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El jefe de mi novia nos educa (2ª parte)

Sandra te pide que confíes en ella, pero la puerta de tu casa se abre a una autoridad que no puedes negar. Lo que empieza como un favor mínimo se transforma en una lección de sumisión donde tú no eres más que un espectador de tu propia humillación.

darkfuck18K vistas7.7· 12 votos

- Cariño - me dijo mi novia - Hoy viene a visitarnos mi jefe con su hijo Andresito, que viene a conocerme

- ¿Tu jefe con tu hijo? - Me extrañé. - ¿Y qué vienen a hacer aquí?

- Pues ya te he dicho, que se ve quiere que conozca a su secretaria tan guapa que tiene.

A mí todo eso me olía a cuerno quemado. - ¿A conocerte y ya está? No me estás ocultando nada, ¿verdad?

- Bueno - Sandra puso cara de niña traviesa - Es que... bueno... me dijo que como ha cumplido ya 18 años, pues que si no me importaría que... que si no me importaba que se estrenara tocando a una mujer dejandome tocar un poquito el

culo como hace su padre.

Aquello me dejó atónito - ¡Pero Sandra! ¿Como te vas a dejar hacer eso?

- A ver, él me lo ha pedido de esa manera tan autoritaria... y me ha dicho algo así como que está contento conmigo en el trabajo, y que si sigue contento que podré seguir allí... como dando a entender que no esté claro que siga... y

como tú sigues en el paro y soy la única que trae dinero a casa, no es cuestión de vernos en la calle por una tontería así. Vienen, nos damos un par de besos, le dejo que me toque un poquito el culo y adiós muy buenas.

Siempre me tenía acongojado con el tema de que ella fuera la única fuente de dinero de casa - Solo tocarte un poco el culo y se van, ¿no? Nada más - me rendí.

- Sí, sí, mi vida! - dijo Sandra visiblemente aliviada - Solo eso.

Un par de horas más tarde llamaban al timbre. Abrí y me encontré con el jefe de Sandra, aquel imponente hombre que me sacaba una cabeza de estatura, acompañado de un joven chaval que, aunque más delgado que su padre, era tambien más

alto que yo. - ¡Hombre! - me miró con una sonrisa Jose Manuel mientras se dignaba a darme la mano - Cuanto tiempo, ¿eh?

- Hola, sí, yo... - empecé a decir, pero Jose Manuel me interrumpió dirigiendose a su hijo - Mira, Andrés, este es el novio de Sandra, ya te he hablado de él.

Andrés se rió y me miró de arriba a abajo - ¡Hola! Me dijo con una sonrisa ¿Está Sandra?

- Sí, contesté, está ahí dent...- Pero no me dejaron acabar, y entraron en el apartamento como si fueran los dueños, llamando a Sandra a voces

- Hola! - Dijo Sandra saliendo de la cocina y entrando en el salón. Llevaba una camiseta ligera y unos pantalones vaqueros - ¿Qué tal, señor García? - preguntó mientras se daban un par de besos - ¿Y quién es este chico tan guapo? -

preguntó refiriendose a su hijo.

- Mira, Andrés, esta es Sandra. Sandra, este es Andrés - les presentó Jose Manuel. Se dieron un par de besos - Es guapa, ¿eh?

- ¿Esta es tu secre? - preguntó Andrés, un poco nervioso y claramente impresionado.

- Sí, ya te he contado - contestó, guiñandole un ojo.

- Sí que es guapa, sí - dijo tímidamente Andrés, dandole un buen repaso de arriba a abajo.

Sandra se sintió halagada - Ay, qué mono ¿Te gusta lo que ves? - dijo mientras se giraba para deleite del chaval.

Jose Manuel se acercó a mí mientras Sandra y Andrés se conocían un poco más - Oye, ya sabes a qué hemos venido, ¿no?

- Sí, bueno, Sandra ya me ha comentado...

- No vamos a tener problemas con tonterías como cuando viniste a mi oficina, ¿verdad?

- No, bueno, si solo venís a hacer lo que me ha dicho Sandra, por mí no habrá problema - contesté tímidamente.

- Bueno, ya veremos - dijo Jose Manuel. Después se acercó a ellos - Bueno, y mi chico qué te parece. ¿Es bien plantado, eh?

- Sí - reconoció Sandra - es muy apuesto, se te parece en la cara.

- Bueno, jajaja, si fuera en lo único que se me parece... ¿eh, machote? - bromeó

- Papá, vaaaa - se sonrió Andrés avergonzado, apartando la mirada

- Pues si es verdad, hombre... pero en fin, vamos al turrón... ¿Ya has catado a la hembra? - dijo, rodeando con un brazo la cintura de Sandra y acercándola a su hijo, mientras me miraba inquisitivamente.

- No... no te importa, verdad, ¿Sandra?- preguntó Andrés mientras la cogía por la cintura.

- No, cariño, adelante - respondió ella con una sonrisa picarona mientras se afianzaba a sus hombros. Andrés le puso una mano en uno de sus glúteos y empezó a acariciarlo mientras miraba tímidamente a Sandra a los ojos. Siguió sobandole

el culo, lanzandome alguna mirada a mí de vez en cuando.

- A él no hace falta que le vigiles, que está controlado - dijo el jefe de Sandra - Tú disfruta la experiencia.

- Sí, cariño, tú no te preocupes - le dijo Sandra - Y puedes usar las dos manos que no me voy a romper - añadió, guiñandole un ojo.

Andrés no se lo hizo repetir dos veces y empezó a magrearle el culo con las dos manos.

- Mmmmm, que gustito ¿Te gusta mi culete? - preguntó Sandra retóricamente, mientras lo movía juguetona de lado a lado.

