Xtories

Embarazados 12

Carmen entra en la oficina con el vientre hinchado y una sonrisa que delata más que un secreto. Juan, el joven aprendiz, no puede apartar la vista de su barriga, pero es el aroma de su piel lo que realmente lo atrapa. Mientras el bebé se mueve, algo más se erige en la oscuridad de la carpintería.

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En el negocio las tres funcionaban bien, mi mujer ponía todo el interés del mundo por aprender, la veía mirando catálogos como si los estudiara, los programas de los ordenadores los manejaba casi igual que Andrea e Inma.

El taller también iba bien, Juan, que andaba en la tutela de Jesús aprendía a buen ritmo, confirmándome que el chico era un buen trabajador, ya empezaba a utilizar las maquinarias menos peligrosas, yo quería probar al chico para saber si realmente le gustaba la carpintería o simplemente era un buen obrero, así que le dije a Jesús que con los conocimientos que tenía podía pasarlo a montaje y probarlo en la calle a ver qué tal. Si realmente el chico quería ser carpintero volvería al taller, si era simplemente un buen obrero se quedaría con los montadores, así lo hice, hablé con el chico pasándolo a montaje. A las dos semanas, me llamó por teléfono.

-Tony soy Juan ¿podría ir a hablar con usted?-

-Vale, dile a Alberto que te he dicho que salieras media hora antes, aquí estaré esperándote.-

El personal de taller se fue a su hora y el chico llegó 5 minutos después, subiendo a la oficina.

-Hola Juan, que tal cuéntame.-

Encima de mi mesa tengo dos fotos de Carmen, una junto a su moto con pantalón ajustado de cuero negro, camiseta negra con el logotipo de AC/DC, nada del otro mundo, pero sus ojos azules resplandecían ese día por la incidencia del sol, con una amplia a sonrisa blanca, aquello hacía de esa foto una foto digna del escritorio, la otra es una foto donde estamos juntos en el paseo de Fuengirola sentados en el murete que divide la acera de la arena de la playa, ella estaba delante de mí apoyando su espalda en mi pecho los dos sonreíamos una foto tomada por mi padre; mientras hablábamos él miraba las fotos, estaba claro que allí estaba su diosa la que en breve aparecería por las puertas para recogerme.

-Hola jefe, verás he estado todo este tiempo en el taller muy a gusto, aprendiendo muchas cosas de carpintería, después me has mandado con los montadores no sé el motivo si es porque no soy aplicado en la carpintería, o habéis visto que no valgo para ser carpintero, aceptaré donde me pongas porque estoy a gusto también con los montadores y en tu empresa en general.-

-Bueno si estás bien en los dos sitios, ¿qué problema tienes?-

-Veras Tony, a mí lo que me gusta es la carpintería desde pequeño, me gusta las maderas, coger un tablón, cortarlo, labrarlo, trabajarlo, crear cosas eso es lo que quiero aprender, con los montadores no puedo aprender esas cosas ellos reciben la mercancía para adaptarla e instalarla pero no crean.-

Realmente era lo que esperaba, el chico sería un buen carpintero de ello se encargaría Jesús.

-Bien entonces, a partir del lunes te vienes para el taller ya se lo digo a Alberto y a Jesús.-

-¿Tony donde andas?- mi mujer acababa de entrar en la carpintería.

-Aquí, arriba.-

Subió las escaleras, el chico al sentir los pasos se giró para verla entrar, llevaba unos leggins negros y una blusa de seda amplia debido al tamaño de su barriguita.

-Donde estas, no te escondas que te voy a dar un ma ma…- Cuando llegó a la puerta sus palabras se le atragantaron al verlo allí. -Ma…masaje en la espalda o estas mejor ya de la contractura.-

-Hola señora que tal.- La saludó ruborizado, había entendido que esa no era la frase.-

-Hola Juan, bien estoy bien un poco pesada y fea con el barrigón este pero bien.-

-Bueno pues yo la veo fantástica como siempre.-

-¿En serio estoy fantástica con este barrigón?-

Dijo pegando su blusa de seda a la barriga, marcando su figura, los dos miramos su barriga; en ese momento se movió la niña marcándola con un bulto, los tres nos sorprendimos.

