Mi primera infidelidad hacía mi marido
Siempre creyó que su vida sexual estaba definida por secretos familiares, pero el reencuentro con Rodrigo enciende una llama que no puede apagar. Entre besos robados y la promesa de ser suya, Alessandra descubre que la traición puede ser el placer más intenso de su vida.
Me llamo Alessandra, tengo 36 años, puedo describirme como una mujer de buen cuerpo, qué tal vez tiene un buen trasero y unas tetas no medianas. Y si ya han leído mis anteriores escritos sabrán que he mantenido relaciones con mi propio hijo sin que esté enterado mi marido.
Pero un día me reencontré con un viejo amigo con quién le sería infiel a mi marido como también a mi hijo. Un día que aparentaba ser como cualquier otro, salí de mi trabajo como de costumbre con la intención de dirigirme a descansar, pero a lo lejos escuché que alguien gritaba mi nombre, y note que era un hombre que aparentaba tener mi edad. Y cuando se acerco mejor, lo recordé, se trataba de mi viejo amigo de mi facultad, Rodrigo, un hombre muy apuesto, tenía una figura atlética y varonil, alto, cómo 1.80 m, de tez morena clara, piernas largas y grandes manos.
Tuvo el atrevimiento de invitarme un café y acepté por la nostalgia de aquellos tiempos en sus eramos mucho más jóvenes. Platicamos por mucho tiempo, pero antes de marcharnos, intercambiamos números para ponernos en contacto y creo desde ahí algo cambio. Cómo yo mantenía relaciones con mi esposo e hijo, no me encontraba insatisfecha, además no tenía la idea de estar con otros hombres a excepción de ellos 2.
No fue hasta que un día decidió invitarme unos tragos después de una larga jornada de trabajo, y como me encontraba tan exhausta quería relajarme por unos momentos. Todo transcurría muy bien, la música era buena, incluso habíamos bailado algunas pistas, pero eso si respetandome ya que sabía que era casada. No aparentaba ser una persona con otras intenciones sino alguien simpático, pero, cuando creo que se nos pasaron los tragos, Rodrigo, tomo una postura diferente a la que conocía, se volvió mucho más seguro y seductor, y cuando hablábamos aprovechaba para decir uno que otro elogio.
Por mi parte yo también estaba muy fascinada con su nueva personalidad, sumándole que también me estaba afectando el alcohol. Pues en eso, que Rodrigo decide robarme un beso, uno inesperado, uno robado. Al principio, me quedé inmóvil, sorprendida por su audacia. Pero luego, una ola de emociones me invadió. Sus labios eran suaves pero firmes, podía sentir el calor de su cuerpo mientras se acercaba más, como si quisiera demostrar todo lo que había estado ocultando durante tanto tiempo. Mi corazón latía con fuerza, y sentí un calor que se extendía desde mis labios hasta cada rincón de mi cuerpo. Pero en eso reaccioné, solo me aparte de él y sin decirle alguna palabra me marche a casa mientras él me rogaba perdón desde mi espalda. Cuando llegue a casa no dije una sola palabra a mi familia y actúe como si nada hubiera pasado. No tenía la intención de ponerme en contacto con Rodrigo, pero a la vez no dejaba de pensar en él, esos labios me habían vuelto loca por él.
Entonces, en una de esas llamadas que me hacía, decidí aceptar una, en esa conversación me pidió disculpas por lo que pasó, igualmente me disculpé, aclaramos la situación y dejamos firmes algunas cosas e inesperadamente volvió a invitarme a salir, en la tarde noche del siguiente día, me encontraba indecisa, pero accedí.
Algo de mi sabía que ese día acontecería algo, qué tal vez nuestros sentimientos volverían a salir a la luz, solo que ahora las consecuencias no nos importarán. Mientras me preparaba, me vestí con un falda corta, de color café, y una blusa roja muy entallada, me perfume todo mi cuerpo, me pinte, me sentía nerviosa y excitada al mismo tiempo. Salí de casa con la excusa de que tendría una junta de mi trabajo, posteriormente me dirigí con Rodrigo al mismo lugar donde sucedió aquel beso.
En ese momento transcurría como aquellos días que nos divertíamos sin ningún problema, solo que está vez desde que nos encontramos había sugestivos cruces de miradas, chistes muy intencionados, elogios mutuos, piropos, roces, etc. Comencé a excitarme con el juego de la seducción, era comenzar de nuevo con sus ataques. Era el gato cazando al ratón. En eso, me volvió a besar esta vez ya no me negué entre abrí mis labios y deje que su lengua hurgara en mi boca. Mientras en el oído me decía:
- Por favor déjame hacerte mía.