- Sí, sí... me gusta mucho - contestó el chico bobaliconamente.

Tras un rato de toqueteos y caricias, Andrés la abrazó para ponerle la mano en la baja espalda, y fue bajandola, deslizandola dentro de los pantalones.

- Oye, oye! - protesté acercandome- ¿Qué haces?

Andrés, confundido, miró a su padre y luego a mí - Pues tocarle el culo

- ¿Tú que te pensabas? - intervino Jose Manuel - ¿que hemos venido aquí a acariciarle los pantalones a tu novia? Hemos quedado que le va a tocar el culo, así que ahí quietecito.

Sin saber qué responder y asustado por la voz del jefe de Sandra, me quedé quieto esperando, rogando porque aquello acabara lo más pronto posible si no ponía impedimentos.

Así que Andrés siguió bajando la mano metiendola por los pantalones y bajo las bragas, recorriendole el culo. Sonia arqueó la espalda para darle mejor acceso, y asimismo sacando los pechos, apretandolos contra Andrés.

Este la agarró bien firme de la cintura con la otra mano, para poder sumergir la otra con más facilidad. Podia sentir los suaves glúteos de Sonia, y se los agarraba a medida que seguía bajando la mano. Cuando consideró que ya había

bajado lo suficiente, extendió el dedo medio y empezó a sondearle la raja del culo.

- Un poquito más arriba, Andrés - le ayudó Sonia, suspirando - Que tienes el dedito justo enmedio.

- Sí, sí - dijo Andrés. Y haciendo caso al consejo, encogió un poco el dedo siguiendo la raja hacia arriba y comprobó que ahí se hallaban las arrugas del ano de Sonia.

- Ahí, ahí - exclamó Sonia, entornando los ojos. Movió el culo en un pequeño movimiento circular - justo ahí, guapo. Ya me lo has encontrado.

Andrés no se lo pensó dos veces y suavemente le hincó el dedo hasta meterle la mitad.

- Uyyyy! - dijo Sonia - abriendo los ojos y mirando picaronamente a los de Andrés - ¡Uy, que rico, Andrés! ¿Te gusta, cariño? - repitió, mientras tensaba y destensaba los gluteos para sentir mejor la mano que la exploraba.

- Sí, sí - repitió como un bobo Andrés, disfrutando el calor del recto de Sonia mientras movía el dedo con fruición, rebañando cada pliegue de su interior

- Uuuy, qué rico me lo haces - dijo Sonia, mientras, abrazando el cuello de Andrés, cabalgaba su dedo haciendolo entrar y salir.

- ¿Te ha metido el dedo en el culo, mi vida? - pregunté a mi novia mientras la veía contorsionarse - No te los habrá metido en otro sitio, ¿verdad?

- ¡Noooo, tonto! - se giró para contestarme ella, con una insultante mirada de vicio - Tiene el dedo bien metido en el culito.

- Jajaja!- rió Jose Manuel, mientras veía a su hijo haciendo disfrutar a aquella hembra - ¿Qué te dije, hijo? Que le encantaba el tema anal... ¿Le has metido el dedo hasta el fondo?

Andrés se sonrió girando la cara hacia su padre - No, papá, solo me entra medio... es que aunque está calentito, tiene el ojo del culo seco.

- Ah, bueno! - contestó Jose Manuel- Pero eso no es problema, hijo... a estas alturas, debe tener la almeja babeando... mojale el dedo en la raja y luego vuelve a meterle el dedo en el culo, ya verás qué bien entra.

- Ay, sí, Andrés... ¿estoy mojadísima, no lo notas?

- Pero... pero... - protesté - Hemos quedado en que solo le iba a tocar el culito.

Andrés ya había retirado el dedo del culo, y pude ver como le metía el brazo más a fondo bajo los pantalones, señal de que se estaba alcanzado al coño. Avanzando la mano, y tras recorrer el espacio que separaba el ano de Sonia de su

cueva, le metió la mano más a fondo, pudiendo sentir los pliegues de la vulva, y el suave vello que la cubría.

- Uuuuuf! - exclamó Sonia, mientras se abría un poco de piernas, dando más espacio para los jugueteos de Andrés - Qué mano más calentita tienes.

- Oye, en el coño no - insistí.

- Vale, vale, - dijo Andrés - no le meto el dedo, solo me los mojo. - Andrés ya le había cubierto la vulva con las manos y, notando que, efectivamente, Sonia estaba mojadísima, procedió a acariciarle la entrada de la vagina con los

dedos, como me reconoció Sandra más tarde.

- Guau, qué mojadito - dijo

Empezó deslizando los dedos hacia delante y hacia atrás. Sonia le miraba con cara de lujuria, respirando fuertemente - Qué mano más fuerte, Andrés... me gusta mucho... -

- ¿Te gusta, Sonia? - preguntó Andrés, cada recorrido apretando un poco más la mano sobre la peluda y ya viscosa vulva, embadurnandose bien los dedos de flujo.

- Sí... me gusta mucho sentir como me cubres - continuaba Sandra, haciendo juego de cintura para aprovechar mejor los restregones.

- Sandra, cortate un poquito, ¿eh? - le pedí en voz baja. Podía ver como Andrés me ignoraba mientras el brazo entraba y salía de los pantalones, cada vez más rápido.

- ¿Así, Sandra?

- Uyyy, como te paseas sin pedir permiso, ¿eh? - le dijo Sonia, mientras le guiñaba un ojo picaronamente, lamiendose los labios.

Andrés captó la indirecta y, relanteció el recorrido para explorar mejor la entrada de la vagina. Una vez encontrada, sacó el dedo medio mientras los demás seguían acariando la vulva y, agarrandola bien por la cintura, penetró su mojada

chocho.

