Xtories

La sustitución lleva a un intercambio de pareja

La noche anterior fue solo el comienzo. Ahora, bajo el sol de una playa nudista, las barreras morales se desmoronan. Helena no imaginaba que su secreto se convertiría en un juego de cuatro, donde el deseo prohibido se vuelve público y brutal.

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Helena observó cómo los rayos del sol penetraban por las ventanas, iluminando la habitación. Se hallaba acostada con su amigo al lado. Se agitó al comprobar que estaban completamente desnudos. Recordó lo ocurrido la noche anterior. Instintivamente observó su vagina, comprobando que pese haber bajado la inflamación, aún resumía restos de semen.

No pudo evitar dirigir su mirada hacia el compañero que yacía a su lado, observando el perfecto y enorme cuerpo del mismo. No solo era un varón de buena apariencia, sino que físicamente mostraba una fortaleza física envidiable. Por fin su mirada se detuvo en la contemplación de los genitales del mismo, sorprendiéndose al observar que parecía tener el pene con una buena erección. No pudo evitar estremecerse ante aquella revelación. Recordó que a la mayor parte de los hombres le ocurre, y amanecen con la típica erección matutina. Quiso contemplar, no obstante, a plena luz del día, el vástago de su amigo. Lo había visto y sentido en la noche anterior, pero necesitaba examinarlo con detalle. Se percató de que era un pene bastante largo, mucho más grande que el de su esposo, de eso no le quedó la menor duda, pero, además, bastante más grueso. Las grandes venas que lo circundaban le otorgaban una apariencia de un verdadero látigo. Sin poder evitarlo notó como su vagina comenzó a mojarse.

Se fijó igualmente en los testículos, observando que eran igualmente grandes, con medidas muy parecidas a unas pelotas de golf. Los mismos debían albergar una buena cantidad de espermatozoides, y de eso había dado ella crédito, al comprobar cómo se había corrido el semental en la pasada noche. No pudo evitar volver a sentir un nuevo estremecimiento ante la visión de aquellos genitales.

Recordó que su amigo había descargado copiosamente dentro de ella, pese a estar sin protección. Pese al sentimiento de culpa por la infidelidad cometida, se sentía feliz de que su amigo hubiera llegado tan lejos. Intuía que, durante el resto de esas vacaciones, iban a sucederse nuevos encuentros amorosos.

Sin despertar al amigo se levantó y se ducho. Cuando salió del baño, observó que Joshua se había despertado. El hombre la miró y le pregunto: ¿Ya estas duchada? Me he quedado dormido.

Ella se sonrió diciéndole: me ha dado cuenta. Tranquilo tenemos tiempo. Me voy vistiendo, ya que hoy nos llevaban igualmente de visita.

El varón se incorporó sin molestarse en taparse, caminando completamente desnudo, con sus genitales al aire, camino del baño. Helena se sonrojó cuando paso a su lado, bajando su mirada hacia el falo del mismo, no reprimiéndose a decirle: vaya, veo que te has levantado en plan de guerra.

Él se acercó y la besó. Pero ella le detuvo diciendo: ¡para… que se nos hace tarde! Tenemos que desayunar, o perderemos el bus.

Tras ducharse, y luego arreglarse, ambos viajaron al restaurante, donde desayunaron y marcharon de viaje por diversos lugares. A los organizadores tenían previsto acabar en Cala Mitjaneta. Observaron que estaba bastante abarrotada de bañistas. En ese momento, Helena le comentó a Joshua que una pareja había decidido acudir a una playa casi virgen cerca de allí, que se denominaba Cala Trebaluger. Habían terminado de almorzar, y tenían de plazo hasta bien caída la tarde para regresar. Helena que parecía interesada en la propuesta de la amiga, le manifestó a su acompañante que habían logrado alquilar un vehículo, y se disponían acudir a la mentada playa. Helena animó a Joshua, y a éste le pareció una opción factible ante la gran cantidad de gente de la Cala donde se hallaban. De esta forma, marcharon con la pareja. Al llegar se quedaron impresionados de la cala, comprobando que no había mucha gente. Sin embargo, Helena y Joshua se sorprendieron al comprobar que se trataba de una playa nudista. La otra pareja les indicó que no le habían indicado que era una playa nudista. Lusi, que así se llamaba la amiga de Helena, le dijo: bueno. Ya que estamos aquí, ¿no nos vamos a volver? Yo me pienso bañar.