No aguante mas y me entregue a él. Después, le pedí que ya parara que no quería mas alcohol, me tomo del brazo al dirigirnos a la salida, al llegar al estacionamiento me beso, me tomo de la cintura y comenzó a besarme con pasión. Comencé a temblar, mi cuerpo comenzó a traicionarme. Subimos a su auto, y de nuevo me beso, esta vez sus manos comenzaron acariciarme de mis piernas, y me decía cuánto me deseaba, pasaba su mano por mi pierna me la apretaba, me acariciaba, y se fue acercando poco a poco mas a mi sexo, mientras mi respiración, comenzó a ser mas agitada. No podía controlar mi respiración, cerré los ojos y el fue subiendo su mano hasta llegar al borde de mi pantaleta, colocó su mano y fue acariciándome por el borde mi sexo y sintió lo húmeda que me encontraba.
No recuerdo cuanto tardamos en llegar a su departamento, pero durante todo el camino no dejo de besarme y acariciarme. Entramos a su habitación inmediatamente me arrincono contra la pared y sin más preámbulos me comenzó acariciar lentamente, me despojó de mi ropa, no dejaba de acariciarme y besarme, me recorría el cuello con sus labios y sus manos me acariciaban. Mientras él comenzó a quitarse su ropa, comencé a excitarme y calentarme cuando miré su verga, con algo de timidez tome su pene y lo comencé a masajear mientras nuestras bocas se unían.
Tomo mi brasier y lo desabrochó con brusquedad, mis senos quedaron libres ante su vista mientras su lengua recorría mis pezones y sus manos comenzaron a quitarme mi pantaleta. En unos segundos quede desnuda, senti como uno de sus dedos comenzó a hurgar en mi intimidad, me acariciaba con la yemas de sus dedos el contorno de mis labios íntimos y al final comenzaba a penetrarme poco a poco con su dedo.
Me tomo de los cabellos y con firmeza me hizo arrodillarme frente a su miembro, me dijo que lo chupará, con una voz que representaba autoridad. Lo mire a los ojos y sin más tomé con mis manos su verga y me la lleve a mi boca. Comencé a succionar su verga, a lamer aquel trozo de carne, cerré mis ojos mientras el me sostenía y empujaba mi cabeza con fuerza contra su pene, comencé a lamerle su verga con desesperación dándome pausas para poder respirar. En cada pausa él me volvía a tomar de mi pelo y me hacia tragar su verga hasta que no aguantará más y me sujetaba con más fuerza, quise empujarlo para que me sacase de la boca su verga que me estaba asfixiando, pero no lo logre, comencé a toser por el esfuerzo, pero nuevamente me tomó de la nuca y regresé a mamarle su verga. Hacia esfuerzos por que su verga entrara en mi boca.
Le estuve mamando su verga por un buen rato, entonces no se cuánto tiempo pasó pero me dolían las quijadas de estar mamandole la verga y él obvio no aguanto más y soltó su descarga en el interior de mi boca, era la primera vez que probé el semen de otro hombre que no fuera mi esposo e hijo; esté era espeso y pegajoso, lo sentí deslizarse por mi garganta, sin poder soltarme pues el seguía agarrandome del cabello. No me soltó hasta que finalmente me traje su leche.
Entonces él, me acercó más a su cama, me tomó de la cintura y de un solo aventón me dio la vuelta colocándome boca abajo, me agarro de las caderas con firmeza y de un tiron me levanto el trasero, dejándome arrodillada de bruces sobre el filo de la cama. Tomó con sus manos mis nalgas y acto seguido pegó su rostro, casi lo hundió en medio de mis nalgas hasta que sentí su lengua en mi sexo y en mi culo. Comenzó a lamer frenéticamente mi sexo, mi respiración me traicionó, empecé a respirar rápidamente, jadeaba, me gustaba sentir su lengua hurgar en mi sexo.
Sus lamidas eran tan intensas y profundas que casi me hizo perder la noción de dónde y con quién estaba. Su lengua no dejaba de lamer mi clítoris mientras sus manos acariciaban mi trasero, deslizando a ratos su dedo pulgar por el hoyo de mi culo. No puedo precisar cuanto tiempo estubo dándome placer con su lengua, sentía que iba a perder el conocimiento de tanto placer. Tanto que llegue a olvidar a mi esposo e hijo, sentir sus labios recorrer mi cuerpo me ponía toda loca de placer, mientras estaba desnuda de pies a cabeza en su cama, lista para ser penetrada.