- ¡Aaaaaay, qué rico, Andrés! - gritó Sonia, poniendose de puntillas - ¡Qué rico me lo haces, cabroncete!-. Los dos empezaron un baile sincronizado, él con el brazo, ella con el culo.

- ¡Qué buena estás, Sandra!- le susurraba Andrés, mientras sentía la viscosidad de la vagina abrigando su dedo - ¿Te gusta así, eh?

- Oye... se lo estás metiendo por el culo o qué? - pregunté.

- Sí, mi amor, me lo está metiendo por el culo - dijo Andrea, sonriendole a Andrés, el cual le devolvía la sonrisa sin dejar de hurgarle el coño. - Es que me lo está haciendo muy bien.

Pero yo sabía por el ruido y la posición de la mano que aquello no era un dedo entrando en un culo, sino en un coño baboso.

- Bueno, claro, pero tú estás ahí colaborando moviendote como una... - señalé.

- Claro...mi amor... lo que tu digas... - contestó vagamente Sandra con los ojos cerrados, moviendo el culo en círculo al ritmo de la paja que le estaban haciendo.

- Joder, cómo me está poniendo tu novia - dijo Jose Manuel mientras se apretaba el paquete con la mano. - ¿Te importa que me la saque?

- Pero... no se - titubée - el trato no es ese, ¿no?

- Venga, venga - insistió Jose Manuel - Esta es tu casa y aquí se hace lo que tú digas, pero no me vas a negar eso, ¿verdad? - Continuó Jose Manuel mientras se bajaba la bragueta, mirandome amenazadoramente.

- S...No... bueno - dije sin un atisbo de autoridad.

Jose Manuel se acabó de bajar la cremallera, se metió la mano entera y tras agarrarse la polla intentó sacarsela dando un par de tirones. Sandra miraba embelesada y con anticipación sus movimientos. Pero su jefe la tenía ya tan dura que

le fue imposible. Sin mucha paciencia, se saco la mano, se desabrochó el botón del pantalón y el descomunal cipote saltó como un resorte.

- Mira quien ha salido a saludar, Sandrita, jajajaja! - rió Jose Manuel mientras se agarraba el grueso tronco con una mano y se la empezaba a magrear, poniendose al lado de su hijo.

- ¡Qué grande es! - se le escapó a Sandra, mirandome inmediatamente después con mueca de niña a la que le han pillado mirando los chuches.

Andrés giró la cabeza mientras seguía metiendole el dedo por el coño a Sandra. - Ostia, papá, menudo trabuco tienes. - dijo sin dejar de hurgar con el dedo.

- ¡Ay! - dijo Sandra - ¡Ay, qué bien me follas con los dedos!

- Sandra - dijo entonces Andrés - ¿Quieres verme la polla?

- Sí, cariño, déjame verte la polla, a ver si la tienes como tu padre.

- Oye - protesté - Eso no es lo que hemos quedado.

- ¿Es que no has oído a tu novia? - explotó Jose Manuel - Esta no es solo tu casa, si no estoy equivocado, ¿eh? Es casa de los dos, así que si tu novia le quiere ver la polla a mi hijo, se va a quedar harta de polla.

- Sandra, pero... - empecé a decir, mientras Andrés le sacaba la mano de los pantalones y, hábilmente, se desabrochaba los pantalones y los dejaba caer, mostrando un gran cipote tan tieso que estaba vertical. No era tan grande como el

de su padre, pero desde luego era considerablemente más grande que el mio. Llamaba la atención el desproporcionado tamaño del glande con respecto al tronco.

- ¡Madre mía, pero qué cosa tienes ahí, criatura? Si parece una seta gigante, jajajaja! - rió Sandra, agachandose para verlo mejor - ¿Has visto, cariño? - me preguntó - Mira que bonita es.

Andrés se empezó a magrear la polla como su padre, agarrandola bien fuerte justo debajo del capullo, mientras se olía la mano que había estado hacia un momento en el coño de Sandra.

- ¿Te gusta como huele? - preguntó Sandra, a la que no le pasó desapercibido el gesto.

- Está riquísimo - contestó Andrés, embelasado.

- Yo tambien quiero un poco de eso - dijo su padre. Y, poniendose detrás de Sandra, la puso de pie cogiendola por la cintura y empezó a meter la mano donde hacía poco había estado la de su hijo.- No te molestará, ¿verdad? - Me preguntó

con una sonrisa. Yo no sabía qué contestar a eso, así que me quedé callando viendo como le metía mano a Sandra ante su divertida expresión.

Pero el brazo de Jose Manuel era más grueso que el de Andrés y le costaba meterse, así que con un "Qué coño" le desabrochó el botón de los pantalones, le bajó la cremallera y se los bajó. Sandra llevaba unas bragas culotte de color

rosa, y todos pudimos ver la humedad que cubría su parte inferior. Jose Manuel volvió a meterle la mano bajo las bragas, recorriendole la raja del culo hasta llegar a su vulva.

- Ufff... señor García, qué manos tiene - dijo Sandra mirando hacia atrás, metiendose la punta de un dedo en la boca como si fuera una niña, y sacando un poco el culo

Él le frotó entre los muslos tres o cuatro veces untandose bien los dedos. Le sacó la mano de las bragas y se la llevo a la nariz, aspirando profundamente.

- Bufffff, qué bien huele a mujer - Dijo. Acto seguido, le volvió a meter la mano bajo las bragas, localizó la entrada a su culo y, tras sujetarla bien por el cuello con la otra mano para hacer más fuerza, le intentó meter dos dedos.

