Xtories

Una orgía Real en el mar

El protocolo dicta distancia, pero el mar dicta deseo. Cuando la reina invita a sus jóvenes invitados a bajar la guardia, la línea entre la etiqueta y la lujuria se desvanece en la cubierta del yate.

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Salían del lujoso puerto de Marville con su majestad al timón, en su yate 'Pícaro'. Este lujoso barco pertenecía a la familia Real desde hace 25 años, y verano tras verano los reyes navegaban en él durante sus vacaciones veraniegas. El mar les relajaba y les permitía pasar unos días alejados de su intensa actividad Real, descansando, y totalmente apartados de la vista de todo el mundo. A los reyes les gustaba tomar el sol desnudos en cubierta y para ello necesitaban privacidad. Normalmente navegaban con un gran grupo de trabajadores: personal del barco y de servicio, seguridad… pero esta vez iban a navegar con un reducido equipo de seguridad, capitán, cocinero y asistente.

Las islas del reino eran el espacio preferido para pasar sus días de navegación. En esta ocasión habían invitado a una joven pareja Real del norte que habían conocido este invierno en una visita oficial en motivo de los 15 años de su coronación. El rey Hufold tenía 39 años y la reina Mara 37 y habían accedido al trono tras la repentina muerte del rey en un accidente aéreo. Los reyes nórdicos cumplían totalmente el arquetipo de belleza nórdica: altos, rubios, elegantes, serios y educados. Eran muy queridos en su reino por su cercanía hacia su pueblo, y su vida pública sin demasiadas ostentaciones fuera de los actos más protocolarios. Salieron a mar abierto mientras la reina y los reyes nórdicos charlaban animosamente en cubierta mientras degustaban una botella de Champaign; el rey continuaba solo al timón dirigiendo el barco hacía el primer destino del viaje. Se trataba de una preciosa ensenada que formaba parte de una base militar que les garantizaría privacidad. Llegaban a la ensenada a última hora de la tarde y el capitán tiraba el ancla para fondear el barco. Discretamente, la cubierta se vació de todo el personal, y la reina sugirió a sus invitados un baño para refrescarse después del largo viaje. Caminando hacia a la zona de popa, donde había una plataforma para acceder al mar y muy sutilmente dejó caer por su hombros los tirantes de su vestido, el vestido cayó al suelo arrugado, introdujo sus manos por las costuras de sus braguitas repitiendo su prenda íntima el recorrido del vestido y saltando al agua sin vacilar. La imagen que se proyecto dejó impactados a los reyes nórdicos y excito al rey que conocía las intenciones de la reina. El maridaje entre paisaje, la belleza de la reina desnuda, y la sorpresa de la situación causó tal impacto en Mará que sin pensarlo repitió la escena protagonizada por la reina uniéndose a ella en el baño; parecía una oportunidad única para hacer un acto de rebeldía en sus cerradas vidas marcadas por un estricto protocolo. Las dos reinas eran observadas desde la cubierta por los reyes que ya no podían ocultar sus erecciones bajo el bañador viendo a dos bellezas juntas charlando desnudas con toda la normalidad del mundo. La reina era una experta en planear situaciones que parecían espontaneas pero que estaban perfectamente planificadas. El rey, se dirige a Hufold animándole a unirse al baño y a su esposa para disfrutar del momento. El rey con su polla bastante hinchada dejó su bañador en la cubierta y se zambulló en el mar mientras acababa de animar a Hufold que se unió a ellos de inmediato. Charlaron durante un largo rato disfrutando de las aguas tranquilas y cálidas que ofrecía la ensenada hasta que la reina decidió que era el momento de volver al barco. Unas toallas habían sido dispuestas para poder ocultar su desnudez tan solo pisar el barco por lo que se eliminaba un momento de incomodidad. No era habitual el nudismo en las familias reales. La reina envuelta en una toalla negra comentó que en una hora estaría preparada la cena y les enseñó el camarote a sus invitados donde estaban dispuestas sus maletas.