Pero estuvo mamando mi vágina mientras yo me retorcía en la cama cada vez que su lengua penetraba en mi interior. Perdí la compostura, comencé a gemir, a gritar cada vez que su lengua hurgaba mi intimidad, que era una sensación distinta a la que había tenido antes. Detuvo su mamada y mire su pene nuevamente en erección, grueso, apunto de estallar; lo acercó a mi cara, saque mi lengua y comencé a chuparlo nuevamente, hacía intentos por mamarlo, miraba su rostro de satisfacción, lo tocaba con mis manos, y se lo apretaba, mientras sus manos seguían acariciando mi cuerpo, su boca succionaba mis labios, cerré mis ojos cuándo su lengua se entrelazo con la mía.
Luego se acostó sobre mí y me siguió besando en el cuello, en los senos, su boca los succionaba, los mordía a lo que me hizo gemir de dolor.
Sentí su verga junto a mi gruta, la senti palpitar de deseo. Pensé que en ese momento me penetraría, pero no lo hizo, solo me talló su verga por mi sexo, me volteó y comenzó a besarme toda la espalda, hasta llegar a mis nalgas. Me besó las nalgas y con sus manos separó los cachetes de mi culo y me comenzó a dar de piquetes con su lengua en mi sexo, cómo buscando penetrarlo, fue más de lo que soporte, el placer me volvía loca que comencé a gemir y mover las nalgas como una loca, mientras el me mamaba nuevamente, era una sensación de locura que no aguanté más, comencé a gemir y gritar nuevamente de placer, hasta yo misma me desconocía de encontrarme en esta distinta situación.
Me coloco boca arriba y me abrió las piernas, se colocó entre ellas y con su verga en las manos me la comenzó a untar nuevamente sobre mis labios sexuales, pero no lo metía, no me hacia suya, entonces tome la iniciativa, comencé a rotar mi pelvis buscando ensartarme con su verga, y recuerdo bien las palabras que le dije en dónde demostraba mis ganas de ser penetrada.
- Por favor hazme tuya, quiero ser tu mujer, tu puta.
Realmente perdí la compostura, nunca creí que me sentiría así con otro hombre. Y me respondió diciendo:
- Hoy vas a irte llena de mi leche, te voy a coger mejor de cómo lo hace tu marido.
Se puso encima de mí y comenzó a penetrarme. Obvio no soy virgen, y he estado con mi marido, pero en esa ocasión sentí una sensación extraña cuando su verga comenzó a presionar para entrar en mi sexo, sentí una punzada de dolor y cerré mis piernas por instinto como buscando protegerme del dolor, el reacciono y me las abrió nuevamente y comenzó a penetrarme sin importar que. Sentía cómo mis carnes se abrían, como cedían ante su ataque y empecé a quejarme.
Entonces, continúo empujando y presionando, el impulso de sus caderas fue fuerte, sentí que su verga derrumbo la barrera que mi himen ofrecía, tanto que lance un gran gemido en ese momento, haciendo que lo abrace con fuerza; nos miramos a los ojos y yo lo bese, mientras de mis ojos salían unas lágrimas de dolor, pero más de agradecimiento, por qué era maravilloso tenerlo dentro.
Me besaba con furia, mientras su verga entraba en mi vagina, penetrandome hasta el fondo mientras yo lagrimeaba de emoción de sentir lo que es estar con otro hombre. Se quedó un largo tiempo dentro de mi, sin moverse, y luego comenzó con sus arremetidas, mientras me dolían las piernas de tenerlas abiertas tanto tiempo. Nuevamente empecé a gemir, movía mis caderas al ritmo de sus arremetidas, me dolía cada vez que me ensartaba hasta el fondo, me estuvo cogiendo cómo loco hasta que me hizo explotar varias veces, mi cabeza era un caos de placer, gemí, llore, grite, mientras el seguía cogiendome.
Experimenté cómo dentro de mi, su pene cabeceaba hasta sentirlo explotar, con eso sabía que estaba eyaculando dentro de mi cuerpo sentí lo caliente de su semen en mi vagina, pero recordé que no tenía puesto preservativo, le suplique que no se viniera dentro para no embarcarme porque estaba en mis días fértiles, pero fue tarde, me avisó que su semen quedó dentro, aunque me preocupe al principio, después no le tome importancia ya que podía tomar la pastilla.