- ¡Aaaay! Espera, espera, que me abra un poquito! - dijo Sandra, dolorida, abriendose de piernas. Jose Manuel volvió a arremeter y, esta vez sí, los dedos entraron completamente sin mucho problema.

- Aaaaaah, que llenita estoy! - dijo Sandra con los ojos cerrados, disfrutando la penetración. Jose Manuel empezó a sacar y meter los dedos, Sandra gimiendo de gusto a cada empellón al que le sometía Jose Manuel.

- Aaaay, sí... aaay, qué rico...

Jose Manuel le agarró por el cabello y le estiró para acercarle la cabeza - Cómo te gusta que te entren en el culo, ¿eh, Sandrita? - le preguntó al oido.

- Sí... sí... me... gusta...-

- Díselo a tu novio, a ver si se entera.- dijo mientras me sonreía con mueca perversa, jactancioso de tener los dedos dentro del culo de mi novia.

Sandra se giró hacia mí como pudo, con el cabello todavía agarrado fuertemente por Jose Manuel - Cariño... me gusta mucho... que me la me...tan por cu...por el culo - dijo mientras los dedos le entraban y salian.

- Andrés, bájale las bragas - le dijo Jose Manuel a su hijo - Que todavía no le has visto el coño.

- Sí, cariño - confirmó Sandra - bájame las braguitas antes de que me las rompa tu padre, que está ocupado...

Andrés, que había permanecido de pie masturbandose, se acercó a Sandra y, mientras me miraba como preguntando por mi aprobación, agarró delicadamente pr los costados las braguitas de Sandrá y empezó a estirar hacia abajo, revelando poco

a poco su coño, cubierto por un fino vello y la mano de Jose Manuel machacandole el ano por detrás. Mientras acababa de retirarle las bragas se veían hilillos de flujo transparente que se extendían entre la húmeda felpa de las bragas y

los pelos que cubrian la vulva, y se iban estirando a medida que Andrés se las iba bajando, hasta que quedaron pegados a los muslos de Sandra. Andrés, que había quedado en cuclillas para poder bajarle las bragas hasta los tobillos, se

agarró a los muslos de Sandra para no perder el equilibrio, y era testigo privilegiado de ver los dedos de su padre aparecer y desaparecer en el ano de mi novia. En un momento dado,pudo ver como su padre pausó la penetración, le asomó

los dedos por entre las piernas para alcancar su vulva, se los mojó en la entrada de la vagina dandole un par de repasos, y volvía a meterselos bien lubricados por el culo para retomar el metesaca.

Entonces reparé en que, al otro lado de donde estaba yo, Sandrá tenía agarrado el descomunal falo de Juan Caros y se lo acariciaba arriba y abajo, haciendole una deliciosa paja.

- Cariño, ¿qué haces cogiendole la pija? - pregunté

- Tú calla - me dijo el jefe de mi novia - que lo está haciendo muy bien.

- Cariño, es que la... tiene tan hermosa que... no me he podido resistir, pero te quiero a tí.- me dijo interrumpida por los empujones a los que le sometía Jose Manuel, mientras se la seguía sacudiendo. Era una visión obscena, ya que

mi novia tiene las manos pequeñas y no le daba para rodear el grueso falo.

- Oye, Juan ¿Te importa que le siga acariciando el coño? ¿Como antes?- me preguntó Andrés, que ya había empezado a acariciarle la entrepierna a Sandra.

- Bueno, si no le metes los dedos...

- No,no - me dijo con una sonrisa de agradiciemiento, y entonces, ante mi sorpresa, se levantó y agarrandose la polla, la apuntó a la vulva de mi novia.

- ¡Oye, oye! ¿qué haces? - le pregunté, cogiendole por el brazo

- ¡Suelta! - se me encaró, soltandose de mí con un manotazo - Que solo la voy a acariciar, pesado! ¿No hemos quedado en eso?

Acto seguido, reanudando su propósito sin yo atreverme a más, volvió a mirar hacia Sandra y, agachandose un poco debido al estado vertical de su miembro, imposible de bajar, le apoyó el deforme capullo en la entrada de la vagina y

empezó a recorrerle repetidamente la raja de delante hacia atrás. Sandra miró hacia abajo, excitandose ante la visión del descomunal cabezota con que Andrés le recorría la almeja. Después se quedaron mirandose a los ojos con expresión

desafiante.

Me acerqué un poco más y me agaché para, de alguna manera, hacer un poco de presión con mi estrecha vigilancia - Por favor, no se la metas, ¿eh, guapo? - le pedí, al ver lo dura que tenía la polla y lo mucho que la apretaba contra la

raja de Sandra mientras le deslizaba el glande, brillante a causa de las babas que abundantemente secretaba la almeja.

- Ja,ja, ja! - rió por detrás su padre mientras seguía sodomizando con los dedos a mi novia - Pero ¿no te das cuenta de lo patético que suenas, suplicandole a un chaval de dieciocho años que no se la meta a tu novia?

- Sí, jejeje - respondí - Es que ya se que es muy buen chico, pero vaya a ser que con tanto movimiento se le meta un poco sin querer.

- Tranquilo, Juan - me dijo Sandra - que tiene el glande enorme y no creo que vaya a entrar... sin querer - Aunque se dirigía a mí, seguía mirando con cara viciosa y desafiante a Andrés.

- ¡Ay!¡Ay, ay! - exclamó de improviso cerrando los ojos de dolor.

- ¿Te pasa algo, cariño?

- Que ya van tres dedos, jajajaja- rió Jose Manuel. Me asomé para mirar y, en efecto, mi novia ya tenía tres dedos entrando y saliendo de su culo. - Tú - se dirigió Jose Manuel a mi novia, dandole un rápido cachete en el culo - Sigue

meneando... - Sandra había pausado la masturbación soltandole el miembro, pero tras el azote, y aún con semblante lastimero, le volvió a agarrar el enorme cipote y retomó el masaje.