Helena le preguntó: Pero,¿te vas a desnudar completamente?.

-¡Y qué más da!. ¡Aquí nadie nos conoce! Solo estamos nosotros.

Se fueron acercando hacia una zona donde había bastantes pinos que permitían cubrirse igualmente del intenso calor que hacía. Una vez allí Lusi, extendió la toalla en el suelo, y ni corta ni perezosa, comenzó a desprenderse de la ropa que llevaba. Helena y Joshua se quedaron agitados al contemplar como la misma, se retiró la parte alta del bañador, mostrando unos pechos más bien pequeños, aunque terminados en unos pezones sumamente puntiagudos. Acto seguido sin inmutarse, con cierta parsimonia y consciente de que era observada, se fue retirando la parte baja quedando completamente desnuda. Joshua se quedó electrizado al contemplar el precioso trasero de aquella mujer, que parecía tener unos años más que su Helena. Al observar la entrepierna, detectó que la mujer se depilaba totalmente, apreciándose claramente los labios vaginales de aquella.

Helena estaba sorprendida. Jamás había hecho nada parecido. Su sorpresa llegó cuando observó que el marido de Lusi, llamado Richard, que era un hombre de casi la misma edad que Joshua, se quedó igualmente en pelotas imitando a su mujer. No pudo evitar ruborizarse, contemplando que el citado varón disponía igualmente de un pene bastante largo, aunque mucho más delgado que el de Joshua.

Lusi miró a su amiga y le dijo: ¿no te animas?

Helena dirigió su mirada hacia su acompañante. Ante la indecisión de la misma, Joshua comenzó a retirarse su indumentaria, quedando completamente desnudo. Lusi, no quitó ojo a la maniobra del citado varón, observándole atentamente mientras se desvestía. Al contemplar los genitales de Joshua, no pudo evitar exclamar: ¡joder… si que estas bien dotado!

Al tiempo que miró a Helena diciéndole: ¿Dónde tenías escondido este semental?

Helena enrojeció ante las palabras de su amiga. Pese a todo, no le quedó más remedio que desprenderse igualmente de toda su ropa, mostrándose desnuda ante los mismos. Tanto Lusi como Richard admiraron el precioso cuerpo de ésta. ¡Vaya Helena, eres una caja de sorpresas! ¿no sabía que tuvieras un cuerpo tanto perfecto? ¿verdad Richard? – le preguntó a su marido.

-Con el permiso de Joshua. Tengo que ratificar lo indicado por mi esposa. Tienes una mujer preciosa- le comentó mirando a Joshua.

Joshua que se sentía algo nervioso, ante aquella situación. No obstante, terminó por decirles: ¿qué les parece sin nos metemos en el agua?. El agua parece tan cristalina que no quiero perderme un buen baño. Y todos lo siguieron, entendiendo que era la mejor solución para evitar el stress que les producía contemplarse todos desnudos.

Ya en el agua, Helena se abrazó a Joshua dentro del agua, contemplando como su amiga hacia lo mismo con su marido. Ambas mujeres pronto adquirieron gran complicidad, y comenzaron hablar entre ellas. Lusi que era bastante más lanzada que su amiga, le decía: Oye nena. ¡Tu marido esta buenísimo! ¿Y qué pene tiene?, ¿me gustaría verlo en plena acción? ¿Deber ser bastante grande?. Le decía morbosamente, al tiempo que añadió: Ya te escuché anoche.

-¿Me escuchaste? Le respondió Helena sorprendida y sonrojándose.

-Claro. Mi habitación es la contigua. Se ve que lo estabais disfrutando- le dijo sonriendo. Y viendo el nerviosismo de Helena, la amiga terminó por decirle: no te preocupes, no se lo he comentado a nadie. ¡Pero me diste mucha envidia!