-¿Eso es el bebé?-

-Siiiiii, ven, ven- cogió la mano del chaval y la llevó a su barriga -¿Lo notas?-

-¡Es verdad se mueve!-

El bulto en la barriga de ella no fue el único que pude observar que se moviera. Terminamos de hablar con el chaval temas del trabajo y del embarazo de ella que se despidió dándole dos besos, observé como al hacerlo el chico aspiraba cerca de ella para llevarse a parte de los besos su aroma impregnado en su nariz. Juan se marchó cerrando la puerta del taller quedándonos solos.

-Bueno rubita ¿y el ma ma masaje que me ibas a dar?-

-Joder vaya susto, no me lo esperaba aquí, jajajaja.-

Me acerqué a ella, le di dos besos e imitando al chico aspiré su aroma, ella alargó su mano agarrando mis huevos por encima del pantalón.

-Pero que largo eres cariño, no se te escapa ni una.-

-No se me escapa ni eso ni lo anterior, el bulto de tu barriguita no fue el único que se movió.-

-Jajajaja también te diste cuenta Jajaja. Pues este también se está moviendo ennnnn.- me dijo mientras apretaba con su mano mis genitales.

La conversación iba subiendo de tono, fuimos al aseo para lavarnos un poco, y después al sofá y ella se sentó me arrodillé para comerle el coño, follando con dos dedos su vagina, Carmen se retorcía de placer hasta que se corrió en mi boca, pude saborear sus deliciosos flujos vaginales. Me puse de pie para que ella me comiera la polla hasta que la tuve dura

-Te vas a correr así o me vas a follar.-

-Quisiera follarte pero la rosquilla está en casa.-

-Puedes follarme el culo Tony quiero sentirte dentro, muy dentro.-

-No tenemos lubricante.-

Carmen se levantó del sofá cogiendo del bolso una crema hidratante de manos en cuya etiqueta ponía: alto poder de hidratación, para manos resecas.

-Creo que con esto será suficiente, hazlo despacito cariño.-

Ella se volvió a sentar en el filo del sofá echando su cuerpo para atrás, me coloqué de rodillas untándole crema en su culito comencé a darle un masaje circular en la zona.

-Métela Tony, estoy muy cachonda.-

Me embadurné la polla especialmente el glande de crema y apunté en su culito, ella hacia muecas de mil maneras distintas, algunas resultaron hasta cómicas, en la presión consiguió entrar el glande en su apretado esfínter, recibiéndolo con una queja.

-No te quejes cariño has sido tú la que querías que te partiera el culo.-

-Ya Tony es que está es la peor parte, pero pon un poquito de delicadeza porfi.-

Seguí entrando lentamente en su culito, a cada queja paraba y untaba más crema en su ano para que se adaptara a la intrusión de mi polla en su culazo, poco a poco fui horadándolo hasta que su culo se la tragó entera, comencé entonces a moverme, con movimientos cortos, ella empezaba a gemir, mordiéndose los labios por placer

-Ohh siiiii así Tony así, me gusta sentirla muy dentro de mí, dámela toda.-

Sus palabras me invitaban a que mis movimientos fueran más largos hasta casi sacar mi polla para volverla a meter.

-Asiiii, siii, cariño dame duro, más, más, te siento bien dentro.-

Comencé a darle duro muy duro, mientras ella empezó a correrse diciendo mi nombre.

-Así Tony, me coroooo tonyyyyy, te quiero Tony, te quiero.-

Mi orgasmo llegó unos segundos después, me corrí muy dentro de su culo, dejando mi polla dentro, sintiendo como su esfínter masajeaba con sus contracciones mi polla, acaricié sus senos y su barriga, hasta que poco a poco fue saliendo de su apreciado ano.

