y me lo enrolle en el tronco antes de empezar a masturbarme delante de ella.

-Isabella: Menudo trasto tienes, la puta madre

-Samuel: A juego con ese pedazo de tetas

Se rió y se me acercó, se agachó delante mio, respirandome en el capullo mientras notaba su tetas contra mis piernas. No podia creerme la suerte que estaba teniendo cuando vi que agarraba el sujetador y lo apartaba, dejandolo en el suelo. Dejó caer un denso escupitajo en su escote antes de acercarse y rodearme la polla con las tetas.

Jadee como un perro en celo, estas turgentes y enormes tetas moviendose arriba y abajo haciendo prisionero a mi miembro, esos pezones rozandome las piernas, ese aliento cálido respirandome en el glande con cada movimiento.

-Samuel: joder, que increibles tetas!

-Isabella: Te gusta papi? te gusta?

Me preguntaba, escupiendose en las tetas y en mi polla cada vez que esta asomaba. Estando de pie, pude ver como movia las caderas para mi disfrute, sugerente y cariñosa.

-Isabella: Me tienes re-caliente papito

Se levantó de golpe, sus tetazas brillando con su saliva y mi liquido preseminal. Se bajó los pantalones y las bragas y alejó de una patada mostrandome su peludo chocho antes de darse la vuelta para dejarme manosearle el trasero. Puso las manos sobre un escritorio cuando notó que le agarraba la cintura, me agaché, besando sus nalgotas antes de usar mis manos para separarlas bien y admirar sus agujeros. El olor a sexo y sudor me invadió la nariz al instante, estaba realmente húmeda, y no solo su coño, su peludo culo tambien mostraba signos de excitación, palpitando ante mi respiración. Acerqué mi nariz entre sus piernas e inspire con fuerza mientras subia hacia su culo.

-Isabella: Uff, que guarro eres, pero que delicia

Me decia, moviendo suavemente sus caderas alante y atras para empujarme el culo en la cara. Olía riquisimo, y sabía aun mejor, mi lengua salia dispara a darle lametones en el coño cada vez que pasaba mientras mi nariz le presionaba el culo.

-Samuel: que rica estas

Le di una nalgada antes de moverme un poco, me puse de rodillas para estar mas comodo y empecé a pasarle mi lengua por el culo, dandole vueltas a su ojete antes de escupirle y seguir chupando como un perro hambriento.

-Isabella: Aaah, siii, comeme el culo cabrón, chupalo bien

Gemía y gemía, respirando con dificultad, agarrandose al escritorio mientras mis manos le amasaban las nalgas y mi lengua le asaltaba el ojete peludo.

-Isabella: te gusta? que cerdo eres, te gusta mi culo sudado?

Mis respuestas eran lametones, escupitajos en el hoyo y nalgadas, bufada y gruñia mientras le comia el culo con ansia.

-Isabella: mmmaaah, uff, cabronazo, metemela papi, quiero sentirla dentro por favor

Empezó a gimotear, suplicando que se la metiera mientras movia las caderas arriba y abajo haciendo rebotar sus nalgas contra mi cara.

Me levanté asegurandome de pasarle la polla por el chocho antes de ponersela entre las nalgas, disfrutando de ese improvisado twerking en mi miembro.

-Samuel: si tanto la quieres, metetela tu, perra

Le dije, soltando una fuerte nalgada antes de escupirle directamente en el ojete cuando este asomó por encima de mi brillante polla.

Con gran habilidad, sus movimientos fueron cambiando, haciendo resonar sus nalgas a modo de aplauso restregando su peludo ojete contra mi tronco y luego mi capullo. Sus gemidos eran increibles, mis gruñidos delataban mis ganas de tomaral como un animal. Su ojete se separaba para besar mi glande con cada movimiento, deseando sentirlo dentro.

-Isabella: mmm papito que pedazo de verga…me vas a partir….

Ella seguia gimiendo y moviendose a pesar de esa “queja” hasta que aproveché mi oportunidad, cuando su cadera se movió hacia arriba yo me coloque en posición, cuando su cadera bajo, su ojete se encontro directamente con la cabeza de mi verga, la intensidad de su movimiento hizo que se clavara al menos la mitad de mi polla de un solo sentón, gimiendo de placer y sorpresa.

Se separo un poco sin llegar a sacarla del todo.

