El patito feo 1
El ascensor se detiene y los huevos rotos manchan no solo su camisa, sino también la distancia entre ellos. Lo que empieza como una disculpa se convierte en una llave: la de su puerta, y luego, la de su cama. Ahora ella limpia su casa, pero lo que realmente busca limpiar es su propia virginidad sexual con el hombre que siempre admiró desde la sombra.
Otro día horrible en el trabajo. Vuelvo a casa de mala leche, me meto en el ascensor y una vecina viene corriendo cargada con compras. Se tropieza antes de entrar y veo la tragedia antes de que ocurra. Se abalanza sobre mi y cuando se separa todos los huevos que llevaba adornan el suelo del ascensor y nuestra ropa
- Joder, estás loca, mira lo que has hecho, le digo con expresión asqueada.
- Perdona, me tropecé, lo siento muchísimo
- No se puede ser tan torpe, que mierda, la grito fuera de mi.
- Déjeme la ropa y se la limpio
Miro mi camisa nueva y mi pantalón que tanto me gusta y que había comprado hacia solo 15 días
- Joder, vaya día, para rematar. Tienes que mirar por donde andas.
Mi vecina me mira compungida, con el pelo alborotado, con una ropa sosa, con su aspecto tímido y sencillo.
- De verdad que lo siento, deme su ropa y le prometo que se la devolveré como nueva.
Debe ser una chica que se gana la vida haciendo tareas domésticas
- Vale, sube a mi piso y te la doy
Ella vive en el tercero y yo en el cuarto. Cuando entro en casa me quito la camisa y se alcanzo, luego me quito los pantalones y se los doy. Me está mirando embobada.
- Que pasa, no has visto a un tío en tu vida, la digo con mala leche
- Lo siento, me dice bajando la vista.
- A ver si consigues dejarla como nueva
- Lo haré
Cuando al día siguiente estoy en casa, trabajando un poco, con música suave y con mi pantalón corto de deporte como única indumentaria, suena el timbre. Es mi vecina, trae en la mano la ropa perfectamente planchada. Cuando me ve se ruboriza y baja la cabeza.
- Pasa, ayer estaba de mala leche y te hablé mal, discúlpame. Te invito a una cerveza
- Bueno gracias, también tenías un poco de razón, me contesta pasando a casa.
- ¿Ha quedado bien?
- Si, está perfecta
Se sienta en el sofá y le saco una cerveza
- ¿Hace mucho que vives aquí?
- No, solo seis meses
Se que el alquiler es caro, estamos céntricos y en buena zona, probablemente no le sobre mucho. Desde luego en ropa no invierte casi nada y la cara solo ha visto el agua. No es atractiva, aunque bien arreglada, como se preparan las chicas con las que salgo, estoy seguro de que ganaría mucho. No tiene mal tipo aventuro al azar, porque no muestra lo mas mínimo.
- Tengo que buscar a alguien para tener la ropa bien limpia y planchada y que de vez en cuando arregle un poco la casa. No hace falta mucho, yo limpio casi todo, pero sigue necesitando un toque.
Bebe un trago de cerveza, con los ojos bajos, sin atreverse a mirarme, parece pensarlo
- Bueno, creo que podría hacerlo.
- Estupendo, y cuanto me costaría
Ahora levanta la cabeza y me mira, está pensando, no sabe que decir.
- No sé, doscientos euros le parece bien?
No es mucho trabajo pero el precio me parece estupendo.
- Vale, pues contratada, supongo que tendremos que hacer papeles
- No es necesario por tan poca cosa y además yo ya tengo papeles
- Estupendo, me levanto y busco un juego de llaves.
- Toma, para que puedas venir cuando tengas un rato, no hace falta ningún horario, le dijo convencido. A falta de otras virtudes me parece trabajadora y alguien en quién se puede confiar.