Se fueron hasta las toallas y se echaron un rato sobre las mismas. Lusi no perdió ocasión, y de forma casi descarada ojeaba una y otra vez los genitales de Joshua. No se reprimía pese a la presencia de su marido. Tras un rato, sin molestarle la presencia de la otra pareja, Lusi comenzó a besar y manosear a su marido, palpando abiertamente su pene, logrando que aquel adquiriera pronto una buena erección, pese a la presencia de la otra pareja. Tanto Helena como Joshua se sentían nerviosos y hasta cohibidos, sin atreverse hacer lo mismo, pese a desearlo.

Helena comenzó a calentarse con la escena, y pronto le entró el ego. No quiso ser menos que su amiga. Además, quería mostrarle a su amiga, que su compañero tenía un vástago mejor dotado que su esposo, pese a que aquel tampoco aquel estaba nada mal. Comenzó a besar a Joshua de forma ardiente, alcanzando pronto su pene, logrando ponerlo poco a poco a punto. Sin saber cómo, ambas amigas comenzaron a mirarse, sonriéndose, mientras excitaban a sus respectivas parejas.

Lusi, al comprobar que su esposo había alcanzado una buena erección, no espero más. Hizo colocar a su marido boca arriba, para rápidamente subirse sobre el mismo, y acercar su coño a la entrada de la larga verga que ya emergía con buena erección. Al poco tiempo, logró clavarse el pene hasta la empuñadura, para luego comenzar a cabalgarlo. Mientras cabalgaba a lomos de su esposo, no dejaba de mirar el sable de Joshua, que había adquirido unas dimensiones colosales. Helena no quiso ser menos, e imitó a su amiga, colocándolo boca arriba, para acercarse y clavarse la totalidad de la verga del amigo. Pronto, mirando a su compañera, comenzó a cabalgarlo igualmente durante varios minutos, retorciéndose de placer, y alcanzando ambas el orgasmo casi al unísono.

Lusi descabalgó a su marido. Luego, se acercó a su oído, y le preguntó algo, que ni Helena ni Joshua no llegaron a escuchar. Observó que el hombre, tras pensarlo un momento, aceptó con la cabeza. Luego, la mujer se acercó hasta donde se encontraba Helena, le dijo: ¿me prestas a tu marido un momento?… uf chica. ¿Me gustaría ver que se siente tener un pene de esas dimensiones en el coño? Y tocándose el coño ante su amiga, le dijo: ¡sé que lo tengo bastante estrecho, pero me muero por ser penetrada por ese semental!

¡Helena se quedó casi sin habla! No salía de su asombro ante la caradura de su amiga. ¿pero que se ha creído aquella? pensó. No obstante, observó que Joshua continuaba con una erección magnífica. Tampoco era su esposo. Por otro lado, quería compensarle por todo lo que estaba haciendo por ella. Eso la llevó a mirarle y diciendo: ¿es tu decisión?

Joshua observó el coñito de la amiga de su esposo, que se mostraba algo abierto ante la cogida que había tenido con su marido. Tenía claro que quería follarsela, pero, ¡no podía hacerle aquello a Helena! Por ello le respondió: No Helena. ¡Esa es una decisión que debes tomar tú!

Helena, observó el falo de su amigo completamente enfilado hacia arriba y tomándolo en la mano le dijo: ¡eres un cabronazo! ¡Se que quieres follartela! En ese momento observó el pene del marido de su amiga, que igualmente estaba aún a pleno rendimiento, y sin saber cómo, le dijo: ¡anda follatela! ¡Reviéntale el coño, ya que lo está deseando!. Y, alcanzando con su mano el coño de su amiga le dijo: ¿te has fijado?, ¡está deseando que la claves!

Tras lo cual dejó que su amiga ocupara su lugar, quien se fue colocando encima de Joshua. Lusi, tenía un cuerpo más bien delgado. En comparación con el tremendo cuerpo de Joshua parecía una adolescente. Cuando Joshua observó cómo la mujer se abrió de piernas ante él, con la finalidad de acercarse a la altura de su cipote, notó un tremendo calambrazo. Se percató claramente que el coño de aquella mujer debía ser bastante estrecho. Sin embargo, observó que tenía los labios vaginales abiertos, y estaba lubricada. Extremo que contrastaba con el hecho de tener toda la vagina rasurada.