Así llegamos al noveno mes de embarazo y la pesadez de su barriga le impedía gozar plenamente del sexo que a ella le gustaba, hablamos con mi padre para dar por acabada aquella aventura del embarazo, sólo yo esporádicamente y en casa disfrutaba de ella, aunque ella quería más, lo que más practicábamos era sexo oral, para ella era una aventura cualquier otro tipo de sexo, en alguna ocasión cuando ya su ardor no la dejaba ni descansar buscaba la manera de hacerlo, o bien de lado haciendo la cucharita o bien yo en el filo de la cama abierto de piernas con ella encima de espaldas a mí, clavándose mi polla entera en su culo.

Era el día 20 de abril, “lunes del pescaito” como todos los años nos vestimos para ir a Sevilla a disfrutar de la feria de abril, dejamos el coche aparcado cerca de la tienda para coger un taxi que nos acercara allí, como todos los años para cenar con los amigos de siempre y celebrar una nueva feria de Sevilla. Camino a la caseta me fijé donde estaban situadas las ambulancias en el recinto calculando cuál sería la más cercana a la caseta en caso de necesitarla, aunque a ella le quedaba algo más de una semana por nuestras cuentas yo estaba más tranquilo si tenía todo controlado. Ella debido a su avanzado estado permaneció todo el tiempo sentada, mientras yo entre jarra y jarra de rebujito, bailaba con nuestras amigas, como todos los años no me libraba de bailar con todas, era de los hombres de nuestra caseta el que mejor bailaba las sevillanas con mucha diferencia, a pesar de que hago deporte e intento llevar una vida sana todos los años esa noche acabo “reventao” cenamos el típico pescaito frito, para después ir a ver el alumbrado de la portada a las 12 de la noche que es cuando oficialmente comienza la feria de abril en Sevilla.

Para los que no conocen la feria deciros que esa noche no se viste de flamenca, se viste con traje de noche, ella iba con un vestido colorido, guapa, elegante.

Cuando terminamos la cena me puse a bailar sevillanas nuevamente, en uno de los giros pude ver como mi mujer miraba su entrepierna, me paré para mirar hacia ella, nuestras miradas coincidieron no hubo palabras, sólo tuve que bajar la vista para comprobar que había roto aguas, me acerqué a ella para decirle que no se pusiera nerviosa que iba por una ambulancia.

Salí corriendo y aunque la ambulancia estaba a 500 metros de la caseta, fueron los más largos de mi vida, ni los 8 kilómetros de la carrera nocturna del Guadalquivir me parecieron más largos, parecía que no llegaría nunca. Al llegar tomé aire.

-Mi mujer ha roto aguas en la caseta.-

Rápidamente tres personas se montaron en la ambulancia uno atrás que me cedió su asiento, llegamos a la caseta, estaba pálida con su traje de noche manchado del líquido amniótico y del albero del recinto ferial.

Llegamos al hospital maternal donde la dejaron ingresada, llamé a su familia y a mi padre que llegaron rápido, el que más mi padre que vive cerca, después llegaron sus padres y poco después su hermana Ana, su hermano Fran no pudo venir ya que vive en Huelva donde es profesor de un instituto.

Pedí estar presente en el parto, a pesar de que asistí a los cursos de preparación al parto, esto me superaba me ponía enfermo ver a mi mujer sufriendo, quería tranquilizarla proponiéndole los ejercicios de respiración durante las contracciones, cada vez eran más intensos y prolongados los dolores, llamando constantemente a la matrona para que viera su dilatación.

-Todavía no está.- Escuché esa frase 5 veces antes de que dijeran. -Ponerle la epidural.-

Llegó el anestesista para ponerle la epidural, momento que me sacaron de la sala, a los pocos minutos volví a entrar, desde que llegamos hasta que fuimos a la sala de paritorio (quirófano) pasaron algo más de 10 h. tiempo en el que entraba y salía entraba la madre o la hermana, así nos turnamos los tres.