Excitados aun por la situación vivida unos minutos atrás, Hufold soltó su toalla anudada a su cintura mostrando su pene semi erecto bastante largo y de un buen grosor. La reina Mara estaba cachonda; le había gustado el cuerpo de la reina y se había fijado en la gran polla del rey y se sentía cachonda y perturbada. No desaprovechó la ocasión al ver la polla de su marido y se arrodilló empezando una felación muy pasional, se introducía toda la polla de su marido en la boca mientras no dejaba de caer babas por su barbilla. Se había excitado como pocas veces en su vida y necesitaba ser follada por su marido. Desanudó su toalla, mostrando toda su desnudez y apoyándose en la cama ofreció su reluciente coño a su marido que no dudo en empezar a embestir a la reina a gran velocidad. Su orgasmo se aproximaba y con firmeza poso las manos en las caderas de la reina empezamdo a embestirla follando de manera salvaje a la reina Mara que se estaba corriendo en un largo orgasmo que la dejo exhausta sobre la cama. En el otro camarote se repetía una escena similar. La reina había empezado a masturbarse de forma frenética mientras chupaba la polla del rey. El rey tampoco tardó en correrse llenando la boca de la reina de leche mientras la reina llegaba al orgasmo con su masturbación. Ya limpios y arreglados los reyes disfrutaron de una sencilla cena con productos del mar y con un buen vino de la región entre anécdotas de sus respectivos viajes por el mundo. La noche estrellada en medio de la oscuridad continuaba creando el escenario mágico que buscaba la reina. Entre cocteles de ron, especialidad del cocinero, los reyes continuaban hablando, ahora en un ambiente mucho más informal de anécdotas de sus respectivos reinados. La noche llegaba a su fin y la reina dio por finalizada la noche; avisando a sus invitados que al día siguiente navegarían hacia un nuevo destino. Todos los monarcas aun estaban calientes por la situación que se había dado durante el baño y ya en sus respectivos camarotes no desaprovecharon la ocasión. La reina Mara se despojó de su vestido blanco solo entrar en el camarote quedando con un tanga de hilo también blanco y sus sandalias, se arrodilló delante del rey liberando su pene del pantalón, y iniciando una felación a su marido que acabó con una buena sesión de sexo vaginal corriendose abundantemente sobre las tetas de Mara. En el otro camarote el rey se masturbaba mientras observaba a la reina como se follaba el coño con su gran vibrador.

Por la mañana y tras el desayuno empezaron la navegación. Aprovechando que el sol aun estaba bajo, la reina sugirió a Mara tomar un baño de sol en la popa del barco, bajo el castillo donde el rey ya estaba al timón. Las tumbonas ya estaban preparadas y la reina tras despojarse de su vestido estiro de los nudos de su parte de arriba del bañador dejando sus pechos al sol. Mara mas lentamente y de forma mas prudente aun se estaba quitando el vestido y de reojo vio como la reina estiraba de los nudos de la braga del bikini y se quedaba totalmente desnuda de nuevo. Después de la buena experiencia del día anterior no se lo pensó y quedó desnuda en la tumbona solo con unas grandes gafas de sol. El rey no perdía detalle desde el timón y observaba a las mujeres con sus sexos totalmente rasurados y unos pechos muy parecidos. Las dos reinas estaban excitándolo mucho. Hufold que salía a la cubierta fue avisado por el rey que lo invitó a subir al castillo. Una vez arriba, el rey señaló hacia las tumbonas donde estaban las dos mujeres embadurnándose de crema protectora. Los dos cuerpos esculturales y desnudos que brillaban por el efecto del sol hizo que Hufold tuviera una erección. El rey invitó al monarca nórdico a unirse a las mujeres en los sofás que acompañaban las hamacas. Tras despojarse de sus bañadores los monarcas tenían a su vista los sexos de los reinas perfectamente depilados. Mientras tomaban una cerveza y debatían la actualidad del nuevo continente las dos mujeres se giraron a la vez dejando sus culos a la vista de los hombres que mantenían el estado de semi excitación permanente. Era cerca de mediodía, y el sol apretaba así que decidieron entrar al barco para disfrutar una comida con marisco fresco que habían hecho llegar por la mañana. Tras la comida, el capitán avisó que se disponían a llegar a tierra. Un amarre privado en una pequeña isla que era propiedad de un amigo de los reyes era la siguiente parada del viaje. Una modesta villa con unas pocas habitaciones pero con todo el lujo de detalle les iba a permitir mantener la intimidad que requería el viaje. Discretamente durante la mañana en cubierta, y tras las gafas de sol, los monarcas habían observado los cuerpos desnudos del otro matrimonio Real y se habían excitado fantaseando en momentos íntimos: la reina Mara pensaba en como seria chupar el pene del rey que era un poco mas gordo que el de su marido y el rey fantaseaba con follar el culo de Mara, la reina con cabalgar la polla de Hufold delante de Mara, y Hufold con correrse en la cara de la reina. Con esos pensamientos y tras la comida, la reina había dispuesto un rato de descanso que fue aprovechado por Hufold para correrse en la cara de Mara tras follar con ella, y por la reina para empezar a dilatar su culo con la follada del rey imaginando el culo de Mara.