Pero tras unos minutos así, con Jose Manuel entrando en su culo y con Andrés frotandole el clítoris con su hinchado glande, Sandra volvía a gemir de placer.

- Ay, Andrés, qué caricias más ricas con esa cabezota...

Pero Andrés cada vez hacia recorridos menos largos para concentrarse en la entrada de la vagina, y cada vez empujaba más fuerte.

- Ay, Juan, mira que cosa más gorda, ay, que me va a partir en dos - decía libidinosamente Sandra, moviendo las caderas hacia abajo cuando Andrés empujaba hacia arriba con su polla, con los lubricados labios vaginales envolviendo hasta

la mitad del capullo.

- Oye, Andrés - decía yo en voz baja - Oye, ten cuidado, majo

Pero Andrés hacia caso omiso, muy concentrado en empujar

- Ufff, Juan, es que no te haces idea de lo fuerte y durisima que está... Es que es lo que tiene, un pene juvenil, con todo el vigor... a tí ya no se te pone tan dura ni tan recta.

- Jajajaja - podía oír por detrás de Sandra como se reía su jefe.

Y entonces, alentado por estas palabras, Andrés dio un par de bufidos y, agarrando bien fuerte a Sandra por la cadera con una mano, y con su polla con la otra, hizo fuerza con el capullo que ya estaba aplastado contra la entrada de la

vagina, medio enterrado en la raja. Esta no pudo aguantar la embestida y, dilatandose un poco más, se acabó abriendo, permitiendo que el glande se deslizara, entrando este en Sandra.

- ¡Aaaaaaaaaaaah! - gritó Sandra de placer, echando la cabeza para atrás. Y antes de que yo pudiera protestar, de un segundo golpe de cadera, Andrés se acabó de levantar, metiendole la polla hasta el anillo.

- ¡AAAAAAAAAAH! - Volvió a gritar Sandra, soltando la polla de Jose Manuel para agarrarse bien a los hombros de Andrés - Ay, Dios mio! ¡Qué grande lo noto! ¡Qué gordo me lo metes, cariño!

- ¿Te gusta, Sandra? - preguntó Andrés, retirando media polla y volviendosela a clavar hasta el fondo.

- ¡Sí, cariño, AAAAAAAAAAAAAAY me gusta mucho, qué hombretón estás hecho!

- ¡Mira, papa! ¡Me la estoy follando! ¡Me la estoy follando! - gritó Andrés mientras empezaba a dar golpes de cadera, sacandola lo justo para que no asomara el capullo, y volviendolo a meter hasta el fondo.

Jose Manuel se asomó - Muy bien, hijo! Follatela, follatela bien duro, jajajaja! - Me cogió por los hombros y me dijo - Mira a mi hijo, qué bien que se folla a tu novia! Da gusto verlos, ¿eh? Qué bien se lo están pasando los cabrones!

Realmente era algo digno de ver, lo bien que se lo estaban pasando los dos. La expresión de Sandra era de éxtasis total, con esa bola de carne recorriendole la vagina arriba y abajo, y la de Andrés no era para menos, teniendo en cuenta

el pedazo de mujer con la que estaba follando por primera vez en su vida. Se le veía embelesando viendo como su propia porra entraba y salía de ese jugoso coño, como tantas veces había visto en los videos porno. Pero esta vez era su

polla la que podía ver brillante de los flujos que él mismo había provocado.

Jose Manuel esperó un poco a que disfrutaran la follada - Chicos - les dijo Jose Manuel poco después- Vamos a la habitación que estaremos más cómodos.

- S... sí- gimió Sandra. Después agarró el falo de Andrés y poniendose de puntillas se lo sacó. Se agachó sin soltarse y le dió un besito en la punta. Después, tirando de él se dirigió a nuestra habitación.

Iba a entrar con ellos cuando Jose Manuel me barró el paso - Tú puedes mirar desde fuera. Además, ¿no ves que los cuernos no te pasan por el marco de la puerta? Jajajajaja.

Jose Manuel se metió en la habitación, desde donde vi como Sandra se había agachado con las piernas bien abiertas ante Andrés para meterse su enorme glande en la boca y me echaba una mirada de "¿qué le vamos a hacer?". Andrés estaba en

éxtasis, agarrando la cabeza de mi novia con las dos manos y empujandola hacia sí.

Jose Manuel se agachó para agarrarle la vulva con la mano abierta, se la frotó un par de veces y luego se olió la mano - Joder, qué bien le huele el conejo a tu novia - dijo, mirandome. Luego volvió a llevarle la mano a la entrepierna,

pero esta vez extendió dos dedos y los introdujo suave pero firmemente por el coño.

- Mmmmmmmm! - gimió Andrea, con la boca llena de polla, mientras Jose Manuel le metía y le sacaba los dedos, pringosos de flujo, y se sacudía la enorme polla con la otra mano. Siguieron así un par de minutos hasta que Jose Manuel dijo -

Hijo, no puedo aguantar más - y sin más dilación, agarró a Sandra y la tiró encima de la cama boca arriba. Jose Manuel se subió y, poniendose entre sus piernas, se las separó todo lo que pudo. Tras apoyar la punta de su cipote a la

entrada de su vagina, empujó. La raja de Sandra, que ya había sido trabajada por el desproporcionado capullo de Andrés anteriormente, y por las hábiles manos de Jose Manuel más recientemente, cedió sin problemas, y el gigantesco miembro

se deslizó de la primera estocada hasta la mitad.