- No nos hemos presentado, me llamo Iñaki
- Yo me llamo Ana
Ana
A veces creo que soy la versión fea de Betty la fea. Mi pelo es indomable, una tortura, no me gusta pintarme, mi cara es sosa, me gusta vestir sencilla y soy tímida, no, lo siguiente. Desnuda delante del espejo, mi cuerpo no está mal, soy delgada, mis tetas no son grandes pero creo que son bonitas, mis piernas son delgadas pero no están mal y me doy un azote en el culo y le digo, tu tampoco estas mal. Claro que mis relaciones son tan escasas e insatisfactorias, a mis 32 años, que muy poca gente puede opinar al respecto.
Últimamente el objeto de mis fantasías, las que utilizo, junto con mi vibrador, para correrme, es mi vecino del 4⁰. Claro que él no sabe ni que existo, solo hemos coincidido tres veces en el ascensor y nuestra relación no ha pasado del correcto Hola. Ni siquiera puedo decir que le haya pillado echándome una miradita. Yo a él si, sin que se de cuenta, está buenísimo, se ve que se cuida muchísimo y siempre va como un pincel. Le he visto, desde la terraza de la cafetería de enfrente de casa entrar en el portal con varias chicas, todas estupendas, monísimas, pero no parece repetir con ninguna. Un día coincidí en el ascensor cuando él volvía del gimnasio, con unos pantalones cortos y una camiseta bien pegada. Es la imagen que utilizo en mis fantasías.
Desnuda como estoy saco mi vibrador del cajón, ya me he puesto cachonda con mi vecino. Me tumbo en la cama y abro mis piernas, utilizo mis dedos, suavemente al, principio, abriendo mi coño y masajeando suavemente, con los ojos cerrados. Mi vecino en el ascensor, me mira con lujuria y yo le correspondo igual. Se quita la camiseta y me muestra unos abdominales perfectos, guauu que cuerpazo. Paro el ascensor y me quito el vestido, el me retira el sujetador y me muerde las tetas, mientras se quita el pantalón y el slip. Le agarro la polla, la mejor que he visto en mi limitada experiencia y la acaricio mientras el me baja las bragas. Me levanta y me sujeta del culo, mientras enrosco mis piernas a su cuerpo. Pasa sus dedos por mi coño pero yo no necesito nada, estoy lista y no tenemos tiempo para jueguecitos. Me la mete de golpe y me quedo sin aire. Me folla duro, mi cuerpo se estremece cada vez que su polla penetra en mi. Me tapa la boca con su mano para que no grite, me muerde las tetas y ahora va muy rápido, lo siento mas, va a correrse dentro de mi. Me corro gritando en mi cama, mi cuerpo se estremece y ahí me quedo satisfecha y relajada. Bien hecho vecino me digo con una sonrisa.
Y entonces llega la catástrofe, cuando vuelvo de las compras le veo en el ascensor, mi pulso se acelera, echo a correr y tropiezo golpeándome contra su duro torso.Y todo queda manchado de huevos rotos. Está de muy mal humor, se ve que ha tenido un mal día, me gris y bastante desagradable y consigo que se relaje un poco prometiéndole solucionar el desaguisado. Voy hasta su casa para recoger su ropa y limpiarla y ahí delante mio, en la entrada, se quita la ropa y ahora no estoy en mi cama imaginandolo, ahora es de verdad, así que me quedo mirándole embobada, claro que iba a hacer, si hasta me he quedado con la boca abierta salivando, hasta que me dice
- Que pasa, no has visto un tío antes o que
Como tu no me dan ganas de decirle, pero me contengo
- Lo siento, disculpa, y me voy con su ropa.
Cuando al día siguiente le he devuelto la ropa, me ha ofrecido trabajo para que vaya limpito y tenga la casa presentable para sus amiguitas. Me ha confundido con una limpiadora doméstica, pero que voy a hacer
- Vale, le he dicho y me pregunta cuánto le cobraría. No tengo ni idea, temo pasarme o quedarme corta, al final prefiero que piense que soy un chollo.
- Doscientos euros mensuales??
Y así mi vecino Iñaki, por fin le puedo llamar por su nombre, consigue que una de las mejores analistas financieras del país, se convierta en su chacha. Ya sé que debería haberle dicho la verdad, pero poneros en mi lugar, como se le dice que no al hombre que te folla todos los días, en cualquier sitio, en cualquier posición, al hombre que mejor conocer tu cuerpo en el mundo.
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