Un paseo por la isla al atardecer sirvió para continuar fortaleciendo vínculos entre las parejas; no se conocían mucho y los reyes estuvieron muy contentos que los monarcas nórdicos finalmente aceptaran la invitación para pasar unas vacaciones con ellos. Ellos no lo sabían pero hacía tiempo que formaban parte de las fantasías de la monarquía más lujuriosa. De nuevo a la luz de las estrellas tras compartir dos días y dos momentos donde se mostraron sus cuerpos desnudos, la reina pregunto a Mara, con quien había creado cierta complicidad, si le había gustado la experiencia nudista que habían tenido. Mara, roja como un tomate le dijo que sí, que para ella era una experiencia nueva y aunque con un poco de vergüenza le había gustado mucho y a su marido también. Poniéndose un poco más roja si aun era posible, añadió que tenían unos cuerpos muy bonitos. La reina tras una sonrisa de complicidad decidió que era el momento de explicar a sus invitados que ellos eran una pareja liberal que tenían sexo con otras personas, solos o en compañía pero siempre con la complicidad de la pareja y con una gran discreción; el rey mientras tanto asentía con la cabeza mientras oía las explicaciones de su mujer. Tras unos segundos de un silencio incomodo que la reina alargó, sus invitados pudieron interiorizar lo que acababan de oír. Hufold y Mara eran jovenes y modernos pero el mundo liberal, quedaba o ellos pensaban que quedaba fuera de la monarquía. La reina se dirigió a Hufold, mirándole a los ojos y le pregunto si pensaba que no se había dado cuenta como la miraba tomando el sol, ni de la erección semi permanente que llevaba todo el día; dirigiéndose a Mara le dijo que también se había dado cuenta en como miraba la polla de su marido y se le humedecía la vagina mientras tomaban el sol. La reina había tomado el mando y se acercó a Hufold quedándose de pie delante suyo. Tras mirar a Mara le dijo que estaba convencida que Hufold se había puesto cachondo con la conversación que estaban teniendo. Acercando su mano a la entrepierna de Hufold comprobó como efectivamente ya tenía la polla muy dura.

Era el momento de la verdad, y las cartas ya estaban sobre la mesa. La reina sabía que los reyes nórdicos necesitaban poder hablar de la nueva situación que se acababa de plantear. La reina cogió a su marido de la mano y tras indicar a sus invitados que se retiraban al camarote, les dijo que dejarían la puerta abierta por si se animaban, desapareciendo por el largo pasillo. Mara y Hufold se quedaron solos en la terraza, Mara estaba como aturdida, aquella situación nunca se había pasado por su mente, tampoco estaban acostumbrados a personalidades como la de reina que los había puesto en su situación muy embarazosa, nunca antes los habían puesto en un aprieto parecido. Hufold si que era consciente de la situación y había quedado muy caliente al entender que tenía la cara de la reina a su disposición para cumplir la fantasía que lo acompañaba las últimas horas. Instintivamente Hufold se arrodilló delante de Mara acercando su cara a su entrepierna mientras con las manos subía ligeramente el vestido por encima de la cintura. Mara no se resistió, nunca le negaba una comida de çoño a su marido, le encantaba el sexo oral pese a lo extraño de la situación. Estaba muy caliente y Hufold no tardó nada en sacar los primeros gemidos de Mara, que tras unos instantes se corrió intentando ahogar sus gemidos en un cojín que acababa de coger. Mara era abierta y extrovertida pero a la vez un poco vergonzosa y no quería que la oyeran correrse. Mara, aun con la cara medio desencajada por el orgasmo que acababa tener, besó a su marido y le dijo 'Quiero ir a follar al camarote con los reyes.' Mientras Mara y Hufold habían estado practicando sexo oral la reina y el rey no habían perdido el tiempo; la reina se dispuso a 4 patas sobre la cama totalmente desnuda mientras el rey introducía su lengua en el coño encharcado de la reina y le metía un dedo en el ano. La reina tampoco tardó mucho en correrse y justo coincidió con la llegada de sus invitados. Des de la puerta pudieron observar como la reina se retorcía y gemía totalmente aliena a las miradas que estaba recibiendo. Mara tomo la iniciativa y despojándose de toda su ropa se acercó a los pies de la cama donde estaba el rey con su gran polla totalmente erecta. Mara no se lo pensó y se arrodilló empezando a lamer su prepucio que lucia brillante, tras unos segundos donde saboreo cada una de las partes de la polla del rey se la introdujo hasta el fondo de su garganta solo la mitad de la polla, no podía con mas pero la succionaba tanto como podía haciendo estremecer al rey. La reina mientras tanto seguía a 4 patas pero había invitado a Hufold a ocupar el lugar que el rey había dejado vacío. A su llegada cogió su pene y se lo introdujo en la boca llenándolo exageradamente de babas, el pene ya estaba listo para penetrar su culo. Sacando el pene de la boca se giró y cogiendolo con la mano lo guió hasta la entrada de su agujero anal. La reina aficionada habitual al sexo anal le pidió a Hufold que no la tratara como una reina y le follara el culo como una puta. Esas palabras pusieron aun más cachondo a Hufold que empezó a follar sin ninguna delicadeza el culo de la reina. Tras unos minutos el rey se corrió en la boca de Mara, y Hufold hacía lo propio en el culo de la reina.