Me situé junto a ella, sujeté su mano y empezó la fiesta, mi mujer empujando en cada contracción, la matrona alentándola, yo animándola, acariciando su cara, empujando con ella, su cuerpo tembloroso, contracción tras contracción iba clavando sus uñas en mi mano, apretaba los dientes y yo también

-Ya viene, un par de empujones más- fueron algunos más pero la matrona la animó. -Un último esfuerzo cariño que ya está aquí.-

Así fue, mire para su entrepierna pude ver que la matrona movía la cabeza del bebé que empezaba a salir, pinzaron el cordón umbilical cortándolo cogieron a la niña que estaba llena de una especie de manteca blanca y sangre. Esta comenzó a llorar, no solo ella, mi mujer y yo también llorábamos de alegría.

-Te quiero Tony.-

-Y yo a ti mi amor.-

Por fin estaba aquí, la pusieron sobre mi mujer.

-Mi niña, es mi niña.-

-¿Cómo esta Tony? ¿A quién se parece? ¿Le falta algo?-

Sus preguntas se ahogaban en sus lágrimas, al igual que mis respuestas.

-Nada cariño, no le falta nada, está muy arrugada pero diría que se parece a ti.-

Salí a comunicarle a la familia que todo había salido bien enseñándoles unas fotos que había sacado de la cría encima de su madre, todo eran besos abrazos y felicitaciones.

Antes de salir del hospital en el último baño que le darían a la cría allí, hablé con la chica para gastarle una pequeña broma a mi mujer, ella estaba junto a la cuna y entró la chica que iba a bañarla al girar la canastilla vio a la cría y a mi mujer mirándola, dio la vuelta para entrar en la habitación cogiendo de la cama el historial, le dijo a mi mujer.

-Por dios señora le ha dicho alguien lo que se parece…- No la dejó terminar la frase.

-Sí, a Blanca Suarez, me lo recuerdan todos los días.-

-No señora, no sé quién es esa Blanca Suarez, iba a decir lo que se parece la cría a usted.-

Cogiéndola la llevó al baño, entré en la habitación allí estaba ella mirándome con cara de pocos amigos.

-Eso ha sido cosa tuya ¿verdad?-

-Jajajaja que bien me conoces querida-

No mentía la chica, el bebé era un clon de mi mujer, las casualidades de la vida buscábamos alguien parecido a mi sin contar que ella también ponía sus genes sobre la mesa.

-Te amo loca del coño.- Nos besamos y esperamos que llegara Esperanza de su baño.

Sí, Esperanza, sería su nombre por mi Virgen de la Esperanza Macarena, o tal vez era por su Virgen de la Esperanza de Triana, bueno sea como sea ese día, Esperanza llegó al mundo, un martes de feria para dar más luz y alegría a nuestras vidas…

Pasada la cuarentena, empezamos a retomar nuestra actividad sexual poco a poco para llegar al mes de julio totalmente recuperados, la niña ocupaba mucho espacio en nuestras vidas pero estábamos felices de tenerla entre nosotros, nuestro acuerdo con mi padre había expirado si había sexo entre ellos sería con el consentimiento de los tres.

Pasamos agosto como cualquier agosto de nuestras vidas, atrás quedó el tórrido agosto del año anterior, salíamos a correr, playita, comida, pequeña siesta y vuelta a la playa; mi padre hacía lo mismo que otros años, los encuentros entre los tres se limitaron a cinco o seis, guardo un especial recuerdo la última noche que follamos los tres juntos en aquellas vacaciones.

Después de cenar, haber bañado y dormido a Esperanza, mientras mi padre y yo estábamos sentados en el balcón mirando la playa y el tránsito de personas por el paseo marítimo, llegó mi mujer vestida solo con un pareo transparente, de los que normalmente utiliza para bajar a la playa, en esta ocasión no llevaba nada debajo, al aparecer los dos nos quedamos boquiabiertos estaba súper sexy, su cuerpo bien torneado, sus pechos duros que habían ganado en tamaño gordura y redondez resaltaban bajo esa fina tela, sus caderas claramente marcada y su monte de Venus apenas había que hacer esfuerzo para verlos, ella nos miró a los dos mordiéndose el labio inferior acercándose a nosotros de manera insinuante.