- ¡Aaaaay, señor García, qué grande! - exclamó mi novia. - ¡Qué grande le siento dentro de mí! ¡Qué hombría!

El jefe de Sandra, visiblemente halagado por estas palabras empezó a dar golpes de cadera, enterrando su polla cada vez más adentro. Giró la cabeza hacia donde estaba yo y, exhibiendo una insultante sonrisa de superioridad, le pregunto

a mi chica - Dime Sandra, quien te llena mejor?

- Usted... señor...García... us...ted...me ll...me llena... toda... - contestó Sandra, interrumpida por los topetazos que su macho le propinaba.

- Ostia puta - dijo Andrés, hipnotizado viendo como le entraba semejante barra de carne - menuda follada. ¿No te duele, Sandra?

- Me duele.. me... gusta...oooh, por... por favor... - contesto esta, en éxtasis. - Aaay... no me... cabe m--as...

- Haz un esfuerzo, niña - dijo Jose Manuel sin compasión, mientras seguía apretando - que te tengo que calzar entera y aun queda un trozo fuera.

- ¡Ay! ¡Ay! Es que... estoy... llena... - se quejaba Sandra.

- ¿Qué coño vas a estar llena? - dijo, y cambió el ritmo: ahora le sacaba el cipote por completo, y se lo volvía a meter en largos, más lentos pero seguros garrotazos.

- Sandra empezó a convulsionarse - AaaaaaAAAAAH! Que me corrooooo! - mi novia empezó a sacudir descontroladamente las piernas, a la vez que se le abría y cerraba con espasmos el ojo del culo. Andrés no perdió comba y le metió de sopetón

un dedo dentro. El ano de Sandra parecía comerselo mientras se fundía en un orgasmo - Ay, que rico! Ay que rico, señor García, no me lo saque, por favor! - Su jefe, ya sudoroso, la complació, y se quedó dentro de ella, empujando cuanto

podía, con su polla bien metida en esa vagina en la que no cabía nada más.

- Andrés - dijo Jose Manuel - ¿Quieres metersela por el culo?

- ¡Sí, sí, Papá, deja que se la meta por el culo! ¿No te importa, verdad, Sandra?

- No te preocupes, que a esta ya le da igual ocho que ochenta, jajajaja - y tras soltar una carcajada, se giró sobre la cama, quedando bocarriba, pero arrastrando con él a Andrea, con el cipote bien duro todavía completamente metido

dentro de ella.Ahora Andrea, todavía gimiendo, quedaba sentada encima de su jefe, y podiamos ver su culo abierto.

- Oye, ¿y ese? - preguntó Andrés refiriendose a mí, mientras se subía a la cama y le apuntaba con la punta del gordo glande al ano de Sandra.

- Por ese no te preocupes, que después de que me haya follado a su novia por el chocho, esto no es nada. Venga, metesela ya!

Andrea seguía moviendo el culito para saborear mejor la tranca que tenía encajada en la vagina. - Ay, señor García, que dentro está usted! ¡Y ahora que dentro que vais a estar los dos!

- Andrea, estate quieta un poco, que me cuesta meterte la polla! - se quejaba Andrés

- Escupele en el ojete - sugirió su padre.

-Sí, sí - dijo Andrés. Se echó un poco para atrás y le agarró las nalgas para abrirle el ano todo lo que pudiera. Pudo comprobar lo rojo que estaba después del masaje a tres dedos al que había estado sometido. Hizo acopio de saliva y le

pegó un buen escupitajo, que le quedó colgando encima del agujero. Se lo extendió un poco con los dedos y aprovechó para humedecerse un poco el capullo. Agarró con un mano las caderas de Sandra, y se agarró la polla con la otra para

guiarla al agujero.

- Ay, Andrés, qué ganas tengo de teneros a los dos dentro - sollozó Sandra, sintiendo como apretaba Andrés tratando de entrar.

Andrés empujaba, pero el inmenso cipote de su padre estaba dentro de Sandra, y eso le quitaba espacio. Eso le frustraba

- Pobrecito, que no me la puede meter, jajaja! Se rió Sandra, que movía ligeramente las caderas para sentir mejor la butifarra que tenía alojada en el coño.

- ¡Abre el culo, puta! - gritó Andrés, que se sentía humillado, y empezo a darle azotes en el culo

- ¡Aaay, pero si no puedo abrirlo más!

Andrés se giró hacia mí -¡Tú! Entra aquí y abrele el culo a tu novia! - obviamente el niño estaba bastante crecido después de su primer follada.

Yo dudé

- Sí, entra, cornudo - me dió permiso Jose Manuel, con la polla metida hasta los cojones dentro de Sandra - Entra y abrele los cachetes a tu novia.

Ya con su permiso entré en la habitación y me subí a la cama - Cariño - se dirigió a mi Sandra - por favor, abreme bien el ojete para que pueda entrar el nene.... Es que tiene un glande descomunal...

- Sí, sí, ya lo he visto antes - contesté con un poco de envidia, mientras le agarraba los mofletes del culo y se los abría, exponiendo su ano, que exhibía un brillante color rojo, en contraste con el color violáceo de la hinchadísima

cabezota de la polla de Andrés, con un rostro desorbitado en el que se adivinaban las ganas que tenía de penetrarla. Sin más dilación, al ver como se le abría ese ojo del culo, Andrés se cogió la polla bien cerca de la punta y presionó

fuertemente en el culo de Sandra.

- ¡Abrete ya, zorraaaaaaaaaa! - gritó Andrés, al que ya le dolía un poco el cipote de la tensión. Y, como respondiendo a la orden, el ojete cedió y pude ver como se tragaba el capullo.

- ¡Aaaaay! - gritó Sandra de dolor, al sentir su ano invadido por ese glande sobredimensionado.