Lusi, pese a su atrevimiento, al hallarse encima del cipote de la pareja de su amiga, se quedó sumamente agitada. En cierto sentido temía las dimensiones de aquel vástago. Es verdad que ansiaba saber que se sentía. Necesitaba tenerlo dentro. Clavárselo hasta la empuñadura. Pero, tuvo verdadero temor al ver las dimensiones de aquel enorme falo. Pero, ¡ahora no podía volverse atrás! Por ello, tomando valor, se posicionó justo encima del pene, hasta sentir el contacto de sus labios vaginales con el hongo del tremendo prepucio. Como estaba embadurnado de los jugos de la anterior cogida con Helena, notó que pronto sus labios vaginales abrazaron la cabeza del sable de Joshua, y se fue dejando caer, poco a poco: oh… que grande… oh joder me vas a reventar… o.. exclamó, deteniéndose a menos de la mitad. Se sentía llena, reventada. No pensó que le pudiera entrar más. Intuyó que, si continuaba y se clavaba todo aquel falo, quedaría reventada. Era mas grueso de lo que esperaba.

Pero no contaba con la acción de Joshua. Este era un experto. Se incorporó un poco, y tomando con sus manos los pechos sumamente pequeños de la mujer, comenzó acariciarlos suavemente. La yema de sus dedos, acarició los puntiagudos pezones, agitando a la mujer. Al sentir la boca de la pareja de su amiga succionando sus pitones, Lusi se estremeció. Su agitación fue tal que al propio tiempo noto como se dilató su vagina y se dejó caer, clavándose hasta la empuñadura el falo del semental. Ohhh que daño….oooo me tienes toda abierta….oh joder….

Relájate. ¡Ya la tienes toda dentro! - le dijo Joshua, sin parar de succionar los pechitos de la mujer. Este parecía ser el punto flaco de la joven, y una de sus partes más erógenas. Lo que, le ayudo a dilatar sus paredes vaginales. No obstante, se sentía totalmente ensartada. Jamás había sentido una sensación semejante. Miró hacia su amiga, y viendo a su marido que mantenía igualmente una buena erección, le dijo: ¡anda cógete a mi marido! ¿No ves como la tiene?… ¡follatelo!

Helena observó cómo su amiga comenzó a iniciar los movimientos de cabalgada de la polla de su pareja, contemplando como éste igualmente estaba disfrutando follandome a su amiga. Casi como de venganza, miró la tranca de Richard, y se tocó el coño. Su amiga le había pedido que se follara a su marido. ¡Aquello era una verdadera locura! Se estaba portando como una autentica putita. Pero, se sentía tan caliente, que, sin poder contenerse, decidió acceder a lo que le había pedido la amiga. Así, casi sin pensarlo mucho se fue colocando encima del hombre. Se dio cuenta de que aquel falo era bastante largo, pero al menos, era mucho más delgado que el de Joshua, por lo que le fue mucho más fácil endosarte el mismo hasta la misma base.

Richard, tampoco perdió el tiempo. Al observar los hermosos pechos de Helena, no se reprimió y comenzó acariciarlos y chuparlos, agitando a ésta, que no ceso de cabalgar la verga de éste.

De pronto ambas parejas se vieron follando en aquel descampado, en medio de aquella playa, realizando un auténtico intercambio de parejas. Algo que ni Helena ni Joshua jamás habían realizado. Luego Lusi le comentó a Helena que lo había hecho alguna que otra vez, pero que nunca se había clavado un pene tan dimensionado como el de Joshua.

Helena pronto alcanzó de nuevo el orgasmo, incorporándose y no permitiendo que Richard se corriera dentro de ella. Contempló que su amiga continuaba galopando a Joshua como una autentica amazona. Hasta que, pronto, alcanzó el orgasmo igualmente. Pero aquella no se salió. Echó una mirada a su marido y le dijo: anda amor. ¿Se que estás deseándolo? Clávamela por el culo. “Quiero sentirme clavada por los dos”.