-No sé ustedes pero yo tengo ganas de echar un buen polvazo.-

Al llegar a nuestra altura se giró como una modelo de pasarela en dirección a la puerta que conectaba el salón con la terraza, dejando ver a través de aquella tela su culazo.

Había ganado culo con el embarazo y después del parto, perfectamente redondito bien formado era espectacular, giró su cara hacia nosotros.

-Dentro os espero, no tardéis que salgo a la calle así y al primero que pille lo apaño.-

Mi padre me miró para después mirarla a ella, sólo supo decir.

-Que barbaridad.-

Decidimos acompañarla, un ofrecimiento como aquel no podíamos rechazarlo, teníamos a nuestra disposición a una hembra espectacular que nos había declarado la guerra y se la íbamos a dar.

Pasamos a la habitación, ella se arrodilló para comernos la polla a los dos, estaba claro que ella quería tomar la iniciativa así que la dejamos, le dijo a mí padre que se tumbara en la cama, se subió para masturbarlo con sus pechos chupándolo con su lengua, mientras yo le comía el coño pasándole mi lengua desde el clítoris rodeándolo, pasando la lengua hasta el culo que también rodeaba, así estuve un rato hasta que ella me apartó subiéndose encima de mi padre introduciéndose su polla en el coño empezó a follárselo, era la primera vez que ella manejaba la situación, me puse de pie para besarla, mientras se movía encima de él, en cuclillas, le di mí polla para que la chupara, la calentura que tenía hizo que empezara a correrse, sacando mi polla de su boca, empezó a moverse rápido con movimientos secos provocando su orgasmo temblándole el cuerpo.

Mientras descansaba, me pidió que le metiera una bola brasileña en su culito y otra en su coño, cuando ella estuvo recuperada de su orgasmo, le dijo a mí padre que se tumbara en la cama para comérsela, ella se arrodilló en la cama, pidiéndome que le abriera el culo mientras se la comía, una invitación irrechazable, apuntando mi polla a su culo fui presionando hasta que poco a poco cedió, mi glande entró en su culo con su consiguiente queja ahogada por la polla de mi padre que me miraba mordiéndose el labio, seguí metiéndosela poco a poco hasta que su culo se acostumbró. Empecé a follarla y cuando llevaba un ratito sacó mi polla de su culo subiéndose encima de mi padre cogiendo su polla se la metió en el coño y empezó a moverse encima de él, sacó su polla y se tumbó encima de él pidiéndome que le diera por el culo, mi padre con sus manos abrió sus nalgas, para volver a meter mi polla hasta el fondo, tras lo cual empecé a follarla, ella rozaba su vulva por la polla de mi padre, su glande golpeaba mis huevos, se arrimó a su oído, tras besarlo.

-Tu hijo está en mi culo, métemela con cuidado en el coño.-

Él apuntó su glande a la entrada de su vagina.

-Ahí la tienes, hazlo tú, a tu ritmo.-

Mi mujer empezó a moverse, metiéndose la polla de mi padre, poco a poco en su coño. Yo había reducido el ritmo de las embestidas por orden de ella. Ahora era Carmen la que mandaba, nunca había imaginado, ni en mis sueños más eróticos, tener a mi mujer empalada por sus dos agujeros, sentía la polla de mi padre abriéndose paso en su coño, rozándose con la mía separada por una fina capa de piel, su polla había llegado a su tope, ella respiró profundamente y empezó a moverse de atrás a adelante.

-Ay por dios, ay por dios, que rico, sí no paréis, no paréis, que rico.-

Nos adaptamos al ritmo que ella impuso moviéndonos los tres con una sincronía perfecta. Jadeaba y gemía como nunca la había escuchado.

-Me encanta, me encanta, me llenáis todo, que rico, que rico por dios.-

Fue espectacular follarme su culo sintiendo la polla de mi padre, nuestros huevos rozándose y ella corriéndose.