- ¡Aparta, imbecil! - me gritó Andrés. Retiré las manos y me aparté un poco. Andrés la agarró fuertemente por las caderas y tras unos cuantos golpes de polla en los que tuvo que luchar con la de su padre por un espacio dentro de Sandra,

su miembro entró por completo. - Aaaaah! Qué gustazo, joder! - exclamó Andrés, haciendo resbalar su miembro, bien apretado en el calentito y estrecho recto de mi novia, mientras su padre hacia lo propio por su coño.

- ¡Qué... llenita...estoy! - exclamó Sandra, mientras Jose Manuel le daba topetazos con sus huevos a cada embestida, con su polla entrando completamente a cada golpe. - Y qué... grandes... sois

Poco a poco, Padre e hijo empezaron a acompasarse, hincando sus pollas sincronizadamente, como si lo hubieran hecho toda la vida. Cuando un cipote entraba, el otro salía, y viceversa.

Sandra jamás se había sentido tan llena y, de hecho, jamás había experimentado una doble penetración, aunque hubiera fantaseado con ella. Se sentía casi en éxtasis, con aquellas enormes pollas bien encajadas rellenando por completo su

vagina y su recto. Ya había olvidado lo desproporciando que era el miembro de su jefe, pero ahora lo volvía a sentir en toda su extensión, un grueso falo abriendose paso en su interior, sobredimensionando su cueva, saboreando cada uno

de los pliegues internos mientras entraba y salía autoritativamente, golpeando la entrada de su útero en cada empujón. Pero además ahora la sentía más grande, ya que al otro lado estaba su hijo, metiendole ese sobredimensionado glande

profundamente dentro de su desgarrado ano.

De vez en cuando Andrés le soltaba las caderas para darle un azote en las nalgas - ¡Cierra bien el culo, puta, que lo quiero sentir bien prieto! - ZASSSS!

- Ay... ay... ay, ¡qué ricas las siento! - gemía Sandra

- Bufff... ¿has visto como nos estamos follando a tu novia? - me dijo Andrés entre resoplidos, con su polla completamente enterrada en el culo de Sandra.

- Sí... sí... la teneis bien empalada... - acerté a contestar. La verdad es que Andrés me daba envidia, tan joven y ya follandose a una mujer que estaba buenísima. Ya hubiera querido yo...

- Mira, mira, que le voy a sacar el capullo - Andrés le sacó poco a poco el cipote, y al asomarse el capullo vi como se sobredimensionaba el ano de Sandra para dar salida a semejante bulto.

- Aaaaay! - gritó Sandrá de placer y dolor al retirarse el glande. Su ano se había dado de sí después de tanto rato siendo sodomizada, y el agujero permanecía abierto dos centímetros, como invitando a que le volvieran a entrar. Podía

verse como se movía algo en su interior, y ese algo era el cipote de Jose Manuel penetrando la vagina de Sandra.

- Escúpele dentro - me ordenó el niñato mientras se magreaba la polla. Sin rechistar, me agaché. Me detuve unos segundos a admirar como la magnífica polla del jefe de mi novia seguía entrando y saliendo de su coño. El cabrón la sacaba

solo hasta la mitad, bien lubricada por los flujos que rezumaba el enrojecido chocho, y después la volvía a enterrar completamente, acompasado por los gemidos de Sandra. - Ay... ay... ay...

- ¡Venga, ostia, que se me enfría la polla! - me apresuró Andrés, que estaba deseando volver a hincarsela por el culo. Así que le separé aún más los mofletes a mi novia y le escupí dentro. El gargajo le entró sin tocar el exterior, de

abierto que lo tenía. Andrés me dió un empujón y, separandole las nalgas con una mano, se ayudó de la otra para volverle a meter el cipote por el culo

- Ay, Andrés, cariño, que cabezota! - suspiró Sandra mientras le entraba el violáceo glande, seguido centímetro a centímetro del resto de la polla. - ¡Y qué bastón que me mete tu padre! ¡Aaaaay... que me corro otra veeeeeez! - gritó

Sandra mientras empezaba a convulsionar, con las dos pollas entrando y saliendo de su cuerpo sin darle ninguna tregua.

- Aaaaaay... ay ay ay! - empezó a gritar Sandra, dolorida, como si al salir de un estado de hipnosis su cuerpo se diera cuenta de los dos garrotes que la estaban castigando sus sobredimensionados agujeros durante tanto tiempo. - Ay,

Jose Manuel, para, para, por favor, que me duele la vagina!

- Sí, hombre - se rió Jose Manuel, mientras la agarraba más fuerte por la cintura para que no se escapara y seguir clavandosela inmisericorde - ahora que te has corrido quieres que pare, cuando la tengo como el palo mayor... ¡Toma!...

¡Toma!... ¡Toma, puta! - gritaba su jefe mientras se la metía lo más profundo que podía.

- Aaaaaaaah!! Cariño, ayudame, que me están haciendo mucho daño! - se dirigió a mí. Pero la verdad es que, aparte de lo inútil que me sentía, no me importaba mucho lo que le hicieran después de lo bien que se lo había pasado poniendome

los cuernos

- Ay, papá, que me voy a correr! - dijo inesperadamente Andrés

- Espera, espera!! Metesela por el coño, se un hombre y déjala preñada! - gritó su padre mientras levantaba a Sandra extrayendo su enorme cipote. Al sacarlo, este, como un resorte, pegó un latigazo hacia atrás, salpicandome la cara con

los flujos de la vagina que había en su polla. Aparté la cara en reflejo, mientras oía gritar a mi novia, no se si de placer o de aún más dolor tras la repentina sacada. - AAAAAaaaayyyy!