-Isabella: aaah! cabronazo! que daño

-Samuel: si te ha encantado, que dices? venga, a ver si te entra toda

Escupí sobre mi tronco mientras admiraba su ojete palpitando alrededor de mi tronco, abrazandolo con fuerza. Entre gemidos y lascivas miradas volvió a retomar sus movimientos de cadera, esta vez mas lentos, disfrutando mas de la penetración que recibia su culo.

Noté que me empujaba para atras hasta que me di con un escritorio, ella seguía dandose tremendos sentones cada vez mas fuertes, subiendo hasta casi liberar mi miembro antes de bajar de nuevo como una furia, haciendo resonar sus nalgotas y sus gemidos. Levantaba las manos y jugaba con su pelo, soltandolo y dejandolo caer sobre su espalda.

Aproveché para agarrarle las tetas y acercarme a ella, pasando mi cabeza bajo su brazo antes de lamerle la axila.

-Isabella: que haces? que guarro!

-Samuel: dice la que se esta clavando mi polla por el culo como una loca

-Isabella: nnngh es que me encanta sentirme bien rellena

-Samuel: y a mi rellenarte, y olerte, y lamerte

-Isabella: pues lame cabron, lame!

Disfrutaba de mis cerderias al tiempo que se recreaba en las suyas, moviendose circularmente cuando estaba completamente pegada a mi, escupiendose en las tetas y manoseandoselas ella misma.

En un momento que la noté especialmente apretada decidí bajar una de mis manos a su chocho peludo y le metí dos dedos mientras le palmeaba el clitoris. Su alarido de placer fue intenso, jadeaba como perra sedienta, se quedó quieta, toda mi polla enterrada en lo profundo de su ojete mientras usaba mi mano para masturbarla con ganas, se recostó hacia atras dejandome hacer, disfrutando con todo su ser. Le chupaba las axilas sudadas mientras la dedeaba, el sonido de mi palma contra su empapado coño era sublime, cada vez gritaba y gemia mas fuerte, podía notar sus dos agujeros apretarse contra mi.

Rodee su cintura con mi brazo libre y la apreté hacia abajo para asegurarme que estaba totalmente enganchada a mi por su tremendo ojete.

-Isabella: me corroooo, me corro cabron me corro

-Samuel: toma joder, toma!

Empecé a mover mis caderas hacia arriba mientras mi brazo la empujaba hacia abajo, su ojete estrujandome la polla con fuerza hasta que su coño se tensó por completo alrededor de mis dedos y sus jugos empaparon todavia mas mi mano cuando se corrio gimiendo de gusto. Su respiración agitada, su chocho palpitandome en la mano cuando saqué los dedos cubiertos de jugos vaginales que me llevé a la boca al instante. Su ojete se abria y cerraba alrededor de la base de mi pene hasta que se levantó, soltando un sonido realmente excitante cuando el tapón que causaba mi herramienta le destapaba el culo. Pude ver como le costaba mantenerlo cerrado mientras ella jadeaba. Se dió la vuelta y sin decirme nada se arrodillo y se metió toda mi polla en la boca de un golpe.

Escuché como se atragantaba y note la tensión de su garganta en el capullo de mi miembro, su cabeza se movió alante y atras antes de sacarsela de la boca. Me agarró con fuerza pero cariño y me masturbó furiosamente.

No pude sinó agarrarme con fuerza al escritorio.

-Samuel: me corro! ya casi!

-Isabella: dame tu lechita papi! toda!

Presionó sus tetazas contra mis muslos y mis huevos antes de que me corriera, le solté los primeros chorros en la cara y luego se apuntó a las tetas para echarse el resto.

Nos quedamos jadeando un rato los dos, ella relamiendose la mano probando de mi corrida y yo acariciando su pelo mientras mi semi-flacido pene goteaba sobre el suelo.

-Isabella: menuda cogida, espero repetir mañana, que ahora tengo que limpiar todo esto

Dijo mientras se ponia en pie y se señalaba entera. Me puse firme junto a ella y le agarre con fuerza una nalga.

-Samuel: Preparate bien porque mañana te reviento de verdad

Mis palabras fueron un susurro en su oido, pero su respuesta me sorprendió. Su mano me agarró las pelotas y su susurro me respondió.

-Isabella: Te voy a dejar mas seco que el puto desierto

Tras esto, ella fue a lavarse al baño mientras yo recoge mis cosas. Nos despedimos con un cordial beso en la mejilla que no delataba en absoluto la guarreria que habiamos hecho, sin embargo fue el encuentro mas tranquilo que tuvimos, ya que la siguiente vez…