-Que ricoooo, me estáis partiendoooo, maaaaas, siiiiii me corroooooo, por el culo y por el coño a la vez, siiiiiii, siiiii.-

Se corrió temblándole todo el cuerpo, yo también lo hice segundos después de ella, salí de su culito quedándose sobre mí padre temblorosa. Mi padre la volteó poniéndola boca arriba levantando sus piernas empezó a embestirla muy duro, sacando y metiendo su polla entera, ella que la sentía bien dentro jadeaba animándolo a que le diera más duro.

-Asiiiii párteme el coño, siiiii-

Mi padre aceleró sus embestidas corriéndose dentro de ella, dejándole todo su semen en lo mas profundo de su vagina. Nos quedamos los tres tumbados en la cama, derrotados, a ella el semen le salía por sus dos agujeros, allí estaba feliz y contenta, sentía que había realizado una de sus fantasías, tenernos a los dos dentro de ella.

-Ha sido el mejor polvo que he echado en mi vida, me habéis roto en dos pero es imposible sentirse más llena.-

-Te quiero, mi reina.- La besé y acaricié su pelo.

-Y yo a ti cariño.

Mi padre nos besó a los dos, marchándose para su habitación. Me lancé a saborear su corrido coño, necesitaba sentirme cornudo, saborear el semen de un macho superior saliendo de mi mujer.

-Así cornudo, limpia mi coño de la corrida de mi macho.-

Hacía mucho que no lo hacía, necesitaba recordar el sabor de los flujos de Carmen, mezclado con el semen de mi padre.

-Límpiame bien cornudo, saborea el semen de un buen macho.-

Sus palabras me estaban llevando de nuevo a un estado de excitación superior. Mi polla estaba dura de nuevo, levanté las piernas de mi mujer y metí mi polla en su dilatado coñito. Sentía como mi polla se impregnaba del semen caliente de mi padre, escuchaba su vagina chapotear, moverse su semen alrededor de mi polla. A ella la había puesto igual de cachonda que a mí.

-Así cornudo, fóllame duro.-

-Toma polla, zorra.-

-¿Sientes la leche de mi macho, cornudo?-

-Siii puta, me corroo.-

-Ohhh síii sigue, me corrooo, siiii.-

Como si de un squirting se tratara, Carmen tenía un nuevo orgasmo, está vez húmedo, muy húmedo, llenando mi pubis y mis huevos de sus fluidos.

Llegamos a primeros de diciembre sin haber tenido sexo con otras personas desde aquella noche de agosto, aunque teníamos, entre nosotros, sexo del bueno sin límites, pero yo necesitaba ese punto de morbo, humillación, placer, de ver a mi mujer follada por otro hombre, también creo que a ella le pasaba lo mismo todo esto era cuestión de darle un empujoncito al tema y dejarlo rodar.

Una noche de sábado salimos, era la primera vez que dejamos a Esperanza con mis suegros. Fuimos a cenar para después ir a tomarnos unas copas, decidí romper el hielo sobre el tema haciéndole un regalo a mí mujer, al salir de la cena cogimos el coche y le dije que abriera la guantera que tenía un regalo para ella, era una cajita, envuelta en un bonito papel de regalo con unos lazos junto a una tarjeta que en la que ponía de mi puño y letra “por siempre y para siempre tuyo, te amo, Tony”.

Ella cogió la caja, la agitó con el ánimo de adivinar el contenido, pero no lograba adivinarlo, nerviosa abrió los lazos rompiendo el papel descubrió la caja, 12 preservativos de una prestigiosa marca, ella comenzó a reír.

-Pero qué cornudo eres ¿de verdad quieres que los use?-

-Me encantaría, es mi deseo.-

-Ay Tony, también es el mío, necesito esas sesiones de sexo tórrido que me hagan temblar las piernas, mientras tú miras y te pajeas como buen cornudo.-

-Bien pues en esto la que mandas eres tú, así que cuando estés lista me lo dices para buscar a alguien con quien divertirnos.-

-Pues en mi cumpleaños el día 12 de Diciembre podría ser un buen regalo, que este año cae en sábado, tú que te moviste por páginas de contactos te encargas de buscar un buen macho.-

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