Andrés pegó un par de topetazos más dentro del culo de Sandra y después sacó su verga, dilatandole el ojete al extraer aquel enorme y violáceo glande, brillante de hinchado; lo empujó hacia abajo, tanteó la entrada del escocido coño.

- ¡No, Andrés, guapo, no la metas, que estoy muy escocidita y me duele mucho! - suplicó Andrea apelando a la bondad del chico. Intentó taparse la vulva con una mano, pero Jose Manuel, muy atento, se la aparto y le agarró bien de las

muñecas contra su espalda.

- Espera, espera, que te lo acaricio un poco para que no te duela tanto - dijo Andrés. Empezó a restregarle el capullo arriba y abajo por toda la extensión de la cremosa raja, abriendole y cerrandole los labios menores a medida que los

recorría. - ¿Te gusta así, Sandrita? - preguntó

- Sí, sí, así me gusta más - dijo Sandra, aunque aún con voz temblorosa de dolor.

- Joder, pero es que me voy a correr! - dijo Andrés, y acto seguido, incrementó la presión sobre la entrada de la vagina; pude ver de nuevo lo mucho que se abria el coño para albergar tamaño capullo mientras le entraba poco a poco.

- Aaaaaaaaah! - gritó Sandra - Nooooooooooo!!!

Pero haciendo caso omiso y con expresión de locura en el rostro, Andrés acabó de penetrarle con el capullo, cuyo frenillo estaba al borde del desgarro. Le hundió la porra lentamente hasta el fondo mientras Sandra lloraba como una loca,

y empezó a bombear - Noooooo! Que dolor!!! NOOOOOO!!! - seguía gritando inútilmente Sandra al sentir como la enorme bola recorría hacia delante y hacia atrás su dolorido coño.

- Aaaaaaaah! Qué ricooooo! Toma, Sandraaaaa!!! - gritó Andrés experimentando un increible orgasmo, hincándosola lo más profundamente que pudo y manteniendola ahí, mientras, finalmente, pulso tras pulso, empezaba a eyacular chorros de

leche dentro de mi novia.- Ostia puta, que bieeeeeeeeeeeen!!! - seguía gritando Andrés dando pequeños topetazos sin sacarsela, corriendose por primera vez en su vida dentro de una mujer, atiborrando de esperma el interior de Sandra.

Mientras esta yacía llorando en la cama recibiendo la ración de leche, Andrés siguió quieto con la polla ensartada hasta los huevos, todavía dando unas últimas pulsaciones. Se chupó un dedo y se lo metió por el culo a ella, que solo

reaccionó interrumpiendo sus sollozos con un pequeño gemido. El chaval me miró con expresión altiva y, mientras le metía y le sacaba el dedo, me dijo - Tío, que pedazo de follada, le vas a tener que sacar la leche a palazos, jajajaja.

- Ese es mi hijo, machote! Jajajaja ¿La has llenado bien? Te has quedao bien a gusto, ¿eh? - preguntó Jose Manuel

- Eso creo - contestó Andrés, mientras reculaba sacando la polla del interior de Sandra, que dió un grito al salir el glande - ¡AAAAAyyyyyYYYY!

Al retirar la polla, empezó a salir el excedente de leche del enrojecido coño y, goteando, dejó un charco en las sábanas entre las piernas de su padre, que seguía debajo de Sandra. El coño, a pesar del evidente estado de hinchazón de

los labios menores, había quedado ligeramente abierto.

- Pues hala, aparta que ahora voy yo - dijo el jefe de Sandra. Andrés se apartó y su padre, agarrando bien a Sandra, se volteó girando a los dos sobre la cama, quedando encima de mi novia mientras esta seguía rezumando semen.

- No... por favor... ya basta... - dijo sin muchas fuerzas Sandra.

Pero Jose Manuel tenía la polla bien dura y con ganas de acabar la faena. Así que le separó bien las piernas de mi novia y, guiando la punta del enorme cipote a la babeante entrada de su coño, se lo metió hasta la empuñadura. Sandrá

empezó a gritar mientras él empezaba a bombear salvajemente dentro y fuera, dentro y fuera, haciendo recorrer toda la longitud de su polla a cada embate y empujandola todo el cuerpo unos centímetros cada vez que la polla le golpeaba el

fondo de la cavidad vaginal.

- Pero qué buena estás y que chocho más rico tienes - decía Jose Manuel, bien cerca de la cara de Sandra mientras seguía golpeando. Esta había dejado de protestar y se dejaba hacer. Me pregunto si tener el coño relleno de la leche de

Andrés había servido de lubricante extra y eso le había hecho que le doliera menos la tremenda penetración.

Jose Manuel siguió bombeando unos segundos más hasta que, tensando todo su cuerpo gritó -¡Me corro, putaaaaaaaaaa!- Sus huevos dieron unos cuantos espasmos mientras rellenaba aún más la vagina de leche calentita. Se quedó unos segundos

quieto esperando a que saliera todo el jugo y después, lentamente, retiró el cipote. Al salir la punta, todavía goteando, salió una copiosa cascada de leche de dentro de Sandra, recorriendole la raja del culo y acumulandose en el

colchon. Esta permanecia tirada en la cama como un muñeco bien abierta de piernas, pero cuando se liberó del peso de Jose Manuel se llevó la mano al coño como para protegerlo inútilmente de más intrusiones.

Padre e hijo se vistieron entre risas y comentando el polvo. Antes de irse, Jose Manuel me dió un par de cachetes en la cara mientras me decía - Hala, cornudo, hasta la próxima.

- Sí - repuso Andrés - y ponle pomadita en el culo que lo tiene escocido, que nosotros ya le hemos puesto en el coño.