Después que termino dentro de mí, nos quedamos quietos, él y yo jadeabamos, no podíamos creer lo que habíamos hecho, pero sin duda fue maravilloso, termine cansada lo bese y me abrase a el, luego saco su miembro, y nos mantuvimos recostados unos momentos en lo que ambos recuperabamos fuerzas.
Entonces Rodrigo comenzó a besarme de mi cuello a mis labios, para después besarme con furia, haciendo que su verga comenzará a reaccionar, le tomé con mis manos su gran miembro y comencé a jugar con ella, después él acercó su verga a mi boca y comencé a mamarcela, a succionar con mis labios su cabeza.
Luego detuvo mi mamada, para ahora el acercar su boca a mi sexo, con sus manos separó mis piernas, acercó su lengua a mi sexo y comenzó a pasar su lengua por toda mi raja, de arriba abajo. Empecé a gemir y a mover la cabeza de un lado a otro, las sensaciones que sentía en ese momento eran la locura. Por un tiempo nos encontrábamos lamiendo nuestros sexos, el uno del otro, comenzó a besar mis senos, mi cuello, toda esa sensación me ponía muy caliente, así que abrí mis piernas invitándolo a que me penetrara. Rodrigo se subió sobre mí y empezó a penetrarme lentamente hasta que me ensarto por completo en dónde sentía que mi cuerpo explotaba.
Comenzó a cogerme semi lento, me la metía y sacaba, lentamente, poco a poco fuí cooperando con sus empujes, y empecé a gemir, moviendo la cabeza de un lado a otro. En ese momento sentía un placer extraño, algo nuevo para mi, algo desconocido, estaba muy excitada, de ser penetrada por otro hombre que no fuera mi marido o hijo, era un morbo extraño.
Después de estarme cogiendo lentamente comenzó a cogerme con fuerza, que hasta me levantaba de la cama con sus arremetidas. Luego me tomó de la cintura y me cargó sobre sus brazos, el se acostó sobre la cama y a mi me hizo subirme sobre su cintura ensartándome su verga, hasta el fondo. Y comencé a cabalgarlo, a ensartarme sola en la verga de él. Nos encontrábamos revolcandonos cómo animales, la verga de Rodrigo me daba un placer máximo. Menee mis caderas con furia, comencé a moverme de adelante para atrás buscando ensartarme toda en su miembro, en eso me tomó de nuevo por la cintura y me acostó de espaldas sobre la cama.
Tomó mis piernas, abriéndomelas por completo, y me ensarto hasta el fondo, era un placer intenso sentir como su verga entraba en mi cuerpo. Cómo mi vagina lo aprisionaba, y lo rodeaba con mis piernas, estuvo ensartándome como una mariposa, me mordía y me mamaba mis senos. Y de pronto lo sentí ponerse tenso, sentí que su verga crecía dentro de mi vagina y nuevamente su semen baño por segunda mi vagina.
Luego de eso, Rodrigo me la sacó y se recostó a un lado mío, me acarició el pelo y con sus manos palpo mi humedad, me introdujo uno de sus dedos en mi rajada y lo sacó con semen. Sentía un morbo enorme de ver como había quedado mi sexo con semen de otro hombre, mientras también pensaba si lo aus había hecho era realmente lo correcto, ya que le había sido infiel a mi familia.
Después de haber descansado lo suficiente, me bañé rápidamente debido a que era un poco tarde. Rodrigo se ofreció a llevarme a casa, pero durante el camino me fue besando y fuimos platicando. Cuando llegamos, le agradecí por haberme invitado a salir y no hicimos algo más con el miedo que tenía de que me observará alguno de mis vecinos. Cuando entre a casa afortunadamente mi esposo e hijo se encontraban dormidos y al siguiente día solo me preguntaron la hora de mi regreso, aunque no levanté ninguna sospecha por qué saben que algunas de mis juntas llegan a ser muy duraderas.
Los días posteriores seguí frecuentando a Rodrigo. Espero y les haya gustado está aventura, si desean puedo escribir más de mis aventuras con Rodrigo o con algunos otros hombres con los que he estado. Les dejo mi contacto por si acaso desean saber más o por qué no compartir nuestras experiencias: [email protected]
Aliss
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