Helena se agitó al contemplar la petición de su amiga. Se alteró cuando observó como Richard obedeciendo a su mujer, se colocó detrás de su amiga, acercando su largo falo al orificio anal de aquella. Tras lubricarla adecuadamente, enfiló su larga vara hacia el pequeño orificio, presionando, viendo como gran parte de su pene se fue ensartando en el trasero de Lusi.

-¡Oh me vas a matar… oh si Richard sigue…!.¡oh cabronazo… me vas a reventar!… sigue… ¡métela toda!… incitó al marido a terminar de clavársela.

Helena contempló como su amiga estaba ensartada por los dos hombres. Su amiga estaba experimentando una autentica doble penetración. No se creía lo que estaba ocurriendo. Pero, su agitación se incrementó al contemplar como ambos hombres comenzaron a penetrar a la mujer clavando sus penes en los dos orificios, ante los alaridos de dolor y gozo de Lusi, con deliciosa armonía. ¡Oh si cabrones…!. ¡Me vas a reventar!… oh si cogedme así…. ¡me tenéis toda atravesada!… oooo

Ambos sementales se la estuvieron follando durante varios minutos, comprobando Helena como su amiga era clavada totalmente por sus dos agujeros. Su agitación fue en aumento cuando escuchó decir a su marido: Oh si Richard… si córrete…. Lléname el culito… oh siiiii.

El marido no tardó mucho, viniéndose dentro del trasero de su esposa. Una vez acabó salió de ésta, soltando aún restos de semen en la punta de su pene.

Pero Helena aún le quedaba una última sorpresa. Observó que Lusi continuó encima de Joshua, hasta alcanzar nuevamente un segundo orgasmo. Cuando acabó, descabalgó al mismo. Luego vio la gran erección que aún mantenía éste, le dijo: oh cabronazo. ¿Aún sigues así…?.

Y sin preguntarle nada a nadie, y sin consentimiento de Helena, se colocó a cuatro patas sobre la toalla e incitó a Joshua a montarla. El varón tenía su verga al máximo, y quería descargar sus testículos. La estrechez de la vagina de aquella hembra le había hecho retenerse en varias ocasiones, pero ahora necesitaba descargar.

Acercó su nabo al coñito de la amiga de Helena, presionando, viendo como una parte de su falo se fue incrustando en la estrecha vagina. No obstante, Joshua tomó a la mujer por las caderas y arremetió con un fuerte golpe de riñones, logrando encajar la totalidad de su cipote.

-Ohooh despacio ooo como me llena… ¡oh joder como estas!...

Joshua completamente encabritado, y sin prestar atención a Robert ni a Helena, comenzó a follarse aquella mujer con gran estrepito, clavando con fuerza una y otra vez su poderosa verga, haciendo estremecer el cuerpo de aquella con cada arremetida. Hasta que no pudo más, su pene comenzó a inflarse dentro de la mujer. Necesitaba descargar. No sabía si hacerlo dentro o no.

Lusi, que intuyó las dudas del varón y le dijo: ¡no lo pienses! ¡Échala toda dentro! Oh cabronazo…lléname…. ¡Vacía tus testículos!

Obviamente, Joshua no esperó más y comenzó a descargar dentro de aquel estrecho coñito de la amiga de Helena. La excitación del momento, el lugar, y sentirse contemplado, hizo que su venida fuera tremendamente copiosa.

-Oh si te siento…. Oh joder….me vas a llenar… o si…hazlo… lléname….-comenzó a exclamar la mujer viendo como la pareja de su amiga se corría, lechada tras lechada, con una potencia y abundancia que la dejó anonadada.

Los gritos de júbilo de la mujer, llamaron la atención de más de un nudista que estaban cerca, que no pudieron evitar una sonrisa.

Cuando por fin Joshua acabó, extrajo su falo del coño de la mujer. Aquella se echó sobre la toalla, mirándose el coño, exclamando: oh… no solo me lo has dejado inflamado, sino que te has corrido como un autentico semental…

Sin decirles nada, se marchó a darse un nuevo baño en la playa, siendo acompañado por el resto. Estuvieron una hora más disfrutando del sol y de la playa, y luego decidieron regresar junto a los otros.

Lusi y Helena habían entrado en una buena camarería, que no tuvieron reparo en manifestar abiertamente la potencia de sus acompañantes.

continuara