La reina sabia que tras este primer momento de excitación inicial necesitaba recuperar la excitación de sus invitados antes que aparecieran las dudas así que le pidió al rey que se acercara con su polla flácida a su posición. Ya con la polla del rey y la de Hufold a su disposición empezó a masturbar las dos pollas a la vez mientras se escurría el semen que salía de culo formando un charquito en el suelo. Hufold mantenía una buena erección pero el rey había perdido un poco de vigorosidad así que la reina le pidió a Mara si podía ayudarle con un 'problemilla' así que las dos reinas chupaban la polla del rey y la reina con su mano seguía masturbando a Hufold que observaba la imagen de las dos mujeres chupando aquel enorme pene. No habían aparecido dudas así que tras recuperar la plenitud de la polla del rey, Mara ocupó la misma posición a 4 patas que había ocupado la reina ofreciendo su coño al rey para que la penetrase y la reina se estiró de espaldas en la cama al lado de Mara ofreciendo su coño a Hufold. Hufold sin dudarlo se subió a la cama y cogiendo su pene por la base lo guió hasta el coño de la reina; sin ningún esfuerzo introdujo su pene hasta el fondo de su vagina y empezó lentamente a follar a la reina; disfrutaba en casa embestida del movimiento de los pechos de la reina que tras darse cuenta de ese detalle se los sujetó con ambas manos preguntando a su amante si le gustaba lo que veía, a lo cual Hufold aceleró sus embestidas provocando mas jadeos en la reina.

No sin dificultad pero con mucho cariño el rey había introducido todo su pene en el coño de Mara y empezaba suavemente a meter y sacar el pene casi por completo. Como buen amante maduro el rey sabía el enorme placer que ese gesto con su gran polla causaba en las mujeres, así que estuvo un largo rato follando a Mara en esta posición mientras esta no paraba de gemir cada vez de forma mas intensa. El camarote olía a sexo y la reina tras el primer orgasmo le pidió a Hufold que ocupara su posición y a horcajadas se introdujo lentamente el pene en su coño quedando su cara muy cerca de la Mara. La reina pellizcando con su mano uno de los pezones de Mara le preguntó si le gustaba la polla de su marido, a lo cual Mara respondió con gemidos mas intensos. Nuevamente y mientras la reina cabalgaba se volvió a correr mientras le decía a Mara que le encantaban las pollas del norte. En esa misma posición la reina sacó la polla de Hufold de su coño y se la introdujo en su culo aun lubricado por la corrida anterior; quería nuevamente que le llenaran su orificio de leche. El rey al darse cuenta de las intenciones de la reina también sacó la polla del coño de Mara y la puso en entrada del culo de Mara. Mara se asustó y acercó su mano al abdomen del rey para evitar que la penetrara ya que el único sexo anal que había practicado era con su marido y no sabía si le iba a caber entera. El rey besó suavemente el cuello de Mara y en una voz muy suave a su oído le tranquilizó indicándole que la iba a follar como una reina se merecía. Esas palabras tranquilizaron a Mara que se relajó cogiendo sus nalgas con sus manos y separándolas. El rey con suavidad empezó a introducir su pene en el culo de Mara y la reina que observaba la escena se levantó y dejando nuevamente su culo en pompa acercó su mano al coño de Mara y la empezó a masturbar para que se relajara. El rey iba sacando su polla del culo de Mara para que lo reina lo chupara y volverlo a introducir en el culo de Mara. Tras un rato, la polla del rey casi entraba completamente en el culo de Mara mientras Hufold no había parado de follar en ningún momento el culo de la reina. El rey empezó a follar lentamente el culo de Mara mientras la reina aceleraba la masturbación, Mara empezó a gemir de forma notable y apretaba las paredes de su culo mientras se acercaba al orgasmo, el rey no lo pudo soportar mucho más y lleno el culo de Mara de leche mientras caía desplomada sobre el colchón por el último orgasmo anal y la masturbación de la reina. Hufold observó como del culo de su mujer empezaba a chorrear leche y aceleró las embestidas sobre la reina por lo excitante de la situación. A los pocos minutos la reina y Hufold sincronizaron su orgasmo quedándose los 4 monarcas estirados en la cama.

Continuará...